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domingo, 29 de enero de 2023

XV. A exaltacio, honor e gloria de nostre Senyor Jesu Crist,

XV. 

Copia del cartel impreso en que el Obispo de Lérida concede indulgencias a los que contribuyan con sus limosnas para reparo de la sacristía que se había incendiado. (Vid. página 46.) 

A exaltacio, honor e gloria de nostre Senyor Jesu Crist, e a la gloriosa Verge Maria mare sua, e de aquela devotissima reliquia del Sant Drap en lo qual lo nostre Senyor fonch per la Verge Maria embolicat e nodrit, e encara per aquela sancta reliquia de la spina la qual fonch posada en lo cap de nostre Redemtor e Salvador Jesu Crist, e per salvacio de les animes de tot fel crestia Nos Don Loys del Milá per la gracia de Deu Cardinal de Santi Quatre e Bisbe de Leyda considerant la gran perdua que la nostra esglesia cathedral de Leyda feu per lo gran encendi e cremament de la sacrestia de dita esglesia, en la qual quasi tots los draps de or, capes, vestiments, creus, calçes (: cálices) e altres molts ornaments de la dita nostra esglesia se cremaren: e axi matex considerada la obra del cor de dita nostra sglesia lo qual de present se fa, e vista la gran despesa serie quasi impossible de poderse acabar: e considerades encara altres moltes obres que se speren a fer sens que ja son fetes havem acordat ab expressa voluntat e consentiments de nostres frares lo Dega, Canonges e Capitol de la predita nostra sglesia desijant lo be e repos de les animes dels fels cristians passades de aquesta vida present del tresor de sancta mare esglesia esser sufragades e aiudades, volen que qualsevule grau e condicio que sie que per caritat dara hun sou o sa justa valor pera adiudar a la dita obra del cor, e per a la reparacio de la sacrestia de la nostra sglesia de Leyda que aquela anima per la qual dara, la fem participant en totes les mises, sacrificis, hores canoniques, diurnes e nocturnes, axi com en matines, prima, tercia, sexta, nona, vesperas e completes, hores de nostra dona canticum graduum, set salms, offici dels defunts, deiunis e vigilies e en tots los altres beneficis que en la dita nostra sglesia cathedral e en totes les altres de nostra diocesi se fan, es faran pere sempre. E mes *as fem participants en totes les indulgencies que per nos e per nostros predecessors, e per los Sants Pares foren e son otorgades a la dita nostra esglesia cathedral en veneracio de aqueles glorioses reliquies del Sant Drap e de la Santa Spina e altres quasi infinides reliquies que en dita nostra esglesia son. E si aquela anima per la qual la dita indulgencia sera presa, no tendra necessitat dels sobredits suffragis, volen que profite per altra anima de vostre linatge aquela que mes volreu en maior carech (carrech) sereu. E perque vos N. donas la dita almoyna de hun sou per la anima N. es feta participant en totes les gracies sobredites pera sempre fins que ixca de les penes de Purgatori. = Forma absolutionis: Absolve quesumus Dne, animam famuli tui, etc.

jueves, 5 de enero de 2023

CARTA CXII. Ritos, arquitectos y varones ilustres de Lérida.

CARTA CXII.

Ritos, arquitectos y varones ilustres de Lérida

Mi querido hermano: Tras esto no me falta más sino dar noticia de algunos ritos anticuados de esta iglesia con que desempalagar de otras tareas. Uno de ellos y muy célebre era la representación de la venida del Espíritu Santo en los términos que expresa la siguiente deliberación capitular, copiada del libro que comienza en las del año 1518:

“Die Jovis intitulato XV mensis aprilis, anno a Nativitate Domini 1518, convocati et congregati Rmus. Dnus. Episcopus, Sacrista Cortit, locum tenens Decani Pinyol, Tort, Garoça, Olcinelles, Creixença, Salvador, Beramon, Mahull, Torés et Pou, canonici, capitulantes et attendentes, hactenus fore servatum quod singulis annis in die Pentecostes misterium illud, quod vulgo dicitur la Colometa in memoriam illius Spiritus Sancti in Mariam Virginem sacratissimam, ac Christi Redemptoris Matrem et Apostolos missionis, non ab re fiebat, seu representabatur in ecclesia Illerdensi; considerantes tamen ex eo ut experientia docuit, ex tonitruum igniumque multiplicationibus necnon et fumo sulfureo, ex aspectantiumque murmuratione divinum oficium perturbari: altaris quoque et ecclesiae huiusmodi, ac in eis ministrantium et asistentium paramenta atque vestes non modicum periclitari et aliquotiens concremari; volentes ut dixerunt praedicta in melius comutare, et periculis damnis, et aliis premissis prout convenit obviare, deliberarunt quod a cetero singulis annis in praefato die Pentecostes infra missarum solemnia, de solemnitate ac mysterio diei populo fiat sermo, et premissa ne quam fiant: sperantes in Domino, meliores fructus ex dicto sermone, quam de representatione praedicta, Christi fidelibus devenire."
Usose esto en todo el siglo XV, en que solían pagarse ochenta sueldos al que dirigía la máquina. También consta el gasto de almuerzo y merienda a los que representaban los Apóstoles, sobre quienes bajaba la paloma. Así parece que debió practicarse aquel año. Mas el pueblo, acostumbrado a aquella diversión religiosa, pudo tanto con sus instancias, que el Capítulo por evitar otros daños, tuvo que revocar esta constitución el año siguiente 1519, sábado, en la vigilia de Pentecostés, mandando que en el día siguiente se practicase dicha representación, y en adelante quedase a disposición del Capítulo o continuarla o mandar que hubiese sermón en su lugar. Tomose esto con tanto calor que el mismo (leo mis-mismo) día por la tarde multaron en treinta sueldos al nuevo Sacrista de esta iglesia Don Pedro Agustín, hermano de Don Antonio Agustín, que había entrado en dicho oficio día 18 de enero de 1518, porque non fecerat servitium in vesperis et completorio... dels tronadors, alias cüets, de la Colometa. Por donde parece que esta ceremonia se hacía también la vigilia de dicha fiesta, y que el gasto de los cohetes estaba a cargo del Sacrista. El año siguiente, a 25 de mayo, se mandó suspender dicha ceremonia, porque no incomodase al Obispo, que quería celebrar de pontifical, sin eximir por ello al Sacrista de pagar ignes flammantes, sive cohets tronadors. En una Consueta de esta iglesia, que vi en Roda, manuscrita en el siglo XIV, se establece el rito del Obispo de los niños (Ver episcopellum, obispillo, en tomos anteriores) in secundis vesp. S. Johannis Evangelistae, diciendo: "Dum dicitur Magnificat pueri cum eorum Episcopo in pontificalibus praeparati extra chorum post Magnificat incipiunt añam. commemorationis Innocentium (leo Innocentum), scilicet, Splendent Bethlehem nitidi campi... et eiiciunt Dominum Episcopum de cathedra sua et intret Episcopus scolarium in loco Episcopi, et ibi faciant officium... et fiat processio ad altare S. Joannis... Postea Episcopus scolarium det benedictionem episcopalem... In missa fiat sermo per Episcopum puerorum. Finito sermone, duo pueri dicant: Princeps ecclesiae, scilicet, unus dicat: Princeps; et alter respondeat cum mansuetudine.” 

La elección de este Obispo se hacía la vigilia de San Nicolás, Obispo. En el día de este Santo dice así: “In vigilia S. Nicolai post vesperos et collatione facta, dum dicitur completorium, scolares debent remanere in Capitulo, et ex eis eligere Episcopum. Quo facto, Episcopus det dignitates et comittatur eis officium diei SS. Inocentium (santos inocentes), scilicet lectiones et omnia alia. Et spectant quod completorium totaliter sit finitum, et intrabunt cum electo eorum alta voce: Te Deum laudamus, et illud dicendo ad altare maius ibunt. Et dictus electus dicat orationem Concede nos, etc. Postea dabit benedictionem circumstantibus. Et stans sine mitra ibit cum superpellicio suo tantum.” Esta con otras representaciones prohibió el Concilio provincial de Barcelona de 1566. Sus Constituciones publicó Don Antonio Agustín en 1567, (Ritual.) Y no hay duda que duró hasta su tiempo esta clase de representaciones, puesto que entre las constituciones de la iglesia se halla una de 22 de diciembre de 1537 en que el Capítulo ordenó quod ab inde non solvatur illud regale quod dabatur canonicis in festivitatibus post natale qui se vestiebant ad innocentiam et quod a cetero nullatenus se faça lo Innocent, nisi in vesperis et in die Sanctorum Innocentium. Para estas fiestas se guardaba en lo antiguo en la sacristía mitram pro pueris y annulum puerorum, (mitra del obispillo, y anillo) como dice un inventario de 1344, y en otros de 1381 se lee que de las capas usadas solían hacer otras pequeñas pro scolaribus.

Del rito del Santo Pañal se dijo ya en su lugar. Nada diré de la práctica de la Sibila en la noche de Navidad y del Evangelio Liber generationis, que se cantaba después de los maitines, como en los de la Epifanía el otro Factum est autem cum baptizaretur, etc., y otras cosas de esta clase comunes a todas las iglesias de esta provincia.

La fiesta del Corpus no estaba aún aquí introducida en el año 1300 ni los dos siguientes, cuando entre los días feriados para la universidad no se cuenta este entre los muchos que prescriben sus estatutos. 

Pero se hace ya mención de ella y de su solemne procesión en una deliberación del Consejo general de esta ciudad del día 21 de junio de 1340, en que prohíbe entalamar (entoldar) (N. E. de tálamo) las calles por causa de alguna novia, si no es el frente de la casa de donde sale o donde entra, a excepción de casamiento de Reina o la fiesta del Corpus Christi ó per les ledanies, que serían las rogaciones (letanías). En las actas siguientes hallo que el Consejo general publicaba el bando acostumbrado, señalando la carrera (: calle; recorrido) de la procesión. Desde principios del siglo XVI se halla que cuando esto se resolvía, juntamente se solía acordar que se corriesen toros en las solemnidades acostumbradas, que eran San Juan, San Pedro y Santa María Magdalena, mandando hacer barreras, pero nada indican por donde se colija que eran toros de muerte. Volviendo a la procesión del Corpus hallo en 1671 que el Capítulo de esta iglesia resolvió a 20 de diciembre que se hiciese un Drach (drac; draco; drago; dragó; dragón) como el que había antes de las guerras (de Felipe IV) para dicha procesión en memoria, dicen, del que matà lo Comte de Barcelona en la montayna de Monserrat. Con esto es regular que hubiese también otras representaciones que todavía duran.

El origen de los monumentos no es aquí anterior al siglo XV. En el antecedente todos los Misales y Consuetas dicen que el jueves santo se deposita el cuerpo del Señor en la sacristía. Habíalo ya en 1482 cuando el Capítulo resolvió que cada canónigo pagase un cirio para el monumento. Más antiguo que esto es el uso de las matracas o tenebres (matraques) en los días de Semana Santa, de cuya construcción y uso con mazoles hay ya memoria en 1362 cuando se compusieron las viejas. En los oficios de esta misma semana hay varias curiosidades rituales notadas en mis legajos, para cuando Dios conceda escribir la historia de este ramo de erudición. Me han servido para ello abundantemente tres Rituales antiguos de esta iglesia, que me ha franqueado Don Juan Ángel de Arriola, canónigo limosnero de la iglesia de Roda. El primero es del siglo XV y de los principios de la tipografía española, sin nota de editor ni año ni lugar; pero sin foliatura, y con todas las señas del tiempo que digo, y por consiguiente perteneciente al pontificado de Don Luis Juan del Milá, Cardenal y Obispo de esta iglesia. El segundo es ordenado por el Obispo Don Jaime Conchillos, impreso en 1532 en León por Dionisio de Harsy. 

