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lunes, 27 de febrero de 2023

CARTA CXXXIX. Reflexiones, concilios, Inscripciones antiguas halladas en Tarragona.

CARTA CXXXIX. 

Reflexiones sobre lo que falta que hacer en la publicación de los concilios Tarraconenses. = Inscripciones antiguas halladas en Tarragona. 

Mi querido hermano: Es muy justa y muy propia de un eclesiástico el ansia con que esperas la noticia de los concilios Tarraconenses. Cuanto hay de ilustre y grande en esta iglesia, fábrica, alhajas, fama interior, Prelados, todo es menos que el menor de sus concilios. Por ellos ha sido y es celebrada en todo el orbe, teniendo la gloria de haber continuado esta santa costumbre casi hasta nuestros días. Esta es la causa porque ninguna otra iglesia podrá presentar tantos concilios provinciales como la nuestra, cuyo número asciende a noventa, salvo error. ¡Grandes auxilios para la historia y disciplina eclesiástica de España! Así es que Tarragona, después de haber sido el emporio de la superstición y lujo de los Romanos, ha venido a ser el tesoro de nuestra literatura cristiana.

El daño está en que las riquezas se hallan por la mayor parte esparcidas, inservibles, ignoradas y acaso despreciadas. De los noventa concilios sólo se hallan en la colección que publicó el Arzobispo Don Juan Terés (que es la última y más completa) las constituciones de cuarenta y seis, y estas no todas, sino sólo las que podían ser útiles a la disciplina de aquel tiempo, omitiendo las ya anticuadas, y las que suponen costumbres o vicios que ya no existían. Tampoco se publicaron por el orden con que se establecieron, sino clasificadas por materias. Este plan era por cierto útil para el estudio y gobierno eclesiástico, mas no para la historia, que necesita ver en los documentos el progreso de la disciplina, según los tiempos, la noticia de los Obispos, Abades y otros personajes 

que asistieron a tan venerables asambleas, las causas que en ellas se trataron, sus sesiones, actas, etc. La lectura sola de las constituciones y cánones del concilio de Trento serviría de muy poco para la historia eclesiástica, si por otra parte no constara la noticia de los herejes a quienes condena, sus prórrogas, personas ilustres, protestas, etc. Las 

constituciones de los concilios son el resultado de una serie de hechos anteriores, cuyo conocimiento interesa sumamente a la iglesia. 

Esto por lo tocante a los cuarenta y seis Tarraconenses, de quien se han publicado ya las constituciones.

Los restantes cuarenta y cuatro concilios quedan ignorados en sus actas y constituciones, y lo más que el público ha visto de ellos es el brevísimo análisis que hizo de algunos de sus cánones el Illmo. Sr. Don Félix Amat, 

Arzobispo de Palmira y Abad de San Ildefonso en su Historia eclesiástica. Porque el Cardenal Aguirre sólo hizo memoria en su colección de diez y nueve concilios Tarraconenses, a excepción del de Tortosa en 1429, cuyas actas y decretos pone a la larga; de los demás habla muy ligeramente. Resulta de todo esto que de los noventa concilios celebrados en esta provincia, sólo se ha publicado entero el que acabo de decir: que de cuarenta y seis se han publicado solas las constituciones desunidas sin los otros auxilios que suministran a la historia; y que de los restantes cuarenta y cuatro sólo se sabe que los hubo. Cosa por cierto asombrosa y que no podrían mirar con indiferencia los Prelados que los convocaron, si les fuera dado salir de sus sepulcros. "Para esto, dirían, trabajamos y sacamos a nuestros sufragáneos de entre sus ovejas, y a los Abades del retiro de sus monasterios, y gastamos y gastaron ellos el patrimonio de los pobres, y consumimos largas vigilias! Para esto nos dio el Señor su sabiduría, con la cual dictamos aquellas leyes y reglas de bien vivir, que ahora yacen sepultadas sin el menor fruto! (a).”

(a) Todos los pensamientos de esta carta y hasta pasajes al pie de la letra se hallan ya vaciados en la carta LXXXIV, tomo X; no hay más diferencia sino que el número de concilios Tarraconenses que en ella se supone de 100, en esta se rebaja al de 90. 

Por justas que fuesen estas quejas de tan celosos e ilustrados Arzobispos, lo es mucho más la de toda la nación, que tiene un derecho incontestable a disfrutar este tesoro común, y sobre el cual los particulares no tienen más inspección que la custodia. Cualquiera que ame de veras las iglesias deseará por medio de la publicación de estos documentos su exaltación y su gloria, ¿Qué buen Español mirará con ánimo sereno despreciadas estas fuentes domésticas de la doctrina eclesiástica, al paso que se buscan y se compran los libros de esta clase de otros reinos y provincias?

Solas trece mañanas empleé en registrar parte del archivo de esta catedral. La caridad me obliga a callar el nombre del que por sus ocupaciones o por otra causa no pudo sufrir la carga de mis visitas; así como la justicia me obliga a publicar el de los que auxilian mis tareas. Si en tan poco tiempo y con el agobio y desabrimiento que suelen inspirar los genios tétricos, pude descubrir y aclarar algunos puntos de la historia de esta iglesia y tomar noticias para escribir extendidamente y publicar su Archiepiscopologio (que aun de esto carecían, cuando Barcelona y otras iglesias los tienen publicados y muy completos): ¿cuánto ganaría la historia eclesiástica y crecería la gloria de esta metrópoli con la publicación de otros documentos que allí están enterrados y las noticias de los concilios, de que me consta haber un cajón en el archivo?

Y porque se vea que son fundadas mis quejas y que no pido cosas imposibles, sino fáciles y hacederas, diré lo que en esta parte se puede hacer, y lo que yo hiciera, si hubiera hallado más franca acogida. Todo el trabajo se reduce a formar una colección de todos los concilios Tarraconenses, para la cual no se necesita ni debe adoptarse otro plan que el cronológico. Los concilios que ya se han publicado deben presentarse formando cada uno un cuerpo de sus constituciones, recogiéndolas para el efecto de los títulos que las dividen en las colecciones, y cotejándolas de nuevo con los códices que aquí existen. 

Los historiadores, y mucho más los documentos y notales de la iglesia suministrarán la noticia de los años y lugar en que se tuvieron, el tiempo de su duración, número de sesiones, objeto de su convocación, Prelados que asistieron, y otras curiosidades que deben escribirse al principio de cada concilio. Donde parezca oportuno deben ponerse notas históricas que descubran la causa de las resoluciones conciliares y cuanto interese 

al público para su mayor inteligencia. Esto por lo que toca a los existentes. En los que hayan perecido del todo por el furor de las guerras y otros acontecimientos, después de hechas todas las diligencias en las iglesias sufragáneas y monasterios, donde acaso existirían ejemplares o fragmentos, dígase a lo menos lo que la historia conserva de ellos, como lo hizo respeto de algunos el Cardenal Aguirre. Esto es mucho más fácil respecto de los celebrados desde fines del siglo XV hasta la mitad del XVIII, cuyos procesos originales se conservan en el archivo de Provincia. 

Cópiense de ellos las convocatorias, las protestas y juicios principales, y a lo menos dígase el objeto y resultado de sus deliberaciones. Dispuesta esta obra cronológicamente, como he dicho, es negocio de pocas manos y cuando más de dos años de trabajo, y sobre esto de grande utilidad para la nación, y de lustre e interés muy seguro para esta iglesia. Lo mismo digo respeto de los sínodos diocesanos, aunque no son de tanta consideración, sobre los cuales es muy poco lo que hay trabajado, y aun de esto somos deudores al sabio Don Antonio Agustín, que recogió y publicó sus sínodos y de sus inmediatos antecesores, y tal cual constitución de tres o cuatro sínodos antiguos. Doce envié desde Valencia celebrados en los siglos XIV y XV, hallados en un ms. de aquellos tiempos, donde se copiaban conforme se iban celebrando: existe este precioso códice en la biblioteca de mi convento de aquella 

ciudad. En resolución, no me es posible excusarte el chasco que te llevas en este correo: tú esperabas concilios provinciales, y yo no puedo enviar hoy más que piedras. Pero son piedras de Tarragona, donde, como dice Don Antonio Agustín, hasta las paredes hablan latín. A bien que este es un tesoro abierto, y que el deseo que anima al canónigo Don Carlos González de Posada, no permite que quede cerrado y desconocido a ningún curioso. Este sabio individuo de nuestra Real Academia de la Historia, y conocido por el primer tomo, que ya publicó, de los Varones ilustres de Asturias, sobre otras muchas noticias que me dio pertenecientes a la historia de esta iglesia, ahora, sin otro interés que el de cooperar en cuanto puede a la ilustración nacional, me ha comunicado y ayudado a cotejar las copias que tenía de las inscripciones antiguas, halladas gran parte por él mismo en estos últimos años, después de las que publicaron Flórez, Ponz y Masdeu. Y es de notar que el hallazgo de ellas es obra de la casualidad: por donde se ve cuánto daría de sí una excavación meditada y bien dirigida.

Así que, mientras los que trabajan en el Viaje pintoresco de España preparan la deseada publicación de los fragmentos antiguos que aquí se conservan, copiaré los de los letreros descubiertos ahora, apuntando antes la anécdota siguiente, que es curiosa.

