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martes, 3 de enero de 2023

Carta CVII. Historia de la iglesia de Lérida desde su restauración, &c.

Carta CVII. Historia de la iglesia de Lérida desde su restauración, sus monedas, legislación, costumbres civiles y población del tiempo medio. 

Mi querido hermano: Aunque las armas de los Condes de Barcelona habían adelantado mucho sus conquistas hacia el Mediodía, llegando a conquistar a Tortosa a fines del año 1148, quedaba sin embargo atrás la gran fortaleza de Lérida, que siempre habían defendido los Moros con tenacidad. Varias veces habían intentado nuestros Príncipes batir a Lérida y Fraga. De esta última hallo memorias en el archivo de Roda, de haber sido sitiada por el Rey Don Alfonso I en los años 1133 y 1134, como consta de dos donaciones que allí hizo: una en 1133 regnante Aldefonso Rege, et sedente in obsidione de Fraga: y otra, era M.C.LXXII. in mense martio, fecha in illo pugo super Fraga in obsidione eius. Pues de Lérida acuérdome haber notado en el mismo archivo el testamento de uno que quería pergere in oste de Lérida, fecho en 1122: prueba de que entonces se verificó o al menos se meditaba alguna expedición contra esta ciudad. Con esto cuadra la donación que los Condes Don Ramón Berenguer III y su mujer Doña Dulcia hicieron al monasterio de Solsona el año XVII del Rey Luis (1123 o siguiente), en que le conceden ipsam meschitam maiorem quae est infra villam Ilerde, scilicet, intra ipsas tendas... quando Deus concedere nobis peccatoribus civitatem Ilerdam voluerit. (Cartoral de Solsona). 

Sin duda se proyectaba su conquista, o por lo menos se buscaban auxilios para ella por medio de estas liberalidades. Al fin desembarazado el Conde Don Ramón Berenguer IV de Barcelona de las conquistas de Mediodía, aunque a los Moros quedaban algunas fortalezas en las montañas de Prades, volvió toda su atención y poder sobre ambas plazas, que miraba como rica porción del patrimonio que había heredado por su casamiento con Doña Petronila, hija del Rey Don Ramiro el Monje. Y por lo tocante a Lérida sitióla muy de propósito poco antes de la mitad del año 1149, asentando sus reales en una pequeña colina que se eleva a corta distancia del castillo llamada Puig de Garden, nombre que ya tenía entonces, y que con esta ocasión se hizo famoso, no sólo por lo que proporcionó este lugar la conquista de la ciudad, y por las muchas y esclarecidas personas que a él acudieron, deseosas de tener parte en tan gloriosa expedición, sino principalmente por las donaciones y concordias y otros actos judiciales que en él se firmaron. Halláronse presentes, según la costumbre de aquellos tiempos, el Arzobispo de Tarragona y varios Obispos de la provincia; entre los cuales, como más interesado en aquella empresa, no es regular que faltase el Obispo de Barbastro y Roda Guillermo Pérez, a quien pertenecía la Sede nueva, como matriz de las que tenía; las cuales, como ya se ha dicho, no eran sino vicarias y substitutas de la de Lérida. Así vemos que hizo allí una permuta con los Templarios y su maestro Pedro de Roveria de la iglesia de San Juan de Monzón por la de Fonç. La fecha es de ese año 1149 III idus junii in podio de Garden, in obsidione Illerdae. Esta fecha obliga a creer que el sitio de esta plaza comenzó antes de lo que dicen Zurita y otros. Gobernaba a la sazón la fortaleza sitiada el Moro Avifelet; el cual, viendo el empeño de los Cristianos que le cortaban el único socorro que podía esperar de parte de Mediodía, resolvió su rendición, que se verificó día 24 de octubre del mismo año 1149. No he podido hasta ahora topar con instrumento que nos indique las condiciones de esta rendición. Mas parece que fue por capitulación y concordia, en la cual quedó a dicho Alcaide la posesión de algunos lugares en feudo de dicho Conde Don Ramón. Parece esto por un instrumento del día 14 de noviembre siguiente, en que el Conde ofrece aprestar las naves necesarias para que el Alcaide pueda pasar a Mallorca con doscientos caballos; le cede también la mitad de las parias de los lugares y alodios en que quedaba por acá heredado. Dio el Alcaide rehenes por la entrega prometida de los castillos de Chalamera, Cegdí (Çaidí, Zaidín), Escarpe, (Escarps) Seros (Serós), Calaterrá, Aitona y otros; con lo demás que dirá por mí la copia adjunta (a: Ap. núm. I).

Entre los Condes y señores que contribuyeron a tal conquista, se distinguió por su valor y gastos el Conde de Urgel Ermengol VI, el cual por lo mismo mereció ser distinguido en el repartimiento de lo conquistado. Fue así que el Conde Don Ramón le dio en feudo la ciudad de Lérida con varios lugares y castillos de su comarca, cuya escritura debe estar publicada en la Marca Hisp. Ambos Príncipes y conseñores hicieron a principios del año 1150 la proclama convidando a los que quisiesen poblar dicha ciudad, de lo cual pienso que hay razón en la misma obra. Continuaron los Condes de Urgel con la posesión de este feudo, aunque sobre ello hubo varias altercaciones y concordias con el clero y vecinos de esta ciudad. Consta que Geraldo de Cabrera, Conde de Urgel, continuaba en poseerla en el año 1224, cuando junto con el Rey Don Jaime declaró a los de Lérida libres de pagar cierta medida del trigo que vendían en las plazas (medios cuciolos bladi) como digo más largamente en la Historia de estos Condes. Es regular que cuando aquel condado se unió a la corona a principios del siglo XIV, y los Condes lo fueron sólo feudatarios, perdiesen el señorío de esta ciudad. Esto sé, que en la vacante del Rey Don Martín no hay rastro de tal señorío en las cartas que el Conde de Urgel Don Jaime de Aragón escribía a los Paheres de Lérida para atraerles a su partido, ni en las respuestas de estos. A los tiempos de la conquista de esta ciudad ha creído alguno que pertenece la moneda del Conde de Urgel, cuyo dibujo pondré en la Historia de estos Príncipes. Mas lo que en el reverso de ella se muestra, no es el lirio, que son las armas y, como decían, la señal de esta ciudad, que nunca pintó el cayado que allí se ve, sino tres flores de lirio (tres flors de lis) unidas a un pezón. Así se ve en todas las monedas que batió hasta los tiempos de Felipe IV. Y digo monedas, no porque fuesen de varias especies, sino porque era de varios módulos y cuños, la única que era propia y peculiar de esta ciudad, llamada Pugesa, que hasta de diez y ocho cuños diferentes tiene mi amigo Don Anastasio Pinós; y aun yo, al paso, he recogido ocho o diez. Quien conozca la constitución de este principado hasta la entrada de los Borbones, no extrañará en Lérida esta libertad de tener moneda propia. Muy menos extraña parecerá a los anticuarios, que saben que la tuvo en tiempo de los Romanos, de quienes era municipio. Ducange conoció la pugesa francesa, mas no la de Lérida: ni aun nuestros nacionales dan de ella la razón que es menester. Su valor era la cuarta parte de un dinero barcelonés, y la sexta de un dinero jaqués; y eso que algunas de ellas eran cuatro veces mayores que el dinero, mas por lo regular estas eran de latón grueso, y las que se hallan de cobre eran del mismo tamaño que el dinero. En las más antiguas se ve grabado el lirio en anverso y reverso con el letrero Pugesa de Leida o Leda. En las de los dos últimos siglos ya se puso en una parte el lirio grabado sobre un escudito de las barras de Cataluña, semejante al que se ve en la portada de la casa de Ayuntamiento. De la misma divisa del lirio usó el tribunal de la veguería, o curia secular, llamado vulgarmente la Cort, pintando en su sello las barras, y alrededor dos lirios que nacen del pie. La Curia eclesiástica usó perennemente del báculo pastoral, sostenido por una mano, de la cual salían también unos lirios. Los mismos ponía el Capítulo en el reverso de su sello de cera, que era la imagen de nuestra Señora sentada. Esta uniformidad da motivo para creer que se eligió esta divisa en alusión al nombre de Lérida, conforme a la costumbre usada en los tiempos bajos, y que ha durado hasta nuestros días. Volviendo a las monedas de esta ciudad, desde el siglo XII corría en ella la moneda jaquesa y la de Barcelona, como se ve en los instrumentos de compras y ventas y censos. Y en 1340 hallo que la ciudad hizo varias súplicas al Rey Don Pedro para que no privase en Lérida la circulación de la moneda barcelonesa. Mas no me acuerdo haber visto escritura alguna que expresase el quebrado del dinero con el nombre de pugesa, sino sólo con el de óbolo o malla; que siendo, como era, equivalente en el valor, y más conocido en Aragón y Barcelona, fue preferido para el efecto. Con todo eso es indubitable que circulaba en todo ese tiempo la pugesa en esta ciudad. La primera memoria que hallo de ella es en las Constituciones que para su régimen recopiló Guillermo Botet en 1228, donde en el título De taxatione usurarum, se lee: "Nemo percipiat usuram de aureo, nisi de centum aureis XX in anno vel in mense duos et denarios ad pugesalium rationem." En el Manual de deliberaciones del consejo general del año 1371 (Arch. de la ciudad), se lee al día 28 de agosto lo siguiente: Fonch proposat que en la ciutad se appar moltes pugeses, et que negun no les vol quax pendre, et que apparen sich moltes pugeses noves; et algun tindrien per be que axi com se donen sis pugeses per un diner jaquès, ques donasen VIII pugeses per I diner jaquès

Aquí se ve que la pugesa era la sexta parte de un dinero jaqués. No accedió el consejo general a este proyecto, que sin duda hubiera desacreditado más aquella moneda. Lo que hizo fue quitar de la circulación y encerrar en un arca quinientas libras jaquesas, con que la carestía de dinero las hiciese más apreciables. En otro descrédito igual se vieron las pugesas muchos años después, en 1434, y para remediarlo echaron mano día 7 de junio de un medio mucho más costoso, que fue acuñar de nuevo esta moneda, de tamaño mucho mayor y más gruesas que las que corrían, y publicar el cambio de ellas con las viejas peso por peso; y para evitar el daño que resultaba a los interesados de la desigualdad del peso del llautó, resolvieron a 13 del agosto siguiente que el cambio se hiciese mitad por mitad, esto es, que al que presentase diez sueldos de pugesas viejas, se le diesen cinco sueldos de las nuevas. Nada más sé de esta moneda.

Otra corría aquí llamada pitta. Así la hallo nombrada en una escritura del archivo de esta Catedral del año 1335, donde dice: Praedicta censualia sint in summa ducentos solidos, et tres denarios iaccenses, obulus et pitta: y luego repite, quatuordecim denariorum minus pitta. En las cuentas de sacristía del año 1488 se hallan varias memorias de pittas, quebrado del dinero, nombrándolas en esta clase ya una, ya dos, ya tres. Ducange, que supone haberse derivado el nombre de pitta o picta del condado Pictaviense (de Poitiers), donde primero se acuñó, dice también que había pictas turoneses, propias de la moneda tornesa o de París, puesto que en los cómputos de aquella moneda suena este quebrado. Por esta regla debemos decir que también hubo pictas o pittas jaquesas, pues las vemos nombrar entre los sueldos y dineros jaqueses, y que era la cuarta parte del dinero jaqués, como el citado Ducange dice que lo era la francesa en aquel país. Y lo que él mismo añade, que era lo mismo que la pugesa, podrá entenderse de la de Lérida respecto del dinero barcelonés, de quien era la cuarta parte, mas no del jaqués, de quien sólo era la sexta. En resolución, yo entiendo que eran equivalentes pitta y pugesa, la primera usada en Aragón y la segunda en Lérida, ambas la cuarta parte de un dinero. 

De paso advierte cuánta dependencia había de nuestros países de los de Francia hasta en los nombres de las monedas. Y sin salir de esto de las pittas, las había aquí en tanta abundancia a fines del siglo XV, que el Capítulo, día 30 de marzo de 1484 deliberarunt ex pictis reprobatis fieri corroneres pro cimbalis de Tertia et Prima; quae pictae sunt in techario scribaniae. Tal era su copia que de las falsas y reprobadas se pudo hacer tal obra. Por donde es verosímil que las hubiese propias de Lérida o de Barcelona; aunque acaso indicaron con el nombre de pictas o las pugesas o las mallas. Más confusa es la noticia que tengo de otra moneda que corría acá a fines del mismo siglo XV, llamada pacifich. En el archivo de la parroquia de Santa María Magdalena hallé casualmente un recibo donde, entre otras monedas, se nota: Item; pacifich XXX è cinch. En las cuentas del comunero de esta Catedral se halla a 27 de septiembre de 1487 el siguiente Item: quod eis (a los canónigos) missa fuerit littera per Dominum Regem, quae illos certos reddidit de captione Malega, et ea propter gratias Deo agerent; qua de causa fuit facta processio et alimares (: alifares) in civitate; deliberarunt ob reverentiam Magestatis quod darentur nuntio tres pacifichs. En el mismo libro a 4 de enero de 1490, hay deliberación de dar a Miguel Johan, porterio Domini Infantis hun pacifich, eo quod viriliter se habet in negotiis ecclesiae. Estas son las únicas noticias que me han venido a mano de tal moneda; y por las dos últimas parece que debía ser de gran valor. No dejaré esto sin darte noticia de una moneda que suena frecuentemente en escrituras de los siglos XII y XIII, en que singularmente los censos se mandan pagar con moneda de pan y vino; y así dicen: illius melioris monetae quae erit curribilis pani et vino in Illerda. = VIII. sol. iaccen. monetae curribilis ad panem et vinum. Mas esta no era moneda particular destinada para comprar pan y vino, sino que como la moneda jaquesa estuvo por algún tiempo maleada y adulterada, el pan y vino tan necesarios para la vida no se vendían sino con la moneda de mejor ley; y los que establecían censos o vendían sus heredades para denotar que querían ser pagados con buena moneda, expresaban la con que se contrataba en pan y vino, como ahora se dice moneda metallica.

En 1203, 31 de marzo, Raimundo de Gixario confesó deber a Bertrando de Pinell trescentos solidos jacc. melioris monetae curribil. Illerde pani et vino... quod si forte haec jaccensis moneta in aliquo deteriorabitur, deja a su voluntad cobrarlos en mazamutinas novas obtimas boni auri, rectique ponderis secundum valorem quem modo habent, et patefiat omnibus hae audientibus quelibet mazamutinarum valet modo quinque solidos iaccensium et quinque denarios.

En 1320 prid. kal. januar. los marmesores del testamento de Galcerán de Barberá, canónigo de Barcelona, que fundó un beneficio de Santa Eulalia in claustro Sed. Illerdae: Attendentes... summam XXXI morabatin. (qui ascendunt ad summam XIII libs., XIX sol. de Barcin. de terno, computato quolibet morabat. ad IX sol. eiusd. monetae) non sufficere. En 1284 Pedro de Cervera y Gueralda su mujer compraron a Raimundo Giner el castillo de Gaten por mil y quinientos morabatines, los cuales dice allí en varias partidas equivalían a diez mil quinientos sol. jaqueses. Otra escritura de los mismos, mil doscientos y cincuenta morabatines Alfonsinos a razón de siete sueldos jaqueses por cada uno que suman (ut ibi) 8750 sol. En 1277 se hizo un inventario de los bienes que tenía Magister Ventri, canónigo de Lérida. Y entre ellos se dice tener en la arca de depósito de los Dominicos de Huesca 37 maz. duplices y 53 maz. simplices. Los notarios decían en latín duplices núm. doblas o doblones. Además de estas dos especies de mazmudinas supone otras dos especies de las dobles cuando dice que tenía en los Dominicos de Lérida 115 maz., duplicis del mir... y 90 duplices de rexet.: dice también que tenía en la casa de Poblet, que es de depósito público de Lérida, 659 morabatines, de los cuales sunt 157 Castellani et reliqui omnes sunt Alfonsini.