En el frontis se pinta el escudo de armas del Obispo, que era una cruz con tres conchas, y en la vuelta la imagen de San Vicente Mártir, cosa que es reparable, no teniéndole esta iglesia por titular. El tercero es dispuesto por el famoso Don Antonio Agustín, y por lo mismo y por lo raros que se han hecho sus ejemplares mucho más estimable. Imprimiose en Lérida en 1567, en 4.°, por Pedro de Robles. Dícelo al fin, donde se lee: Petrus Roburius Illerdae, mense maio, anno salutis M.D.LXVII., colocando entre las dos lineas el escudo de armas de esta ciudad. De esto se dirá algo más en el artículo de este grande Obispo. Sólo añado por prevenir tu reconvención que he copiado su prefacion y dos edictos suyos insertos en este Sacerdotale, que así le llama, el uno sobre la clausura de las monjas, dado en 1564, y el otro sobre la decencia en misas, ornamentos, procesiones, etc., fecha dos años después. Hasta las semínimas hubiera recogido de lo establecido en este libro: pero no hay de ello mal recaudo, y mis circunstancias no permitieron más, ni creo que sea menester.

Con gran cuidado observé si había algo en ellos sobre lo que hoy se usa en esta iglesia en las procesiones, que delante del estandarte llevan un farolón grande de hierro con labores muy menudas. Aludirá a que no falte luz en este acto sagrado. 

ARQUITECTOS.

1.° Pedro Dercumba o de Cumba (de Coma) (N. E. antes añade Cescomes, ipses comes, çes comes, y yo encuentro también de Cumbis) era arquitecto director de la fábrica de la Catedral de Lérida, que comenzó el año 1203 y todavía se conserva. Dícelo la inscripción que entonces se grabó, cuando se puso la primera piedra, y ya publicamos arriba. En 1364 era maestro de la obra Jaime Castayls. Dos años antes hallo que construía el retablo mayor B. Robio, como principal fabricante. Así se ve en las cuentas de la obra de aquellos años.

2.° Pedro de Peñafreyta, cuya lápida sepulcral en el claustro antiguo saliendo de la puerta de las fuentes bautismales, decía así: Anno Domini M.CC.LXXXVI. (1286) XI kal. octobris obiit Petrus de Pennafreita, magister operis huius ecclesiae, qui constituit sibi aniversarium XV solidorum, et unam cappellaniam in hac Sede, cui assignavit CXX sol. censuales, cuius anima requiescat in pace. En 1392 era magister operis Guillermo Çolivella, a quien entonces se encargó la visura y cuidado de las vidrieras que fabricó Juan de San Amat para tres óvalos de la iglesia con vidrios pintados con historias de Apóstoles. Es de notar que le llaman magister operis Sedis Illerdensis y lapicida. Por el primer dictado le dan claramente a conocer como arquitecto; y en eso le distinguen de los llamados obreros (operarii), que eran regularmente canónigos, a quien tocaba recoger y gastar las rentas de la fábrica. Ambos oficios se distinguen abiertamente en la inscripción ya mencionada. Por lo segundo se ve que el nombre de lapicida (lapis : piedra + scindere, escindir) no significaba precisamente lo que ahora llamamos cantero; porque estos regularmente eran llamados pica petras. (Como Pedro y Pablo, los picapiedra, y los apóstoles. Pedro, Petrus, Pietro, Peter, Petra, piedra, Pere, Peire, Peira, pera, Petrvs, Petronila, Peronella, &c.; Saulo, Saúl, sauló, Paúl, Paul, Paulo; un tipo de piedra arenosa que aún se llama en Beceite sauló). 

Pero es indubitable que el mismo trabajaba de escultura: pues en 1391 el maestro de la obra hizo dos estatuas de los Apóstoles, que hoy se conservan en la iglesia de San Pablo, por precio de 240 sueldos cada una. De este arquitecto hallo todavía memorias en 1404. Seguramente murió luego, porque en 1410 le había ya sucedido en la dirección de la obra del campanario, que aquel había comenzado, Carlos Galtes de Ruan. En la conclusión de esta torre entendía en 1416 el maestro Carlí, que sin duda es el mismo Carlos Galtes. Poco después y hasta la mitad del siglo XV suena maestro arquitecto de la Catedral Jorge Çafont (ipsa, sa, ça + font y variantes), el cual debió morir a fines de 1456 o principios del siguiente, porque a 21 de enero de 1457 nombró ya el Capítulo por sucesor a Andrés Pi, a quien concedieron ese día la porción canonical, como era costumbre: y añaden que no era su intención, que por eso dimittat opus hospitalis civitatis, quod ipse magister Pi facit. Y es así que la obra del hospital había comenzado en 1454, poniéndose la primera piedra día 13 de abril. En 1418 Fr. Pedro Creus (no consta de qué orden) magister organorum, repuso el órgano viejo de la Catedral. En 1490 era maestro arquitecto Francisco Gomar, con quien pactó ese año el Capítulo la construcción de huna croera ho volta se ha de fer sobre lo portal dels Apostols per preu de setse mil sous. En 1520 se contrató con Pedro Hom de Deu, vecino de Tarragona, y pintor que pintase al óleo el retrato de San Joaquín y Santa Ana en la sacristía de la Catedral, donde debía depositarse la Eucaristía y el Santo Pañal. El precio de la pintura novanta (: noranta) lliures. Comisionado Don Pedro Agustín. En 1564 fue admitido por maestro de la obra y lapicida Jaime de Oduga.

VARONES ILUSTRES. 

Una de las cosas que más honran a las iglesias es el contar entre sus individuos sujetos ilustres por su saber y virtud, y por la ocupación de las dignidades y primeros puestos de la iglesia. La de Lérida, además de los Obispos que la gobernaron en los dos primeros siglos de su restauración que, según costumbre, se elegían de entre los individuos del Capítulo, tiene la gloria de haber dado a otras iglesias, y aun a la de San Pedro, Obispos y Pastores dignos de tan altas Sillas. Diré de algunos que me ocurren por lo visto en otros archivos y en el de acá. En el siglo XIII era Sacrista de Lérida Ponce de Vilamur, electo Obispo de Urgel en 1230, que murió en 1257. Al mismo tiempo era también canónigo de ella Pedro de Albalat, que de Obispo suyo pasó a ser Arzobispo de Tarragona en 1238, y vivió allí hasta 1251 ilustrando la provincia con nueve concilios por lo menos. Hacia el 1268 era Sacrista de esta iglesia el Deán de la de Valencia Jaime Çaroca, Obispo después de Huesca en 1273, varón muy sabio y guerrero, que mandó una galera armada a sus costas en la desgraciada expedición que emprendió el Rey Don Jaime I para conquistar la Tierra Santa (Vid. Marsilio. lib. IV. cap. 24). Hacia el 1332 fue electo Obispo de la Her Gonzalo, Arcediano de Benasque, por el Papa Juan XXII, y la vacante se dio a Pedro, Cardenal del título de Santa Práxedis. La bula de esta última provisión está fecha III idus septembris pontific. ann. XVI. Desde antes de 1223 hasta la mitad de ese siglo hay varias memorias de Petrus frater Domini Jacobi Regis Arag. canonicus Illerd. Canónigo era también de esta iglesia ya desde fines del siglo XIV el noble Don Hugo de Urries, electo Obispo de Huesca en 1421, de cuya silla aún no había tomado posesión, ni estaba consagrado el día 9 de agosto (Vid. Lib. delib. cap. de ese año y día). Gobernó aquella Silla hasta el 1443, en que murió. Por el mismo tiempo fue provisto de un canonicato de esta iglesia, y de otro de la de Valencia Pedro de Cardona, hijo de Juan Ramón Folch, Conde de Cardona, que entonces tenía cinco años de edad, para cuando cumpliese la de nueve años. La bula de Martino V es de 16 de enero, año primero de su pontificado, que es el 1418. Este fue después largos años Obispo de Urgel. A la misma época pertenecen Don Gonzalo de Híjar (Ixar), de stirpe regia Aragonum procreatus, como le llama Martino V en bula del año 1424 para permutar su canonicato de Lérida: fue Arzobispo de Tarragona. Don Dalmacio de Mur, Arzobispo también de Tarragona, que tomó posesión a 19 de junio del arcedianato de Ribagorza. Esta dignidad dejaba entonces Don Otón de Moncada, canónigo de esta iglesia desde el 1403, provisto en el arcedianato de Valencia, que gobernó la Silla de Tortosa desde el año siguiente 1415 hasta 1473, y fue Cardenal. Don Francisco Tovía, canónigo de esta iglesia desde 17 de febrero de 1404, fue después Obispo de Urgel en 1413 hasta el 1436. Del mismo 1404, a 24 de julio, es la admisión en canónigo del Cardenal de Catania, que entiendo ser Pedro Serra, natural de Játiva. Un César de Borja entró en posesión de un canonicato en 1488, y pagó por capa 75 libras. En 1505 el Cardenal de Santa Sabina Francisco de Loris, tomó posesión de la camarería. Por remate de este largo catálogo merece contarse Calixto III, que fue por muchos años canónigo de esta iglesia. Dícelo él mismo en una bula que expidió pridie kalendas maii del 1458, en que confirmando la de su antecesor Nicolao V, que estableció aquí un canonicato para magisterio de teología, y las calidades de los que habían de ser recibidos en canónigos, mencionando el afecto con que miraba las cosas de esta iglesia, dice de ella y de sí mismo: in qua dudum in adolescentia constitui canonicatum et praebendam recolimus habuisse. He buscado con diligencia las memorias que de ello quedasen aquí, y hallo que a 23 de marzo de 1412 era ya canónigo y oficial, es decir, Vicario general Sede vacante. Del mismo año hay otras tres memorias, es a saber, de 16 de septiembre, 4 de noviembre y 17 de diciembre; sino que en estas tres últimas fechas no se le llama oficial, y suenan Vicarios generales auctoritate apostolica Sede vacante Juan Castells y Miguel de Noya. Efectivamente vacaba la Sede por muerte de Don Pedro de Cardona, Obispo; y como los Papas andaban entonces tan celosos en cercenar la autoridad de los Capítulos, inhibiendo los Vicarios generales que estos cuerpos nombraban conforme a su derecho antiguo, ellos instituían otros que por lo mismo eran los fiscales y enemigos de cualquier conato que el Capítulo hiciese para elegir Obispo. A esta existencia de Vicarios generales no se opone que Alfonso de Borja fuese oficial al mismo tiempo, como se verá que lo fue hasta el año 1417. Eran muy distintos estos cargos. El oficial tenía al suyo toda la parte de judicatura, y el Vicario general la gubernativa de la diócesi. Aquel usaba del sello propio de su tribunal, que siempre fue un báculo asido de una mano con el lirio, como he visto en documentos de varios siglos. Este usaba, o del sello del Capítulo, Sede vacante, o del del Prelado que le eligió. Continuando pues las memorias de este insigne hombre, hallo en el registro Recoll. ann. 1400 a 1432, fol. 147, que día lunes a 10 de diciembre de 1413 Alfonso de Borja, canónigo y oficial Illerdense U. J. Doctor, et ordinarie legens in studio Illerdensi, propuso al Capítulo Sede vacante y a su Vicario general Juan Castells, que el Papa, junto con la gracia hecha a la universidad de 500 florines para dotación de los catedráticos, había mandado que sólo hubiese tres clavarios para la universidad, es a saber, un canónigo, un ciudadano y un individuo del mismo estudio, como hasta entonces se usase haber seis, dos de cada clase, conforme el Capítulo con esta propuesta. 

