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lunes, 8 de agosto de 2022

CARTA LXIII. Viaje al monasterio de S. Pedro de la Portella

CARTA LXIII. 

Viaje al monasterio de S. Pedro de la Portella (a: Este viaje y los que siguen en este tomo se hicieron a fines del año 1807.): su fundación, titular, dedicación, y cofradía notable instituida en él. Consagración de Guislaberto, obispo de Barcelona. Actas originales de un concilio de Narbona. 

Mi querido hermano: Desde el monasterio de Ripoll, la segunda vez que en él estuve, saliendo del obispado de Vique tomé la ruta hacia poniente y al antiguo condado de Berga, que antes fue de la diócesi de Urgel, y hoy pertenece a la nueva sede de Solsona. El primer punto a donde me dirigí, fue el monasterio de S. Pedro apellidado de la Portella, cuyo abad D. N. Blanco, consumido de años y de achaques, se resistió a dejarme ver las antiguallas diplomáticas de la casa. El disgusto que tuve con esta negativa, después de un viaje tan incómodo por caminos ásperos y sumamente peligrosos, creció sobre manera, viéndome a media tarde (porque esa era la hora) solo en aquel desierto tan desapacible y con tan poca compañía. Porque has de saber que el monasterio no es más que la iglesia y tres o cuatro casas sueltas sin cerca, con otros tantos monjes, de los cuales en aquel momento no hallé ninguno. Mas a poco rato volviendo de su paseo, y enterados de mi situación, me ayudaron a vencer la resistencia o digamos manía de aquel venerable viejo, con el cual me pasaron cosas que no son para escritas, y sabrás algún día dándolo Dios, y reirás con ellas. Pues digo que aquellos venerables solitarios lograron que su superior abriese el archivo peculiar de su dignidad, que era una arquilla metida en un rincón, y depósito de cosas harto apreciables.

Y lo primero que me pusieron en la mano fue una escritura original, cuyo exordio es este: Anno ab incarnationis Domini nostri Ihesu Christi nongentesimo, era nongentesima XXXVIII, indictione X, die chalendarum Decembrium, anno II. regnante Karolo rege. 

Todo esto va bien, dije, menos la indicción que no era la X sino la III: y esto que parece una equivocación del notario, no lo es en una escritura original como esta, sino que tengo para mí que algunos siguieron en las indicciones una cuenta diferente de la nuestra; de lo cual hay muchas y repetidas pruebas. El año II del rey Carlos el Simple está bien: y esta es una demostración de que en Cataluña se calendaron las escrituras de su tiempo, comenzando a contar su reinado desde el año 898 en que murió Odón. Continué leyendo, y me hallé con la dedicación o como decían consagración de la iglesia de Santa María, S. Saturnino y S. Hilario del lugar de Lacorre, que antiguamente había sido de idólatras, y estaba en lo alto de una roca: cuya solemnidad y confirmación de la dote y distrito o parroquia de la iglesia hizo el obispo de Urgel Nantigiso a ruegos de los vecinos de aquel lugar, cuyos nombres se expresan: imponiendo además al sacerdote que allí hubiese la obligación ut per singulos annos terciale censum persolvat de annona modios V. et solidos II. denarii. Dijéronme los monjes que dicha iglesia (hoy llamada de Lacor) dista poco del monasterio, al cual se unió con el tiempo, y esta es la razón de hallarse en él esta escritura; la cual copié y ya adjunta (a: Apend. n. XXI).

No estaba entonces fundado este monasterio, ni lo estuvo hasta un siglo después, es a saber, hasta por los años de Cristo 1003. Pereció la escritura primordial de la fundación, pero de los documentos que iré alegando y de otros cuya mención no es necesaria, consta que los fundadores fueron Wifredo, hijo de Portella y de Doda su mujer, casado con Ermetruit; los cuales dotaron la casa para que en ella se profesase la regla de S. Benito. Todo esto, con el año que dije, consta de un cabreo, o relación de los predios del monasterio, que queda en él, cuyo principio es el siguiente a la letra: Anno ab incarnatione Domini nostri Ihesu Christi millesimo trigesimi tertii, era millesima septuagesimi primi, indictione prima, epacta VII, anno tertio regnante Aenrico rege Francorum (todos estos datos están conformes), et anno TRIGESIMO quo domus haec constructa, et ex quo hic monachi sunt coadunati, Deo annuente, sub regula almi patris Benedicti vivere cupientes, adiuvante Christo: exinde simul fratres in unum congregati, definitum est ab illis ut ex prediis eiusdem cenobii cartula deberetur inquiri &c. Esta escritura tan próxima a la fundación del monasterio, no deja duda en que se verificó treinta años antes, esto es, en el de 1003. (N. E. anno TRIGESIMO quo domus haec constructa)

Los nombres de los fundadores constan en otra escritura de donación hecha por ellos cinco años después, en el de 1008, XII del rey Roberto; la cual vi en la misma abadía, y va copiada sólo por esto (a: Apend. n. XXII). Dícese en ella: Ego Doda femina, cum filio meo Wifredo, PROLES Portelle, donatores sumus &c. De otra escritura del año 1035, que diré luego, consta que la mujer de Wifredo se llamaba Ermetruit, y que los que hasta ahora no suenan más que como sus bienhechores, eran sus constructores, como allí se dice. 

Averiguado esto, pasemos a ver el título del monasterio. Todas las escrituras antiguas le llaman de S. Pedro de Fronteñá (Sancti Petri Frontanianensis, o de Fronteniano), por estar en el territorio (appendicio) del castillo de ese nombre. Ahora, y yo no sé desde cuando, es conocido con el dictado de la Portella. Sólo diré que al fundador Wifredo su misma madre Doda le llama hijo de Portella, y parece ser que este nombre del padre vino a ser propio de un castillo cercano de que era señor, como aparece de otra escritura del año 1069 en que un hijo de este Wifredo y nieto de Portella se llama a sí mismo senior castrum Portellensis. Mas como al mismo tiempo continuaban intitulando al monasterio de Fronteniano, debe decirse que no se introdujo entonces el otro dictado, pero que al fin de ese castillo se derivó. Volvamos al examen de las escrituras.

Entre las cuales me presentaron una muy apreciable, en cuyo análisis me detendré con gusto y no sin provecho. En primer lugar veamos la fecha que está en el exordio: Anno ab incarnationis Dominice XXXV. post millesimum, era MLXXIII, inditione III, epacta XX, XI. Kal. Octobris, anno V. regni Aienrici regis. Todos estos cómputos cuadran con el día 21 de Septiembre del año de Cristo 1035. En ese día, que cayó aquel año en domingo, se congregaron en este monasterio el arzobispo de Narbona Wifredo, S. Ermengol obispo de Urgel y Wifredo de Carcasona (que es el que antes lo había sido de Besalú). Los motivos de esta reunión fueron tres: 

1.° consagrar al nuevo obispo de Barcelona Guislaberto: 

2.° dedicar la iglesia de este monasterio y confirmar su dotación: 

3.° erigir una cofradía de los que ayudasen con sus bienes a la nueva fundación.

En cuanto a lo primero, que sin duda fue el principal objeto de esta reunión, como lo indica la escritura, así como es curioso el hallar el principio del pontificado de Guislaberto, ignorado hasta ahora, también es notable que para su consagración se reuniesen en lugar tan áspero aquellos prelados. Y aunque al mismo tiempo se propusiesen hacer las otras cosas, como es así la verdad, yo entiendo que del venir aquí Guislaberto pudo ser otra la causa, que era el ser él de por acá, y el estar heredado en este condado de Berga. Cosa que indican las muchas escrituras que de él y con sus firmas y las de sus padres Udalardo y Rachel o Richilde, se hallan en el archivo de Solsona. Mas esto no pasa de conjetura. Algo más es el hallarle ya firmando de su mano, Guislabertus levita, en escritura del año 1005: cosa que no viene bien con el estado de matrimonio que le atribuyen los historiadores. Esto ya no es de aquí; mejor será examinarlo en lo de Barcelona. 

Lo segundo que se propusieron aquellos prelados fue consagrar la iglesia del monasterio, dedicándola a nuestro Señor Jesu Cristo, a S. Pedro, S. Juan Bautista y S. Martín confesor, que serían los tres altares que en ella habría, y confirmando todo lo que sus fundadores Wifredo y su madre Doda y su mujer Ermetruit le habían dado, y cuanto en el día de su consagración ofrecieron los nobles y pueblo que concurrieron a aquella solemnidad.

Lo tercero que hicieron los obispos fue dar su consentimiento y aprobar la cofradía que instituyó el obispo territorial S. Ermengol, concediendo varias indulgencias a sus individuos, y mandándoles que mutuamente se auxiliasen en sus enfermedades, y estableciendo sufragios para los finados; todo ello en favor de los que contribuyeren al monasterio con pan, vino, oro o plata.

No para en esto el contenido del documento, sino que establecidas las dos últimas cosas, mandaron aquellos prelados al fundador del monasterio Wifredo, que con la escritura que de ello se extendió se presentase al futuro concilio de Narbona, y obtuviese de los obispos asistentes en él la aprobación de todo. Obedeciendo Wifredo se llevó consigo la escritura con un gran hueco en blanco entre el remate de lo acordado en este acto, y las firmas del arzobispo de Narbona y de S. Ermengol, para que en el concilio se continuase a renglón seguido el decreto de los obispos, como en efecto lo está. Y esta es la razón de hallarse la firma original de S. Ermengol después del decreto de aquel concilio, al cual ya no pudo asistir, pues consta que murió a los 42 días de haber aquí consagrado a Guislaberto y la iglesia del monasterio &c., es a saber, a 3 de Noviembre del mismo año 1035. 

Pusiéronse pues los decretos conciliares, primero aprobando canónicamente la dotación del monasterio, y segundo confirmando la hermandad instituida por S. Ermengol en favor de la misma casa. Mas en este último se especifican y amplían los favores y gracias mucho más que lo hizo aquel santo obispo. 

A esto siguen las firmas de los metropolitanos Wifredo de Narbona y Raiambaldo de Arlés, con las de 31 obispos de los siglos XI y XII que sucesivamente fueron aprobando la cofradía. No me es fácil averiguar a punto fijo por falta de libros cuales son de todos ellos los XVII que se hallaron en aquel concilio, como dice el decreto, porque sus suscripciones andan mezcladas con las de otros obispos ciertamente posteriores, que firmaban donde hallaban vacío, como saben todos los prácticos en esto. Tampoco se sabe el año en que se tuvo aquel concilio, pero es innegable que ha de ser anterior al 1046, puesto que todavía firma como asistente Oliva, obispo de Vique, que murió en ese año. Yo me atreva a decir que se tuvo en Narbona en 1043, y que es el que mencionan las colecciones de concilios; aunque dan de él tan escasa noticia. Mas al fin se sabe que asistieron a él el arzobispo de Arlés y otros obispos que suenan en el nuestro. Para cuando se haga una nueva edición de aquella obra no vendrá mal este documento que va copiado (a: Apend. n. XXIII) con la nota de los años en que lo fueron los obispos de nuestras iglesias. Por último no eches en olvido la existencia de S. Ermengol en este año 1035, al cual todos suponen muerto lo más tarde en 1033. En el episcopologio de Urgel se demostrará hasta la evidencia que no falleció hasta el 3 de Noviembre del año que dije. Y basta de esto.

Del año 1069 vi otra escritura que también copié (b: Apend. n. XXIV), y es la donación de la iglesia de Santa María de Quarr (Quart), hecha a este monasterio por Bernardo Guifredo, señor del castillo de la Portella, y por su mujer Migdonia, los cuales habían comprado su territorio al vizconde de Cerdaña Bernardo Seniofredo y a su mujer Guillia, por precio, scilicet, dice, XXV uncias de auro optimo probato, quem dicunt henés. No sé qué oro sería este llamado henés. Firma en la escritura Bernardo, obispo de Urgel, uno de los de ese nombre en el siglo siguiente. En este documento se hace mención del abad de este monasterio Ponce, el primero de quien tenemos noticia. Muy escasas son las que tengo de los sucesores. En 1265 lo era Arnaldo: en 1285 Romeo: en 1338 murió Bernardo: en el mismo año a 4 de Julio fue electo Guillermo de Rovira, confirmado por Arnaldo, obispo de Urgel: en 1396 lo era Raimundo, en 1442 Francisco: en 1530 Pedro de Vilatorta.

Nada más tengo que decir de esta casa, ni de su parte material, sino que me despedí de ella tan contento como había entrado triste. Buen agüero, dije para mí: no va mal en la nueva diócesi de Solsona. A Dios. 

jueves, 26 de enero de 2023

CARTA CXXII. Catálogo de los Obispos de Barcelona en su estado moderno.

CARTA CXXII. 

Catálogo de los Obispos de Barcelona en su estado moderno.

Mi querido hermano: Es notorio que el reverendísimo P. Mtro. Flórez sólo trató en su España Sagrada del estado antiguo de nuestras iglesias, fijándole por término, o la restauración de las Sillas episcopales del dominio de los Árabes, o algún suceso ruidoso y Prelado insigne, y las más veces terminándolo en el siglo XII, en que verdaderamente pareció mudar de aspecto la Iglesia Española, así por las victorias y rápidos progresos de las armas Cristianas, como por la introducción de la vida monástica en nuestras catedrales, y por la variación consiguiente en la disciplina. En esta iglesia de Barcelona fijó por término de su estado antiguo la muerte de San Olegario, finalizando en este santo Prelado el catálogo de los primitivos Obispos, cuya vida y épocas de pontificado examinó con gran escrupulosidad y acierto, auxiliado con las noticias que le suministró el docto y conocido P. Don Jaime Caresmar. Y aunque yo no me he propuesto ser un continuador de la España Sagrada, empresa reservada a manos más diestras; pero tampoco debo ser un importuno repetidor de lo que ya está bien escrito. Y así, por no desaprovechar lo que he recogido, y por cumplir con parte de la obligación que me he impuesto, concluiré el catálogo de los Prelados de esta iglesia desde San Olegario hasta el presente. No puedo negar que me he aprovechado del catálogo latino que publicó el P. Mateo Aymerich, Jesuita, en 1760; mas tampoco callaré que en algunos puntos he podido ilustrarle, y aun corregirle, supliendo la sequedad de su narración con algunas noticias más extendidas y necesarias para la historia, y con la de los sínodos diocesanos, de que no hizo mención. También he disfrutado el Episcopologio que dejó manuscrito el canónigo Don Francisco Tarafa, bien conocido por sus escritos, el cual se conserva en el archivo de esta santa iglesia, y llega hasta mediados del siglo XVI. No me ha servido poco un Cronicón de fines del siglo XIV y principios del XV, escrito por Guillermo Mascaró, beneficiado de esta catedral, el cual es exactísimo en los cómputos cronológicos, y muy digno de fé, como testigo ocular de lo que refiere. Existe este escrito en la biblioteca de Don Ramón Dalmaces. En fin, haré lo que pudiere en obsequio de los que no saben latín, y vamos allá con nuestra labor.

