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miércoles, 15 de febrero de 2023

Carta CXXXII. Murta, Montalegre, San Miguel del Fay, Tarrasa, San Cugat del Vallés, Valdebron

Carta CXXXII. 

Viaje a la Murta, Montalegre, San Miguel del Fay, Tarrasa, San Cugat del Vallés, Valdebron, etc, etc., y noticia de los Breviarios, Misales antiguos, códices raros, y otras preciosidades que hay en estos monasterios. = Varias inscripciones sepulcrales. = Catálogo de los Abades de San Cucufat. = Lápida romana, junto a la villa de Badalona, mal interpretada por el Arzobispo Marca … 

Mi querido hermano: Diré hoy de una expedición de once días que hemos hecho por los monasterios y lugares más insignes de esta diócesi. Salimos de aquí el día 21 del pasado mes de octubre, y pasando el río Besós vimos el lugar de San Adrián, donde estuvo el monasterio antiguo de canónigos reglares de San Agustín, en el cual abrazó este instituto el santo Obispo de Barcelona Olaguer. Hoy nada queda de su gloria antigua. Subiendo después una cuesta, ni áspera ni suave, llegamos al monasterio de PP. Gerónimos llamado de la Murta, cuya fundación podrás ver en el P. Sigüenza. Llevábanos allá principalmente la golosina de ver los preciosos manuscritos que según noticias se guardaban en esta casa. Poco tardamos en saber que una buena porción de ellos paran hoy día en la biblioteca del Marqués de la Romana en Valencia, reputada por una de las mejores de la nación. Fácil es de entender cuán a mal hubiera llevado la facilidad de aquellos padres el presbítero Don Jaime Ramón Vila, que con gran trabajo había recogido aquellos códices, y con no menor afición los depositó en esta casa, creyendo dejarlos a cubierto de los tiros de la codicia y de la ignorancia. Fue este un bienhechor insigne del monasterio, donde pasó los últimos años de su vida, y al fin se enterró en su iglesia. Las reliquias que quedan de aquel despojo son de poca consideración. Lo mejor es una colección de Breviarios impresos de Elna, Vique, Barcelona, y varias órdenes religiosas, todos anteriores a la reforma: un Misal romano en Venecia 1482: Horas de nuestra Señora en Zaragoza por Jorge Cozi (Coci), 1542 con un Psalterio Mariano en Burgos 1511 y un Breviario en lengua abisina. Hay también una Biblia manuscrita en vitela con grande esmero. Lo último que de ella se escribió es el libro de los Macabeos, cuyo epígrafe final dice así: Explicit liber Machabeorum secundus. Scripsit Nicolaus Berti de Gentiluciis de Sancto Geminiano, civis Florentinus, pater Amantii et Francisci, complevitque die sabbati decima nona mai M.CCCC.LIII. post completum et scriptum testamentum novum ad laudem et gloriam Omnipotentis Dei qui ex sua superhabundanti gratia donavit mihi velle et perficere. En este género es muy curioso un Devocionario en vitela, lleno de primorosas miniaturas, y que nada más contiene digno de memoria. Item un manuscrito, Sermo quem coram Domino Papa et Cardinalibus Avinione in capella Domini Papae explicavit venerabilis Fr. Bernardus Oliverii, magister in theologia de ordine heremitarum S. Augustini sub anno Domini M.CCC.XXX quarto, die dominicae Pasionis. = Principio. = Morior fratres propter gloriam vestram (I. Cor. XV.) = B. Bernardus in quodam sermone hodierni sanctissimi misterii volens ostendere Passionis Christi memoriam fore nobis utilem et necessariam, dicit sic: Quid tam efficax ad curam, etc. Guárdase también un Santoral lemosín que puede ser un extracto del de Vorágine, y no creo que sirva sino para el artículo Anónimos de la Biblioteca catalana. Del mismo que dio todos estos y otros libros, hay una obra no concluida que muestra su laboriosidad, y es un Nobiliario o colección heráldica repartido en cuatro grandes volúmenes de folio, en los cuales pinta distribuidos por clases lodos los escudos de armas de las iglesias catedrales, monasterios, abadías de canónigos regulares, Reyes, ciudades, familias principalmente de Cataluña con algunas noticias históricas en muchos de estos artículos. Del mismo hay copias de varios diplomas, Cronicones, Necrologios y otras cosillas para la historia.

Vi allí mismo algunas buenas ediciones del siglo XV, la cosmografía de Ptolomeo ab Hermano Levilapide, Coloniensi Vicentiae impresa M.CCCC.LXXV. idibus septembris. Item Expositio canonis missae, impresa por Frederico Creusner, sin nota de año ni lugar; pero de los principios de la tipografía. Poco más hallé digno de memoria, sino es un crucifijo de buena escultura en la iglesia. La fábrica de todo el monasterio es de tiempo de la fundación en el sido XV. Entre los árboles que se crían en el luneto del claustro, me hicieron observar dos naranjos cuyo fruto tiene los dos sexos perfectamente distinguidos: semejante rareza dicen que se cría en un lugar de la costa próxima del mar. Despedímonos de los padres que nos trataron con mucho amor y con muestras sinceras de no tener más curiosidades que presentar. 