A los 19 de junio de ese año 1414 fue uno de los que dieron posesión a Dalmacio de Mur del arcedianato de Ribagorza, vacante por promoción de Otón de Moncada al arcedianato de Valencia. A 6 de julio del mismo asistió y votó, porque el canónigo Martín de Boix, electo clavario del estudio general, pudiese asistir a la elección de catedráticos y su dotación, que aún entonces hacían los mismos estudiantes antes de prestar el juramento acostumbrado. Otras memorias de su existencia aquí se hallan en lo restante de ese año y todo el 1415, en que por lo común le cuentan el último. A 21 de abril de 1416 asistió al Capítulo, en que Juan Senant, Sacrista de esta iglesia, presentó quandam bullam citatoriam de concilio Constantiae (Konstanz, Constanza) una cum quadam littera regia super hoc idem destinata, como dicen los libros de deliberaciones capitulares de estos años, de donde son estas noticias. A 4 del mayo siguiente fue uno de los que resolvieron sobre este gran negocio, y aún mereció ser nombrado procurador de la iglesia para el concilio. Dice así la resolución: Concordarunt omnes in hoc voto super mittendo ad Constantiam; videlicet, quod si alia Capitula vel maior pars mittunt ad Constantiam, Capitulum ecclesiae Illerdensis debet mittere; super quibus habeatur primo informatio ab aliis ecclesiis; et si mittunt, eo casu dat vocem Domino Alphonso de Borja ad dictum viagium; ita tamen quod procuratorium causetur honeste. Parece que por varias razones políticas no se resolvían los cuerpos y Obispos a asistir ni enviar a aquel concilio; y así se mandó tener una junta en Barcelona para deliberar sobre ello, y quiénes habían de ser los enviados. Para asistir a esta junta fueron dados los poderes a nuestro Alfonso de Borja por este Capítulo a 28 de julio del mismo año. Nada más sé del resultado de este gran negocio, y sólo puedo conjeturar que no hizo aquel viaje, puesto que se halla existente aquí a 15 de diciembre de 1416, y hasta el 6 de mayo de 1417, en que hay memoria de otro viaje que hizo a la corte del Rey para negocios del Capítulo, el cual resolvió ese día entregar de pecuniis eleemosinae Domino Alphonso de Borja, canonico et officiali Illerden. ibi etiam praesenti centum florenos auri pro viagio seu itinere quod facit ad Dominum Regem pro censualibus emfiteotich. No dice más. Hizo el viaje, y allí renunció, que es la última memoria que de ello nos conservan los citados libros. Sábese, sin embargo, que no renunció el canonicato hasta el año 1421, lo cual hizo en manos del Papa por su procurador Jorge de Ornos, notario pontificio y después Obispo de Vique, y famoso en los cuentos del concilio de Basilea. La vacante se dio a Bartolomé Rovira con bula de Martino V, dat. VIII. idus junii, año cuarto de su pontificado. La he visto en el Reg. de bulas de 1403.

En los libros de Registro de esta ciudad nos quedan algunas memorias suyas. En el Manual de 1419 (fol. 38) consta que había leído lectura de cánones a la hora de prima en esta Universidad. Ya vimos arriba el año 1413 que era ordinarie legens in studio Illerdensi. En un registro de cartas de 1421 hay una, fecha de 27 de noviembre de ese año, en que los paheres avisan a la Reina Doña María, Gobernadora de estos reinos, que al mismo tiempo que ella había nombrado Canciller de esta universidad al canónigo Melchor Queralt, su marido, el Rey Don Alfonso V, que estaba ausente del reino, había provisto el mismo oficio en Alfonso de Borja. Ruegan a la Reina que haga porque se mantenga su nombramiento, alegando que el Queralt era de mayor virtud y nobleza que Borja, y que había gran diferencia de persona a persona. 

Si Borja no hubiera sido canónigo el día de la fecha de esta carta, este era sin duda el principal motivo que los Cónsules debían alegar contra él; puesto que por la constitución de la universidad no podía ser su Canciller quien no fuese canónigo de Lérida. Y esto hace sospechar que la fecha de la bula de Martino V cuando proveyó la vacante de este canonicato estará errada en la copia del Registro, que antes citaba, y que debe ser del día 6 de junio del año quinto de su pontificado, que corresponde al 1422; en el cual y a 17 de septiembre están fechas las ejecutorias de aquella gracia a favor del sucesor. 

Con esto dice mejor la noticia de otro Registro de cartas de 1423 en que sabemos que Alfonso de Borja acababa de regentar el oficio de Vice-canciller, y que había sido nombrado para el obispado de Vique. Hay en dicho libro una del día 1.° de diciembre de ese año (fol. 139), en que los paheres dicen al Rey Don Alfonso lo siguiente: 

A la vostra molt alta et excellent Senyoria ab tenor de la present significam, que lo offici de la vice-cancellaria del studi de aquesta ciutat, vague à present per promociò de Micer Alfonso de Borja, doctor en quiscun dret del bisbat de Vich, ò per dimissio de la canongia de aquesta ciutat per ell feta. 

Dos causas alegaban los paheres para probar la vacante de la vice-cancillería: una la promoción de Borja al obispado de Vique, y otra es la vacante del canonicato. Nada más sé de esto, y después de dicha época ya no se halla memoria de su residencia en esta ciudad.

Junto con este canonicato obtenía otro al mismo tiempo en la Catedral de Barcelona, y regentaba el curato de la parroquia de San Nicolás de Valencia. Consta esto de la bula de Martino V, que he visto aquí dada V. id. sept., anno 2.°, en que le concede por un quinquenio los frutos de las tres prebendas, por estar ocupado en el séquito del Rey, cuyo consejero era, o si le importaba asistir y permanecer en algún estudio general.

martes, 31 de mayo de 2022

CARTA XX. Prosigue la misma materia.

CARTA XX. 

Prosigue la misma materia. 

Mi querido hermano: No me detendré en averiguar aquí la época cierta de las reservaciones pontificias: punto oscuro por la lentitud con que se fue alterando esta parte de la disciplina, consintiendo en ello algunos de nuestros Reyes, y resistiendo otros. Lo que sé es que en esta Iglesia comenzó esta práctica a mediados del siglo XIV por haber fallecido in Curia el último Obispo. Duró esta reservación hasta los tiempos de Adriano VI, en que quedó adjudicada la provisión de obispados al Patronato Real. De fines del mismo siglo XIV he visto aquí provisiones del deanato y otras dignidades hechas por el Papa, porque vacaron intra dietam. Vamos pues con mi narración adelante. Al último Obispo D. Fr. Sancho Dull, de que hablé en mi Carta anterior, sucedió XIII. D. Elías, francés de nación, de la diócesis de Perigeux (o Petragoriense), residente en Aviñón. Fue elegido por el Papa Inocencio VI en el mes de Abril de 1357. Este Obispo es distinto de otro Elías, Cardenal francés, y residente en la corte de Aviñón, que fue juez en las instancias del nuestro para completar la obra de su antecesor. En los seis años de su pontificado dejó algunas memorias de su celo e ilustración, así en el aumento a canonicatos y creación de oficios, que ya dije en la Carta XVIII, como en el sínodo que celebró el año 1358 en Castelfabib, donde se venera el cuerpo de un S. Guillermo que muchos creen ser el de Aquitania, de lo cual hablaremos otro día. Murió este Prelado el año de 1363 en la provincia de Tolosa (Toulouse), donde ejercía el oficio de Nuncio del Papa Inocencio VI. 

XIV. Sucedióle D. Juan de Barcelona, elegido por Urbano V el mismo año; mas no pudo servir tranquilamente su oficio hasta el año 1366, en que fueron arrojadas de Segorbe las tropas de D. Pedro el Cruel. En el siguiente a 21 de Mayo celebró sínodo en la misma ciudad. En Mayo de 1370 le trasladó Urbano V a la silla de Huesca. Una de las cosas que más le agradece esta Iglesia, es la diligencia que puso en recobrar todos los papeles que Don Sancho Dull había dejado en Aviñón pertenecientes a los intereses de la diócesis.

XV. En Julio del mismo año trasladó el dicho Papa a D. Íñigo Valterra de la silla de Gerona a esta de Segorbe. Así el Señor Pérez como Villagrasa refieren con extensión los acontecimientos de este pontificado. Apuntaré lo de mayor interés a la historia de España. Tal es la embajada de este Obispo con su hermano Andrés Valterra al Papa Gregorio XI, pidiéndole la investidura del Reyno de Sicilia para el Rey de Aragón D. Pedro el IV (a: Véase Zurita Annal. lib. X. cap. 23.). Fue esto en 1377; y muriendo en el siguiente dicho Pontífice, sufrió nuestro Obispo el daño de no poder terminar la causa que litigaba contra el Obispo de Valencia D. Jayme de Aragón sobre los pueblos del río Mijares. Mayor herida recibió la Iglesia universal con esta ocasión por el cisma entre Urbano VI y Clemente VII. La indiferencia en que se mantuvo largo tiempo el Rey de Aragón dio ocasión a que nuestro D. Íñigo, trasladado por el Papa Clemente a la Iglesia de Tarragona el año de 1380, no pudiese tomar posesión de su nueva silla hasta el de 1387, reservándose en estos siete años el gobierno de la de Segorbe con el título de electo Tarraconense. En tiempo de este Prelado se cree haber predicado en Segorbe S. Vicente Ferrer llamado por el Infante D. Martín (futuro Martín I, que murió en 1410, y después vino el Compromiso de Caspe), entonces señor de esta ciudad, como lo da a entender la carta del Santo, de que hace mención en su vida el Maestro Antist (cap. 14.). Fundóse también por entonces junto a esta ciudad la Cartuxa de Val de Cristo, de que hablaré adelante. Otras dos cosas hizo este Prelado, en que cada cual halla que alabar o que censurar según sus ideas. La una fue crear una nueva dignidad, llamada Prepositura (praepositus), sin más carga que la de dar cien sueldos a un presbítero que diga la misa de la aurora, y apuntar la asistencia de los residentes en esta Iglesia para dar cuenta al Obispo. Condecoró con ella al Dr. Pedro Serra, natural de Xátiva, que después fue Cardenal y Obispo de Catania. Suprimió esta dignidad el sucesor D. Diego como inútil, y creada solamente para remunerar los trabajos de Serra en defensa de los derechos de esta silla. La otra fue confirmar en 1381 la división de las prebendas y disolución de la masa común: causam, dice el Señor Pérez, multarum litium, et abolendae paulatim residentiae. Acaso el celo de nuestro D. Íñigo no pudo resistir a las circunstancias de los tiempos, como ni tampoco el Cardenal Pedro de Luna, que se vio obligado a aprobar dicha resolución el año siguiente: envío copia de este documento. Murió aquel Prelado en Febrero de 1407, después de haber gobernado diez y siete años esta silla y veinte la de Tarragona. Obra suya es la capilla de S. Salvador del claustro de esta Iglesia, donde se ven sepulcros de sus deudos. En las ausencias que hizo de esta Iglesia consta haber sido gobernada por un Juan Obispo Doliense. Sucedióle 

XVI. D. Diego de Heredia electo por Clemente VII en 1387, luego que su antecesor pasó a la Iglesia de Tarragona. Siguió con S. Vicente Ferrer el partido de Benedicto XIII, con el cual se hallaba en Aviñón el año 1398 cuando sitiaron su palacio los franceses. En premio de su fidelidad le trasladó este Anti-Papa al obispado de Vique el año de 1400. Fue su Vicario general el Arcediano D. Salvador de Gerp, hombre de gran cuenta, cuya lápida sepulcral se lee en el claustro de esta Iglesia frente la capilla de S. Salvador. 

XVII. D. Francisco Regner, natural de Barcelona, electo el mismo año por Benedicto XIII. En el siguiente a 13 de Noviembre ya asistió a la consagración de la Iglesia antigua de la Cartuxa de Val de Cristo. En el de 1402 hizo constitución de que el Obispo, los Canónigos y Dignidades pagasen una capa dentro del año de su posesión. Debió de ser esta confirmación de la que he hallado sobre lo mismo entre las establecidas por el Obispo D. Elías y su Cabildo en 1358. Hallóse nuestro Prelado en el Concilio que el año 1408 juntó Benedicto XIII en Perpiñán contra el Concilio Pisano, y la elección que en él se hizo del Papa Alexandro V. Otros muchos Prelados españoles asistieron a esta junta, D. Pedro Luna, Arzobispo de Toledo, sobrino del Papa, D. Alonso de Xea, Arzobispo de Sevilla, D. Pedro Zagarriga (ça garriga), de Tarragona, D. García Fernández de Heredia, de Zaragoza, y otros. Murió este Prelado a fines del año siguiente 1409, dejando ordenadas muchas cosas para bien dé sus ovejas y perfección del culto (1). Parece ser el primero que mandó se pusiese cepillo en las Iglesias con el fin de recoger limosna para la fábrica, porque hasta este tiempo se halla sólo memoria de qüestores (cuestores; questio) o demandantes (2). 

