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jueves, 24 de noviembre de 2022

Catálogo de los obispos de Gerona. (Después de 1000)

BERENGUER.

Todos los Episcopologios ponen por sucesor de Odón a este Berenguer, a quien dan el sobrenombre de Odón. Mas contando que el antecesor murió a 1.° de septiembre y que el sucesor Pedro Roger lo era ya el día 18 de noviembre del mismo año en que asistió a la institución de la canónica Urgellense: ¿quién no tendrá por fingido a este Obispo? La única memoria que hay de él es en la institución de la canónica Gerundense del año 1019 que trae la Marca Hisp., col. 1016, y yo he copiado de nuevo. Allí entre varias donaciones hechas a la canónica se hallan las que hizo Berenguer, Episcopus ejusdem sedis. La imposibilidad de existir este Obispo en el tiempo ya dicho obliga a conjeturar que debió ser otro del siglo anterior en alguno de los huecos que quedan entre los Obispos ciertos. Lo que yo más creo que el Berengario allí nombrado no era Gerundense sino el de Elna, que efectivamente asistió a ese acto y se nombra en la escritura. Que un Obispo de otra diócesi dotase la canónica extraña, nada tiene de singular, y ya vimos que Hilmerado, Obispo de Elna, dio a esta sede algunos bienes; y puntualmente hay algunos y en el mismo lugar que los que ahora da Berenguer. Los motivos que hubo ahora se ignoran. Como sea, subsistiendo la imposibilidad de colocar en el 1010 a este Berenguer, téngolo por fingido a lo menos en esta época.


PEDRO ROGER.

Del 1010 a 1051.

Los que latinizaron su apellido vulgar le llamaron Rodgario y con más propiedad Rogerio, por haber sido hijo de Roger I, Conde de Carcasona. Era también hermano de Ermesindis, mujer del Conde de Barcelona, Ramón Borrell, que lo fue desde el año 993 hasta el 1017. Ermesindis sobrevió (sobrevivió) hasta el 1058. A estos dos ilustres hermanos debe esta iglesia las principales y más gloriosas épocas de su historia, como se verá en este artículo.

Pontich asegura en su Episcopologio ms. que Pedro era ya canónigo de esta iglesia en el año 1004, en que con el nombre de Petronus firmó en la escritura con que el Obispo Odón recobró por sentencia la iglesia de Montagut. Mas ni en la copia publicada en la Marca Hisp., ni en la que yo envié de nuevo hallo esta firma. Con todo eso no niego que en ese año y mucho antes fuese ya canónigo de Gerona; y que se llamaba Petronus, aun siendo Obispo, me consta de escritura del año XXIIII de Roberto, que he visto. Creo que este nombre correspondía al vulgar Perot, de donde formaban el diminutivo Peronet. Volviendo al asunto debe tenerse por cierto que fue electo a muy pocos días de la muerte del antecesor Odón, acaecida en 1.° de septiembre de 1010; puesto que el 18 del noviembre inmediato ya dio su consentimiento con los otros Obispos comprovinciales para que San Ermengol, Obispo de Urgel, instituyese en su Catedral la canónica Aquisgranense. En el documento que publicó la Marca Hisp. se expresa el año sobredicho de la Encarnación, y no se cuenta por los de Roberto, con lo cual cesan todas las dudas que en ello pudiera haber. También es de observar que nuestro Obispo se halla nombrado en el cuerpo de la escritura, de modo que no hay aquí el efugio ordinario que ocurre en las subscripciones que pudo firmar posteriormente. Así que el principio de este pontificado tan insigne se ha de fijar en el septiembre o lo más en el octubre del año 1010.

En este año le reconoce ya Obispo Clemencet, Art de verif. les dates, tom. II, pág. 306. La segunda memoria que tengo cierta de este Obispo es del año 1013, en que Guitardo, Abad del monasterio de San Cucufate del Vallés, de acuerdo con nuestro Prelado, y Deodato de Barcelona, Borrell de Vique, y Ermengol de Urgel, vendió al Conde Ramón Borrell algunos alodios para emprender la obra del claustro de aquella casa, que todavía perseveran. Publicó esta escritura D. Benito Moxó (hoy Arzobispo de las Charcas) en el cuaderno de las Memorias históricas de aquel monasterio.

Al año 1016 y su remate ha de pertenecer la escritura que ya envié copiada del archivo de Vique, y es un reconocimiento que hizo nuestro Obispo a Borrell, que lo era de aquella sede, en que ofrece fidelidad y protección contra cualquier invasor de sus posesiones, señaladamente de la abadía de San Félix de Gerona, que aquel Prelado obtenía. Exceptúa del número de los invasores a la Condesa Ermesindis y a su hijo Berenguer, con lo cual es claro que aquella escritura, que está sin fecha, como lo estaban todas las de su clase, pertenece a estos tiempos en que existían los cuatro personajes nombrados en ella; y cierto ha de ser anterior al año 1017 en que murió Borrel, Obispo de Vique. Es importante para nosotros este instrumento, en que nuestro Obispo se llama hijo de la Condesa Adalaiz, y el de Vique hijo de Ingilrada.

Como quiera que esto sea, por este tiempo es cierto que nuestro Prelado entendía en reformar el clero de su iglesia y restaurar el culto divino, y que para ello comenzó prudentemente por dos cosas, que siempre en este género deben ser las primeras; es a saber, el edificio material y la dotación suficiente de los que habían de ser reformados. En lo primero, viendo el templo de la Catedral muy viejo, y por lo ruinoso y llovedizo inservible para las funciones eclesiásticas, emprendió su reedificación, ayudado de la generosidad de su hermana y cuñado Condes de Barcelona, de lo cual se dijo ya en los correos anteriores.

Tengo por cierto que a este grande objeto se debió tener un concilio de Obispos y Abades, que se congregó acá a fines del año 1017, a que asistió también la Condesa Ermesindis y su hijo Berenguer con el Obispo Adalberto, que sin duda es el de Carcasona, que se halló también ese año en Urgel a la consagración de Borrell, Obispo de Roda. No hay memoria de otro Prelado, porque él solo es el que bendijo a Suniario, Abad de Amer, electo en este concilio, y de eso sólo habla una escritura que irá copiada del original en lo de aquel monasterio, fecha III kal. decemb. del año 1017. En ella se dice que un Abad Witardo renunció su prelacía tunc temporis quo in sancta sede Gerunda celebrata est concilia in quo adfuere Episcopi necne Abbati, et diversi generis quamplurima. Multas denique ibidem dirimentes causas, et quod videbatur ineptum trahere nitebantur ad rectum consilium. Concedentibus namque et conloquentibus... Enimvero coeperunt Episcopi vel Abbati exorare domnum Petronem sanctae sedis Gerundens. Episcopum... Aquí se ven muchos Obispos a más del Gerundense. Esta es la única noticia de dicho concilio que hasta ahora teníamos, la cual me parece algo más que las juntas episcopales, de que parecen no hacer gran caso algunos historiadores (a: España Sagrada, tom. 43, pág. 230.).

Mientras se entendía en la fábrica acudió el Prelado al otro objeto, que fue la dotación de este clero en el momento en que restauró en él la canónica Aquisgranense. Lo cual se ejecutó en el año 1019, conforme va expresado en las dos escrituras que envié de ello: donde especialmente en la segunda verás y admirarás la liberalidad sin límites de este Prelado, quien a manos llenas dio sus bienes a esta iglesia. De lo cual no diré hoy más.

Notable es la donación que poco después hicieron a esta iglesia la Condesa Ermesindis con su hijo Berenguer de ipsa Turre rotunda en esta ciudad, que no hay duda es la famosa conocida con el nombre de Gironella, de quien hay mucho que contar, parte fabuloso y parte muy cierto. Entretanto sépase que la donación se hizo II. kal. april. anno XX. quarto, quod regnare cepit Robertus in Francia, que será el 1020, o por ahí; y que a este Prelado, o a lo menos a sus respetos y deudo con la Condesa, debió esta iglesia la posesión de pieza tan famosa. El año siguiente 1022 se celebró la consagración de la nueva iglesia de San Pedro de Rodas, la cual celebró el Metropolitano de Narbona Wifredo ad vicem Petri Gerundensis Episcopi, con asistencia de los Obispos Esteban Aptense, Esteban Agatense y Oliva Ausonense. La expresión ad vicem, así como indica la jurisdicción ordinaria de nuestro Obispo, así también manifiesta que no se halló presente. Esta noticia está en la carta que Pedro, Abad de aquel monasterio, dirigió al Papa Benedicto VIII, la cual publicó la Marca Hisp. (ap. núm. CXCIV.)

En la Gallia Cristiana, tom. 2, col. 515, se habla de la consagración de la iglesia de San Salvador de Limoges (N. E. de ahí proviene el lemosín, uno más de los dialectos occitanos), hecha XV. kal. decemb. del año 1028, a la cual, entre once Obispos, asistió también el nuestro. Es regular que de la Aquitania pasase a Roma, donde residía el Papa Juan XIX, lleno de compasión hacia los Cristianos cautivos bajo el yugo de los Moros, que todavía dominaban a España. No lo estaba menos nuestro Obispo, que ofreció al Papa rescatar treinta de ellos, si le concedía el uso del palio, a lo menos doce veces al año. Hízolo el Papa, dándole facultad para usar de él en los días de la Natividad, Epifanía, Jueves Santo, los dos primeros de la Pascua, Ascensión, Pentecostés, Todos Santos, la Asunción de nuestra Señora, San Saturnino y en uno de los concilios de su provincia. Está ya publicada esta bula en la Marca Hisp. (ap. n. CCIII.), fecha en el mes de abril, indicción XIII, que corresponde al año 1030. En el año siguiente 1031 asistió a un concilio celebrado en Narbona por su Metropolitano Wifredo, donde se confirmaron los privilegios del monasterio de Canigo (Canigó). Lo trae Martene (Vet. script., tom. VII, col. 56). En otro concilio le hallamos el año 1035, presidido por el mismo Wifredo, en el monasterio de Cuxá, al cual fue adjudicada entonces la iglesia de Santa María inter-ambas-aquas (Tremes-aigues en francés) (N. E. eau : agua : aiga, aigo, aigua y variantes con y griega). Mabillon trata de esto en los Ann. ord. S. Benedicti, lib. 57, n. 58, y pone las actas en su apéndice, y también en el que puso a su tratado de re diplo., n. 214. Véase también la Marca Hisp., col. 438. En este mismo año 1035, II. kal. aprilis, anno IIII. Enrici regis, dio una heredad que esta iglesia tenía en el territorio de Barcelona, en la parroquia de San Andrés, junto al río Besós, en hipoteca del préstamo que le hicieron Gombaldo y Guilia de XII onzas de auro Jaari aut cepti, aut almeedi, aut almanzori, aut alcarovi. La escritura que sólo esto contiene de particular he visto en la curia episcopal, Cartoral de Carlo Magno, fol. 115. Con el auxilio de estas y otras donaciones estaba ya por entonces concluido el templo de su Catedral, que él había comenzado desde los cimientos; objeto predilecto suyo de que no le apartaba la atención a otros más generales. Pensó pues en celebrar solemnemente su consagración, medio en aquellos tiempos oportuno para asegurar todas las posesiones y dotación de su nueva canónica. Hízose esta función, conforme ya se dijo en los correos anteriores, a XI de las calendas de octubre del año 1038, cuyas actas se hallan en la Marca Hisp. (ap. n. CCXVIII). En la misma obra (n. CCXXIII) se halla otra memoria suya del año 1041, y es la entrega que él, con su hermana Ermesindis, hizo a Landrico, Abad de San Feliu de Guixols, del castillo llamado Bene dormiens, en la Valle de Aredo, parroquia de Santa Cristina, para que pudiese servir de defensa a aquel país, manteniéndolo en buen estado. Con este motivo dieron varias posesiones al mismo monasterio. Allí mismo (col. 442) se hace memoria de su asistencia a un concilio de Narbona el año 1043, en que se fulminó excomunión contra los invasores de los bienes del monasterio de Cuxá, de la cual fueron declarados exentos Guillermo, Conde de Besalú, con sus hijos, y Raimundo, Conde de Cerdaña, con los suyos y sus hermanos. Dícese en él que nuestro Obispo había consagrado la iglesia de Edra, que era de la jurisdicción del Obispo de Carcasona. Dos años después, en 1045, el Arzobispo de Narbona Wifredo, y Oliva, Obispo de Vique, consagraron la iglesia de San Miguel de Fluviá en ausencia de nuestro Obispo, a quien ruegan en la escritura que confirmase lo hecho, y lo confirmó subscribiendo, como está en la Marca Hisp. (ap. n. CCXXVIII.) Después de esta memoria no he visto otra hasta la época de su muerte, que comúnmente fijan los Episcopologios en el día 1.° de agosto del año 1050. Mas en el Cartoral de Carlo Magno, fol. 70, se halla una concordia que hizo este Obispo con el Conde Ramón Berenguer de Barcelona sobre la dominicatura de Santa María de Bisbal, donde se hace también mención de la Condesa Ermesindis, hermana del Obispo. La fecha es VI. idus martii anno XX. regni Henrici regis, que contados desde el principio de su gobierno, en julio de 1031, corresponden al día 10 de marzo de 1051. Mientras no se demuestre lo contrario debemos atrasar la muerte del Obispo este año más, y fijarla a 1.° de agosto de 1051, pues como veremos el sucesor lo era ya en febrero de 1052. En todos los martirologios se anota su óbito ese día, y el más reciente de ellos, que es del siglo XIV, dice así: Eodem die obiit Petrus Gerundensis Episcopus, qui valde diligens Gerundensem Sedem, exercensque in ea diversi honoris ordinem, ob Dei Genitricis amorem, vocatione divina vitam meruit celibem. No dudo yo que este elogio no arguya gran virtud en este Prelado; mas no supone tanta corrupción en el clero, cuyos individuos fuesen casados, como con grande ignorancia de nuestros usos suponía Baluzio (Marca Hisp., col. 447.), que porque leyó un Canónigo casado en la catedral de Vique creyó que era de los eclesiásticos. Allá se trató ya de esto.

Se me olvidaba que la historia de Languedoc, tom. II, prueb. núm. CLXX, publica un convenio que hizo este Obispo con su sobrino Roger I, Conde de Foix, hijo de su hermano Bernardo, en el cual se reservó el obispado de Carcasona y el honor del episcopado. No porque lo fuese en propiedad, sino que se reservó el patronato personal sobre dicha iglesia, y el dominio sobre las tierras de aquella diócesi. Lo mismo se entienda cuando dice, que se reservó el honor del obispado de Tolosa.

BERENGUER WIFREDO

de 1051 a 1093.

Al largo y glorioso pontificado de Pedro Roger, siguió otro nada inferior en esas calidades ni en la nobleza del Prelado, que fue Berenguer Wifredo, hijo del Conde Wifredo de Cerdaña, y de su segunda mujer Isabel, con que casó muerta la primera, Dulcia, hija del Conde de Pallás. El nombre de su madre consta expresamente en varias escrituras de homenaje que le prestaron, y que he visto copiadas en la curia episcopal (Cart. de Carlo Magno, fol. 228 y sig.). Esta clase de escrituras, así como por lo regular están sin fecha, tienen también la costumbre de expresar las madres de los que en ellas figuran. Y así dicen. Ego N. filius qui fui de N. recognosco ó promitto tibi N. filius qui fuisti de N. Era nuestro Obispo hermano de Ramón Wifredo, que sucedió al padre en el condado de Cerdaña, de Wifredo, Arzobispo de Narbona, de Bernardo Wifredo, Conde de Berga, de Guillermo Wifredo, Obispo de Urgel, y de Ardoino y de otro Berenguer. En el testamento que hizo su padre, VI idus novemb. del año 1035, y que publicó d' Acheri (Spicileg. tom. III, pág. 392), dejó a nuestro Berenguer la iglesia de Livia con sus décimas, etc., y otras iglesias. Debía ya entonces estar dedicado al estado eclesiástico, como lo estaban ciertamente sus hermanos Guillermo y Wifredo, puesto que a ninguno de los tres llama a la herencia del condado de Cerdaña, como llama a los otros hijos Raimundo, Bernardo y Berenguer. No es inverosímil que nuestro Obispo fuese también canónigo en esta catedral. El principio de su pontificado y las circunstancias de su elección nos son desconocidas. Diago, a quien siguen todos, le supone electo en el año 1050, pues dice ser cierto que era ya Obispo en 1051, y esto lo asegura sin acotar el día de ese año ni el instrumento de donde lo saca. Aténgome a lo que dije, que el antecesor vivía aún a 10 de marzo de 1051, y así la entrada del nuestro se ha de fijar después del día 1.° de agosto en que aquel murió. Y sin duda fue electo en los meses inmediatos, pues en el febrero siguiente era ya Obispo. Así resulta de una escritura de concordia que hizo y firmó con Amato Vivas, hijo de Tragontia, sobre el castillo y señorío de San Saturnino de Salzed, la cual está en el Libro verde, fol. 147. Su fecha es VI idus februarii, anno XXI regnante Enrrico Rege, que es puntualmente el 8 de febrero de 1052; esta es la primera noticia del Obispo Berenguer. Con lo cual se ve cuan infundada es la maravilla que causó al P. Roig, que nuestro Obispo no se hallase en la consagración de la iglesia de Urgel, que se había ya efectuado en 1040; aunque él con otra equivocación lo supone en el 1060, cuando había ya muerto más de diez y ocho años antes el Obispo de aquella iglesia Erivallo, que la ejecutó.

Vuelvo a mi objeto y al propósito de no detenerme en impugnaciones, que sería no acabar. Otra memoria es la consagración del Abad Arnaldo de San Feliu (sigue escribiendo Feliú) de Guixols, electo ya nueve años atrás, hecha VII idus junii del mismo año 1052. Vide el Viaje a aquel monasterio. Al año siguiente, 1054, feria secunda post passionem Domini, Silvio Lobet y su mujer Adalets, fundadores del monasterio de Benedictinos de Cervia (Cerviá) en el condado de Gerona, aseguran en la escritura que publicó la Marca Hisp. (ap. núm. CCXXVIII), que esto lo hacían con autoridad del Conde de Barcelona y Gerona, Ramón Berenguer y su abuela Ermesindis y nuestro Obispo Berenguer. El año siguiente se halló en un concilio tenido en Narbona por su hermano el Arzobispo de aquella silla. Más razón puedo dar del que tuvo allí mismo el año siguiente 1055, cuyo decreto a favor de la iglesia Ausonense y su Obispo Guillermo, esta fecho V. kalendas octobris año XXV del Rey Enrique, como ya viste en la copia que envié en el Episcopologio de Vique, sacada de su original, que está en aquel archivo. Entre las subscripciones de varios Obispos, está original la de nuestro Berenguer. El mismo año cedió a este Obispo y su iglesia cuanto pretendía en la villa de Bascara el Conde Guillermo de Besalú. Hízolo en ocasión de ordenar su testamento para el viaje que meditaba a Palestina, y con el motivo de haber consagrado el Obispo la iglesia de Santa María de Besalú. Quien desee mayor noticia de esto la hallará en la Marca Hisp. (col. 451 y 1105).

Notable es la memoria de haber asistido nuestro Berenguer a la consagración de la iglesia de Barcelona en 1058 (ibid. ap. número CCXLVIII), y al decreto con que se adjudicaron a aquella Catedral los episcopados de Denia y Mola, y las islas de Mallorca y Menorca. Al fin del mismo año se halló en la dedicación de la iglesia de Elna (ibid. ap. núm. CCL). El año 1060 y XXX del Rey Enrique a 31 de julio, la Condesa de Empurias Guisla, viuda de Hugo y madre de Ponce, ambos Condes, dio a esta canónica la abadía de Santa María de Rodas, cosa que hallarás en la Marca Hisp. (ap. núm. CCLII). Esta abadía había comprado la Condesa de su marido por precio de dos mil sueldos, cuya escritura he visto en el Cartoral de Carlo Magno en la curia episcopal, fol 27.

