Mostrando entradas con la etiqueta San Juan de Jerusalén. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Juan de Jerusalén. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de febrero de 2023

CARTA CXXX. Noticia de algunos códices que se hallan en el archivo del Palau de Barcelona.

CARTA CXXX. 

Noticia de algunos códices que se hallan en el archivo del Palau de Barcelona. 

Mi querido hermano: Hay en esta ciudad un edificio llamado el Palau, el cual, según dicen, se llamaba antiguamente del Gobernador. No sé en qué época sería esto. Lo que sé es que lo poseyeron los Templarios, por cuya extinción pasó a la orden de San Juan de Jerusalén, de quien lo compró para sí y sus sucesores el Obispo de Vique Don Berenguer Çaguardia el año 1323 a 27 de septiembre. Esta es la única noticia que conservo de la escritura que vi en alguno de los archivos de la ciudad de Vique, y cuya copia o extracto se me ha traspapelado. De esta adquisición hay otra memoria en el necrologio de aquella catedral, donde entre varios elogios de dicho Prelado, que murió en 1328, se dice lo siguiente: domum quoque templi Barchin. cum pulchris appendiciis (que sería la huerta, que aún hoy se conserva), et capella suis successorumque iuribus et usibus applicavit. No me consta por qué camino pasó de mano de este poseedor a las de Doña Estefanía de Requesens, viuda de Don Juan de Çúñiga (: Zúñiga), que lo poseía en 1547, en el cual hallo que Don Fr. Juan Jubi (Jubí), religioso Franciscano, Obispo titular de Constantina, a 10 de mayo consagró la iglesia que hay dentro de este edificio, dedicada a Santa María. Hoy lo posee todo la casa del Marqués de Villafranca, quien tiene dotada la sobredicha iglesia con un competente número de clérigos y una buena capilla de música. 

Esto poco se me ha ofrecido decir de esta casa, ya que he de hablar de algunos códices y otros papeles curiosos que examiné de su archivo, merced a la franqueza con que me trató su actual administrador Don Antonio Cabrer. Lo primero que me pusieron en las manos fue un Devocionario, que por sus miniaturas y adornos llamaba con preferencia la atención del que me acompañaba. En efecto, es códice curioso, escrito en vitela hacia la mitad del siglo XIV, según puede colegirse por su calendario. Y como no hay libro malo que no tenga algo bueno, así no hay manuscrito por común y usual que sea, a quien el capricho del escritor no añada algo digno de reparo. Examinando con este designio el libro, a pesar de haber visto muchos de esta especie, hallé el oficio de maitines del Viernes Santo, y a su frente una plana en que se representa de miniatura y con muy vivos coloridos el sitio y toma de Jerusalén por los Romanos. Los sitiadores se ven usar de artillería gruesa, esto es, de dos cañones más anchos de boca que de cámara, los cuales con gran llamarada despiden pelotas que también arrojan llamas. Quede dicho esto para que lo digieran los que tengan tiempo de indagar el origen de la pólvora. Vamos ahora a otros códices.

Uno en lemosín se intitula: Llibre de les floretes e d' amoretes. Son unos tratados de materias espirituales. Al fin del último tratado dice: "açi fenexen aquelles paraules qui son appellades lo Libre d' amoretes, per ço com ell se cambia, es muda, e salta de una raho en altra. En axi com amor escalfa lo cor … yo prech aquell qui aquest libre legira, que si ha cosa qui li desplacia, que la esmen tot planament, e no faça força en ço que lo pobre hermita feu a bon enteniment per ... lunyar alguns dels frares de vans pensaments, etc. = Aci fenex lo libre de amoretes: pregats per lo pobre hermita quil ha fet.” Esto es lo único que del libro se puede sacar acerca de su autor, esto es, que era un ermitaño, que probablemente sería de la montaña de Monserrate, donde vivió a fines del siglo XV el Bernardo Boil, conocido ya por otras obras lemosinas, y no sería extraño que fuese suya también esta.

Tampoco me es conocido el autor de otro volumen, que tiene este título: "Aquest libre es apellat Suma de collacions o de justaments:” (en otro anterior pone aiustaments) es como una compilación de sentencias sobre cada uno de los principales estados de la república, dispuesta para que las tuviesen a mano los predicadores; al fin dice: "lo cual feu escriure Mossen Borra en la ciutat de Valencia, demorant ab lo Senyor Rey de Navarra: e fo acabat lo dit libre a VIII de mars del any M.CCCC.XXXVIII.” 