Don Antonio Agustín, con el entrañable amor que profesaba a la antigüedad, deseó formar en su casa arzobispal un museo donde se recogiesen todos los restos de los monumentos Romanos Tarraconenses. Con esta idea pidió al Cabildo permiso para arrancar las inscripciones que había en las capillas y altares (a: De esto queda memoria en las resoluciones capitulares de 20 de noviembre de 1584, donde se lee: Super lapidibus scriptis, seu epigramatis, quae sunt intus ecclesiam in certis capellis et altaribus, quas petit Illmus. Dominus sibi dari ad ponendum eas in quodam museo, seu loco, quem construere intendit in horto palatii, cum aliis multis, quas acumulare fecit; fuit determinatum nemine discrepante, quod dentur omnes quotquot inventae erunt, cum hoc quod reficiantur altaria bene et decenter sumptibus dicti Domini Illmi. prout se obtulit facere.)

Lo mismo hizo con muchas de las de la ciudad. Mas no llegando a realizarse el proyectado museo, quedaron sueltas por los patios de su palacio: de las cuales sólo se salvaron unas pocas, que su sucesor el señor Don Juan Terés colocó en la raíz de la puerta de la Curia. Así vino a suceder que, en vez del museo que preparaba a sus amadas inscripciones aquel Prelado, les labró contra 

su voluntad un sepulcro. Y esta es la causa porque ya no existen en los lugares citados por Icart y otros antiguos las inscripciones que ellos copiaron. Otra causa de haber desaparecido muchas de las inscripciones de Tarragona, fue el saqueo que los Ingleses hicieron de esta ciudad, al tiempo de abandonarla, en las guerras que llamamos de sucesión, a principios del siglo XVIII; porque entonces, como dice el Deán Martí, cargaron dos naves de las inscripciones que hallaron en Tarragona. Alléganse a esto las causas ordinarias y comunes, es a saber, el enjalbegamiento de las paredes, con que se ocultan las letras y su mala colocación a tiro de manos de niños, ruedas de carros, y aun tras de las ollas y sartenes de las castañeras.

Pero dejando esto aparte, vamos a copiar las recogidas por el señor Posada. 

I. En el arenal, llamado playa del Milagro, junto al cuartel de los presidiarios, hay una piedra de jaspe de cinco palmos de largo y la mitad de ancho, con esta inscripción: 

D. M

CA... SSI

CHRYSAMPELI 

HERMIONE

LIB. ET HERES

EX TESTAMENTO 

F. C. 


II. En un fragmento de mármol descubierto en 1794, se lee: 

… HOSTILIS. C (efecto espejo, luna creciente). LIB...

… HOSTILIA. (misma C). LIB. 

HYMNI... 

Está en casa de dicho señor Posada.


III. En el mismo año se descubrió junto a la huerta del convento antiguo de Capuchinos un pavimento de mosaico; en uno de sus trozos leía el mismo señor Posada: 

… OS. VENIR (la I muy larga)

B.


Advierto que en el mismo sitio se encontró dos o tres años antes la inscripción, que por mal copiada (leyendo SACERO en lugar de SACERD.) 

aplicó Masdeu a la familia de los Sacerones. Y no hay duda que sería de 

algún sacerdote, indicando las ruinas haber habido allí algún templo.


IV. Por ese mismo tiempo en las excavaciones de la cantera del muelle, se halló una tabla pequeña de mármol, con este letrero:

A. VALERI

IVCVNDVS. DOMIT

MELITON. VF ...

VMERIVS 

Consérvala en su casa Don José Antonio Castelarnau (Castellarnau).


V. A 11 de abril de 1799, derribando unas casas que compró Pedro Valls en la calle Mayor, se encontró una piedra de poco más de vara de alta, la cual se colocó en la pared de las mismas casas, mirando a la calle de 

Riudecols. Dice así:

M. VALERIO 

M. F. GAL

ANIENSI

CAPELLIANO

DAMANITANO. ADLEC

TO. IN. COLONIAM

CAESARAGVSTANAM

EX. BENEFIC. DIVI. HADRIANI

OMNIB. HONORIB. IN. VTRAQ

REP. FVNCTO. FLAM. ROM- 

DIVOR. ET. AVG

P. H. C


VI. Otra piedra se halló y colocó en el mismo sitio que la antecedente, y es esta: 

L. IVNIO. BL(ESI)

F. QVIRI ... 

MARONIAE (NO) ...

PATERNO. LANCIEN(SI)

OMNIB. IN. REPVBLICA

SVA. HONORIB. FVNCTO

(IIV)IR. BIS. SACERD. ROM. ET

AVG. CONVENT. AVSTVRVM

ADLECTO. IN. QVINQ. DECVRI

… ITVMAE. ROMAE. IVDICANTIVM

FLAMINI. AVSTALI. P. H. C 

P. H. C

Se ha suplido entre paréntesis lo que falta en el letrero. Apenas se distingue la última L de la linea primera; pero ciertamente lo es, y viene bien con el nombre Bleso, de que hay memoria en un Propetor (pro pretor ?), que fue de la Tarraconense, llamado Junio Bleso, después de 

haberlo sido de África, según puede inferirse de Veleyo Paterculo (lib. II). También se ha suplido en la linea séptima el IIV, estando clara, como lo está, su terminación IR.


VII. En la cantera del muelle se halló en el año 1799 un gran pedazo de ara, al parecer, y en ella estas letras, como de medio palmo:

I.O.M 


VIII. En un machón de la fachada de la iglesia mayor, junto a la sacristía de la capilla de las Vírgenes, se halla colocada desde el siglo XIII una inscripción, que por estar casi enterrada no se ha publicado hasta ahora. Leyola el señor canónigo Posada en 1799, y dice así:

SEMPRONIO

M. F. GAL ... 

...

… TR. MILIT...

… CYTHIC.... 

LEG. VI. FER. TR.

MIL. LEG. III. GAL.

TRIB. MIL. LEG...

VV. FLAMINI... 

P. H. C.


IX. En los cimientos de la fuente antigua del jardín de la catedral, se halló en 4 de diciembre de 1800 la siguiente inscripción, maltratada y sin sentido: 

… IIDIEVO

… AGLARETAE

… INIBORT...

… BVS SI

… L. AELIANVS


X. En el mismo año 1800, componiendo la calle del Rosario, se halló escrito en un pedazo de mármol el principio de una inscripción, en esta forma: 

::: CTO (t alta) MITHRI (IT altas)

El Sr. canónigo Posada guarda con aprecio este fragmento, que cree el más antiguo de las inscripciones Tarraconenses, y a lo que yo entiendo con razón. El carácter de la letra, y la lectura que ofrece Victo Mithridate, 

hacen sospechar que sean del tiempo de la república Romana. Debió ser dedicatoria a Pompeyo el Grande, que tenía por acá muchos apasionados, o a alguna deidad, comenzando por ablativo absoluto, porque estas palabras, sin disputa, están en la primera linea de la inscripción: cosa que no es frecuente en las piedras de inscripciones, y no sé que haya ejemplar en las muchas de Tarragona. Las letras grandes tienen ocho pulgadas y siete las menores. Otra particularidad me hizo observar en esta piedra el señor Posada, y es que anteriormente hubo en ella otra inscripción, la cual borraron para hacer estotra; y la superficie donde estaba la antigua la destinaron para asentar allí la estatua.


XI. En 16 de enero de 1801 abriendo los cimientos para el cuartel de presidiarios que se hizo en la área del anfiteatro romano, se halló una piedra de más de seis palmos de alta, en la cual pudo leerse lo siguiente: 

D. M.

CLEARCHI

HIC CLEARCHVS QVI DVM VIXIT

GRAECO MAGNO NOMINE

NVNCVPATVS FACTIS MERVIT

NOMEN HOC ET LITTERIS

INFANS CAP … ANNIS

FELICI CVRI ...

FVIT NEPOS I...

HOSTIVM ...

Es notable el ritmo de que usó en esta inscripción, no porque sea cosa nueva en la antigüedad romana; que muy sabido es que ya usaron los Romanos de este género rítmico en canciones populares, y tal cual vez las aplicaron al objeto que aquí tiene, sino por hallarse en España letreros de esta clase, de lo que hay seguramente pocos ejemplares.


XII. En 3 de mayo de 1803 en la casa del Barón de las Cuatro torres Don Carlos Morenas, al fin de la calle Mayor, se halló la siguiente inscripción:

… IO

Q … FVSIO

.. II VIR. FLAM. DIVI

CLAVDI. PRAEF. ORAE

MARIT

FLAMINI. DIVORVM. ET

AVGVSTOR. PHC. PROVINC 

HISPANIA. CITER 

(OR)DO. TARRACONENS

HONORES. DECREVIT

En las primeras líneas falta el pronombre, nombre, padre y tribu de este Fusio a quien honró la España citerior: en la penúltima línea se puede suplir et ordo.


XIII. En la misma casa se halló junto con la antecedente esta otra:

C. IVLIO. C.F. 

GAL. PILAE.

SEGOBRICENSI.

FLAMINI. ROMAE

DIVORVM. ET. AVGVST. 

PROV. HIS. CITER. 