No perdía de vista el Obispo la canónica de su iglesia, a quien poco después dio un horno en esta ciudad ad comunem vitam canonicalem. He visto la escritura original en este archivo (armario de la pavordia de mayo) fecha VIIIX. kal. julii anno III. Philippi Regis regni, que es el 1063. Tampoco dejaba de acudir a las dedicaciones de iglesias, que aunque pequeñas tenían este honor, tan necesario para la posesión legítima y pacífica de su dotación. Así le hallamos consagrando, como decían, la iglesia de Santa María de Castellón de Empurias en 1064, de que habla Pujades, fol. 110, y la de San Juan de Crosa, cuius vocant Bene vivere (Beviure, Benviure), en el condado de Peralada, cuyas actas publicó la Marca Hisp. (ap. núm. CCLVI) función a que asistió la Condesa de Empurias Adelaides y varios nobles del país, el mismo año 1064 en el mes de septiembre. Advierto que el día XVIIII kal. octob. que señala esta escritura no cabe en el septiembre, y así hubo errata. Antes de eso el día 14 de mayo del mismo año, autorizó la declaración sacramental que se hizo sobre el altar de San Justo, extramuros de esta ciudad, del testamento que dispuso Guillermo Guifredo, canónigo de esta iglesia, el cual nombró por su testamentario a nuestro Obispo junto con el Conde Ramón Berenguer de Barcelona y su mujer Almodis. Si en esto se descubre que el testador era persona de cuenta en sus mandas y legados, se ve su riqueza; y en todo ello se confirma que aquí no se profesaba regla Agustiniana ni Benedictina, sino la Aquisgranense, que era la única que permitía a un canónigo la propiedad y la libre disposición de sus bienes. Para probar este solo punto fue ya copia de la escritura original cuando se habló de esa materia. Muerto el Conde Guillermo de Besalú, su hermano y sucesor Bernardo confirmó a nuestro Prelado omnes usaticos et albergas, y cuanto le pertenecía por el señorío de Bascara, como estaba hecho por sus antecesores. Hízose de ello escritura que va copiada, IX kal. nobem., año VII del Rey Felipe, que es el 1066 (a: Ap. núm. XXIV.). Entre los ms. del Sr. Caresmar vi copia de la consagración que hizo nuestro Obispo asistido de Guifredo, Arzobispo de Narbona, y los Obispos Guillermo de Vique, Guillermo de Urgel y el de Elna de la iglesia de San Miguel sita in comitatu Impuritanensi secus albeum Fluviani, in locum que vocant Vall Garricha, sujetándola al monasterio de Cuxá, y esto fue año 1066, indicción IV, II idus octob. anno VI Philip. Regis. Sujetaron esta iglesia a San Miguel de Cuxá, concediéndole todas las exenciones que a la matriz habían concedido los Papas y los Reyes desde Pipino.

Por estos tiempos vino a España Hugo Cándido, Legado del Papa Alejandro II, el cual hallándose en Gerona el año 1068 con el Conde Ramón Berenguer y su mujer Almodis, celebró un sínodo dirigido a la reforma e inmunidad del clero y seguridad de sus posesiones. Halláronse y subscribieron después del citado Cardenal, Guifredo, Arzobispo de Narbona, Guillermo, Arzobispo Auxense, y los Obispos Berenguer de Gerona, Guillermo de Urgel, Guillermo de Vique, Berenguer de Agde, Salomón de Roda, Guillermo de Comenge, Seguino, monje y presbítero vicario de Durando, Obispo de Tolosa, y Guiberto, vicario del de Usez, con los Abades Frotardo de Tomeras, Dalmacio de Santa María la Grasa, Andrés de San Cucufate del Vallés, Renardo de San Martín de Canigó, Oliva de San Pedro de Galligans, Amato de San Salvador de Breda, y Tassio de San Lorenzo. Añadiose a sus constituciones la confirmación de la paz y tregua establecida para el obispado de Gerona, añadiendo que se observase desde la octava de Pascua hasta la octava de Pentecostés. Este sínodo, aunque ya publicado por el padre Martene y por Harduino, según la copia que les comunicó D. José de Taberner y Ardena, canónigo entonces de Barcelona y después Obispo de esta iglesia, lo he vuelto a copiar del códice de concilios de la misma, donde está en las últimas hojas y escrito acaso en el mismo siglo XI (a: Ap. n. XXV.). El mismo año 1068, a 2 de octubre, consagró nuestro Obispo la iglesia de San Salvador de Breda, como se dirá en su artículo. El año 1076, XVI del Rey Felipe, a 2 de las calendas de mayo, se halló en la consagración de San Salvador de Sabadell (antes Rahona), hecha por el Obispo de Barcelona Umberto. La escritura vi en el archivo real de Barcelona. Otro concilio se tuvo aquí en 1078 por un nuevo Legado del Papa, llamado Amato, cuyos decretos van copiados del mismo lugar (b: Ap. n. XXVI.), subscritos por el citado Cardenal, nuestro Berenguer, Raimundo, Obispo de Elna, Berenguer Rosanes de Vique, Raimundo de Roda, Pedro de Carcasona, Umberto de Barcelona, Guillermo de Comenge, y Fulcon, Arcediano del Obispo de Urgel, que después le sucedió en aquella silla. Debía seguir en su excomunión el Arzobispo de Narbona Wifredo, contra quien tuvo el año anterior 1077 un concilio en Besalú el mismo Legado Amato, puesto que no se halla mentado en este de Gerona de 1078. Este Legado Amato subscribió el mismo año 1078, nonis martii, en una escritura de restitución que hizo a favor del monasterio de Bañolas Bernardo, Conde de Besalú, con su mujer Ermesindis, la cual vi en aquel monasterio, y firma así: Ego Amatus Ellorensis Episcopus Sanctae Romanae Ecclesiae legatus laudo et confirmo. Nuestro Obispo no se halló en aquel concilio de Besalú, acaso por seguir el partido del excomulgado, como también lo siguió Berenguer de Agde. Es regular que asistiendo a estotro, y aun convocándole el Legado en Gerona, se hallase su Prelado sin aquel crimen, por haberse ya reconciliado con la Sede Apostólica. En efecto, hallamos entre las cartas del Papa San Gregorio VII, una dirigida a nuestro Obispo, en que supone la reconciliación con la Sede Romana, y en consecuencia le exhorta a procurar la de su hermano el de Narbona, y a solicitar la paz entre los hijos del Conde de Barcelona, Raimundo Berenguer, auxiliándose para ello de los Abades de Tomeras, Ripoll y San Cucufate. Publicó Aguirre esta carta reducida al mismo año 1078 en la colección de concilios. A estas memorias tan gloriosas para el Obispo y honrosas para su iglesia, siguen otras de varias consagraciones de iglesias que celebró por estos años, de las cuales acuerda algunas el padre Roig. Las que a mí me han venido a mano y van copiadas de sus originales (a: Ap. ns. XXVII y XXVIII), son las de San Juan de Lloret en el condado de Gerona, hecha a 23 de enero del año XVIIII del Rey Felipe (1079), y la otra de Santa María de Aredo del día último de diciembre del mismo año 19, que es nuestro 1078 y no 1069, ni era 1114, como se lee en el exordio. Otra iglesia consagró en el mismo lugar de Lloret, intitulada de San Román, a 8 de enero de 1079, cuya escritura está copiada en el Cartoral de esta iglesia, fol. 366 b. Este Lloret o Laureto pretende el padre Roig que sea la antigua Iluro; pero es sabido y casi demostrado que lo era la ciudad de Mataró, como se ve en su situación, piedras y monedas. Por estos tiempos tuvo grandes contestaciones con Ugon, Conde de Empurias, sobre los diezmos de Santa María de Castellón. El negocio finalmente se concordó, recibiendo el Conde de la canónica Gerundense cuarenta onzas de oro, y restituyendo las décimas. Esta noticia la dio al revés el padre Roig, pág. 277. Más abajo en el artículo del Obispo Berenguer Dalmau se dirá de este negocio, donde irá copia de un instrumento sobre ello. El año 1084 dio su consentimiento para que el Conde de Besalú Bernardo sujetase y diese al monasterio de San Rufo en la Provenza, el que había también de canónigos agustinianos en Besalú, intitulado ya de Santa María. Trae el documento la Marca Hisp. (ap. núm. CCXCVI.) Allí mismo, núm. CCCI, se hallará su asistencia a la consagración del monasterio de San Esteban de Bañolas, año 1086. El mismo año, a 13 de diciembre, consagró la iglesia de San Lorenzo de Gaserans, propia del monasterio de San Salvador de Breda, como he visto en las memorias de aquella casa tocantes a su tercer Abad Dalmacio. En el de 1085 la del Santo Sepulcro del lugar de Palera; a esta consagración concurrieron Dalmacio, Arzobispo de Narbona, los Obispos Pedro de Carcasona, Gotafredo de Magalona y Bertrando de Barcelona. Subscribió en la escritura B. Abad de la Grasa y Legado Apostólico. (Archivo de la Abadía en Ripoll). El año siguiente ofrece una memoria interesante a la historia de esta iglesia, cual es la carta que nuestro Obispo escribió a Signardo, Abad del monasterio de San Udalrico y Santa Afra en Augusta; el cual deseoso de poseer algunas reliquias de San Narciso, envió a Gerona uno de sus monjes. Este sólo pudo llevar reliquias de San Félix Africano, y de San Román, las cuales le entregó nuestro Obispo junto con la carta que ya publicaron los Bolandos en el tomo 2.° de marzo, día 18, pág. 625, y Domenec Santos de Cataluña, en que se excusa de no enviar reliquias de San Narciso por la admirable integridad en que conservaba Dios su precioso cuerpo. (Vide sobre esta carta a Dorca, pág. 220 y sig.)

La ocasión que de ahí tomó Baluzio (Marca Hisp. col. 467) para burlar de la actual integridad de dicho Santo, la tendré yo para vindicarla, y aun la buscaré otro día de mayor ocio.

Cuando más adelantaba en años nuestro Obispo, así crecía su liberalidad con esta su canónica. Así la dio la iglesia de San Félix de Celrá (Cilrano) en el Ampurdán, día 15 de octubre del año XXVIIII del Rey Felipe, que es el 1088, con quien cuadra la indicción XI, que acota la escritura original existente en el armario de la pavordia de junio, y su copia en el Cartoral, fol. 210 b. La alegría con que fue recibido este don, lo indican las subscripciones, de las cuales copiaré aquí las siguientes, todas leoninas:

Scripsit et hoc posuit sig+num levita Johannes.

Petrus in hoc sig+num scripsit super omnia dignum,

Scripsit et Arnaldus componere carmina doctus.

Confirmat laudans + Guillelmus et ista Sacerdos.

Hos sequitur Petrus + properans subscribere letus.

Teste Berengario + maneant hoc tempora cuncta,

Ista Berengarius laudat cor aula secundus.

Confirmó después esta donación el Obispo Berenguer Dalmacio, subscribiendo en la misma escritura con estas palabras: Berengarius

Dei gratia Gerundensis ecclesiae Episcopus, qui tertius post hunc Berengarium Gerundensi ecclesiae praesum, hoc donum laudo et confirmo.

En el 1089 confirmó el restablecimiento de la iglesia de Santa María de Lledó, instituyendo en ella la canónica Agustiniana, y por primer Prior a uno llamado Juan. He visto la copia de esta escritura entre los papeles del P. Caresmar; pero está tal, que no me atrevo a enviar la que yo saqué, y veremos si servirá para la Colección diplomática.

Tratábase entonces (y era negocio muy importante para esta provincia en lo civil y eclesiástico) de la conquista de Tarragona. El Conde de Barcelona, que necesitaba de las cruzadas al estilo de aquellos tiempos, ofreció dicha conquista a la Santa Sede, y por ella el censo anual de cinco libras de plata per consilium et voluntatem Berengarii Archiepiscopi Terragon. et Episcopi Gerundensis equivoci Berenguarii. Fue esto en la era 1128, año 1090 de Cristo. Esta es especie sabida, que se halla en bula del Papa Honorio (Cartoral de Carlo Magno, fol. 311), y que sólo he producido para hacer ver que nuestro Obispo vivía aún ese año.

Existía también en el día 5 de octubre de 1092, en que autorizó la sentencia que se dio en el pleito entre Macfredo, Abad de San Pedro de Rodas, y Benedicto, Abad de Bañolas, que trae la Marca Hisp. (ap. núm. CCCX), mal reducida al año 1091, pues debe ser el siguiente como la extractó Balucio, libro IV de la misma obra. Todavía sobrevivió hasta 17 de noviembre de 1093, como está su óbito en el martirologio antiguo de Adón, escrito de letra coetánea: XV. kal. decem. = Eodem die obiit Berengarius Gerundensis Episcopus anno XCIII. post I. ab Incarnatione Domini.

Por haber sido tan largos estos dos últimos pontificados, son también abundantísimas sus memorias; de las cuales he omitido algunas, o de propósito por no parecerme necesarias, o por olvido. Al fin ellas irán saliendo a luz, tratando en particular de otros puntos de la diócesi.

BERNARDO UMBERTO

de 1093 a 1111.

Sábese de este Obispo que era hijo del noble Umberto y Sicardis restauradores, o más bien fundadores del monasterio de San Marcial de Moseny (Monseny, Montseny), cuya primera dotación e institución de su abadía, referí en el Episcopologio de Vique al año 1066 en que se verificó. A esta fiesta asistieron los dichos con su hijo Guillermo. De nuestro Obispo no se hace mención, o porque no habría aún nacido, o por otra razón. Mas que él fue hijo de aquellos restauradores consta de otra dotación de aquella casa en 1104, a cuyo acto asistió el Ordinario de Vique Arnaldo y nuestro Bernardo, por ser el lugar patrimonio suyo, como dice la escritura que ya copié y envié en aquel mismo Episcopologio. Era pues ciertamente hijo de Umberto y Sicardis. Que esta señora fue su madre, y que ella muriese a fines del año XLIII del Rey Felipe, consta en su testamento sacramental firmado a principios del siguiente, en el cual suena también un hermano del Obispo llamado Bernardo Gaucefredo. Así es fuera de duda que el apellido Umberto era patronímico. El nombre de este hermano suyo consta también en un homenaje que él prestó al Obispo, y está en el Cartoral llamado de Carlo Magno, fol. 235. Los Episcopologios fijan la primera memoria de su pontificado a principios de abril del año 1093; pero no dan prueba de ello. Y teniéndola yo de que el antecesor vivió hasta el noviembre de ese año, se ha de comenzar su pontificado desde los fines de ese año a principios del siguiente. Éralo ciertamente en este, como me consta de una escritura que aquí he visto días pasados, y ahora no tengo presente la apuntación. Lo primero que de él sé, es que asistió al concilio de Nimes celebrado por el Papa Urbano II a 9 de julio de 1096, donde fue uno de los medianeros para concertar las quejas del Abad de Ripoll contra Berenguer Rosanes, Obispo de Vique y Arzobispo de Tarragona. Baluzio, Miscell, tom. I, pág. 127.

El año siguiente hubo otro concilio en esta iglesia de Gerona a 13 de diciembre, el cual presidió Bernardo, Arzobispo de Toledo y Legado del Papa, donde se hallaron el citado Arzobispo de Tarragona, y los Obispos Ponce de Roda, Fulco de Barcelona y nuestro Bernardo.
Este es sin duda el concilio que había querido convocar el Arzobispo de Tarragona, y cuyo acto le privó el Legado, mandándole además comparecer a su presencia donde quiera que estuviese en España, como ya viste en la carta del Legado que fue copiada en lo de Vique. Como sea, aquí se trataron y compusieron las diferencias que había entre nuestro Obispo y la canónica de Barcelona sobre las iglesias de Sabadell y otras (Marc. Hisp. col. 474).

Del año 1100 nos publicó la misma obra (ap. núm. CCCXXVII) la consagración de la iglesia de Santa María de Villabertrán, hecha por nuestro Obispo con la institución de la canónica Agustiniana en la misma. El mismo año el Conde B. Berenguer, le prometió no molestar las posesiones de esta iglesia ni sus vasallos dentro ni fuera de los muros de esta ciudad (ibid. ap. núm. sig.).

Otro concilio se celebró en esta Catedral el año 1101, cuya noticia se expresa en la concesión que el Obispo Berenguer de Barcelona hizo al monasterio de San Víctor de Marsella de la iglesia de San Pablo de Subirads, que publicó Martene (Veter. scrip., tomo I, col. 584). La fecha del diploma dice: Facta est autem haec carta in Gerunda civitate, celebrante Richardo Cardinali, et Abbate Massiliensis caenobii in eadem civitate conventum Episcoporum, et Abbatum, Comitum, atque multorum Principum anno ab Incarnatione Domini MCI. era MCXXXVIIII. VIII. idus februarii, feria IV. indictione VIII. anno XLI. Philipi Regis. Esta es la única noticia de tal concilio.

El año XLIII del Rey Felipe (1102), dio licencia para que se construyese la iglesia de San Julián de Corts con su cementerio, en el que cada parroquiano pudiese elegirse unum sacrarium. Así llamaban a las sepulturas, o más bien nichos para enterrarse. Y estos son los sacrarios (sagrarios) que en varias escrituras verás nombrados.

Una hay en la Marca Hisp. (apéndice núm. CCCXXXIV), y es la promesa que Bernardo, Conde de Besalú con licencia de nuestro Obispo, hizo de restaurar la iglesia de San Martín de Jubiniano que entonces derribaba. Su fecha es: in mense madio, statione facta in diebus letaniarum ad Castrum feria tertia, año LIV de Felipe.

En el 48 del mismo Rey se halló nuestro Obispo en los desposorios, y subscribió la carta dotal de una hija muy niña del Conde Ramón Berenguer de Barcelona, y su mujer María, hija del Cid, con el Conde Bernardo de Besalú, a la cual dieron en dote el condado de Ausona con todos sus castillos, que expresa la escritura publicada ya (ibid. ap. núm. CCCXXXVII).

Del año 1109 nos queda la noticia que sujetó y anejó la iglesia parroquial de San Félix al monasterio de Lledó, que lo era de canónigos Agustinianos.

Por estos tiempos era costumbre muy autorizada el viajar los Obispos y otros fieles a la Palestina, a venerar el Sepulcro y otras memorias de la vida y pasión del Redentor. Llevado de este deseo nuestro Bernardo, dispuso su testamento el día 7 de agosto del año II del Rey Luis el Craso, que corresponde al 1109, no al 1112; en el cual nombró por marmesores a Raimundo, Abad de San Félix de Gerona, Raimundo Arcediano, que sin duda fue el sucesor, y algunos otros de esta Catedral: va copiado del original (a: Ap. núm. XXIX.). Entre varios legados se notan algunos hechos a la iglesia de San Marcial de Monseny, que como dije le pertenecía por herencia paterna, y la tercera parte de sus muebles ad porticum Sanctae Mariae Sedis. Parece que verificó el viaje, y acaso debió morir en él, aunque los testamentarios no cuidaron de expresarlo en la declaración jurada que hicieron sobre el altar de Santa Anastasia de esta Catedral, el día 8 de abril del año III del mismo Luis. Mas como por la variedad en contar estos años, puede pertenecer su año III, o al 1111 o al 1112, se ha de buscar por otro camino el año cierto de esta declaración o testamento sacramental, hecho según ley dentro de los seis primeros meses de la muerte del testador. Esta cuenta la vemos clara en el martirologio de Adón propio de esta Catedral, que contó el año de la Encarnación, y de letra coetánea fijó así la muerte de nuestro Obispo: III. Non. Sep. = Eodem die obiit Bernardus Umberti hujus Sedis Episcopus anno Dominicae incarnationis CXI. post millesimum. Fijada por este testimonio coetáneo la muerte del Prelado en 1111, la declaración jurada de su testamento es del 8 de abril del año siguiente. Y no hay más que decir.