XVIII. D. Fr. Juan de Tahust (Taust, Tauste, cinco villas) trasladado a esta silla por Benedicto XIII de la de Huesca al principio de 1410. Fue religioso de la orden de nuestra Señora de la Merced. No debe equivocarse con su tío Fr. Jayme de Tahust, General de dicha orden, que murió el año de 1405. He visto en este archivo una carta de este Obispo al General, que era entonces Fr. Bernardo Dezplá (d'Es Pla; del llano), fecha a 22 de Diciembre de 1417, en que confiesa haber recibido quinientos escudos de su tío con la obligación de restituírlos a su orden cuando pudiese. Documento donde parecía regular que hiciese mención de haber sido su individuo: y más tratándose de la pretensión que tenía el Real Fisco sobre dicha cantidad. Mas no lo hizo por ser notorio entre los suyos a quienes escribía. Fue hombre de gran crédito y confesor del Rey D. Martín. Gobernó esta Iglesia hasta el año de 1427, en que murió: en los postreros años necesitó por su ancianidad quien le ayudase en el gobierno de la diócesis. En su tiempo sucedió la vacante de la corona de Aragón por muerte de su Rey D. Martín (30-31 mayo 1410 en Valldonzella). 

El Señor Tahust defendió el derecho del Conde de Luna D. Fadrique de Aragón, nieto del mismo Rey, el cual al tiempo de morir se le dejó encomendado cuando apenas era de cinco años. Tuvo sínodo en esta ciudad a 25 de Abril de 1417. De muchas épocas que se conservan en este archivo consta que aún siendo Obispo de Huesca ya pagaba anualmente a la cámara de Benedicto XIII ciertas pensiones llamadas servicios comunes y también servitia minuta. Hay algunas del año 1416. Por donde se ve que aún durante el Concilio de Constanza se mantuvo en la obediencia de este Anti-Papa, la cual debió negarle a principios de 1417, desde cuya época no se hallan tales documentos. Emprendió este Prelado la fábrica del aula capitular, sobre cuya puerta antigua descansan en una urna sus huesos, que se hallaron enterrados en la capilla de su íntimo amigo S. Vicente Ferrer, fabricada en el mismo claustro. Se hizo esta traslación el año de 1608, como dice Villagrasa. Sucedióle uno de sus coadjutores. 

XIX. D. Francisco Aguilón, natural de Valencia, hijo de D. Francisco Aguilón y Doña Leonor de Muñoz, señores de Petrés (pone Petres), como asegura Viciana en sus Genealogías. Había ya sido Canónigo de Mallorca y Gobernador de esta Iglesia cuando el Papa Martino V le nombró su Obispo en 1428. Luego que se consagró, celebró sínodo a 18 de Octubre del mismo año en el Monasterio de Val de Cristo: buen principio de otras cosas memorables que debió establecer, de que no queda memoria. Hallóse en la villa de S. Mateo día 14 de Agosto de 1429, y asistió a la renuncia que hizo de su supuesto pontificado Gil Muñoz en manos del Cardenal Pedro de Fox, Legado de Martino V. Mas por alguna indisposición corporal dejó de asistir al Concilio de Tortosa, que pocos días después celebró el mismo Legado. Firma en él Vicarius generalis Episcopi Segobric., como se puede ver en Aguirre. Hállase en este archivo la convocatoria para aquel Concilio, cuya copia envío por no hallarla en dicho escritor. Nuestro Prelado gobernó esta Iglesia hasta el año de 1437 en que murió. 

XX. Con esta ocasión, y la que ofrecía el Concilio Basileense, y aun dicen que con decreto particular del mismo, eligió el Cabildo a un Canónigo y Chantre de esta Iglesia llamado Jacobo Gilard, o más bien Gerard, como le llaman todos los documentos de ese tiempo, hombre de crédito, y del Consejo del Rey de Aragón D. Alonso V. Con el favor de este príncipe, y de los que estaban por el Basileense pudo prevalecer contra D. Gisberto Pardo de la Casta, nombrado por Eugenio IV, y tomó posesión de esta silla a 10 de Noviembre de 1438, habiendo sido consagrado por el Metropolitano de Zaragoza D. Dalmacio. Por esta última razón me ha parecido contarle entre los Prelados de esta silla; lo cual no hiciera si en tiempos más quietos y pacíficos hubiera querido alterar la disciplina contradiciendo a la elección pontificia, que ya cerca de un siglo estaba en uso con casi general consentimiento de todas nuestras Iglesias. Mas el cisma turbaba los ánimos de nuestros Reyes, y el de Aragón estuvo largos años sin poderse convenir con el Papa Eugenio IV. Finalmente, trasladado D. Jayme Gerard a Barcelona en 1445, tomó luego posesión de esta silla 

XXI. D. Gisberto Pardo de la Casta, y la gobernó hasta el 1454, en que murió en Roma. Los hechos de estos dos Obispos están harto confusos aun en el episcopologio del Señor Pérez, dejándonos con la incertidumbre de no saber a cuál de ellos pertenecen. Se reducen a haber acompañado al Rey D. Alonso V en las guerras de Nápoles como sus Consejeros, y manejado algunos otros negocios políticos. Poco ganaría esta Iglesia con la ausencia de su pastor en tiempos tan difíciles. 

XXII. D. Luis Juan del Milá, natural de Xátiva, sobrino de Calixto III, fue promovido a esta silla el mismo año que su tío a la de S. Pedro. En el siguiente 1456 fue creado Cardenal título SS. quatuor coronatorum, y hecho Legado de Bolonia y del Exârcado de Ravena (Rávena). Villagrasa, que copió esto del Señor Pérez, leyó equivocadamente la legacía de Bohemia y del Exárcado de Baviera. También se equivocó Panvinio en llamarle Obispo Segoviense, y aun Platina que en lugar de Luis le llamó Lucio. Durante su ausencia gobernó esta silla el Obispo Doliense Julián Anadón. Muerto su tío volvió a España, y fue trasladado a la Iglesia de Lérida el año de 1461. Murió muy viejo en Bélgida, y está enterrado en el convento de Santa Ana, que es de mi orden, fuera de la villa de Albayda (Albaida). Antes de su regreso de Italia debió asistir al Concilio de Mantua celebrado por el Papa Pío II; y este es el que por equivocación llamó Zurita (lib. XVI. c. 58) Francisco, Obispo de Segorbe, pues no hay por aquellos años ningún Obispo de tal nombre en esta Iglesia. 

XXIII. D. Fr. Pedro Baldó, Abad del monasterio de Valldigna, parece valenciano, aunque el Obispo Balaguer dice que nació en Albarracín. Fue elegido por Pío II en 1461, y tomó posesión a 15 de Junio del mismo año. Apenas queda memoria de los hechos de este Prelado. Es verosímil que se hallase en el Concilio nacional de Lérida, convocado el año de 1461 de orden del Papa Pío II por el Arzobispo de Tarragona y Obispo de Elna, con el fin de tratar del subsidio para la guerra contra los turcos. Murió a 9 de Julio de 1473 en Albarracín, donde está sepultado. En (su) vacante, que fue de cinco años, intentó el Capítulo recobrar sus derechos antiguos, eligiendo a D. Gonzalo Fernández de Heredia, hermano de Juan Fernández de Heredia señor de Mora; pero al cabo de muchos debates tuvo este que ceder la silla al elegido por el Papa Sixto IV, el cual fue 

XXIV. D. Bartolomé Martí, natural de Xátiva y mayordomo del Cardenal Don Rodrigo de Borja. A pesar de ser legítima su elección, y de haberse verificado el año de 1474, no pudo tomar posesión hasta pasado un año, y aun el Señor Pérez alarga esta época hasta el 2 de Mayo de 1478. El estorbo que oponía el dicho D. Gonzalo, no pudo vencerse hasta que D. Bartolomé le prometió una pensión de veinte mil sueldos. Hallábase ya en su Iglesia el año de 1479, en el cual firmó el juramento de fidelidad hecho en Valencia al Rey D. Fernando el Católico. Del mismo año es el sínodo que dicen haberse celebrado en Segorbe, en el cual se le señaló el subsidio caritativo de ocho mil sueldos. De vuelta de un viaje que hizo a Roma, celebró otro sínodo en Xérica a 8 de Junio de 1485. Partió otra vez de allí a dos años a la misma corte, donde permaneció hasta su muerte, acaecida a 22 de Enero de 1500, disfrutando solos cuatro años de la dignidad de Cardenal con el título de Santa Águeda, a que le promovió el Papa Alexandro VI. Conservó el gobierno de esta silla hasta el año 1498, en que renunciando con facultad de regreso, fue elegido a 27 de Noviembre del mismo año. 

XXV. D. Juan Marradas, natural de Valencia. Tomó posesión en Febrero de 1499, y de allí a dos meses murió antes de salir de Roma, donde había servido al Papa Alexandro VI siendo cardenal. Volvió luego a tomar posesión de esta Iglesia el cardenal Martí, y a poco tiempo la resignó en favor de su sobrino, llamado 

XXVI. D. Fr. Gilaberto Martí, natural de Alcira, monje jerónimo del convento de Santa María de la Murta. Tomó posesión de esta Iglesia a 11 de Septiembre de 1500, y murió a 12 de Enero de 1530 en Valencia, donde pasó gran parte de su pontificado por las desavenencias con D. Alfonso de Aragón, duque de Segorbe. Mostró bien en tan largos años su caridad con motivo de la peste y de las revoluciones que afligieron a este reino, llamadas comúnmente la Germanía. Expendió grandes sumas en el reparo y adorno de su Iglesia y casa episcopal. Ejemplo que han seguido con ventajas otros Prelados. Obra suya es la sepultura donde aún hoy se entierran los Obispos; y la forma que hasta pocos años ha tenía la capilla y altar mayor, donde se colocaron varios cuadros, que algunos equivocadamente atribuyen a Juan de Joanes. En tiempo de este Prelado, es a saber en 1508, dicen que se descubrió a dos leguas de esta ciudad la imagen de nuestra Señora, que llaman de la Cueva santa, de que hablaré otro día. Sucedióle en el gobierno XXVII. D. Gaspar Jofre de Borja, el primero de esta Iglesia en quien los Reyes de España ejercieron su patronato, según lo convenido con el Papa Adriano VI. Era natural de Valencia y Arcediano de aquella catedral, y el mismo a quien muerto su Arzobispo D. Alfonso de Aragón eligió el Cabildo en 1520 para su sucesor. Mas quedó todo sin efecto, porque el Papa León X nombró para Arzobispo de Valencia a D. Erardo de la Marca a presentación de Carlos V. Fue después provisto por el Papa Clemente VII en esta silla, de la cual tomó posesión a 6 de Febrero de 1531. En el mismo año ya celebró sínodo en Chelva a 30 de Agosto. Fue Prelado liberal y de gran corazón. Consagró la Iglesia mayor que su antecesor había reparado; y por haberse hecho esta ceremonia Domingo a 7 de Mayo de 1534, mandó que anualmente se celebrase esta dedicación en la dominica de Mayo más próxima a la fiesta de S. Estanislao. Confirmó el año de 1548 la constitución de las insignias o armiños blancos en las capas de los Canónigos, la cual aprobó después Julio III, porque hasta este tiempo sólo habían usado de pieles de color gris. Obedeciendo a la convocatoria de Julio III se halló en la continuación del Concilio Tridentino el año de 1551, llevando consigo al Dr. Jayme Ferruz, valenciano. De este teólogo por equivocación dijo Pallavicino que acompañó al Obispo de Segovia (a: Hist. Conc. Trident. Lib. XII. cap. X. núm. 24.). Pocos años se detuvo allá, pues sabemos que murió de apoplexía (apoplejía) en Valencia a 18 de Febrero de 1556. El mismo año se imprimió en Valencia el breviario segobricense que él había corregido, y es la única memoria de este género que se conserva. Sucedióle el mismo año y a 6 de Septiembre 

XXVIII. D. Fr. Juan de Muñatones, natural de Briviesca, del orden de S. Agustín. Asistió a la conclusión del Concilio Tridentino, y subscribió en él. De vuelta a España se halló en el Concilio provincial de Zaragoza, que celebró su Arzobispo D. Fernando de Aragón en 1565; y el año siguiente tuvo sínodo diocesano en Vivel a 1.° de Junio. Entre varias muestras que dejó este Prelado de su caridad episcopal, es muy digna de ser imitada la fábrica del puente que construyó junto a Xérica en el camino real de Zaragoza, gastando en ella tres mil y quinientos ducados. Hízose el año de 1570, como lo testifica la inscripción que en él se puso y publicó Pons (tomo IV. Carta 7. núm. 32.). Murió finalmente en Valencia a 15 de Abril de 1571: su cuerpo fue trasladado primero a Segorbe y después a su patria, donde yace en la Iglesia Colegial. Fue hombre muy docto; después de varios cargos de su orden se hallaba de maestro del Príncipe D. Carlos, primogénito de Felipe II cuando le hicieron Obispo. No contribuyó poco con sus luces a la formación de las nuevas constituciones que se hicieron en Valencia para los moriscos recién convertidos; donde se juntó el año de 1568 con el Arzobispo de aquella silla D. Fernando Loazes, el de Orihuela D. Gregorio Gallo, el de Tortosa D. Martín de Córdoba, y el Licenciado Miranda, Comisario inquisidor en la causa de los moriscos. Era grande amigo de Santo Tomás de Villanueva, cuyos sermones recogió e ilustró con una docta prefación, que se halla en la primera edición de 1572. 