Muerto San Olegario a 6 de marzo de 1137, según nuestra cuenta, el cabildo eligió por sucesor a

Don Arnaldo Armengol, apellido cierto de este Prelado, como consta de un instrumento de venta de 30 de octubre de 1142 (libs. antiq. fol. 190. núm. 514). No se sabe fijamente el día de su elección; pero ya suena electo el día 29 de junio del año I del Rey Luis (1138), en que el Conde Don Ramón le ofreció que no se apoderaría, como hasta entonces, de los bienes de los Obispos difuntos de esta Silla (V. Baluzio, lib. IV., Marc. Hispan.). Era este como preludio de la general concesión que sobre esto hizo a todas las catedrales de su reino en Gerona a 6 de agosto de 1150. No se consagró nuestro Obispo hasta después del día 18 de noviembre de 1139: lo cual nació sin duda de la vacante de la iglesia de Tarragona después de la muerte de San Olaguer. De dicho día es la carta de este cabildo a Willermo, Arzobispo de Arlés, y Legado de la Sede Apostólica, en que pide la consagración del electo, de quien dicen que era presbítero de esta iglesia, y sin duda canónigo, porque no tomaban este nombre los del Capítulo, sino que sólo se distinguían por el grado, o de dignidad o de orden. Así se ve en las firmas de este instrumento, en que nadie se firma canónigo: cosa común en aquel tiempo a otras iglesias. Suscribe además, en primer lugar, Berenguer, Obispo de Gerona, y después de las subscripciones del clero, sigue la del Legado, confirmante, y la de Raimundo, Obispo de Ausona, y de varios nobles y seculares. Es buen documento. ¿Y por qué no le había de copiar (a: Ap. núm. XLIX.)? 

En él tenemos una memoria más de este Legado Apostólico, de quien hasta ahora sólo había visto la concordia que concertó entre Pedro, Obispo de Urgel, y Gaufredo, Obispo de Roda, a 2 de mayo de 1140: la cual publicó el P. Don Jaime Pascual en su Obispado de Pallás.

Otra noticia del mismo Legado hay en la institución de la canónica de San Pedro Cercada de 17 de diciembre de 1139, en la cual suscribió también nuestro Obispo Arnaldo sin dictado de electo. Acaso será la primera subscripción después que fue consagrado. Sin duda estaba en compañía del Legado, que lo consagró (V. Viaje a Gerona). 

Otra memoria no conocida de nuestro Prelado hay en el archivo real, y es la donación que a 14 de septiembre del año III del Rey Luis el Joven (que es 1139) hizo con todo su Capítulo a la iglesia de Santa María de Estañ, y a su Prior Guillermo, de la iglesia S. Stephani de ipsa garriga (de ahí el apellido Çagarriga) y sus sufragáneas, ecclesiam videlicet Sancti Petri de valle Charchara, et ecclesiam S. Cristophori de Munt degues, et ecclesiam S. Pauli de Munt man, et ecclesiam S. Gervasii ... salvo jure et reverentia Barchin. Episcopi et Sedis. Retinemus nanque in praedicta ecclesia S. Stephani ipsam sinodum. También hay otra memoria de haber consagrado este Prelado la iglesia de San Julián de Alfoz en 1142 (a: Ap. núm. L.). Del mismo año 1142, a 15 de diciembre, existe original en Solsona la donación que hizo a aquella iglesia de una casa en Barcelona (anno VI. regni Lodoyci junioris, XVIII. kal. januarii). Acostumbraban los Prelados de aquellos tiempos visitar los santos lugares de Jerusalem y de Roma. Con este deseo ordenó el nuestro su testamento pocos días después, a 22 de diciembre del año VI de Luis el Joven, que es 1142 (b: Ap. núm. LI.), y emprendió poco después su viaje hacia Jerusalem: mas no pudo llegar allá, y murió en Roma en marzo del año siguiente. Consta de la publicación del testamento que se hizo a 7 de noviembre de 1143. La cual he visto en el libro 1.° antiguo (folio 237). En ella, referido su testamento, se lee: Deinde vadens versus Jerosoliman apud Romam discessit ab hoc saeculo in mense martii anno praescripto. He copiado el testamento, donde se ve que tenía dos hermanos Ponce y Berenguer, al último de los cuales instituye albacea: manda a su iglesia meas libros, dice, qui in eadem ecclesia sunt bibliothecam quam feci scribere et alios. Omito de este Prelado (y lo mismo haré en todos los siguientes) las noticias de sus subscripciones, y otras memorias menos importantes, cuando sólo sirven para probar su existencia. 

Después de este Prelado cuenta Aymerich por sucesor a un Don Pedro, fundándose en que en la donación que hizo el Conde Don Ramón a los Templarios en Gerona el año 1143, y publicó Baluzio en la Marca Hispan., se halla la firma de S. Petri Barchin. Episcopi. Mucho extrañé esta especie, viendo que Zurita y más Diago, que traduce este documento en la Historia de los Condes, lib. II, cap. 146, con expresión de todos los testigos, callaron el nombre de este Obispo. Mas ¿cómo le habían de poner, si no se halla tal cosa en el original ni en las varias copias de él, que están en el archivo real y en el de la religión de San Juan? He visto estos documentos con cuidado y los he hecho ver a otros, y allí están para desengaño de cualquiera. La equivocación está en que Marca, que copió por su orden las firmas, puso S. Petri Barchinon. Episcopi, donde no se lee sino S. Petri Barch. Archilevitae. Y efectivamente era Pedro Arcediano de Barcelona en 1139, que firmó en el decreto de elección de Don Arnaldo, y lo era también en 1144, como diré luego en el sucesor Don Guillermo. Así que, pues no hubo otro fundamento para introducir este Obispo más que el documento citado, no hallándose en él, como no se halla, no lo cuento en mi catálogo, y pongo por inmediato sucesor de Don Arnaldo a 

Don Guillermo de Torroja, persona de gran consideración en aquellos tiempos. Ignórase su patria y los puestos que ocupó antes de esta dignidad. En algunos instrumentos que he visto de los años 1160 suenan dos hermanos suyos, Arnaldo, Maestro de la orden del Templo, y Raymundo, uno de los nobles de este principado. En el testamento de este último, que es del año sobredicho, firma nuestro Prelado. Sobre las memorias que de él produce Aymerich he podido hallar otras más importantes para su nombre y para la historia. La primera es la dedicación y consagración de la iglesia de San Martín de Cerdeñola en el condado de Barcelona, que hizo a 6 de las kalendas de marzo de 1144, acompañado de sus canónigos Pedro, Archilevita, Pedro, Primicerio, Raimundo, presbítero y juez, y Pedro, Sacrista y también de Armengol, Abad de San Cucufat. Todos estos juntos con el Conde Don Ramón, Raimundo de Cerdeñola y otros nobles, firman en el documento que he visto en esta catedral, ignorado de Aymerich. En él, además de confirmar a dicha iglesia su antigua dotación y de concederle el espacio acostumbrado triginta ecclesiasticorum passuum al rededor, la sujetaron a la Sede de Barcelona, obligándola a pagar anualmente per censum inter duos sinodos quinquaginta duos denarios monetae curribilis. De estos dos sínodos anuales hay otra memoria en la donación que Don Guillermo con su Capítulo hizo a 13 de agosto de 1149 de la iglesia de San Julián de Lisano superiori (vulgo Llisa de munt) a la iglesia de San Miguel de Fallio Richerio, con tal que la de San Julián asistiese a los sínodos que se celebraban dos veces al año.

En el año 1148 (leo 4148), asistiendo él al Conde Don Ramón en el sitio de Tortosa, socorrió las necesidades del estado con cincuenta libras de plata, las cuales sacó del tesoro de su iglesia con consentimiento de su Cabildo y del Metropolitano Don Bernardo Tort. En cambio dio el Conde a su iglesia el lugar de Villa de cans con un molino. Hiciéronse estas escrituras a 15 de octubre del mismo año. Del 1149 es la donación que ya publicó Marca de la iglesia de Santa María de Marmella en el Panadés a la iglesia de San Rufo, para que introdujeran en ella la vida reglar, como se insinuó en las cartas anteriores. Hallose en la famosa cesión que Roberto, Príncipe de Tarragona, hizo a su Arzobispo Don Bernardo de las dos terceras partes de la ciudad, y con B. de Castellet fue nombrado fiador de la nueva contrata, y como tal firmó la declaración que sobre esto se hizo años adelante, y asistió a la sentencia que el Rey Don Alfonso pronunció contra dicho Roberto, cosas correspondientes a las Cartas de Tarragona, como también el privilegio del Conde sobre no ocupar los bienes de los Obispos que muriesen, lo cual había prometido a nuestro Obispo estando para emprender la conquista de Almería; sino que la realización de este voto unos lo ponen en el año 1150, otros lo alargan diez más; y las copias que he visto hasta ahora no están conformes en la fecha. Pero no hay duda que fue en 1150, que es cuando vivían todos los Obispos que allí se nombran, de los cuales ya faltaba el de Gerona en 1160. El mismo año 1150 asistió a la dedicación de la iglesia de San Juan de Ripoll. También se halló en la del monasterio Arulense, obispado de Elna en 1158, y en la de Santa María de Solsona en 1163, obispado de Urgel, como se verá en su lugar. De este último año es la fundación de la canónica Agustiniana de San Vicente de Garraf, hecha por el Rey Don Alfonso II, la cual su sucesor Alfonso V unió después a la de Santa Ana de esta ciudad, como se dirá otro día.

Dos cosas recomiendan mucho, el crédito en que vivió, y la estimación en que le tuvieron los Príncipes. Una es la elección que hizo de él con algunos otros, la Reina doña Petronila para ejecutor del testamento que otorgó hallándose próxima al parto, de que nació el Rey Don Alfonso II; y otra y más principal y poco sabida, es la que yo descubrí en Tortosa, a cuya iglesia concedió nuestro Obispo la de Ascho (Ascó), y esto como vicegerente del difunto Conde Don Ramón, a 17 de febrero de 1162, que es nuestro 1163; en lo cual me remito a lo dicho allá y al documento que sobre ello se publicó. No fue menos estimado y favorecido de los Romanos Pontífices. Andaba por entonces el cisma que levantó el Anti-Papa Víctor, el cual favorecido del Emperador Barbarroja, trató de atraer a nuestro Obispo a su partido; sobre esto sé que se guarda en el archivo una carta que no he podido leer. Mas el Prelado se mantuvo siempre en la obediencia del verdadero Papa Alejandro III, y aun fue parte para que le reconociese el Conde Don Ramón, como lo confiesa el mismo Alejandro en la bula cuyo fragmento publicó Diago (Hist. de los Condes de Barcelona, lib. II, cap. 173). Otra prueba recibió del mismo Pontífice en la bula que le dirigió a 27 de mayo de 1169, confirmando las posesiones y territorio de su obispado, cuyos límites señala incluyendo las islas de Mallorca y Menorca. Va copia de ella (a: Ap. núm. LII.).

Deseando cortar el abuso que había por aquellos tiempos, de que los beneficios eclesiásticos se cedían por sus poseedores a otros, sin contar con sus patronos, impetró del mismo Papa un breve con facultad de compeler con censuras a los que sin licencia del Obispo hiciesen estas cesiones. Fue también uno de los fiadores del Obispo Don Lope, de Pamplona, en la composición que trató con el Conde Don Ramón Berenguer a 15 de enero de 1156 en Montpeller; cuento de que ya se habló en las Cartas de Tortosa. Hallose y firmó como testigo en la alianza que se estipuló en Ágreda entre Don Fernando II de León, intitulado Rex Hispanorum, y Don Alfonso de Aragón, hijo del último Conde de Barcelona Don Ramón, el cual casó entonces con Doña Sancha, hermana de dicho Don Fernando. Fue esto a 28 de septiembre de la era 1200 (año 1162). El documento que he visto en el archivo real trae también las firmas de Juan, Arzobispo de Toledo, Pedro, Obispo de Mondoñedo, Ordoño, de Salamanca, Celebruno, de Sigüenza, Juan, de Osma, Bernardo, Arzobispo de Tarragona, Pedro, de Zaragoza, Martín, de Tarazona, y de los nobles de ambos reinos que dirá la copia adjunta (a: Ap. núm. LIII.). Es notable este documento, porque en él ya nuestro Don Alfonso II se llamó con este nombre dejado el de Ramón, y se intituló Rey de Aragón; dos cosas que algunos escritores atrasan hasta el 14 de junio de 1163, cuando su madre Doña Petronila le hizo cesión de los estados y de su gobierno. En esto es también notable el juramento de obediencia que hicieron al mismo los de Barcelona VI cal. martii anno ab Incarnatione 1162, que corresponde a 24 de febrero de 1163 en que ya le llaman Rey y Alfonso, tres meses y medio antes de la época supuesta de 14 de junio.

Volviendo ahora a nuestro Obispo, en 1167 a 18 de noviembre, con aprobación de Don Hugo de Cervelló su Metropolitano y Sacrista de Barcelona, incorporó en la canónica de su catedral (lo cual se llamaba canonicare), los altares del Santo Sepulcro, de San Juan Bautista y Evangelista, de San Pedro, de San Nicolás, de San Esteban y San Silvestre; con lo cual los que obtenían aquellos beneficios percibían porción canonical y estaban obligados a vivir según la forma canónica. Aprobó todo esto el Papa Alejandro III por su breve que hallarás en Martene (Anecdot. tom. IV. col 600). Firmó como testigo en la concordia que se estipuló entre Don Alfonso II de Aragón, y Lope o Lobo, Rey Moro de Valencia, en la cual pagó este a Don Alfonso 25.000 morabatines.

Fue esto a 3 de noviembre de 1168. He copiado la escritura en el mismo archivo (a: Ap. núm. LIV.). Muerto violentamente Don Hugo de Cervelló, Arzobispo de Tarragona, fue electo su sucesor, conforme se dice en su lugar. No creo que se pueda hacer elogio más completo de nuestro Prelado, que el haber sido tenido por digno de ocupar aquella metrópoli en circunstancias de tanta turbación. Le sucedió en esta silla

Don Bernardo de Berga, apellido con que le nombran los instrumentos del siglo XIII acordando algunos actos judiciales hechos por él. Era Arcediano de esta iglesia, como consta del decreto de elección dirigido por el clero de la misma a Don Guillermo de Torroja, Arzobispo de Tarragona y Legado de la Sede Apostólica, a 25 de junio de 1172 que va también en nombre del pueblo, y en él dicen que procedieron los Capitulares a la elección antiquae libertatis nostrae consuetudinem sequentes, ad petitionem plebis. Debió ser elegido en el mismo mes de junio, y sin duda en el día de la fecha. Las suscriciones y demás que hay que notar en esto, lo dirá la copia adjunta del documento. (a: Ap. núm. LV.). No sé qué pudo dilatar su consagración hasta después del día 19 de agosto del mismo año, en el cual le hizo el Rey Don Alfonso cierta donación y todavía le llama electo. En 1176 confirmó el Papa Alejandro III los bienes y posesiones de la iglesia, en los mismos términos que lo hizo con su antecesor Don Guillermo. En 1179 se halló en el famoso concilio Lateranense de Alejandro III. En 1182 a 25 de noviembre, consagró el altar de San Andrés en Galilea en la entrada de la iglesia con asistencia del Obispo de Vique. Esta palabra Galilea era propia de una parte del edificio material de la iglesia. Campillo (Disquisit. methodi in app. pág. 64) publicó la institución de un beneficio en 1173 en el mismo altar de San Andrés quod construitur in opere novo quod ad praesens Galilea apellatur. Era esta parte junto a las puertas de la iglesia in introitu Sedis, y aun delante de sus puertas, porque en el testamento del canónigo Guillermo Tarafa en 1319, se lee según Campillo: Eligo sepulturam meam in cimiterio Sedis Barcin. in tumulo ubi jacent … in Galilea ante valvas, sive portas maiores dictae eclesiae Sedis. De lo que puede también inferirse que se llamaba Galilea el cementerio antiguo que todavía existía con las puertas de la iglesia vieja en 1319, a pesar de haberse ya comenzado la nueva fábrica. Con esto cuadra bien el cimiterium Galileae que había en la parroquia de Santiago en esta ciudad en 1303 en que el Obispo Don Ponce concede a un beneficio la casa y alrededores usque parietem novum qui est inter praedictum cimiterium Galileae, et cimiterium maius dictae ecclesiae. Y como en esta iglesia de Santiago persevere todavía el cementerio en el atrio o lonja que hay delante de la iglesia, puédese muy bien inferir que Galilea no significaba otra cosa, que el atrio de la iglesia. 