RAIMUNDO.

1112.

Este Obispo está omitido en todos los catálogos, mas es cierta su existencia por lo que voy a decir.

1.° En la Marca Hisp. (ap. núm. CCCXLV) verás la donación que el año anterior hizo el Conde Ramón Berenguer de la iglesia de Santa María de Besalú a la de San Rufo de Provenza, confirmada por nuestro Obispo Raimundo, que así en el exordio como en la subscripción se llama in Gerundensem pontificem electus. Y esto fue en el mes de enero del año 1112.

2.° En la donación que el antecesor Bernardo hizo de la iglesia de San Félix al monasterio de Lledó como dije, se halla también la subscripción de Raimundo Obispo, sin el dictado de electo: Raimundus Dei gratia Gerundensis ecclesiae Episcopus, qui hanc donationem praedecessoris mei laudo, etc. Donde es claro que el nuestro es sucesor de Bernardo.

3.° Arriba quedó dicho en el artículo del Obispo Berenguer Wifredo, que en la escritura de donación que él hizo a esta canónica de la iglesia de San Félix de Celrá en 1088 subscribió posteriormente el Obispo Berenguer Dalmacio, con la expresión qui tertius post hunc Berengarium Gerundensi ecclesiae praesum. Berenguer Dalmacio (que es el inmediato de quien vamos a tratar), no podía llamarse tercero después de Berenguer Wifredo si no existió este Obispo Raimundo; y si sólo hubiera mediado entre ellos Bernardo Umberto, como ponen los Episcopologios.

4.° Finalmente, un cronicón de Ripoll al año 1112 cuenta la muerte de nuestro Obispo anno MCXII. Raimundus Episcopus Gerunde, o sea su ingreso, que de todo hay allí ejemplares. De lo dicho es claro que debe contarse por Obispo Gerundense este Raimundo en 1112, aunque se ignora el principio y fin de su gobierno, y sólo podemos asegurar que fue muy breve como verás. Sólo añado que este Obispo era sin duda el Raimundo, Arcediano o el otro Abad de San Félix, que suenan en el testamento del Obispo Bernardo Umberto en 1110 como ya insinué.


BERNARDO DALMACIO

de 1113 a 1140.

Al Obispo Raimundo sucedió Berenguer Dalmacio, o Dalmau, canónigo ya de esta catedral en 1106, como he visto en un testamento de Guillermo, Sacrista. Fue electo tan pronto, que a VII de las calendas de marzo del año VI de Luis el Craso (1113) ya recibió el homenaje de Umberto de Basilia por el feudo del castillo de Juyá, cuya escritura va copiada para acreditar su existencia en ese año, al cual he reducido el del Rey Luis, contando por primero de su reinado todo el 1108, que es lo más común y regular en este país. Ciertamente lo era a 8 de marzo de 1113 (que es 1114), indicción VI, cuando hizo el Abad de Rodas la donación adjunta (a: V. las dos escrituras, ap. núms. XXX y XXXI.). El año siguiente 1115 sentenció como juez, junto con Galtero (Walter, Gualter), Obispo de Magalona, San Olaguer, Abad de San Rufo, y Pedro Bernardo, Obispo de Elna, principal comisionado por el Papa Pascual II, en el pleito que traían los monasterios Arulense y Cuxanense sobre la posesión de la iglesia de San Pedro de Torrellas: escritura que se halla en la Marca Hisp. (ap. n. CCCLI). Hacia el mismo año confirmó la asignación de la iglesia de San Félix de Celrá a esta canónica, hecha por el Obispo Berenguer Wifredo, con la expresión que ya dije de ser nuestro Berenguer el tercer Obispo después de la muerte del otro. Con este ejemplo, y más por su liberalidad, cedió a la misma canónica todo el derecho y posesión de las iglesias de Santa Coloma de Cabanelles (Cabanyelles), San Martín de Serra, San Esteban de Vilacolom, con la mitad de la de Santa Leocadia de Parets: ut fratres, dice, in canonica degentes, Deo et Beatae Mariae famulantes expendant, etc. Existe original en el archivo de la Catedral (arm. de Obispos), fecha el año VII del Rey Luis, año 1116, indicción VIIII, cuyos dos últimos cómputos no cuadran con el primero.

Del año 1115, y del día 22 de enero, es ciertamente la bula que le dirigió Pascual II en confirmación de los bienes de su sede. Tráela entre otros la Marca Hisp. (ap. núm. CCCLIII), y está también en el Libro verde, fol. 197. b.

Tras esto sabemos que consagró la iglesia de San Esteban de Olot, año 1116, VIII del Rey Luis, comenzando a contar de todo el 1109, con los cuales no dice ni la indicción VIII sino la VIIII. Marca Hisp. (ap. núm. CCCLV.) Parece que deba ser del mismo año la de la iglesia de San Martín de Biert, en el condado de Gerona, fabricada de nuevo por haberse arruinado dos veces la que había consagrado su antecesor Otón. Va la copia, en que verás que ni era, ni año de Cristo, ni indicción, convienen entre sí. Del mismo modo se halla copiada en el Lib. XXIV de Feudos (fol. 100, curia episcopal) (a: Ap. núm. XXXII). El año siguiente 1117 consagró la de San Andrés de Socarrads (o Socarrats), en el condado de Besalú, como verás en la copia adjunta (b: Ap. núm. XXXIII). En 1117 (dice el canónigo Premonstratense Caresmar en una de sus notas), día 23 de abril, sentenció como juez, junto con Pedro Sacrista, de Gerona, y Berenguer Arnal, Arcediano de la misma iglesia, en presencia del Cardenal Boson (Bosón), una causa que vertía entre San Olaguer, Obispo de Barcelona, y el Abad de San Cucufate del Vallés.

Por estos tiempos era Abad del monasterio de Santa María la Grasa Berengario, hermano de Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, el cual confiado en su poder, y armado de él, invadió el monasterio de San Feliu de Guixols. Resistió varonilmente a estos atentados nuestro Obispo, tomando el monasterio bajo su protección, y ofreciéndole defender su causa hasta en la corte Romana, publicando además excomunión contra los invasores. Fue esto el día 25 de agosto de 1118, y la escritura está en la Marca Hisp. (ap. n. CCCLXII). Del año siguiente 1119 he hallado dos escrituras de consagraciones de iglesias hechas por nuestro Obispo. Una fue el día 29 de enero, en que consagró la de San Esteban y San Salvador del lugar de Ull, en el condado de Besalú, y otra la de San Pedro del lugar de las Presas, del mismo condado, hecha dos días después. La primera va copiada del original (a: Ap. núm. XXXIV.). La segunda viste ya en el tomo de Vique. Esta última va firmada de Benedicto, Abad del monasterio de San Pedro de Bages, el cual se halló presente, y logró de nuestro Obispo que confirmase a aquella casa la posesión de la tercera parte de la décima de dicha iglesia que le había cedido el Obispo Mirón, según se dijo. Algunos años adelante, en el 1125, nuestro Obispo Berenguer confirmó de nuevo dicha porción a aquel monasterio propter obpressionem, dice, paganorum, unde graviter video illum monasterium jam dicti Sancti Benedicti esse devastatum: como se lee en la escritura que vi en el archivo de dicho monasterio. La invasión que aquí indica de los paganos pudo ser la acaecida en 1106, de la cual véase la Marca Hisp., col. 479 y 1232. Sabemos que se halló en el concilio de Tolosa, congregado por el Papa Calixto II, año 1120. Del siguiente hay una definición y evacuación, como llamaban de la iglesia de San Martín de ipsa costa (sa, ça costa) , que es la que hoy sirve para el Seminario, hecha por el Conde de Barcelona a favor de esta Catedral y nuestro Obispo a 19 de noviembre, año XIV del Rey Luis. En el original que he visto aquí (armario de privilegios reales) firma San Olaguer llamándose indignus Metropolis Terraconensis dispensator. Está también en el Libro verde, fol. 190. Año 1123 consagró la iglesia de San Asisclo (Acisclo), en el lugar del mismo nombre, hoy Santiscle, condado de Empurias. Va copia (a: Ap. núm. XXXV.). N. García, en la Vida que escribió de San Olaguer, fol 60, dice: que nuestro Obispo Berengario y San Olaguer fueron jueces árbitros en el pleito del Deán y los canónigos de Barcelona sobre la posesión de Santa María del Mar, sentenciando que la tuviese de por vida el Deán, y muerto él pasase a la canónica. Sería esto con ocasión de las cortes que dicen celebró ese año en aquella capital su Conde R. Berenguer, a las que asistió nuestro Prelado. También se sabe que concurrió de allí a tres años, en 1128, al concilio que celebró durante la semana de Pasión en Narbona su Arzobispo Arnaldo, en que también se halló San Olaguer, de cuyas constituciones envié ya un fragmento inédito, descubierto en el archivo de Ager, que trata de una cofradía de contribuyentes con dinero a la restauración de Tarragona. El Arzobispo de Narbona era juntamente Legado Apostólico, lo cual hace cesar la admiración que causaría el ver a nuestro Metropolitano San Olaguer y gran parte de nuestros Obispos y Abades concurrir a sínodo en Narbona.

Más plausible es este mismo año para nuestro Prelado, cuya gran constancia pudo llevar a buen término el ruidoso cuento que años hace tenía con los Condes de Empurias sobre los derechos de la iglesia de Castellón, cabeza de aquel condado. Ya insinué en el artículo del Obispo Berenguer Wifredo que Ugo, Conde de Empurias, restituyó a esta iglesia todo el honor que tenía usurpado en la de Castellón, ajustando la concordia sus consejeros Ponce y Raimundo Guillén (Ramon Guillem), Pedro Ponce, Raimundo Ademar y Gaucefredo Gastón, que trabajaron en que aquel Obispo y su capítulo diesen al Conde cuarenta onzas auri Valentiae. Muerto el Conde, su hijo Ponce Ugo, violador de aquellos tratados, quedó excomulgado, y como tal fue absuelto por el Obispo de que ahora hablamos Berenguer Dalmau, en la iglesia de Santa María de Castellón, donde en presencia de todo el pueblo ratificó la concordia y cesión antigua. Volvió poco después a quebrantarla; y como ya entonces el condado de Empurias de principado independiente había pasado en feudatario del de Barcelona, el Conde R. Berenguer III tomó por propio este agravio hecho a la iglesia de Gerona, y movió guerra a Ponce, que quedó prisionero. En este estado hizo una solemne promesa de restituir lo usurpado y de cumplir cuanto su padre había estipulado por las cuarenta onzas de oro, día 17 de agosto de 1128. Va copia de esta escritura con otra de la promesa que hizo el Conde de Barcelona, que es también curiosa, ambas ya publicadas en la Marca Hisp. (ap. núms. CCCLXXV y CCCLXXVI), pero con inexactitudes (a: Ap. núm. XXXVI.). Me he dilatado en esto porque los Episcopologios lo cuentan tan al revés, como que suponen que la culpa del Conde de Empurias era no querer pagar las cuarenta onzas que anualmente debían dar a esta iglesia. An. CXXXI. post millesimum, II. nonas septembris, anno vigesimo tertio regni Ledovici Regis, confirmó nuestro Obispo al monasterio reglar de Agustinianos de Santa María de Puigpardines la donación que le tenía hecha Pedro de Cervera, Vizconde de Bas, de la iglesia de San Privato. (Archivo del colegio de San Pablo del Campo en Barcelona).

Conocido es el testamento del Conde de Barcelona R. Berenguer el III, hecho el año 1130, como defiende Diago, y a mi entender con gran tino. Porque si la escritura con que el Conde se entregó a la religión del hospital es de mediados de julio de 1130, y este hecho es posterior al testamento, es claro que a ese año pertenece y al día VIII idus junii de él. Baluzio en la Marca Hisp., col. 491, lo atrasa al 1131, redarguyendo a Diago de no contar bien los años de Luis el Craso, que dice comenzaron fijamente en 29 de julio de 1108; y así el VIII idus julii del año XXIII, que es la fecha del testamento, no es el 1130 sino el 1131. La consecuencia es clara, pero el antecedente no lo es tanto. Nuestros notarios tomaron muchas veces por principio de los años de este Rey todo el 1108; otras veces excluyeron los últimos meses de él, y contaron por año primero el 1109, y otros muchos comenzaron a contar desde el 1110. De esta variedad hay muchos ejemplares, y en el artículo de este Obispo acabo de dar algunas muestras de ello. Diago precisado por la escritura de la toma del hábito del Conde, que expresa el año de la Encarnación 1130, debiendo ser anterior el testamento, contó los años de Luis del primer modo, comenzando de todo el 1108, con lo cual el testamento es del 1130, algunos días anterior a la toma del hábito. La rectitud de este cómputo la vio confirmada el mismo Baluzio en las escrituras que él publicó en la Marca Hisp. En la del núm. CCCLIV está notado el año 1115 y el VIII de Luis con ser del día 8 de mayo, que según su crítica pertenece al 1116. Más es, que él mismo siguió la cuenta de Diago en las escrituras, que sólo ponen el año de Luis. La del número CCCLXIV es XVII kal. junii, año XII de dicho Rey, que según su regla toca al 1120; y sin embargo él la reduce al 1119, a quien de ningún modo puede pertenecer sino comenzando de todo el 1108. No sé como Baluzio se olvidó de esto cuando fijó tan magistralmente la regla de que los años de Luis se han de comenzar precisamente del 29 de julio de 1108. Todavía hay más pruebas de escrituras en que se contaron de sólo el 1109, excluyendo los meses últimos de la anterior. La Marca Hisp. ofrece más de una docena de escrituras de esta clase.

No sé en qué estábamos. Gran digresión ha sido esta para decir que nuestro Obispo Berenguer fue nombrado por el Conde uno de sus testamentarios. Por grande que fuese el honor que él recibiese con tal encargo y de tal Príncipe, temo que sea mayor la pesadumbre que te dé esta cuestión. Pero ya está escrito: adelante.

Otras varias memorias hay de este Prelado en los años siguientes, pero son de poca entidad. Están en el Libro verde de esta iglesia, fol. 194 y siguientes. De su acuerdo cedió el Conde R. Berenguer IV la iglesia de Santa María de Besalú a la de San Rufo de la Provenza (Marca Hisp. col. 1282). Del año 1138, el II de Luis el Joven, a 3 de diciembre hay una definición de ciertos alodios que hizo Roger de Pubel al Obispo Berenguer y a su sobrino Guillermo de Peratallada, que después fue también Obispo (Libro verde, fol. 188 b.) El año siguiente 1139 el Conde de Barcelona R. Berenguer IV ofreció al mismo Obispo no molestarle en sus derechos, ni tampoco a los canónigos, Abad de San Félix y Prepósito de San Martín de esta ciudad. Existe original. Vivía aún este mismo Obispo el día 1.° de mayo del año III de Luis el Joven, que es el 1140, cuando se dieron a esta canónica algunas tierras en la parroquia de Celrá; cuya donación confirmó después el Obispo sucesor Berenguer de Llers, año VIII del mismo Rey, añadiendo que se había hecho en tiempo de su antecesor Berenguer bonae memoriae. (Libro verde, fol. 189).

Esta sucesión inmediata de otro Obispo Berenguer no expresándose en las escrituras sus apellidos, ni constando de la muerte del primero, hace muy oscuro el remate del uno y principio del otro. Los Episcopologios comúnmente fijan la muerte de Berenguer Dalmacio en 1140. Un necrologio de Vilabertrán añade que murió IV kal. januarii: en uno de los de esta iglesia hallarás que se pone el óbito de un Berenguer XV kal. decemb., y debe ser el nuestro; porque los otros Berengueres son conocidos. En tal caso debes tener por cierto que el Obispo Berenguer Dalmacio vivió por lo menos hasta fines de 1140, y que las memorias producidas hasta aquí son indubitablemente suyas (a); pero pudo ser que viviese dos o más todavía, y así las primeras noticias que se darán del Berenguer siguiente, siempre será dudoso a cual de los dos pertenecen. Esta y otras confusiones ocasiona la costumbre de suprimir los apellidos de los Obispos; la historia siempre ha estado mal con esta distinción de honor, si lo es.

(a) La España Sagrada, tom. 43, pág. 206 fija la muerte de este Prelado en 1146. En lo que me conformo sin alterar la narración que tenía escrita, y atribuyendo a este Obispo lo que se dice en las primeras memorias del siguiente. 

BERENGUER DE LIERS

(de Lertio)

de 1142 a 1159.

Abad del monasterio de canónigos Agustinianos de Vilabertrán, cuya dignidad no retuvo con el obispado, como hicieron otros en el mismo siglo. En 1136 obtenía ya aquella abadía junto con el arcedianato de Gerona, y con ambos dictados firma en las escrituras de fundación de la canónica Agustiniana de San Pedro Cercada, como se dirá en su lugar. No consta de su elección en Obispo, ni es averiguado que lo fuese hasta el año VIII de Luis (1144). Como sea pondré aquí algunas memorias anteriores, dejando a otro más afortunado el topar con documentos que aclaren esto.

IV non. junii del año 1142 he visto una acta de restitución de la iglesia y rentas de Borgonya hecha a Berenguer, Obispo de Gerona. Él mismo se halló en las Cortes, o llámese concilio que el Conde R. Berenguer de Barcelona juntó en esta Catedral de Gerona año 1143 en presencia de Guidon, Cardenal Legado de la Santa Sede Apostólica, y de todos nuestros Obispos, Abades y Próceres en que fue admitida la orden del Temple de Jerusalén, o sea creada propia de estos países (Marca Hisp. ap. núm. CCCCII). En la misma (Marca Hisp. ap. n. CCCCIII) verás la donación que hizo al monasterio de Ripoll de la iglesia de Santa Cecilia de Moion, reservándose en ella el derecho episcopal. Del año siguiente 1145 produce Caresmar una noticia acerca de un concilio tenido in prato S. Cucufatis (Disertación de San Severo, pág. 80). En 1145 dio su consentimiento para la construcción del monasterio de Roca Rosa (V. el Viaje de Solsona). Se halló nuestro Obispo en el concilio de Tarragona de 1146, de que tantas veces he hablado: concilio tenido hasta ahora por fabuloso, pero cierto e indubitable por una escritura hallada en la pequeña iglesia de San Pedro Cercada, como se dirá otro día.

Curiosa es una escritura de 1147 (Marca Hisp. ap. núm. CCCCV), en que nuestro Obispo dio al monasterio de San Rufo y al de Santa María de Besalú la iglesia de San Miguel de Mediano, añadiendo que ese año el Rey Luis el Joven partía para Jerusalén. Más plausible es para el Obispo, que a sus ruegos y de otros Prelados el Conde R. Berenguer estando para emprender la conquista de Almería, hizo voto de revocar la costumbre hasta allí válida, de apoderarse los Condes de los bienes de los Obispos difuntos. El voto es de ese año 1147, y está en el Cartoral de Carlo Magno en la curia episcopal, fol. 50. b. De su ejecución se dirá luego.