XXIX. D. Francisco de Soto Salazar, natural de Ávila en Castilla la vieja, se hallaba de Consejero de la Inquisición cuando, a presentación de Felipe II, fue nombrado por San Pío V para este Obispado el año de 1571. Pocos meses después fue hecho Comisario general de la santa Cruzada: destino que le obligó a residir continuamente en la corte, y a dejar pocas memorias de su celo y beneficencia entre sus feligreses. Sólo sabemos que en el año segundo de su pontificado publicó el decreto de S. Pío V sobre la uniformidad de los oficios eclesiásticos, expedido ya cuatro años había. También es memorable este Obispo por acabarse en él la época de la unión de las Iglesias de Segorbe y Albarracín. Fue así que trasladado nuestro D. Francisco a la de Salamanca a 21 de Julio de 1576, el Papa Gregorio XIII, a instancias del Rey Felipe II, dividió estas Iglesias, que desde los tiempos de Alexandro IV permanecieron unidas por espacio de trescientos diez y ocho años. Expidió su Bula a 21 de Julio de 1577. En la copia que envío verás las causas que le movieron a ello, y las nuevas disposiciones que se tomaron para el decoro y mayor ornato de esta Iglesia (a: Véase el apéndice núm. XIII.), la cual fue hecha sufragánea de la de Valencia, quedando Albarracín en la jurisdicción antigua de Zaragoza. Nuevo orden de cosas y nueva serie de Prelados, que pide nuevos alientos: veremos si los tendré para continuar el correo siguiente. 

Dios te guarde. Segorbe &c. 

NOTAS Y OBSERVACIONES. 

(1) Parece ser el primero que mandó se pusiese cepillo en las Iglesias, con el fin de recoger limosna para la fábrica. La necesidad de recoger para este fin limosna en cepillos, o por medio de demandantes, nació de haberse olvidado los cánones en que se prescribía a los Obispos el uso de las rentas eclesiásticas, en cuya distribución, que llama S. Gregorio M. canonica partitio, por decreto del Concilio romano, celebrado en tiempo de S. Silvestre Papa, se asignó a la fábrica de las Iglesias la cuarta parte, y en España la tercera, como consta del Concilio Tarraconense del año 516 (can. VIII.) y de los Toledanos, IV (cap. XXXII.) y IX (cap. VI.), y de otros. No fue este el primer plan de la Iglesia en el repartimiento de los bienes eclesiásticos. Porque en los primeros tiempos se dejaba esto al juicio de los Obispos, como consta de los cánones llamados apostólicos (can. XIV.), donde se lee: Pracipimus ut in potestate suàm Episcopus Ecclesiae res habeat; y antes (can. V.), se previene también que los dones de los fieles se lleven a la casa del Obispo y del Presbítero para que a su juicio se distribuyan entre los Diáconos y los demás Clérigos. Sobre lo cual escribió una sabia y piadosa carta a todos los Obispos Urbano I (V. Loaysa Not. ad can. VIII. Concilii Tarracon. ann. DXVI.). Sin duda se observaron algunos defectos en la distribución de estas rentas, y descuido en los puntos principales a que debían destinarse, cuando ya el Concilio XVI de Toledo, celebrado en 693, se queja de que se echaba de ver quorundam consuetudo inordinata Sacerdotum, qui Parochias suas ultra modum diversis exactionibus vel angariis comprimunt, vel quòd quamplures Ecclesiae destitutae persistunt (can. V.). Para precaver estos males mandó, ut tertias, quas antiqui conones de Parochiis suis habendas Episcopis censuerunt, si eas exigendas crediderint, ab ipsis Episcopis diruptae Ecclesiae reparentur: si vero eas maluerint reddere, ab earundem Ecclesiarum cultoribus, sub curam et sollicitudine sui Pontificis,  reparatio eisdem adhibenda est basilicis. Separada la tercera parte de estas rentas para la fábrica por decreto del primer Concilio de Braga, se encomendó su administración al Arcediano o al Arcipreste con la obligación de dar cuenta de ello al Obispo; cuyo plan, observado primero en toda Galicia, le adoptaron adelante las otras provincias de España. Sin embargo de esta ley general, el citado Concilio XVI de Toledo dio licencia a los Obispos para que en el caso de estar bien conservadas o reparadas las Iglesias, dispusiesen de la tercera parte de la fábrica. Quod si omnes Ecclesiae, dice, aut incolumes fuerint, aut, quae diruptae erant, reparatae extiterint, secundum antiquorum canonum instituta, tertias sibi debitas unusquisque Episcopus assequi si voluerit, facultas illi omnimoda erit, ita videlicet, ut citra ipsas tertias, nullus Episcoporum quippiam pro Regis inquisitionibus a Paroquitanis Ecclesiis exigat, nihilque de praediis ipsarum Ecclesiarum cuiquam aliquid causa stipendii dare praesumat (Conc. Tolet. XVI. c. V.). Algún defecto pudo caber en el uso de esta licencia, cuando en los siglos posteriores se ha observado desigualdad en las dotaciones para la fábrica de algunas Iglesias, y en otras extrema necesidad de sostenerse y repararse con limosnas. 

(2) Hasta ese tiempo se halla sólo memoria de cuestores o demandantes. A estos cuestores o demandantes pudo dar ocasión en España la falta que hizo para la reparación de los templos la tercera parte de las rentas eclesiásticas, otorgada por la silla apostólica a D. Alonso X, Rey de Castilla y de León, hacia los años 1275, para ayuda a los gastos de la guerra contra los moros (Mariana, historia de España, lib. XIII. cap. XXII.), No hablo de los tiempos anteriores, en que los Reyes de España, señaladamente los de León, conservando los derechos de la monarquía goda, fueron dueños de los diezmos eclesiásticos, no sólo por haber ganado la tierra de los moros, dice Sandoval (Cron. de D. Alfonso VII .cap. 66.), pues antes que se perdiese España usaban de este derecho, y después de perdida le tuvieron en tierras que nunca los moros ganaron, y en otras que cobraron de los moros, antes que los Papas diesen las bulas a los Reyes de Aragón. De esto hay varías memorias. En el privilegio otorgado por D. Alonso el Sabio a la Catedral de Segovia a 13 de Septiembre de 1258, se ve que pertenecía a la real hacienda la percepción del diezmo de todo el aceite del Alxarafe (aljarafe) de Sevilla, y los diezmos de los donadios hechos en la conquista de Sevilla a los Obispos, Ricoshombres y órdenes Militares (V. el Ilustrador de Mariana t. V. pág. 124.), Duró este señorío de nuestros Reyes por lo menos hasta el reinado de D. Alonso VI, el cual habiendo conquistado a Toledo, tratando de restaurar y dotar su Iglesia metropolitana, entre otras donaciones le concedió tertiam partem decimarum omnium Ecclesiarum quae in ejus dioecesi fuerint consecrata. Publicaron este documento los editores de la historia de Mariana en Valencia. T. V. apénd. I. pág. 397.

La concesión de estas tercias hecha a D. Alonso X en el siglo XIII la confirmó el Papa Martino V, destinándolas al mismo objeto de la guerra contra infieles, con la condición de que de veinte en veinte años se partiese aquella tercera parte entre la fábrica de las Iglesias y la Cámara apostólica. Revocó después esta concesión Sixto IV. Pero hacia los años 1475 volvieron las cosas al estado que describe Odorico Raynaldo (ad ann. 1475. n. 19. 20.), quedando muchas de nuestras Iglesias en el pie de las de otros reinos, donde no se destina parte de los diezmos para la fábrica. Merecen leerse sobre esto Tomasino (Vet. et nov. Eccl. discipl. p. III. lib. II. cap. XXXVI. n. IX.) y nuestro Salgado (de reg. protect. p. III. cap. V.). Separada de su institución la parte destinada para la fábrica y reparación de las Iglesias, hubo necesidad de suplir esta falta con las limosnas particulares de los fieles. Para este fin los Prelados y los Cabildos nombraban de entre el pueblo recaudadores y tesoreros de aquel caudal, templando en algún modo lo prevenido por el Concilio Calcedonense acerca de esta intervención de los seglares en la administración de los bienes eclesiásticos (Tomasino loc. laud. n. VI.). Este fue el principio de las que ahora llamamos juntas de fábrica, presididas regularmente por los Párrocos u otras personas eclesiásticas constituidas en dignidad. Es verosímil que para evitar las molestias que trae consigo toda recaudación comenzasen a ponerse estos cepos o arquillas en las Iglesias donde acuden los fieles, para que se recogiese la limosna de la fábrica sin incomodar a nadie del pueblo

lunes, 6 de junio de 2022

Tomo 3, ÍNDICE DE LAS COSAS MÁS NOTABLES. ERRATAS.

ÍNDICE DE LAS COSAS MÁS NOTABLES. 

(Las páginas no coinciden con este formato, son las del PDF escaneado.)

Abluciones. Se daban antiguamente a los legos en cáliz, 126. Prohibición de este uso, y causas de ella, 126.

Agua de algunos ríos y fuentes convertida en vino, 148. 

Card. Aguirre. No publicó en su colección de concilios todas las prefaciones del obispo Pérez, 182, 183, 185. 

Albarracín, fue dado por el Rey moro Lobo a don Pedro Ruiz de Azagra, 8. Cuando se erigió en silla episcopal, 3, 8, 9, 235. Por qué se intituló Arcabricense su primer obispo, 9. 33. Cuando mudó este título en el de Segobricense, 9. Fue sufragánea de Toledo, 9, 10. Cuando pasó a serlo de Zaragoza, 10. En qué tiempo se desmembró de ella la silla de Segorbe y por qué, 10, 12, 85.

Alexandro IV. Erigió la silla episcopal de Albarracín y la unió con la de Segorbe, 55, 235 y sig. 

Almería. Si es la antigua Ursi, 263.

D. fr. Alonso Cano, obispo de Segorbe, 108 y sig. Memorias de su celo y literatura, 109 y sig. 

Alpont. Si es el moderno Alpuente, 7.

Andújar. Si es la antigua Illiturgi, 264.

Anterio, obispo Segobricense asistió a los concilios XV y XVI de Toledo, 32. Fue el último prelado de esta iglesia antes de la invasión de los moros, 32.

Antigüedades supuestas de Granada. Su conexión con los falsos cronicones, 168. El obispo Pérez fue quien primero las combatió, 168 y sig. Razones que tuvo para ello, 259 y sig. Ficciones semejantes de otras edades y provincias, 276 y sig.

Antonio, obispo Segobricense, asistió al IV. concilio toledano, 30. 

D. Antonio Ferrer y Milán, obispo de Segorbe, 105. Memorias de su pontificado, 105, 106.

D. Antonio Muñoz, obispo de Segorbe, 63. Si asistió al concilio viniense, 64. Fundóse en su tiempo la orden de Montesa, 64, 65.