P. H. C. 

En la misma casa y al mismo tiempo se halló la siguiente:

Q. LICINIO

M. F. GAL. SILVA 

NO. GRANIANO 

FLAMINI. ROMAE 

ET. AVG. PROVINC 

HISPAN. CITER 

PRAEFECTO. ORAE 

MARITIMAE

PROC. AVG

P. H. C. 

El último palo de la M se enlaza con el primero de la A, en la octava linea. De este Licinio, habló el M. Flórez en el tomo XXIV, pág. 19; mas esta inscripción añade la noticia de su padre y de la tribu. La piedra, que es de jaspe, conserva su bocelito: tiene cuatro palmos de alta y tres de ancha. 


XV. De la misma calidad y dimensiones es la siguiente, hallada también en el mismo lugar.

C. EMILIO. C. F. 

GAL. FRATERN 

PRAEF. FRABR. II 

TRIB. MIL. LEGIO

NIS. V. ALAVDA 

FLAMIN. P. H. C 

HIC. CENSVM 

EGIT. IN PROVIN

GALLIA. AQVITANIC 

P. H. C.

Las dos II de la línea tercera deben significar E, equivalente de et, según lo que usaban los Romanos, y observa Flórez en el tom. XXIV, pág. 314. La palabra Alauda de la línea quinta está bien copiada, y significa una legión de tropas Francesas que dicen levantó Julio César, llamada Alauda, por la cresta o plumaje que usaban los soldados en el morrión, casco o sombrero. Acaso se tomó esta denominación del ave que ahora llamamos cogujada, y en tiempo de Plinio se llamaba alauda (Plin. lib. XI, c. 37). Cicerón ad Attic. lib. 16, epist. 8, dice: Antonium cum legione Alaudarum ad urbem pergere. Así puede leerse en esta piedra Alaudarum concertando con militum, y también Alauda, diciendo V legionis (quae vocabatur) Alauda; del mismo modo que en la penúltima línea lee bien Gallia Aquitanica sin régimen, porque supone así: in provincia (quae vocatur) Gallia Aquitanica. El apellido Fraternus no es desconocido en Tarragona; y son fáciles de hallar sus memorias en Grutero, Finestres y Flórez. Y siendo este C. AEmilio Fraterno, puede dudarse si hubo equivocación en la que publicó Flórez, p. 297 de C. AEmilio Paterno.



XVI. Del mismo lugar y tiempo es la siguiente:

M. PORCIO

M. F. GAL

NARBONENSI

TRIB MIL LEG XXII

PRAEF ALAE THRAC

HERCLAN PRAEF

ORAE MARITVME 

FLAMINI DIVORVM AVG

PROVINCIAE HISP CITER

Esta inscripción carece de puntos: Herclan (linea 6) puede ser abreviatura de Herculanae, como Hercle lo es de Hercule.


XVII. En 30 de julio de este año de 1804 en la caballeriza de Juan Alomá, calle del Roser, se halló una piedra de jaspe del país, alto como tres palmos; está quebrada en la parte superior, pero se conserva la mitad de un escudo con tres estrellas. Es rara por esto y por callar el nombre del liberto a quien se dedica. Dice así:

D. M.

T VINICIVS 

SOGALVS II

SEST VINI

CIA EVPOEA

LBERTO B M

La A de Vinicia no tiene palo travesaño. El apellido de la misma es Eupolema, y es bien de notar el nexo que tiene y no se puede imprimir bien. 


XVIII. En la huerta del Colegio Tridentino se halla el siguiente fragmento.

...

MARITIMAE ...

CVM QVASI ...

ANN XXVIII HIC ...

FVIT INIMICV ...

CAECILIA MIHI KARlSS...

El segundo renglón puede leerse supliendo después del CVM QVA SANTISSIME VIXIT Ó SINE QVERELLA VIXIT; porque es común en iguales epitafios y lo restante lo está pidiendo.


XIX. En casa del Sr. canónigo Posada existen los fragmentos de las tres piedras siguientes:

1.° 


D M

SEXTILIO

SVLONI

ATILIAN 

..XORI...


2.°

D M

DOMITIO ...

CATOCO NV ...

MISIO ...


3.° 

...

II (punto alto) L 

DANAIS

CVRAVIT


XX. Cerca de esta ciudad y junto a la torre llamada de los Scipiones, se halló en el camino real en el mes de julio de 1803 una piedra común, la cual llevó Don Estanislao Vallescar a su casa en Torredembarra. Dice así: 

LICINIVS (. alto) CALI

DROMVS... 

PROSA(LV)TE

MEA 

VOTVM . SOLVI

IOVI . DOMNO

L. B. S. 

XXI. En septiembre de 1803 se halló entre Cambrils y el Mombrio (Montbrió), cerca del camino real, una columna de trece palmos y medio  de alta, y en ella la inscripción siguiente:

TI CLAVDI

CAESAR

GERMA 

MAX TRI

COS IIII

PATER 

CXI 

Algunas otras letras se leen en la vuelta de la columna, como es I correspondiente al pontificado a que sigue MAX. El Tiberio Claudio tuvo el IV consulado con L. Vitelio, año de Roma 798 y de Jesucristo 47. Es 

apreciable esta inscripción, no sólo por hacer memoria de Claudio, de quien algunos creyeron que no la había en piedras de Tarragona, sino por ser miliaria, de ciento y once mil pasos, a lo que parece, con que se pudiera ayudar mucho a la geografía, sino que la cavaron para hacer un sepulcro y cubrieron el cadáver con ladrillo y argamasa, con lo cual

desconcertaron la escritura. Hoy está en Reus para colocarla en la ermita de nuestra Señora de la Misericordia.

XXII. En 1.° de junio de 1805 en las excavaciones de canteras para la obra del muelle, en el huerto del Cabildo llamado de Rebollado, se halló una piedra de jaspe del país, alta cuatro palmos y dos de ancha, con la inscripción siguiente:

C (. alto) VALERIO

AVITO (. alto) IIVIR

VAL (. alto) FIR 

MINA (. alto) FIL

TRANSLATO 

AB (. alto) DIVO (. alto) PIO

(EX) MNC (. alto) AVGVS(T) 

(I)N (. alto) COL (. alto) TARRAC (la c más alta y pequeña) 

En la penúltima linea la V de Municipio está enlazada con la M en el centro. Quede para otros averiguar cuál era el municipio Augustano de donde fue trasladado este Duumviro a Tarragona; el cual existiría sin duda o en España o fuera de ella, así como los había Elianum, Claudianum, Septimianum, denominados de los Emperadores.

XXIII. En el mismo tiempo y lugar que la antecedente se halló una piedra jaspe del país de cuatro palmos y medio de altura y medio de ancho y espesor, escrita en dos de sus superficies, de las cuales la primera, maltratada en el remate de las lineas y suplida por una que trae Flórez (España Sagrada, tom. XXIV, pág. 216), dice así:

Q (todos puntos altos) HEDIO . (L . F . POL .) 

LOLLIAINO . (GFNTI) (o GENTI)

ANO . LEG . ...

PR . PR ... P ...

PRAESIDIOR(VM)

CORNICVLA(RII)

EIVS . ET . CON (MILITONES)

ET . SPECVL(ATORES)

LEG . VII G (E efecto espejo) M (. P . F .) 

Con esta inscripción, que está bien copiada, pueden corregirse las que del mismo Q. HEDIO publicaron con mucha variedad Grutero, Pighio, Schoto y Finestres (V. Flórez, loc. laud.). Por ella se ve que la Legión Séptima Gemina estuvo algún tiempo en Tarragona, es a saber, en el de Septimio Severo y Antonino Pío, que es cuando vivía este Q. Hedio Lolliano, como se ve en la inscripción que produce Flórez, loc. laud. Así que no es tan cierto, como comúnmente se cree, que dicha legión residió siempre en León, de cuya ciudad no es irregular que se ausentase después de dos siglos y más que pasaron desde la conquista de los Astures, año 25 antes de Cristo, hasta los tiempos de estos Emperadores. Las siglas PR . PR . de la línea cuarta pueden significar Propraetori o Praesidi Provinciae, o acaso Praefecto Praetorio o Praetorii o Praesidii, o Praefecto Procons. Puede verse la descripción de estas y otras siglas semejantes en el docto tratado de Siglis veterum de Juan Nicolai, cap. XXI, pág. 139 y 140. En tal caso podrá añadirse este más al número de los que lo fueron en la Tarraconense.

XXIV. La otra inscripción de la misma piedra está falta en su principio, y lo que queda dice así:

CORNICVL 

POMPEIVS AGRI 

IVLIVS AVITVS 

COMM

C IVLIVS CRASSVS 

T PVBLIENTVS LVPV S 

SPECVL

Q ALFIVS IANVARIVS

G VALERIVS MARCIANVS 

L MA(E vuelta)NAIVS S(E vuelta)M(E vuelta)NTINVS 

G CAECILIVS RESTITVTVS

G AVRELIVS OCTAVIVS

G AVFIDIVS HILARVS

L AVRELIVS ... ILETERVS (a) 

L ALFIDIVS VRBANVS

G IVLIVS FLOR(E vuelta)TNINVS (FLORENTINUS)

L SEMPRONIVS FIRMANVS

(a) Puede leerse Phileterus por estar comida la primera sílaba. 