No es irregular que nuestro Obispo ayudase personalmente a dicho Príncipe en la conquista de Tortosa, donde ganada ya aquella ciudad, el conquistador le dio unum bonum mansum intra muros Tortosae civitatis. La fecha es curiosa, kalendis januarii III. die post captionem Tortose anno CXLVIII. post millesimum ab Incarnatione Domini. Porque veas cuán cierto es que aquella ciudad se ganó el 30 de diciembre de 1148, que entonces continuaba hasta 25 de marzo siguiente. La escritura está en el mismo Cartoral, fol. 47. Otros bienes recibió de aquel Príncipe en recompensa de sus servicios.

El mismo año sabemos que confirmó a Pedro, Abad de Vilabertrán, la donación que su antecesor hizo a aquel monasterio de la iglesia de Vilatenim, y él añadió en el siguiente 1149 la de San Pedro de Ficariis (Figueras). También se halló por el octubre de ese año en la consagración del monasterio de Gerri, que hizo el Arzobispo de Tarragona D. Bernardo Tort. De lo cual se dirá allá. Sin salir de este año 1149, hallamos que a 15 de mayo se concertó la contienda que había entre nuestro Prelado y Guilaberto de Cruilles sobre la tercera parte placitorum parrochiae sanctae Mariae episcopalis del lugar llamado Bisbal (episcopo : bisbe : obispo). Entre otros artículos se pactó ut Episcopus daret Guilaberto pro fevedo L. sol. Gerundensis monetae, vel X morabetinos mercaders, si moneta mutaretur anuatim in Pascha Domini. (V. id. Cartoral, fol. 117).

Año 1150 asistió a la consagración de la iglesia de San Juan de las Abadesas, y logró que el Conde R. Berenguer estando en Gerona, verificase el voto que antes indiqué: lo cual es negocio ya sabido. Otra consagración celebró el mismo año de la iglesia S. Mametis de Rivis Mortuis (a: Ap. núm. XXXVII.). En 1151 sabemos que estuvo en Tarragona a la consagración de Gaufredo, primer Obispo de Tortosa. En 1152 la Reina Doña Petronila de Aragón le nombró uno de sus testamentarios. Omito algunas otras memorias a este tenor. En 1157 se halló en la numerosa junta de Prelados y nobles en el castillo Morel de Aragón, donde el Conde Ramón Berenguer confirmó la donación ya hecha a San Rufo de la Provenza de las iglesias de Santa María de Besalú, San Pedro de Zarraza y San Rufo de Lérida (Marca Hisp., ap. núm. CCCCXXVI). También se halló a la consagración de la iglesia del monasterio Arulense, en que consagró por su mano el altar de San Miguel (Ibid. núm. sig.). Prosiguen las noticias de su existencia en todo el año 1158, y de principios del siguiente en 29 de enero hay todavía un homenaje que le prestaron en él. (Cartoral llamado de Carlo Magno, fol. 162.)

Más es que vivía aún pridie idus julii 1159, que es la fecha de la escritura en que el mismo Conde Ramón Berenguer le dio satisfacción de las quejas que contra él tenía, y ofreció su protección contra los que perturbasen los derechos y posesiones de su iglesia (Ibid. núm. CCCCXXXI, y Cartoral de esta iglesia, fol. 200 b.). Pero sobrevivió ya muy poco, pues en nuestros martirologios se lee que murió a 20 de diciembre del mismo año 1159. Dicen así: XIII kal. januarii anno Domini MCLIX obiit Domnus Berengarius Gerundensis ecclesiae Episcopus qui fuit Abbas Villaebertrandi (a: En la España Sagrada, tom. 43, pág. 209 se dice, que se ignora el año de la muerte de este Obispo por no constar en los necrologios de Gerona, y añade que un Berenguer que allí se dice muerto a 20 de diciembre de 1259, es el que fue Abad de Vilabertrán, y no el nuestro. La respuesta a esto está en el mismo necrologio, en cuya copia me ratifico, y de cuya exactitud dirán los que puedan disfrutarlo; y añado, que ni en el moderno de quien hablo, ni en el antiguo, se hallará óbito de ningún Obispo en 1259; porque desde el 1254 hasta el 1279 lo fue Pedro de Castellnou, que no era Abad de Vilabertrán.)
Cuadra esto muy bien con la escritura de que hablaré luego en el artículo siguiente, por donde se ve que en 1160 nuestro Obispo se llamaba nuper defunctus, y ya tenía sucesor. En el necrologio de la 
colegiata de Vilabertrán se anticipa este fallecimiento un año: XIII kal. januarii anno Domini MCLVIII obiit Dompnus Berengarius de Lertio, Gerundensis Episcopus, vir sapientissimus qui fuit Abbas hujus ecclesiae. Pero yo me atengo al necrologio de Gerona. Como Abad de Vilabertrán, y juntamente Arcediano mayor de Gerona firma en 1136 y 1139 en las escrituras de fundación del monasterio de San Pedro Cercada.

GUILLERMO DE PERATALLADA

DE PETRA INCISSA O DE PETRA SCISSA. (tallada : cortada, incisa)

desde 1160 a 1168.

No sé si sería el que con el mismo nombre (pone nom-mo) y apellido suena en escritura de III nonas decembris, año segundo del Rey Luis el Joven (1138), con el título de sobrino del Obispo Berenguer, que lo era el apellidado Dalmacio. Su elección en Obispo debe fijarse en los primeros días del año 1160, muy poco después de la muerte del antecesor. A ese año debe reducirse una escritura que va copiada del original (a: Ap. núm. XXXVIII.), y no pone más fecha que el año XXIIII del Rey Luis. Refiérese en ella, que convencido Guilaberto de Cruilles de los daños que ocasionaba a esta canónica en Malved en presencia de varios jueces et bonae memoriae Berengarii Gerundensis ecclesiae Episcopi nuper defuncti, no quiso cumplir lo que allí se le mandó. Y para obligarle a ello Guielmus, dice, in Gerundensem Episcopum tunc electus, produjo algunos testigos que certificasen de la verdad de aquella sentencia y de habérsele intimado; en cuya consecuencia el juez mandó de nuevo su cumplimiento. Acta sunt haec, concluye in praesentiae praedicti electi... ann. XXIIII regnante Ludovico Rege.

Es preciso suplir aquí Juniore, siendo imposible que esta escritura sea del año XXIV de Luis el Craso (1131 de Cristo), en que no hay memoria de ningún Obispo Guillermo, ni puede haberla; porque ya se probó que desde el 1113 hasta más de 1140, no hubo otro Obispo aquí que Berenguer Dalmacio. El notario se olvidó añadir aquella palabra como sucede en otras escrituras; por lo demás es evidente por la historia de aquel cuento, y por la existencia de las personas que en ellas suenan, que esta acta es de este año que digo 1160, el primero en que se nombra nuestro Obispo Guillermo.

Del mismo año XXIV de Luis el Joven, a 11 de enero, he visto también el original (Archivo de la Catedral, arm. de la Canonja), un arrendamiento que hizo con el Capítulo de ciertas tierras, sino que esta fecha es ya de los principios de nuestro 1161. Otras memorias hay del septiembre y octubre siguientes en el Cartoral de esta iglesia (fol. 193, b.), y en el llamado de Carlo Magno, de la curia episcopal (fols. 164 y 178), y sólo sirven para probar su existencia. Zurita (lib. 2.° cap. 24) refiere la parte que tuvo nuestro Obispo en ajustar las desavenencias que había entre Ramón, Conde de Tolosa, y Ramón Berenguer, Conde de Provenza, hacia el año 1165.

Roig, pág. 279, dice que aumentó mucho el monasterio de San Pedro de Cercada de esta diócesi, que era de canónigos de San Agustín o de San Rufo Arnulfo, dice, Obispo de León de Francia (Lyon), que les reformó cerca del año 980. No sé de dónde sacó esta especie, ni lo que quiso decir con ello. Lo que hay es, que el monasterio de San Rufo, extramuros de Aviñón, fue cedido por Benedicto, Obispo de aquella iglesia, a cuatro canónigos de la misma para hacer en él vida reglar, año 1039. Y este es el origen de aquella casa, que a pocos años se apoderó de todas las nuestras. Por lo que toca a la de San Pedro Cercada es cierto que nuestro Obispo la dotó con las iglesias de San Martín de Sparra y la de San Acisclo de Olleda. Lo cual hizo a 27 de octubre del año XXXI del Rey Luis el Joven, como se ve en la escritura que se hizo de esta donación (Curia episcopal, lib. 24 de feudos, fol. 66). Posteriormente la he visto original en la parroquia misma de San Pedro Cercada.

A 25 de julio, año XXVIII de Luis (1166 o 1167), firmó la escritura de oblación o donación que hizo a esta iglesia Berenguer de Petra incisa die dominica, dice el donador, qua sucepi crucem, sportellam et corpus Domini volens ire Jherusalem. Esto alude a las ceremonias con que la iglesia autorizaba los votos de peregrinación, de que algún día se dirá más, dándolo Dios.

En 1167 hizo una copiosa donación al monasterio de Ripoll y a su Abad Gaufredo, la cual publicó la Marca Hisp., y yo he vuelto a copiar de su original más exacta (a: Ap. núm. XXXIX.). En ella se llama sobrino de Berenguer, Obispo de Gerona, con lo cual se confirma lo dicho antes. También se cuenta de él que fue comisionado por el Papa Alejandro III para componer el pleito entre el Obispo de Urgel y el Abad de Ager, cosa que allá se habrá dicho ya y ahora no tengo presente. Lo que sé es que el pleito duró hasta muy entrado el siglo XIV. Proseguía en el gobierno a 10 de noviembre de 1168, en que consagró la iglesia de San Esteban de Lenars (Llanás), (N. E. Llinars) condado de Besalú, cuya noticia vi en un arm. de las capellanías del archivo de esta Catedral. Sobrevivió hasta el 20 de marzo del año siguiente, en que ponen su óbito los necrologios, aunque contando por años de la Encarnación, dicen que fue en 1168. Sus palabras son estas: XIII kal. aprilis anno Domin. Incarnationis CLXVIII post mille obiit Guillelmus hujus Sedis Episcopus de Petra incisa qui palacium construxit. De esta última especie no sé más. Del mismo día de su muerte nos queda fecho su testamento, el cual ordenó in extremis laborans, y va copiado (a: Ap. núm. XL.), el cual ya no pudo él firmar prae nimio languore. Su lectura suplirá el análisis que ahora no puedo hacer. Con lo dicho de la época de este Obispo queda falsificado lo que dicen los historiadores de Languedoc (lib. XIX, cap. 19), que cuando en 1166 se apoderó de la Provenza D. Alfonso II de Aragón contra las pretensiones de Ramón Berenguer, Conde de Tolosa, le acompañó entre otros Prelados Pedro, Obispo de Gerona.

GUILLERMO DE MONELLS

de 1169 a 1175.

Era hermano de Ponce de Monells, Abad de San Juan de las Abadesas y Obispo de Tortosa, de quien ya se habló en el Viaje a aquella iglesia. El nuestro era aquí Arcediano de Besalú, como verás en la donación del Obispo antecesor a Ripoll, y en el testamento del mismo. Muerto aquel Guillermo a 20 de marzo de 1169, como dije, luego fue electo estotro Guillermo. El Proceso de los presbíteros del año 1239 dice que esta elección fue el año XXXII del Rey Luis el Joven, en lo cual contaron los años de aquel Rey desde todo el 1138, y excluyendo los meses del anterior: de otro modo no correspondería ese dato al 1169, en que ciertamente se hizo la elección. De este mismo modo se contaron los años de dicho Rey en la escritura que trae la Marca Hisp. (ap. núm. CCCCLIV), y es la primera noticia que tenemos de este Obispo, el cual, con su hermano Ponce, Obispo de Tortosa, consagró la iglesia del monasterio de San Pedro de Camprodon, dotándola con las iglesias de Santa María de la misma villa, San Cristóbal de Crexenturrio, San Martín de Solamal, San Emeterio, San Nazario y San Jaime de Poliger, y San Andrés de Oliveda. Del año 1171 hay una escritura de entrega del castillo de Laureto, la cual hizo a nuestro Obispo Bernardo de Palafols, diciendo: Ego Bernardus cum hoc lapillo trado, etc. Las circunstancias con que se hizo la entrega ocasionaron varias cuestiones entre el Obispo y el heredero de dicho Bernardo, que cortó con sentencia pública el Rey D. Alfonso II el año 1173. De ambas escrituras va copia (a: Ap. núms. XLI y XLII). También va copia de la donación que nuestro Obispo hizo el año 1172 a su canónica, a quien consignó enteramente la iglesia de San Martín de Caciano, cuyos frutos administrase la prepositura de septiembre y octubre, con la condición de que en uno de estos meses se sirviese a la canónica vino viejo y de buena calidad, en lugar del nuevo y malo que antes se daba (a: Ap. núm. XLIII.). No contento con esto, y deseando el Prelado con muchas veras la ilustración de su clero, y por su medio la de sus ovejas, hizo el año siguiente una notable constitución mandando que a los canónigos que quisiesen ir a los estudios públicos de alguna universidad, se diese un florín de oro mensual por su respectivo prepósito, añadiendo algunos otros emolumentos que indemnizasen de sus gastos a los aplicados (b: Ap. núm. XLIV.). No digo que sea esta la primera ley en la iglesia de Gerona respecto de los estudios; pero es cierto que no hay memoria de otra anterior. Cuando los Españoles estábamos rodeados todavía de Moros, el único camino de ilustrarse en la ciencia de la religión era acudir a las naciones extrañas. Favor que en los siglos posteriores recompensaron abundantemente, volviéndoles (devolviéndoles) mayor ilustración de la que recibieron. Lo más notable es que nuestro Prelado no aguardó el decreto del concilio Lateranense para promover en su clero el estudio de las ciencias; y en esta parte merece no poca alabanza. El año 1174 dicen que se halló en las bodas del Rey D. Alfonso con Doña Sancha, Infanta de Castilla. Esto no es de mi Viaje. Ninguna otra memoria queda de su gobierno, sino de cuando lo dejó por la muerte, la cual, así los necrologios como otros monumentos, fijan el día 2 de mayo sin indicar el año. Roig y otros dicen que fue el de 1176, mas por lo que se dirá del sucesor creo que debe adelantarse al año 1174, o lo más el siguiente, porque efectivamente hay motivo para sospechar que vivía en 1175. Dudas a cada paso, y gracias a la luz que nos queda en otros puntos, que este al fin no es de gran importancia.

RAIMUNDO, apellidado Orufall, u Orusall, o Guissall.

de 1177 a 1196.

Cuéntanle por su Abad los monumentos que quedan en la iglesia de Vilabertrán. A mí me consta que era canónigo de esta iglesia, y que había obtenido la prepositura del mes de junio, y no sólo, sino junto con B. de Scala (Cartoral de Carlo Magno, fol. 200, Lib. verd. fol. 22 b.) En alguno de los documentos que han ido en los artículos anteriores hallarás algún Raimundo canónigo, que sin duda es el nuestro. Roig dice que entró a ser Obispo en 1180, después de una vacante de cuatro años. Cuán equivocado sea esto lo dirán las memorias siguientes. La primera es del año XXXV del Rey Luis, II idus aprilis, día en que firmó con los canónigos un establecimiento de ciertas tierras in costa Sanctae Eulaliae ante Gerundam. He visto la escritura original en el archivo de la Catedral: su fecha a más tirar coincide con el año 1173, tiempo en que todavía era Obispo el antecesor Guillermo. Por donde es preciso confesar que falta alguna unidad a las notas romanas de los años de Luis. Pero siempre será de los años 1176 o siguiente, con que se destruye aquella vacante de cuatro años. Con más certidumbre consta esto mismo de una escritura copiada en el Cartoral de Carlo Magno (fol. 368); y es una concordia que hizo nuestro Obispo con Arnaldo de Paret Rufí, baile suyo, fecha XI kal. julii, año XLI del mismo Rey, que es sin duda 1178. Otra hay también (ibid. fol. 342) de principio del año siguiente, en que concordó como árbitro la contienda entre la canónica y Arnaldo Guifredo sobre un campo y horno. Del mismo año, a 10 de enero, he visto original la escritura de sentencia que dio Berenguer, Arzobispo de Tarragona, entre la canónica y Guilaberto de Cruilles: reliquias de los cuentos pasados. En ella firma nuestro Obispo. Por último, su asistencia cierta al concilio Lateranense en 1179, que atestiguan todas las colecciones de concilios, es argumento claro de que ya era Obispo algunos años antes. Vuelto de aquel congreso y no estando todavía sosegado el sobredicho Guilaberto de Cruilles sobre los derechos en la villa de la Bisbal, se dio otra sentencia entre él y nuestro Obispo por Berenguer de Colonico, juez, y Gaufredo, precentor de esta iglesia, con acuerdo de Enrique, Obispo Albanense y Legado pontificio. La escritura es de 4 de los idus de marzo de 1180, que es 1181 (V. Libro verde, fol. 58). En el de Carlo Magno, fol. 131, he visto un homenaje hecho al Obispo anno ab incarnat. MCLXXXI, regnante Philipo Rege in Francia. El notario no conoció la ley que suponen establecida el año anterior en un concilio de Tarragona, sobre no contar en adelante los años de los Reyes de Francia en las escrituras. ¿Mas cómo la conocería si este concilio es fingido, como yo entiendo? El año 1182, junto con el Arzobispo de Tarragona Berenguer de Vilamur, consagró la iglesia de Santa María de Ulla, condado de Empurias, que era canónica Agustiniana, fundada en 1121, como se dirá en su lugar (V. Marca Hisp., ap. núm. CCCCLXXVIII). Del año 1186 nos queda un instrumento curioso de un establecimiento a censo que hizo nuestro Obispo, donde verás expresados varios pormenores de comestibles, derechos, etc. (a: Ap. núm. XLV.). El siguiente dio licencia al Arcediano de esta iglesia Raimundo para que instituyese la canónica Agustiniana en el oratorio de San Vicente de Roca, junto al río Ter, lugar que era de la jurisdicción de dicho Arcediano. Va copiada del Libro verde (b: Ap. núm. XLVI). En el mismo Libro (fol. 205 b.) hay copiado un privilegio que le concedió el Rey D. Alfonso II el mismo año, de poder tener mercado cada semana en la villa de Bascara, que era de la jurisdicción y señorío del Obispo, con la prohibición de que se celebrase otro desde Besalú hasta Torroella de Mongrí, y desde Gerona a Peralada. Está fecho apud S. Celedonium (Sant Celoni, Celedonio). También lo he visto original en el arm. de Obispos. El año 1188, estando aquí el Rey con el Arzobispo de Tarragona y otros Obispos sufragáneos y varios nobles, estableció y confirmó de nuevo las constituciones de paz y tregua, que van copiadas, aunque no difieren en cosa particular de otros instrumentos de su clase (a: Ap. núm. XLVII.). En 1190 hallo en escritura original que Pedro de Turricella (Torroella, torrecica, torrecilla) restituyó solemnemente a nuestro Obispo y sus sucesores los derechos que injustamente percibía en la villa de Ulla, entre otras cosas viginti quinque anseres et omnes racemos acidos et maturos, et ligna, et paleas, et canabuxas, et pasci, et erbari, et homicidia et cogucias, atque servicia... et spolia quae acclamare solebant in morte Episcoporum (pone Episcoporam). Del mes de abril del mismo año es el privilegio con que el Rey D. Alfonso II declaró francos del derecho de intestia a todos los Cristianos que habitaban en Gerona infra fontem de Petreto, et S. Danielem, et turrem majorem de Gerundella (Geronella, Gironella), et pontem fretum et kaderitam superiorem. No dudo que esto sería a instancias de nuestro Obispo, que firma en el instrumento que he visto en el Libro verde del archivo de esta ciudad. También firma en la escritura original con que el Rey D. Alfonso II de Aragón instituyó una capellanía en el monasterio de Vilabertrán el año 1194, como allá se dirá. Otras memorias hay de su gobierno en todo ese año. Comúnmente se dice que vivió hasta el 28 de abril de 1196. Los necrologios notan el día, pero no el año. Un necrologio de Vilabertrán dice que murió VII kal. februarii, de 1195, que es el 1196. El martirologio de Adón le llama Raimundus Guisalli, añadiendo el elogio vir sanctae religionis et doctrinae plenitudine eruditus. No es despreciable el verle apellidar Guisalli, y más siendo como es la nota de mano coetánea. Basta proponer mi duda, y vamos adelante.

