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domingo, 30 de octubre de 2022

Carta XCI. Riqueza y buen orden del archivo de la Catedral.

CARTA XCI. 

Riqueza y buen orden del archivo de la Catedral: noticias del principio de su biblioteca, y de los códices más preciosos de ella: archivos del señor Obispo: episcopologios de esta iglesia: libro del canónigo Dorca sobre los mártires de Gerona. 

Mi querido hermano: A más de lo que dije en el correo anterior, hay todavía en esta Catedral otro archivo, que es el que merece este nombre, donde están depositadas las escrituras originales, a las cuales ha perdonado el furor de las guerras, merced a la solicitud del capítulo en transportarlas con oportunidad a lugares seguros. Aun considerado el trastorno y precipitación que suele acompañar a semejantes acontecimientos, es maravilla que se haya conservado lo que hay, y que todo ello tenga un orden regular y suficiente para el gobierno de los negocios. Los que deshonran nuestros archivos por su pobreza y descuido, siendo ellos personas particulares y de corto ajuar, perderían en semejante fatalidad gran parte de sus muebles, con ser tan activo el interés personal en conservarlos. La perturbación de los ánimos con la vecindad de un enemigo cruel, la escasez de caballerías y carruajes para el transporte, la necesidad de valerse de algún ignorante, que malbarata lo que los inteligentes ordenaron, me parece que son motivos que excusan a los cuerpos que viven en país limítrofe de una potencia guerrera. Apenas ha pasado siglo en que Gerona no haya tenido que esconder o transportar sus archivos, bibliotecas, alhajas, etc. Aun con todo eso, el archivo de esta catedral es copioso, limpio, y bien clasificado. No alcanza la antigüedad de sus diplomas a la que tiene los de la Catedral de la Seo de Urgel, que es sin disputa el más apreciable de los de esta provincia. Mas no falta acá una porción de pergaminos del siglo X, y muy crecida en los siglos XI y XII, supliendo las faltas los buenos Cartorales de la iglesia y curia episcopal. En esta misma pieza de archivo se halla la biblioteca con más de cien códices mss. de vario mérito. Antiguamente todos los códices literarios estaban en el coro, de donde los extraerían para el estudio. También se depositaban y aseguraban con cadenas in cerca, como se verá en el testamento del Obispo Bernardo Vilamari (Vilamarí) en 1310. La primera memoria de pieza destinada para la biblioteca es del día 18 de marzo de 1395, en que, habiendo el capítulo comisionado a algunos para ello, respondieron: Quod ipsi attendentes quod in dicta Ecclesia unquam fuit nec est etiam de presenti aliqua libraria, vel locus deputatus vel designatus ad ponendum libros ipsius ecclesiae, nisi tantum in choro; et quod est multum utile et necessarium, quod aliquis locus sit certus et deputatus intra dictam ecclesiam, ubi libri ejusdem reponantur ad custodiendum et studendum volentibus proficere in scientia, cum ita sit quasi in aliis ecclesiis cathedralibus. Idcirco... dixerunt, quod secundum eorum bonam conscientiam, non est pro nunc alius melius et utilius locus pro dicta libraria facienda, nisi supra claustrum versus occidentem, videlicet ubi scholae sunt, recipiendo partem domus ipsarum scholarum versus latrinas. (Act. capitul. eo anno fol. XI. ) Que es con poca diferencia donde está ahora. Consérvanse en ella más de cien códices mss., de algunos de los cuales daré noticia como me vinieren a mano.

1.° Los Morales de San Gregorio Magno. Cod. fol. max. ms. saec. XIII. incompleto, que sólo llega hasta el libro XVIII inclusive.

Del mismo Santo los diálogos. Son dos códices o dos ejemplares mss., uno del siglo XII y otro de fines del anterior: ambos constan de cuatro libros. 

Del V. Beda hay las homilías al Evangelio de San Mateo. Cód. del sig. XI.