La correspondencia que he dicho de la pugesa con el dinero jaqués, esto es, la sexta parte de él, se comprueba con la correspondencia de los sueldos jaqueses con la de Barcelona, de quien era ella la cuarta parte. Toda la moneda de Barcelona, según el fuero de Lérida, iuxta cotum Illerdae, durante el siglo XIV valía la tercera parte menos que la jaquesa. Así en innumerables escrituras que expresan ambas monedas, se comparan como equivalentes 150 sol. barceloneses a 100 jaqueses. = 125 sol. barceloneses a 90 jaqueses. = 240 libras barcelonesas a 140 jaquesas. Así con poca diferencia la jaquesa excedía a la otra en una tercera parte de valor. Y pues cuatro pugesas hacían un dinero de Barcelona, las seis componían un jaqués, como ya se vio además por instrumentos coetáneos. No será importuno añadir aquí algunas observaciones que tengo hechas sobre la correspondencia de la moneda jaquesa y barcelonesa, según el fuero de Lérida, iuxta cotum Illerdae. Anotaré algunas notas de escrituras.

En 1385, a 27 de agosto, centum quinquaginta septem sol. sex denarii barchinon. valían centum quinque sol. iacenses ad concambium de XVIII (dihuitens) iuxta cotum et statutum Illerdae.

En 1357, 210 libras barcelonesas eran 140 jaquesas. = Eod. ann. 18 dineros barceloneses 12 jaqueses, iuxta cotum Illerdae.

En 1386, 100 sueldos jaqueses siete libras y media barcelonesas.

En 1378, seis libras, quince sueldos de Barcelona, eran noventa sueldos jaqueses.

Omito otras memorias de esos años, en todas las cuales se ve que la moneda jaquesa valía una tercera parte más que la de Barcelona, según el cambio usado en Lérida con los dihuitens.

Otra libertad tuvo esta ciudad, que fue la de gobernarse por su legislación municipal, escogida y entresacada de la romana, gótica y barcelonesa. Hízolo así desde el tiempo de su conquista; mas no se escribieron sus leyes hasta pasados 78 años de ella, esto es, en el de 1228, en que Guillermo Botet las compiló, según van copiadas (a: Ap. núm. II. ). Guillén Botet vivía aún en 1250, y se llama parrochianus S. Egidii Illerden. El texto es de un códice que posee en Barcelona Don Ramón Dalmaces; el cual he cotejado con dos ejemplares antiguos, uno del archivo secular y otro del de la iglesia; que aunque el primero es más antiguo que el de Barcelona, no por eso es de mayor veracidad. En todos ellos se dice hecha esta colección en 1228, no en 1232, como se dijo en la Sacr. Themid. hisp. arc. (sed. IX, núm. 28). Divídese esta curiosa obrita en tres libros: el primero contiene los privilegios del Conde de Barcelona Don Ramón Berenguer IV, Reyes de Aragón y Condes de Urgel, dados a esta ciudad: el segundo las costumbres escritas: y el tercero las no escritas. Al fin, hablando de los Códigos barcelonés, gótico y romano, dice: In his iste ordo servatur: quod consuetudines nostras scriptas et non scriptas, cotos et bannos, praeferimus omnibus, et primo utimur illis. Post hoc vero servamus cartas nostras et privilegia Principum: postea usaticos (los de Barcelona), consequenter leges gotas, ultimo vero loco leges romanas. En particular excluyen de los usajes las leyes que hablan de intestatis et exorquiis et cucutiis. Del código godo dice que sólo estaban en uso las de testamentis post mortem scribendis. Del romano era muy vaga la elección, y parece que sólo era el último asilo, faltando las otras legislaciones. He puesto las variantes en algunos lugares oscuros de esta Colección, inédita hasta ahora, y espero que no te disguste mi trabajo. Un punto curioso se me ofrece ahora, y es la dependencia o sea respeto con que la ciudad de Valencia miró a esta de Lérida, en razón de haber sido los naturales de este país o los primeros que asaltaron aquella ciudad o los que más contribuyeron a su población. Por esta causa dicen tres cosas: 1.° Que Lérida dio a Valencia por armas una flor del lirio, y que desde entonces se quedó con solas tres, como antes tuviese cuatro: 

2.° Que dio a aquella ciudad los pesos y medidas, viniendo de tiempo en tiempo a refinarlos acá: 

3.° Que pagaron un censo anualmente en testimonio de gratitud; y cuando lo quitaron, fabricaron los de Lérida con aquella suma la acequia de Segriá u otras de las muchas que se sirven.

Todo ello son hablillas del vulgo, en que deben entrar también los escritores modernos, que sin testimonio alguno lo han asegurado. Primeramente es cierto que la ciudad de Valencia se tomó por capitulación y no por asalto. En su población ningún historiador antiguo, ni la Crónica del mismo Rey Don Jaime I, da preferencia alguna a los de Lérida. Aragón y Cataluña, y también Francia contribuyó con pobladores, particularmente cuando el Rey, descubierta una traición de los Moros que habían quedado, los echó (con h) de aquel reino hacia el de Murcia, cuando el Infante Don Enrique de Castilla, Señor entonces de Villena, impuso un tributo a los que por allí pasaron; y dicen los historiadores antiguos que el producto ascendió a cien mil besantes (a: Fr. Pedro Marsilio, Cron. ms. Jacobi I, lib. III. cap. 66). Para llenar este gran hueco no es difícil creer que viniesen colonias de varios partidos, convidados con la liberalidad del Rey, y que entre ellos viniesen los de Lérida y los cien Moros y cien doncellas que dicen de su parroquia de San Martín; y aun para poblar determinadamente un barrio de Valencia. Todo esto concedo; mas nadie inferirá de ahí, si no hay documento que lo certifique, aquellos tres artículos de esta vana tradición. Lo de haber dado a los Valencianos un lirio, ni allá ni acá se puede probar. Cuanto más que las pugesas de Lérida, algunas de las cuales son de Príncipes (principios) del siglo XIII antes de la conquista de Valencia, no representan sino tres lirios o un lirio con tres flores, como se ve en su letrero. Pues lo de los pesos y medidas no es más fundado. Basta leer la Temis Hispana y los historiadores de esta corona, para ver como en Valencia se estableció fuero propio y peculiar de aquella ciudad, apenas conquistada. Y que se adoptase peso y medida de aquí o de allá, nada tiene que extrañar; mas que por eso tuviesen que venir a refinar acá, no se habrá leído tal especie en las historias. Porque fijada y adoptada allá, es claro que debía quedar en un lugar público y en el tribunal del mustazaf. Y es cosa bien notable que habiendo en el archivo de esta ciudad varias deliberaciones y aun cartas del siglo XIV y XV sobre consultas de pesos y medidas con otras ciudades, ni la menor enunciativa se halle de Valencia. ¿Qué diré de los que a este fin y objeto interpretaron la palabra Leida, que se halla en las pugesas, como si esta ciudad se llamase Lei-da, por la que dio a Valencia?

De los cuales quisiera yo saber cómo interpretan lo que no en pocas pugesas se lee: Leda. Pero claro está que estas son corrupciones del nombre Lérida derivado del Illerda romano. Lo demás es buscar sentidos acomodaticios. Finalmente, lo del censo y su quitación y la acequia construida con aquella suma, es ignorancia de las antigüedades de Lérida. Porque sobre el silencio y ningún documento de semejante cosa, es cierto que muchos años antes de conquistarse Valencia, ni de nacer su conquistador, estaba ya corriente la principal y más costosa acequia de riego, que llaman de Segriá, cuya compra, hecha por los de Lérida, confirmó ya en 1213 el Rey Don Pedro II de Aragón. Por último, la circulación de los ochavos de Valencia, propia aún hoy día de aquel reino, en que se ve grabado un ramillo que parece semejante al lirio de Lérida, aun cuando esto sea así, no prueba lo que acá se dice. Porque ni aquel dinerillo circuló jamás aquí, ni es cosa nueva que la moneda de un país circule en otro; como, por ejemplo, Lérida no tenía otra que la jaquesa y barcelonesa, y no por eso diremos que Aragón ni Barcelona le dieron la ley. Mas para que del todo se acabe de ver la falsedad de esta opinión, singularmente en punto a las monedas y a la flor de lis, de que se desprendió Lérida, bastará reflexionar que los dinerillos de Valencia son mandados acuñar por el Rey Don Jaime I en 1247, a los nueve años de la conquista de aquella ciudad, como se ve entre los impresos (núm. XII). 

"Cupientes, dice el Rey, civitates et regna Valentiae et Maioricarum (quae dudum a perfidis captivata Paganis, dignata est divina clementia nostro ministerio restituere cultui Christiano) in statum debitum iuxta Christianorum morem in melius reformare... subditorum utilitatibus deliberato consilio providentes, monetam cudi fecimus sub sino (signo) salutiferae crucis super florem et nomen regni Valentiae positae, nostrae etiam imaginis et nominis insigniis figuratam ut sit Christianis... Quam monetam volumus et statuimus, quod semper appelletur et vocetur Reals de Valencia, in cuius parte sit caput regium coronatum, et in reliqua parte sit arbor ad modum floris, in cuius summitate extensa usque ad superiorem circulum ponatur crux contigua ipsi arbori infra extremum circulum."

¿Dónde está aquí la flor de lis quitada a Lérida, ni aun puesta a su imitación? Valencia tuvo su moneda propia dispuesta de nuevo por su conquistador con una insignia de árbol, o para indicar la fertilidad de aquel país con muchas más razón que en las de Lérida; o lo que yo creo, para denotar la victoriosa conquista de los reinos de Valencia y Mallorca. Y no hay más. En caso debieran extender igualmente la supuesta cesión del lirio al reino de Mallorca. De paso advierto que los principales autores que vendieron por cierta esta historieta son: Beuter, lib. 2, cap. 41. = Escolano, tomo 1, col. 858. = Del Olmo, Litología, capítulo 17. En resolución, hablillas de vulgo, y por tales las tendré siempre, mientras no se trate de acotar pruebas y documentos de una tradición, que por sí sola contradicen las noticias que de una y otra ciudad nos quedan. Lo que ahora poco decía de la acequia de Segriá es un privilegio con que el Rey Don Pedro, a 28 de mayo de 1213, confirmó la compra que el común de Lérida hizo de la acequia, quod transit per Segrianum, a Pedro Raimundo de Çabazequia por precio de mil morabatines, desde cuyo tiempo estuvo a cargo de la ciudad este manantial de beneficencia pública, a quien debe esta llanura toda su fertilidad y hermosura. Nada sé de su antigüedad; pero tengo por imposible que a lo menos los Árabes no tuviesen abierto este conducto desde el río Noguera, como está ahora. Y acaso será obra suya el corte de una peña en la misma presa que he visto celebrar por acá. Yo, que vine a esta ciudad desde la de Roda, extremos bien distantes entre sí, no puedo ponderar la suave impresión que hizo en mí al descubrir esta llanura de más de ocho horas de longitud, saliendo a ella y a la vista del río Noguera, y caminando al lado de la acequia más de seis horas. Pareciome sin duda que el unctus mitteris Illerdam de Horacio, era más bien una bendición que él daba a su libro. Deliciosísima es la vista desde la torre magnífica de campanas que se conserva en lo alto del castillo, junto a la antigua Catedral. Desde allí, con los Comentarios de Julio César en la mano me explicó mi amigo Don Anastasio Pinós los puntos que fueron el teatro de las victorias de este Capitán famoso. Siendo muy de admirar que tan pocos sean los vestigios conservados aquí de la grandeza romana, que si no son unas inscripciones que diré otro día, nada queda que merezca aquel nombre si no es un trozo de una puerta, única acaso de los tiempos bajos, que llaman de Boters, donde se ve algo que se parece a sus edificios. Y no porque no la tuviesen en gran consideración, porque cierto es que fue uno de sus municipios, sino que las continuas guerras a que su misma situación la ha expuesto, ha ido gastando toda la antigüedad. No creo lo que por aquí he oído que esta ciudad tuviese en los siglos XIII y XIV mayor extensión que ahora. Los monasterios de San Hilario, Santo Domingo, San Francisco y otros, cuyos vestigios se ven pegados a la parte exterior de las murallas actuales, suenan también en ese tiempo extra moenia urbis Illerdae. Esto es por la parte de norte y poniente; pues por levante y mediodía todavía ha adquirido alguna extensión en nuestros días, que antes no tenía, con la calzada que construyó el Marqués de Blondel, Gobernador de esta ciudad, con la cual ha retirado un poco la corriente del Segre, que batía en las mismas casas. Algunas de estas había a la otra parte del puente, que hoy no existen. Y en este género hay calculistas que creen haberse disminuido mucho la población de este veguerio o corregimiento, por no hallarse hoy día muchas poblaciones que existían en los pasados siglos (a).

(a) Por varias noticias que debo a sujetos curiosos, y por las que he adquirido yo mismo con la lectura de documentos, faltan en este obispado de Lérida cuarenta lugares, poco más o menos, que existían en los siglos XIV y XV, es a saber; en Cataluña: Carratalá, Cugullada, Cisquella, Gebut, Gimells, Gispertá, Grealó, Macharri, Malpartit, Margalef, Masroig, Melons, Mesedilla, Montagut, Palau del horta, Raymat, Remolins, Rufea, Suchs, Tarregó, Torreribera, Triquells, Valmanya, Vilanova del pont, Vilasolana, Vimfanó, Vinadesa.

En Aragón: Alfaques, Arias, Casasnovas, Cofito, Encomienda, Monbrun (Monte bruno, Monbrún, Monbrú, Mombrú, Montbrú), Pueblas, Rafols, Ripol, Solas, Torregrosa, Valverde, Ventafarinas, Vinsello. No salgo responsable de todos estos artículos, porque acaso el loco de N., que dirán algunas escrituras, no es lugar, sino nombre de partido. Para ello es menester ver si se nombra algún vecino de tal o tal lugar, o si se le da el nombre de Universidad, o por otros indicios.

Mas yo no sé si valdrá este modo de calcular, mientras no se haga el cotejo de la población actual de las ciudades, villas y lugares que hoy quedan, con la que tenían cuando existían los pueblos arruinados. Este artículo y la erección de nuevos lugares disminuirá notablemente la decantada despoblación de este país. Efectivamente, Barcelona contaba... mil fochs (vecinos) (N. E. fuegos) en el siglo XV. Supongamos que se hayan destruido en su corregimiento cincuenta lugares de a cien vecinos cada uno; entiendo que con el aumento de la población de la capital queda aquel territorio bien indemnizado de la ruina de sus lugares.

lunes, 12 de diciembre de 2022

CARTA XCVIII. Miscelánea.

CARTA XCVIII.

Miscelánea.