GAUFRIDO DE MEDINIANO

de 1196 a 1198.

Canónigo de esta iglesia ya en 1173. Fue electo por compromiso en 1196, como se lee en el Proceso de 1239, fol. 26, donde los Presbíteros que alegan esta elección por su parte dicen que los compromisarios fueron Arnaldo de San Marín, presbítero, Deodato de Terrades, y P. de Talamanca, Abad de Vilabertrán y Arcediano de Selva en esta Catedral. Esto lo dijeron por relación, no pudiendo ya entonces hallar el instrumento de la elección. No se opone a lo dicho el hallarle subscrito a una institución de beneficio que fundó el Rey D. Alfonso en Vilabertrán, VI kal. decemb. 1194, porque pudo subscribir después, como se ve en otros mil ejemplares. Así que mientras no haya documento más decisivo, debemos estar a lo que decían en 1239 los citados testigos que alcanzaron aquella elección, hecha cuarenta y tres años antes. Su pontificado fue breve; pero notable. Porque en él y el año 1197 hizo el Rey D. Pedro II de Aragón, estando en Gerona, con acuerdo del Arzobispo de Tarragona, nuestro Obispo y otros, el famoso decreto en que desterró de sus reinos a los herejes Valdenses, y de que se ha hablado varias veces (Marca Hisp., ap. núm. CCCCLXXXVII) (a: Otro decreto hay igual a este, dado en 1211, el que copié en mi viaje a Mallorca y servirá para la Colección.).

Es regular que esto fuese en el mes de enero, que es cuando el mismo Príncipe expidió allí mismo el privilegio de protección a favor del monasterio de Bañolas, en que subscribe nuestro Prelado (ibid. núm. siguiente). El mismo año a 21 de octubre se hizo y firmó por nuestro Obispo la escritura de fundación de la canónica Agustiniana, que con su licencia permitió el Arcediano Raimundo que instituyese en la iglesia de Santa María de Olives en esta diócesi. Va la escritura que lo dirá todo por mí (a: Ap. núm. XLVIII.). En esto poco que sepamos pudo ocuparse el Obispo Gaufredo: porque ya murió el año siguiente 1198 a 18 de junio, habiendo ordenado su testamento dos días antes. Ese día y año de su óbito están terminantes en nuestros necrologios.

ARNALDO DE CREXELL

de 1199 a 1214.

Canónigo de esta Catedral y oriundo de la muy noble familia de este apellido en Cataluña. Era hermano de Dalmacio Crexell (Creixell), que hizo un papel brillante en el palacio y corte de los Reyes. Muerto el antecesor Gaufredo nuestro Arnaldo tardó un año a ser electo Obispo, esto es, hasta las octavas de los Apóstoles San Pedro y San Pablo de 1199, como se dice en el citado Proceso, fol. 26; donde aseguran los interesados que no hallaban la escritura de su elección. Efectivamente, en la primera memoria suya (y es una escritura de concordia que vi en el archivo de Santa Ana de Barcelona) de 20 de noviembre de ese año 1199, se llama todavía Arnallus Dei gratia Gerundensis electus. Desde esta época he encontrado en los archivos algunas memorias de tan ilustre Prelado, con las cuales supliré la falta que hay de ellas en la Marca Hisp. y en nuestros Episcopologios. Tal es el decreto, que acaso a instancias suyas, expidió en Gerona el Rey D. Pedro a 22 de marzo de 1204 (1205), concediendo a todas las iglesias que no exigiría de sus vasallos las lezdas recién impuestas, y que no mudaría ni alteraría la moneda.

El año 1208 forma época en esta iglesia, cuando se comenzó en él la nueva clase de beneficios que se llaman stabiliti. Antes de esto el clero se reducía a veinte canónigos y los Prelados (que ya luego se llamaron dignidades), doce presbíteros llamados de Capítulo, un beneficiado fundado por la Condesa Ermesindis en el siglo XI, y otro por Guillermo de Terrades algo más adelante. En la entrada del siglo XIII con el aumento de la riqueza nacional y más de la devoción y cuidado de la vida venidera, y también para mayor decoro del culto y su pompa exterior, se introdujo la fundación de varias capellanías en nuestras iglesias; el siglo XIV particularmente fue muy fecundo en esto. Como digo, pues, en la Catedral de Gerona comenzó en este año de la Encarnación 1208, a 28 de febrero, que corresponde a nuestro 1209. El primero que abrió esta senda, tan trillada después, fue Alamando de Aiguaviva, sacristán de esta iglesia y después su Obispo. Otras tres instituyó nuestro Arnaldo a 13 de mayo de 1214, que fue la vigilia de su muerte. Del mismo año 1209 existe la escritura con que compró a su hermano Dalmacio de Crexell y su mujer Anglesa, los derechos que por razón del castillo de Pontón tenía en la villa de Bascara por precio de 2800 sueldos. Poco después hallo que el Rey D. Pedro, estando a la sazón en Gerona, concedió al Obispo facultad para construir unum molendinum draperium (batán, molino para trapos) en el río Ter, en el término de la villa de Domeny, propia del mismo Obispo. La he visto original, fecha pridie nonas februarii 1209 (1210).

Nada sabemos de su influjo en la expedición de las Navas de Tolosa, tan gloriosa para nuestro Rey D. Pedro y sus vasallos; ni tampoco en las guerras contra los Albigenses. En 1214 se halló acá haciendo una donación de Castro S. Saturnini a un Raimundo Angles (Anglés) (Cartor. fol. 150 b.), fecha a XVI de las calendas de febrero. A 12 del mayo inmediato se hallaba ya enfermo y dispuso su testamento, en que dejó marmesores entre otros a Dalmacio su hermano y a Guillelmo de Cabanelles su sobrino. Murió a los dos días en el 14 de mayo de 1214.

RAIMUNDO DE PALAFOLLS

de 1214 a 1218.

Fue Arcediano mayor de esta Catedral desde antes de 1191, y electo Obispo a 25 de mayo de 1214, apenas pasados diez días de la muerte del antecesor Arnal. Existe el decreto de esta elección, el cual publicó Dorca (pág. 328). No sé si estará conforme en todo con el original que existe en Tarragona: sé que lo está en las fechas. La vacante de aquella metrópoli pudo ser la causa de que continuase todavía electo a 21 de junio del año siguiente 1215, como he visto en escritura original. No dudo que nuestro Prelado asistiría al concilio Lateranense de fines de ese año: lo cierto es que se alistó en la expedición de la Palestina que con tanto calor promovió Inocencio III, y que hizo anticipadamente su testamento a 8 de agosto de 1217, y que murió en el sitio de Damiata a 2 de agosto del año siguiente. Dícelo el Cardenal de Vitriaco que se hallaba presente:

Parisiensis, Gerundensis, Hungariensis Episcopi mortui sunt in suburbio Damiatae (Hist. Orient., lib. 3.° ad ann. 1218). Un cronicón de Ripoll pone en el mismo año y lugar la muerte del Obispo. Los necrologios callan la circunstancia de su viaje y de su fallecimiento allá. El citado testamento contiene estas palabras notables: Ego Raimundus... signaculo Sanctae Crucis signatus, sepulcrum Xpi. ac Redemptoris nostri cupiens visitare... Las mandas son: Mariae de Terraza, sorori meae D. sol. (500 sueldos) ad opus monasterii quod ipsa fecit... Guillermo de Rechesen (Requesens) unam sexdenam navis meae ad hoc ut transire possit in partibus ultramarinis sino praetio... Rogo manumissores meos et capitulum quatinus si me mori contigerit, testamentum meum legatur et confirmetur, priusquam aliquem assumant sibi in pastorem.

Uno de los marmesores era el Obispo sucesor.

ALAMANDO DE AIGUAVIVA

de 1219 a 1227.

Canónigo ya de esta iglesia en 1187, y después Sacrista mayor de la misma desde 1207. Es regular que tardase un mes o más la noticia de la muerte del antecesor. Y así podrá creerse que Alamando fue electo a fines del mismo año 1218. La primera vez que le hallo nombrado es a 6 de enero de 1218 (que es nuestro 1219). A 25 de noviembre del mismo año le prestó homenaje Pedro de Torroella, y le llama Obispo absolutamente (Libro verde, fol. 208). Dicen que defendió con tesón los derechos de la iglesia contra las pretensiones del Conde de Empurias, de lo cual nada me ha venido a mano.

En 1224 hizo concordia con el Abad de Ripoll sobre la iglesia de San Vicente de Torsa, quedando sólo al Abad la presentación del Párroco. No sé por qué no se halló nuestro Obispo en las cortes de Tortosa de 1225, donde se confirmó de nuevo la paz y tregua, cuyas constituciones publicó la Marca Hisp. (ap. núm. DII), y yo he vuelto a copiar mucho más completas, como lo verás en la copia adjunta (a: Ap. n. XLIX). En 1226 concedió licencia para construir el oratorio de Santa Catalina en el hospital de pobres de esta ciudad, el cual pertenecía a la parroquia de San Félix por sentencia del Abad de Ripoll, Comisario Apostólico, dada el año anterior.

Murió este Obispo a 15 de diciembre de 1227, conforme notan los martirologios. Dicen que está enterrado en el coro, lo cual no creo por lo dicho en los correos anteriores.

GUILLERMO DE CABANELLAS (Cabanelles, Cabanyelles)

de 1227 a 1245.

Hijo de Ramón de Cabanelles, casado con una hermana del Obispo Arnaldo Crexell y hermano de Bernardo de Santa Coloma, como he visto en escritura del 1225. El óbito de este hermano se halla también en los necrologios. Nuestro Guillermo era canónigo de esta iglesia en 1214, cuando se hizo la elección del Obispo Ramón de Palafolls; luego fue Arcediano de la Selva, y siéndolo lo eligieron Obispo. El decreto publicó Dorca copiado del Proceso de 1239, donde está errado el año, que no es 1228 sino 1227, con el cual cuadra la indicción XV que allí se expresa. Hácese necesaria esta corrección, viendo el día del mes que fue VI kal. januarii (27 de diciembre), y que no sea el del 1228, se verá en varias memorias que citaré de casi todos los meses de ese año en que ya era Obispo. Tampoco puede decirse que contaron el año à nativitate, de modo que a 25 de diciembre del 1227 comenzarán en 1228; porque sobre ser inaudito aquí en aquella época tal cómputo, que no se introdujo hasta el siglo XIV; en las memorias siguientes verás que siguieron la cuenta de los años de la Encarnación, cosa demostrada y que es ya un dogma diplomático. En efecto, está en Tarragona el decreto original de su elección o aclamación. VI kal. januarii anno Dominicae Incarnationis MCC vigessimo septimo indictione XV. Dícese que hicieron la elección o aclamación clerus et populus Gerundensis urbis atque diocesis, y que era Arcediano de la Selva. No prueba eso que el pueblo concurrió a la elección, que era privativa del clero, sino que aun así en el decreto que se extendía de ella se expresaba la voluntad del pueblo, al cual se notificaba regularmente en el púlpito. Y de esto hay innumerables ejemplares. Fue pues electo Obispo Guillermo a 27 de diciembre de 1227, a los doce días de muerto el antecesor Alamando. Suena Obispo electo en escrituras de VIII kal. = febr. V idus februar. = Idus februar, todas del año 1227 que corresponde a nuestro 1228, y en una de ellas se firma juntamente Prepósito de junio (Arm. de la prepositura de junio). A 15 de octubre del mismo año 1228 le hallamos consagrando la iglesia de Santa María Magdalena de Montpalau, construida por el noble Arnaldo de Sales y su mujer Alemanda, imponiéndole el tributo anual de una libra de cera a la Catedral (Cartoral de Carlo Magno, fol. 170). En el mes de diciembre siguiente fue uno de los Obispos que se hallaron en las cortes de Barcelona, famosas ya por los decretos que en ellas se hicieron contra las usuras de los Judíos y por las constituciones de paz y tregua: ambas cosas publicadas en la Marca Hisp. (ap. n. DVI y DVII) ya por haberse decretado en aquel congreso la conquista de Mallorca. Mas la estipulación o promesa que el Rey D. Jaime I hizo a los concurrentes con armas y gente a aquella expedición, de heredarlos en la nueva conquista a proporción de lo que en ella trabajasen, no se hizo entonces como se lee en la Marca Hisp. (fol. 524), sino el año siguiente a 28 de agosto, estando el Rey y los nobles y Obispos en Tarragona. He copiado este precioso documento, en que consta que los árbitros nombrados por el Rey para el futuro repartimiento, fueron nuestro Obispo Guillermo y el de Barcelona Berenguer de Palou, Bernardo de Campanis, Lugarteniente de Maestre de la orden del Temple, Nuño Sanz, Hugo, Conde de Empurias, Guillermo y Raimundo de Moncada; y que por muerte de estos dos últimos fueron luego en el sitio de Mallorca nombrados R. Alaman (Alamany), R. Berenguer de Ager, Ximén de Urrea y Pedro Cornel. La copia adjunta suplirá lo diminuto y equivocado de estas noticias en la Marca Hisp. (a: Ap. núm. L.). Acerca de lo dicho de las usuras de los Judíos, va también copiado otro decreto posterior dado en Lérida por el Rey Don Jaime a 31 de marzo de 1229, a instancias de nuestro Obispo, que se hallaba en aquella ciudad al concilio que celebraba el Cardenal Sabinense. Prohíbe el Rey todas las usuras que no sean del 20 por 100, que era lo único permitido, y que no se hiciese cúmulo de la usura con el capital, ni se contase en ello ad rationem puiesalium (a: Ap. núm. LI.). Confieso que no sabré dar una exacta razón de este último artículo; mas no desconfío hacerlo más adelante con lo que adquiera sobre la moneda pugesa. Otros decretos sobre lo mismo y para el mismo obispado de Gerona pueden verse en la Marca Hisp. (Ap. núm. DXIV y sig.).

Volviendo ahora a los hechos de nuestro Prelado, uno de los más gloriosos es la parte que tuvo en la sobredicha conquista de Mallorca. Ni los Reyes podían medrar entonces en sus empresas sin los Obispos, ni estos podían dejar de cooperar con su asistencia en las campañas a destruir los enemigos de la religión y del estado, reconciliar los ánimos de los nobles, cuya discordia malograba muchas veces los planes bien meditados, acalorar el soldado en los peligros más arduos, y finalmente acudir con sus tesoros a los gastos que toda la parsimonia de nuestras cortes no podía sobrellevar. Por sorpresa que cause el ver a un Obispo depuesta la mansedumbre pastoral, armarse en aquellos tiempos caballerescos con la espada, mezclarse en las refriegas más dudosas y perder en ellas la mitad de un pie, como le sucedió al Obispo de Barcelona en esta expedición de Mallorca, es sin embargo excusable aquella conducta, repetida por Prelados de más alta dignidad en tiempos posteriores con menos motivo, y con intención ciertamente menos pura. Dejando ahora esta apología, lo que la historia cuenta es que nuestro Obispo, conquistada aquella isla fue heredado allí por el conquistador, de cuyos bienes dispuso por medio de su apoderado Guillermo de Torrella, al cual nombró por escritura que he visto en la Catedral de Mallorca, fecha a 27 de marzo de 1230. El Obispo convirtió en bien de su grey todo su producto, fundando acá una limosna perpetua de vestido para pobres y otros objetos piadosos, que aún hoy subsiste. Así con gran proporción vino a ceder en utilidad de estos vecinos lo que de justicia, y conforme a su real promesa dio D. Jaime I a nuestro Obispo en recompensa de lo que él y sus vasallos trabajaron en aquella empresa. Hallábase sin duda ocupado en ella en 1230, puesto que no asistió al concilio que celebró el Arzobispo de (Tarragona) D. Sparago. En 1234 le hallamos acá dotando el oficio de ferialero, conforme dirá la copia adjunta (a: Ap. núm. LII.). Del 1236 a 10 de abril fecho en Gerona, es el privilegio del Rey en que le concede tener ferias por ocho días en Bascara. En 1239 fue nombrado árbitro junto con Guillermo de Mongrí, Sacrista en el pleito de los canónigos contra los doce presbíteros de que ya se ha hablado. Este (pone Esta) mismo año asistió al primer concilio provincial que celebró el Arzobispo D. Pedro de Albalat. No se halló en el de 1240, aunque el proceso del pleito que acabo de insinuar asegura que se halló en un congreso de Obispos de Lérida sin decir más. Tampoco asistió a los concilios de 1242 y 1243, y a este último se sabe que envió por sus procuradores a A. Miyana (Minyana) y R. de Aviñón, canónigos. Asistió personalmente al del 1244. Vivía aún este Obispo VI nonas maii del año 1245, era MCCLXXXIII, que así lo expresa la escritura de consagración de la iglesia de San Pedro Cercada, monasterio de canónigos Agustinianos, que celebró ese día consignándole la iglesia de Santa Columba de Farineriis (Santa Coloma de Fariners, Farners), que antes dice se llamaba de Riu de Arenes (: Arenys), la iglesia de San Martín de Sparra y otras. Los límites del monasterio los señala así: ab orientali parte terminatur in cercata veteri et transit per serram dels Salgelz, usque ad olletam de gurgite nigro; et à parte meridiei terminatur in podio de monte (Puigdemont) Edrós et transit per serram de Albareda, usque ad podium quod est super mansum de Sureda: ab occidentali parte terminatur in carreria de ipsa Lambarda et transit usque ad podium de Femades: a parte vero circii in colle de Berta, et transit per collem de Planiol et revertitur ad dictam circatam (cercata antes) veterem. (Curia episcopal, lib. XXIV de feudos, fol 65 6.).

A esta época sobrevivió poco. Hallábase ya enfermo a 13 de noviembre del mismo año en que hizo testamento, el cual he visto en la Curia episcopal (Lib. de rub. coloradas (pone coroladas), fol. 65). Lo más curioso de él es lo siguiente: dimittimus altari Sanctae Mariae sedis, in cujus cimiterio corpus nostrum jubemus sepeliri, capellam nostram pannorum de Serico quam Dominus P. quondam bonae memoriae Narbonen. Archiepiscopus nobis donavit. = Dimittimus venerabili et dilecto consanguineo nostro Abbati de Balneolis (Bañolas) copam nostram deauratam et foccarios et nebularios nostros. Firman en él Guillermo de Mongrí, y Pedro de Castellnou, que después fue Obispo. Murió finalmente a 24 de noviembre de ese mismo año 1245, y esta cuenta se ha de seguir, no sólo por hallarse así en los necrologios antiguos, sino porque en apocas de 1.° y 4 de diciembre siguiente se supone recién difunto. Un necrologio le llama vir excelentis scientiae, magnae castitatis et honestatis praeditus. No hay de él inscripción alguna sepulcral, y como se ha visto se enterró en la sepultura común.

Exclúyese el Obispo RAIMUNDO.