Anterior es el comentario del Apocalipsi, compuesto por S. Beato, presbítero de Asturias, a fines del siglo VIII. El códice es tan apreciable, cuando menos, como el que vi en la Seo de Urgel escrito con lujo, a dos coll. en fol. max., de carácter cursivo gótico, y con mayor número de dibujos para explicación de las visiones del texto. Precede al libro el breve comentario de Victorino con la prefacion de San 

Gerónimo. Es graciosa la idea de pintar en la primera plana del códice la A (alpha), y en la última la Ω (omega). Al fin de la última columna se lee con letras mayúsculas: Senior presbiter scripsit. 

(En el pdf va inserta la página 119 con dibujos de los caracteres. En el blog se insertará una imagen)

Dominicus Abba liber fieri precepit.

Sobre la Ω hay una linea de mayúsculas que dice: Dominicus Abba liber fieri precepit. Y en otra debajo dicha letra se lee: Ende pintrix et Dei aiutrix frater Emeterius et presbiter. = Inveni portum volumine VI. feria, II. nonas julias. In is diebus erat Fredenando Flagini et Avillas Toleta civitas ad devellando Mauritanie era millesima XIII. El dibujo adjunto hará ver lo que la cosa es y el carácter de este ms. (a), que por de contado pertenece al año de Cristo 975; y así por la fecha sobredicha como por el carácter gótico que acá no se usaba en ese tiempo, creo que el códice se escribió en lo interior de España.

Palladii Rutili Tauri Emiliani, viri illustris opus agriculturae, dividido en los doce meses del año. Cod. 4°. ms. saec. XIII, muchas veces impreso.

Tractatus sacrae Conceptionis Virginis Mariae, editus à Fr. Johanne Nabot de ordine fratrum Minorum sacrae Theol. magister, qui hujus almae Sedis fuit lector. Hay al fin una curiosa prosa en honor de la Concepción, que he copiado.

(a) En el pról. del tom. 43 de la España Sagrada se da una idea equivocada de este códice y de sus inscripciones, atribuyendo todo el volumen a Victorino, cuyo comentario es muy breve, sin hacer mención de la obra de Beato, que es lo principal del códice. 

El tratado de Gerónimo de Santa Fé, o sean sus disputas contra los Judíos en Tortosa en 1413, obra latina y ya publicada algunas veces.

Colección de papeles sobre el gran cisma de Occidente desde la muerte de Gregorio XI. Donde acaso alguno más ocioso que yo hallará algo no publicado. Hay entre otras una correspondencia latina sobre aquellos negocios entre Luis Carbonell, notario del Obispo de Gerona, y Pedro de Ponte, notario del Rey de Aragón.

Burgundii Leuli, civis Pisani, judicis Dni. Pape Eugenii III, interpretatio homiliarum S. Jo. Crisost. in Evang. Mathei. Obra ya conocida en Fabricio, mas no su apellido Leuli. Del mismo epígrafe se infiere que floreció a mitad del siglo XII. Vol. fol. scriptum manu propia Nicolai Masterii (o Mascerii) presbiteri, villae Castilionis Impuriarium (Castelló de Empuries y variantes) beneficiati in Eccla. Gerundensi sub annis Dni. M.CCCC.XXVI. Así se lee en la nota final, a la cual sigue de la misma mano: Fac mecum signum in bonum, ut videant qui me oderunt et confundantur quoniam tu Dne., etc. Iste versus valet ad impetrandum gratiam à principe tangendo vestimenta ejus, et faciendo tibi prius signum crucis. Deinde dicas praedictum versum; postea securus accedas ad principem vel Dominum et obtinebis.

Manipulus curatorum. Obra de Guidon de Monte Rotxerii, dedicada a Raymundo (Gastón) Obispo de Valencia, con fecha de Teruel año M.CCC.XXX. Está ya impresa muchas veces, y yo he dado razón de otros códices que he hallado por acá de la misma obra. Circunstancia que junto con la fecha de Teruel hace creer que no era Francés el autor. (N. E. igual era de Monroyo, Matarraña, Teruel)

Colección de los fueros de Aragón, comenzando por los antiguos de Sobrarve (Sobrarbe), de los cuales sólo hay un fragmento. Es ms. en el siglo XV.

Códice de los usajes de Cataluña, ms. del siglo XII. Hay en las cubiertas copias de algunos decretos raros del siglo XIII, de que me he servido a falta de los originales.