Mi querido hermano: Hoy estamos de miscelánea. Hay en esta ciudad algunas antiguallas, parte verdaderas, parte fabulosas, que merecen la pena de ser referidas, y si cabe analizadas. Entre las últimas cuento la famosa torre llamada Geronella, y no porque no sea una torre real y verdadera, sino porque el vulgo ha sabido dar ser a sus vanas imaginaciones. Su situación es en la parte superior en un ángulo de la muralla, muy oportuna para resistir al asalto y combates que facilita el declive del terreno. Es de figura circular, construida sobre una gran base, que dicen ser la parte baja de otra que antes había más gruesa, construida por Gerión, y que fue hundida milagrosamente en castigo de los Judíos que prestaban a usura durante (delante ?) la torre de Geronella. No haría yo caso de estas hablillas, si no las estampara el P. Roig y otros escritores. La verdad es que la torre actual es obra de principios del siglo XV, y que antes había otra, que aunque fuese mayor que la de hoy, no lo sería, cuanto indica lo que suponen ser su base, que yo tengo por obra exterior, y antemural de la torre ceñida con aquella defensa de muralla, etc. Mas sea enhorabuena tan grande y enorme como quieren, la memoria más antigua que he hallado de ella es del año 1020, anno XX quarto quod regnare cepit Robertus in Francia, en el cual, día 31 de marzo, la Condesa Ermesindis, con su hijo el Conde Berenguer, hicieron donación a esta iglesia de ipsa turre rotunda, construida en esta ciudad en la muralla, como verás en la escritura adjunta (a: Ap. núm. XV.). Es cierto que no se expresa aquí el nombre de Geronella, mas las circunstancias con que se pinta no dejan duda que es la misma. Continuó en su ser la torre hasta el año 1404, en que se desplomó a 31 de mayo. Al principio de un Cartoral de la casa de ayuntamiento está copiada una nota, y sacada, según allí se dice, de un libro colectario que tenían los PP. de San Francisco en el coro de su convento de esta ciudad. Cuéntase allí el suceso con estas palabras: "Anno Dni. M.CCCC. quarto ultima die mensis madii, quae erat dies sabbati, et secunda hora noctis fuit factum magnum signum in civitate Gerundae; quia turris quae vocatur Geronella, quae erat magna, grossior, et pulcrior totius regni, sine vento flante, nec pluvia irruente, sed tempore quiescente, dicta turris subito cecidit in terram a summo usque deorsum; de quo fuit magnus stupor, et maxima admiratio in tota ista patria, et circumquaque.” Del mismo modo se explicaban seis años después los jurados de esta ciudad, cuando a 21 de julio de 1410, pidieron al Papa Luna que aplicase la décima que el difunto Rey Don Martín percibía en esta diócesi para reedificar esta torre, quae, dicen, talis erat, et taliter fabricata, quod in hac terra, nec in tota Hispania similis repiriri non poterat, y que era el baluarte de toda Cataluña. Haec turris, añaden, Pater SS. casu fortuito, et mirabili sex anni efluxerunt, corruit ex toto peccatis exhigentibus. Tan fácilmente se atribuyó a milagro y castigo, lo que no fue sino efecto de la vejez y quebranto de esta torre, que más había de un siglo estaba hendida y rajada, y amenazando ruina. Dícelo el Obispo Don fray Raimundo de Castellar en un decreto que dio a 11 de enero de 1410, para que se reparase luego la bóveda de la iglesia de San Narciso de Tayalá, no sucediese ad instar illius ingentis turris civitatis Gerunden., turris Gerundellae communiter nuncupatae, quae per centum annos in suae fissurae hiatu dilatato sustenta, subitam et incredibilem passa fuit ruinam. (Cur. ep. Reg. XI, fol. 3.) (N. E me encanta la ironía de Raimundo de Castellar contra los ploramiques catalanes ya de antiguo.)

Reedificose el año siguiente 1411, y según parece igual en todo a la antigua.
He aquí como continúa la nota que dije del Cartoral de la ciudad:

"Anno Dni. M.CCCCXI. et XII. julii turris de Geronella nuncupata, fuit rehedificata, a fundamentis inchoata, et in quatuor alnarum altitudine super muros elevata per juratos honorabiles civitatem tunc regentes, et in praeclara sapientia, quorum digna est memoria: ideo sunt subscripta hic eorum nomina:

Petrus de Burdillis, vir sapiens et subtilissimus.

Joannes Zarriera (Çarriera), vir prudens et robustissimus.

Petrus Çatria, urbanus et corpulentissimus.

Ludovicus Torti, vir sagacissimus.

Ubique laudabiles sunt cives isti venerabiles:

Franciscus Borraçani, pictor clarissimus.

Petrus Perpiniani in factis verissimus.

Praefati igitur jurati de turris reedificatione fuerunt multum comendati; nam populus urbis civitatis nunquam credebat cernere quod iterato fieret opus tantae nobilitatis. Igitur talibus rectoribus pro meritis congruentibus det coronam omnibus Xpus. cum coeli civibus. Amen."

Esto hay de la famosa Geronella, que persevera hoy en buen estado. Debo añadir que el nombre Geronella no era peculiar de esta torre. Llamáronse así otras, de Balaguer, etc., como se dirá en su lugar.

Otra torre hay memorable por su nombre, que hace sin duda relación al dominio de los Romanos en esta ciudad. Llámase torre Cornelia, y se llamaba ya así en el siglo XIV en que fue reedificada, como dice la inscripción que en ella se conserva, y es la siguiente: Aquesta torra appelada torra Cornelia fo comensada de volentad del Conseyl de la ciutat de Gerona per los honrats en R. Malarç, Francesc Sant Celoni, R. Ribot, Francesc Çatria, A. de Vilagra. e G. Guic, jurats de la predita ciutat dimecres a XVI de març del any de la Nativitat de nostre Senyor M.CCC.LXII. =
Subsiste esta torre unida hoy día al edificio del claustro y aula capitular de la Catedral, y sirviéndole en algún modo de estribo y depósito de parte de sus archivos. Perteneció a la antigua fortificación de esta ciudad, guardándola por la parte media entre el Norte y Poniente. No tiene mucha mayor antigüedad un monumento que permanece bien conservado, dentro del convento de las religiosas Capuchinas de esta ciudad. El cual ha despertado la atención de los curiosos, y los ha dividido en opiniones de si eran baños o baptisterio. Mientras los Señores del Viaje pintoresco publican los dibujos que de ello tomaron, yo diré lo que baste para informarte de este negocio. Próximo a la huerta interior de dicho monasterio y en piso más alto que ella, hay una pieza cubierta de bóveda de mucho espesor, que arranca casi a veinte pies del pavimento, y viene a terminar en su centro en una claraboya; correspondiente a ella hay en el piso un aljibe, o piscina, o cuenca, octágona de piedra, elevada sobre él como unos seis palmos y de la misma profundidad en su interior; el diámetro de su cavidad es de diez y ocho palmos, sin contar la espesor del pretil, que será de unos tres palmos: sobre este pretil y en cada uno de sus ocho ángulos se elevan otras tantas columnas de veinte y un palmos de altura, con sus bases y capiteles bien labrados, siendo estos últimos según el modo corintio: sobre los arcos correspondientes, que son todos de medio punto a distancia de cinco o seis palmos de sus llaves, se eleva otro cuerpo octágono de columnas de ocho palmos cada una,
 con sus arcos igualmente de medio punto, sobre los cuales se sostiene el cimborio puntiagudo que cubre todo el descubierto, y por donde se comunica la luz al edificio interior, elevándose esta linterna sobre el tejado que cubre las bóvedas del primer cuerpo. La altura total de este monumento será de unos sesenta palmos.

Según esta descripción, lo primero que ocurre es fijar la época de su construcción, que cierto no es Romana, ni aun Árabe, sino lo más del siglo XII. De esto no se pueden dar pruebas, al que no vea por lo menos el dibujo. Cuando este se publique en el Viaje pintoresco, verás claramente cuanto distan aun de los tiempos bajos de los Romanos las bases de las columnas, la cúspide del cimborio, la labor varia de los capiteles y el todo del edificio. No cuadra más con el gusto de los Árabes en tiempo de su dominio, que no dejarán (dejaran) de manifestarse en las labores que tanto estimaron, habiendo planos suficientes donde lucirlo. Por lo contrario, todo el monumento y cualquiera parte de él dice a maravilla con los muchos edificios que quedan en este país del siglo XII y por ahí, cuando las columnas iguales sentaban sobre bases no planas, sino entumecidas y como preñadas, y los capiteles eran corintios, al menos en la intención del artífice, y algunos muy acabados, con la circunstancia de variar su labor de propósito, que uno no dijese con otro, y los arcos eran de medio punto, tardando a introducirse el uso de los apuntados hasta fines del siglo XIII. En suma, la obra tiene una total conformidad con el modo usado en el siglo XII, y si en algo he de reformar mi parecer, ha de ser quitándole algún siglo de antigüedad.

Supuesto lo dicho, no es fácil atinar el objeto y el porqué de este edificio. Porque claro es que no fue baptisterio como algunos han opinado, habiéndose desusado el tenerlos fuera de las iglesias desde el siglo V; ni tampoco estuvo este dentro de templo, de que no hay memoria lo hubiese en tal lugar. Cuanto más, que es cosa ridícula que la matriz estuviese como estuvo dentro de los muros, y su baptisterio fuera de ellos, como lo estuvo este sitio de que hablamos hasta el siglo XIV, y acaso más. Sobre esto, si se considera que la piscina está elevada sobre el pavimento unos seis palmos sin rastros de gradas para subir y bajar, y que los arcos del segundo cuerpo estaban y se hicieron para estar descubiertos, se verá que faltaba la comodidad y abrigo necesario para el bautismo de adultos, muchas veces débiles. La facilidad con que se introduce por la linterna el agua de lluvia, la espesor del pretil de la piscina, que impedía el uso fácil de las ceremonias, así en el bendecir el agua como en el acto de bautizar, la inmensa mole no necesaria de agua que era menester para llenar dicha piscina, la ninguna señal de cerradura ni tapa para su custodia, y la facilidad con que por consiguiente se mezclaría la agua pluvial con la consagrada; todo esto y más acaba de convencer que no se hizo para este fin dicho monumento.

¿Se haría, pues, para baños? El difunto canónigo Don Francisco Dorca, es de este parecer en una Disertación que he visto manuscrita contra el canónigo Premonstratense de las Avellanas, Don José Martí, que opinaba ser un baptisterio. La única razón a favor de baños, es el ver llamado así a este monumento en las escrituras desde el siglo XIV, que se cuentan en la citada Disertación, y de que es el extracto siguiente. El convento de Capuchinas se fundó en casa propia de Josef Planes, comprada a 16 de enero de 1618 ante Juan Riurans. En la escritura se venden también una huerta y los baños, balnea sive bañs, cuyo total afrontaba por oriente con la calle llamada de Saccimor, palabra hebrea que significa dolor y amargura, que también dice se llamó dels Codols o de la Blanqueria. Dicho Planes adquirió esta posesión por manda testamentaria de su hermano Francisco Planes, sacristán segundo de la Colegiata de San Félix, en su testamento de 4 de febrero de 1617 ante Honorato Durán. Dicho sacristán la había comprado a 30 de agosto de 1606 ante Francisco Pascual, del noble Don Juan Rafael Campmany (campo magno, no Capmany que es cabeza magna) y Descoll (d' es Coll: del Collado), ciudadano de Gerona. A este le pertenecía, como a sucesor de su padre Rafael Campmany, en testamento de 24 de enero de 1600. A este por herencia de su padre Gerónimo Campmany, instituido en capítulos matrimoniales de 6 de abril de 1565. A este como a heredero de su padre Juan Campmany, en testamento de 26 de febrero de 1518. En fin, Pedro Campmany había comprado esta posesión a Francisco de Cursu, clérigo de la Catedral, a 23 de marzo de 1416. Más es que en 1342 consta, que ya el Rey Don Pedro, con escritura de 1.° de marzo enajenó el derecho alodial con que percibía nueve sueldos de censo anual sobre dichos baños, vendiéndolo a su físico el maestro Arnaldo de Riaria.

Y esta es la memoria más antigua que hay de este monumento, y tal, que enteramente convence no haber sido baptisterio, que en ese caso no sería de dominio laical.

Mas no porque se llaman tan frecuentemente baños, entiendo yo que lo fuesen, a lo menos que se pueda tener esto por cierto y averiguado. Las muchas partículas térreas del agua pluvial en aquella localidad, y la ventilación del aire a que estaba expuesta, no permiten acomodarse a este modo de pensar. Más bien pudo ser un taller u obrador, y acaso de adobo de pieles, que alude con el nombre de la calle próxima, llamada la Blanqueria, donde además de la luz y ventilación necesaria, se recogiese el agua que inevitablemente se necesitaba en el pilón, y de ella se sirviesen para riego de la próxima huerta. (O sea, un aljibe, cisterna, sitja, para recoger agua)

Con más certidumbre puedo hablar de la Universidad literaria de esta ciudad, trasladada y unida a la de Cervera con todas las de Cataluña en 1717. Desde el siglo XIII hay memorias de escuelas de gramática en esta Catedral, las cuales se tenían fuera del claustro, en casa pegada a él por la parte del norte. En el sido XIV se habla frecuentemente de lectura de teología en dicha iglesia, para cuyos ejercicios se tocaba una de las campanas de la torre (Lib. v., fol 117 b.). El lector era nutual del Capítulo, quien señalaba también la materia de las lecciones. Dicho se está que era escuela de escritura. No hay duda que habría algunas otras escuelas en la ciudad, mas no de facultades mayores, por estorbarlo el privilegio exclusivo de la de Lérida. A pesar de ello, hacia la mitad del siglo XV pensaron los jurados en establecer aquí un estudio general, para lo cual el Rey Alfonso V expidió su real diploma a 9 de marzo de 1446. Los Manuales de la ciudad, donde se halla esta noticia, añaden la particularidad que los gastos del despacho ascendieron a XXXVI ducats è VI gillats. Obtenida la licencia real trataron de conseguir la pontificia para facultad de graduar, etc., y de acuerdo con el Capítulo dirigieron a S. S. la súplica con fecha de 1.° de abril del mismo año, encargándola al Obispo Don Bernardo de Pau, que a la sazón se hallaba en Roma. Al mismo tiempo trabajaron mucho para que el estudio general de los padres Benedictinos, que se había fijado en Bañolas, se trasladase a esta ciudad, donde había monasterio de aquella orden, y era más abundante y provista que aquella villa, de donde huían los maestros. Así se explicaban en las cartas que he visto dirigidas al Arzobispo de Zaragoza, comisionado para ese estudio de los Benedictinos, y al Abad de San Feliu de Guixols.

Nada de esto se verificó; y en el año 1483, estando el Obispo Don Juan de Margarit en Roma, pusieron en sus manos la nueva súplica a S. S. para el mismo objeto, fecha a 29 de enero. Mas ni aun entonces consiguieron su deseo, y la erección del estudio general se dilató hasta la mitad del siglo siguiente, situándolo en una huerta contigua al convento de padres Dominicos, y propia de él. Del edificio, y del objeto de él, da razón una inscripción colocada sobre la puerta principal, que dice así:

Mille et quingentis et sexaginta sub uno

Annis à summi Nativitate Dei,

Quum sua per varias terras populator averni

In sanctam sereret dogmata falsa fidem,

Sacra Gerundenses condunt gymnasia, quanta

Conscripti possunt aedificare Patres.

At tu, summe Deus, sub cuius numine nostrum

Crescit opus, crescat tempus in omne iube.

Vamos a algunas curiosas menudencias, que son interesantes a lo menos a quien tenga manía en ellas. En varias cartas de mi Viaje te he hecho observar que en estos países se calendaron las escrituras por los años de los Reyes de Francia hasta todo el siglo XII, y aun alguna parte del XIII, sin hacer caso de la constitución del concilio de Tarragona de 1180, que dicen prohibió este cómputo, y mandó se usase el de los años de la Encarnación. Acá quedan algunos ejemplares de esta inobservancia, que añadidos a los sacados de otras partes hacen muy probable la opinión en que estoy, hace ya días, de que aquel concilio es fabuloso y su decreto también.

Porque siendo entonces todos los notarios o clérigos o monjes, no es concebible que siguiesen quebrantando aquella ley por espacio de cuarenta años y más. Es verdad que la mayor parte usó de la era de la Encarnación, mas eso no por ley sino por costumbre ya desde el principio del siglo XII, la cual se fue introduciendo, de modo que la otra se desusó insensiblemente, sin necesidad de precepto ni civil ni eclesiástico. No sucedió así con la era de la Encarnación, que desde esa época siguió constantemente en cuanto he visto de Cataluña, contándose posticipale, como dicen, esto es, comenzando en 25 de marzo el año que, según la cuenta vulgar, comienza ahora tres meses antes, en 1.° de enero. La constancia y uniformidad de este cómputo en todo el siglo XIII y la mitad del XIV está demostrada por lo tocante a esta ciudad en cuantos documentos produzco en mi Episcopologio de ese tiempo a que me remito. Cesó esta costumbre con el decreto de Don Pedro IV en las cortes de Perpiñán, dado a 16 de diciembre de 1350, en que aboliendo el uso de notar las calendas, nonas e idus, y el año de la Encarnación, mandó que en adelante se contase por los días del mes, y los años desde el día de la Natividad. Tardaron sin embargo algunas ciudades a adoptar el nuevo método, y esta lo difirió hasta el 1354.