Aunque esta inscripción muestra mucha mayor antigüedad que la antecedente, y no le parece ni el carácter ni en los puntos, que enteramente omite, téngola, sin embargo, por del mismo tiempo y aun por continuación de la otra; puesto que se hallan distinguidas las tres clases Cornicularii, Commilitores, Speculatores, que son puntualmente los dedicantes de la otra, escrita en otra superficie de la misma piedra, todos ellos de la Legión VII. Gemina, existentes en Tarragona. 

XXV. No debo omitir las inscripciones de carácter desconocido, antes las tengo por más apreciables, porque acaso con la repetición de estos ejemplares podría llegar a fijarse el alfabeto, de que tantas utilidades resultarían. Tres son las piedras de esta clase halladas aquí. Una en 1803 en las excavaciones de la huerta del Barón de las Cuatro torres sobre las canteras del muelle, y ahora se halla en la casa del deanato. Es un pedestal de poco menos de vara de alto, en el cual se ven estos únicos caracteres (a: Véase la estampa núm. 1).

Los caracteres son de dos pulgadas, a excepción de las OO, que son menores.  

pedestal, caracteres, Fulvia Lintearia,

Las otras dos inscripciones son bilingües. Una de ellas se encontró a 27 de febrero de 1801 en las excavaciones de la huerta de Capuchinos sobre el puerto, y debajo de ella había huesos humanos. Dice así (a: Véase la estampa núm. 2.).

Cerca del mismo lugar y en 1794 se halló la otra inscripción que decía, en piedra ordinaria, y es esta (b: Id. id. núm. 3.).

XXVI. Con la ocasión de abrir la carretera para el tránsito de los Reyes nuestros Señores junto a la torre llamada de los Escipiones, fue hallado por el arquitecto Don Juan Antonio Rovira un vaso de vidrio bien conservado y tapado herméticamente, como de palmo y medio de elevación y uno de diámetro en su mayor convexidad: estaba encastado entre dos piedras de sillería selladas con plomo, y dentro de él había otros dos pequeños vasos lacrimatorios, y una medalla del Emperador Augusto, que hoy tiene el señor Posada, con la inscripción DIVVS 

AVGVSTVS PATER, y en el reverso corona de laurel con estas iniciales en el centro: C. V. T. T., que es, Colonia Victrix Togata Tarraco. Es la que publicó Flórez, núm. 1.°, en la tabla de las medallas de Tarragona. 

El vaso encerraba los huesecitos de un niño.


XXVII. Tras estas antigüedades romanas bien será decir de las de otras gentes que aquí se hallan. La primera es un arco árabe que debió ser adorno de alguna ventana, hallado en los cimientos de la capilla nueva de Santa Tecla, y colocado hoy día en el claustro de la catedral junto a los fragmentos del templo de Augusto. Los encargados del Viaje pintoresco han copiado este monumento, que es de labor muy delicada y no dejarán de publicarle. Me regaló copia el señor Posada de un letrero árabe que hay en dicho arco, tomada del natural y con la más escrupulosa exactitud.

XXVIII. Inéditas son también dos inscripciones sepulcrales hebreas, que hoy se hallan en la pared exterior de la casa del señor Deán de esta iglesia, sobre las cuales me ha comunicado la siguiente relación el doctor Don Félix Torres y Amat, Rector del Seminario episcopal, y catedrático de escritura en esta universidad, que fue el primero que la interpretó, y yo no tengo que añadir a sus juiciosas reflexiones. Dice así:

"Paseándose Don Carlos de Posada por el trozo de carretera que hay entre el edificio que fue convento de PP. Trinitarios, y el fuerte de la Reina, vio en la pared sobre la cual estriba parte del camino, y circuye la viña de Don Ventura Canals, una piedra con caracteres que conjeturó serían hebreos o árabes. Vino luego a buscarme, y fuimos a dicho lugar, en donde vimos desenterradas dos piedras, la una de seis palmos de largo y cuatro de ancho, y la otra de ocho de largo y cinco de ancho, con caracteres hebreos muy bien formados, que copiados con toda la exactitud posible dicen así: 

(la imagen está en la pág. 101 del pdf)

“Este sepulcro es del Rabino Jaiam, hijo de Isaac, que murió en marzo del año 395. 

(siguiente imagen)

“Este sepulcro es del Rabino Janamá, hijo de Simeón Arlabí, que murió en la luna de abril del año 484. No puede casi dudarse que la fecha del 

primer epitafio es 395, según indican claramente los puntos colocados sobre las letras de las últimas palabras  *hebreo Jehovah nos salvará. Es cosa muy sabida que acostumbraban los Judíos tomar una palabra o expresión análoga al asunto, y denotar con todas o algunas de sus letras el número de los años que querían. Para cuyo fin señalaban con un punto sobre, o a veces tres, las letras que servían al cómputo. Y de ahí es que para la fecha de la primera inscripción, usaron de las palabras: Jehova yoschijénu, cuyas cinco letras primeras *hebreo toman la suma de 395. Esta manera de contar se llama entre los Judíos *hebreo  Cómputo menor o pequeño, porque para la mayor brevedad, se omiten los millares, como sucede entre nosotros cuando decimos que corre ahora el año 800 de Cristo. Así, pues, en las dos inscripciones debe suponerse la suma de cuatro mil años: de modo, que según el cómputo mayor de los Hebreos, la fecha de la primera inscripción es 4395 del mundo. Contando, pues, que nuestra era de la creación del mundo discrepa 240 años de la de los Judíos, que cuenta esta de menos; y por lo mismo, añadiéndolos a los 395, sacamos que el año de la primera inscripción es el de 4635 del mundo, o 635 de Jesucristo.

Casi con igual certeza se puede asegurar que la fecha de la segunda inscripción es 724 de Jesucristo, o 4724 del mundo; pues aunque en la última linea hay algunas letras muy mal conservadas, como por fortuna han quedado íntegras las que sirven para denotar los años, se puede afirmar con bastante seguridad que la fecha de la segunda inscripción es la dicha de 724, cuyo número componen las letras *hebreo, junto con los 240 años que han de añadirse, y tiene de menos la era de los Judíos.

(El cuadro con caracteres hebreos, su equivalencia en números y suma está en la pág. 104 del pdf)

Primera inscripción. Segunda inscripción. 

(Magnitud de los caracteres)

Esta explicación se hace más verosímil, si es verdad lo que dice Masdeu, tomo XIII, en su España Árabe, que en 852 fue tomada Barcelona de los Moros por traición de los Judíos que había en ella. No sólo Monjuich, sino algunos pueblos de esta costa conservan muy antiguas memorias de los Judíos, y aun en Falset me ha dicho el Ilmo señor Arzobispo, Don Fr. Francisco Armañá, que pasando de visita le hablaron de alguna inscripción hebrea que hay cerca de las minas de plomo de aquella villa, a las cuales quizá acudirían los Judíos. Por lo que toca a esta ciudad no puede dudarse que fue muy poblada de Judíos, pues no solamente leemos en la Geografía del Nubiense, clima 5, p. 1, que Tarragona se apellidaba ciudad de los Hebreos, sino que hay tierras en estos contornos del Seminario Tridentino hacia el fuerte del Rey, que en los Cabreos antiguos se dicen sitas en la partida llamada Torre del (dels) Jueus, y hay casas en la Judería, etc.

El señor Arzobispo, que ha querido copia de estas inscripciones, me ha dicho que le parecían muy fundadas mis reflexiones, y con un voto de tanto peso, no he tenido reparo en enviárselas al sabio Marini, bibliotecario de la Vaticana, por medio de mi común amigo y filólogo Don Buenaventura Prats.” Hasta aquí el citado señor Torres.


XXIX. Por último, digamos de un sepulcro romano cristiano, esto es, que sirvió para depósito de Cristiano después de haberlo sido gentil. Es una arca grande de mármol hallada en el cementerio antiguo en 1786 con estas inscripciones:

MEMORIAE

FIRMIDI . CAECILI

ANI . B . F . COS . LEG

VII . GEM . P . F . VALE

RIA . PRIMVLA . VXOR

MARITO . B . M . F

Al lado opuesto se lee estotra: Anno Domini M.CCCVII nonas octobris obiit Dominus G. de Bagnariis, Praepositus Ecclesiae Tarraconensis, qui instituit unum capellanum commensalem in dicta ecclesia, et unum anniversarium. Cuius anima requiescat in pace. Amen. Este era Guillermo de Bañeres, Prepósito, cuya muerte fija el Necrologio en ese mismo año. Hoy se halla esta arca en el jardín del claustro frente a la famosa del rapto de Proserpina, ambas llenas de tierra y cubiertas con azulejos para servir de canapé. A la clase de estas sepulturas mixtas sospecho que pertenezca otra grande arca de piedra medio enterrada en la parte exterior de la catedral, en la puerta llamada antes de San Juan, después de Santa Tecla, y que ahora se llamará con más razón de San Olaguer por su capilla inmediata. No desagradará a los Españoles ver confirmado con pruebas domésticas lo que con otras de varias naciones han manifestado los anticuarios extranjeros. A lo que sobre este punto tenemos dicho en el tom. I de este Viaje, merecen añadirse las observaciones de L. A. Muratori en su Disquisitio de antiquis Christianorum sepulchris.