En lemosín se halla: Tractat de Beatitut ab moltes materies dependens de aquella, fet é ordenat per mestre Johan Pascall, del orde dels frares menors de la provincie de Aragó. En el prólogo se llama a sí mismo frare menor de Castello Dempuries del Regne Daragó.

Otro volumen contiene dos obritas: 1.a Libre de bon regiment dels officiis, que entiendo sea la del célebre Eximeniz. 2.a La famosa intitulada del ioch (joch, joc) dels Scachs, del juego del ajedrez (pone aljedrez). El autor de esta última sé que es el dominicano fray Jaime de Cesulis, Francés, de quien se tradujo al lemosín; aunque no es el único que trató de este juego sacando de él varias moralidades para la corrección de costumbres. Y así en el prólogo dice: 

"Aquest libre vuy que sia son titol ay tal:” Libre de bones costumes dels homens, é dels oficis dels nobles. (Quiero que esta obra se intitule: Libro de las buenas costumbres de los hombres y de las obligaciones de los nobles). (oficis : obligaciones) 

De los juegos o tableros de escaques que he hallado en mis viajes, se dirá en sus respectivos lugares. Aquí he visto la nota de uno muy rico que se depositó en la tesorería de esta catedral en el año 1309 por deudas de Ponce Hugo, Conde de Empurias. Era una tabula argenti quae est desuper de iaspi et cristallo ineielata, et cum perlis parvis ibi incastatis, et cum quatuor leonibus argenti in ea fixis, et cum quatuor pedibus de argento et uno ludo tabularum et altero ludo scacorum de iaspi et cristallo, et cum duobus marsupiis fili aurei in quibus dicti ludi tabularum et scacorum reservantur: et cum quadam caxia picta de colore viridi et cum signis regalibus et aquilae, in qua dicta tabula cum suis aparatibus reservatur. 

Un vol. fol., pap. ms. saec. XV. con este título: “Este libro ha nombre el libro del thesoro que Maestre Brunet latin de Florença traslató de latin en romanç el qual faula (fabla, habla) del naximento de todas cosas.” 

Cód. de los Evangelios que se leen en las principales fiestas y en las dominicas y ferias de todo el año. Es un vol. 4.° may. cubierto con tapas de madera, adornadas con relieves antiguos. El carácter de la letra es del siglo XI cuando menos; y con todo eso el cód. es romano, como lo demuestra el índice que hay al principio, donde están notadas las estaciones de las iglesias de Roma. Sirviendo pues como servía para los oficios divinos, sospecho que pudiera inferirse respecto de esta catedral lo mismo que dije de la de Vique, en orden a la introducción del rito romano, anterior a la época comúnmente creída hacia el 1068.

En el mismo archivo (cax. núm. 59) se guarda un vol. fol. que contiene el martirologio de Adón completo, escrito a dos columnas hacia la mitad del siglo X, como lo demuestran su carácter y los óbitos que se añaden, de los cuales los que son ciertamente de ese tiempo son del mismo género de escritura aunque algo menor: identidad que se hace más notoria con la diferencia de golpes de pluma, tinta, etc., con que están escritos los óbitos algo posteriores. Es de advertir que no los hay más modernos que del siglo XII sino sólo dos, salvo error. Lo cual prueba que sólo hasta fines de ese siglo se sirvió esta iglesia de dicho códice para el uso diario de la lectura del martirologio en el capítulo, donde juntamente se hacía conmemoración de los prelados, canónigos y bienhechores difuntos. Al fin del martirologio y antes de las epístolas de San Jaime, San Pedro y San Juan, que están copiadas allí, se lee entre mil roturas y desmedros de letra lo siguiente... RIVS. Pbr. Ac si indignus ob... qui istum libellum scripssi in honorem Dei et S... Sedis Gerunda. Aumenta la dificultad de esta lectura la caprichosa invención con que el escritor varió el alfabeto, usando de la K en lugar de la I, y de X en vez de V, y así otras. Basta sin embargo lo dicho para ver que este cód. se escribió de propósito para uso de esta iglesia. De él se aprovechó a maravilla un sabio, de quien hablaré luego, en un escrito sobre los mártires antiguos de esta ciudad, en lo cual me ha ahorrado todo el trabajo. Pero va adjunto un extracto de lo más interesante del necrologio (a: Ap. n. XXVII bis. - En la España Sagrada t. 43, se copian de este precioso documento no más que trece artículos, y aun esos con algunas equivocaciones.), con otro sacado de otro más moderno que está en el mismo, cax. 59. Excusado es decir la importancia de estos trabajos para la historia, notándose por lo regular en estos códices la muerte de los personajes ilustres al mismo tiempo que acaecía. Y aunque sólo sea el día del mes, como sucede en la mayor parte de sus artículos, es de grande auxilio a los historiadores. Vense también los oficios y grados que había en las iglesias.