Aun en medio de esta general costumbre, los registros civiles de esta ciudad pertenecientes a los años 1329 y siguientes, cuentan alguna vez los años desde el día 1.° de enero. Mas debo prevenir que este era el año civil de la magistratura, o gobierno de los jurados y sus dependientes, los cuales se elegían todos los años ese día y duraba hasta el mismo del siguiente. Eran seis los jurados, dos de mano mayor, dos de menor y otros dos de mediana. Así que cuando se habla de sus cuentas u operaciones en los sobredichos registros suele decirse que son del año qui incepit à die I januarii; mas que esto se entienda del año de su oficio se ve en cuantas escrituras hay allí mismo, las cuales todas están calendadas por los años de la Encarnación.


MONEDAS. De las monedas de esta ciudad, que tanto deseas saber, diré lo que ahora tengo a mano, dejando para otro tiempo su combinación con lo de otras ciudades.

Pacifich. Del pacífico consta aquí que corría como pieza de moneda distinta de por sí, y del valor de veinte sueldos. Cuando entró canónigo de esta iglesia Jorge Çarriera, a fines del siglo XV, dio al bedel iuxta statuta huius ecclesiae unum aureum pacificum, id est, XX solidos (Actas capitul., Manual de Alfonzello, fol. 196).

En un depósito de monedas y alhajas que hizo en esta iglesia Pedro de Sancto Celedonio, se especifica lo siguiente: in auro pacificorum et quartarum et paucis regalibus auri CXXVIIII lib... et in regalibus et duplis XXXV lib., computando pacificum ad XX sol. et regale aureum ad XXX sol. et regale argenti ad XX denar. et florenum de reno ad XVI sol. (ibid. Manual. de an. 1474 ad 1482, fol. 17 b.). En una carta de los jurados al Rey, de 1483, he visto que por la mala calidad de la moneda menor, el pacífico, había llegado a valer veinte y cinco sueldos.

Barbarroja. Más antigua y menos conocida es otra moneda llamada de Barbarroja, que corría aquí a fines del siglo XII y siguiente. Del 1182 queda una escritura de venta pro CCX morabatinis barbe roge boni auri rectique pensi (Archivo de la Catedral, arm. de la sacristía segunda). En 1214 Bernarda, Señora del lugar de Dos Quers (Dosqués), recibió prestados de Bernardo de Chexanis centum septuaginta aureos barbe roge boni auri et fini rectique pensi (Ibid. arm. de Bisbes). Otras hay a este tenor. El valor de esta moneda consta de un debitorio del año 1202, donde se lee: donec reddamus tibi C. sol. Barchinon. vel aureos barbe roge boni et fini auri rectique pensi, unumquemque ad computum VII sol. (Ibidem).

De la primera de estas monedas, que es el pacifich, hay memorias en Lérida y otras partes, y sé que era general en toda Cataluña, y que duró hasta el siglo XVII, cuando el cronista Pujades la nombra en una graciosa jácara pintando las fiestas de Navidades.

De la otra moneda dicha de Barbarroja sólo he hallado memoria en esta ciudad, y con todo eso no es fácil asegurar que fuese propia suya, si bien en un inventario de la casa de la ciudad de fines del siglo XV, se nota entre otras cosas tocantes a la fábrica de moneda:

Item un troscell (troquel) de batre los barbuts.

Rocabertins. Mejor podrá decirse esto de la que llamaban rocabertins, usada en el siglo XV, la cual mandaron los jurados en 1481 que se acuñase de nuevo, poniendo en una parte las armas de la ciudad, ço es, les ones (olas; unda, Gerunda), y en la otra la inicial G. En 1467 tenían mandado que los menuts rocabertins quis corrien à tres per dos, de qui enant corregant à dos per I: axi que dos dels dits menuts valeguan è sien comtats (comptats) per I diner, è XXIIII valeguan un sou. Así el valor de estos era el mismo que el del óbolo o malla. De esta moneda dice un Cronicón coetáneo que copié en el monasterio de Breda lo siguiente: En l' any LXVIII faeren molte monede manude, so es, dines menuts, en la ciutat de Gerona, los quals dines appellaven rochavertins: è puys foren abetuts, que no valgueren res, perque era falsa moneda.

Picta. Corría también acá la picta Barcelonesa, como he visto en los libros de la Colegiata de San Félix de los años 1319, donde hace distinción de óbolo y picta, aquel la mitad y esta la cuarta parte de un dinero; pero cuando nombra picta siempre nota de moneda de Barcelona.

Sueldos. Con todo eso es indubitable que Gerona tuvo su moneda propia, no sólo en el siglo XV, como acabamos de ver, sino también en el X, como se ve en la donación de la tercera parte de ella que hizo a esta iglesia el Conde Suñer, año 934, cuya escritura se publica en la Marca Hisp. (Ap. núm. LXXI). De los siglos XI y XII son innumerables las memorias de sueldos y dineros Gerundensis monetae, que suenan en escrituras de ventas, censos, etc. En una del año XXII del Rey Luis el Craso (1129) hay una venta propter XIII solidos denariorum Gerundensis monete ex XVI in solido (Cartor. de Carlo Magno). En otra del mismo tiempo se lee: XII denarios Gerundensis monetae, aut V argenteis platae, si haec moneta mutata fuerit. De esta mudanza se habla frecuentemente, y tal cual vez se indica que se hacía por la Pascua. Acaso tendrá conexión con esto el aumento y disminución de la marca de plata, de que he hablado varias veces. Lo que tengo por cierto es que recaía la mudanza sobre la moneda imaginaria, y que el hacerse por la Pascua nacía de comenzarse en aquellos días el año de la Encarnación.

Varias monedas. En escritura del año XLI de Luis el Joven (1187) se nombran sueldos monetae Raymundi Comitis, año XLIII del Rey Felipe (1103), una compra per quatuor libras de plata ad pensum legitimum ferreum (Cartor. de Carlo Magno, fol. 119) Varias son las de mazmudinas de oro, avinaiars, de azalmus, alfonsinos, jucefinos, etc. De los carlines se dio ya noticia hablando de la fábrica del altar de esta Catedral. También di noticia en el artículo del Obispo Pedro Roger de las onzas de oro jaari, aut cepti, aut almeedi, aut almanzori, aut alcarovi. Véase también el artículo del Obispo Berenguer de Llers, y baste de monedas.

Del título de condado (ducado) de esta ciudad no hay más que saber sino que fue erigido en 135..., como te dije en el Episcopologio y en otras partes. Hízolo el Rey para honrar con él a su hijo primogénito el Infante Don Juan. Más es que en 1414 Don Fernando I la hizo título de principado, para intitular con él al primogénito de la casa de Aragón.

A la parte del Norte de esta ciudad hay un monte llamado Monjuich, pudiéndose dudar de él como del de Barcelona, si se llamó así de Monte Jovis o de Monte Judaico. De este último modo le llama una escritura de permuta de ciertas tierras, que en él tenía el Obispo de esta iglesia Arnaldo de Crexell, hecha el año 1207 (Cart. o Lib. V. fol. 149 b.). Favorece a esta opinión el haberse hallado en la vertiente occidental de este monte algunos sepulcros hebreos, de los cuales se conservan algunos fragmentos de inscripciones en aquel idioma, delante de la heredad o quinta de Coll de Monjuich. Baste por hoy. (Visitad en Barcelona lo fossá dels juheus)

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martes, 13 de diciembre de 2022

CARTA XCIX. San Salvador de Breda + San Pedro de Cercada + Santa María de Amer + Santa María de Rosas + San Esteban de Bañolas

CARTA XCIX.

Noticia de los monasterios de San Salvador de Breda. = De San Pedro de Cercada. = De Santa María de Amer. = De Santa María de Rosas y de San Esteban de Bañolas, con los catálogos de sus Abades.

San Salvador de Breda, campanario, campanar, campaná, campana, campanes, campana y se acabó


Mi querido hermano: El monasterio de San Salvador de Breda, fundado en el pequeño lugar de este nombre, a la raíz oriental del Monseny, tuvo su origen en el siglo XI. Sus fundadores fueron Geraldo y su mujer Ermesindis, Vizcondes de Cabrera, a cuyo señorío pertenecía este territorio. La primera escritura de fundación está fecha II nonas junii anno VII regnante Enrico Rege, que contando con rigor los años de este Rey, corresponde al 1038. En su exordio dicen: “nobis elegit bona voluntas ut cenobium fecissemus sicuti et facimus in honorem Dni. nri. Jesu Xpi. Salvatoris, sanctique Mikaelis Archangeli, et Sancti Benedicti confessoris Xpi.; et sic edificamus jam dictum cenobium in comitatu Gerundense, in valle vel in villa Breda. (”) Entre las dotaciones suenan algunos alodios, que el citado Vizconde dice haber adquirido de su cuñado Arberto. Al fin, expresando que esto hacían por remedio de sus almas y de las de sus padres, etc., añaden: sive pro salute Poncii, filii nostri, et ut Deus omnipotens eripiat eum de omnibus tribulationibus, vel de inimicis suis. En la escritura de consagración que diré luego, consta que la fábrica del templo comenzó ese mismo año. En lo demás, no hay cosa interesante a la historia. Firman en esta escritura, entre otros Guisliberto, Obispo (de Barcelona ). = Remundo, Vizconde. = Elissabet, Condesa. El primer Abad del nuevo monasterio se llamó Suñer o Suniario, el cual vivió hasta después del año 1066, en que suscribió a la erección de la abadía de San Marcial de Monseny. A pesar de la diligencia que puso en la construcción de la iglesia y claustro, ni uno ni otro se concluyó hasta después de su muerte, cuando era ya Abad Amato. También había ya muerto Geraldo el fundador en 1050; su hijo Ponce Gerallo lo concluyó todo, y asistió a la consagración de la iglesia. Celebrose este acto el día 2 de octubre de 1068, año VIIII del Rey Felipe (a: Ap. núm. XVI.), por los Obispos Berenguer Wifredo, de Gerona, y otro Berenguer de Barcelona. La fiesta de la dedicación se celebra en la dominica infraoctava de San Miguel. De los titulares que dije arriba, sólo se nombra en la consagración a San Salvador, con el cual ha sido siempre conocida esta casa, que ha continuado en ser gobernada por Abades sin interrupción. He aquí su catálogo, sacado del que formó en 1730 el camarero de esta casa Fr. Francisco Alba y Marqués, que yo he cotejado con lo que resulta de varias escrituras.

Días y años de su muerte.

Suniario. a 1 de enero de 1067

Amato. (pone Anato) a 5 de idem, de 1072.

Dalmacio. a 19 de noviembre de 1092.

Raimundo. a 24 de octubre de 1109.

Guillermo. a 30 de abril de 1129.

Raimundo. a 26 de septiembre de 1148.

Berenguer. a 12 de junio de 1169.

Guillermo. a 4 de julio de 1198.

Raimundo. a 25 de idem de 1216.

Arnaldo. a 8 de idem de 1236.

Raimundo de Bar. a 21 de idem de 1262.

Bernardo. a 10 de abril de 1278.

Bernardo de Blanes. a 13 de idem de 1280.

Gisperto o Jazperto. a 4 de idem de 1325.

Jofre de Jafer a 4 de noviembre de 1336.

Atton de Torrella. a 31 de enero de. 1351.

Raimundo de Castellvell, renunció en 1363.

Ferrer. a 19 de abril de 1384.

Bernardo de Tolosano a 16 de julio de 1388.

Guillermo Terre a 29 de diciembre de 1417.

Jorge a 21 de enero de 1436.

Galcerán de Carbó. a 25 de idem de 1448.

Jaime de Mompalau. a 17 de abril de 1454.

Juan Delgado, Comendatario a 15 de mayo de 1470.

Miguel Samsó, Comendatario a 4 de noviembre de 1507.

Tiene su entierro en el claustro, donde se llama Semsó. (Sampsó, Sansón)

Miguel Samsó, Comendatario. a 10 de marzo de 1544.

Este es el Abad al mismo tiempo de Bañolas, de que hablé en el Episcopologio Gerundense, artículo del Obispo Juan Margarit II.

Matías Sorribas (: Sorribes), Comendatario. a 6 de enero de 1564.

Bernardo de Josa y Cardona. a 21 de septiembre de 1575.
Obispo de Vique.
Antonio Viladomar. a 18 de febrero de 1598.

Juan Gardiola, (Gordiola, Guardiola) trasladado a Ripoll a los 13 años, que es 1611.

Pedro de Puigmarí, trasladado a Cuxá en 1611.

Obispo de Solsona.

Francisco de Copons, trasladado a Ripoll en 1633.

Jaime Meca y Terça a 4 de diciembre de 1658.

Jaime Climent a 28 de octubre de 1671.

Narciso de Barutell a 7 de idem de 1690.

Gerónimo de Nadal y Ripoll a 4 de agosto de 1713.

Félix de Taberner y de Ardena a 20 de septiembre de 1729.

Francisco de Serra y de Portell, trasladado a San Cugat del Vallés en 1736.

José Gallart y de Pastor a 28 de abril de 1739.

José de Gayola a 1.° de junio de 1747.

Francisco de Montaner a 6 de diciembre de 1756.

Antonio de Ravizza y Montaner a 7 de noviembre de 1776.

Gaspar de Salla y de Tarau a 12 de febrero de 1805.

Gaspar Requesens.

En el necrologio de esta casa se hace memoria de dos Abades, Wifredo al día 1.° de agosto, y Benito Destorres al 22 de septiembre; cuya época, ni por escrituras ni por otro camino ha podido averiguarse.

La iglesia es obra comenzada en el siglo XIV, y concluida en el siguiente. El altar mayor es de buen gusto. Venéranse aquí los cuerpos o su mayor parte de los Santos Acisclo y Victoria Mártires, regalados por el Vizconde de Cabrera, Geraldo, donación que confirmó su hermano Raimundo en 1282. En una consueta propia de este monasterio manuscrita del siglo XIII, se lee: de institutione translationis S. Aciscli fuit ordinatum quod semper celebretur post festum pasce dominica qua cantatur offic. Jubilate Deo, et fiat sollempnitas sicut in festo S. Petri mensiis junii. Gran parte del oficio era propio, mas sólo suena San Acisclo sin Santa Victoria. Su fiesta propia muy solemne. Esta es la tradición, de que nada más puedo decir. También vi una camisa, que dijeron ser de una Santa Margarita. En la pared exterior lateral del coro se ven las figuras en mármol de dos Vizcondes de Cabrera, conocidos por el escudo de sus armas; mas no se sabe quienes sean, habiendo muchas memorias de ellos, que se enterraron acá. De la Vizcondesa Berenguela consta por su testamento de 1157 (Memorias de los Condes de Urgel disc. prelim.). Los claustros son del mismo tiempo; en ellos hay algunas inscripciones sepulcrales. Copié la siguiente:

"Annis contentis genitos trans mile trecentis

Idibus octavis martis atospesavis

Ad celos graditur corpus tamen hic sepelitur

Dalmacius dictus de Vilardida vir benedictus

Ipse Prior magnus de Breda mitis ut agnus

Ut bona Marta morans portalia claustra decorans

Ornatus mille Prior ecclesie dedit ille.

Sanctus Salvator anime... miserator. Amen.