Volviendo ahora a nuestro Prelado el Papa Lucio III le escribió mandándole observar el estatuto del concilio general sobre las elecciones a maiori et saniori parte Capituli. Dat. Veronae 29 de mayo de 1185. El año siguiente a 29 de diciembre se erigió en la catedral altar en honor de Santo Tomás Cantuariense a los quince años de su martirio. Todavía vivía a 16 de agosto de 1188, como consta de una escritura de venta en el archivo, pero murió dentro de aquel año, como dice un Cronicón Ripollense. A estos años pertenece la venida a esta iglesia del Cardenal Gregorio, Legado del Papa, cuya noticia daremos más adelante en el año 1210. Así es que a 10 de octubre de 1189 ya suena Obispo el sucesor 

Don Raimundo, como consta de una escritura de venta que extractó en sus índices el padre Caresmar. En 1192, XIII. kal. octob., el Obispo Raimundo de Barcelona, de consentimiento del capellán de San Andrés, vendió unas casas en Lérida. (Arch. de la catedral de Lérida). Ignórase el apellido y patria de este Prelado, y también el año preciso de su muerte. El padre Aymerich confiesa que hay memorias del Obispo Don Raimundo hasta el año 1197. Mas dice que hay un documento del año 1193 en que era Obispo 

Don Ponce del Villar (o Desvillar), y es la dedicación de la iglesia de San Feliu de Codines, verificada a 5 de octubre de 1193, quince días después de la fecha de la escritura que la refiere, que es dada ann. XIV. Philippi Augusti, Regis Francorum XII. kal. octobris. Nulidad singular que no se salva, si no suponemos yerro o equivocación en el notario. Mientras nada se descubra de esto, quede este Obispo en posesión de su Silla por espacio de dos años, y como tuvo por antecesor a Don Raimundo, désele también otro

Don Raymundo, y sea este el llamado de Castellvell por Diago, el cual viviese hasta el año 1200. Nada he descubierto hasta ahora de estos tres Prelados, y así dejo la cosa en la misma oscuridad en que la dejó Aymerich. Es cierto que un Obispo Raimundo se halló presente al decreto que promulgó Don Pedro II de Aragón contra los Waldenses en 1197, el cual hallarás en la Marca Hispan., y también suena en una escritura de venta de 10 de octubre de 1199. No son muy claros los sucesos de los dos pontificados siguientes, en los cuales apenas se sabe la existencia de los Obispos. Tal es el de

Don Berenguer de Palou, el cual es sin duda el Berengarius de Palatiolo, canónigo de esta iglesia, que firma en el decreto de elección del Obispo Don Bernardo de Berga de 1172, y el que en 1197 recibió de la iglesia algunos códices de la Biblia, prometiendo glosarlos. Es cierto que a 15 de octubre del año 1200 era ya Obispo, y como tal instituye con el Capítulo la fiesta de San Dionisio y compañeros mártires, como consta en el archivo. Otras memorias quedan de su existencia hasta el año 1203, y nada más se sabe ya sino que debió morir en el siguiente o poco más, si es verdad lo que dice Diago (Hist. Comit. Barc. lib. II, cap, 20), que en 1207 había aquí un Obispo Aecio. Mas sin duda fue yerro del impresor, puesto que en el libro III, cap. VIII, claramente dice que a Don Berenguer de Palou sucedió

Don Pedro de Sirach o Cirach, Prior del Santo Sepulcro en esta ciudad, del cual he visto algunas memorias desde el 29 de diciembre de 1208 hasta el día 10 de septiembre del año 1211, y se sabe el fin de su vida por el Cronicón de Mascaró que dice así: Anno Domini M.CCXI. VII. kal. decembris fuit interfectus Petrus de Ciracho, Episcopus Barchinonensis à gva. (Gava, Guava o Gara). Prefiero la primera y última de estas lecturas. Gava o Gara significa batalla o correría de Moros armados, y es la raíz de la palabra Almogávares, que después se adoptó en este principado para ciertas compañías de soldados. Don José Antonio Conde, bien conocido por su pericia en el idioma árabe, dice en la traducción de la Geografía del Nubiense, pág. 208, “Almogawarines, Moros así llamados, como si dijéramos, los valientes en las algaras o correrías bélicas.” Decir, pues, que este Obispo interfectus fuit à gava o gara, es lo mismo que decir que lo mataron los Moros en una de sus correrías. Cuadra con esta interpretación un Episcopologio manuscrito que existe en la biblioteca de San Cugat del Vallés, y sólo alcanza a la mitad del siglo XIV. Dice de nuestro Obispo que fue muerto a Sarracenis in praelio. El Necrologio de Santa Anna de Barcelona dice: XII. kal. dec. ob. Petrus de Sidrac, Episcopus Barchinone, canonicus regularis, anno. M.CC.XI. Queda de este tiempo el decreto del Rey Don Pedro, hecho a instancia del Arzobispo de Tarragona, contra los que no observaban las excomuniones impuestas. De este breve pontificado hallé en el monasterio de Ripoll (Archivo de la camarería) una memoria que no es para omitida. Pleiteaba nuestro Obispo con el camarero de aquella casa, Ramón de Bach, sobre la pertenencia de un huerto, sito bajo su palacio episcopal al norte, el cual el Abad de Ripoll había concedido de por vida al Obispo Guillermo de Torroja. La sentencia fue pronunciada a favor de aquel monasterio por el Obispo de Vique Don Guillermo de Tavartet y su tío Pedro de Tavartet, Sacrista de la misma iglesia, como jueces apostólicos, día 3 de junio de 1210. A la sentencia que existe original en aquel archivo acompaña una sumaria o declaración de testigos, hecha el mismo año, en la cual es notable lo siguiente: "R. Abbas S. Benedicti (Raimundo, Abad de San Benito de Bages) iuratus dixit se vidisse et audisse, et interfuisse quadam die dominica, quod Gregorius, Cardinalis ecclesiae Romanae intravit in palatium Barchinon. Episcopi, et cum fuit intus, dictus Episcopus sublato quodam lapide per se, dixit ei: Domine videatis foramen istud per quod ascendet fumus in palatium. Et Cardinalis dixit ei, quod magna malitia esset. Et postea ipsemet Episcopus aperuit quasdam fenestras, quae sunt versus circium (cierzo), et dixit: videatis quia non possum spuere, nisi in locum istum quem Camerarius Rivipulli a me petit, et volo eis dare pro re ipsa permutationem. Et Camerarius respondit: Domine reddatis nobis nostrum honorem. Sequenti vero die martis dictus Cardinalis sedens iusta altare Sanctae Crucis, vocavit Episcopum Gerundensem, scilicet R. (Raimundo Orufall), et Episcopum Vicensem, scilicet, R. (Raimundo de Castellterzol) etc. Sigue diciendo como el Cardenal tomó de dichos Obispos otras informaciones, y al fin pronunció esta sentencia: 

Et ego ex parte Dei omnipotentis mitto et reduco domum Rivipull. ecclesiae in posesione illius honoris. El testigo añade que esto había pasado más hacía de diez y seis años.

Aquí tenemos la noticia de la venida a esta iglesia del Cardenal Gregorio, el cual tendría el carácter de Legado, como lo indica la fórmula ex parte Dei Omnipotentis con que juzgó en aquella contienda. Si esto fue más de diez y seis años antes del de 1210, diremos que la venida del Cardenal fue antes del de 1194; y como esto debe ajustarse con la existencia en Barcelona del Obispo de Vique Raimundo de Castellterzol, que lo fue desde el año 1186 hasta 1194, y con la del de Gerona Raimundo Orufall, que lo fue desde 1172 hasta 1199, debe fijarse la venida del Cardenal a Barcelona desde 1186 al 1194.

Más claras son las noticias que quedan del siguiente Prelado, que fue de los más insignes en su estado moderno, a saber: 

Don Berenguer de Palou, a quien Tarafa hace sobrino del otro Berenguer, su predecesor, y que XIII. kal. junii anno M.CC.XII prestó su obediencia canónica al Arzobispo de Tarragona. Prelado ilustre en paz y en guerra, y que no manejó con menos ardor la espada contra los Moros, que el báculo pastoral contra la corrupción de los vicios. Estas dos cosas hicieron su pontificado el más distinguido de los de esta iglesia, así por su duración, como por los grandes negocios en que él anduvo, y otros que sucedieron en su tiempo, que forman época en lo eclesiástico y civil, los cuales iré notando con brevedad por no hacer inmenso este artículo. La primera operación brillante de él fue acompañar al Rey Don Pedro II en la famosa expedición de Úbeda en 1212 (Navas de Tolosa), donde, en premio de su valor y servicios, le dio el Rey la heredad llamada de Soler (Solario), con esta fecha: Dat. in exercitu juxta Calatravam ea capta per Dei gratiam a Christianis, nonis julii ann. M.CCXII. Del mismo año es la deliberación de escribir las Constituciones de esta iglesia, como antes, al parecer, se gobernasen por leyes no escritas; así lo indican las Constituciones del Patriarca Don Francisco Clemente, que envié. Del 1214 es la fundación que hizo del monasterio de religiosas de Junqueras, de la orden de San Benito, en la parroquia de San Vicente de ese nombre en el Vallés, cerca de Barcelona. Fue la fundadora y primera Priora María de Terraza, a quien, a más de la sujeción al ordinario, le impuso la obligación de acudir al sínodo general del Obispo, y de observar lo que en él se le mandara. En 1233 el Obispo unió este convento a la orden de la Fé y de la Paz (a: Sobre esta orden de caballería de la Fé y de la Paz, vid. Histoire des Ordr. monast., etc., tom. VIII.); y andando el tiempo pasó a la orden de Santiago, y se trasladó a Barcelona. Por este tiempo vino a esta ciudad San Francisco de Asís y vivió en el hospital llamado de San Nicolás, donde después se fundó el monasterio de su orden. Del 1219 es la fundación de los PP. Dominicos, a los cuales trajo este Prelado desde Bolonia, y dio lugar en la casa del ciudadano Pedro Gruñ, junto al Call o Judería, en la parroquia de Santiago. Esta casa posee hoy Don Domingo Vardier, capitán agregado a esta plaza, a quien merecí que me dejase escudriñar las reliquias que quedan de aquella fundación. Las principales son las paredes de la iglesia, que dan hoy a su jardín, con tres claraboyas o ventanas al modo de aquel tiempo, y a la puerta de la casa una imagen del Padre Santo Domingo con el hábito antiguo, y al pie el escudo de armas del Obispo Don Berenguer con un casilicio, que es del gusto de aquel tiempo, y puesto allí cuando se trasladaron los religiosos a la casa nueva, que fue a poco tiempo de esta fundación. El Papa Honorio III concedió al Obispo y su iglesia no poder ser visitada, aun por comisión Apostólica, sino cuando la mayor parte del Capítulo impetrase y pidiese la visita. El breve es fecho Alatri XVII. kal. jul. pontificatus ann. VI. (1222). En 1227 instituyó las octavas solemnes en la fiesta de San Vicente Mártir, cosa que no se puede acordar sin llenarse de sentimiento, que así haya decaído en España la solemnidad de la fiesta de tan insigne Español. El año 1229 fue muy notable para esta iglesia y reino. El Papa Gregorio IX había enviado por su Legado a Juan, Obispo Sabinense, el cual tuvo su concilio en Lérida a 29 de marzo, en que hizo las Constituciones que empiezan: Animarum languoribus, etc, ya publicadas por Mansi en sus adiciones a Labbé, las cuales he vuelto yo a copiar de un códice de los PP. Agustinos de esta ciudad, mucho más completas y casi duplicadas. También he copiado otra Constitución del mismo Legado, despachada a la provincia en Martorell a 10 de septiembre del mismo año, sobre la reforma de parroquias, restauración de los monasterios de monjes negros, y matrimonios en grado prohibido. Seguidamente formó el Cardenal las ordinaciones pro ecclesia Barcinonensi, que ya envié, y son el resultado de la visita que en ella hizo, con las cuales quedó fijado el estado y disciplina de esta iglesia. Sobre las fundaciones ya dichas abrazó nuestro Obispo y protegió la de las religiosas de San Francisco que Santa Clara envió a Barcelona, cediéndolas en 1233 la capilla de San Antonio, construida donde ahora es la ciudadela. Llamáronse aquí por muchos siglos estas monjas de San Damián por el convento que tuvo en Asís Santa Clara. Notorio es también la parte que tuvo en la fundación del orden de nuestra Señora de la Merced. 

Mientras así se ordenaba la parte espiritual, se hallaba nuestro Prelado ocupado en la conquista de Mallorca con su Rey Don Jaime I, donde hizo servicios importantes que describen los historiadores, singularmente el P. Marsilio. Allí perdió en un choque la mitad de un pie, y verificada la conquista recibió algunas donaciones del Rey, a quien pidió la posesión de aquella iglesia, como concedida por el Papa Alejandro III, en la bula dirigida a su antecesor Don Guillermo de Torroja. Mas por derecho que tuviera a gobernarla, cedió el Prelado a la necesidad en que por su situación se hallaba aquella isla de tener Obispo propio. Hízose concordia de que el primer Obispo lo eligiese el Rey, y en lo sucesivo fuese electo por el Obispo y Capítulo de Barcelona. La escritura se firmó en Poblet a 8 de noviembre de 1230. Esto dice Marca, mas téngolo por falso. Con igual valor y fidelidad asistió al Rey en la conquista de Valencia, y en premio de sus relevantes prendas, le honró con el cargo de canciller del Reino. Así consta del tratado que firmó el Rey con el de Valencia, Zaen, y de los pactos de su rendición. Documento que no vendrá mal para ilustrar y fijar de todo punto la época de la rendición de aquella ciudad (a: Ap. núm. LVI.). También consta esto mismo del testamento de Don Jaime I, o sea la división de sus dominios entre sus hijos, hecha en Barcelona a 1 de enero de 1241, la cual he copiado de este archivo general (b: Ap. núm. LVII.).

Debo repetir aquí lo que digo en el viaje de Tarragona, que muerto su Arzobispo Don Sparago, el Capítulo eligió por sucesor a nuestro Don Berenguer, y que el Papa no aprobó esta elección por lo necesaria que era su persona en esta ciudad de Barcelona. Así consta del breve que existe en el archivo de aquella iglesia metropolitana, con fecha de 13 de febrero del año VII de su pontificado, que corresponde al de 1234. También el mismo Obispo protestó la elección de Tarragona, por no haberle convocado. Murió nuestro Prelado lleno de gloria el año de 1241, día 1 de septiembre, habiendo hecho testamento a 20 de agosto antecedente, al cual asistió San Raimundo de Peñafort. Yace en la capilla de San Miguel en un buen sepulcro de piedra, sostenido sobre el pavimento por cuatro columnas en el cóncavo de la pared, y con una estatua de pontifical tendida sobre él. La inscripción, que es cercana a aquel tiempo, está recién dorada, pero se lee bien y dice así:

Anno Domini M.CC.XL primo kals. septembris obiit Berengarius de Patiolo (Palatiolo) secundus. Barchin. Episcopus.

Laudibus inmensis hic Praesul Barchinonensis

Fulsit in hoc mundo; sic fulgeat orbe secundo.

Mane duadenos hic omni pascit egenos:

Fecit et hanc edem, ditavit et hanc bene Sedem.