Este Mossen Borra es el de quien hablé antes, que tiene su entierro en el claustro de la catedral de esta ciudad.

Hállase también aquí el Tratado de la confesión del Dominicano Fr. Antonio Canals del siglo XIV en lemosín, sino que le falta la primera hoja, donde estaba la dedicatoria, cuyo exordio está suplido en una nota de esta manera: "A la molt excellent y alta Senyora la Senyora Reyna Doña Violant frare Antoni Canals del orde dels Preycadors, mestre en la sancta theologia, e lector dels canonges de la Seu de Valencia, humill e prompta reverentia, etc.”

De un religioso Franciscano llamado fray Nicolás Quiris, Quills, hay aquí la obrita siguiente: "Aci comence lo libre de Tulli, de officis compost de lati en romans per frare Nicholau Quiris, del orde dels frares Menors de Barchña.” El epígrafe final dice así: "Conclosio del reverent arromançador donant fi a son bell treball. = Aci ffenex la traslacio dels libres de officis del gran Philosof Tulli de lati en nostra lengua comuna posada: lo qual traslat es estat fet per mi frare Nicolau Quils, del horde dels frares Menors, de manament e instancia no pocha del molt honorable ciutada en Franch de Conomines (: Coromines) de la insigna ciutat de Barchna ... le finat la vigilia de la Nativitat de la Verge Maria, e liurat a notoria scriptura.” No dice el año, mas el carácter del códice es del siglo XV.

Al mismo tiempo pertenece otra obrita de otro religioso Franciscano, que dice: "Comença lo breu parlament de les virtuts dels antichs Philosofs, compost per Mestre Johan Galens, frare del orde dels frares Menors.” 

A este tratado sigue la traducción dels prohemis de les Tragedies de Seneca: les quals son X en nombre. Después de la traducción de estos prólogos continúa: "Aci comença la setena tragedia de Seneca, la cual es intitulada de Medea.” Sigue su versión entera en lemosín, la cual con grande sentimiento dejé de copiar, como me acontece aun ahora con otras preciosidades por ser ellas muchas y yo solo con el religioso mi compañero. Hay también una versión castellana del Salustio entero, cuyo autor no conozco ni hallo rastro de él en nuestras bibliotecas. Al fin dice: "Muchas gracias, aya el que me dejó comenzar esta obra et le plugo que la acabase, que es el Rrey de los Rreyes, el alto Dios, del cual viene toda dádiva muy buena et todo acabado don; a él sea gloria en los siglos de los siglos. Amen.”

Aquí es donde se halla la obrita no conocida del Arzobispo de Tarragona Don Juan de Aragón, de que hablaré en lo de aquella iglesia. Su título es este: Tractatus brevis de articulis fidei compilatus a D. Johanne, Patriarcha Alexandrie, acministratore ecclesiae Terraconen. pro instructione simplicium clericorum.

Dejando de hablar de otras obritas lemosinas anónimas, diré por último de un cod. fol. manuscrito del siglo XIV, que contiene los cuatro Evangelios traducidos literalmente al mismo idioma. Para ahorrarme de dar descripciones inexactas en cosa de tanta importancia he copiado y van adjuntos por muestra dos o tres capítulos del Evangelio de San Juan, que no te pesará leer, y que tengo por dignos de que se publiquen 

(a: Ap. núm. XIX.).

Se me olvidaba darte razón de un Misal del siglo XIV, del cual he sacado algo para nuestros ritos. Ahora me ocurre decir solamente que las pasiones en las ferias de Semana Santa se escriben seguidamente sin interposición de letra u otro signo, como que entonces todavía las cantaba uno solo. En la del Viernes Santo se advierten de mano moderna de fines del siglo XV añadidas las letras C. P. A., señalando con la primera lo que ahora llamamos texto, con la segunda las palabras de Cristo, y con la tercera las de Pilatos, etc.

Por último copié en este archivo algunas cartas originales del siglo XVI, dirigidas desde Roma a la Duquesa de Calabria por Bernardino Gómez Miedes, sobrino del docto Arcediano de Murviedro en Valencia del mismo nombre. Tratan de muchas cosas secretas y públicas de aquel tiempo. Para muestra, por no cargar ni cansar, va sólo la adjunta, en que hay cosas harto notables de los cuentos de nuestros Reyes con el Papa en aquel tiempo. Allá lo verás (a: Ap. núm. XX.).

Basta de Palau. A Dios. Barcelona, etc.


(No sé si es este, Duana:)

Basta de Palau. A Dios. Barcelona, etc.