Aquí me veo precisado a notar una equivocación del citado señor Dorca; el cual, hablando de la necesidad de rectificar nuestro Episcopologio y de los Obispos ignorados hasta ahora, dice (pág. 342): que después del Obispo Guillermo de Cabanelles, y antes del sucesor Berenguer de Castell Bisbal, se ha de colocar otro llamado Raimundo, cuya existencia consta de un estatuto hecho a 23 de marzo de 1246 por Raimundo, electo Obispo Gerundense, y se halla en el libro llamado den Calzada, fol. 87 5. Constando con evidencia que el sucesor Berenguer estaba ya electo a 15 de diciembre de 1245, no era menester más para excluir este Raimundo, cuyo nombre escribió el notario en lugar de Berenguer por un efecto de equivocación no regular, pero no imposible. Mas examinándolo bien vi que fue mayor la equivocación del citado Dorca, que tomó por fecha del estatuto la que sólo es del traslado. Cualquiera puede desengañarse por sí mismo. La constitución es sobre el orden y régimen de las preposituras, la cual ni en el exordio ni al fin tiene fecha, sino que concluido su contexto, a renglón seguido se leen estas palabras: “Mateus Aymerici, qui hoc translatum X kal. aprilis, anno Domini MCCXLVI fideliter translatavit mandato Bernardi de Vicco, publici Gerundensis notarii.”

Esto hay y no más. Así que el Obispo Raimundo que hizo esta constitución no es de ese día ni año, sino que es alguno de los antecesores, y por consiguiente el inmediato sucesor de Guillermo es

FRAY BERENGUER DE CASTELLBISBAL

de 1245 a 1254.

De la orden de Santo Domingo y compañero del venerable Fr. Miguel de Fabra en las conquistas de Mallorca y Valencia, en que ayudó grandemente las armas de D. Jaime I, mereciendo que este Príncipe, cuyo confesor era, le nombrase primer Obispo de esta última ciudad. Mas no llegó a tomar posesión porque luego se suscitó pleito entre las iglesias de Tarragona y Toledo sobre la jurisdicción metropolítica de la restaurada en Valencia; y mientras el Papa Gregorio IX resolvía que se contase por de la provincia Tarraconense, nuestro Fr. Berenguer fue hecho prior del convento de Santa Catalina Mártir de Barcelona; y en Valencia fue nombrado Obispo Ferrer de Pallarés, prepósito de Tarragona, que con razón debe contarse por el primer Obispo de aquella iglesia. Las sinodales de esta de Gerona suponen que Fr. Berenguer comenzó a ser su Obispo en 1238, cuya cuenta seguí yo en el catálogo de Obispos de Valencia, no sospechando que hubiese en esto error, ni debiéndome entonces fiar de otro que de lo que imprimieron los Prelados e individuos de la iglesia. Mas ahora he visto en este y otros puntos que somos hombres, y que el que más trabaja puede evitar más equivocaciones, mas no acertar en todo.

En resolución Fr. Berenger fue electo Obispo de Gerona, día 15 de diciembre de 1245, a los 21 días de la muerte del antecesor. A lo menos de ese día está fecho el decreto de la elección dirigido al Metropolitano. Estaba ya en posesión de su silla a 1.° de mayo del año siguiente 1246, en que asistió al sexto concilio provincial del Arzobispo D. Pedro de Albalat. Los códices que he visto por acá no expresan su nombre, sino sólo su silla; mas eso basta para creer que ese día no se había aún verificado la tragedia de su destierro e incisión de parte de su lengua de orden del Rey D. Jaime I. No falta quien asegura que antes de ser Obispo estaba ya desterrado por el Rey, y entendiendo que le habían elegido Obispo mandó que le cortasen la lengua, como para inhabilitarle en las funciones episcopales. La insubsistencia de esta opinión se ve en que ni es creíble esta crueldad en el Monarca, pasado el primer calor de su ira, ni que el capítulo de Gerona eligiese por Obispo a un religioso proscrito y desterrado por su Rey: y sobre todo es incomponible que nuestro Obispo se hallase personalmente en un concilio provincial de Tarragona a 1.° de mayo de 1246, si su destierro comenzó desde antes del 15 de diciembre de 1245, y no se terminó hasta el octubre de 1246, como es en realidad. Así que su persecución se ha de fijar en los meses inmediatos a aquel concilio, y muy próxima a él para que quede suficiente espacio de las cartas y legacías pontificias que en ello pasaron hasta el día 14 de octubre del mismo año en que el Rey fue absuelto solemnemente de su delito en la iglesia de los frailes menores de Lérida por Felipe, Obispo Camerinense, y Fr. Desiderio, Legados del Papa para el efecto. De esto se habló con más individualidad en la historia de Benifazá (Tom. IV, carta XXXIV), donde se publicaron varios documentos que atestiguan la verdad y circunstancias del hecho. A ellos hay que añadir ahora una escritura original que existe en el archivo de esta iglesia (Armario de privilegios reales, leg. 2, núm. 2), en que el Rey confiesa que antes de ser absuelto en el lugar y por las personas sobredichas, perdonó de todo corazón al Obispo de Gerona los agravios por los cuales había incurrido en su indignación, y le ofreció en adelante entera seguridad. La fecha es del 18 del mismo mes y año. Va copiado este tan precioso como breve instrumento que acaba de confirmar todo lo dicho, y descubre que al mismo tiempo que el Rey tuvo motivo para pedir perdón al Obispo, como se dijo allá, hubo también por parte del prelado algún procedimiento que mereciese la indignación real, aunque no el exceso de ella. De otro modo el Rey, tratado en aquella ocasión como penitente y culpado, no diría que perdonaba al Obispo de Gerona (a: Ap. núm. LIII.), y que el delito del Obispo no fue revelar el sigilo sacramental en orden a los amores del Rey con la Vidaura (Vidaure), es claro, porque estos no comenzaron hasta muchos años después, en que ni nuestro Obispo era su confesor ni acaso tampoco vivía. Quebrantó nuestro Prelado el sigilo político con que le debió confiar la división de sus Estados, que tenía meditada, entre sus hijos, la cual el Rey juzgaba muy útil; y los áulicos, entre ellos nuestro Obispo, tenían por manzana de discordia. El efecto mostró la verdad de esta sospecha: mas la ira del Rey descargó sobre el que creyó evitar el daño avisando al primogénito D. Alfonso, como el más interesado. No nos es fácil juzgar si hubo yerro en la elección del medio, lo que ciertamente podemos creer es que nuestro Obispo sólo fue reo del quebrantamiento del sigilo político y no del sacramental. De otro modo el Papa, en cuyas manos puso el Rey la suerte de nuestro Obispo, no le hubiera restituido luego a su dignidad y gobierno de su iglesia, en lo que continuó hasta su muerte. Queda pues sentado que todo este ruidoso suceso pasó desde el mayo hasta el octubre de 1246. No se halla que asistiese ni por sí ni por procurador al concilio provincial de 22 de abril de 1247: Acaso no había aún vuelto de su destierro, ni reparado de la borrasca pasada. Para el del año siguiente sabemos que fue su procurador, y también de su capítulo el erudito canónigo de Barcelona, Pedro Albert. Asistió personalmente al de 1253: en resolución, en todos estos años se hallaba por acá, como me consta además de varias escrituras de reconocimiento y otras de poca entidad. Al mismo tiempo meditaba la fundación del convento de su orden en esta ciudad, lo cual verificó siendo provincial Fr. Arnaldo de Segarra; la nueva casa quedó admitida a fines del año 1253, como se lee en una inscripción que hay en su iglesia, y dice: III kal. januarii anno Dni. MCCLIII fuit acceptus hic Gerundae conventus. A 3 de enero de 1254 instituyó y dotó en su Catedral las fiestas de Santo Domingo, San Pedro Mártir y Santa Catalina Mártir; la escritura está en el Cartoral, fol. 108. Hallábase ya entonces en Nápoles, no sé con qué motivo, donde murió el 6 de febrero siguiente. Las sinodales adelantan esto un año, no haciéndose cargo que el año 1253 duraba hasta el marzo de 1254. Un necrologio de Vilabertrán dice que murió en Roma, y que su cuerpo fue traído a Barcelona; es así que es uno de los tres Obispos enterrados en la capilla de Santa Ana en la iglesia de Santa Catalina de aquella ciudad. Quedan de él algunas constituciones sinodales que he copiado y aunque no sabemos el año en que se hicieron, mas es cierto que son del sínodo más antiguo que se ha conservado de esta iglesia.

PEDRO DE CASTELLNOU

de 1254 a 1279.

Era ya canónigo de esta iglesia en 1239, como consta del Proceso de ese año tantas veces citado. Fue electo por el capítulo poco después de la muerte del antecesor. La primera memoria que hallo de él es del 14 de octubre de 1254, y es la confirmación que el infante
D. Pedro (futuro Pedro III de Aragón, después de la muerte del primogénito Alfonso) hizo a nuestro Obispo y los Abades de la diócesi de todos los privilegios que el Rey D. Jaime, su padre, les había concedido. Está copiado en el Libro verde, fol. 238. Llámase electo en otras memorias de principios del año siguiente, y en la constitución que hizo a 25 de septiembre del mismo, confirmando la facultad de testar que tenían ya de antiguo los individuos de esta

iglesia (Lib. den Calzada, fol. 107, y Libro de estatutos, fol. 16). Va copiada por mí del original (a: Ap. núm. LIV.). Últimamente se llama electo en otra escritura de 27 de enero de 1256. La causa de dilatarse tanto su consagración nos es desconocida. En este mismo año 1256 aceptó con el capítulo la fundación que hizo el Sacrista de esta iglesia Guillermo de Mongrí de dos cirios de 20 libras de cera que ardiesen el Sábado Santo celebrato babtisterio; y en la misa y vísperas del día siguiente y en otras solemnidades del año.
Desde esta época hasta el 1279, en que murió, son muchas y notables las memorias que hay de este gran Prelado. Y comenzando por las que tocan a la disciplina, las sinodales suponen que se halló en el concilio provincial de Tarragona de 1255. Fue esto una equivocación de Diago, de quien la copiaron los demás, porque ese año no hubo concilio, y después del de 1253, que fue el primero del

Arzobispo D. Benito Roberti, no hubo otro hasta 1257, a 16 de mayo, y este es el segundo de aquel Metropolitano, al cual asistió nuestro Obispo, como verás en sus actas. El mismo año, a 4 de abril, había también asistido a las cortes de Lérida, celebradas por el Rey D. Jaime I, en que confirmó todas las inmunidades y privilegios de las iglesias. Hallose también en el concilio provincial de 1266; mas al de 1273 envió su procurador. Mayor y más clara prueba de su celo pastoral son los sínodos que de él nos quedan. El primero es del día 19 de octubre de 1256, que era el tiempo en que antes se tenían aquí los sínodos, y después se trasladó a la semana de la Dominica in albis. Sus constituciones se ordenan a la reforma del clero, esto es, a la recepción de las órdenes que exigía el beneficio, a la residencia, licencia de órdenes y su ejercicio, prohibición de abogar en causas seglares, etc. A lo de octubre de 1261 hizo constitución, y yo la tengo por sinodal, en que prohibió a los clérigos cualquiera juego taxillorum con pena de excomunión. En el sínodo de 12 de octubre de 1267 prohibió severamente los bailes y danzas y cantilenas torpes en las iglesias. En el de 16 de octubre de 1274 prohibió los entierros en los cementerios en tiempo de entredicho. Estas constituciones tenía yo ya copiadas de un códice del siglo XIV, que poseen los padres Agustinos de Barcelona, y después las he comparado con algunos fragmentos de ellas, publicadas por Martene. Su lectura hace ver el celo ardiente de nuestro Obispo, que mandó varias cosas con pena de excomunión, rigor que templaron los sucesores. Viniendo ahora a las otras memorias, a 2 de enero de 1256 (1257) hallo que Geraldo, Vizconde de Cabrera, recibió de nuestro Obispo ciento y doce cavallarias, con otras heredades en feudo. En 1260 dio la iglesia de San Pablo de la Calzada al monasterio de Vilabertrán. De esta clase hay otras donaciones que no merecen particular memoria. A 5 de diciembre de 1268, Guillermo de Rupiano, que se llama su pariente, le vendió por 24 mil sueldos el Castro de Rupia con todos sus derechos (Cartoral, fol. 4 b.) Alguna nueva donación hicieron al Obispo y su iglesia en el mismo lugar, y en el de San Pedro Pescador, Doña Dulce de Ortallo y su hija Raimunda (Ramona) de Pau, pues a 19 de abril de 1269 el Rey D. Jaime, estando en Gerona, dio permiso al Obispo para aceptar dicha donación, aunque excediese la suma de 500 florines de oro, dispensando la ley quod donatio excedens (la dicha suma) sine insinuatione, esto es, sin licencia del Rey, non valeat. Existe la escritura original en este archivo (Arm. de bisbes).

Del mismo año vi en el monasterio de Bañolas la licencia que dio con su Capítulo para engrandecer la iglesia de Santa María, llamada dels Turers, en aquella villa. La escritura conserva el sello de nuestro Obispo, que representa a un Obispo en pie con báculo y mitra en ademán de bendecir, y el del Capítulo con nuestra Señora sentada. Del mismo año, día 25 de agosto, he visto también la escritura con que el Rey D. Jaime confesó haber recibido de nuestro Obispo y Capítulo el subsidio gratuito de diez mil sueldos, ratione praesentis transitus nostri ultramarini. Era esta la empresa de la conquista de Palestina, que el Rey emprendió con grande aparato, y que la violencia y continuación de las borrascas le obligaron a abandonar. La grande opinión que el Rey tenía de nuestro Prelado bastó para que en la contienda que tuvo con los nobles de Cataluña hacia el 1274, le escogiese por su parte como árbitro para establecer la concordia deseada. No fue tan bien tratado del sucesor D. Pedro III y sus ministros, con quienes tuvo cuentos pesados, que le obligaron a dejar esta ciudad y pasarse a otras villas de su jurisdicción, como dice el padre Roig. Finalmente, la principal disputa sobre el pago del bovage se terminó a 12 de enero de 1278 (79) poco antes de morir el Obispo. Otras memorias suyas hay en el Libro verde, fols. 10 b., 11, 13 b., 155, 241, pertenecientes a los años 1271, 73, 76 y 78. Hallábase ya enfermo a 15 de diciembre de 1278, que es la fecha de su testamento, que va copiado. Uno de los albaceas que en él elige es Don Jazperto de Botonach, Obispo de Valencia, a quien llama su sobrino. Elige su sepultura en el Capítulo de la Catedral, donde instituye un altar de Santa María Magdalena, y en él dos presbíteros que digan misa todos los días después de prima ita alta voce, dice, quod à circumstantibus audiatur, y que se encienda una vela desde el Sanctus hasta la comunión. Otras curiosidades verás en la copia (a: Ap. núm. LV.). Sobrevivió el Prelado hasta el día 20 de febrero del año siguiente 1279, que entonces seguían contando 1278 por la cuenta de la Encarnación. Así se han de entender todos los necrologios; porque claro es que no murió en 20 de febrero de 1278 quien hizo testamento a 15 de diciembre del mismo año. Dicen que está enterrado en la sepultura común en el coro, lo cual no sé componer con lo mandado en su testamento; mayormente que en la capilla de Santa María Magdalena se supone haber una inscripción sepulcral, cubierta hoy con los adornos y maderos que sirven de respaldo a los bancos laterales, la cual pondré aquí tomada de algunas copias.

Anno milleno bis centeno septuageno

Octo jungendis martii denoque kalendis,

Migravit P. Castroque novo; sed in ede

Vivit Sanctorum fuerit cum sector eorum

Hanc Sedem castris dotavit q' stat in astris

divinum cultum statuens sibi binum.


No deben omitirse dos memorias del tiempo de nuestro Prelado, notables para la historia de aquel siglo. Una es la sentencia que dio el Rey D. Jaime I sobre la correspondencia de la moneda de terno, publicada en este país en 1258, a la de duplo que se había acuñado en 1221; cuya copia envió el mismo Rey al bayle y juez ordinario de Gerona para que le sirviese de norma en todos los contratos enfitéuticos hechos antes de 1258, mandando que se paguen de la moneda nueva de terno, a proporción de lo mandado en aquella sentencia, que era cuatro sueldos y ocho dineros de terno por siete sueldos de moneda de duplo. Va copia (a: Ap. núm. LVI.).

La otra memoria es las actas de la disputa que tuvieron nuestros teólogos con el famoso Rabino Gerundense Moisés, en Barcelona y en presencia del Rey D. Jaime, día 20 de julio de 1263. La substancia y parte del proceso de estas disputas se insertaron en una escritura que mandó hacer el Rey y que él autorizó con su sello, cuyo traslado se halla en el Cartoral llamado de Carlo Magno de la curia episcopal, fol. 40, escrito el mismo año de la disputa día 28 de septiembre, de donde es la adjunta copia (a; Ap. núm. LVII.).

Más relación tiene con nuestro Obispo la disputa que Fr. Pablo Cristiano, Dominico, y muy instruido en las lenguas orientales, tuvo por este tiempo con otro Judío de Gerona, gran maestro en la famosa Sinagoga de esta ciudad, llamado Bonastrug de Porta. No sé cuando se tuvo esta disputa, mas sé que a principios del año 1265 fue acusado este judío ante el Rey por el Prior de Santa Catalina de Barcelona, por San Raimundo de Peñafort, Fr. Arnaldo de Segarra y el mismo Fr. Pablo Cristiano, de haber proferido algunas blasfemias contra nuestra religión, y de haber escrito un libro en defensa del judaísmo. Respondió el acusado que aquellas expresiones las había proferido en pública disputa, obtenido antes el permiso de hablar en ella con entera libertad, y que el libro lo había compuesto ad preces Episcopi Gerunde. Era ciertamente nuestro Obispo Pedro de Castellnou, que debió rogar al judío que pusiese en un libro cuanto favorecía su secta para poder ser mejor combatida por los doctores católicos. A pesar de esta satisfacción el Rey quería desterrar al Rabino y quemar su libro, mas los acusadores no lo consintieron; antes a sus ruegos se le dio entera libertad. Hízose de esto escritura a 12 de abril de 1265, que va copiada del archivo real de Barcelona (a: Ap. núm. LVIII.).


BERNARDO DE VILACERT

de 1279 a 1291.

Canónigo de esta iglesia ya desde el año 1234, y después Arcediano de la Selva en 1274. Fue electo Obispo por el Capítulo el año 1279 en que murió su antecesor, y muy pocos días después de su fallecimiento; porque suena ya Obispo en escritura de reconocimiento que le hizo Gaufrido de Vilarico a 11 de junio de ese mismo año, la cual está copiada en el Cartoral de Carlo Magno, pág. 238. Del mismo año 1279 a 29 de agosto hay escritura original de definición hecha por este Prelado a favor de la viuda de Bernardo Dorcha (N. E. : Dorca) (Arm. de bisbes, leg. 10, n. 18).
Dícese también que se halló el mismo año en el concilio provincial de Tarragona de Don Bernardo Olivella. Esto no lo puedo asegurar por mí; pero sí, que a 19 de octubre de ese año tuvo sínodo en esta Catedral, en que confirmó la constitución prohibitoria de entierros en los cementerios en tiempo de entredicho, hecha por su antecesor inmediato en 1274. Todas estas noticias son del año 1279, desde el cual son continuas las memorias de su existencia en escrituras de poca entidad, que pueden verse en el Cartoral de Carlo Magno hacia el fin. Lo más memorable de su pontificado son las guerras de nuestro Rey D. Pedro con el de Francia y la toma de Gerona por los Franceses, ahuyentados (falta la h intercalada) de acá por las moscas milagrosas de San Narciso. Esto fue en 1285, y de ello no diré más, quedando ya tratado largamente por el citado Dorca, pág. 220. Hallose este Obispo al concilio provincial de 1282, y su nombre en las actas que hay en nuestras iglesias es Bernardo. Martene habló de este concilio con la circunstancia de regalarnos ese año dos Obispos Gerundenses fingidos. En el tom. VII Veter. script. col. 278

pone un P. Obispo Gerundense. Y el tom. IV Thesaur. anecdot. col. 294 siguientes, dice: que en 1282 era Obispo de Gerona Roberto.