Post haec in fine Damiani seu Caterinae

Hac captivorum domum fecitque Minorum.

Sepius hic cetum duxit contra Machumetum.

De nece commota fuit hac Ispania tota, 

Et nos grex eius, dum tanto patre caremus,

Qui nos dilexit, et cum dulcedine rexit,

Dans lac, non escam; jam plura referre quiescam.

Sic dispensavit, quod adhuc reliquos superavit.

Adsit ei flamen: dic qui versus legis. Amen.


En la vacante presidió el sínodo diocesano el Arzobispo de Tarragona Don Pedro Albalat, el cual he visto, y en su principio dice, que era sínodo y no concilio provincial. En él hay excelentes constituciones sobre sacramentos, vida clerical, etc. No tardaron los canónigos en elegirle sucesor, y de 32 vocales, los siete votaron por Fr. Berenguer de Castellbisbal, Dominico, Prior entonces de Santa Catalina, y veintidós eligieron a Pedro, Sacrista de la misma iglesia (a: El decreto de esta elección está original en Tarragona y firmado X cal. octobris 1241 con las firmas de todos los electores.), el cual de ningún modo quiso consentir en la elección, porque ya mucho tiempo tenía hecho voto de entrar en la religión de Santo Domingo. Mas no cediendo los electores, e instando por su parte el Rey y los nobles del país, tuvo que descubrir a su Metropolitano Don Pedro de Albalat la verdadera causa de su resistencia, rogándole que recurriese al Papa para la resolución. Hízose así; mas por desgracia se dirigieron estas súplicas al Papa Gregorio IX antes de llegar acá la noticia de su muerte. Tampoco despachó el negocio el sucesor Celestino IV. Finalmente, el Capítulo ignorante todavía del voto del electo, reiteró la súplica a Inocencio IV por medio de sus enviados G. Durfort, Chantre, Arnaldo de Gurb, canónigo, y Bernardo de Pereras, clérigo, y el Papa mandó al Arzobispo de Tarragona que procediese a confirmar el electo, con la precisa condición de que cumpliese antes su voto en secreto, si quería, pero en presencia del Arzobispo y dos religiosos de la orden de Predicadores. Hízose así el día 15 de octubre de 1243 en el monasterio de San Cucufat en presencia de San Raimundo de Peñafort, y Fr. Ponce de Villanova. Hecha la profesión llamó el electo al Capítulo, y descubriéndoles lo que hasta entonces había estado oculto, les dijo entre otras cosas: Si vobis placet, eligatis vobis alium: quia semper ero vobis adjutor in quibuscumque potero secundum ordinem meum. A lo cual respondieron: talem volumus vos habere, talem volumus vos habere. De esta manera fue consagrado


Don Fr. Pedro de Centelles, hecho ya religioso de la orden de Santo Domingo. Todo lo cual consta del proceso que existe en Tarragona y copié para este lance (a: Ap. núm. LVIII.): el cual si viera Diago, no dijera que tomó el hábito después de ser Obispo. A este escritor debemos la noticia, que los padres de nuestro Obispo Gilaberto de Centelles y Saurina le habían ofrecido siendo niño, por canónigo a la catedral de Barcelona, a 10 de junio de 1198, dándole en dote una heredad en la parroquia de San Quirico de Terraza. Esta era la costumbre de aquellos tiempos. III nonas januarii 1243, prestó su obediencia canónica a Tarragona. Firma Fr. Petrus Barchin. Episcopus. De los primeros meses de su pontificado nos queda un sínodo tenido a 1 de marzo de 1243. (Según nuestra cuenta 1244). En él, después de mandar la observancia de las constituciones del Cardenal Sabinense, y de los concilios Tarraconenses, manda que los que llevan corona clerical no se vistan vestibus catabriatis, ni críen cabellera; que los clérigos no ejerzan el oficio de abogado, y que los enfermos llamen primero al médico espiritual que al corporal, exhortando a estos que no se encarguen de la curación hasta que les conste que el enfermo ha confesado sus culpas. Durando todavía la costumbre de congregarse dos sínodos en un año, tuvo otro a 6 del inmediato noviembre, en el cual hay varias ordinaciones contra los clérigos jugadores, cazadores, abogados, comerciantes, no residentes en sus beneficios, y reos de otros crímenes: en el mismo mandó, bajo pena de excomunión, que los adultos de 18 años sean obligados a los ayunos de cuaresma y fuera de ella. Más sínodos debió celebrar; pero han tenido la suerte que otros de esta iglesia que están todavía desconocidos y guardados con envidia para tiempos más felices. De estos dos va copia ya que los he hallado en un códice de la biblioteca del Carmen descalzo (a: Ap. núms. LIX y LX.). 

En las copias que tengo de los concilios provinciales de su tiempo, consta que se halló en los de 1244, 1246, 1248, 1249 y 1250. En el tercero de ellos contribuyó a que se concediese por todo el concilio al Rey para la guerra contra infieles, la vigésima de los frutos de todas las iglesias correspondiente al año 1249, sobre lo que ya habían concedido del año anterior. He copiado este documento que tiene la ventaja de expresar los nombres de los principales que asistieron al concilio. Su fecha es de 7 de marzo de 1248. En él firma nuestro Obispo en cuarto lugar (a: Ap. núm. LXI.). Hállase también de su tiempo un breve del Papa Inocencio IV, concediendo 40 días de indulgencia a favor de los que visitaren la catedral en las fiestas de Santa Eulalia y de su traslación. He visto el breve, fecho en Lyon a 23 de diciembre de 1246. En 1251 a 26 de marzo, firmó como testigo en la donación que el Rey Don Jaime I hizo a su hijo Don Pedro de los condados de Barcelona, Tarragona, Gerona, Besalú, Vique, Rosellón, Cerdaña, Conflent, Vallespir, Urgel, Ribagorza y Pallars con las ciudades de Lérida y Tortosa, y suscribe con el dictado de Fr. P. como lo usó constantemente (b: Ap. núm. LXII.). Poco antes de morir, a 4 de febrero de 1251 (52), le prestó obediencia el Abad de San Cucufat Don Pedro, que con largo pleito había pretendido estar exento de su jurisdicción. Hizo su testamento a 23 de marzo de 1251 (a: Ap. núm. LXIII.), (que según el constante uso de aquellos tiempos es nuestro 1252), cuando ya se hallaba gravemente enfermo, el cual se halla en el archivo de mi convento de Santa Catarina junto con la confirmación del Rey que mandó su ejecución, conforme se acostumbraba, a 24 de abril siguiente, en cuyo tiempo medio es fuerza fijar su muerte; y así debe seguirse la cuenta de los libros de aniversarios y necrologios de la iglesia, que la ponen a 28 de marzo, mayormente constando que a 1 de abril fue instituido Vicario general Don Arnaldo de Gurb, Arcediano, cuya dignidad 

estaba en posesión de obtener este oficio, como lo obtuvo Bernardo de Villagranada, Arcediano en la muerte de Don Berenguer de Palou. El Cabildo cedió por esta vez y se eligieron jueces que declarasen este derecho. Entre tanto fue electo Obispo el sobredicho 


Don Arnaldo de Gurb, inmediato sucesor de Don Fr. Pedro Centelles, debiéndose excluir el Alberto que Baluzio nos regaló en un documento de 1257, interpretando la inicial A. por Albertus. Más atrás queda ya otra prueba de semejante equivocación en la Marc. Hispan. Era como se ha dicho este Don Arnaldo, Arcediano de esta iglesia, y fue electo a poco después de la muerte del antecesor. Dei libro antiguo de aniversarios de esta iglesia, consta que su padre se llamó Raimundo de Gurb, y su madre Adalaida, y que tuvo un hermano llamado Bernardo de Gurb, y una hermana dicha Saurina de Vilar. La primera memoria que hallo de él, ya Obispo, es la donación que le hizo Don Jaime I de ciertas casas en Valencia a 3 de marzo de 1253 (1254). De allí a dos años, es a saber, a 29 de enero de 1256, dotó y ordenó el monasterio de religiosas de Montealegre en la parroquia de San Fausto de Cabañes, cerca de Barcelona, dándolas la regla de San Agustín y sujetándolas al ordinario. Después se trasladaron a Barcelona y duró hasta el siglo XVI. Del mismo año es una carta del Papa Inocencio IV, fecha en Génova a 29 de septiembre, año segundo de su pontificado, dirigida a Don Jaime I de Aragón; en que le dice que procedería a resolver sobre lo que se le proponía contra el Obispo de Barcelona, siempre que hubiese acusador legítimo. Nada más dice y nos deja en la oscuridad consiguiente por no haberse hallado otra memoria hasta ahora que aluda a esto. La carta existe en el archivo real de esta ciudad. De este Prelado existen algunas Constituciones de los años 1255, 77 y 80, las cuales publicó Martene (Anecdot., tom. IV. col. 605). En el año 1258 desempeñó la honrosa 

embajada que le encargó el Rey Don Jaime, junto con Guillermo, Prior de Santa María de Cornella (Cornellá), y Guillermo de Rocafull, Lugar-teniente en Mompeller, para San Luis Rey de Francia, sobre el matrimonio de su hijo Don Felipe con Doña Isabel, hija del de Aragón. 

Firmó como procurador el tratado, reducido a que se entregaría la novia luego que cumpliese los doce años de edad, y que el Rey Don Jaime quedase obligado a procurar la dispensa del Papa. Item: que el Infante Don Felipe le daría en dote la quinta parte de lo que le cedería el Rey su padre hasta que llegase a reinar, que entonces podría darle lo que quisiese. Del año 1265 queda la memoria curiosa de la parte que tuvo en la sentencia y absolución del famoso Rabino Gerundense Bonastrug de Porta. El cuento es largo, y de ello se habla en el Episcopologio de la iglesia de Gerona como en su propio lugar. En 1269 trasladó las religiosas Cistercienses de Valdonzella (o como decían Valldonela) desde Valvidrera al lugar que hoy tienen en esta ciudad. He visto en el archivo real varios documentos relativos a la nueva casa, que se comenzó a edificar en 1263, y de allí a seis años ya se habitó, y el Obispo consagró su iglesia a 27 de octubre. Algunos años después, es a saber, en 1272 a 5 de noviembre fue enviado por Don Jaime I al Rey de Francia por embajador para tratar y componer los negocios del Conde de Foix. Fueron con él embajadores el Maestre del Templo y G. Vizconde de Castellnou (a: En el archivo real de Aragón (Reg. XIII. Jacobi I, fol. 72) queda la memoria de los documentos que llevaron a esta embajada, que dice así: "Remembrança de les cartes que portaren lo Bisbe de Barcelona, el Maestre del Templo, et en G., Vezconte de Castelnou, quam anarem al Rey de França per lo feyt del Conte de Foix, nonas novemb. an. Domini 1272. Primerament portaren la cédula quel Senescalch de Foix trames al Seynnor Rey sobrel feit dels castels de Lordat, é de Montreals, é de Achs, é de Merenchs, é les letres daquel Senescalch. E la carta de la resposta que el Seynnor Rey feu de aqueles coses; la cual escrivi en Miguel de Malvoix, notario de Montpeler. Item portaren IIII. translats segelats ab segels del Bisbe de Magalona, é del Prior dels Preycadors, sobre los davanditz castels, etc.”) 

Es fácil inferir de lo dicho la confianza que de él y de su pericia tenían los Soberanos cuando le encargaban negocios de tanto peso. En 1274 a 29 de enero consagró el altar de Santa María en el monasterio de San Cucufate del Vallés a instancias de su Abad Pedro de Torrella. He visto copia de esta escritura en un misal antiguo de aquel monasterio. En 1277, a 7 de octubre, hizo concordia con el Rey Don Pedro III sobre el derecho llamado bovaticum (bovatge, bouage), que había exigido el Rey a 24 de febrero del mismo año. Fueron árbitros en esta concordia Don Jazperto de Botonac, Obispo de Valencia, G. de Rosanes, canónigo de Barcelona, y R. de Toylano, jurisperito de Gerona. Por curiosidad he copiado la carta de aquel impuesto, en que se ve lo que era y su calidad (a: Ap. núm. LXIV.). A 13 de abril de 1278 fue convocado por el Rey, que estaba en Valencia, para asistir a la sepultura de Don Jaime I en Poblet, debiendo para ello hallarse en Tarragona con todos los Prelados del reino tres semanas después de Pentecostés. En 1284, día 22 de mayo, suscribió a la sentencia del pleito que tenía con Ponce, Prepósito de Solsona, sobre la presentación de la rectoría de Castellet. Existe la escritura original en el archivo del Obispo de Solsona. Murió a 23 de septiembre de 1284. Tiene su entierro dentro de un arca de madera en el hueco de la pared de la capilla, que fundó y construyó a sus expensas cerca de la iglesia en la parte que mira al palacio episcopal, dedicada a Santa María y las Santas Vírgenes, como se lee en la confirmación real 

con que Don Jaime I aprobó su fundación y dotación, estando en Lérida a 21 de marzo de 1272 (1273). Por la serie cierta y continuada de estos 

tres últimos Obispos, se ve cuan infundada es la especie de haberlo sido de esta iglesia el Cardenal de mi orden Hugo de Sancto Caro o de Sancto Theodorico. Mucho mayor equivocación es tenerle por hijo de esta ciudad. Ambos artículos se ven sólidamente desmentidos en la Biblioteca de escritores de los padres Quetif y Echard; aunque en lo uno y lo otro es harta prueba de lo que digo el silencio que se observa en un libro manuscrito, fol. vit., del archivo de mi convento de esta ciudad, ordenado en Roma de orden del Cardenal Fr. Nicolás Rosell en 1357, donde hay varios catálogos de los varones ilustres de mi orden con expresión de patrias y honores, etc., y en el de los Cardenales nada se 

halla de lo dicho, lo que no ignoraría el Cardenal Rosell, que conoció bien este país y su historia. Lo que hay en el mismo archivo de dicho Cardenal Hugo es el opúsculo De misteriis missae, manuscrito del siglo XIII, y con toda propiedad un volumen. 

Volviendo ahora a tomar el hilo de nuestra narración en lo que falta de este siglo, están muy confusos todos los Episcopologios manuscritos e impresos. Porque unos ponen por sucesor de Don Arnaldo a Don Fray 

Bernardo Peregrí, otros colocan entre los dos otro Bernardo, que no se sabe quién es. Hay quien no admite elección ninguna de Obispo hasta el 1288, que fue la de Peregrí. Pues en los sucesores de este no hay menos 

confusión; porque muerto él en 1300, dicen que le siguió Don Ponce Desvillar, y tras él Don Gerardo de Gualba, y luego Don Ponce de Gualba. Yo tuve la fortuna de salir de estas dudas por haber hallado un documento, cuya apuntación vi por casualidad entre las del Señor Don Joseph Soler del Olmo, oidor de esta real audiencia. El documento se halla en el archivo real de Aragón, y es del año 1285 y escrito entonces (como se hacía con todos los demás y lo está indicando su escritura) en el Regest. 3, Infant. Alphonsi de ann. 1283 ad 1285, fol. 146. Del cual por su importancia me es preciso copiar aquí lo que hace al caso. Dice así: "Alfonsus, etc., dilectis suis G. de Rosanis, Marcho de Sancta Eugenia, Sacristae Barchin., Omberto de Lauro, Jacobo de Olerda, Bn. de Serriano, Michaeli de Palatiolo, magistro G. de Colell, Dalmacio de Marimundo, Raymundo de Nágera, canonicis ecclesiae Barchin., et 

omnibus aliis canonicis dictae ecclesiae Barchinonensis, qui venerabilem Geraldum de Gualba, Archidiaconum Barchin., quondam Barchinonensem Episcopum, et deinde ipso mortuo fratrem Bernardum Peregrini, ordinis fratrum Minorum, similiter in dictum Episcopum elegerunt salutem et dilectionem. Cum ex parte vestrorum omnium praedictorum canonicorum per Michaelem de Palatiolo requisiti fuerimus in choro Capituli Barchin. quod vobis securum ducatum dare ac concedere deberemus ad eundum apud Tarrachonam, et apud Constantinum,

ad causam quam ducitis coram Vener. Archiepiscopo Terrachon. contra Bernardum de Villafrancha, Camerarium Terrachonae, et electum in Episcopum Barchin., et contra Dompnum Ferrandum, Abbatem Montis 

Aragon. ac canonicum Barchin.: idcirco nos videntes postulationem vestram justam fuisse, ex parte Domini Regis et nostra damus et concedimus vobis et cuilibet vestrum …  securum ducatum, etc. Dat. Barchinae (Barchinonae), VI. nonas may, anno Domini millesimo CC. octogesimo quinto.” 