En el archivo de este monasterio hallé sin pensar, la escritura de fundación y consagración del monasterio suprimido de San Marcial en la cumbre de Monseny: ambas curiosas, y que ya se publicaron en el Viaje a la iglesia de Vique. También vi, además de las pertenecientes a la fundación y consagración de esta casa, otras muchas escrituras, que hacen sólo para ciertas menudencias anticuarias, de que algún día se formará una colección no despreciable. Códices manuscritos no hay sino dos, uno del siglo XV, que después de un trozo del libro de Regiment de Princeps, contiene un largo Cronicón en Catalán y de cosas sucedidas en Cataluña, particularmente en los ruidosos cuentos de las guerras del Príncipe Carlos contra su padre el Rey Don Juan el II, y las que resultaron después entre los pueblos o pagesos llamados de remença, y los nobles e iglesias. Su autor es Juan Buada, presbítero, cura párroco de la iglesia de San Acisclo de Coltort (Colltort), nacido en 1423, el cual comenzó a ordenar su obra el año 1473, hablando como testigo ocular en la mayor parte de aquellos acontecimientos. Lo dilatado de aquella obra no me permitió copiarla entera, y también porque sus pormenores añaden poco a la historia general, aunque es de algún interés a la particular de esta provincia. Así que, me contento con hacer un extracto de lo más singular, que va adjunto (a: Ap. núm. XVII.). En él verás el origen y la introducción en este país de la moneda de oro llamada pacifich, que fue cuando el Infante de Aragón Don Fernando, derrotó todo el poder de Don Pedro de Portugal, que aspiraba a reinar en Cataluña (los catalanes lo nombraron rey, el condestable; ver tomos de los Bofarull), en la batalla que le dio junto a Calaf. Esta sola muestra basta para conocer cuan apreciable es esta especie de escritos.

También se guarda en el mismo archivo una consueta propia de este monasterio, manuscrita en el siglo XIII con algunas adiciones posteriores, en que hay algunas curiosidades litúrgicas, de que me he aprovechado. En la biblioteca vi algunas ediciones raras. Tal es el Comentario de Juan Versor a las Súmulas de Pedro Hispano, con esta nota final: et in hoc finitur scriptum Sumularum magistri Joannis Versoris... Impressum Neapoli anno Nativitatis Xpi. millesimo quadringentesimo septuagesimo septimo die vero quinto mensis februarii. Tal es también la siguiente obra del famoso R. Lull: Deo dante, dice el epígrafe final, Arbor scientie reverendissimi magistri Raimundi Lull presens opus nuncupatum in nobili civitate Barchinone per Petrum Posa presbiterum et Cathalanum XXII. augusti anni M.CCCC.LXXXII. correctissime fideliterque completum fuit. Deo gratias. Amen. Por último, el Casiano con este remate: Expliciunt viginti quatuor Collationes sanctorum Patrum conscripte ab Johanne heremita qui et Cassianus dicitur, impresse Basilee anno Dni, M.CCCC.LXXXV.

Además del monasterio hay una pequeña iglesia de Santa María, que es la parroquial, la cual suena ya con ese título en la escritura de la fundación de esta casa. La villa será como de ciento cincuenta vecinos, que por la mayor parte se emplean en la alfarería, industria que les produce mucho. Con todo esto, los campos están muy bien cultivados y con esmero.

SAN PEDRO CERCADA.

En el tránsito de Breda a Amer me hallé con la iglesia de San Pedro Cercada, que hoy es parroquial de una feligresía esparcida por aquellos montes como otras muchas de Cataluña, y antiguamente fue monasterio de canónigos reglares de San Agustín. La primera memoria que hay de este lugar, es la de la fundación de aquella canónica, que comenzó a tratarse en el año 1136. La noble familia de Vilademany, señora de este territorio, lo había cedido al monasterio de Benedictinos de Monseny para que allí edificasen otro. Mas Elías, Prior de aquella casa y juntamente Abad Caduniense, lo entregó en el año sobredicho con anuencia de los mismos señores, y consentimiento del Obispo de Gerona Berenguer Dalmacio, a Berenguer de Lavandariis y a sus compañeros, para que instituyesen allí la citada vida canónica. Va copia de esta escritura (a: Ap. núm. XVIII.). A pesar de esta solemne donación, autorizada con las firmas del Obispo de Gerona y de los señores territoriales, Pedro Raymundo de Vilademany, y sus hijos o sobrinos Guillermo y Bernardo, parece que debieron estos apoderarse de nuevo de los bienes de esta iglesia, puesto que tres años después hicieron una solemne restitución o sea confirmación de la donación anterior, en cuyo exordio dicen de este lugar que había sido quondam opulentissimum... postmodum vero incuria habitantium, et direptione pravorum hominum, ad tantam inopiam redactum, quod nemo in eo morabatur, nec aliquis ibi divinis cultibus honor exhibebatur. La fecha de esto es XVII. kal. januar. anno III. regni Ludovici Regis Junioris, et Dominicae Incarnationis M.CXXXVIIII. Verificado esto, el citado Obispo instituyó allí la canónica, formó el reglamento de la nueva casa, y nombró por primer Prior al sobredicho Berenguer con facultad de elegirse los sucesores. Firman esta escritura, además de los dichos, Udalgario, Obispo de Elna, y Arnaldo de Barcelona, Berenguer, Abad de Vilabertrán y Arcediano de Gerona, y lo que más nos importa, Guillermus Arelatensis Archiepiscopus et Romanae Sedis Legatus, que es una de las pocas memorias que hay de este Legado, y por lo dicho en otras iglesias, señaladamente en la de Barcelona, no vendrá mal esta noticia más de su existencia en nuestros países. El año siguiente 1143 estuvo para desampararse esta fundación y casa por la oposición que no cesó de hacer la de San Salvador de Breda. En lo cual interpuso su mediación el Obispo de Gerona, y a ruegos de él y del sínodo que celebraba ese año en el miércoles de la segunda semana de adviento, cedieron los de la oposición, y la casa nueva continuó como había comenzado. Su canónica y posesiones confirmó el Papa Inocencio III en el año 1198 a 8 de las calendas de junio.

Luego se entendió en la construcción de la iglesia, que aún existe, la cual consagró el Obispo de Gerona Don Guillermo Cabanilles a 2 de mayo de 1245, era 1283, consignándole las iglesias de Santa Columba de Farineriis, que antes dice que se llamaba de Riu de Arenes, la de San Martín de Sparra y otras. Los términos o lindes que señala son los siguientes: (en el tomo anterior está el mismo texto con muy pocas variaciones que anoto entre paréntesis) ab orientali parte terminatur in circata (cercata) veteri, et transit per serram dels Salgetz (Salgelz) usque ad olletam de gurgite nigro: et a parte meridiei terminatur in podio de monte Edrós, et transit per serram de Albareda usque ad podium quod est super mansum de Sureda: ab occidentali parte terminatur in carreria de ipsa lambarda (Lambarda), et transit usque ad podium de Femades: a parte vero circii in colle de Berta, et transit per collem de Planiol, et revertitur ad dictam circatam veterem. De esto ya se dijo en el Episcopologio.

Finalmente, suprimida en todos estos condados la canónica Agustiniana por Clemente VIII en 1592, se mandó incorporar este priorato al convento de los padres Agustinos calzados de la Seo de Urgel con bula fecha a 22 de agosto del mismo año. Mas no se verificó hasta el de 1598 en manos de fray Gaspar Baget, Prior del monasterio de San Feliu de Guixols, procurador del de Urgel, donde consta que entonces vivía Fr. Marcos Antonio Camós. Los nuevos poseedores, encargados de la cura de almas, tienen aquí un religioso de su orden, que hoy es el padre Fr. Agustín Riera, a quien debí buen hospedaje en lugar tan desierto, y gran franqueza en el reconocimiento de su archivo, de donde son casi todas las noticias que acabo de dar. Allí encontré (¿quién lo podía esperar?) el único documento que hasta ahora ha comparecido en prueba de la verdad del concilio Tarraconense de 1146, el primero después de la restauración de aquella metrópoli, contado entre los fabulosos por los colectores de concilios; de esto se dirá en la colección de los de Tarragona. Vi además algunas otras escrituras tocantes a los Obispos de Gerona que en vano había buscado en otros lugares más propios. Y esto me ha acontecido en otras parroquias y puntos al parecer despreciables. Así es que el que trabaja en estas cosas no debe contentarse, como suele suceder, con el reconocimiento de los archivos principales, porque no está en ellos todo lo necesario para la historia.

Volviendo ahora a esta casa, quedan en ella algunos entierros del siglo XIII en la pared exterior de la iglesia, correspondiente al sitio de los claustros, de los cuales ya no queda rastro. Hay en el distrito de la parroquia y muy cerca de la iglesia una cantera de mármol blanco de baja condición, pero capaz de pulimento. Algunas de las familias de la feligresía cuentan seguidamente su ascendencia desde el siglo XII. De lo visto en este archivo y en otros me resulta la noticia de los Priores de esta canónica en la forma siguiente:

Principio. Exist. Muerte.

Berenguer de Lavandariis. 1136. 1139. 1146.

N. Rosell 1153

Pedro de Tuguriis o de Toborys 1167. 1170.

Ramón de Sant Martí. 1220

Berenguer. 1234

Guillermo de la Figuera. 1244

Pedro de Pino. 1286

Raimundo de Javicano. 1303

Berenguer Durán. 1306

Pedro de Fuirach. 1337

Pedro de Franqueza. 1371

Jayme Cugul. 1414

Juan de Ribes. 1417

Pedro Caselles. 1466

Gabriel Çarriera,
primer Comendatario. 1493

Juan de Margarit. 1504

Obispo después de Gerona.

Juan de Ruinart. 1539

Fr. Domingo Romeu, dominico 1551

Obispo de Utica, lo fue hasta su muerte en 1563.

Juan Pedro Mijavila. 1563

Manuel Franqueza. 1585

Jayme Martín Picart. 1592


Un día y medio me detuve en la soledad de esta parroquia, la cual no dejaba de aumentar el horror de lo que vi en una obsesa, traída allí para los exorcismos, según costumbre. Más alegre y provechosa fue la detención de cinco días en el monasterio de Amer, de quien ahora diré.


SANTA MARÍA DE AMER.
(a: Verdaderamente causa lástima que en una obra destinada para ilustrar las antigüedades eclesiásticas, como la España Sagrada, sea tan escasa la noticia que da tom. 43, página 358, del antiquísimo monasterio de Amer. Cosa por cierto que admira viendo cuan abundante es la que da del de Bañolas, y siendo los archivos de ambas casas igualmente ricos y fáciles de registrar a quien se hallaba con este objeto en la ciudad de Gerona.


Al real monasterio de Santa María de Amer dan los historiadores provinciales una antigüedad que no está averiguada, pero que no es inverosímil. Estando como estaba ya existente esta casa en los tiempos de Ludovico Pío, no es extraño que lo estuviese también en los de Carlo M., su padre, y que sea fundación suya o de sus días.

Lo que parece del todo fabuloso es la ocasión del nombre de Amer, que dicen haber sido una cruel batalla entre los Cristianos y Moros que puso en gran conflicto y causó mucha amargura a los conquistadores, de donde pusieron a este valle el nombre de Vallis amara (valle amarga). Lo que hay es que el arroyo que la atraviesa se llamó Ameria, y así lo llamaba Ludovico Pío, que tan poco distó de su padre, y de este nombre se intituló el valle y el monasterio, y no hay más. Que hubiese batalla y que fuese amarga es posible, mas contra los diplomas nada valen las cavilaciones de los equivoquistas.

Digo, pues, que la primera memoria cierta e indubitable de la existencia de este monasterio es de los tiempos de Ludovico Pío, que confirmó todas las posesiones de él, y tomó bajo su protección a su Abad Deodato y monjes. No se sabe el año de este decreto imperial, mas es cierto que lo hubo, como lo acredita el diploma original que acá se guarda de Carlos el Calvo, hijo de Ludovico, fecho secundo idus maii anno quarto, indictione septima, regnante domno nostro Karolo gloriosissimo Rege actum Thola (f. Tholosa civitate in Dei nomine feliciter. Amen. Todo lo cual corresponde al año 844 de Cristo. Dice en él el Rey Carlos, que Guilera, Abad del monasterio de San Emeterio y San Ginés en el condado de Gerona, le exhibió el diploma con que Ludovico Pío con la mediación del Marqués Gaucelmo había confirmado a su antecesor Deodato la posesión de su monasterio y de las cellulas que le pertenecían, quarum altera dicitur domus Sanctae Mariae secus fluvium Amera, con otras que expresa la copia adjunta, sacada cuan exactamente he podido del original, que está en este archivo bien conservado, y con todos los requisitos de autenticidad (a: Ap. núm. XIX).

Con este documento y con lo poco que he extractado de él se ve que este monasterio no estuvo en sus principios donde hoy está, ni se intituló de Santa María, sino de San Emeterio y San Ginés, situado donde todavía se conserva la iglesia de estos Santos a tres horas al oriente de esta villa. Continuaba allí todavía el año 861, en que el mismo Rey dio otro diploma idéntico con el antecedente a favor del Abad Teodosio, el cual está aquí original, y además un traslado hecho el año 951. Baluzio lo publicó también en los Capitulares (Apend. núm. 89.) Prosigue la noticia del monasterio en el mismo sitio en el año 890, en el diploma del Rey Odón a favor del Abad Hautviro, de que diré más abajo. Finalmente consta que todavía existía allí en 922, en que el Rey Carlos el Simple, a solicitud del Obispo de Gerona Guigo (: Wigo), repitió la misma confirmación al monasterio y a su Abad Guinade. Esta escritura, que también está allí original, sólo tiene de notable la fecha que dice: data nonas junii, indictione X, anno tricessimo regnante domno nostro Karolo redintegrante XXV. largiore vero hereditate indepta XI actum Turno feliciter. Amen.

Poco después de esta época debió trasladarse al lugar actual, que como se ha dicho era propio y cellula del primitivo, puesto que el año 949 hallamos al Obispo de Gerona, Godmaro, consagrando esta iglesia con las advocaciones de Santa María, San Juan y San Benito, conforme verás en la adjunta escritura copiada de su original (a: Ap. núm. XX.). Llámase esta iglesia nuperrime edita, y que estuviese ya aquí el monasterio en esa época, no sólo consta de la misma escritura, sino que además consta de la elección del Abad Aimerico, que se hizo el mismo día de la sobredicha consagración por muerte del Abad Alejandro, el cual tengo por cierto que es el que trasladó el monasterio. De esto se dirá luego. Desde esta época son continuas las memorias hasta nuestros días. Las principales diré en la serie de Abades. Es inútil buscar vestigios del edificio antiguo. El año 1427 experimentó esta comarca terribles terremotos y muy repetidos, que comenzaron en esta villa, y arruinaron todo su vecindario y gran parte del monasterio, como ya he dicho otra vez. Véase el Cronicón hallado en Breda. Así es que ni queda el menor vestigio de claustros ni sepulcros en ellos. Lo único que se salvó de aquella calamidad es la iglesia, que se conserva, no la consagrada en 949, sino la que después debió construirse en el siglo XI o XII, porque de ese tiempo es su fábrica de tres naves. Vese esto más claro en que la fiesta de la dedicación se celebra actualmente en la dominica última de enero, siendo así que la de la iglesia primitiva se hizo a 9 de noviembre.