D. Antonio Pons, enmendado, 160. 

D. Aparicio, obispo de Segorbe, 61. Fue dado a la medicina, 62. Su gran pobreza, 62. 

Los VII. Apostólicos. Si fueron discípulos del Apóstol Santiago, 259, 268 y sig. Juicio sobre el lugar de su predicación, muerte y sepultura, 260 y sig. Sus verdaderos nombres, 261. Si fueron mártires, 268. Su historia copiada del códice complutense, 308 y sig. 

Archivo. El de la catedral de Segorbe tiene muchos documentos exquisitos y bien ordenados, 16. Su descripción 16, 17.

Arias Montano. Su carta al arzobispo de Granada con motivo de las antigüedades nuevamente descubiertas, 278. 

Arnao (Arnau) de Peralta, obispo de Valencia, despojó al de Segorbe, 11, 54. Resultas de este hecho, 11, 12, 55. 

D. fr. Atanasio Vives de Rocamora, obispo de Segorbe, 101 y sig. Celebró un sínodo, 102, 129. Otras memorias de su pontificado, 102, 103.


D. Bartolomé Martí, obispo de Segorbe, 79. Memorias de su vida, 79, 80. Celebró dos sínodos, 80.

Beuter, enmendado, 31, 32. 

Bienes eclesiásticos. Bajo qué plan los distribuía la iglesia, 86 y sig. 

Bilbilis. Su sitio, 270, 314. 

D. fr. Blas de Arganda, obispo de Segorbe, 108. Dio principio al Seminario clerical, 108. 


Cabeza del griego. Si es la antigua Segóbriga, 2 y sig.

Cabildos. Si elegían antes a los obispos, 56 y sig., 76, 79, 239. Método que en esto se guardaba, 239 y sig. Si los de las metropolitanas en sede vacante entienden en las apelaciones de los sufragáneos, 40, 227 y sig.

Caracteres de Salomón. Si los hubo, 272 y sig.

Carsessa o Cartesa. Antigua situación de este pueblo, 262 y sig.

Catálogos de obispos. Su utilidad para escribir la historia eclesiástica, 28. 

Caudiel. Lápida recién hallada en esta villa, 138.

Celestino III. Concedió al cabildo de Toledo que en sede vacante entienda en las apelaciones de los sufragáneos, 40, 227 y sig.

D. Cenebruno, arzobispo de Toledo, erigió la silla de Albarracín, 3, 8. Su constitución en que extiende el número de los canónigos de Toledo, 221 y sig.

Cepillos. Con qué motivo se pusieron en las iglesias, 86 y sig., 89, 90. 

Códice Soriense de concilios. Si es el de don Jorge Veteta, 180. Noticia de los que sirvieron para la colección de concilios de España, 299 y sig., 305 y sig.

Colación de los beneficios, con qué ceremonias se hacía antiguamente, 117.

Concilio IV. toledano. Estableció la uniformidad de la liturgia, 30. Varias opiniones sobre el número de sus obispos, 30.

Concilio VII. toledano. Por qué no se halla en él suscripción del obispo Segobricense, 31. 

Concilio IX. toledano. Varias opiniones sobre el número de sus obispos, 31. 

Concilio XII. toledano. Advertencia del obispo Pérez sobre sus suscripciones, 31, 32.

Concilios. Algunos nacionales en qué sentido se han llamado universales 131. Noticia de los códices por donde formó el señor Pérez la colección de los de España, 299 y sig., 305 y sig. 

Constituciones. Las antiguas de Segorbe cuando se establecieron, 35. Su conformidad con las de Toledo, 35.

D. Crisóstomo Royo de Castelví, obispo de Segorbe, 104. 

Cronicones. Noticia de los ilustrados por Pérez, 196 y sig. 

Cueva santa. Cuando se descubrió en ella la imagen de nuestra Señora, 81, 82. Sus capellanías, 100.


Danzas, las indecentes y ridículas no deben consentirse en las procesiones de la santa iglesia, 128, 134 y sig. Origen y antigüedad de este abuso, 134.

Demandantes. Cuando y con qué motivo se establecieron en la iglesia, 86 y sig., 88.

D. Diego de Heredia, obispo de Segorbe, 72. Memorias de su vida, 72. 

D. Diego Muñoz, obispo de Segorbe, 106.

D. fr. Diego Serrano, obispo de Segorbe, 99. Celebró un sínodo, 100, 128. Fue trasladado a Guadix, 99.

Diezmos eclesiásticos. Pertenecieron a nuestros reyes durante la monarquía goda, 88. 

Domingo, obispo de Segorbe, 39. Asistió en algunas conquistas a don Jayme I. de Aragón, 40.


Egidio, obispo de Segorbe, 38, 39.

D. Elías, obispo de Segorbe, 68. Celebró un sínodo, 69, 120. Fue nuncio de Inocencio VI., 69. 

Enfermero, dignidad antigua de la iglesia de Segorbe, qué oficio tenía, 13. 

Episcopologios. El de Segorbe le escribió hasta su tiempo el obispo Pérez, 29, 195. Noticia de los de Flórez, Balaguer y Villagrasa, 29. Su importancia encarecida por San Carlos Borromeo, 95. 

Eusicio, obispo Segobricense, asistió a los concilios IX. y X. de Toledo, 31. 


Fábrica. Qué parte le correspondía antiguamente en la distribución de las rentas eclesiásticas, 86 y sig. A quién estaba encargada su administración, 87.

D. Feliciano de Figueroa, obispo de Segorbe, 96. Cuánto hizo por la salvación de los moriscos, 96, 97.

Fiestas de los santos. No debe tolerarse en ellas ninguna profanación, 110. 

Floridio, obispo Segobricense, asistió al VIII. concilio toledano, 31. 

D. Francisco Aguilón, obispo de Segorbe, 75. Celebró sínodo, 76.

D. Francisco de Soto Salazar, obispo de Segorbe, 84, 85. Memorias de su vida, 85. 

D. fr. Francisco Gabaldá, obispo de Segorbe, 101. Celebró un sínodo, 129.

D. Francisco Quartero, obispo de Segorbe, 107.

D. Francisco Regner, obispo de Segorbe, 72.

D. Francisco Sancho, obispo de Segorbe, 90, 91.

D. Francisco Zepeda, obispo de Segorbe, 107.

Frutos. Cómo se dividían antiguamente entre los canónigos de Albarracín y Segorbe, 14, 15. Su división entre el obispo y cabildo de Segorbe, 35.

Fuente marsiliana. Milagro que en ella sucedía, 146 y sig. 

Fuentes bautismales. Milagros que obró Dios en algunas de ellas, 142, 146 y sig. 


Garibay. Se queja del desconcierto de algunos archivos, 16. 

D. Gaspar de Quiroga se valió de don Juan Bautista Pérez en la colección de concilios de España, 93, 154 y sig.; 298, 303. Dos cartas suyas inéditas al Papa Gregorio XIII. enviándole los concilios de España, 297, 302.

Fr. Gaspar Jofre de Borja, obispo de Segorbe, 82. Celebró sínodo, 82. Asistió al concilio de Trento, 83. Memorias de su vida, 82, 83.

Gelasio Papa. Condenó varios libros fingidos por herejes, 276.

Germanía, qué fue, 81.

Fr. Gilaberto Martí, obispo de Segorbe, 81.

D. Gil Ruiz de Liori, obispo de Segorbe, 91, 92.

D. Gisberto Pardo de la Casta, obispo de Segorbe, 77.

Gnósticos. Inventaron nombres para engañar, 275.

D. Gonzalo Fernández de Heredia, electo obispo de Segorbe, 79. 

Gregorio IX. Sus oficios a favor del obispo de Segorbe D. Guillermo, 230. Su carta a S. Fernando Rey de Castilla, 231.

Gregorio XIII. Dividió las iglesias de Segorbe y Albarracín, 85, 247. Causas que tuvo para esta desmembración, 248 y sig. Cuanto deseó que se hiciesen ediciones correctas y críticas de los cánones, de las decretales y de los concilios de España, 297, 302. 

Guillermo, obispo de Segorbe, 41. Bienes que le hizo el rey moro Zeit Abuzeyt, 41. Su gran pobreza, 43, 230.


Herejes. Forjadores de libros apócrifos, 275 y sig. 

Hispano, obispo de Segorbe, 35, 36, Éxito dé su viaje a Roma, 36. Asistió al concilio Lateranense IV., 36. Dónde murió, 37. 

Iglesia catedral de Segorbe. Si fue mezquita, 17. Descripción de ella y de sus oficinas, 16 y sig. Si son de Joanes las pinturas de su antiguo retablo, 17, 18, 81. 

S. Ildefonso. Si escribió la historia de los Reyes godos que se le atribuye, 322. 

Ilipula. Si es Granada, 269 y sig.

Illiberris. Sitio donde estuvo este pueblo, 264. 

Inocencio VI. Su bula a favor de don Sancho Dull, obispo de Segorbe, 46 y sig. 

Inscripciones inéditas, 136 y sig. 

D. Íñigo Valterra, obispo de Segorbe, 70. Memorias de su vida, 70 y sig. 

S. Isidoro. Adición a su historia de los reyes Vándalos, 306 y sig. 


Jacobo Gilard o Gerard, obispo de Segorbe, 76 y sig. Fue trasladado a Barcelona, 77. 

Fr. Joan Fernández. Si llegó a ser obispo de Segorbe, 65. 

D. fr. Josef Sanchís, obispo de Segorbe, 103. Fue promovido a Tarragona, 104.

Juan, obispo Doliense, con qué motivo gobernó la iglesia de Segorbe, 72.

D. Juan Bautista Cardona. Su deseo de que llevasen al Escorial los libros inéditos de muchos sabios españoles, 175, 176. 

D. Juan Bautista Pellicer, obispo de Segorbe, 99.

D. Juan Bautista Pérez, obispo de Segorbe, 93. Memorias de su vida, 93 y sig., 148 y sig. Cuanto trabajó en la colección de los concilios de España 93, 298, 303. Paradero de sus libros y mss., 96, 174 y siguiente. 294. Celebró un sínodo, 125. Cosas señaladas que en él se dispusieron, 126 y sig. Año de su muerte, 172. Carta suya al cabildo de Segorbe, 255. Otra al Papa Clemente VIII.., 256. Su parecer sobre las planchas de plomo descubiertas en Granada, 170, 259 y sig. Su testamento, y varias memorias, 280 y sig. Dos prólogos suyos inéditos a la Colección de concilios de España, 298, 303. Su censura sobre la historia de los Reyes godos atribuida a San Ildefonso, 322 y sig.

D. Juan de Barcelona, obispo de Segorbe, 69. Celebró un sínodo 69, 121. Recobró los papeles de don Sancho Dull, 69. Fue trasladado a Huesca, 69.

Fr. Juan de Muñatones, obispo de Segorbe, 83. Asistió al concilio de Trento, 83. Celebró sínodo, 83, 123 y sig. Otras memorias de su vida, 83, 84.

B. Juan de Ribera. Asistió al Sr. Pérez en su muerte, 96.

Fr. Juan de Tahust, obispo de Segorbe, 74. Celebró un sínodo, 75. Dónde está sepultado, 75. 

D. Juan Marradas, obispo de Segorbe, 80.

Juntas de fábrica. Cuándo, y con qué motivo se establecieron, 89.

 

Loaysa, enmendado, 30.

Lobo, rey moro de Valencia, cuándo entró a reinar, 22, 23. Es conocido por otros nombres, 22. Dio a don Pedro Ruiz de Azagra el lugar de Albarracín, 8, 235. Fue alabado por Alexandro IV., 21, 235. Y por el arzobispo don Rodrigo, 23.

D. Lucas de Tuy, algunas equivocaciones suyas corregidas, 322 y sig. 

D. Lorenzo Gómez de Haedo, obispo de Segorbe, 112 y sig. Memorias muy señaladas de su pontificado, 112 y sig.

D. fr. Lorenzo Lay, obispo de Segorbe, 111.

D. Luis Juan del Milá, obispo de Segorbe, 78. Memorias de su vida, 78. Su sepulcro, 78. 


Mano izquierda. En qué épocas ha sido lugar preferente respecto de la derecha, 26.

Marqués de Mondéjar, enmendado, 184.