Con este solo pasaporte dado por el Infante Don Alfonso, hijo y lugarteniente de Don Pedro III, salimos a puerto de todas las dificultades presentes. Porque de él consta: primero, que Don Geraldo de Gualba, no fue sucesor, como dicen todos, sino antecesor de Don Fray Bernardo Peregrí: segundo, que este fue electo tres años antes de lo que se cree, 

esto es, en el de 1285, y no por Nicolao IV sino por el Capítulo: tercero, que esto fue en discordia con Don Bernardo de Villafranca, camarero de Tarragona: cuarto, que la causa se ventiló ante el Metropolitano, según la forma de la disciplina antigua: quinto, que la vacante que suponen desde la muerte de Don Arnaldo hasta la posesión de Don Fray Bernardo Peregrí, en todo caso nació de la sobredicha contestación, no de los ruidosos cuentos de la ocupación de Sicilia. En resolución, y vamos adelante con nuestro catálogo, a Don Arnaldo de Gurb sucedió, y muy pronto, es a saber, a fines del mismo año 1284, 


Don Geraldo de Gualba, Arcediano mayor de esta iglesia, electo por el Capítulo, siendo muy viejo, cuyo pontificado en este año es tan cierto como acabamos de ver, y tan breve que murió el día 7 de febrero, según nota un libro antiguo de aniversarios; y fue ciertamente el del 1285, pues a 2 de mayo del mismo año ya estaba electo por el Capítulo Don Fr. Bernardo Peregrí. 

Cortemos aquí esta narración y dejemos lo que falta para el correo que viene, A Dios. Barcelona, etc. 

jueves, 15 de diciembre de 2022

CARTA C. Viaje a los monasterios de San Feliu de Guixols. = Santa María de Ulla. = Empurias. = Vilabertrán y San Pedro de Rodas, con el catálogo de sus Abades.

CARTA C. 

Viaje a los monasterios de San Feliu de Guixols. = Santa María de Ulla. = Empurias. = Vilabertrán y San Pedro de Rodas, con el catálogo de sus Abades. 

Mi querido hermano: Del imperial monasterio de San Félix de Guixols puede decirse lo mismo que se acaba de decir del de Bañolas, acerca del cultivo y población que proporcionó a este terreno. Los historiadores y geógrafos convienen que esta es una población moderna, de que no hay memoria en lo que queda de los siglos Romanos y Godos. La primera vez que suena el nombre de Guixols (lecsalis, Gissalis), es en el diploma del Rey Lotario, año 968 de Cristo, de que hablaré luego. Y no porque hubiese ya entonces población, sino porque así se llamaba este sitio, en que sólo había el monasterio dentro de un fuerte castillo. El origen de la villa se ha de fijar a mitad del siglo XII, en que arredrados ya los Moros y alejadas sus armas hacia el Mediodía, pudieron los Abades de esta convocar pobladores, de que quedan algunos instrumentos que indican los principios y progresos de esta villa. Hoy es ya una población de cuatro mil almas, bien plantada y de mucho comercio. En cuanto al origen del monasterio créese fundado por Carlo Magno hacia el año 778, de donde tomó el nombre de Imperial. Dícese que este Emperador conquistó en su venida un famoso castillo llamado Alabrich o de Labrich, dentro del cual fundó esta casa. Mas como por su situación estaba tan expuesto a las correrías de los Moros por mar, nada queda de los privilegios del siglo VIII y IX, que nos darían alguna luz para conocer lo que en ello hay. La primera memoria cierta es el diploma que dije del Rey Lotario, año 968, que publicó la Marca Hisp. (Ap. núm. CVIII.) En él se supone existente ya de muy atrás este monasterio, al cual presidía el Abad Suniario, que fue quien solicitó aquella confirmación, valiéndose de la mediación de Olderico, Arzobispo de Rems, y de la Reina Gerberga. Dice el Rey que el Abad vino a su presencia à partibus Gotici regni, que era el nombre más común que los Franceses daban a nuestra Marca y aun a la Septimania. Constituyole el Rey Abad juntamente de otro monasterio de San Pablo de Marítima, en esta misma diócesi, con la condición de que muerto él, cada monasterio se eligiese el suyo. Aquella casa de San Pablo no era, como creen algunos, el San Pol junto a Palamós, porque este estaba dentro de la rodalia del de San Feliu: era el otro San Pol, más hacia Barcelona, el cual pasó después, en el siglo XIII, a ser de Cartujos, que en el XV se trasladaron a Montalegre. Véanse las cartas de Barcelona. 
A esta época siguió la cruel invasión de los Moros en este país a fines del siglo X, que asoló, quemó y acabó con todas las primeras antiguallas de este monasterio. Otras muchas ha habido de Franceses y Turcos en los siglos posteriores, de modo que es para admirar como se han podido conservar algunas escrituras del siglo XI y siguientes. No me detengo en acotar ahora las épocas principales de la historia de esta casa; esto se hará con más oportunidad en el catálogo de Abades que pondré luego, aprovechándome del que escribió en 1606 el padre fray Alonso Cano, monje y Abad de esta casa, corrigiéndole en muchos puntos por lo encontrado en las fuentes originales aquí y en otras partes. El titular de este monasterio es San Félix Mártir de Gerona, llamado el Africano, el cual fue traído a esta costa para ser arrojado al mar. La tradición señala todavía el lugar donde esto sucedió, que llaman la Cala de San Feliu, donde se arrojan repetidas veces muchas gentes prácticas el día de la fiesta, que es a 1.° de agosto. Vese la imagen del Santo en el segundo cuerpo del altar mayor, ocupando el primero la de nuestra Señora de los Ángeles. El altar es de mal gusto, comenzado a trabajar en 1657 por Domingo Rovira, escultor de Barcelona, por precio de siete mil libras. Parece mucho peor, viéndose en las capillas colaterales los altares de San Benito con una muy buena estatua del Santo Patriarca, y el de Santa Cruz, y algunos otros de muy buena forma. No queda memoria de la dedicación o dedicaciones de esta iglesia: actualmente se celebra esta fiesta en la dominica cuarta de septiembre. La nave principal de la iglesia es sin duda obra del siglo XII. Posteriormente se ha ensanchado, teniendo para ello que taladrar algunas de las torres antiguas de esta fortaleza: obra en que ha trabajado el reverendo padre fray Fernando Pouplana en los dos cuadrienios de abadía. Algunos vestigios quedan de los claustros antiguos, que podrán ser del siglo XII. Un sepulcrito queda en ellos, y cerca de él se dice un responsorio el día de ánimas por sufragio de las de los Reyes, Condes y nobles que allí están enterrados: Regum, militum et comitum, dice la oración. Estos y lo restante del monasterio estaba todo dentro de la fortaleza, coronada de siete torres, de las cuales quedan en pie las llamadas del Fum (humo), de los Reyes y del Corn (cuerno, corneta), tomándose este último nombre de las guaytas y señales de descubierta que desde ella se hacían. Hoy se ha ensanchado el monasterio fuera del recinto de los muros.
En la sacristía vi una excelente estatua en plata del Patriarca San Benito, regalada por el Obispo de Mallorca Don fray Benito Panyelles, Abad que había sido de esta casa. Consérvase también una reliquia de San Ramiro monje, traída de San Claudio de León en 1597. En la iglesita de San Juan, que está dentro de la villa, se venera un pedazo de tela que llaman el Sant Drap, o pañal de Jesucristo (drap : trapo, paño; pañal, bolquer; aún tendrá restos de sangre de la circuncisión), la cual se muestra al pueblo día 6 de agosto, en que se celebra su fiesta. Visitola el Obispo Arévalo Zuazo, mandando que sólo pudiese enseñarla el Abad. Antes que eso la había examinado per ignem el Obispo Don fray Guillermo Boil en 1515, como creo que dije en su artículo. Estaba entonces en la ermita de San Telmo, edificio levantado sobre una eminencia al mediodía de la villa, que sirve para descubierta de enemigos. Fundose hacia el 1452 con licencia que dio el Abad y monasterio a un fray Jaime Corvera, ermitaño, cediéndole para ello cierto terreno con censo anual de una taza de agua, unam tassiam aque. El archivo de este monasterio no ofrece grandes curiosidades para la historia. Mas lo que en él hay perteneciente a las rentas y jurisdicciones, está colocado con un orden y clasificación tan oportuna y tal limpieza, que puede servir de modelo a los de mayor importancia e interés. En la biblioteca hay algunos mss. modernos de cosas políticas de España, Italia y Francia. Vi un ms. en vitela del siglo XV, y es P. Candidi Peregrinae historiae libri III. = Ejusdem gramaticon libri II. = Del P. Fr. Alonso Cano, que cité arriba, hay una obrita ms. intitulada Instrucción religiosa: es un compendio de máximas espirituales para la vida monástica. Al fin se lee que la acabó en Barcelona a 15 de abril de 1632. En esta obrita se hallan insertas dos cartas del célebre fray Francisco Victoria sobre los escrúpulos, cuya copia he encargado. = Item, varios ejemplares de libros rituales del orden, impresos en Monserrate en 1500, con algunos mss. de ordinaciones y consuetas monacales de Valladolid. Vamos ahora al catálogo de Abades. 

Soniario. 968. 
Landrico. En el año 1019 asistió a la junta de Obispos en Gerona en que se trató de restaurar aquella canónica, como se dijo en su lugar. Existía también en 1041, en que la Condesa viuda Ermesindis y Pedro, Obispo de Gerona, su hermano, con el consejo de muchos Próceres, dio a este Abad y su monasterio el castillo llamado Bene dormiens, (Benidorm) sito en la orilla del mar y cerca de este monasterio, para defensa común de estas costas en tiempos tan apretados. Publicó esta escritura la Marca hisp. (Ap. núm. CCXXIII). Para ello se juntaron los sobredichos señores con Jofre Vidal y su mujer Chixol en la iglesia de Santa Cristina, de la próxima valle de Aro (de Arado dijeron antiguamente), cuya iglesia he visto, y es todavía su fábrica de tiempo de aquel congreso. 
Bonifilio. Gobernó por muy poco tiempo; mas es cierto que fue sucesor de Landrico y antecesor de
Arnaldo, como consta de la consagración de este último, verificada el año 1052. Escritura muy singular, así por la repugnancia que el electo mostró en admitir, como los medios de que se valieron para compelerle; y sobre todo importante para fijar la verdadera época del pontificado del Obispo de Gerona Berenguer Wifredo. Advierte que se dice haber dilatado el recibir la bendición por espacio de nueve años: así que fue electo en 1043. Era monje de Cuxá. En fin, me remito a la escritura que va copiada (a: Ap. núm. I.). Esta es una de las muchas que llaman al domingo feria I.a 
Debió vivir poco este Abad, pues en escritura de señalamiento de límites de Solius y Llagostera entre el Conde de Barcelona Raimundo y su mujer Almodis, y Ramón Seniofredo, hecha a 7 de mayo del año XXVI de Enrique 1056, se halló presente y suscribió Berengarius Abba, que aunque no dice de qué monasterio, se puede conjeturar que fuese de este, atendidas las circunstancias de la escritura y la excepción de la jurisdicción de esta casa, que en ella se expresa: quede esto en duda. 
Pedro Gaucfredo. Era Abad el año 1067, VII del Rey Felipe, como consta de un testamento que vi en la catedral de Gerona.
Esteban. Era Abad en 1099 y 1103, y aun las memorias de esta casa dicen que era el Abad que no se nombra en la escritura de excomunión que fulminó el Obispo de Gerona contra Berenguer, Abad de la Grasa, que orgulloso con el parentesco de su hermano Raimundo, Conde de Barcelona y Besalú, invadió con mano armada este monasterio. La escritura que contiene esta historia publicó Marca (Ap. núm. CCCLXII): el cual, ibid. col. 486, observa que a pesar de la iniquidad de esta invasión, cuando el Papa Gregorio IX confirmó los bienes del monasterio de la Grasa, contó entre las iglesias sujetas a él la de San Feliu de Guixols. Lo mismo hizo mucho antes el Papa Agapito II, como 
he visto en la bula original que se conserva en el archivo de la prefectura de Carcasona. La vida de este Abad alargan aquí hasta el año 1121, en que dicen que murió.
Berenguer. Lo era en 1139, 1143 y siguiente. (Vid. ibid. col. 1293).
Guillermo. Asistió a la consagración del monasterio de Arlés en 1157. (Ibid. col. 506 y 1323).
Berenguer. En 1163 obtuvo del Papa Alejandro in la confirmación de los bienes del monasterio y de la libre elección de los Abades (Ibid. ap. núm. CCCCXL). No creas que este es el que fue Arzobispo de Tarragona, y que en la misma obra (col. 1349), hallarás firmado así: Berengarius S. Felicis Abbas, Tarraconensis electus; porque este era Abad de San Félix de Gerona y se llamó Berenguer de Vilamuls, como queda demostrado en su lugar. En la misma escritura, que pertenece al año 1163, firma otro Abad de San Félix, R. de Rocaverti, sin expresar que lo fuese de acá. Puede suceder que este sea el que después fue Arzobispo de Tarragona. Abad cierto de este monasterio no hallo otro hasta
Bernardo, que fue, según dicen, el que fundó la villa de San Feliu, como se dijo. Es cierto por lo menos que concedió no exigir de sus vecinos nec chestam, nec pessaticum, nec mensuraticum, nec aliquod usaticum de cunctis mercibus mobilibus. La fecha es del año 1181 anno primo regni Philippi Regis, filius Lodovici Regis Junioris. 
Raimundo. Lo era en 1190 y 1198. Murió en 1199.
Raimundo. La diferencia de estos dos Raimundos consta de una concordia que este hizo con Alemán de Ayguaviva, Sacrista de Gerona, sobre el pleito que tenía con el antecesor. Su data es de 1203. Del mismo año es el privilegio que le concedió el Rey Don Pedro mutandi et de novo construendi et edificandi monasterium et villam sancti Felicis, et faciendi fortiam et fortias in loco qui dicitur Castellar, que hoy dicen es el llamado San Telmo. El Abad murió en 1220.
Bernardo. Se halló en la conquista de Mallorca con 179 hombres de armas, y además se obligó a dar y pagar un hombre armado y un cuarto de otro para mantener la conquista de dichas islas, que aún hoy pagan los sucesores. En el archivo conservan dos estandartes que dicen haber servido en esta ocasión, y son dos pendones de doce 
palmos en cuadro, de tafetán, compuestos de piezas de amarillo, azul y blanco, con una cruz encarnada en medio de brazos iguales, cuyas puntas dan en los ángulos de los trozos. En consecuencia heredó allí el Rey al monasterio. Fue también electo Obispo de Mallorca, y el primero después de la conquista. En las memorias de esta casa no la hay de ello; mas se ha de tener esto por cierto, siéndolo que la dotación de la Catedral de aquella isla por el Rey Don Jaime a 5 de abril de 1232 va dirigida venerabili patri Bernardo Dei gratia Abbati Sancti Felicis Guixolensis, in ejusdem loci Episcopum postulato. 
Tráela Dameto Hist. del reino Baleárico, pág. 300. Yo puedo añadir que en un privilegio de exención de leuda, etc., concedido por el Rey Don Jaime a los vecinos de Gerona a 12 de abril de 1232, firma entre los testigos Bernardus electus Mayoricharum, (Lib. vir. de la ciudad de Gerona). Con esto es también cierto que no se verificó su promoción, y 
que prosiguió gobernando esta casa como simple Abad, como se ve en escritura de 1238, en que hizo a los vasallos de esta villa una gracia de poca cuenta. El catálogo indicado añade que murió en 1253. 
Geraldo o Guerau desde 1253 hasta 1276.
Bernardo desde 1277 hasta 1281. 
Gilaberto desde 1282 hasta 1290.
En este tiempo y año 1285 fue quemada y destruida esta villa por las armas Francesas en la famosa entrada del Rey Felipe. Reedificola este Abad con la concesión de nuevas gracias. 
Tomás Caserra (ipsa serra, Çaserra) desde 1290 hasta 1328. Conservábase su entierro en el cementerio antiguo de los Abades. 
Raimundo de Labiano desde 1328 hasta 1348. Este es el Abad preso en Gerona que ocasionó aquella ruidosa sentencia de que se habló en el Episcopologio Gerundense al año 1331. Cuando lo eligieron era de 26 años. No prestó su obediencia al Obispo hasta el 1332. 
Francisco del Pou desde 1348 hasta 1376.
Raimundo de San Esteban desde 1376 hasta 1392.
Guillermo de Samasó desde 1392 hasta 1408. Este Abad, en 1402, regaló al monasterio un báculo, unam crosam, de diez y ocho marcos de plata, para que usasen de ella los Abades dentro y fuera del monasterio en entierros, procesiones, etc. 
Galcerán de Callar desde 1408 hasta 1421.
Berenguer de Perarnau desde 1421 hasta 1428.
En la vacante los jurados de Gerona pidieron al Papa que la proveyese en Fr. Alberto Davellans, Abad de San Lorenzo del Monte.
No tuvo efecto. El sucesor fue 
Pedro Sorts desde 1429 hasta 1431. Trasladado a San Cugat. 
Bernardo de Torrella desde 1431 hasta 1453. En 1435 consiguió de Eugenio IV la facultad de poder reformar este monasterio, que fue el primero de esta provincia que se redujo a vida común, quedando por entonces incorporado a la congregación de Santa Justina de Padua. Hizo luego las ordinaciones necesarias, mandando entre otras cosas vestir el hábito como en monte Casino, quia est consonans et similis habitui gestari solito per monacos monasterii Sublacensis et de Specu. 
Juan de Cortadelles desde 1458 hasta 1472. Comendatario y electo Obispo de Gergento. La promoción de este Obispo debió ser a fines de este año 1472, puesto que a 2 de febrero del siguiente el Cardenal Rodrigo de Borja escribió desde Segovia al Rey de Aragón Don Jaime II, diciéndole: "Ara en aquest punt he rebudes letres de Roma quim signifiquen nostre Sant Pare ha transferit... (pone otras promociones) lo Abad de Sant Feliu en Bisbe de Gergent, segons Vostra Alteza habia scrit è declarada sa intencio à la Sua Beatitut." Sigue dándole gracias. La carta original está en poder del señor Abad actual de Ripoll Don Andrés Casaus.
Juan de Aragón desde 1468 hasta 1475. Comendatario y Arzobispo de Zaragoza. 
Fr. Antonio Bernardo Benito de Roca Crespa desde 1476 hasta 1507. 
Pedro, Cardenal de San Ciriaco, desde 1508 hasta 1509. Comendatario: 
Fr. Juan Nadal desde 1509 hasta 1521.
Este unió y sujetó esta casa a la reforma de Monserrate. En él comenzaron los Abades trienales. 
Fr. Gabriel Castany desde 1521 hasta 1524. En este tiempo se unió este monasterio a la congregación de Valladolid. 
Francisco Villa. 1528.
Guillem Monserrat. 1532.
Gabriel Castany, reelecto. 1536.
Francisco Boygues. 1547.
Guillem Monserrat, reelecto. 1553. 
Antich Llombart. 1556. 
Mateo Bárbara. 1559.
Gerónimo Lloret. 1562. Célebre por su Sylva allegoriarum.
Mateo Bárbara, reelecto. 1565.
Juan Casals. 1569.