No me ha sido menos útil para examinar la constitución interior de esta un vol. 4.° (caj. núm. 18) que contiene en pocas hojas todo el proceso formado en los años 1239 y 1240, sobre el pleito que traían los llamados ahora canónigos presbiterales, y entonces presbyteri de capitulo y statores con los antiguos y verdaderos canónigos, que eran sólo los diaconiles. Porque con esta ocasión alegaron las partes muchas noticias tocantes a elecciones de Obispos, asiento de coro, oficios, etc., que ahora sirven muy bien como verás en las cartas siguientes. Entretanto quede dicho aquí que este pleito se terminó por la sentencia arbitral que a 29 de octubre de 1240 dieron Guillermo de Cabanellas, Obispo de esta iglesia, Guillermo de Mongri, sacrista de la misma (a donde volvió después de haber renunciado el arzobispado de Tarragona) y Raimundo de Monroig, arcediano mayor (o como decían de rogationibus). Ten advertido que cuando se me ofrezca citar este libro, le llamaré Proceso de 1239. 

Con igual generosidad me ha franqueado el Ilmo. Sr. Obispo actual todos sus archivos y curias, donde he disfrutado el famoso Cartoral llamado de Carlo Magno, que comprende los instrumentos más antiguos de esta iglesia, y otro más moderno, intitulado De rúbricas coloradas: una gran porción de libros de registros episcopales de todas clases: un códice de constituciones Tarraconenses y Gerundenses, y finalmente una colección considerable de escrituras antiguas que comienzan del siglo XI. Parece increíble que queden tantos libros y papeles anteriores al siglo XV, constando por las notas que envié de Don Andrés Alfonzelo, que la curia del oficialato se quemó entera el año 1469, viernes a 22 de diciembre por la noche. 

No fue este suceso casual, sino efecto de la perversidad de los que llamaban rústicos de remença (pagesos; cuando Juan II dieron mucho que hablar, y que escribir, según algunos tomos de la colección de los Bofarull), que quisieron destruir los títulos de los señoríos que les eran tan odiosos. Conservábanse en esta curia, como dice el anotador, los procesos y títulos de pertenencia de más de mil años, de modo que se hacía comparable con las curias papales e imperiales. De todo lo cual dice que no quedó libro, ni proceso ni papel que no consumiese la voracidad del fuego. Efectivamente se echa de ver la falta de papeles de la antigüedad que dice. Y respecto a los que quedan anteriores a tal desgracia, es verosímil que se salvaron en otras piezas y oficinas, a las cuales no llegó el incendio. Que no porque se diga, un archivo se quemó tal año, se ha de inferir que nada hay en él anterior a ese tiempo. Estos son así en globo los auxilios que he tenido en mi trabajo. De libros impresos he visto y tenido presente el catálogo de Obispos que formó el maestro fray Francisco Diago, de mi orden, y se publicó al principio de las Sinodales del Obispo Don Francisco Arévalo y Zuazo en 1606. Catálogo, que a pesar de algunas nulidades de consideración, es el más exacto de todos, y el más limpio de los Obispos y noticias que nos regalaron los falsos cronicones. Tras él publicó el suyo el padre fray Juan Gaspar Roig y Jalpi en el Resumen historial de las grandezas, etc., de Gerona, que se imprimió en Barcelona, folio, 1678. En él están recopilados todos los artículos históricos de esta ciudad; pero muchos de ellos faltos de crítica y de examen más prolijo. Yo he disfrutado un ejemplar que compré de la biblioteca del difunto canónigo D. Francisco Dorca, anotado y corregido por él mismo; el cual he regalado al ilustre cabildo, así para muestra, aunque tan pequeña de mi gratitud, como porque las notas marginales son tan útiles a esta iglesia, como inútiles a quien no vive en ella.