Es notable en ella el atrevimiento del que cortó los tres machones que dividen las naves, cuyo espesor impedía en las dos laterales la vista del altar mayor. Dejando pues en ellos un pedestal de ocho palmos de alto, colocaron sobre cada uno en sus ángulos cuatro columnas dóricas de unos doce palmos, que suben a recibir los inmensos y sólidos arcos y bóvedas, que antes descansaban sobre los machones llenos. Esta obra atrevida dícese ser del Abad Don Juan Antonio Climent, que murió en 1701. Anteriores, y del siglo XVI, son tres portaditas exteriores muy graciosas. En la sacristía se guarda una custodia bien construida. También poseen muchos huesos de Santa Felicísima, venerados en su capilla separada, cuyo altar es el más regular de la iglesia: los demás son de poca consideración. El titular del mayor es Santa María. Algunas escrituras del siglo X añadían a esta advocación la de San Vicente. En un juzgado que se hizo a favor de este monasterio y su Abad Lupursulleo el año I de Carlos el Simple (899), y en otra de confesión que hizo el mismo año la parte litigante, el Conde Gauzfredo, ponen todos los títulos siguientes: Sancti Hemeterii, Sanctique Genesii, Sancta Maria Virginis Columbarii, Sancti Andreae super fluvium Sterria, Sancti Petri Carcere, Sancta Maria super fluvium Ameria, et iterum Sancta Maria, et Sancti Mathei, et Sancti Johannis qui sunt constructas in pago Ierundense sitas in locum que vocant vallis Anglesis. Mas estos son los títulos de todas las iglesias que, como dije, poseía la antigua casa. La nueva siempre estuvo reconocida por el de Santa María. El archivo es pieza muy curiosa, y bien decorada por el Abad Don Francisco de Miranda en 1739. El número de sus pergaminos es apreciable y su calidad también: en él están los que van citados, y otros que han producido buenas noticias de Condes, monedas y otras cosas que no hacen papel en esta carta. Precede a esta pieza la biblioteca, pequeña, pero con buenos libros de literatura corriente. En resolución, el catálogo de Abades, que voy a dar, hará formar más cabal idea de cuanto va dicho. De algo me ha servido el que hallé formado aquí; pero me ha costado rectificarlo con el examen de las escrituras, añadiéndolo en mucha parte y acotando lo que verás.

Catálogo de los Abades de Santa María de Amer.

Deodato. Floreció en los tiempos de Ludovico Pío, a quien este Príncipe concedió un decreto de protección de su monasterio, que entonces era el de San Emeterio y San Ginés.

Wilera. Vivía el año 844, en que Carlos el Calvo confirmó el diploma dado a su antecesor. Llámase en él por dos veces Wilera, no Wilara ni Wiltra, como dicen las memorias de este monasterio.

Theodosio. Lo era el 861, cuando el mismo Rey repitió a favor suyo el privilegio concedido al antecesor.

Hautviro. A quien los catálogos de esta casa llaman solamente Virus. Mas el nombre entero, como he dicho, se lee dos veces en el diploma que le concedió el Rey Odón, que es igual a los anteriores, con esta fecha: Data VII kal. julii indictione VII anno Incarnationis Dominice DCCCXC anno III regnante domno Odone gloriosissimo Rege Aurelianis civitate in Dei nomine feliciter. Amen. De este diploma sólo existe un traslado auténtico hecho el año 951.

Lupersulleo o Lupursulleo. Vivía y gobernaba el año 899, según consta de dos escrituras originales, que le llaman una vez del primer modo y dos del segundo. Ambas contienen la sentencia dada in mallo Gerundensi a favor de este Abad y monasterio, como ya se dijo.

Guinade. Consta su existencia en 922 del diploma del Rey Carlos el Simple, que dije arriba. Omitiéronlo los catálogos de esta casa.

Alejandro. Fue el último Abad que gobernó la casa de San Emeterio y San Ginés, y sin duda el que la trasladó al sitio actual: por lo menos de todos sus antecesores consta, por los diplomas, que estaba el monasterio en el sitio primitivo, y que esta iglesia de Santa María era una de las cellulas que poseía aquel monasterio. También consta que este Abad murió hacia el año 948, como se ve en la elección del sucesor.

Aimerico o Eimerico. Que de las dos maneras le llama la escritura de su elección, hecha V idus novembras, anno Incarnationis Dominicae DCCCCXL nono, indictione VII, XIIII anno regnante Ludoyco rege: así se lee en el original, que va copiado (a: Ap. núm. XXI.). Hízose esta elección por muerte del Abad Alejandro, con intervención del Conde de Barcelona Borrell, Gauzfredo Conde, Odgario Abad no sé de qué monasterio, y Arnulfo, Abad sin duda de Ripoll, los cuales dejaron a los monjes en la libertad de elegirse su Pastor, y ellos eligieron a Aymerico, monje de la misma casa, el cual luego fue presentado al Obispo Godmaro de Gerona, quien lo aprobó. Hallábase aquí este Obispo el mismo día y año consagrando la iglesia nueva de este monasterio, recién trasladado, como ya se dijo. Véase también el Episcopologio de Gerona. En ambas firma Teudesindo, Archipresbítero y Abad de San Félix de Gerona, y un Atón, Archilevita, que no será extraño sea el famoso después Obispo de Vique.

Amalrico. No consta cuando entró Abad. Dícese acá que ya lo era en 960. Yo puedo asegurar que uno de ese nombre lo era el año II del Rey Roberto (998), de que he visto escritura que lo llama Abba cenobii Columbarii et Sancte Marie et Sancti Vincentii Amerensis.
El Columbarii era una de las cellulas de este monasterio, que hoy es Colomes, junto al Ter, en el Ampurdán. También puedo asegurar que murió hacia el año 1006, en que por su muerte se hizo la elección del sucesor
Raimundo. Con anuencia del Conde Ramón Borrell y Ermesindis su mujer, y de Ugo, Conde de Empurias, y con aprobación del Obispo de Gerona Odón, que juntamente se firma Abad, por serlo de San Cucufate del Vallés. Va copia de esta escritura (a: Ap. núm, XXII.). Murió este Abad hacia el 1014, y luego con el favor de los Condes de Barcelona le sucedió en este oficio
Witardo Archipresbítero, a lo que entiendo de la Catedral de Gerona. Lo cierto es que no era de la orden de San Benito, ni sujeto a su regla ni vida común. Representaron los monjes los daños que de ello debían resultar, a un concilio que se tenía en Gerona año 1017, y entonces Witardo renunció esta dignidad, que obtuvo tres años, y fue proclamado Abad

Suniario monje de San Pedro, sin duda de Galligans, el cual con anuencia del diocesano Pedro Roger y los citados Condes, fue consagrado por Adalberto Obispo, que yo creo fuese de Carcasona, y el mismo que se halló ese año en la Seo de Urgel a la consagración de Borrell, Obispo de Roda. Este Obispo Adalberto es el único que se sabe haber asistido con el de Gerona al concilio de esta Catedral, aunque la escritura que refiere toda la historia de estos dos últimos Abades, parece indicar que fueron más en número. En ella sólo firma Adalberto, porque él solo fue el consagrante, que es su objeto. Como quiera, siendo como es escritura original, nos asegura de la existencia de un concilio de Gerona que hasta ahora ignorábamos, y esto solo paga bien el trabajo que tuve en copiarla (a: Ap. n. XXIII.). Vivió Suniario hasta por los años 1041, en que le sucedió

Pedro electo por los monjes y bendecido por el mismo Obispo de Gerona Pedro Roger. Va también esta escritura, que es de un contexto diferente de las otras (b: Ap. num. XXIV.). Vivía aún en 1049.

De los Abades siguientes son ya más escasas y menos interesantes las noticias, y así sólo pondré los años de su existencia, sacados de las escrituras que he visto y de las memorias de este monasterio.

Principio. Existencia. Muerte.

Arnaldo. 1076 - 1091.

Esteban 1104 - 1107.

Pedro. 1139 - 1152.

Rigallo. 1152 - 1158.

Raimundo. 1165 - 1187.

De este año hay una bula de Clemente III, confirmatoria de los bienes del monasterio, es a saber: las iglesias S. Emeterii, S. Andreae de Sterria, S. Mariae de Columbariis, S. Petri et S. Mariae de Carcere iuxta litus magni maris (f. Cadaqués), S. Juliani de Lloret, S. Genesii de Costa, S. Christophori de Cocollis, S. Michaelis de Ordeg, S. Vincentii de Vilarasallo, S. Mariae de Colle. Lo sujeta inmediatamente a la Santa Sede. Su fecha es: Dat. apud S. Christinam per manum Moysi Lateran. canonici, vicem agentis Cancellarii, IIII. kal. februar. indict. VI anno Incarnationis Dominicae M.CLXXXVII. pontific. anno primo. Firman: Octavianus SS. Sergii et Bacchi Diac. Card.= Petrus S. Nicolai in Carcere Tulliano Diac. Card.= Radulfus S. Georgii ad Velum aureum Diac. Card. = Laborans Presbiter Cardin. S. Mariae Transtiberim tit. Calixti.

Arnaldo. 1192

Raimundo 1196

Pedro Ugo.

Prior de Santa María del Coll, electo a 9 de agosto del año 1200; en su decreto se dice electo por los clérigos y pueblo. Vivió hasta 1211.

Arnaldo. 1212 - 1216
Bernardo. 1220 1230
Murió en 25 de mayo.

Berenguer. 1231 - 1235

Berenguer, electo en 6 de junio de 1238. 1240.

Ramón de Perafort, electo en 11 de febrero de 1242

Arnaldo Riu 1252

Pedro. 1255 - 1271

Berenguer. 1272 - 1276

Bernardo. 1280

Berenguer. 1280 1283

Bernardo. 1285

Berenguer. 1290 - 1307

Ferrer. 1309 1343

Discordaron los monjes en la elección de sucesor, y pusieron el negocio en manos del Obispo de Gerona Arnaldo de Monrodó. Este nombró Abad, día 17 de agosto, a

R. de Roca-Salva. 1343

Prestó obediencia y entró en posesión el electo; mas tuvo que renunciar porque el Papa sostuvo el nombramiento que él había hecho de

Guido de Causaco. 1343 1346.

Bosso. 1349 1357
Bernardo. 1360

Raimundo. 1363 1364

Muerto este Abad, el Obispo de Gerona Íñigo Vallterra nombró a Raimundo Citjar. Al mismo tiempo el Abad de Bañolas mandó a los monjes admitir a Arnaldo de Corono, Abad de San Genís de Roselló. No sé lo que hubo, mas es cierto que prevaleció acá

Bernardo. 1364 1366

Bernardo de Vilafraser. 1374 - 1403

Dalmacio. 1404 1409

Trasladado a San Cugat.
Pedro de Casas. 1409 1409

Arnaldo. 1410

Bernardo de Pontons. 1411

Esteban. 1414 1416

Trasladado a Rodas.

Pedro de Corona. 1417 1417

Berenguer de Espasen. 1417

Era Abad de San Lorenzo de Monte.

Raimundo Sagra. 1418 1440

En su tiempo se padecieron los terremotos que dije.

Bernardo Ferrer 1441 1445

Murió en septiembre. Los jurados de Gerona pidieron al Papa esta vacante para Jorge de Castellet. Mas por la pobreza del monasterio se unió la abadía a la de San Pedro de Galligans, y gobernó las dos

Bernardo Cavalleria. 1445

Separáronse luego, y en la nuestra sucedió

Juan Margarit. 1449 1476

Galcerán de Cartella. 1476 1480

Lorenzo Marull. 1483

Salvador Marull. 1507 - 1516

Nicolás de Flisco, Cardenal 1519

Guillermo Raimundo. Cardenal. 1520

Juan de Urrea. 1526

Francisco de Giginta. 1536 1579

Vacó muchos años la abadía.

Juan Bosca. 1597 1603

Pedro de Puigmarí y Funes. 1605.

Francisco de Copons. 1613.

Miguel de Alentorn. 1621 1638.

Andrés Port de Oseja. 1643. 1652

José Sastre y Prats. 1660

Gerónimo Climent. 1669

Juan Antonio Climent. 1675 1701

Francisco de Guanter y Pi. 1716 1733

Francisco de Miranda y Testa. 1735 - 1739

Gaspar de Queralt y Reart 1741 1772

Eustaquio Azara. 1772.

Fue Obispo de Ibiza.

José Cruilles de Tord. 1784 1788

Peregrín de Bertamón y Carreras 1790 1803

Joaquín de la Plana y Natota. 1803 - 1807


SANTA MARÍA DE ROSAS.

Al monasterio de Amer incorporó el Papa Clemente VIII en 1592 el monasterio antiguo de Santa María de Rosas, cuyos instrumentos he hallado aquí, y por lo mismo he querido dar razón de él. Estaba fundado donde hoy es la villa de Rosas, plaza marítima y fuerte en el Ampurdán, que antes debió llamarse Rodas; a lo menos me consta de cuantas escrituras he visto hasta todo el siglo XIII, que así se llamaba aquel monasterio, S. Maria Rodensis, de Rodis, de Rodas.

A principios del siglo XIV comienza a intitularse de Rosis. La causa de esta mudanza la averiguarán los geógrafos desocupados. Sólo advierto, que así como el monasterio de San Pedro, que hasta ahora poco estuvo en la vertiente oriental de aquel monte, se llama aún de Rodas, así pudo llamarse estotro estando en la vertiente occidental del mismo monte, que era sin duda el llamado Rodas, de quien se apellidaron ambos monasterios. La noticia más antigua que he alcanzado a ver del de Santa María es del año 976, y entonces ya se supone antiguo y con Abad propio. La escritura que digo está en un Cartoral del siglo XIII propio de aquella casa, que hoy para en la de Amer. Por no poder asegurarme que el traslado sea fiel, no va copiado por entero. Sin embargo, allá van estas curiosidades que he entresacado: "Ego Gauzfredus Comes, et Soniarius Presul (f. de Elna) eiusdem filius donatores sumus ad domum Sancte Marie cenobium quod dicitur Rodas... donamus ipsum mare cum omni sua piscatione de ipso gradu fluvium Sambuce usque ad ipsum portum cuius vocitatur Crux (Cruz : Creus). Donamus namque ibi omnes decimas atque naufragationes... Insuper donamus ad predictum cenobium omnia montana... ad usufructuario: de parte oriente recensitus est ipso Port cuius nuncupatur Jonculs usque in ipso capud Nofeu et de meridie recensitus est ex ipso capud Nofeu usque in capud Morrell: exceptus ipsa medietate vallis Magrigul... Illo igitur tempore domno Karolo Imperatore quem regnavit in Francia obtinueruntque pagani Barchinona, et diripuerunt omnia hac regione atque montana: ibi erat constructum cenobium alme Dei Genitricis Marie, cuius vocitatur Magrigul, et titulo Sancti Salvatoris ex parte meridiano, atque ex supremo ex parte aquilonis titulo almi Michaelis Archangeli vastavit atque predavit... ad heremum fuit aductum. Tunc vero pauculos Xpianis monachis ex huius loco demigrarunt: construxerunt ecclesiam parvulam in honore Dei et Beate Marie, ubi famulantibus Deo exorant usque in presentem diem. Rursum transacto tempore fuerunt ingressi miles fortissimi christiani ex illa montana ad pugna atque deffensione contra paganos, cuius montana combuserunt, et vinctos christianos minabunt...”

Hablando después de varias donaciones que hacía al monasterio en el Ampurdán, dice que le pertenecían per fiscum “quoniam, dice, venerunt pagani et diripuerunt totam villam (parece ser la de Castellón por el contexto) necne et predones huius regionis ad eremum per duxerunt. Incole vero sive cultores loci illius plures fuerunt in captivitatem transducti, et plures iterum per obpressionem malorum predonum sua omnia deserentes ad loca alia demigrarunt. Unde actum est ut secundum legem Gotorum fiscus regis efficeretur. Sed nos plures vices sumus conati ut iterum suis cultoribus possideret, et in statum pristinum permaneret. Sed nullatenus hoc ad effectum perducere valentes, etc... Facta carta donatione nonas aprilis anno XXII regnante Lotario Rege filio Lodovici Regis."

Esta narración supone que ya había en el sobredicho monte de Rodas dos monasterios, uno de Santa María y San Salvador, y otro de San Miguel, los cuales destruyeron los Moros en tiempo de Carlo Magno, y de los monjes que escaparon de ambos se fundó el de Santa María de Rodas o Rosas. Por consiguiente dicha fundación se ha de referir a los fines del siglo VIII, en que aquel Emperador arredró los Moros de este país hasta Barcelona, o a los principios del IX, en que su hijo Ludovico Pío conquistó aquella ciudad.