Abades sexenales. (sexenio, 6 años)
Gerónimo Lloret. 1572.
Juan Casals 1578.
Rodrigo Gutiérrez. 1584. 

Trienales. (trienio, 3 años)

Miguel Sobrarias. 1587. 
Tomás Moyo. 1590.
Miguel Sobrarias. 1592. 
Juan Capmany. 1593. 
Miguel Sobrarias. 1595. 
Jayme Forner. 1598. 
Juan de Valençuela. 1600. 
Luis de Arévalo Sedeño. 1604.
Diego de Marquina. 1607. 
Miguel Sobrarias. 1610. 

Cuadrienales. 

Joaquín Bonanat. 1513. 
Antonio Vidal. 1617. 
Alonso Cano. 1621.
Antonio Vidal. 1625.
Juan Gorgoll. 1629.
Alonso Cano. 1633.
Tomás Becerra. 1637.
Alonso de Trujillo. 1641.
Benito Tarrats. 1645.
Alonso de Trujillo. 1649.
Benito Tarrats. 1653.
Gerónimo de Torquemada. 1657.
Plácido Riquer. 1661.
Diego de Sandoval. 1665.
Jaime Zaragoza. 1669.
Mauro Monsalvo. 1673. 
Plácido de Campos. 1677.
Narciso Isos. 1681.
Plácido de Campos. Murió 1683.
Benito Romaguera. 1689.
Felipe de Zuazo. 1693.
Benito Romaguera. Murió 1695.
Gabriel Sabater. 1701.
Juan Giménez. 1705.
Benito Panyelles, reelecto. 1717.
Isidoro de Convarem. 1721.
Felipe Quintana. 1725.
José Escardo. 1729.
Isidoro de Convarem. 1733.
José Escardo. 1737.
Bernardo Ponach. 1741.
José Escardo. 1745.
Isidoro de Carmona. 1749.
José Tost. 1753.
Bernardo Ponach. Murió 1754.
Bernardo Casanovas. 1757.
Isidoro Carmona. 1761.
Juan Font. 1763.
Antonio Sabater. 1765.
Pedro Rafols. 1769.
José Ponach. 1773.
Pedro Rafols. 1777.
Isidoro Riera. 1781.
Benito Massalva. 1785. 
Fernando Pouplana. 1789.
Benito Massalva. 1793.
Pedro Rafols.......... 

SANTA MARÍA DE ULLA. 

Siguiendo la costa del mar hacia norte, y dejando la populosa villa de Palamós y las de Palafurgell y Pals (N. E. de donde salieron las 3 carabelas con destino a las Indias, según algunos “nuevos historiadores” y alucinados bien pagados), comenzando ya en estos dos últimos la famosa llanura del Ampurdán, puntos antiguos, mas no para mi objeto, llegué a la Colegiata de Santa María de Ulla, villa pequeña, situada junto a Torroella de Mongrí. Algunos han creído y creen que esta última villa se debe llamar Torrevella, mas no es así, que no hay instrumento antiguo que haga de ella mención, en que no se escriba Turricella (: Torrecilla) de Montegrino; y cierto es que a este nombre corresponde puntualmente Torroella o Torrella, no Torrevella. El sobrenombre de Mongri lo toma de un monte al norte de ella, que se llama así, y no sé por qué. Todo este terreno es fértil y delicioso, aprovechando para riegos y molinos las aguas del Ter, que pasa muy cerca. Volviendo pues a Ulla, el canónigo y sacristán Don José Bofill me hospedó y proporcionó cuanto podía desear. Consta en el día esta colegiata de un Prior, que viste hábitos corales como los canónigos de Gerona, y cuatro canónigos que usan de muceta negra con vuelta encarnada, y sobrepelliz. Habrá poco más de tres años que residen en la iglesia nueva, dentro de la villa, como antes tuviesen que salir, y entre muchos lodazales y humedades, a la iglesia vieja, que estaba fuera en bastante distancia. Dicha Colegiata es la sucesora de la canónica antigua Agustiniana, secularizada, como todas las demás de este país, en 1592, cuyo origen se debe a un presbítero llamado Pedro Vidal, que la fundó hacia el año 1121, con consentimiento, y aun en presencia, de Berenguer Dalmacio, Obispo de Gerona, San Olaguer, Arzobispo de Tarragona, Ponce Ugon, Conde de Empurias, Ponce Guillem de Torroella, Señor de la villa de este nombre, y de otros nobles, los cuales le constituyeron y nombraron el primer Prior de esta casa. De estos principios queda una historieta ms. a fines del siglo XII, y a lo que yo entiendo por el cuarto Prior de esta casa, según lo colegirás por las notitas que he puesto en la copia adjunta, sino que está llena de milagros y narraciones estupendas. Mas la parte histórica, digo la noticia de los tres primeros Priores y de los sujetos que intervinieron en esta fundación, es puntual con todos los documentos ciertos de aquel tiempo. En ella se lee que la imagen de nuestra Señora, que fue la titular de la canónica, se veneraba antes en la iglesia subterránea, que todavía se conserva, y que por las inundaciones y avenidas de arena del río Ter vino casi a quedar sepultada, de modo que se pensó en erigir otro templo sobre el mismo, y trasladar a él la imagen, llamada por ello de la Fossa. Efectivamente, se ven hoy día los dos templos: el inferior, cubierto de arenas hasta el arranque de sus bóvedas, y sobre él otro mucho mayor, obra del siglo XII, con algunos adornos del siguiente: su bóveda es toda de cantería. Este templo fue consagrado el año 1182, el mismo en que se hizo la traslación de la imagen por el Arzobispo de Tarragona Berenguer de Vilamuls, y Raimundo Orufall, Obispo de Gerona. En la Marca Hisp. (Ap. núm CCCCLXXVIII) hallarás la escritura que sobre ello se hizo. Las oficinas de la canónica, claustros, etc., todo ha perecido: de la iglesia han quedado solas las paredes y bóveda. El altar mayor, construido con gusto en el siglo XVI, se trasladó hace poco a la iglesia actual, junto con la sobredicha imagen, que representa a nuestra Señora sentada, y sabe bien a la antigüedad que se le atribuye. En la entrada de la misma, en el plano, han colocado dos inscripciones sepulcrales traídas del templo viejo: una es la memoria de algunos individuos de la familia de Senesterra, y otra en leoninos, así:
Quem tegit iste lapis speculo fulsit probitatis 
Actibus illustris, sensu probus, ac bonus armis
Flos proprie gentis dans hostis prelia ventis 
Contrito corde post hec migravit ab orbe
Anni cum Christi dicuntur mille ducenti
Sex et triginti julii quintoque kalende
Hoc tumulo missus est Poncius Guilielmus
Qui patrie stella genitus fuit in Turricella
Gaudeat in Christo qui mundo floruit isto.

Lo mismo debieran hacer con otras dos inscripciones que quedan en la iglesia vieja, una de ellas de un Prior de la casa.
El archivo de esta iglesia es brevísimo, faltando como falta el que pertenece a la dignidad de Prior, donde ha de haber algo que haga más para la historia. Sin embargo, hallé en él una Consueta apreciable del antiguo monasterio, ms. en 1450, conforme en sus ritos con lo que va notado de la Catedral de Gerona. Item un Martirologio del siglo XIII 
con noticia de varios óbitos que he extractado, y con un breve Cronicón al fin, que va también copiado, y la noticia que decía de los principios de esta canónica, copiada allí (a; Ap. núms. II, III y IV). 
De todos estos documentos y algunas otras observaciones van las noticias siguientes de la serie de Priores.

Pedro Vidal, que cuidaba ya de la iglesia mucho antes del 1121 en que fue hecho el primer Prior, y llegó a formar la canónica de doce individuos, y murió en 1147. Le sucedió
Carbo (Carbó), cuyo gobierno duró cuatro años, y así murió en 1151.
Berenguer. La gobernó por espacio de veinte años, y así murió en 1171. 
Bernardo. Consta que fue el Prior IV, mas no los años de su gobierno. Entiendo que este es el autor de la relación histórica que antes dije; porque diciendo que él sucedió al venerable Pedro Vidal, sin embargo, pone solamente los nombres de los tres primeros Priores.
A este tiempo pertenece el desembarco que hicieron por acá los Moros en el año 1178, en cuyo tiempo se apoderaron de esta iglesia y la saquearon, y de sus canónigos unos mataron, otros llevaron cautivos a Mallorca. Esto dice el Cronicón de que hice mención.
Raimundo de Vilarico. Prior V. B. Prior y antes Prepósito de San Martín 
de Guda y canónigo de Vilabertrán. Se halla enterrado en la iglesia vieja, cuya inscripción dice que fue allí sepultado en 1303. 
Berenguer de Santo Andeolo. Murió 1310.
El mismo año fue electo
Berenguer de Turria. 
Francisco Jaime. El necrologio le llama Prior XI, y le supone muerto en 1348. Sucediole 
Francisco de Agauta. Prior XII.
Dalmacio. 1379.
Pedro Tortosa. Murió 1444.
Guillermo Moreno. Murió 1452.
Jayme Mas. Fue provisto por Nicolao V en el priorato de Ulla, año 1452. (Archivo de Solsona).
Raimundo Geralt. Murió 1467.
Miguel Brayde. Murió 1574.
El mismo año le sucedió
Pedro Aragay. 

EMPURIAS. 

La inmediación de Ulla a Empurias me proporcionó ver el terreno que cubre y sepulta aquella inmensa y famosa ciudad, que descubre por acá y acullá algunas muestras de las riquezas que en sí encerraba. Los trozos enteros de muralla que existen son la apología del tiempo y la vergüenza de los hombres que deshicieron otras para aprovechar sus piedras. La casualidad ofrece por medio del arado y lluvias mosaicos, barros, monedas y otras curiosidades. No se puede pisar aquella grande extensión sin mirar siempre la tierra que arroja afuera algunas de aquellas cosas con que parece convidar al hombre a buscar lo demás. Cuanto pudiera medrar la antiquaria (anticuaria) con una excavación en ciudad tan rica, se puede colegir sólo del ramo de monedas propias de Empurias, de las cuales un sujeto ha llegado a recoger pasadas de noventa, todas diferentes. A esta riqueza y al comercio conocido de ella era consiguiente el lujo y uso de todas las preciosidades Griegas y Romanas que allí están enterradas para tiempos más felices. Por desgracia habitan en aquel terreno muy pocos que conozcan lo que pisan. Yo sólo conocí al P. Fr. Manuel Romeu, religioso Servita del convento de nuestra Señora de Gracia, fundado allí, el cual no deja perecer lo que le viene a mano, dándole el lugar que le corresponde: y esto es cuanto puedo decir de la Empurias invisible. La visible, que es un lugarejo pequeño, hace un contraste admirable con la que le dio el nombre, mas no las riquezas. Tuve, sin embargo, el gusto de ver y copiar allí una inscripción del siglo X, colocada sobre la puerta de la iglesia de San Martín, que es la parroquial, en dos tablas de mármol harto bien conservadas, que trata de la restauración de esta iglesia, y dice así: 
NLIS 
AULA IACEBAT BELLONEIS NEGLECTA RUINIS
… MARTINI DUDUM SACRATA BEATI
CUM TER TRECENTOS BIS DENOS TER QUOQUE... NOS 
CORPORE OSSBUS. ANNOS XPS. HABERET
COEPERAT ANNIS TER QUINIS INDICIO VOLVIT...
VE QUATER DENIS KAROLUS REGNABAT IN ANNIS
TUNC COMES HANC GAUZBERTUS OVANSAEROS RENOVAVIT
… ERII PROLES ERMENGARDIS DE MATRE NATUS
SEPTEMBRIS IDUS PRIDIE NE BEATO QUI FUIT HUNC
PATER ET NATUS PARITER QUOQUE
IGNOSCAT DEUS VITA REQUIEM DETQUE BEATAM AMEN. 