Otros episcopologios se han publicado, entre los cuales uno que se supone ordenado por el sabio jurista Francisco Romaguera en 1691, y no es obra sino de un notario de aquel tiempo llamado Francisco Moreto. Esta obra comprende todos los defectos de las anteriores, y además cuanto ofrecían los liberalísimos cronicones de Liberato, Dextro, etc.

De San Narciso, Obispo y Mártir, trató particularmente el padre Onofre Relles, Jesuita, en un tomo 4.°, que imprimió en Barcelona en 1679, contradiciendo en varios puntos a lo que antes escribió el padre Roig. Este publicó luego en su defensa la Verdad triunfante. Mas en la historia de este Santo y la de San Félix y demás mártires gerundenses no te canses en buscar y saber más de lo que acaba de imprimirse este año 1807 en la Colección de noticias y memorias para la historia 

de los mártires de Gerona, obra póstuma del citado Don Francisco Dorca, canónigo de esta iglesia. En ella, después de un plan exacto de la persecución de Diocleciano y Maximiano, se hace un escrupuloso análisis de las actas publicadas e inéditas de todos estos Mártires. Trátase por incidencia de la venida de Carlo Magno a esta ciudad, de la catedralidad primitiva, de algunos Obispos del siglo VIII y IX, y de la necesidad de reformar el episcopologio. Debo confesar que sin la lectura de este libro que vi en borrador antes de publicarse, hubiera sido muy largo y penoso mi trabajo en esta iglesia. Mas allanado el camino en lo más recóndito de su antigüedad, he logrado no perder tiempo en el examen de las escrituras y otros monumentos de su historia. El autor murió a 31 de marzo del año pasado 1806 poco antes de comenzar la impresión de su libro, de la cual ha cuidado su grande amigo y mío Don Josef de Vega y Senmenat. Está enterrado en esta catedral delante de la capilla de Corpus Christi.

Sólo quiero dejar aquí notado porque no se olvide, si lo guardo para otro día, un pequeño lunar que hay en ese libro, porque en alguna manera lo es también de la conducta de esta iglesia. Hablando de San Félix, diácono de San Narciso, dice que no es laudable la omisión con que esta iglesia ha dejado de hacer memoria de este diácono junto con la de San Narciso en los breviarios y misales modernos, como ciertamente la hicieron los antiguos y consta en los códices manuscritos (a). Y no es así la verdad, porque la iglesia de Gerona hasta que se vio precisada a admitir el breviario Romano hacia el 1572, continuó esa misma memoria del diácono Félix en la oración de la fiesta de San Narciso. Consta esto del misal propio, impreso en Venecia por los herederos de Cornelio de Septemgranoiis (N. E. en algún lugar anterior leí Septemgrangiis) en 1557, del cual posee un ejemplar mi docto amigo el Señor Marqués de Capmany. En él se halla la misa de San Narciso al día 29 de octubre, con estas tres oraciones: "Deus qui beatorum martyrum tuorum Narcissi Pontificis et ejusdem levitae Felicis hodiernum diem perornas meritis et exemplis, eorum quoque nos, quaesumus, adjunge consortiis. Per.”

(a) En esta misma equivocación ha incurrido el autor del tomo 43 de la España Sagrada, pág. 306. 

Secreta. "Martyrum tuorum Narcissi confesoris et ejusdem ministri Felicis sit, obsecramus, oblatio haec adjuta praesidiis, quam pro Ecclesiae tuae indigni offerimus culpis, etc." 

Postcom. "Divini, omnipotens Deus, muneris pasti alimoniis beatissimi Narcisi confesoris tui et martyris ope, ejusdemque idonei ministri Felicis, semper esse mereamur tibi subjecti. Per." Al fin añade: "In Ecclesia Sancti Felicis Gerundensis fiunt octavae solemnes. 

Nada más por hoy. A Dios.