XXX. En 19 de julio de 1805 cavando en casa de Don Ramón Caputo, notario en Tarragona, se descubrió una lápida de jaspe del país, de cinco palmos de alto, tres de ancho y dos y medio de grueso, con la inscripción siguiente que está íntegra:

POMP . MAXIMINAE

EX . G . BRACAR AVG (superíndice) 

FLAM . VXORI 

VLPI . REBVRRI

FLAM 

P. H. C. 

Su lectura es esta: Provincia Hispaniae Citerioris (posuit) Pompejae Maximinae, ex conventu Bracaragustano, Flaminicae, Ulpii Reburri Flaminis Uxori. 

Existe en Tarragona otra lápida puesta por la provincia a M. Ulpio Reburro, del convento jurídico de Braga, y Flamen de la provincia Tarraconense, o España Citerior, y ahora resucita su mujer a reunírsele, de la cual no había memoria; y se añade una Flamínica a las conocidas en Tarragona. La inscripción del marido publicaron Apiano, Verderio, Scotho, Grutero, Finestres y Flórez, (tom. 24 de Esp. Sagr. pág. 178), donde pretende que Reburro era nombre de familia y de pueblo en Galicia, y que Marco Ulpio era Gallego.

Basta por ahora. Mañana marcho a ver los monasterios de esta diócesi, y según noticias no será inútil el viaje.

A Dios. Tarragona, etc. 

jueves, 16 de febrero de 2023

CARTA CXXXVI. Rectificación de la equivocación que padecí en el tomo I de este Viaje,

CARTA CXXXVI. 

Reliquias. Imágenes de Santos. Varios testimonios de la gran devoción a Santa Tecla. Rectificación de la equivocación que padecí en el tomo I de este Viaje, acerca del primer Obispo de Valencia, después de su conquista. 

Mi querido hermano: En esta seré corto, y sólo diré vaciando para que no se me extravíen algunas apuntaciones que me han venido a mano. Comenzaré por las relativas a reliquias e imágenes de Santos que posee esta iglesia de Tarragona y a la gran devoción que en ella se tiene a Santa Tecla. 

Venérase una reliquia de San Lorenzo: está en esta iglesia desde los tiempos de Calixto III, cuyo confesor N. Cosmos o Cosmas, Arcediano de San Lorenzo y Prior de Zaragoza la regaló con su auténtica, y en 1578 se colocó en la estatua del Santo que se fabricó en Barcelona.

Hay también una hermosa estatua de plata de San Miguel, dádiva de Don Miguel Juan Fivaller, Arcediano de Vilaseca: diola en 1610. En 31 de enero de 1600, el canónigo Marian regaló al Cabildo un libro intitulado  

Virginale, compuesto por Monseñor Santoria, que contenía la vida de Santa Tecla. En 7 de febrero de 1613, dio el Cabildo comisión al canónigo Marian para sacar copia de la vida de Santa Tecla, escrita por San Basilio y otros Padres, existente en el monasterio del Escorial en hebreo y griego; y que para conseguirla e imprimirla se valiese de la mediación del maestro del Príncipe Don Galcerán de Albanell. En 1619 se hicieron varias instancias al Arzobispo de esta metrópoli, para que impetrase rezos propios de Santa Tecla, San Fructuoso y San Magín. Estos rezos había corregido en 1616 un padre Gil, Jesuita. La fiesta de la traslación de Santa Tecla se hacía antiguamente dom. D madii: y así duró hasta 1587, en que se resolvió que se hiciese dom. IV post Pentec., por evitar la concurrencia de la fiesta de la Cruz en aquel domingo primero.

Hay memoria de un retablo de Santa Tecla que se construía en 1426 de la pedrera de Tarragona y alabastro de Sástago en Aragón. El arquitecto o picapedrero, fue en Guillem de la Mota; escultor P. Johan de Tarragona. Vino también alabastro de Siguero en el Ampurdam; fue a cortarlo el maestro Mota a Besalú por cuarenta sueldos, y lo embarcó en Rosas en agosto de 1426. En octubre de 1185, Don Alfonso II de Aragón dio a Santa Tecla la villa de Montroig; su fecha en Zaragoza.

La imagen de plata de Santa Tecla se concluyó en 1625. Hízola Bernardo Maymó, platero de esta ciudad. Para ello se deshicieron las joyas del brazo de la Santa; tasolas el platero Ros de Barcelona, con Bernardo Maymó, y declararon que dejando bien adornado el brazo, se podían sacar de los anillos y joyas restantes, más de seiscientas libras. Para la hechura pidió Ros cuatrocientas libras, pero Maymó la hizo. El referido Maymó había también labrado la imagen de plata de la Concepción de nuestra Señora, la que entregó a 12 de abril de 1614. 

La peana de plata de dicha Santa en del mismo tiempo poco más: para hacerla se vendió la cruz o báculo de Don Juan de Moncada, y la de Don Juan de Hoces, una fuente de plata y otras alhajas. El platero que la hizo, fue F. Vaquer. El brazo de la misma Santa tiene puestos dos anillos, regalo de Don Jaime Mas, canónigo y dignidad de esta iglesia, y Obispo de Vique: murió en 1684. Trasladose esta reliquia a la nueva capilla de mármoles en 1775. Sacábase en rogativa en tiempo de calamidades públicas. Muchas noticias semejantes a estas pudiera darte, si fueran más importantes, pero estoy ya impaciente por declararte el principal objeto de esta carta, que es deshacer una equivocación en que incurrí de buena fé, no recelando que habría donde tropezar. 

En mi Viaje a Valencia dije (Cart. III del tom. I), que el primer Obispo de aquella ciudad fue el Prepósito de Tarragona Ferrer de Sant Martí. Seguí en esto la opinión común, según lo escrito por Diago, Ballester, Gimeno y otros muchos. En los viajes posteriores a otras iglesias he hallado muchos documentos que aclaran la equivocación que en esto hay. 

Porque realmente, el primer Obispo de Valencia fue, no el citado, sino Ferrer de Pallarés. Dos Ferreres existían hacia los años 1229 y siguientes; es a saber, Ferrer de San Martín y Ferrer de Pallarés. Ambos firman como diferentes personas en un privilegio que dio el Rey Don Jaime I para la fundación de los frailes de San Antón de Mallorca fecha apud Maioricas idus septemb. anno Dni. MCCXXX, donde entre los testigos se lee: Ferrarius, Praepositus Terraconensis. = Ferrarius de Sancto Martin. = Eximinus de Urrea, etc. Hállase este pergamino en Mallorca, según aviso. Es muy verosímil que el Ferrer de Sancto Martino no era individuo del clero Terraconense ni de otro alguno, porque siéndolo lo hubiera especificado con algún dictado, según la costumbre. Era uno de los nobles legos que acudieron a la conquista de Mallorca y que firmaron varias veces. Sin embargo, este pasó por clérigo y por primer Obispo de Valencia, sin haber podido hasta ahora atinar las causas de tamaña equivocación. (V. Diago.) 

1.° Es cosa cierta que el primer Obispo de Valencia fue el Ferrer, Prepósito de Tarragona. Consta esto de la escritura original que existe y vi en el archivo de la catedral de Tarragona, y es la de la obediencia que prestó el mismo Ferrer, Obispo de Valencia, al Metropolitano, XII kal novemb. anno M.CC quadragesimo. En la cual firma él mismo con estas palabras: Sig+num F. Episcopi Valencie et Prepositi Terrachon.

2.° Que este se llamase Ferrer de Pallarés y no de San Martín, se demuestra por los Cronicones que he visto, de los cuales consta que el Obispo de Valencia, muerto por los Moros era este.

Lo mismo consta del Necrologio de esta santa iglesia en que se lee: II kalendas maii anno Domini M.CC.XXXXIII obiit Dominus Ferrarius, primus Episcopus Valentiae et Prepositus Tarraconae, qui instituit commensaliam Sancti Pauli in hac ecclesia, et beneficium Sanctae Teclae, in civitate Valentiae: et dum veniret ad concilium fuit captus à Sarracenis: et post triduum nequiter jugulatus.

Esto era lo principal que por ahora tenía que decirte. 

A Dios. Tarragona, etc. 

jueves, 2 de junio de 2022

CARTA XXV. Biblioteca del Señor Pérez, códices

CARTA XXV. 

Noticia de la biblioteca del Señor Pérez, y de sus códices que legó a la Santa Iglesia de Segorbe. 