Esta es la inscripción que tanto deseó el padre maestro Flórez en el  XXVIII, página 75. Véase el prólogo del mismo tomo, donde se publicó, y cotéjese. Necesita de alguna explicación, mayormente habiéndola copiado con la mayor puntualidad que la hace obscura. 
Ya dije que la sobredicha inscripción está grabada en dos mármoles; ahora añado que entre ellos se halla otra en jaspe, de poca importancia a la verdad; pero ya que estamos, y que me costó tanto trabajo de subir tan alto y lavarlas con tal incomodidad, allá va. 

Dormit in hoc tumulo Gielmus de Palaolo
Qui Sacrista bonus vixit populique patronus 
Lux fuit ecclesie, cleri Dux, Archa sophie
Vir bonus et gravis... morigeratus,
Ecclesie campum dedit librum Breviarium
… cloquerium, voltam, tectum, pavimentum 
Libris sanctorum alter passio scripta virorum
Isto pro quorum meritis sit sede polorum
Anno milleno bis C. quater X. simul VIII.
... cluditur undenis Jani sua vita kalendis. 

Además de las dos restauraciones de la fábrica material de esta iglesia, indicadas en las dos inscripciones antecedentes, todavía queda sobre la misma puerta la memoria de la fábrica actual, comenzada en 1507 y concluida hacia el 1540.
Es extraño que no se halle en todo aquel terreno inscripción alguna Romana o Griega. Tres solamente Romanas halló estos últimos años el citado P. Fr. Manuel Romeu, las cuales remitió a varios literatos de Cataluña. Diome copia de ellas, que es la siguiente: 

I.
SERGIA 
MONTAGNA
H. S. E. 

La posee en su estudio el padre maestro fray Juan Izquierdo de la orden de San Agustín en Barcelona. 

II.
A. EMILIO
MONTANO
BACCASITANO
L--ASERILIS
H. S. E. 
Está en el real monasterio de canónigos Premonstratenses dicho de las Avellanas. 

III.
PORCIA. ME. FECIT
SEVERA. GERUNDENSIS. REFECIT 
A. VI. A. IX.
Fue regalada a Don Mariano Pou, de la ciudad de Mataró.

VILABERTRÁN. 




El nombre de Vilabertrán está ya en varios diplomas del tiempo del Rey Lotario, en que existía en este mismo lugar una iglesia dedicada a nuestra Señora, a quien ya entonces dio los diezmos y primicias de estos contornos una mujer llamada Guidenellis que vocatur Bona dona, con su hijo Guinebaldo. Un siglo después, esto es, hacia los años 1060, creció en riqueza y veneración con el cuidado de un presbítero llamado Pedro Riguall, a quien en 1069 se confió solemnemente el gobierno de ella y de los clérigos que ya entonces servían allí. De esta institución queda un instrumento hecho con autoridad de Amato, Legado Apostólico, que el año antes tuvo el concilio que dije en Gerona, y también de Bernardo. El nombre de Praelatus atque minister ecclesiae Santae Mariae Villebertrandi, que dan al dicho Pedro varios instrumentos de aquel tiempo, que es equivalente al de Prior; el gobierno general que otros le suponen encomendado, y el derecho que se dio a los clérigos de elegirse sucesor en caso de muerte, dan a entender que esta era una congregación formada, que casi podemos llamarla canónica, y como el ensayo de lo que luego fue en el año 1100, en que se introdujo en ella la regla y profesión Agustiniana, según la escritura publicada en la Marca Hisp. (Ap. núm. CCCXXVII), cuyo original está aquí. El mismo Pedro fue nombrado su primer Abad, del cual y de los siguientes diré luego. Mas no puedo omitir una memoria notable de este mismo Pedro Rigual, de que ya hice mención en el Episcopologio de Vique (artículo Berenguer Rosanes), con ocasión de una escritura, que allá fue copiada, de varias quejas que dieron los canónigos de aquella iglesia contra los que usurpaban sus bienes. Entre ellas se halla este artículo: monemus ut Petrus Rigualli qui habet suam ecclesiam dimissam, et ecclesiam Sancti Johannis... sub prioraticu acceptam, ut revertatur ad suam propiam (cuando propriam pierde la segunda r) ecclesiam Sanctae Mariae Villaebertrandi. Si vero contemptor extiterit, interdicimus eum ab omni divino officio, et ab introitu ecclesiae. Esta escritura es de los años entre 1089 y 1100, como allá se explicó. No sé qué iglesia de San Juan fue la usurpada por nuestro Pedro. Sospecho que era la llamada de las Abadesas, que como se dijo en su artículo, por esos tiempos estaba pretendida por varios dueños. Este instituto permaneció hasta la supresión general de él en 1592, en que fue erigida en Colegiata, presidida por un Arcipreste y servida de once canónigos. Con el favor del actual Arcipreste Don Baudilio Segas y de Terrades y del Capítulo, vi el archivo, harto abundante, mas en pésimo estado, en una pieza provisional por la esperanza en que está el Capítulo de trasladarse a la villa de Figueras. El furor de las guerras destruyó casi todo el edificio y acabó con los códices antiguos. Entre ellos falta un Martirologio que no hace muchos años vio allí el señor Caresmar, canónigo Premonstratense, que hizo de él un extracto, del cual va esotro adjunto (a: Ap. núm. V.). 
El templo actual es el mismo que se comenzó a construir a fines del siglo XI, y que se consagró el año 1100. Es de tres naves, con la poca elegancia de aquel tiempo. En el poste derecho del crucero vi una pequeña inscripción en mármol, encastada en la pared, que dice:
Dícese que este es Don Alfonso II, Rey de Aragón, cuyas cenizas en gran parte se depositaron aquí. Efectivamente, la letra es del siglo XII o principios del XIII. Hácese esto verosímil con la devoción que este Rey mostró a esta casa, fundando en ella una capellanía el año 1194, conforme lo dice la escritura adjunta (a: Ap. núm. VI.). Ya en 1176 les había confirmado el mismo Rey la donación que Pedro de Montagut hizo a esta canónica de la villa de San Pablo de Calciata (Calzada, Calçada). Más es que en el necrologio que va copiado se repite el magnatum magna potestas del epitafio, y se añade: hoc sua servantur interiora loco; pro quo officium plenum fiat et prebenda detur. El interiora indica que se depositaron aquí sus entrañas
Otra inscripción hay en el pavimento de la nave derecha, que dice: hic iacet Rev. Michael Terrarol canonicus huyus (huius) ecclesiae, vir fortissimus in vita sua; sed venit fortior illo scilicet mors, et superavit eum 15 martii 1756. Sobre la puerta de la sacristía queda el hueco que ocupaba el sepulcro del primer Abad Pedro Rigual, el cual ahora está dividido en trozos en la sacristía. En la caja o sarcófago se lee: 
Discat qui nescit Petrus Abbas hic requiescit:
Nec timeas falli Petrus fuit iste Rigualli.
Nada más de este edificio pobre y destruido por las guerras, cuya reparación se dilata esperando la traslación sobredicha.
En el claustro, obra del siglo XV, sólo hay una sepultura notable, que dice: Anno Domini M.CC.LXXX. XII. kal. augusti obiit nobilis Gaufridus Vice Comes Rupebertini (vizconde de Rocaberti), et Dnus. Petralate (Señor de Peralada). Item anno MCCXXIX. XI. kal. decemb. obiit Dnus. Dalmacius Rupebertini in captione Mayoricarum. Item anno M.CC.XII.  tercio kal. augusti obiit Dnus. Gaufridus Rupebertini aput Ubedam (1212, Úbeda, Navas de Tolosa) qui cum omnibus eiusdem generis defunctis hic simul in Dno. requiescunt. Amen.
Como dije, pues, el primer Abad fue Pedro Rigual, que comenzó a serlo en 1100, y de quien hallo otras memorias hasta 1104. No me consta su muerte; pero a ella le siguió luego una gran veneración: de lo cual puede verse el P. Domenech. (Hist. de los SS. de Cataluña). Acaso vivió hasta el 1107 o por ahí, que es cuando comienzan las del sucesor
Arnallo Adalberto, y duran hasta el 1115: pero es de advertir que juntamente las hay indubitables en el mismo período de años de otro Abad llamado
Berenguer. Esta simultaneidad, cierta por varios instrumentos, ya que no fuese anarquía, pudo ser, como en otros monasterios se ha visto, coexistencia de dos superiores, encargados cada uno de ellos de su ramo, de modo que uno fuese el propio y verdadero Abad, y el otro como un Prepósito económico o encargado del gobierno de las iglesias anexas. 
Existencia. Muerte. 
Pedro Guillem. 1123 - 1124
A este Abad Pedro dio Arnaldo, Sacrista de Gerona, las casas en que él vivía en dicha ciudad, pegadas al muro de la misma, versus meridiem super portam quae dicitur Ruphini. Fue esto el año XIII de Luis el Craso, que es el 1120 o por ahí. Va copia (a: Ap. núm. VII.).
(N. E. Si el XIII. regni Ludovici Regis es el 1120, Petro, eiusdem loci Abbati, ya era Abad en 1120)
Raimundo 1125 - 1127
Berenguer de Llers. Era Abad en 1136, Arcediano de Gerona y electo Obispo de la misma hacia 1145.
Pedro 1147 - 1149
Raimundo Orusall 1162 - 1179
Electo Obispo de Gerona.
Guillermo 1181 - 1194
Pedro 1200 - 1201 
Bernardo 1203 - 1210
Pedro de Soler 1214 - 1217
Arnaldo 1217 - 1218
Raimundo 1220 - 1245
Guillermo de Empurias 1248 - 1257
Arnaldo 1259 - 1283
Dalmacio 1285 - 1306
Pedro 1308 - 1312
Guillermo de Pau 1314 - 1330
Ermengol de Vilaric. 1333 - 1346 
Dalmacio 1347
Arcediano de Tarragona.
Raimundo 1348 - 1355
Raimundo 1361 - 1377
Guillermo 1379 - 1398
Antonio Girgos 1410 - 1424
Pedro 1440 - 1454
Gaspar de Cruilles. Murió en 1488.
Berenguer de Cervelló 1534 1538.
Murió en Mallorca.
Pedro Domenech. Natural de Gratallops; entró en 10 de noviembre de 1545, y murió a 1.° de noviembre de 1560. Estuvo de procurador en Roma por el Rey, y después cinco años en Portugal, de donde volvió a 17 de julio de 1553.
Cosme Damián Ortolá. Tomó posesión en 16 de mayo de 1564. Murió aquí a 5 de febrero de 1568, y está enterrado delante del altar mayor. 
“Cosmus Damianus Ortolanus Pirpinianensis, cum ab ineunte pueritia ad omnem virtutis laudem, ac optimarum artium studia se contulisset, eorumque causa Hispaniam ulteriorem, Galliam, Italiamque peragrasset, quinto et trigessimo aetatis suae anno sacrae theologiae ac juris pontificii doctor Bononiae factus, eam XX. proximis annis et philosophiam theologiamque publice docendo et sancte religioseque vivendo cum apud omnes tum vero apud Philippum II Regem Catholicum auctoritatem adeptus est, ut ab eo et in Abbatem huius monasterii id ipse non modo non ambiens, sed ne suspicans quidem, 
fuerit electus, et paucis deinde mensibus interjectis ad Tridentinum concilium evocatus Lutheranorumque furori pro orthodoxa fide obiectus. Quo dum properat et commodam Rosis navigationem expectat huc ad nos pontificio diplomate nondum impetrato divertit in nonas julii MDLXII.” 
Carlos Domenech. Tomó posesión en 9 de junio 1575. Electo Obispo de Lérida. 

SAN PEDRO DE RODAS. 