Cualquiera que sea el origen de aquella casa, consta por escrituras su permanencia, y que estaba gobernada por Abad desde la mitad del siglo X, como acabas de ver. Sin embargo, hasta fines del mismo no sabemos el nombre de Abad, y el primero es Soniario (Suniario), como he visto en escrituras del año VIII de Ugo Rey (995). A este siguieron sin interrupción hasta fines del siglo XVI, cuyo catálogo pondré según las notas tomadas de las escrituras originales que aquí quedan, y algunas otras que he visto en otras partes.

Lunesio. - Wifredo. Estos dos Abades habían ya muerto el año 1008. En la contestación que este monasterio puso a la encíclica con que el de Ripoll participó ese año la muerte de su Abad Seniofredo, pide oraciones por los dos, contándolos entre los difuntos (Orig. arch. de Ripoll).

Principio. Existencia. Muerte.

Soniario. 995

Adalberto. 1020

Ponce. 1040

Raimundo Ugo. 1049 1064

Deus Dedit. 1081 1083

Adalberto. 1095

Bernardo. 1109 1111

Berenguer. 1117 1122

Pedro. 1155 1166

Gauzfredo. 1173

Guillermo de Furtiano. 1174 1205

Raimundo de Garrica. 1211 1214

Pedro. 1217 1219

Pedro de Narbona. 1225 1227

Ponce. 1228 1251

Bernardo. 1296

Dalmacio. 1304 1312

Jaime de Guixano 1322

Murió en 24 de julio

Dalmacio de Tribus Balliis, electo en 1322 1348

Francisco de Raset. 1348 1372

Bernardo. 1381 1386

Bernardo de Pontons. 1386 1392

Juan. 1448

Bernardo Desllor 1500 1509

Pedro Lor. 1517

Era juntamente Abad de Galligans.

Juan de Caldes 1565

Esta abadía fue cedida a la canónica de Gerona por Guisla, Condesa, viuda de Ugon, Conde, en escritura de 31 de julio año XXX del Rey Enrique, la cual he visto, y habla en términos de simple donación. Mas es cierto que la abadía continuó independiente y con jurisdicción sobre algunas iglesias subalternas, entre las cuales es notable la de Santa María de Pederdello (Pedredello más abajo) o Pitritello, donde el Abad Ponce el año 1229 instituyó superior de todos los que en ella se habían reunido para profesar la regla de San Benito, a un converso llamado Bernardo Sifredo, y para las mujeres a Ermesindis Sifreda. Púsoles la condición que si ambas sociedades prosperasen con el tiempo de modo que debiese instituirse Prior y Priora, o Abadesa, ambos prestasen la obediencia al Abad de Rosas, de quien recibiesen la confirmación y a quien pagasen en censo anual una libra de cera. He aquí la institución de un monasterio doble en el siglo XIII. No he podido averiguar dónde era este Pedredello, ni la escritura señala otra localidad sino cuando expresa la de un olivar que el Abad fundador le daba versus viam que tendit de Pederdello ad Stagneolum (Stanyol). Otro priorato tenía intitulado de Santa María de Campis o de Campo de Garriguella en la parroquia de Santa María de Noves, en el Ampurdán. Las escrituras que de él quedan comienzan de principios del siglo XIII.

SAN ESTEBAN DE BAÑOLAS (a).

(a) Bañolas y Bañoles dijeron, como dicen hoy los naturales, todas las escrituras que nos quedan de la antigüedad, derivando este nombre del latino Balneolas, que se ve usado desde los tiempos de Ludovico Pío. Así que no alcanzo de dónde tomó el continuador de la España Sagrada, tomo 43, el nombre de Bañols (Bañuls, Banyuls es otra localidad en Francia), que constantemente da a la villa y al monasterio en la larga y exacta descripción que hace de él, página 326, que cierto es muy de apreciar entre las que pone escasas y equivocadas de otros monasterios. Y pues el autor confiesa ingenuamente como debe un verdadero literato, que la recibió del monje de aquella casa Don Gaudencio Puig, y por otra parte consta que es casi a la letra la misma que yo publico ahora, escrita en aquel monasterio en el julio de 1807; para que los lectores no me tengan por un plagiario, debo manifestar aquí, aunque con dolor, que entonces, tan franca como imprudentemente, dejé que aquel monje copiase todo mi trabajo, el cual él ahora ha comunicado como obra suya. En prueba de ello conservo todavía el original sucio y con las enmiendas y correcciones que a presencia suya iba escribiendo, según la costumbre de no salir de un punto sin tener ya extendida toda la historia de él. Más es, que aquí se hallarán noticias que faltan en la España Sagrada, y son puntualmente las que después adquirí en el examen de otros archivos, las cuales no pude comunicar al monje. El lector que considere lo que somos los hombres, no extrañará que se repita aún en nuestros días el chasco de la corneja de la fábula.

La villa de Bañolas dista tres horas entre O. y N. de Gerona, y está situada en un llano despejado, amenísimo y de abundantes producciones, siendo entre ellas la más considerable la del cáñamo, que ha dado ocasión al establecimiento de varias fábricas de esta materia, para las cuales no bastando ya la cosecha doméstica tienen que traerlo de otras partes. Hay también fábricas de papel y otras de varia industria, que hacen prosperar esta villa, compuesta de unos setecientos vecinos. Débese esta riqueza a un estanque de agua manantial al poniente, y muy cerca de la villa, el cual tendrá una hora de circunferencia, y es tan abundante, que de él salen cinco acequias grandes, que son las que sirven al riego y fábricas. Sus aguas participan de la calidad del azufre, que es muy perceptible en una fuente vecina al estanque, y llaman la font pudosa, por el hedor (pudor, pudina) que exhala del azufre (sofre). No sé si esta abundancia de aguas sería causa del nombre Bañolas (Balneolas) con que ya muy de antiguo es conocido este sitio. Lo que sí me consta es que este valle se llamaba Sterriae, y que el monasterio se decía fundado in valle Sterriae, in caput Sterriae, secus fluvium Sterriae (En Lérida está Esterri d' Áneu). Pudo ser que hubiese allí baños termales, y que de ahí se derivase el nombre de Balneolas. (N. E. En Alemania, por ejemplo, hay muchas localidades con nombre Bad, baño, balneario, - como Bath en Inglaterra - donde hay manantiales de aguas termales, algunas con azufre)

No estaba tan floreciente este terreno a fines del siglo VIII cuando se fundó dicho monasterio de San Esteban de la orden de San Benito; antes era yermo y sin cultivo, como consta de un diploma de Ludovico Pío que existe aquí, y es la primera y cierta noticia del origen de esta casa: La fecha es: data tertio idus septembres, anno Christo propitio nono imperii domni Hludovvici piissimi augusti (Ludovico Pío), indiccione prima. Actum Attiniaco (en minúscula en el pdf) palatio regio in Dei nomine feliciter. Amen: que corresponde al año 822 de Cristo. Publicó ya esta escritura Baluzio en el apéndice de los Capitulares (núm. XLI). Con esto excuso gastar el tiempo en cosa ya hecha por otro. Allí verás que el Abad llamado Bunito, con

licencia del Conde Odilon (Odilón), fundó este monasterio en el condado de Besalú, y comenzó a cultivar con su propio sudor este terreno yermo, edificando en él la iglesia de San Esteban en lugar de otra antigua que allí había. Muerto este primer Abad Bunito, los monjes, con el consentimiento del Arzobispo Nibridio, eligieron por sucesor a Mercoral, que es el que por la mediación del Conde Rampo logró el diploma de Ludovico Pío, que dije, de protección general, facultad de elegirse Abades, etc. Por aquí se ve que la fundación de esta casa se ha de fijar a fines del siglo VIII, como dice Mabillon (Ann. ord. S. Bened. libr. XXV. núm. 51, et XXVI. núm. 57), el cual reconoce por primer Abad a Bunito, mas no conoció al sucesor Mercoral por no haber tenido noticia del diploma de Ludovico; y en cambio nos supone otro de Carlo Magno a favor de Bunito, el cual yo no he visto, ni es creíble que lo haya, puesto que Ludovico no lo menciona en el suyo, lo cual hiciera indubitablemente como lo hacían todos aquellos Reyes, refiriéndose a los preceptos de sus antecesores. Y así tengo por el primer acto de aprobación y confirmación de esta casa, emanado de los Reyes de Francia, este que digo de Ludovico del año 822; y por primero lo cuenta la escritura de la consagración de esta iglesia en 889, como veremos.

Mayor fue la equivocación de los Bollandos (Acta SS. januar., tom. 2, pág. 781), que pusieron por primer fundador al Abad Emerio: nombre que ni aun se lee entre los que gobernaron la casa en los siglos siguientes. Sin embargo, está creía por acá esta especie con motivo de lo que escribió el padre Domenech (Santos de Cataluña, lib. II, fol. 6), el cual refiere largamente la vida de este siervo de Dios, y da noticia de la veneración en que está su cuerpo en la parroquia de San Esteban de Guialbes, a donde se retiró para hacer vida penitente después de fundar el monasterio de Bañolas, y donde es conocido con el nombre de S. Mer. Aun los que tengan por respetable la autoridad del ms. de donde el citado escritor sacó su historia, han de tener por equivocado lo que dice de la fundación del monasterio de Bañolas, y de haber ya allí entonces villa poblada de Cristianos. Lo contrario acabas de ver en el documento de Ludovico Pío. A no ser que este San Emerio o San Mer, como aquí dicen, sea el segundo Abad llamado Mercoral, cuya primera sílaba Mer quedase en el transcurso de los siglos por único y total nombre del mismo.

Desde tan remota época hasta nuestros días ha permanecido este monasterio con las alteraciones en lo formal y con algunas particulares en lo material, consiguientes a las varias guerras y otros acontecimientos políticos del país. De su iglesia se hallan varias consagraciones como decían, de las cuales y de otras cosas se dará razón en el catálogo de los Abades. El templo actual es todo obra del siglo XVI (a) y siguiente.

(a) El citado monje Puig dijo al autor de la España Sagrada que era obra del siglo XIV, y así se imprimió (tom 43. pág. 330) sin advertir que en ese siglo no hubo tránsito de la arquitectura del gusto gótico al greco-romano.

Hay en él algunos altares, señaladamente el llamado del Corpus Vell, en que se ve muy claro el tránsito de la arquitectura del gusto gótico al greco-romano. Los claustros son del mismo tiempo, digo las débiles columnitas, que las paredes principales, y su área es anterior al siglo XIV, como se ve en las urnas y sepulcros encastados en la pared, de los cuales hay algunos del siglo XII, que copiaré después.

En la sacristía vi una arca de plata de buena labor gótica con varias figuras de Santos y Obispos y con letreros dislocados desde que la mandaron limpiar hace poco. En ella se coloca la arquilla de madera donde están guardados los huesos de San Martiriano, Obispo y Mártir (con ese nombre), los cuales conducen al convento de los padres Servitas, sucesores de los Capuchinos en la ermita de dicho Santo, el día 23 de noviembre, víspera de su fiesta. El citado padre Domenech (ibid. lib. I, fol. 112) te enseñará quién era ese Santo y el modo extraordinario como vino a parar acá su cuerpo. Yo sólo añadiré que el Obispo de Gerona Don Francisco Arévalo y Zuazo, visitó estas reliquias en el febrero de 1599, entre las cuales halló una cedulita que decía: hic requiescit corpus sanctissimum Beati Martiriani Episcopi Albiginiensis et martyris Xpi. qui cum Christo in celis regnat, et in terris locum istum protegit et defendit, et devote petentibus misericordiam et peccatorum veniam humiliter confitentibus obtinet a Deo et vitam impetrat sempiternam.
Dicho Prelado les concedió que celebrasen la fiesta principal en 24 de octubre, porque las ferias de fines de noviembre les estorbaban la devoción de aquella solemnidad. Hay también en la sacristía un cáliz del siglo XIV con este letrero: verum corpus natum de Maria Ve. Celébranse aquí los oficios con gravedad, residiendo en este monasterio, a más de doce monjes, quince beneficiados. A esta casa estuvo incorporado por algún tiempo el priorato de San Marcial de Monseny, y quedan entierros (a) de los que le obtuvieron en el siglo XIV. (a) El monje Puig me copió así: "el priorato de San Marcial de Monseny estuvo incorporado en algún tiempo a este monasterio, y en el día sólo quedan las tierras en los que las poseyeron en el siglo XIV." (España Sagrada, loc. laud. pág. 331), lo cual no sé lo que quiere decir; como tampoco lo que más abajo dice: "fue el monasterio antiguamente un fuerte castillo llamado San Esteban.” Esta transformación del monasterio en castillo es la que no entiendo.

Esta incorporación comenzó ya desde el siglo XI, en el cual un Prior de Bañolas, llamado Arnaldo, quitó a aquella casa varios alodios y los dio a otra del obispado de Barcelona. No sé más de esto, que es lo que refiere la escritura de consagración de San Marcial del año 1105: y también que esta usurpación pudo ser la causa porque aquel monasterio, que era abadía en el año 1066, en el otro año que dije era ya un pobre priorato. De esto se dijo ya con documentos en el viaje de Vique.

En la villa hay una iglesia filial con la advocación de Santa María del Turers (de Turario). En 1269 dio licencia para reedificarla y engrandecerla Don Pedro de Castellnou, Obispo de Gerona. Está la escritura de ello en este archivo con los dos sellos del Obispo y del Capítulo de aquella iglesia. El actual edificio es del siglo XV y principios del siguiente. El Abad de este monasterio es señor jurisdiccional de la villa y de otras del contorno, cuyos bailes acuden a recibirle en su primera entrada, tirando los de Bañolas con cordones de seda la mula en que cabalga dicho señor, y acompañándole los demás, precedidos de varias danzas y otras alegres comparsas. Se me olvidaba decirte que este monasterio estuvo muy fortificado al estilo de los siglos medios, como lo indican los restos que quedan de las obras de defensa. Una curiosidad hay en el frontis moderno de la iglesia, que para mí es un acertijo, y no la dejaré de decir (a). (a) Omitiose en la España Sagrada y lo sentí, no porque haga falta su noticia, sino porque ninguno mejor que el monje Puig, tan sabio indagador de las antiguallas de la casa, pudiera satisfacer esta curiosidad.
En el plano de la pared en línea horizontal, al remate de la portada, hay entallados muy distantes entre sí dos grandes relieves en esta forma: (2 C encontradas, como mirándose al espejo). Despreciable es la interpretación que algunos monjes dan a estas dos C encontradas, como si quisieran decir Carolus Calvus: porque ni la fundación del monasterio tiene que ver con aquel Rey, ni aun que lo hubiera era esto a propósito ni usado para conservar su memoria.
(N. E. Tiene analogía con la alfa omega y con los eslabones de la cruz serbia; rey de reyes)

Catálogo de Abades.

Bunito. Primer Abad y fundador del monasterio, como consta del diploma de Ludovico Pío del año 822, expedido a favor del sucesor

Mercoral. Electo por los monjes y existente ese año.