S. Martín. Convento de religiosas de Segorbe. Cuándo se fundó, 97, 98. Sus pinturas, 98.

D. Martín, obispo de Segorbe, 33 y siguiente. Si fue canónigo de Toledo, 34, 35. 

D. Martín de Salvatierra, obispo de Segorbe, 92. Celebró sínodo, 92, 124. Memorias de su vida, 92, 93.

Mayans, enmendado, 172, 184.

Memoria, obispo Segobricense, asistió a los concilios XI. y XII. de Toledo, 31.

Merino. Se lamenta del estado de algunos archivos, 16.

D. Miguel Sánchez, obispo de Segorbe, 59. Abandonó su iglesia, y por qué, 59, 60.

Milagros fingidos. Por descubrir los de Mayorga fue tildado del vulgo el obispo Cuesta, 279.

S. Millán. Disputas sobre su patria y sepultura, 207 y siguiente. 313 y sig.

Morales, enmendado, 30.

Munda. Su sitio, 270.


Nerón. Reinó muchos años sin perseguir a los cristianos, 266. Origen y pretexto de su persecución, 266, 267. Si en su tiempo hubo mártires en España, 267.

Nicolás Antonio, enmendado, 157, 172.

Nispan, quién fue, 38.


Olipa, obispo Segobricense, asistió a los concilios XIII y XIV de Toledo, 32.

Orden de Montesa. Cuándo se fundó, 64.

Ortí, enmendado, 172.

Osset (osen, u osser). Si estuvo en España este antiguo pueblo, 142, 143. Milagro anual de las fuentes bautismales que en él sucedía, 142 y sig. 


Palavicino, enmendado, 83. 

Panvinio, enmendado, 78. 

Párrocos. En algunas diócesis debían confesarse con el obispo, 119, 133. O con el confesor que él les señalase, 133. Cuándo se revocó esta práctica, 134.

Pater noster. Debe cantarse en las misas solemnes, 127, 128.

S. Pedro, templo de Segorbe: su antigüedad, 20, 21.

S. Pedro y S. Pablo. Antigua práctica de pintarlos juntos, 25. Por qué se coloca S. Pedro a la mano izquierda y S. Pablo a la derecha, 25 y sig. Reflexiones de Pedro de Marca sobre esta costumbre, 26, 27. 

Pedro Argidio. Si fue obispo de Segorbe, 51 y sig.

Fr. Pedro Baldó, obispo de Segorbe, 79.

D. Pedro Fernández, señor de Albarracín, donó algunas primicias a la iglesia Segobricense, 224 y sig.

D. Pedro Fernández de Velarde, obispo de Segorbe, 108.

Fr. Pedro Garcés, obispo de Segorbe, 46 y sig. Si tuvo otros nombres, 49, 53. Fue despojado de su silla, 45 y sig. Carta que le escribió don Sancho, electo arzobispo de Toledo, 55, 56.

D. Pedro Ginés de Casanova, obispo de Segorbe, 97. Memorias de su vida, 98, 99. Celebró un sínodo, 98, 127.

D. Pedro Ruiz de Azagra. Fue el primer señor de Albarracín, 8, 33. Sus diligencias por poner obispo en esta ciudad, 33.

Pedro Serra, cardenal: memorias de su vida, 71.

Pedro Ximénez de Segura, obispo de Segorbe, 47 y sig. Cómo recobró esta Iglesia, 57. Compromiso que hizo con el obispo de Valencia, 58. Hallóse en el concilio Lugdunense, 58, Objeto de su viaje a Granada, 59.

Fr. Pedro Zacosta, obispo de Segorbe, 59 y sig. Memorias de su vida, 60, 61. Fue arrojado de su iglesia, 61. 

Platina, enmendado, 78.

Porcario, obispo segobricense, asistió al concilio toledano de DCX., 30. 

Priscilianistas. Veneraban como mártires a muchos condenados por herejes, 275. 

Próculo, obispo segobricense, asistió al concilio III de Toledo, 19, 30. 


Reliquias. No pueden venerarse las nuevamente encontradas sin aprobación de la Santa Sede, 278. 

Reservaciones pontificias. Cuándo comenzaron en España, 68. 

Reyes de España. Cuándo comenzaron a ejercer su patronato en el nombramiento de los obispos, 82.

D. Rodrigo, arzobispo: su historia enmendada, 37. Hizo la división de diezmos en Segorbe, 39, 225.

D. Rodrigo Marín, obispo de Segorbe, 106. 


Qüestores (cuestores). Véase Demandantes.


D. Salvador de Gerp, dónde está enterrado, 72.

D. Sancho, arzobispo de Toledo. Su carta al obispo de Segorbe don Fr. Pedro Garcés, 56, 237. 

Fr. Sancho Dull, obispo de Segorbe, 65. Sus sínodos, 65, 115, 120. Memorias de su pontificado, 66, 67. 

Sancho Muñoz. Si llegó a ser obispo de Segorbe, 56. 

Santos. Si pueden llamarse así los concilios provinciales, 162, 163.

Scalabis. Si es Santarén, 270.

Segóbriga. Opiniones sobre su sitio, 2 y sig.

Segobrigense (segobricense). Si usó de este título el obispo de Albarracín, y cuándo, 3, 4. 

Segorbe. Si es la antigua Segóbriga, 2 y sig. Nombre que le dieron los moros, 5. No fue siempre uno el título de su obispado, 5, 6. Si perteneció al antiguo de Valencia, 7. Desde qué época, y cuánto tiempo residió su obispo en Albarracín, 11, 235 y sig. Cuándo y por qué se dividió este obispado del de Albarracín, 10, 12, 85, 247. 

Bienes que se han seguido de aquella desmembración, 90. Oficios antiguos de esta iglesia, 13.

Segundas nupcias. Antigüedad de zumbar el vulgo a los que las contraen, 124. Prohibiciones de este abuso, 124. 

Sepulturas, en los templos no se consintieron en la primitiva iglesia, 131. Cuándo comenzó a variarse esta práctica, y por qué grados, 131 y sig. Restricciones posteriores de esta licencia, 118, 133.

Sínodos, Los diocesanos en qué sentido se llaman generales, 116, 130 y sig. 

Sisapo. Si es Almadén, 270. 

Sumos pontífices. Han condenado varios libros y monumentos como apócrifos, 276 y sig. 

Tercias reales, su origen, 88, 89. 

S. Tesifón. No pudo llamarse antes Abenatar, y por qué, 270 y sig. Si escribió algún libro, 271 y sig. 

Tirano Paulo. Su carta al Rey Wamba 318. 

Titulcia. Si es Bayona, 270. 

Toledo. Algunos mss. de su santa iglesia, 185 y sig. 


Valencia. En tiempo del concilio III de Toledo tuvo un obispo católico, y otro que había sido arriano, 30. Si perteneció Segorbe al antiguo distrito de su obispado, 7 y sig. 

Val de Christo, Cartuxa: cuándo se fundó, 71. Cuándo se consagró su antigua iglesia, 73. Se han celebrado en ella algunos sínodos, 76. 

Verja. Situación de este pueblo, 262. 

De Vert, enmendado, 126. 

S. Vicente Ferrer. Cuándo, y con qué ocasión predicó en Segorbe, 71. Siguió el partido de Benedicto XIII, 72. 

Villagrasa alabado, 53. Enmendado, 46, 52, 55, 78. 

Virgegio. Si es Verdejo junto a Tarazona, 314, 316. 

Vivel. Inscripciones inéditas que se conservan en esta villa, 136 y sig.


Universal. En qué sentido se da este título a algunos concilios nacionales, 131. 

Urbano II. Dio facultad al arzobispo don Bernardo para poner obispos en los pueblos conquistados de moros, 9. 

Ursi, dónde estaba este pueblo, 263. 


Vulgo, fácilmente adopta novedades, y por qué, 279. 


Wisegodos (visigodos). Crónica de sus reyes, 319 y sig. 


Xátiva. Es voz derivada de Sétabis, 7. Grados por donde padeció esta alteración, 141. 

Xérica. Vestigios de la antigüedad de esta villa, 139. Si fue la Segóbriga, 140 y sig. Conjeturas sobre el origen de este nombre, 141.

Ximeno, enmendado, 157, y 172.

Ximeno, obispo de Segorbe, 43. Es llamado Simón, 43, 44. Se halló en la conquista de Valencia, 44. 


Zaen, rey moro de Valencia, es conocido por otros nombres 24, 25. 

Zeit Abuzeit, rey moro de Valencia, favoreció mucho a la iglesia de Segorbe, 11, 44, 228, 232. Varios nombres con que le conocían los árabes, 24. Llamóse Vicente, 232. 

Zurita, enmendado, 78, 79. 


ERRATAS. 

Pág. Línea. Dice          Léase 

44 15         firma del Rey confirmación

51 19         1239         1259

61 9         Janzara         Fanzara

95 27          consignatis consignata

96 17         Figuereo         Figueroa

142 3          Filia annorum         Filia antulla annorum

143 ult.         speramine         spiramine

218 16         *gr (biothanati)         *griego

239 16         Anquitam         Anguitam

miércoles, 25 de enero de 2023

CARTA CXV. Noticia de las parroquias, conventos, hospitales y cofradías de la ciudad de Lérida y sus inmediaciones.

CARTA CXV. 

Noticia de las parroquias, conventos, hospitales y cofradías de la ciudad de Lérida y sus inmediaciones. 

Mi querido hermano: Las parroquias de esta ciudad conservan pocas antiguallas, a excepción de las paredes, y aun esas no pasan del siglo XII, que es cuando comenzaron a reedificarse. No sé si he dicho alguna vez que hasta el siglo XVI no hubo en Lérida otra iglesia bautismal que la catedral, en la cual únicamente podían celebrarse las bodas, para obligar con ello a los feligreses a acudir a la matriz, a lo menos en estos actos, ya que la asistencia ordinaria les era tan incómoda por su localidad. En tiempo del Obispo Don Francisco Virgilio en 1602 se puso pila de bautismo en la parroquia de San Juan, y es la única que hoy la disfruta. Sin embargo, desde los días de la conquista suenan las actuales parroquias con nombre de tales. Y aun suenan algunas que hoy no existen. Tal es la de San Martín pegada a los muros a la parte del poniente, unida después a la de San Andrés, y de quien sólo se conservan algunas paredes. Esta es la parroquia de la antigua universidad, en que se celebraron tantos congresos respetables. Item, la de San Salvador, a donde pasó la cofradía de Santa María del Orta, cuando esta última se dio a los PP. Agustinos en 1327. Otra había también de San Gil, de la cual era feligrés G. Botet, jurisconsulto, arruinada en las guerras del Príncipe Carlos de Viana hacia el 1461. Menos indicios quedan de la parroquia de San Vicente, que existía en el año 1197, como se ve en una escritura de venta de una casa sita en la dicha parroquia, de cuyas confrontaciones una era in via publica qua itur apud Garden. Este documento está en el archivo de la obra de la iglesia de San Juan. También vi una memoria de la parroquia de Sent Pau en el año 1260, aunque ahora no puedo asegurar en qué instrumento, ni tampoco dar seña alguna de su situación: sólo sé que sonaba cerca de lo que llamaban Mercadal, que entiendo sea fuera de la ciudad. De las existentes la principal es la de San Juan, llamada ya desde la conquista Sancti Johannis de Platea (a: Ap. núm. XXXII.). Dice el vulgo que también es justo oírle alguna vez) que aquí fue el sepulcro de Herodías, muerta en esta ciudad bailando sobre el hielo que cubría el Segre. Dícelo el Cronicón de Dextro ad ann. Christi 34. Su edificio es todo de principios del siglo XIII y con pocos remiendos posteriores. Hay memoria de la consagración de este templo en 1372 en una inscripción lemosina de aquel tiempo, grabada en una tabla de jaspe que anda suelta en su archivo, y dice así: En lan de nostre Seyor M.CCC.LXXII. frare Ramon de Colum de la orde dels frares Menos, per la gracia de Deu Bisbe de Terenisa (f. Tremecén) sagrá aquesta esglesia lo tercer dimecres apres aparici (la epifanía), é eren aquel an obres en P. Emerich girugich, en Brg. Fyllol, specier. Otras inscripciones sepulcrales hay puestas en las paredes de poco interés. Mayor es el que sacó el público de esta ciudad con la lectura de teología, o como entiendo de Biblia, que servían en esta iglesia los PP. de San Francisco desde el siglo XIV y hasta todo el siglo XV. Llamábase la lliço del alba, o por la hora o por otro motivo. Vi en esta iglesia tres altarcitos de buen gusto, sin duda del siglo XVI, que son el de San Bartolomé, el de San Blas y el del nacimiento o adoración de Reyes, donde hay un lienzo del estilo de Alberto Durero, a lo que me pareció. Item: un trozo de espina del Señor. Su archivo reciente nada ofrece a la literatura ni a la historia. Lo mismo digo del de la parroquia de San Lorenzo: iglesia de tres naves y la principal sin disputa del siglo XII. El altar mayor de madera y talla del XV. Algo anteriores son otros dos entallados en piedra. Las naves colaterales son del siglo XIV. Algo más provechoso me fue el archivo de la parroquia de Santa María Magdalena, conocida ya por tal en 1168, cuya iglesia no contiene cosa notable sino es el altar mayor de piedra lleno de relieves historiados alusivos a la vida de su titular. Allí se ve el barco con los tres hermanos navegando de la Palestina a Francia, tradición que no es extraño cundiese aquí en el siglo XV, que es la época de la construcción del altar. Otros hay de madera del siglo XVI de buen gusto. En el archivo, pues, hallé noticia de la antigua cofradía de labradores, titulada de S. Sperit, de quien ya se hallan estatutos hechos en 1363, y cuyos mayorales debían ser convocados y tenían voto en el consejo general. Estaba agregada a la orden del S. Spiritu, y mantenía una cama en el hospital de este nombre en esta ciudad. Hoy se llama Archicofradía. Otras curiosidades vi en aquel archivo. Tales son dos libros corales: leccionario y antifonario. El primero lo es sólo de tempore, manuscrito en el siglo XIII. Trae las homilías de los Padres a la larga, y entre las lecciones de Navidad pone la de San Agustín con los versos muy sabidos de la Sibila. El segundo contiene los oficios propios de los Santos anteriores al siglo XIII. Y ya que he mentado el hospital de S. Sperit no quiero dejar en el tintero la noticia que me vino a mano en los Manuales de consejos de esta ciudad, en que a 17 de mayo de 1420, escribiendo el consejo al Arzobispo de Tarragona hablando de este hospital para recoger pobres y expósitos, le dicen que era fundat per los Peres axi vulgarment apellats … de la prosapia dels quals vos derivats. Era gobernado por un Prior de la misma orden. Además de este hospital suenan en varias escrituras el de Pedro Moliner, el de Santa Magdalena, el de San Lázaro, el de la Trinidad, el de San Martín, y otros pequeños, que se reunieron después al general, fundado en 1454, como consta por una lápida que hay en la entrada de él, y dice así:

Any M.CCCC.LIIII. à XIII. de abril se comensà la obra de aquest spital, en lo qual posarem la primera pedra los honorables en Luis de Monsuar, è Bnt. Gralla, ciutadans pahers, è Micer Manuel de Monsuar, Degà, è Micer Garcia de Valterra, canonges per lo honorable Capitol de la Seu de Leyda. 

Consérvase todavía en buen estado aquel edificio, que es gracioso y sencillo, cuanto no era de esperar en el gusto de aquel tiempo. 

Sábese que el arquitecto se llamaba Andrés Pi, a quien admitió el Capítulo por maestro de obras de la catedral en 1457, con condición que no dejase la obra que tenía comenzada del hospital. Entiendo que su conclusión no se verificó hasta principios del siglo XVI, y pontificado de Don Jaime Conchillos, cuyas armas se ven en varias partes de aquel edificio; y acaso esto será causa de la sencillez y poca hojarasca de su estructura gótica. En el palio se construyó en 1802 una fuente, a expensas del actual señor Obispo Don Gerónimo María de Torres, que asiste perennemente al alivio de los enfermos, y atiende al buen régimen de la casa en que sirven las hermanas llamadas de la caridad. De los monasterios antiguos y ya no existentes en esta ciudad el más célebre es el de canónigos reglares de San Agustín, conocido con el nombre de San Rufo, por ser los que lo fundaron individuos de la casa de este nombre en la Provenza. Por ser Conde de aquella provincia Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, y sumamente afecto a aquella ilustre casa, los heredó aquí luego que conquistó la ciudad, dándoles terreno donde fundar, a media hora de distancia de ella, hacia el Norte. Fue su primer Prior el maestro Guillermo, el cual, y sus sucesores, prestaban obediencia canónica al Obispo de Lérida; y con esta condición el Obispo Guillermo Pérez y su Capítulo les concedieron en 1155 licencia de edificar una iglesia nueva, derribada la vieja, y de tener cementerio propio para los monjes o canónigos y sus comensales. Diez y nueve años después, como se aumentase mucho la devoción a esta casa, y muchos legos, y aun mujeres, se ofreciesen a Dios en canónigos, les fue prohibido la recepción de las oblaciones de los difuntos canónigos, restringiéndolas a solas las de aquellos que equitando vel pedibus ambulando ad monasterium se transtulerint. Esta resolución fue del Arzobispo de Tarragona Don Guillermo Torroja, Legado del Papa, el cual, como juez árbitro, sentenció igualmente sobre el derecho general de otros funerales, y sobre los diezmos que le disputaba la iglesia de Lérida. Era ya entonces segundo Prior Gaufredo. Por este tiempo ya se hallaba esta casa sujeta a la de San Rufo de Aviñón, y era una de sus obedientias, como decían. El Rey Don Pedro II les dio en 1202, VI. idus augusti, su palacio real, quod est in Zuda Illerdae; y el año siguiente, a 4 de noviembre, lo cedieron al Obispo Gombaldo, el cual les dio en cambio ciertas tierras, y facultad de construir iglesia in almunia vestra de Alcono. Por ahora no me consta el remate que tuvo esta casa, ni a quién pasaron sus posesiones. El de los Templarios en Garden, montañuela vecina a esta ciudad, duró de los tiempos de la conquista hasta su extinción en 1312. Quedan de él la iglesia y dormitorio, bien conservados, pero reducidos a almacenes de artillería. Pasó a ser encomienda de San Juan de Jerusalén, que obtenía a principios del siglo XVI uno de la casa antigua de Requesens. El vulgo cree que tuvieron otro convento en el edificio más alto del castillo, llamado la Zuda. Cosa de que no he hallado memoria, ni es regular que así, en tan poco distrito, y en una misma ciudad, tuviesen dos conventos, estando, como estaban, tan bien dotados y pagados en el de Garden. Los vestigios de iglesia y claustro que quedan en la Zuda son sin duda la primitiva casa y canónica Illerdense desde mitad del siglo XII, hasta que se construyeron iglesia y claustros en la parte más baja, donde ahora se ven. Menos infundada es la especie de haber tenido esta orden otra casa o priorato en la partida llamada de las Pardinas bajas, donde hoy posee una huerta, con su casa, el gran Prior de Cataluña, y donde me aseguran algunos testigos oculares haberse hallado algunos sepulcros. Mas yo no he hallado memoria de esto. Los demás conventos de religiosos, fundados todos durante el siglo XIII y principios del XIV, tenían su situación fuera de los muros de esta ciudad. Y con la continuación de guerras fueron sucesivamente destruidos y arruinados, e introducidos en la ciudad, donde ahora están. Las dos épocas mas notables de estas calamidades son los sitios que sufrió esta ciudad en tiempo de las turbaciones de Cataluña contra Don Juan el II, por causa de su hijo Don Carlos, y el de las guerras con Francia en tiempo de Felipe IV. Con estas ocasiones, y otras parciales, perdieron estas casas todos los monumentos de la historia que en ellas debía haber; y así es poquísimo lo que en ellas ha medrado mi trabajo. Del de los PP. Trinitarios hay memoria en el Libro verde de esta catedral (fol. 348) del año 1204, en que por el mes de enero el Obispo Gombaldo y su Capítulo cedieron domui Sanctae Trinitatis et captivorum et fratri Johanni, que se llama Ministro de la casa, las décimas y primicias de Aitona, que les había dado P. de Bellvis en 1201, junto con un hospital que él había fundado, donde está el convento, reservándose el Obispo la cuarta parte funeral de los que se enterrasen en él, pudiendo los religiosos reservarse alguna alhaja que les fuese cedida, como cáliz o cruz. Hoy día está pobrísimo en todo aquel monasterio, y es el único que conserva su antigua situación a la otra parte del Segre. En los despojos que han podido salvar los religiosos del Carmen hay algunos libros viejos: entre ellos vi una edición española del siglo XV, no conocida. Es un volumen fol. como de doscientas fojas, sin foliatura, cuyo contenido y demás circunstancias explica el epígrafe final siguiente: Expliciunt sancti hac preclarissimi doctoris Thome de Aquino sacri Predicatorum ordinis omnia artium opuscula diligenti castigatione correcta atque in singulis capitulis ac paragraphis intentione Sancti Doctoris prenotata per fratrem Sebastianum de Orta eiusdem ordinis observantiae regularis: Salmantice impressa anno Dominice Nativitatis MCCCCXC. Del convento de PP. Agustinos ya dije en el Episcopologio cómo fue fundado en 1327, siendo su provincial el célebre Fr. Bernardo Oliver, después Obispo de Tortosa. Dióseles al pronto la iglesia de Santa María de la Orta, donde había una insigne cofradía, a quien se le dio por entonces la iglesia de San Salvador; y después, a fines del siglo XV, subió a la catedral. En esta antigua cofradía se alistó el Rey D. Jaime II, como dice el mismo en un privilegio de 1310, concediendo al crida, o pregonero de ella, cuius nos confratres sumus, que estuviese exento ab hoste, exercitu, etc. En un inventario de ella de 1410 hallé item dues bacines de acaptar la huna de coure, et laltra de fust, pintada. Noto esto por si la fuente que dije guardada entre las alhajas de San Valero es algo de cofradía y de los tiempos bajos, como ya lo indiqué allí. A una hora río abajo de esta ciudad hay un santuario de mucha devoción y concurso de toda Cataluña y Aragón, llamado de nuestra Señora de Bucenich, construido en el término de una aldea, ya arruinada, dicha de Rufea. Hay ya memoria de él en el año 1300, en que N. Buzenich, Valenciano, fundó un beneficio para conservación y culto de esta ermita. Confieso que no me acuerdo de dónde se tomó esta noticia; pero es cierto que es de lugar y documento seguro, cuya localidad no apunté. Acaso el fundador era descendiente de alguno de los que se hallaron en la conquista de Valencia, heredado en esta partida, donde es tradición que se halló la imagen de nuestra Señora, que no tiene visos de grande antigüedad. Creció la devoción, y en 1485 la consagró el Obispo auxiliar del Cardenal Obispo de Lérida D. Luis Juan del Milá, como se ve allí mismo en una piedra suelta, que copiaré: A XXI del mes de setembre dia de Sent Matheu Apostol del any MCCCCLXXXV (debe ser año 1495, pues el Obispo Trilles se consagró en Gerona en 1491) ffonch consagrada la present sglesia de la Verge Maria de Buzenich per lo reverent senyor Bisbe Fra Vicent Trilles, Bisbe Geropol. esent obres de dita sglesia los honorables Mosen Lois Ventosa, capellà del Compte, è Mosen Anthoni Sopeira, pabordre hi rector de Sent Lorenç, hi present Nicolau … mercader, hi Johan … de Ruffea ... Andreu ... Yo no sé cuál será la virtud de una chinita que aplican a los ojos de los ciegos, y otros afligidos en ellos, que acuden allí implorando la mediación de nuestra Señora. Pero sé que es preciosa la cajita de boj en que se guarda, adornada con relieves de gladiatores (gladiadores) desnudos, y otras figuras labradas con primor e inteligencia: la cubierta adornada con arabescos graciosos, y por remate, en su cúspide una Cleopatra desnuda, recostada en la aptitud de los áspides. Es sin disputa de algún buen escultor del siglo XVI, y Español, a lo menos trabajada en España, y para Español, como lo indican los dos bustitos de relieve de Carlos V y Felipe II, que están en lo interior de la cubierta: monumentos de bellas artes, aun en rincones.

Dios te guarde, etc.

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