Del monasterio de San Pedro de Rodas no puedo decirte lo que sin duda esperas, atendido su nombre y antigüedad. La aspereza y sombría insalubridad de su antiguo sitio, con lo expuesto que estaba e indefenso contra las invasiones de los Franceses en caso de guerra; estas y otras consideraciones obligaron al Rey a mandar, con decreto de 24 de septiembre de 1798, que se trasladase esta casa a Vilasacra, lugar propio del monasterio, y situado en la llanura del Ampurdán, a una legua al E. de la villa de Figueras. Trasladose efectivamente el Cabildo, día 10 de diciembre del mismo año, a la casa abadía del dicho lugar, mientras en sus inmediaciones se zanjaba el nuevo edificio. En este estado, pocos años después, en el de 1805, día 19 de junio, S. M. mandó que la traslación se hiciese a la villa de Figueras a solicitud del Ayuntamiento, y movido de las mayores ventajas que resultaban a dicha población, ilustrada con tan noble cuerpo. Trabájase con actividad en la construcción del monasterio a la parte oriental de dicha villa, y entretanto permanece en Vilasacra. En este lugar, llamado en las escrituras antiguas Villa Sacari y Villa Sacher (azúcar) y así: en este lugar, digo, he visto las antigüedades diplomáticas del monasterio de San Pedro de Rodas, merced a la buena acogida que he merecido y al afán con que me han ayudado estos sabios monjes, y particularmente el I. Sr. Don Joaquín Clavera, Abad actual, muy aficionado a la anticuaria. El archivo no es lo que pudiera y debiera ser, considerada únicamente la antigüedad de la casa; pero es mayor y más rico de lo que puede esperar el que sepa los asaltos de enemigos de mar y tierra que sufrió la antigua casa, sin contar los incendios, ruinas y otras calamidades generales. Así se hallan todavía en él algunos títulos de pertenencia desde la mitad del siglo IX, y desde la mitad del X se hallan en grande abundancia las escrituras de varios géneros con que he enriquecido la historia de la iglesia de Gerona, y las observaciones sobre monedas, cronología de los Reyes de Francia, etc. Dos Cartorales, escritos en los siglos XII y XIII, comprenden escrituras desde mitad del siglo X. Así es claro que falta otro de escrituras anteriores, de las cuales existen algunas sueltas. De la biblioteca tan celebrada nada ha quedado. Hay aquí una tradición vaga de que un general Francés, llamado Noailles, trasportó, no sé en qué tiempo, varios códices a París, entre ellos una preciosa Biblia. Esto sería ea las guerras del siglo XVII, durante las cuales estuvo muchos años despoblado el monasterio. Lo demás consumieron las guerras, particularmente la última de 1795. Con todo eso pudieron salvarse algunas señaladas reliquias. Tal es una capa pluvial tejida en oro notoriamente del siglo XII por su hechura con el triangulito de capilla cosido en lo alto de ella. Dícese haber sido de Santo Tomás Cantuariense. Otra y muy preciosa es una cadena de hierro como de una vara con eslabones pequeños, que se tiene por de San Pedro Apóstol. El modo y forma como vino acá no se puede asegurar, habiendo perecido muchos instrumentos antiguos. De ella y de otras grandes e insignes reliquias que tenía este monasterio da noticia la nota adjunta (a: Ap. núm. VIII.), tomada de un cartel del siglo XV, en 
que se anunciaba el jubileo famoso que durante muchos siglos disfrutó esta casa de San Pedro de Rodas. Diré de él, ya que vino a mano.
Atribúyese su origen al Papa Urbano II, quien expidió un breve apud Urbem veterem (Civitaveccia, ciudad vieja) idus januarii pontificatus anno II (1088), en que concediendo varias indulgencias parciales a los que visitasen la iglesia del monasterio en las fiestas de San Pedro y San Félix, de la Resurrección y todas las de la Santa Cruz, concedió jubileo plenísimo para la de Santa Cruz de mayo, todos los años que cayese en viernes, y su octava. El original de esta bula no existe, sólo quedan algunas copias; pero hace mención de ella el Papa Julio II en las letras de comisión que expidió en 1508 para averiguar la causa por qué algunos Obispos se resistían a su publicación. Lo que yo puedo asegurar es que estuvo en práctica hasta el año 1697, que fue el último de los dichos jubileos. Queda todavía un decreto impreso de Pedro Borril, Vicario general del Obispo de Gerona Don fray Severo 
Tomás Auther, fecho a 9 de febrero de 1680, quien dice que vista la bula original de Urbano mandaba se publicase. El concurso era, como es fácil de entender, muy crecido de todas las provincias de España y Francia. Hacíase con toda pompa la ceremonia de abrir la puerta principal del templo, que siempre estaba cerrada a cal y canto por la soledad del sitio, y para entrar en él sólo se servían de una lateral.
Viniendo ahora a dar alguna noticia de la antigüedad de este monasterio, digo, que aunque conocido siempre con el nombre de San Pedro, mas en la mayor parte de las escrituras se añade con variedad el de San Pablo y San Andrés. Su situación era en el condado de Peralada en la vertiente oriental del monte llamado Rota, Roda, Rodas, in suburbio Castro Tolone, subtus Castro Verdaria o Viridaria (verde), que es el que está en la cumbre del monte llamado ya en el siglo XIII de San Salvador. Estas localidades son constantes en todas las escrituras. En una del siglo XI se llama el monte o el lugar Amir Roda. Ya te acordarás de lo dicho en lo del monasterio de Amer, que el de Santa María de Rosas también se llamó de Rota y de Rodis hasta el siglo XIV. De modo que todo el monte es claro que tuvo este nombre, y así lo hallarás en las escrituras que van con esta carta. Desde la mitad del siglo X quedan instrumentos que le acreditan inmediatamente sujeto a la Sede Romana. Por otros de principios del mismo siglo consta con certidumbre que ya entonces se progresaba (procesaba) en él la regla de San Benito.
He acotado esta época porque no se han conservado escrituras anteriores que acrediten con certidumbre su profesión, ni aun la existencia del monasterio. Mas para mí es indubitable que existió mucho antes, atendida la multitud de posesiones que ya le confirmó con su diploma el Rey Lotario año 982 (Marca Hisp., ap. núm. CXXX); que cierto no bastaba un siglo para adquirir tales y tantas cosas como en él se expresan. Por otra parte, en 943, se supone muy antiguo este monasterio, cuya jurisdicción quiso recobrar Acfredo, Abad de San Esteban de Bañolas (Marca Hisp., ap, núm. LXXIX). Más es que en la 
escritura de consagración de la iglesia de Fontanet, que ya envié desde Gerona, reducida al año 904, se halla esta firma coetánea: Modicus Georgius Abba exiguus et sacerdos indignus interfui et subscripsi. 
La circunstancia de hallarse esta iglesia cerca del monasterio, y la de conservarse en el original la sobredicha escritura, inclinan el ánimo a creer que este Abad Jorje (Jorge, Jordi) lo fuese de acá. Con esto dice 
la memoria cierta de congregación de monjes que aquí había entonces. En escritura del año IIII del Rey Carlos el Simple (902), Adaulfo hizo donación de una viña ad Sancto Petro Apostolo vel ad ipsos servos qui servi sunt die notuque (noctuque). Otra del año XXII del mismo Rey (919) comienza así: In nomine Domini: nos Wisindus Praeposito, Balone, Argilone, etc... monacos, seu et cuncta congregatione Sancti Petri et Sancti Andree et Sancti Pauli simul in unum donatores sumus, etc. Otras dos he visto de esos años, donde también se menciona Prepósito. Mas lo que es Abad propio y cierto de esta casa no consta que lo hubiese antes de la mitad del siglo X. En la competencia que decía de esta casa con la de Bañolas, compareció ante el Rey de Francia el Abad de aquella, y de la nuestra fue enviado Tassio unus ex prioribus. Este Tassio es el primer personaje que haga gran figura en este monasterio. Era hijo de Heldesindo y Levogodo: fue casado con Amalvigia, y muerta esta, con Hisblanda, de las cuales tuvo dos hijos, Sperandeo e Hildesindo, Abad después y Obispo de Elna, y una hija Levogodo. Todo esto consta de la escritura que va copiada (a: Ap. núm. IX.), que tiene la fecha singularísima en estos países, II kal. decembris anno IIII regnante Radulfo Rege (925), reinado que acá no fue admitido. El año 943 le hallamos ya monje en esta casa, y defendiéndola en presencia de los Reyes de Francia de las pretensiones que sobre ella tenía la de Bañolas. De ello trata largamente la Marca Hisp., y también del año de su muerte, copiando la inscripción sepulcral. Lo que le hizo más memorable es el haber sido padre de Hildesindo, que es el primer Abad conocido de esta casa, y con esto me hallo ya en el catálogo de Abades, en que ingeriré algo de la historia del monasterio. 
Hildesindo desde 947 hasta 991. En todas las escrituras se llama así, y en muchas firmadas de su mano, no Eldesindo ni Heldesindo, que era el nombre de su abuelo. Este es el hijo que Tassio deseó se quedase en la profesión monástica, como se ve en la escritura citada. El mismo, en una donación al monasterio del año 967, dice que la hace por el alma de genitore meo dive memoriae Tassione, dando entre otras cosas un campo in palatiolo qui fuit de Chindilberga amita.
La primera memoria de su prelacía es del año 947, año XI de Luis Ultramarino, día 5 de abril, en que el Obispo Wisado II de Urgel dio a este Abad y su monasterio la iglesia de San Pedro de Ulceia en la Cerdaña. En esta escritura, copiada de un Cartoral, dice el donador: Ego Wisadus Episcopus in Sanctae Mariae cenobio Urgellensi (a: Ap. núm. X.). Otra memoria hay del mismo en el juzgado que se tuvo ante el dicho Rey, año XIII de su reinado, que es 949, no 947, como dice la Marca Hisp., donde se publica (Ap. núm. LXXXIII). En 953 le confirmó el mismo Rey la pesca del estanque de Castelló con sus tres islas adyacentes, llamadas Uduagro, Fonilaria y Savarto, según las había dado al mismo monasterio el Conde Gozfredo. Va copiado de nuevo este documento (a: Ap. núm. XI.), aunque ya publicado (núm. XCI). Formalizó el Conde esta donación el año 968 (id. núm. CIX). Mas hízole otra mucho más amplia y general, año 974, que podrás ver (ib. núm. CXVI), y también las confirmaciones apostólicas de los Papas Benedicto VI y VII. De este último Papa queda además una carta al Conde Ugo, en que le manda restituir al monasterio el castillo que había usurpado de Verdaria (b: Ap. núm. XII.). El año 977 recibió una donación de Bencio, que va copiada (c: Ap núm. XIII.).
Hasta aquí Hildesindo suena solamente Abad; mas en las escrituras siguientes se llama juntamente Obispo, y lo fue de Elna, y no de Gerona, como se creyó en los Episcopologios antiguos de aquella iglesia. La primera escritura es el precepto de Lotario, dado en su favor el año 982, que publicó la Marca Hisp. (Ap. núm. CXXX), y yo he copiado de nuevo (a: Ap. núm. XIV.). También se nombra así en el Judicatum, de que hablé en el Episcopologio de Gerona, año 987 (art. del Obispo Gotmaro), y en la bula dada, año 990, en favor de su monasterio, por el Papa Juan XV (ib. núm. CXL). En las escrituras de esta casa dura todavía su memoria hasta el año IIII de Hugo Rey (991), en que firma Hildesindus gratia Dei Praesul atque Abba, y esta es su última noticia: de modo que si es el mismo que comenzó en 947, lo fue más de cuarenta y cuatro años. Es notable de su tiempo el establecimiento que hizo él mismo de unas viñas a Mascharon, presbítero, año III de Ugo (990), en que poniéndose su nombre en el exordio, en las suscripciones dice así: Johannes gratia Dei Abba in vice domni Hildesindi Episcopi. Va copia (b: Ap. núm. XV.). Tengo por cierto que en la vejez de Hildesindo se le debió dar coadjutor que le sucediese en la abadía. No diré lo mismo de dos Abades que firman en escritura de establecimiento del año XXI de Lotario (976), en que después de Hildesindo suscriben Yrmynysclus Abba. = Sonniarius Abba. Estos debían serlo de otros monasterios; mas en el nuestro ha de ser tenido por sucesor Juan, que lo debió ser por poco tiempo, pues en el año siguiente 992 ya se hallan memorias de
Pedro. En la encíclica con que los monjes de Ripoll anunciaron a los monasterios la muerte de su Abad Seniofredo, año 1008, entre sus contestaciones está la de este de San Pedro, y sólo se piden oraciones 
por dos Abades difuntos, es a saber, pro summo sacerdote Heldesindo, et pro Petronem Agatorxius Abba (Orig. arch. de Ripoll). De modo que el año 1008 había habido un Abad llamado Pedro después de Heldesindo. Alguno querrá que Agatorxius sea el Abad actual en ese año. Dudas a cada paso. En tiempo del referido Pedro, y al año 1022, pertenece la solemne consagración de la iglesia, hecha por Wifredo, Metropolitano de Narbona, ad vicem de Pedro Roger, Obispo de Gerona, con asistencia de Oliva de Vique y otros. (Marca Hisp., ap. núm. CXCIV, y Aguirre, Conc. Hisp., tom. IV. pág. 390.)
Ponce, del cual hay una sola memoria en el año 1031 en escritura de poca entidad.
Pedro Dalmacio. Suena así desde el año 1040 (VIIII del Rey Enrique), en el cual los Condes de Empurias Ugo y Guisla, con su hijo Ponce, le dieron algunos bienes pro gratias agendas Domino Deo, et praedicto cenobio de ipsa victoria quam mihi Deus dedit de ipsa pigora de Rochabertini. Del mismo hay memorias hasta 1054, y luego suena otro 
Pedro sin apellido alguno hasta el año 1072. De su tiempo, y del año 1063, es la oblación in monacum que hicieron Ponce y Adalez, Condes, de su hijo Pedro, con la ceremonia de envolverle la mano en la toalla 
del altar. Va copia (a: Ap. núm. XVI.). 
Guillermo desde 1072 hasta 1081. De este Abad hay una memoria del año 1080 muy graciosa, con ocasión de un robo, obligando a los ladrones a sufrir el juicio del agua caliente en la iglesia de San Félix de Villa Judaica (hoy Vilaiuiga). Es notable la ceremonia de haberle sellado la mano al reo, la cual se descubrió quemada al día tercero. Creo que te divertirás con la lectura de esta acta (b: Ap. núm. XVII.).
Wiscafredo. Coloco aquí este Abad, cuyo nombre consta solamente de una memoria de ciertas usurpaciones hechas a este monasterio en tiempo del Abad sucesor
Macfredo. Suena desde 1088 hasta 1096.
Raimundo. Lo era en los años 1096 hasta 1108. Acaso será el que suena con el nombre de
Regimundo en 1111 y 1113, en que el Obispo de Gerona Berenguer le dio la iglesia de Santa Cruz. Esta escritura va en el Episcopologio Gerundense copiada de este archivo. Es notable, porque a ese año hace corresponder el IIII de Luis VI. Es también la primer memoria de aquel Obispo. 
Deus dedit desde 1118 hasta 1138. Este alcanzó bulas de los Papas Calixto II e Inocencio II. También le dio Pedro, Obispo de Zaragoza, la iglesia de Urseira, año 1121. Va copia (a: Ap. núm. XVIII). 
A. de Grandis. Lo era en 1139. 
Berenguer. Comienzan sus memorias desde 1150, y acaban en 1191. A este Abad dio Hugo, Conde de Ampurias, con su hermano Ponce y su madre Brunissendis charabum in stagno Castillionis cum retibus et redessellis et fituris, atque resallis, et cum panestell et bulignabal in stagno et in mari. Fue esto en 1154. Tres años después el Papa Adriano IV le expidió una amplísima bula, en que confirma la de sus predecesores Juan, Benedicto, Calixto, Inocencio, y cuanto les concedieron los Reyes Luis Ultramarino y Lotario. Notable es también la venta que le hizo el Conde Ugo, con su mujer Adalaide, de los diezmos del estanque llamado antiguamente de Bedenga, dándole por ello el monasterio centum quadraginta morabatinos barbaroginos boni auri, rectique pensi.
Gaufredo desde 1196 hasta 1201. 
Bernardo de Aviñón desde 1208 hasta 1223. Este obtuvo bulas de los Papas Inocencio III en 1216, y Honorio III en 1217. Una donación va copiada del segundo año de su abadía (a: Ap. núm. XIX.). 
Ponce desde 1224 hasta 1243.
Raimundo. Hay varios Abades consecutivos de este nombre hasta 1292. Es cierto que uno de ellos era antes Abad de Bages, postulado por nuestro monasterio a Inocencio IV, y confirmado por él. La bula está rota en su data, mas debe ser su entrada desde 1243 a 1254. El que gobernaba en 1283 se llamaba Ramón Pere Andreu, y este es el que recibió en 1291 la bula de Nicolao IV, en que le concedió el uso de pontificales y órdenes, etc. Va copia (a: Ap. núm. XX.).
Dalmacio. Lo era en 1292. 
Principio. Exist. Muerte. 
Raimundo. 1293 1294 1300
Arnaldo, electo en 1302 1308
Berenguer. 1309 1333
En este último año le concedió el Papa Juan XXII el uso de altar portátil.
Raimundo. 1334 1351
Raimundo de Ponte, electo en 1355.
Arnaldo 1357 1367
Bertrán Delantar. 1370 1409
Bernardo. 1410 1413
Esteban. 1420 1432
Berenguer de Spasen entró en 1437 1446
Antonio, Cardenal del título de San Crisógono 1455. 1458.
Antonio Alamany. 1460
Bernardo Margarit, Obispo de Catania, entró en 1462. 1485.
Juan de Castro, castellano del castillo de San Angelo, y Obispo 
Agrigentino. 1494 1499 
Pedro, Cardenal de San Ciriaco in termis. - 1508. 
Fernando Ram. 1508 1539
Juan Ram. 1540 1541
Tomás Lupia. 1555 1562 1569 
Gaspar Vallgornera. 1569 1591
Francisco Caralps.  1598 1612 
N. Carmona. 1614 
Electo este año de Camprodon. 
Pedro Juan Desguell. 1616 1632
Francisco Pons y de Turell. 1634 1644 
Pablo Tristany. 1648 1660
Juan Bautista Castellarnau 1663 1670 
Francisco Soler. 1674 1686 
N. Moner. 1687 1697
Félix de Piñana. 1701 1703
José Despalau, electo por el Emperador en 1707. 1717

José Gayola. 1721 1739
N. Cortada. 1744 1757 
Francisco Guanter entró en 1757. 1793 
Joaquín Clavera y de Guadell electo en 1794, actual. 

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