Al concilio de 1291 de 15 de marzo no pudo asistir nuestro Obispo sino por procurador. Acaso se hallaba ya con la enfermedad de que murió el día 8 de mayo siguiente, en que fijan su óbito los necrologios. Dícese que está enterrado en la sepultura común de Obispos en el coro.


BERNARDO DE VILAMARÍ

de 1292 a 1312.

Era canónigo de esta iglesia en 1274, cuando se intimó la bula de Gregorio X para la décima contra Moros. En una escritura de las capellanías de Pedret del año 1284 suena Arcediano de Valencia. Las sinodales añaden que fue Arcediano de la Selva, y que fue nombrado Obispo por el Papa Nicolao IV a 14 de marzo de 1292. Es cierta la provisión apostólica, y este es el primer Obispo de esta iglesia provisto por el Papa, lo cual hace sospechar que el antecesor murió in curia; porque cierto es que con este título comenzaron a introducirse las reservas pontificias. Mas no fue nombrado a 14 de marzo, sino a 19 de enero de 1292. Dícelo él mismo en varias escrituras de colaciones de capellanías que vacaron entre la muerte del antecesor y su provisión en Obispo. He visto más de ocho de esta clase en los armarios respectivos de este archivo, y por no molestar citaré sólo la de una capellanía de Begudá (leg. 1.°, número 12) fecha XXI junii indictione V anno MCCXCII apostolica sede pastore vacante per mortem Sanctissimi Patris Domini Nicolai Papae quarti (Nicolás IV). En ella dice el nuevo Obispo Bernardo que la capellanías había vacado, estando igualmente vacante la sede Gerundense por muerte de su antecesor Bernardo, y cuando da la colación de ella dice: Nos Bernardus Dei gra. epus. Gerund. quem licet immeritum Sedes Apostolica, quarto decimo kalendas februarii novissime praeteriti praefecit in Episcopum et pastorem praedictae ecclesiae Gerundensis. Fijada con tanta certidumbre la época de este pontificado vengamos a otras noticias de él, en cuyo número se cuentan algunas notables, mayormente con la ocasión de defender los derechos de su iglesia, en que fue celosísimo. En 1295 a 7 de noviembre, mandó demoler ciertos edificios hechos en el lugar de Rexach. La escritura que de ello se formó dice: que viniendo el Obispo ad locum sive mansum Rexachum vocatum in parrochia de Canavellis... per trinum lapilli jactum in tribus ipsius mansi partibus denuntiavit novum opus pro eo quia ut dixit forcia et hedificium factum, et quod fieri sperabat ibidem fieri non debebat, et quia credebat in ejus praejudicium...

Del año siguiente he hallado un requerimiento (pone requirimiento) hecho por nuestro Obispo a Arnaldo, Abad de San Pedro de Galligans, exigiéndole la porción que de tiempo antiguo se daba al Obispo, siempre que bajaba al monasterio a celebrar de pontifical el día de San Pedro y San Pablo. La contribución constaba como dice la escritura de uno porco (porc, pork, puerco; cerdo, marrano, gorrino, cochino, &c.) canonicali, quatuor anseribus (ánsar, ánades, patos y similares), octo pullis gallinaceis (pollos de gallina, pollastres), duabus porcinarum carnium salsarum pernis (pernil, carn salada, jamón, jamones, cuixot, cuixots, magre, jambon, &c), quadraginta panis libris, et una de duabus botis (2 botas : 2 toneles; no la bota de cuero en la que se bebe) canonicalis vini somata.
Sé que el mismo año visitó el monasterio de Amer, cuyo Abad Berenguer le dio amplia facultad para entender en su reforma temporal. Andaban ya por estos años muy recias las disputas entre nuestro Obispo y Ponce Ugo, Conde de Empurias, sobre los derechos de las villas de la Bisbal y Bascara, que tantos disgustos acarrearon a los Prelados de esta iglesia. Del nuestro dice su epitafio y el necrologio también, que alcanzó privilegio real de poseer ambas villas, con mero mixto imperio, y que en consecuencia erigió en ellas

horcas. Esto, y acaso algo más que no he podido averiguar, irritó el ánimo del Conde hasta el punto de rompimiento; y uno de los de su partido llamado Bernardo Amat de Cardona, llegó a fijar carteles de dexeiximent (a), escribiéndole a nuestro Obispo la carta siguiente:
(a) Deseiximent se llama la carta y cedulón con que un agraviado (greuge) avisaba a su contrario que de allí adelante le trataría como enemigo, persiguiéndole y damnificándole (dañándole) en cuanto pudiese, sin que se le imputase a baucio (baució) o traición. No sé quién fue el primero que mandó esta ceremonia. Don Pedro el IV añadió, que aun después de publicarse el deseiximent, debían dejar pasar diez días antes de perseguir a su contrario. Luego se coartó este término a cinco días. Vide sobre esto lo dicho en las cartas de Vique y de Lérida a su tiempo.
"Al molt noble et honrat en Bn. per la gracia de Deu bisbe de Gerona denos (de nos) en Bn. Amat de Cardona salut et amors. Fem vos saber que per molts de greuges et per moltes de desamors que avets fetes al Seyor Comte dempuries et fets tot dia: los quals greuges et desamors avem nos á pendre per nostres, axi com si á la nostra pensonals (persona 'ls) aviets fets, nels faiets: et encara mes enant fem vos saber, mal et greu que á nos es, quens desexim (y no “dessurtim” como sería en catalán pompeyano) de vos et de les vostres coses per rao del Seyor Comte, que de mal queus faessem a vos, ne á res del vostre, que tenguts nous eusiam (no us ho siam?). Item fem saber queus retem les treues, les quals aviem ab vos, ne aviem dades al noble car frare nostre lardiache
(l' ardiache, ardiacha, ardiaca; el arcediano) de Barchelona, ne al Sacrista de Gerona per rao de vos; jassia (jatsia, iatsia) queus avem tramessa (doble s) Carta ja de deseximent. Dat. Roda divenres vespra de Sen Tomás (sent sin t, y Tomás con tilde á) en lan (: l' any) que contem M. et CCXCVII. (1297)

Parece que el año siguiente se vio obligado este Obispo a ausentarse de su iglesia, con cuyo motivo, a más del vicario general que ya tenía, instituyó otros dos que eran religiosos, es a saber: Fr. Miguel, Dominico, y Fr. Pedro de Palou, Franciscano, con todas las facultades anejas a aquel oficio. Todas estas noticias son de los registros de la curia episcopal. No sólo se opuso este Prelado a los señores particulares en defensa de los derechos de su iglesia, sino que también disputó al Rey D. Jaime II la obligación que este exigía en los vasallos de la iglesia de Gerona de salir al somatén (so metent, metiendo ruido, sonido, ejército popular) como los demás vecinos de otras villas. Al fin se transigió por concordia fecha a 26 de diciembre de 1302, en que fueron árbitros por parte del Rey Raimundo de Sales, juez de la curia, y por parte de la iglesia Ponce Albert, clérigo de capítulo. Del mismo año es el decreto que el Rey, junto con nuestro Prelado, publicaron contra los infractores de la paz y tregua (V. Lib. verde, fol. 75). A principios del 1304, esto es, a 2 de marzo, Ponce Hugo, Conde de Empurias y Vizconde de Cabrera, con su hijo Hugueto (Huguet), cedió a nuestro Obispo todo el dominio de la villa de Ulla, reservándose solamente el derecho de bovage en la entrada de nuevo Conde (ibid. fol. 17). Acaso era esto resultas de los cuentos pasados. Por esos tiempos se levantó la persecución contra los Templarios, que según dicen varios cronicones y diarios de estos países comenzó por una grande mortandad de ellos. Esto se entenderá de otras naciones, porque acá es evidente que el primer paso fue su captura y secuestro de bienes, procediéndose después al examen de los delitos que les imputaban. Sobre hallarse inocentes los que acá había, tenemos la gloria de que nuestro Rey D. Jaime II no entró en este proyecto sino después de haberse resistido a varias instancias del Rey de Francia, cuya ambición fue el móvil de este gran cuento. Y aun cuando el Rey se resolvió a proceder contra ellos, no faltaron nobles y Obispos que les protegieron con esfuerzo. Uno de ellos fue nuestro Obispo, que se resistió a la orden del Rey en cuanto a la captura y secuestro de sus bienes, como consta de la carta que el Rey le escribió a 31 de enero de 1308. (V. tom. V de este Viaje, pág. 183). Este mismo afecto y deseo de defender su inocencia entiendo yo que le movió a ir al concilio general de Viena de 1311, a pesar de su edad avanzada y quebrantada salud. Antes de emprender el viaje ordenó su testamento, que está fecho en su palacio de Gerona a 8 de las calendas de abril de 1310. Este día, que es 25 de marzo, era el primero de ese año de la Encarnación, que ya es el mismo para nosotros. Nombró por marmesores a Raimundo de Vilarico, Arcediano, Berenguer de Palacio, Sacrista, y Guillermo de Vilamarí (sin tilde en el original), Abad de San Félix (sin tilde en el original) y sucesor en el Obispado, todos sobrinos suyos. Eligió la sepultura in capitulo ecclesiae Gerund. ubi consuetum est Pontifices ipsius ecclesiae sepeliri. Fundó dos capellanías con la obligación de asistir y servir al Obispo en todos sus pontificales. Legó a su iglesia tres libros unum, Pontificale romanum vocatum, et alium librum vocatum Rationale, et alium vocatum Hugucionem in Gramatica, qui nunquam vendantur, sed perpetuo in ecclesia sint, videlicet, in cerca ejusdem catenis affixi (que nunca los vendan, sino que estén perpetuamente atados, fijos, afijos, cercados con cadenas en la iglesia). Está este testamento en la curia episcopal, Cartoral dicho de rúbricas coloradas, fol. III.

Dispuestas sus cosas partió al concilio, mas no pudo ver la conclusión de este gran negocio porque murió en la misma ciudad de Viena, poco antes de publicarse la bula de supresión de los Templarios. Los episcopologios han fijado su muerte a 30 de enero de 1311, tomando a la letra el año que ponen los necrologios y otras memorias antiguas, sin hacerse cargo que ellos contaron por la era de la Encarnación, según la cual el 30 de enero de 1311 es nuestro 1312. Y que esto haya de ser así se infiere de las muchas escrituras que acá nos quedan de su existencia en todos los meses de 1311 y principios del siguiente. He aquí algunas. A 31 de marzo de 1311 se fulminó una excomunión suya contra los que en la villa de Ulla se apoderaban de la tierras que dejaba el río Ter (las que llama aqualexias) (lexare : leixar: deixar: dejar), en perjuicio de esta Catedral (Arm. de bisbes). A 19 de noviembre de 1311 Pedro Ceslenes (ces lenes; ipses lenes, ses lenes, çes lenes) le cedió los derechos que tenía en el molino de la parroquia de San Saturnino (ibid. leg. 1, núm. 28). Allí mismo hay algunas apocas del Obispo y sus vicarios del día 26 de diciembre del mismo año. Basta esto para afirmar que murió el año siguiente. Llegó acá muy pronto la noticia de su muerte, pues a 16 de febrero de nuestro 1312 ya se firmaron apocas a favor de sus marmesores. Trájose acá su cadáver, y a pesar de su disposición funeraria fue depositado en la capilla de Todos Santos en un magnífico sepulcro con la inscripción siguiente, que es la primera que nos queda de los Obispos del estado moderno.

Presul honestatis qui vixit ad omnia fide

Clauditur hoc lapide dilector virginitatis

Dictus Bernardus vulgo de Vilamarino

Virtutum nardus qui... vo peregrino

Se defensavit et Sedis jura Gerunde

Nec quidquam pavit fuit imo fortis abunde

Imperiumque merum mixtum tenuere sub alis

Basquara, Bisbalis, per eum constet tibi verum

Apposuit muris ut posset tollere rixas

Furcas affixas quae sunt habitacula furis

Emit Corçanum quod Xpi. propter honorem

Ad succesorem misit reputans fore sanum

Fecit de fructu binum sibi Presbiteratum

Ut... um cum Xpo. sit sine luctu

.....

Sed Katedram ... quibus est Ecclesia fulta

Annique versaria statuit duo sic quoque lumen

Bis binum numen sibi placet Virgo Maria

Corpore non sanus ad Pape iussa Viennam

Ivit jam canus fugit sic nempe geenam

Claviger hunc Xpi. voluit transmitere Xpo.

Xpi. sic mundo transiit isto

Anno milleno cum tercentis adhibendis

Insuper undeno februi ternisque calendis

Cujus honestate subjunxit Papa nepotem

In patrui dotem G. compunctus pietate.

Qui G. presentem tumbam fecit fabricari

Apponens mentem sub ea queat ut tumulari

Eliciis castris tumulandus et intumuatus

Conjaceant astris cum Xpo. quisque locatus.


Aquí se ve que el sobrino y sucesor del difunto mandó labrar el sepulcro de modo que él pudiese ser enterrado debajo de su tío.
Mas como la capilla actual de Todos Santos no existió en todo el siglo XIV, cuando se trasladó a ella el sepulcro de este Prelado, el del sobrino se puso a su lado, sacando su fachada a la capilla del lado, como se dirá. En los extractos de los necrologios hallarás otro difuso elogio del difunto. La calidad del epitafio y la variedad y costoso ingenio de sus consonantes no disgustará aun a los más rígidos amadores del Mantuano y Venusino. Acaso pertenecerá a este pontificado la visita de esta Catedral que hizo el Metropolitano D. Guillermo de Rocaberti, el cual gobernó la iglesia de Tarragona desde 1307 hasta 1315. Las constituciones que de ello quedan no tienen fecha. Van copiadas de un códice de los padres Agustinos de Barcelona (a: Ap. núm. LIX.). En ellas verás de nuevo que los canónigos de Gerona todos deben ser diáconos, a los cuales se añadían doce presbíteros llamados de Capítulo. Mándase también que las mujeres no sean admitidas dentro de las rejas del altar mayor durante los oficios, y se prohíbe la sucesión hereditaria de algunos beneficios de esta iglesia, que por entonces se usaba. Sábese también que en uno de los sínodos que tuvo nuestro Prelado quitó la pena de excomunión que su antecesor, Pedro de Castellnou, había impuesto a los que diferían recibir las órdenes que pedía su beneficio o dignidad.

GUILLERMO DE VILAMARÍ

de 1312 a 1318.

Sobrino de su antecesor y provisto también por el Papa Clemente V en atención a los méritos y acaso a ruegos del tío. Dícese que había sido Abad de la Colegiata de San Félix, de lo cual no he hallado memoria alguna. Tampoco me consta el día que comenzó su pontificado; sólo sé que gobernaba ya su vicario general Pedro de Rocaberti, a principios de noviembre de 1312, como he visto en algunos mandatos suyos. Estando en Tarragona prestó su obediencia canónica a Guillermo, Arzobispo, super altare Beatae Teclae (Santa Tecla). = VIII idus augusti 1313. Halló este Prelado resuelta la construcción de la nueva iglesia Catedral, como ya se dijo, proyecto que acaloró con una nueva constitución sobre ello hecha a 8 de octubre de 1313, la cual publicó a la letra Dorca, pág. 331, como documento que prueba la dependencia de la iglesia de San Félix de la Catedral. Otra constitución hay del mismo año, día 1.° de mayo, en que junto con el Capítulo estableció que todas las capellanías que excediesen el valor de 150 sueldos barceloneses de terno, sólo pudiesen conferirse en adelante a los Prelados, canónigos, presbíteros y clérigos de esta iglesia, uniendo una porción de ellas a la mensa episcopal para su dotación (Curia del Obispo, Cartor. de rub. color, fol. 1.°)

A fines de ese año 1313 se hallaba ausente de esta Silla. De un códice de los padres Agustinos de Barcelona copié, tiempos pasados, una constitución de este Prelado sobre el porte y manera de vivir de los clérigos tonsurados. Es del año 1316, y muy curiosa por acotar todos los oficios viles y mecánicos que prohíbe a los clérigos (a: Ap. núm, LX.). En el Libro verde de la Catedral, fol. 22, se halla la escritura con que Magaulino, Conde de Empurias y Vizconde de Bas, vendió a nuestro Obispo y a varios Abades y comunes de villas de esta diócesi el derecho de bovage por precio de 140.000 (el punto es coma en el original) sueldos melgoreses, que dice equivalían a otros tantos de moneda barcelonesa de terno. Esto fue a 15 de enero de 1317. Hallose en el concilio provincial del año siguiente celebrado a 22 de febrero, época a que sobrevivió (pone sobrevió, como más arriba) poco. Mas antes de morir dejó concertada con Hugo de Cruillas, Abad de San Félix, la sujeción de los canónigos de la misma iglesia a los dos jefes, quedando en resolución al Abad el conocimiento en las causas civiles, y al Obispo el de las criminales; todo con ciertas modificaciones, a 16 de junio de 1318. También he visto una firma suya del día 11 del julio siguiente. Debía estar enfermo día 23 del agosto inmediato en que hizo un establecimiento, al fin del cual dice el notario que el Obispo morte praeventus subscribere non potuit (Cartor. de Carlo Magno, pág. 408): no porque muriese ese día, porque la enfermedad le duró hasta el martes 26 de septiembre en que falleció, como consta del decreto de elección del sucesor. Tiene su sepulcro, como se dijo, colateral al de su tío en la pared de la capilla de San Bernardo: su inscripción está cortada, y en términos de no servir, merced a la pésima calidad de piedra en que la entallaron. De ella consta que murió en 1318. El día lo fijan los necrologios. Los Episcopologios cuentan de él que fue enviado al cónclave de Cardenales para pacificarlos en la elección de Papa sucesor de Clemente V; mas no habiendo este fallecido hasta el abril de 1314, no pudo haber motivo para tal viaje en 1313, que dicen estos catálogos. El sucesor fue

PEDRO DE ROCABERTI

de 1318 a 1324.