Mi querido hermano: Referidas ya y fijadas las principales épocas de la vida de nuestro Obispo Pérez, pasemos a tratar de su mérito literario, cuya noticia es de mucho interés. Hay ciertos sabios que sin dejar de ser útiles a la sociedad, encierran por modestia sus trabajos, creyéndolos indignos de la luz pública: dignos por lo mismo de que la posteridad recoja las reliquias que se salvaron de la injuria del tiempo, y de la avaricia, o de la envidia. Esto intentó hacer con los libros que dejó a su Iglesia aquel docto Obispo, honrándola con la posesión de lo que tanto amó en esta vida. Tal era su escogida y copiosa biblioteca, de la cual dice en su testamento: “Item, dejo y lego al Cabildo e Iglesia catedral de Segorbe todos mis libros de varias y diversas facultades, ansí teologales, historiales, griegos, latinos, como de otras qualquier lenguas, y de qualquier género que sean, contenidos y especificados en el dicho inventario por mí hecho de mis bienes patrimoniales y hacienda que tenía antes de ser Obispo de Segorbe, como en el precedente Item tengo declarado; como de los demás libros que yo he comprado después de ser Obispo de Segorbe en el día de hoy haya hecho donación irrevocable, dicha entre vivos, al dicho Cabildo e Iglesia de Segorbe, con auto recibido (pone recebido) por el notario infrascripto recebidor (recibidor) del presente mi testamento; la cual donación a mayor abundancia con el presente legado la ratifico y apruebo. Y ruego y encargo a los capitulares de dicha Iglesia den algunos libros de menos importancia a mis sobrinos que los pidan para estudiar, conforme al arbitrio del dicho Cabildo.” Supo este sabio cuerpo apreciar un don de tanto precio, y destinó una de las piezas interiores de la Iglesia para colocarle donde hoy se conserva, aunque mezclado con otros libros; muchos de los de Pérez están anotados de su mano. Sin embargo, no eran todavía estos los libros de que hablaba el canónigo de Valencia D. Juan Bautista Cardona, Obispo después de Elna, Vique y Tortosa, cuando aconsejaba al Rey Felipe II que debían llevarse al Escorial los libros del Obispo Pérez (a). (a) En el tratado que compuso Cardona de Regiam S. Laurentii bibliothecam (biblioteca de San Lorenzo del Escorial), decía así: “Por cuanto hay en España algunos hombres eruditísimos continuamente ocupados en los estudios de las letras, y que siempre están, o meditando o escribiendo algo; y con todo eso nunca publican sus meditaciones o escritos; o porque puliéndolos nunca llegan a satisfacer al soberbísimo juicio de los oídos, o aunque los aprueben, embarazados con cierta vergüenza y modestia los detienen en su casa; o dado caso que no haya algunos de estos impedimentos, no tienen tanto caudal, que pueda bastar para los gastos de las impresiones de los libros; por eso es menester tener una grande providencia para que las vigilias y trabajos destos no perezcan, y se debe poner cuidado en que se lleven a la biblioteca Real. Yo sé de cierto que en los rincones hay ocultas muchas cosas, entre las cuales hay de Martín de Ayala, Arzobispo de Valencia, de Antonio Agustín, Arzobispo de Tarragona, de Diego de Covarrubias, Obispo de Segovia, de Miguel Tomás, Obispo de Lérida, de Pedro Chacón, de Alvar Gómez, de Alfonso Salmerón, de Aquiles Estacio, de Sepúlveda, de Zurita; y también de aquellos que hoy viven, Benito Arias Montano, Pedro Juan Núñez, Juan Bautista Pérez, Juan Bautista Monllor, y de otros, cuyos cuerpos no tanto se alimentan de los manjares, como sus ánimos de los estudios. Hablaba de sus trabajos secretos, copias de códices y documentos antiguos, ilustrados con muchas notas. Mas no verificándose esto, y quedando en libertad para disponer de ellos el Señor Pérez, les dio otros destinos. En su testamento refiere los volúmenes que tenía MSS. y el destino que les dio. Hablaré solo de los que aquí he registrado, porque no todos se conservan, aunque son muchos más que los que cita Ximeno, que sólo cuenta tres tomos en folio existentes en su tiempo en este archivo. Hay pues las obras siguientes: 

I. Primeramente un tomito en 8.°, como de unas doscientas fojas, que contiene varias apuntaciones sobre la lengua hebrea, es a saber: Dictata a Petro Lodoico Ruviale, valentino; al principio dice: die 25 Octobris 1555. Es un tratadito de rudimentos de gramática hebrea, escrito de mano del Señor Pérez, cuando aprendía esta lengua. 

Al fin dice: 28 Februarii 1556. Sigue: Ante psalterium hebraicum prolegomena; son siete hojas: obra también del mismo Maestro, pues al fin se lee: Finis dictatorum Petri Lodoici Ruvialis. Después de algunas apuntaciones sueltas, sigue otro tratado con este título: Rudimenta linguae hebraeae (la æ latina la escribo ae) dictata à Johanne Baptista Perez Valentiae die 6 Octobris 1559. No sé si bastará este MS. de letra de Pérez, para que se dé por cierto haber enseñado la lengua hebrea en la Universidad de Valencia. En seguida hay otro opúsculo intitulado: *(falta texto : creo que sólo “Va”)rietas vulgatae versionis ab hebraicam veritate in palmos. Por estas muestras consta que se dedicó en Valencia al estudio de la lengua hebrea, y más claramente por una nota que hay hacia el fin del libro al principio de una versión incompleta de los salmos, que llega hasta el 25. Dice pues: anno 1556: has annotationes ego excipiebam, cum magister nobis praelegeret psalmos hebraicè. Nada más resulta de este tomito, que contiene los ensayos de aquel grande hombre en el estudio de las lenguas orientales. 

II. Un volumen en folio, que contiene un Dictionarium arabicum. Al pie de este título dice: Omnis lingua confiteatur, quia Dominus J. C. &c. Consta de cuatrocientas fojas poco más o menos, donde están escritos de su mano varios artículos por el orden alfabético con la correspondencia latina y espacios suficientes para añadir otros. Al fin se halla también de su mano: Finis lexici arabici: Jesu Christo gratias. Siguen luego veinte y tres hojas, en las cuales escribió las dicciones arábigas correspondientes a los artículos que están en lo alto de las planas; y son los siguientes: Gramaticae vocabula: Rhetoricae vocabula: Dialecticae, Physicae, Mathematicarum, Astrologiae, Theologiae, Medicinae, Jus civile; monetae; pondera; mensurae &c. En la mayor parte de estos artículos hay correspondencias del árabe al hebreo y griego. 

III. Otro volumen en folio, que contiene la historia del moro Rasis, la cual dice, tiene Ambrosio de Morales en un original harto antiguo, escrito en pergamino. Agora tiene este original Gonzalo Argote de Molina, vecino de Sevilla. Otro original hay en Santa Catalina de Toledo, donde dice que fue traducido de arábigo en portugués por Gil Pérez, clérigo de D. Peynos (o Peytros) Porcel, por mandado de D. Dionis, Rey de Portugal, leyéndole Mahomad en arábigo. Del libro que contiene la historia del moro Rasis hizo mención Ximeno núm. 19; mas creyendo que no contenía otros escritos este volumen, calló los siguientes opúsculos. Un extracto de los libros de Eterio y Beato contra Elipando, con varias apuntaciones sobre la cronología y la historia eclesiástica y civil. Sigue en el mismo volumen Chronologia bibliorum, y entre varias cedulitas sueltas un certificado original, en que reconoce haber recibido por mano de D. Juan López de Velasco un códice gótico de concilios de la librería de S. Lorenzo el Real, el cual, dice, es uno de los dos que envió de Soria D. Jorge de Veteta (o Beteta, donde está Solán de Cabras), y que esto fue a petición del Inquisidor general, mi señor, que tiene dél (de él) necesidad para sacar ciertas diligencias, que se han de enviar a su Santidad. La fecha es de 3 de Junio de 1577. Este códice de D. Jorge Veteta es el llamado soriense, como veremos hablando de los cronicones de España, del cual se sirvieron nuestro Pérez y el P. Mariana, y cuya existencia es tan dudosa en el día. 

Después de otras innumerables notas misceláneas, que es imposible describir, siguen dos hojas y media de su letra, y son ilustraciones al libro de S. Isidoro de viris illustribus. Comienza así: Brevem Isidori libellum de viris illustribus brevissimis illustrabo scholiis, minores observationes in album exterius relaturus. Es papel de difícil lectura; pero no imposible al que tenga más ocio que yo, mayormente que de estas notas dice Ximeno, núm. 4, que se dieron a la estampa en la impresión real de las obras de S. Isidoro, y que no repararon en ello D. Nicolás Antonio ni Rodríguez. Por no tener aquí esta edición no me es posible hacer el cotejo que desearía; pero bien se puede asegurar que siendo este el borrador de que se sirvió privadamente, se hallarán algunas notas más que las impresas. Lo restante de este volumen son apuntaciones sueltas y de varia erudición, en que se ve que su principal estudio era la cronología. 

IV. Otro tomo en folio, que contiene lo siguiente: Comentario de cosas memorables que en la Europa han acaecido en tiempo del Rey Católico y del Emperador Carlos V y del Rey D. Felipe II, nuestro Señor, Reyes de España. Traducido de latín en romance por Miguel Bou de Villanova, escribano de registro de su Majestad, y en algo añadido. Comienza del año 1452 y acaba en 1581. Siguen luego hasta el fin copias de actas, himnos, y otros documentos pertenecientes a los Santos de España, entre los cuales son muy de apreciar algunas cartas inéditas, así de Pérez, como de otros a quienes consultaba sobre algunos Santos en particular, de las cuales tengo copia, y haré uso cuando lo pida la ocasión.