Elías. Gobernó esta casa en los principios del reinado de Carlos el Calvo, que comenzó en 840, y recibió de este Príncipe la confirmación de sus posesiones. Dícelo el mismo Rey en el diploma que existe aquí original expedido a favor del sucesor Pedro, cuya fecha es IX. kal. martii, indictione XIIII. anno XXVI. regnante Karolo gloriosissimo Rege. Actum Carisiaco palatio in Dei nomine feliciter. Amen, que corresponde al año 867. Lo hallarás en la Marca Hisp. (Ap. núm. XXVII.) Alcanzó todavía este Abad los primeros días del Rey Ludovico Balbo, de quien logró también la confirmación de sus bienes y posesiones, según lo expresa el mismo Príncipe en el diploma que dio a favor del sucesor Ansemundo. Data IIII. kal. junii, indiccione X. anno I. regnante Hludovico gloriosissimo Rege. Actum Trecas civitate in Dei nomine feliciter. Amen. Está este diploma original en dicho archivo, y en él dice el Rey que confirmaba al Abad Ansemundo cuanto había concedido él mismo a su antecesor Pedro; el cual por consiguiente vivió hasta después del octubre de 877 en que comenzó aquel Rey, sucediéndole tan pronto Ansemundo, que ya a 29 de mayo de 878 logró dicho precepto real, hallándose en el concilio Trecense o Tricasino, donde se halló también el Papa y el Obispo Frodoino de Barcelona y Teuthario de Gerona. A este último Prelado dio el Rey la calidad de Misso para que pusiese a nuestro Abad Ansemundo en posesión de las cellulas que los Reyes predecesores tenían concedidas a este monasterio en el condado de Peralada. El Obispo Teuthario no hizo lo mandado, antes dio la posesión de aquellas cellulas a Tudulfo y Domnello, monjes del monasterio de San Policarpo (a: El monje me copió del Policarpo, y así se imprimió (Ib. pág. 233), sito en el territorio Redense, en nombre de su Abad Obtaredo. Esto dio ocasión a las quejas del Abad Ansemundo, y a un juzgado y sentencia que se dio a favor de este Abad agraviado en la villa de Castellón, condado de Peralada, en presencia del mismo Obispo Teuthario y del Conde Deilane y otros. Este juzgado existe aquí original, y tiene muchas curiosidades notables que apuntaré aquí.

I. Su fecha dice así: VI. kal. julias, anno primo quod hovit Ludovicus Rex, que es muy natural sea el II y llamado Balbo, supuesto que él es de quien se habla en el diploma tan frecuentemente, con lo cual se confirman mis conjeturas, que ya apunté en el artículo del Obispo de Gerona Teuthario, sobre el diploma que Baluzio redujo mal al año III después de la muerte de Ludovico III. Así que esta sentencia es del día 26 de junio del año 880.

II. Consta la verdadera lectura del nombre de dicho Obispo que repetidas veces se llama en este diploma, y suscribe él mismo de su mano Teuthario.

III. Se confirma la verdad del concilio Tricasino (de Trecas) en 878, y que a él asistió el Papa (Juan VIII), y el sobredicho Obispo Teuthario, y Frodoino, Obispo de Barcelona, y nuestro Abad Ansemundo.

IV. Firma en él un Sclua presbiter, que pudo ser el que seis o siete años después usurpó el Obispado de Urgel, y es conocido equivocadamente con el nombre de Selva, cosa que se evidencia en las cartas de aquella iglesia. Estas y otras curiosidades arroja de sí esta escritura, que va copiada (a: Ap. núm. XXV.).

Suniefredo. Debió suceder al Abad Ansemundo, a lo menos no hay memoria de otro intermedio. Consta su existencia en el año 889 en que el Obispo de Gerona Servus Dei consagró la iglesia de este monasterio y otras pertenecientes a él. (Marca Hisp. Ap. núm. XLIX).

Hacfredo. Así le nombra (no Halfredo ni Acfredo), el diploma original que aquí existe del Rey Carlos el Simple, en que confirma a dicho monasterio los diplomas de su padre Ludovico Balbo, su abuelo Carlos Calvo, y bisabuelo Ludovico Pío, que son los que presentó este Abad, sin mentar el de Carlo Magno que suponen los historiadores. Su fecha dice así: Data V. idus aprilis, indictione IIII. anno XXIIII. regnante Karolo, Rege gloriosissimo, redintegrante XVIIII. largiore vero hereditate indepta V. Actum Heristallo palatio in Dei nomine feliciter. Amen. Así está puntual la fecha, y no como imprimió Baluzio (Capit. Reg. Fr. tom. II. ap. núm. 132). Corresponden las tres épocas al año 916, que es regular sea de los primeros del gobierno de este Abad, ya porque vivía muchos años después, ya porque era costumbre muy usada sacar semejantes confirmaciones en los principios del gobierno. Vivía todavía este Abad el año 948, en que compuso las contiendas que su monasterio tenía con el de San Pedro de Rodas. En la Marca Hisp. (Ap. núm. LXXXIII) se halla el diploma dado por Luis Ultramarino, aunque mal reducido al año 947. Nueve años después hizo consagrar la iglesia del monasterio que él edificó de nuevo por haber quemado los paganos la primitiva. Hizo este acto Arnulfo, Obispo de Gerona, a 19 de octubre de 957. (Marca Hisp. ap. núm. XCIII).

Cesan por algunos años las memorias de Abades de esta casa por falta de instrumentos, de que hay poquísimos en los siglos X y XI. Tampoco lo nombra el que publicó la Marca Hisp. (Ibid. núm. CXXVI) tocante a la donación que hizo a este monasterio el Obispo de Gerona Miro, de que ya se habló en el Episcopologio.

Wadamiro. Era Abad el año 1004. Véase la escritura de unión de San Clemente a San Andrés en el Viaje de Urgel. En el año 1008 fue el que recibió la encíclica que los monjes de Ripoll expidieron anunciando la muerte de su Abad Seniofredo. En ella era costumbre suscribir como por recibo los Abades de los monasterios con la noticia de los Abades y monjes recién muertos. Estas son las únicas memorias que tenemos de Wadamiro. La citada encíclica está original en Ripoll (a: Falta este Abad en la España Sagrada, porque su noticia me vino a mano después de la copia que di al monje Puig.)

Bonifilio. Era Abad el año 1017, en que el Papa Benedicto VIII le dirigió la bula confirmatoria que trae la Marca Hisp. (Ap. núm. CLXXIV), de la cual he visto una copia del siglo XII en el archivo de aquel monasterio.

El nombre de Coangélico que en ella se le da más es de elogio que otra cosa. Baluzio conjetura en la Marca Hisp. que este Abad lo era al mismo tiempo de San Pedro de Camprodon, donde realmente se hallaba otro Abad de este nombre. Mas esta conjetura me parece débil, porque entonces era muy común ese nombre. Otra escritura de poca entidad hay aquí que sólo prueba la existencia del Abad en 1019. Más importante es otra del mismo año, y es la consagración de la iglesia de San Martín de Vallmala o Fontanet, en el condado de Peralada, hecha por Berenguer, Obispo de Elna, de licencia de Pedro Roger, Obispo de Gerona, y con asistencia del clero de esta Catedral. La iglesia era fundación de los monjes de Bañolas. Lo demás lo dirá la copia adjunta (a: Ap. núm. XXVI.).

Cesan también en los años siguientes las noticias de Abades. En la Marca Hisp. (Ap. núm. CCXC) hallarás la escritura con que Bernardo, Conde de Besalú, y su mujer Ermeniardis, restauraron en 1078 este monasterio en lo material y formal. He visto allí esta escritura original, pieza notable y digna de ser muy guardada por hallarse al pie, entre otras suscripciones posteriores, la del Rey Don Ramiro, que se intitula Rey y electo Tarraconense y Barchinonense. En esta ocasión eligieron por Abad a

Benedicto, del cual se dice en la escritura de consagración del año 1086, que se hizo el año VIII de su elección. Este fue el escogido por aquellos Condes para restaurar la casa e iglesia, lo cual tuvo ya verificado en 1086, y entonces convocó a los Obispos Dalmacio de Narbona, Berenguer de Gerona, Pedro de Carcasona, Berenguer de Vique, Gotafredo de Magalona y Bertrán de Barcelona, los cuales hicieron dicha consagración (Marca Hisp., número CCCI). En una nota ms. del siglo XV se especifica esto mismo, y además se expresa el número de las reliquias que se colocaron en el altar mayor. La misma nota añade que tres años después volvió a este monasterio Dalmacio, Arzobispo de Narbona, y colocó en el mismo altar de San Esteban, a la parte de mediodía, un altar pequeño consagrado por San Gregorio Papa en honor de Santa María y los Santos Juan y Pablo Mártires. De aquí nació sin duda que en las mudanzas de la fábrica material siempre se ha conservado, como hoy se ve, en el nicho principal la imagen de nuestra Señora, aunque el titular no es otro que San Esteban, colocado en el segundo cuerpo. A lo mismo alude el beneficio fundado en el siglo XIV en el altar mayor, con el título de nuestra Señora de la Scala, por la que habría donde se fijó aquel altar. Sea cual sea el origen de esto va copia de la nota adjunta, que no merece más fé que la que se da a las memorias que dictó la tradición doméstica (a: Ap. núm. XXVII.). Vivía todavía este Abad en 1092, del cual queda un judicatum entre él y el Abad de San Pedro de Rodas, Macfredo (Marca Hisp. ap. núm. CCCX). Seguía en su gobierno en 1097, en que el Papa Urbano II le dirigió una bula de confirmación de su monasterio (Ibid. núm. CCCXV).

Pedro Abad: lo era en 1121, como he visto en escritura de este archivo de poca importancia.

Berenguer. Existía en 1139, en que el Conde Ramón Berenguer de Barcelona le dirigió el diploma que trae la Marca Hisp. (Ap. número CCCXCVII).

Ricardo. Murió en 1154, y está enterrado en el claustro de este monasterio, en un ángulo de él, con esta inscripción: Hic requiescit Ricardus bonae memoriae Abbas istius loci (b: Loci dice la piedra, no monasterii) qui obiit VII idus maii anno ab Incarnacione Xpi. MCLIIII.

Ugo. Lo era el 1171 y murió el siguiente. Está enterrado en el mismo lugar, sobre el antecedente, con este letrero: IV (a: IV dice el letrero, no V) idus septembris obiit domnus Ugo Abbas istius loci vir moribus ac vita laudandus anno a Nativitate Xpi. MCLXXII.

Raimundo. Era Abad en 1174, cuando el Papa Alejandro III expidió la bula a favor del monasterio, que trae la Marca Hisp. (Ap. núm. CCCCLXVII). Nada se sabe de su muerte.

Pedro Benedicto. Gobernaba la casa en 1190 y 1192, y murió en 1195, como consta de su sepultura, que está sobre las dos anteriores, y en ella se lee: Anno ab Incarnacione Dni. MCXCV obiit domnus Petrus Benedictus bonae memoriae, istius ecclesiae Abbas, vir moribus ac vita laudandus IIIIX kal. februarii. Guillelmus de Garriganu (b) me fecit. Sucediole el año inmediato 1196

Raimundo de quien hay memorias hasta el año 1207. Los Abades siguientes irán notados sencillamente.

(b) En mi borrador estaba dividida en fin de línea la última sílaba de esta palabra así: Garriga-nu. ¿Quién creería que el monje tendría el nu por palabra distinta, y sería ocasión de que así se imprimiese en la España Sagrada?

Principio. Exist. Muerte.

Guillermo de Cartellá. 1226 1252

Tiene su sepulcro en el claustro con esta inscripción: Hic requiescit venerabilis G. de Cartiliano qui bone memorie IIII idus maii anno Domini M.CCLII. ab hoc seculo feliciter emigravit. Marimon de Cigis (a: Cigis dice la piedra, no Sigis) me fecit.

Raimundo de Cursavell. 1252

Guillermo. 1264

Arnaldo de Vallespirans. 1279 1300

Murió en 9 de febrero. Tiene su entierro en el claustro.

Bernardo de Vallespirans. 1300 1333
Murió en 29 de diciembre. Enterrado ibid.

Raimundo de Coll. 1334 1340
Murió en 16 de agosto

Arnaldo de Mansione, (b: No Mencione) electo en 1340. 1350 - 1356

Bernardo. 1357 1361

Murió en 2 de diciembre.

Ponce. 1362 1369

Juan. 1371 - 1400

Bernardo. 1401 1409

Guillermo. 1409 1431

Bernardo de Pau 1443 (a)

Obispo de Gerona: administraba la abadía en enero y abril de dicho año 1443.

Dalmacio. 1443 1456

Francisco Xatmar. 1461 1500 (b)

Enterrado en la capilla de San Miguel con este letrero harto gastado:

in presenti tumulo R. dni. Fratris Franciscii de Xatmar, Abbatis istius monasterii clauduntur ossa: qui pro animae suae salute duo quotannis dimissit aniv... (aniversaria) conventualia celebranda unum quidem a quinq... hebdomada, alterum vero tali die q... a... emigravit, vid. K. mens. S... anni M.D., cuius anima in pace requiescat. Amen.

(a) Es gracioso que el monje, o quien sea, señale la muerte de este Abad en 26 de marzo de 1457, y a renglón seguido le dé ya sucesor catorce años antes a Dalmacio. La verdad es que Bernardo Pau, Obispo de Gerona, que no sé por qué lo calló, fue Abad comendatario hasta el 1443, y entonces entró Dalmacio. El Obispo murió en 1457; mas su abadía había ya espirado catorce años antes. Todo estaba remediado en copiar bien mi borrador.

(b) En el monasterio está el epitafio que dice 1500, no 1503.

Juan de Vera. 1503 1505

Obispo de Salerno y Cardenal del título de Santa Balbina.

Martiriano Prats. 1506 1511

Miguel Samsó. 1512 1544

Este Abad lo fue al mismo tiempo de San Salvador de Breda, y es el de quien dije en el Episcopologio que fue calumniado de hereje con el Obispo Don Juan Margarit.

Rafael Ubac. 1545 1554

Canónigo de Barcelona.

Luis de Argensola. 1561 1570

Aquí intercala el monje un Abad llamado Bernardo Marlés de Malá en 1562, y deberá ser así; mas yo no altero mi cuenta por sólo su testimonio.

Antic Villalba. 1573 1582

Bartolomé Montagut y Vallgornera. 1594 - 1600

Luis de Alentorn. 1612 1617

Había sido Abad de Serrateix.

Antonio de Cartellá. 1619 1622

Antonio de Mantilla. 1623 1640

Murió en 25 de diciembre.

Francisco de Monpalau 1642 (a) 1674
(a) Dejo de advertir varias equivocaciones en las notas numerales del catálogo impreso, que pueden ser errores tipográficos.

Murió en febrero. Como este Prelado alcanzó las guerras de Felipe IV con Francia, no es extraño que se hallen algunos Manuales con memorias de estar la abadía vacante en 1658, y aun de haber tomado de ella posesión el mismo Monpalau a 8 de mayo de 1660.

Antonio de Planella y Cruilles. 1676 1688

Dimas de Malla. 1689 1702

Murió en 7 de octubre.

Juan Bautista Descatllar y de Tord. 1703 1744

Murió en 4 de noviembre.

Ramón de Padró y Serals. 1746 1756.

Murió en 21 de julio.

Antonio Salvador de Otamendi. 1757 1758

Murió en 21 de noviembre.

Ignacio de Francolí. 1761 1781

Trasladado a Camprodon.

José Gregorio de Montero y de Alós. 1782 1789

Trasladado a San Cugat.

Ignacio de Grás. 1790 1792

Trasladado a San Pablo de Barcelona.

Joaquín Laplana 1792 1804

Trasladado a Amer.

Jaime de Guanter y de Bassols 1805 1807

A este M. I. S. Abad he debido lo que a los demás de la congregación Tarraconense; gran franqueza en manifestarme el archivo, y suma libertad en copiar y extractar cuanto he creído conducente para la historia de este y otros monasterios, y de las iglesias catedrales. En el escrutinio me ayudaron los señores monjes Don Gaudencio Puig y Ros, Capiscol, y el doctor Don Benito Viles, el primero de los cuales poseía la noticia de los Abades modernos de los dos últimos siglos, sacada de los registros del secretariato, y de ella me serví en lo que no la hallé contraria a otras noticias. Repito lo que mil veces te he dicho, que los anticuarios que estando autorizados por el Gobierno no han logrado ver como deseaban los archivos, deben darse a sí mismos la culpa de la negativa que experimentaron. Adiós.

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