Hijo de Dalmacio, Vizconde de Rocaberti, y hermano de D. Guillermo, Arzobispo de Tarragona. Era ya canónigo de esta iglesia en 1304, en que se le concedió la presencia para estudiar en una universidad por tres años. Todavía no era diácono al tiempo de la visita que hizo en esta iglesia su hermano, como ya dije, y fue uno de los mandados recibir aquel orden correspondiente al canonicato. A pesar de las dos provisiones antecedentes de Obispos, el nuestro fue electo por compromiso pridie idus octobris 1318, no esperando ni llamando a los canónigos ausentes por el peligro de alargar la vacante, a causa de las guerras que traían los hombres de la Bisbal con los del Conde de Empurias. Así se expresa en el decreto original de esta elección, que está en Tarragona. Prestó obediencia canónica a D. Gimeno, Arzobispo, nono decimo kal. februarii de 1318 (1319) super altare Beatae Teclae, siendo testigos Fr. Guillermo, Obispo de Lérida, y Berenguer de Tortosa. Antes de esto tenía ya expedido un decreto contra las exacciones del Conde de Empurias Magaulino (Lib. verde, fol. 82 b.) En este punto y otros de la inmunidad eclesiástica mostró gran celo y tesón este Prelado. El año 1319 se halló en los capítulos pascuales, en que se hizo la constitución sobre opción de casas canonicales. Item: ordenó que los oficios de portero, cocinero, refitolero y dormitorero fuesen erigidos (pone eregidos) en beneficios eclesiásticos (Lib. verde, fol. 141 b.) Dos años después mandó lo mismo respecto del hospitalero y los tres manats (mandatarii) (N. E. mandatarios; mandados) Con esto abolió casi del todo la práctica del monacato exterior en esta iglesia. En los capítulos generales de 1320 mandó que cierta porción de cirios destinados para arder en las rejas del altar mayor en las principales solemnidades del año, se guardase para la del Corpus y su procesión, que se hacía en el claustro, y por la mañana antes de sexta, y acaso antes de la misa mayor. Y así dice la constitución (ibid. fol. 127 b.): Ardeant quousque misa major et meridies sit finita. Llamaban aquí meridies, y con propiedad la hora canónica que ahora decimos sexta (de ahí la siesta; meridies, mediodía). Que en esta procesión se llevaba patente el Cuerpo del Señor consta de otra ordenación del mismo Obispo en 1321, en que resolvió se hiciese una custodia quae fiat pulcra ad portandum Corpus Dni. nri. Jesuchristi die festi Corporis ejusdem (su cuerpo, Corpus Christi, Cristi). Así está en las Actas Capitulares de ese año, donde se hallarán otras constituciones suyas: v. g., que el portero del Capítulo cerrase su puerta luego que comenzase la Pretiosa que se decía en él todos los días. Item: que todos los individuos de esta iglesia asistiesen al coro con capas negras desde Todos Santos hasta Pascua, y los que no las llevaren no pudiesen sentarse sino en las sillas bajas del coro, y en las procesiones fuesen los primeros separados de los otros para evitar la deformidad de la mezcla de vestidos. Esta constitución pudo servir de norma a la que hacia la mitad del mismo siglo se estableció en un concilio provincial de Tarragona. El padre Diago (Hist. de la prov. de Arag. ord. de Pred., fol. 28) dice de nuestro Obispo, que junto con el Inquisidor de Aragón Fr. Arnaldo Burguet, condenó como hereje relapso a Pedro Durando de Baldach, Gerundense. Promulgose la sentencia día 12 de julio de 1321 delante de la escalera de la puerta mayor de la Catedral, en presencia del Rey D. Jaime II, de sus hijos, y de los Obispos de Valencia y Tortosa, y muchos Abades; y luego fue entregado el reo al brazo secular. Del 1322 queda un decreto que expidió sobre clausura de las monjas de San Daniel. También mandó el mismo año que la fiesta de la Dedicación de Santa María de Camprodon, que hasta allí se celebraba el día 12 de noviembre, se hiciese en la dominica inmediata a San Martín.

A este tenor hay algunas otras noticias del Obispo Pedro. Los Episcopologios suponen que de su tiempo es la translación de las religiosas de Santa Clara de Castellón de Empurias a esta ciudad, o nueva fundación de esta orden. Lo que puedo decir es que en varias cartas que hay en los manuales de la ciudad de los años 1331 y siguientes, no hay mención de tal translación, y se habla con frecuencia, no sólo del edificio material, sino de la formación interior; y en una de ellas se pide por Abadesa, y a lo que indica la primera, a Sor Geralda Escartera, Abadesa de les Menoretes de Vilafranca. A fines del año 1323 pasó por esta ciudad Fr. G., Obispo Sabinense, regresando a la curia pontificia de su legacía en Castilla. En el libro III de Not., en la curia episcopal, he visto escritura sobre el pago de sus dietas. Sospecho que este Legado sea el Guillermus Petri, Cardenal, a quien siete u ocho años después escribía esta ciudad sobre la catedralidad de Castellón de Empurias.

Nuestro Obispo vivió hasta fines de 1324. Su testamento está fecho a 7 de las calendas de marzo del mismo año a que corresponde el 1323 que pone la escritura. Vivía aún a 6 de agosto, en que el Procurador Real firmó en nombre del Rey un debitorio de cincuenta mil sueldos que el Prelado con su Capítulo habían prestado a aquel Príncipe. Lo he visto original en este archivo. Murió día 19 de diciembre de 1324. Un necrologio le llama dulcis, humilis et benignus, qui plurimum dilexit hanc ecclesiam et ejus clerum, in qua nutritus fuerat ab infantia, et eamdem decoravit operibus diversis... et plura fecisset, si longo tempore vixisset; sed non vixit nisi sex annis Episcopus. Otras noticias nos conserva la inscripción que se puso en el sepulcro que tiene en la capilla de San Bernardo, en la parte de la epístola, la cual pondré aquí reducida a su metro.


Hic Dominus Episcopus de Rochabertino

Petrus clarus meritis munere divino

Jacet pater pauperum corpore supino

Receptus à Domino in personis trino.

Pius vir laudabilis, vita gloriosus

Dulcis et amabilis, donis copiosus

Natus vicecomitis, totus gratiosus

Fuit suis subditis numquam onerosus.

Hanc plenus ecclesiam largitate rexit

Pulcramque palacii curiam erexit

Operando nimium ubique protexit

Jura et ecclesiae plurima porrexit.

Castrum magnanimiter S. Saturnini

Defendit, et fortiter turrim molendini

Erigens magnifice more Constantini

Passi tuti Numinis virtute divini (sic).

Sex annis tantummodo in hac Sede sedens

Presul privilegia pluribus concedens

Et anniversia statuit recedens

Templum Marthe construens ultimo decedens.

Obiit autem venerabilis Pontifex predictus anno Domini MCCCXXIIII. XIIII kal. januarii, cujus anima requiescat in pace. Amen.


Qui tumultum cernis, cur non non mortalia spernis?
Tali namque domo clauditur omnis homo.


Muerto este Prelado procedió el capítulo a la elección de sucesor, que recayó en el noble Gilaberto de Cruillas, Sacrista de esta iglesia y de la de Lérida. Verificose día 30 de enero de 1324 (que es nuestro 1325): intimola el mismo día al electo, que se hallaba aquí, el Arcediano de la Selva Bñ. de Guell (de Godello), y aceptó a la hora de tercia. Existe la escritura que se hizo de ello en la curia episcopal (lib. IV not. fol 74). El día 6 de febrero siguiente a instancias de Arnaldo de Monrodó, procurador del Capítulo, el Arzobispo de Tarragona D. Ximén de Luna expidió con fecha de Riudoms las letras citatorias, señalando el término de diez y seis días para las alegaciones que hubiese contra el electo, pasado el cual, dice, que procedería a su confirmación (ibid. fol. 40 b.). No sé si se verificó, ni si hubo algo más en este negocio. Su remate fue que el Papa anuló esta elección, y nombró por Obispo a

PEDRO DE URREA

de 1325 a 1329

de la noble familia de este apellido en Aragón (Gurrea, Urrea).
Era canónigo de Toledo, y todavía diácono cuando fue promovido a esta silla por el Papa. Consta esto de las cartas que el Rey D. Jaime II y su hijo el Infante D. Alfonso escribieron a los jurados de esta ciudad con fecha de Zaragoza a 13 de septiembre de 1325, en que recomiendan la persona del electo, cuya provisión dicen que les acababa de notificar S. S. Estas cartas he visto en uno de los manuales de ese año de esta ciudad. Seguidamente hay otra del electo a los mismos jurados, y es credencial que trajeron García de Isaba, su clérigo, y Martín López, su escudero. Su data es apud castrum nostrum de Alcanicio de la Huerba a 8 de septiembre. El electo se dice: Dei et Apostolicae Sedis gratia electus. Así que su provisión debió ser en el agosto, y su posesión posterior al septiembre. La primera noticia que hallo de su gobierno es de principios del año siguiente, en que hizo el establecimiento de un patio en la cuesta de Santa Eulalia. Muy poco es lo que nos queda de su corto pontificado, sino es la licencia que dio a los religiosos de Ntra. Sra. de la Merced, para fundar en esta ciudad en el barrio llamado la Villanova. Hízose la escritura que va copiada (a: Ap. núm. LXI.) a 9 de diciembre de 1326. El P. Roig corrige a Diago en lo que dice que nuestro Obispo fue trasladado a otra iglesia en 1328, alegando que el sucesor D. Gastón tomó ya posesión de esta silla día 3 de enero de ese año; y así el remate de nuestro pontificado debió ser del año anterior. Diga lo que quiera el Padre Roig, la cuenta por los años de la Encarnación se seguía aquí constantemente por este tiempo; según la cual el 3 de enero de 1328 es el de nuestro 1329. Y dejando aparte innumerables pruebas de ello, basta en lo que decimos, el ver que nuestro Obispo Urrea seguía en el gobierno de esta iglesia en casi todo el año 1328. Así es que a 28 de abril de ese año asistió al capítulo pascual donde se hizo la constitución de semanas vacantes. Dos días después pasó al lugar de Vilanera, parroquia de San Martín de Empurias, donde en cumplimiento de la fundación de un convento de monjas Benedictinas que Arnaldo Soler, Arcediano de Besalú, mandó se hiciese en dicho lugar, instituyó nuestro Obispo el monasterio vistiendo el hábito y cortando el pelo a Frescha de Soler, Gregoria de Montpavono, Sibila de Sorribes, G. de S. Saturnino, Ermesendis de Juyá, Francisca de Torroella, Bartolomea de Miiariis, Elicsendis de Quexans y Tibors de Ortal, las cuales siempre estuvieron sujetas al Obispo. Va la copia de este instrumento, que dirá otras circunstancias curiosas de este hecho, y entre ellas la de ser tan niñas las designadas para monjas, que el Obispo se reservó el examen de sus resoluciones en orden a los intereses de la nueva casa, hasta que tuviesen edad para entender en su disposición (a: Ap. núm. LXII.). Item, a fines de mayo sus Vicarios generales expresándole ausente, confirmaron la elección de R. de Lleviá en Abad de Guixols. Item, a 10 de agosto del mismo año, el Rey D. Alfonso IV, estando en Çarinena (Sariñena), le dirigió un privilegio de exención del bovático (bovage), que existe aquí original. (Arm. de privilegios reales, leg. 3). Así que el 3 de enero de 1328 en que tomó posesión el sucesor, forzosamente se ha de entender de años de la Encarnación, y pertenece a los principios del siguiente 1329. Diago y los que lo siguieron se equivocaron, tomando los años de Encarnación por años de Natividad; pero Roig se equivocó más, anticipando el remate de este pontificado al año 1327. En resolución, nuestro Obispo fue trasladado a Huesca, donde murió a 30 de abril de 1336, y está enterrado en el presbiterio de aquella Catedral. La traslación se hizo por permuta con el sucesor D. Gastón de Moncada, Obispo de aquella silla. Las bulas que para esto dio el Papa Juan XXII, están fechas en Aviñón a 5 de diciembre, año XIII de su pontificado (1328), según asegura el P. Fr. Ramón de Huesca que las vio en aquella Catedral (Teatro de las iglesias de Aragón, tom. VI, pág. 272). Acá se notificaron las de D. Gastón, día 3 del enero inmediato.

GASTÓN DE MONCADA

de 1329 a 1334.

de la nobilísima familia de este apellido, y hermano de la Reina de Aragón Doña Elisendis, mujer de D. Jaime II. Fue persona de gran cuenta, empleada en negocios graves de aquel tiempo. En 1320 estaba en Aviñón con el dictado de Arcediano de Barcelona, cuando el Papa Juan XXII le comisionó para oír las quejas de Fayda o Faydidia, viuda de Ermengol X, Conde de Urgel, contra el Rey de Aragón, que no le pagaba su dote de quince mil libras del precio del condado de Urgel, comprado por el Rey al difunto Conde. Poco después en 1324, fue electo Obispo de Huesca, y siéndolo asistió al solemne reconocimiento del feudo que hizo en Barcelona el Rey de Mallorca al de Aragón. De aquella Sede fue trasladado a esta de Gerona, a cuyo Capítulo se notificó día 3 de enero de 1329, como queda dicho atrás. El primer acto que hallo de su gobierno es del día 12 de octubre de 1329, en que junto con el capítulo nombró procurador para las cortes que se habían de celebrar en Lérida el día de San Lucas siguiente (Curia ep., not. lib. VI, fol. 1.°). Sábese que asistió al primer concilio de Tarragona que celebró su Arzobispo y Patriarca D. Juan de Aragón. Martene lo publicó (tom. IV Anecdot.), reduciéndolo como todos al año 1329; mas siéndolo del IIII kal. martii de ese año de la Encarnación, cuenta que seguían indubitablemente entonces, debe pertenecer al siguiente.

De este año 1330 quedan algunas memorias notables. Una es la institución o más bien la dotación de la fiesta de la Concepción de Nuestra Señora en esta Catedral, hecha por el Obispo y Capítulo a 17 de abril a instancias y a expensas de Arnaldo de Monrodó, canónigo y después Obispo. La escritura original he visto en el archivo (Arm. de estatutos y de la canonja, leg. 8, núm. 3).
La calidad y objeto de esta fiesta se ve claramente en el oficio propio que en ella se rezaba, y está en un breviario que se escribió nueve años después. Es pieza apreciable, así por su singularidad, como por la gracia y estilo de su rima.

Antes de cumplirse un mes de la institución de esta fiesta, hubo otra pública y bien diferente en esta ciudad día 12 de mayo de este año, que puede servir de muestra del rigor de la disciplina, tocante a la inmunidad en aquel tiempo. Tenía esta ciudad algún litigio con el Abad y monasterio de San Félix de Guixols acerca de no sé que jurisdicción. Con causa o sin ella el Veguer de esta ciudad P. de S. Clemente y el Sub-veguer Francisco de Valls, pusieron en custodia al Abad de aquella casa Raimundo y a su camarero Fr. Bertrando de Abbatia en la torre de Berenguer de Riera, de donde los condujeron al palacio episcopal. Este hecho despertó el celo de los Pastores, y llevado el negocio al Metropolitano, los ministros reales fueron declarados entredichos, privados de oficios, feudos y beneficios eclesiásticos hasta la cuarta generación, y además sujetos a la pública penitencia siguiente: "Una die Dominica, postquam sol radios suos emissiset, in tunica sine corrigia, et discalciati recederent de turri Berengarii de Riaria, in qua praedictos Abbatem et camerarium captos tenuerant, et de ea captos duxerant ad palatium Episcopi Gerunden.: et cum singulis cereis in manu venirent usque ad eccles¡am Catedralem Gerundae: ita quod quatuor clerici superpellicis induti venirent retro eos, verberando ipsos cum psalmo Miserere mei Deus, ut moris est fieri in absolutionibus faciendis. Et ipsis sic recto itinere venientibus versus Ecclesiam supradictam, cum essent in ponte fratrum Minorum Gerunde per dictos Petrum et Franciscum deponerentur ibi tunicae: et in camisiis, discalciati, et cum cereis in manu, et dictis clericis retro eos euntibus, ut est dictum, eundo per medio civitatis, venirent ad pedem scalae ecclesiae supradictae; et ascendendo per eam, in quolibet ejus gradu figendo genua, petendo a Deo et B. Virgine Maria veniam de comissis, venirent ad portam meridionalem ecclesiae supradictae, non intrando tamen eamdem; et in ipsa porta sic starent donec missa matutinalis dicta die ibidem celebrata fuisset, et populus de eadem etiam exivisset.” A pesar de lo fuerte de esta sentencia, y de las vigorosas representaciones que los jurados hicieron al Rey ponderando lo debilitada que quedaría con esto la autoridad real, y diciendo que este proceso que era lo pus novel, qui ans fos fet en estes parts: y en otra carta que era novus, fortis, durus et hactenus inauditus; a pesar, digo de todo esto, nuestro Obispo Gastón publicó la sentencia en la Catedral y la mandó ejecutar dicho día 12 de mayo, como consta de la escritura pública que se hizo y está en la curia episcopal (lib. VI. notul. fol. 44).

A fines de ese año se trató de trasladar a este Prelado al arzobispado de Monreal en Sicilia. Por lo menos túvose acá por cierto esta noticia, y en su consecuencia los jurados pidieron al Papa con fecha de 30 de enero de 1331, que cuando se verificase dicha traslación nombrase por Obispo de Gerona a Jazperto Folcrandi, Sacrista de esta iglesia y Deán de la de Lérida, que otras veces había sido propuesto para Obispo. Era efectivamente un varón insigne, y su sepulcro está en el claustro a la parte de poniente. Como quiera que sea, la traslación no se verificó, y el mismo año en los capítulos pascuales hallamos al Obispo Gastón ordenando muchas constituciones para el orden interior de la canónica, entre otras quod omnes Prelati, canonici, presbiteri et clerici de Capitulo possint eligere sepulturam in solo claustri, in quo possint facere... sepulturas planas.

En octubre de ese mismo año escribió el Rey a la ciudad y Obispo, avisándoles la entrada que habían hecho los moros del reino de Granada en el de Valencia por la parte de Orihuela, donde habían llegado a apoderarse de Guardamar, pidiéndoles en consecuencia la hueste acostumbrada con víveres para cuatro meses. Otras cartas hay de los jurados de Lorca en los años inmediatos, pidiendo auxilio para la construcción de algunas torres en aquella frontera. El Obispo permitió la questacion por todo el obispado.

Otra guerra sufría al mismo tiempo esta ciudad e iglesia, que fue la vigorosa y bien dirigida pretensión de catedralidad que tuvieron los de Castellón de Empurias, sostenida por el Conde D. Pedro. De esto se hablará otro día. Entretanto sepas que la ciudad, Obispo y Capítulo enviaron al Rey por embajador al canónigo Arnaldo de Monrodó, y otros embajadores al Papa, que había consentido en la restauración de aquella silla, con sólo que el Rey viniese en ello. Alegáronse varios motivos justos, y entre ellos que la nueva curia de Empurias estaría a devoción del Conde, lo cual podía ser perjudicial a los intereses del Rey. Este mismo inconveniente hallaban los jurados en el medio que pensó el Obispo para acallar al Conde, que fue poner un oficialato en Castellón. Esto pasaba en 1332. Sábese por los efectos, que la pretensión no pasó adelante. A 31 de julio del mismo año, estando el Rey en Valencia escribió a nuestro Obispo, que pusiese remedio en el abuso con que muchos se substraían de la jurisdicción real con título de tonsurados.

En el año siguiente 1333 hubo gran carestía de víveres en este país, y como verás en el cronicón remitido, se llamó en los siglos siguientes lo any de la fam. Entre varias disposiciones políticas se tomaron algunas religiosas: entre otras la de que nullus juraret per corpus, caput et jecur Dei aut alia membra Corporis Jesuchristi, so penas muy graves, y encargaron los jurados muy particularmente a los religiosos de San Francisco que predicasen contra ese abuso, que acarreaba la ira de Dios. De esto hay varias memorias en los manuales de la ciudad de ese año. Poco más sobrevivió nuestro Prelado, de quien quedan algunas noticias en los primeros meses de 1334 (Cartoral de la Catedral, fols. 45 y 292). Murió en su palacio al amanecer del viernes día 12 de agosto de 1334 (Lib. VIII. Not. cur. episc. fol. 50 b.), tan pobre, que hubo gran trabajo en poder cobrar la iglesia la capella que le correspondía de su pontificado. Está enterrado en su nicho del claustro, junto a la puerta por donde se sale a él desde la iglesia, con este letrero: Hic iacet nobilis vir Dominus Gasto de Montechateno, illustris Dominae Elicsendis Reginae Aragon. frater, qui ex provisione Sanctissimi Domini Johannis Papae XXII, cujus erat familiaris capellanus et comensalis de episcopatu Oscensi, translatus fuit ad hanc Gerundem, ecclesiam (Gerunden. ecclesiam) in Episcopum et Pastorem. Obiit autem pridie idus augusti anno Domini millesimo CCC.° XXX.° IIII, cujus anima requiescat in pace. Amen.

(Continúa en el apéndice de documentos del tomo XIII)