V. Otro volumen en folio, que contiene igualmente actas y documentos de los Santos de España. En el testamento parece dar a entender que tenía más volúmenes de actas de SS.; aquí sólo he hallado estos dos. 

VI. Un volumen en folio, que contiene la colección de concilios, en que entendió de orden del Cardenal D. Gaspar de Quiroga para enviar a Roma. Es el borrador original de todo su trabajo sobre esta materia. De él dice en el testamento: Item, otro libro de concilios góticos manda su Señoría quede para la librería de la Seo de Segorbe; en el cual libro hay correcciones de concilios. El Cardenal Aguirre publicó una prefación de este docto varón, y sus cronologías conciliorum et gothorum, junto con la carta del Cardenal Quiroga a Gregorio XIII; pero es de saber que todo esto pertenece a la segunda remesa que este Prelado envió a Roma, la cual se halla aquí distinguida de la primera y tercera; a estas también acompañaban otras prefaciones de Pérez y cartas de Quiroga, piezas inéditas. Digamos de cada cosa en particular. 

I. El Señor Pérez puso en la primera remesa esta nota: “Este título fue en el primer libro a Roma: Concilia Hispaniensia impressa collata cum vetustis codicibus MSS.; et praeterea haec addita, nondum impressa, ex eisdem codicibus. = Liber qui inscribitur: Excerpta canonum, incerto auctore. = Emeritense concilium. = Toletana concilia quinque posteriora, nempe XIII, XIV, XV, XVI, XVII. = Leonis II Papae Rom. epistolae IV ad Hispanos. = Fragmenta inserta quibusdam conciliis.” Sigue luego la carta del Cardenal Quiroga a Gregorio XIII, que empieza: Cùm multa quotidie beneficia &c., y la prefación de Pérez: Reverendissimus Dominus meus Gaspar Quiroga &c., piezas inéditas, cuya copia envío. 

II. En la segunda remesa dice: “Este título fue en el segundo libro que se envió a Roma: XX concilia Hispaniensia ex vetustis codicibus descripta, nondum typis mandata. = Toletan. sub Gundemaro Rege 610. = Caesaraugust. III 691 (Zaragoza, Caesaraugusta, Caesar, César Augusta). = Caesaraugust. II 592. = Toletan. (toledano, Toledo) anno XII, Reccaredi (Recaredo) 597. = Barcinon. I, circa 540. Barcinon. (Barcelona, Barcinona, Barchinona, Barcino, Barçelona, etc.) II 599. = Oscense (Huesca, Osca, Oscha, etc) 598. = Egarense 614. = Narbonense 589. 

“Haec quidem sub gotthis habita; sequentia vero postceptam liberari ex sarracenorum (moros, sarracenos) jugo Hispaniam. = Legionense (León) 1012. = Coiancense 1050. = Compostellana (de Santiago de Compostela) decreta 1114. = Palentinum (Palencia) 1129. = Vallesoletanum 1322 (Valladolid). = Pennifidelense 1302 (Peñafiel). = Toletan. 1323. = Toletan. 1324. = Complutense apud Alcalam 1325. (Alcalá de Henares) = Complutense 1326. = Toletan. 1326.  Et praeterea concilia Carthaginiensia Africana (Cartago) cum vetusto codice collata. = Et chronologia gothorum Hispaniae Regum, (reyes godos de España) et veterum conciliorum, quae sunt in Hispaniam habita, usque ad sarracenorum ingressum.” 

Estas cronologías están publicadas por Aguirre: obra utilísima, como se deja bien entender, por la exactitud con que se ejecutó. Mayans (Prefac. a la era de España de Mondéjar) reprende a nuestro Obispo por haber seguido en sus cronologías la opinión vulgar de que la era española precede a la de la Natividad de Cristo en treinta y ocho años solamente, debiendo ser, como él cree, treinta y nueve. Mas en esto ya sabes que otros modernos han corregido a Mondéjar y Mayans, defendiendo el cálculo que siguió Pérez. Volviendo ahora a su libro, sigue la carta de Quiroga: Grata S. V. fuisse ea concilia &c., y la prefación de Pérez: Quod superiore anno feci in iis conciliis &c. ambas publicadas por Aguirre. 

III. En la remesa tercera dice: “Este título se puso al tercer libro de los concilios para su Santidad: Concilia graeca, affricana et gallicana collata cum quatuor coddicibus gotthicis MSS.; quorum hic est cathalogus.” Numerados estos dice: in fine hujus libri chronologia horum conciliorum, graecorum, affricanorum, et gallicanorum, no publicada que yo sepa. Sigue tras esto la carta de Quiroga: Cùm ad Gratiani editionem, quam V. S. emendatissimam &c., y la prefación de Pérez: Cùm jussu illustrissimi Cardinalis Toletani patroni mei &c., también inéditas; y van copiadas (a: Estas dos cartas y prefaciones se hallarán en el apéndice en los números XVIII, XIX, XX, y XXI.). Si son apreciables los breves apuntamientos de Pérez, deben serlo mucho más estos documentos. Gran bien sería para el público que se le diese una edición de este volumen tal cual se halla, con las innumerables notas marginales que hay de mano de este sabio español, a quien podemos llamar el restaurador de los concilios de España. 

VII. Un volumen en folio de más de trescientas fojas, que contiene copias de documentos pertenecientes a la Iglesia de Toledo y otras de España. Como sería muy prolijo referirlos todos, apuntaré ligeramente los principales, mientras se preparan copias de la mayor parte de ellos. Alphonsi VI privilegium de immunitate monasterii S. Facundi: “Hic narratur (dice Pérez) electio Bernardi in Abbatem, et susceptio officii romani in Hispaniam (Hispanià), octavo idus Maji (Maii), era 1118 (ann. 1080). Por este privilegio se ve que el oficio mozárabe se había quitado en Castilla antes que fuese ganada Toledo, era 1123; pues en la 1118 dice que estaba quitado. Conviene esto con lo que dice Pelagio Ovetense (Pelayo) que lo quitó Ricardo Cardenal, Legado de Gregorio VII, en un concilio de Burgos, era 1119.” Sacó Pérez esta copia del mismo monasterio con el favor de Fr. Juan Benito Guardiola, archivero. S. Hugonis Abb. Cluniacensis (Cluny) ad Bernardum electum Archiep. Toletanum, tunc Abbatem Sancti Facundi, epistola, qua permittit ut acceptet archiepiscopatum. Varias cartas de Reyes, tocantes a la dotación, primacía y otros privilegios de la Iglesia de Toledo, con la constitución de D. Cenebruno de numero quadragenario canonicorum. Erectio Ecclesiae Conchensis. Privilegio de D. Alonso VIII al monasterio de S. Martín de Madrid, era 1159. Bulas de Papas desde el año 1088 hasta 1251, sacadas de dos libros de la Santa Iglesia de Toledo, donde están juntas muchas bulas de la Primacía. Tras este título dice Pérez de su mano. “Quatro libros hay en la Santa Iglesia de Toledo, donde están trasladadas las bulas de la Primacía. El uno está en la librería, y le hizo escrevir el Arzobispo D. Rodrigo Ximénez: llega hasta Honorio III el año 1217. El otro libro está en un caxon (cajón) del Sagrario: es trasladado del otro, y tiene añadidas unas bulas de Honorio III del tiempo del Arzobispo D. Rodrigo, y una de Inocencio IV en tiempo de D. Sancho, electo año 1251, y parece se debió escribir en su tiempo. De allí hice yo trasladar estas, que allí no había más, y las puse por el orden de Papas, que allí estaban sin orden de antigüedad: y las comprobé yo mesmo con el original. Otro tercero de la Primacía hay en el Sagrario escrito en tiempo del Arzobispo electo D. Sancho, Infante de Castilla, año 1253. Este librillo tiene las firmas de Cardenales, y algunas bulas de Gregorio IX, que no tienen los otros dos. Otro cuarto librillo de la Primacía hay en el archivo arqueta 19, en cuero colorado; parece se escribió en tiempo del Arzobispo D. Sancho; porque al cabo tiene el gasto de su camino de Roma. Parece que deste se sacó el segundo que escribimos arriba. Las bulas de la Primacía están en el archivo arqueta 19, y algunas arqueta 4.” 

Después de estas bulas sigue: Bullae Pont. Romanorum, quae sunt in historiam compostellanam. Relación de la vida de D. Rodrigo Ximénez, Arzobispo de Toledo, que está enterrado en el monasterio de Huerta, escrita por Fr. Luis de Estrada, Abad del mismo. Más es descripción de su sepulcro, que vida de este Prelado: está incompleta. 

Bellum Navarum de Tolosa (guerra, batalla de las Navas de Tolosa) con este epígrafe: “Dominus Garcías cognomento Lasso de la Vega, tempore que officio legationis in romanam curiam fungebatur pro Rege et Regina Dominis nostris, adduxit sequentia Regi Alphonso praesentanda de bello Navarum de Tolosa, excerpta ex originalibus Innocentii Papae III. Et primo ponitur forma processionis, quae facta fuit ab ipso Innocentio, ut Deus praestaret Regi Alphonso victoriam in proximo conflictu cum sarracenis.” Sigue copia de la carta del Rey a dicho Papa, contando el suceso de la batalla. Varias bulas sobre diezmos, tercias &c. de la Iglesia de Toledo. = Item, sobre la destruicion (destrucción) de los Templarios. Todo esto con muchas notas suyas y extractos.
Constituciones del Arzobispo de Toledo Don Gonzalo, era 1333.

Erección de la Iglesia de Zaragoza en Metropolitana. 

Bula de Juan XXII sobre el traer cruz por Aragón el Arzobispo de Toledo Don Juan de Aragón, dada en 1323.

VIII. Otro volumen en folio igual al antecedente, que es también colección de documentos, entre los cuales haré mención de los siguientes:

Relación de la fundación que hizo D. Gil de Albornoz del monasterio de S. Blas de Villaviciosa de canónigos reglares, año 1348, y hoy es de frailes jerónimos. Está escrita por algún monje de aquella casa a petición del Señor Pérez, siendo todavía canónigo de Toledo, año de 1588. Se reduce a que por las quejas que dieron contra los canónigos, el fundador dio comisión al Obispo de Sigüenza D. Juan Serrano para que pasase al monasterio de visitador; el cual viendo los males que allí había, tuvo por conveniente quitar los canónigos, y dar el monasterio al de
S. Jerónimo de Lupiana; lo cual se verificó en 22 de Marzo de 1396.

Bula de Inocencio VI en que hace Legado al mismo D. Gil, Cardenal.

Testamento del mismo (impreso en su vida escrita por Ginés de Sepúlveda).

Carta de Clemente VII al Rey D. Juan I de Castilla, consolándole en la derrota que padeció. 

Carta del mismo al Consejo de Castilla, consolándole por la muerte de dicho Rey, y animándole a la buena dirección de los negocios en la menor edad del Rey Henrique III

Carta del mismo al dicho Henrique, consolándole en la muerte de su padre.

Carta del mismo a Pedro Lope de Ayala, preceptor del niño Henrique III, exhortándole a la buena educación de él, y a mantenerle en paz con la casa de Francia, y en la devoción a la silla apostólica. 

Carta de S. Luis, Rey de Francia, a la Iglesia de Toledo, enviándoles algunas preciosas reliquias, espina, leche de la Virgen, de la túnica purpúrea, de la toalla del lavatorio, de la sábana del sepulcro. Asegura que estas y otras recibió del tesoro del Imperio constantinopolitano.

Instrumento hecho por un Juan Gonzalo Reles de Sevilla, notario real, de la absolución dada por el Legado de Clemente VII, Domingo Obispo de Albi, al Rey D. Henrique III de las penas en que incurrió por la prisión de D. Pedro Tenorio, Arzobispo de Toledo, de Pedro, Obispo de Osma, y de Juan, Abad de Fusellis de la Iglesia de Palencia. Hízose esta ceremonia en la capilla de santa Catarina en la claustra de la catedral de Burgos a 4 de Julio de 1393.

Acto capitular del Arzobispo de Toledo D. Pedro Tenorio, cuando dio sus libros a la Iglesia, hecho a 15 de Octubre de 1380. Es de notar en él que para comprar el Nicolás Lira, el Henrico Boiol, y un Diccionario dio mil florines de oro. Cuenta allí gran parte de su vida, como estuvo desterrado de España siendo arcediano de Toro &c. 

Letras de D. Sancho, electo de Toledo, en que exime a los canónigos, porcioneros y capellanes hebdomadarios de su iglesia, y de la obligación de pagar la luctuosa; y dice entre otras cosas: in morte ipsorum non teneantur mulas, seu equitaturas, nec cyphos argenteos nobis, nec successoribus nostris dare. Dadas en Brihuega a 23 de Julio, era 1296 (año 1258). Igual gracia dice Pérez que hicieron a los beneficiados de aquella Iglesia los Arzobispos D. Gil, D. Juan de Zerezuela, D. Gutierre, D. Pedro de Luna, y D. Alonso Carrillo. 

Litterae Regis Angliae Ricardi II ad Bonifacium IX contra reservationes Ecclesiarum cathedralium. Constitutio magna plura continens in favorem fidei nostrae et in contumeliam et opprobrium judaicae caecitatis. Es de Benedicto XIII, (Luna), expedida en Tortosa a 11 de Mayo, Pontif. anno XXI (1415). En ella hace memoria de las disputas que a presencia suya se tuvieron en dicha ciudad entre los doctores católicos y judíos, de los cuales dice que se convirtieron tres mil. El Señor Pérez asegura aquí que San Vicente contribuyó a esta conversión: fueron las disputas en 1413. 

Algunas bulas de la Primacía de Toledo, distintas de las contenidas en el vol. antecedente. 

Testamento de D. Juan de Contreras, Arzobispo de Toledo, fecho en Alcalá a 16 de Setiembre de 1434. 

Vida del Arzobispo de la misma Iglesia Don Pero González de Mendoza, que murió en 1495, compuesta por Francisco de Medina y Mendoza, vecino de Guadalajara. En la Biblioteca de Nicolás Antonio se hace mención de este escritor, mas no de tal obra. 

Vida de D. Juan Tavera, Cardenal hasta el año 1541. 

Varias bulas de Clemente VII, Paulo III, Julio III y Paulo IV sobre los estatutos de limpieza de sangre en la Iglesia de Toledo, y las órdenes de Santo Domingo y S. Francisco. 

Copia de los cincuenta y tres cargos que hizo el cabildo de Toledo, a su Arzobispo y Cardenal Siliceo; con la respuesta de este Prelado, y otros documentos sobre esa materia. 

Bulas de Paul IV y Pío V sobre las personas que pueden entrar en el coro de aquella Iglesia; y contra los que tienen sillas, estrados o almohadas.

D. Gasparis Quiroga, canonici Toletani, discessus Romam, ut esset Rotae auditor, ann. 1555, auctore Alvaro Gomezio; son 126 hexámetros. Creo que Pisa, en la historia de Toledo no le supone canónigo al tiempo de esta partida = Paso en silencio otros muchos documentos por estar ya publicados, o por no ser de tanta consideración. 

IX. Un volumen en folio, que es Catalogus beneficiorum omnium Ecclesiarum fundatorum in Ecclesiam Segobricensi, et ceteris Ecclesiis totius dioeces. cum eorum capellis, numero, invocationibus, fundatoribus, et fundationibus, notariis, et annis, patronis, beneficiatis, possessoribus, valore, oneribus. Collectus anno 1596 ex variis scripturis fundationum, et collationum, et libris collectorum. Divide toda esta materia en diez clases distribuidas por las dos planas así: Capellae, numerus, invocatio, fundator, notarius, patronus, beneficiatus, valor, onera, subsidium. Pone la noticia correspondiente en cada clase, menos en la de subsidium por la razón que dio después del título: Subsidii, et excusati decimarum quantitas non additur in singulis, quia augetur, et minuitur pro ratione necessitatum, et concordiae initae cum Rege; servato tamen fundamento taxae cujusque beneficii. Sed taxa ad subsidium ponitur.

Sigue la misma obra sobre los beneficios de la diócesis; y de la breve distribución de clases pasa a referir por menor el origen, las sucesiones y circunstancias de algunas de las capellanías. Incluye la noticia de varias genealogías, y toca por incidencia muchos hechos, que acaso no serán conocidos por otro camino. 

Creo que estos son los dos libros de que dijo en su testamento. Item, otros dos libros que hay de mucha substancia; en el uno está la relación de todos los beneficios de la Seo con las rentas dellos, y los patronatos y sucesión de beneficiados de la Seo de Segorbe; y otro libro de los beneficios de la diócesis; manda su Señoría que dichos libros queden en el archivo episcopal de Segorbe, aunque si Dios diere vida a su Señoría tiene intención de acaballos (acabarlos), y dar copia al cabildo de dicha Seo. 

De otros dos sobre la misma materia habla también allí, y ruega que se cosan los cuadernos porque no se pierdan. Si esto no sucedió, yo por lo menos no he visto más que los dos ya dichos, ni Villagrasa menciona otros.

X. Consérvase también el episcopologio de esta Iglesia, de que ya di noticia en la carta 

XIX, escrito de mano de su secretario Andrés de la Parra, y con muchas adiciones y notas de la suya. Es libro precioso, del cual me he valido para rectificar algunas equivocaciones aun del mismo Villagrasa, que casi le copió; está muy mal tratado, y para durar poco tiempo.

XI. Libros de las visitas que hizo en su catedral en los años 1592 y 1596. 

Por último, en su biblioteca debe de haber otras obritas y apuntaciones; mas el estado de aquella pieza no permite tan exacta y detenida averiguación. Acaso alguno más afortunado que yo hallará allí, o en otra parte dos libros de declaraciones de Cardenales los cuales como se dice en su testamento manda su Señoría que queden para la librería de la Seo de Segorbe. Lo mismo digo de los muchos borradorcillos en materias beneficiales y canónicas cuyo escrutinio se encargó al Dr. Melchior Ocanya (Melchor Ocaña), arcediano de Alpuente.

Echarás de menos la noticia de los cronicones que copió; mas la dejo para el correo siguiente, porque es libro muy precioso, y quiero hablar de él con más extensión. 

A Dios. Segorbe &c. 

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