Poco más de una hora hay de aquí al monasterio de PP. Cartujos de Montealegre, la cual anduvimos a pie por terreno quebrado, pero bien plantado y cultivado con esmero. Hallamos a los padres en su deporte, con cuya conversación nos recreamos; tras ello fuimos bien recibidos, como era de esperar, y admitidos a ver todo lo más curioso del monasterio. Hay en él bastantes cuadros buenos repartidos entre la iglesia y capillas particulares de los claustros. Los más singulares son los ocho que hay en el sagrario, obra de Juncosa el Cartujo, y los que se han colocado en la capilla de San Bruno, pintados por Viladomat. La estatua de dicho Santo es buena, obra de Damián Campeny, pensionado en Roma por el consulado de Barcelona. Algunas pinturas regulares hay ya colocadas y otras dispone un religioso de esta casa llamado Fr. Cayetano Tegel, joven todavía. En la biblioteca común, que está en la celda prioral según costumbre, hay una Biblia manuscrita del siglo XIII en vitela en un tomito en 8.° trabajada con grande igualdad de pluma. Vi allí la rara obra del Fortalicium fidei en dos ediciones, la una de Nuremberga por Antonio Koberger en 1485, y la otra desconocida, aunque algo más moderna. Examinando la historia de esta casa en el archivo, topé con el documento original que ya publicó Baluzio en la Marca Hispan., tocante a la existencia de dos monasterios de Benedictinos en el siglo X. Uno en el lugar de S. Pol de Maresme (S. Pablo de la marina) en la diócesi de Gerona, y otro llamado de S. Félix en el lugar de Jetfales o Gecsales, en el mismo condado de Gerona, el cual sospecho que sea S. Feliu de Guixols. Ambas casas mandó el Rey Lotario, año XVI de su reinado (968), que fuesen gobernadas por el Abad Suniario durante su vida, y que muerto él cada casa tuviese su propio Abad. Este Suniario dice que había venido ex partibus Gothici regni. Esto es lo que consta del documento citado. El que decimos de S. Pol fue unido e incorporado por 

Don Ramón Berenguer I, Conde de Barcelona y su mujer Almodis ad ecclesias S. Mariae et S. Honorati, y a Adalberto su Abad, esto es, al monasterio de Lerin en Francia en el año 1068 IIII nonas januarii regnante Philippo Rege anno IIII. Debió ser la causa de esta incorporación la relajación de la observancia, la cual tampoco pudieron contener los de Lerin, ni impedir que se acabase aquella abadía, puesto que ya en 1265 compró para sí el castillo de S. Pol Don Guillermo de Mongri, y en 1269 fundó allí mismo una Cartuja con doce monjes. Era este fundador aquel famoso Arzobispo electo de Tarragona, de quien hablaré en el Archiepiscopologio de aquella iglesia, el conquistador de las islas de Iviza y Formentera, el cual renunciada aquella dignidad hacia el 1238, se retiró a su dignidad de Sacrista en Gerona. He visto aquí dos testamentos suyos, uno del 1248, y otro del 1263; en ambos se ve que era hermano del noble y famoso Bernardo de Santa Eugenia. Perseveró esta fundación hasta principios del siglo XV en que con autoridad del Papa Eugenio IV fue trasladada al sitio actual, incorporándola con la que pocos años antes se había trasladado al mismo lugar desde la villa de Terrasa, donde la había fundado Doña Blanca de Centelles, con el título de San Jaime de Val de Paradis en el año 1344. Formada de las dos una sola Cartuja, tomó el nombre de Montealegre, y se hizo la fábrica que hoy dura en todas sus partes, de gusto elegante para lo de aquel tiempo. Por la antigüedad de la de San Pablo es tenida esta Cartuja por la segunda de España. El cuerpo de dicha Doña Blanca está enterrado en la iglesia. En vano he buscado en ella el del canónigo José Gerónimo Besora, de quien dije en la carta CXXVIII, porque ni en la iglesia, ni en otra parte hay memoria de su sepultura, ni menos aparece el letrero que él mandó en su testamento se grabase en ella.

Con el mismo nombre de Montealegre eran conocidas las monjas que vivieron en la cresta de este monte, donde ahora está la conreería del monasterio. Comenzaron a congregarse aquellas señoras sin regla ni instituto conocido hacia los principios del siglo XIII, y poco después en 1256 el Obispo de Barcelona Don Arnaldo de Gurb las dio la regla de San Agustín, y cedió juntamente la próxima iglesia de San Fausto de Cabanes (hoy San Fost) con todas sus rentas. Admitió todo esto su primera Priora llamada Guillerma con doce monjas más. Así vivieron hasta el 1362, en que bien considerado lo expuestas que estaban en aquella soledad y más en tiempo de guerra, fueron trasladadas a Barcelona y colocadas donde ahora es el hospicio público o casa de caridad. Del lugar que dejaron las religiosas tomó posesión el Prior del monasterio de Santa Eulalia del Campo, al cual debieron estar sujetas, siendo como eran ambas comunidades de un mismo instituto y regladas por el mismo Obispo Don Arnaldo. Así vivieron aquellas canongesas hasta que Clemente VIII a 22 de septiembre de 1593 suprimió su monasterio con bula particular y aplicó la casa y rentas a la erección del Seminario Tridentino, la cual verificó el Obispo Don Juan Dimas Loris en 1598. El seminario se trasladó después a la casa de los PP. Jesuitas.

Saliendo de Montealegre tomamos la derrota del norte hacia la villa de Granullers y santuario de nuestra Señora de Bellulla, proprio del convento de PP. Dominicos de Barcelona. Hay por toda esta tierra muchos de estos santuarios en despoblado, objetos de piedad para la gente sencilla y de diversión para los que no lo son. El deseo de llegar cuanto antes al famoso eremitorio de San Miguel del Fay, de que hablaré después, me hizo olvidar el que tenía de ver con mis ojos una inscripción gótica del siglo X, que se halla en una ermita de nuestra Señora intitulada del Camí en la heredad de casa de Torres, parroquia de San Esteban de la Garriga, no lejos de Granullers. Por fortuna he conservado un dibujo exacto de la piedra con todas sus roturas y cifras, el cual me regaló un monje de nuestra Señora de Monserrate. Su lectura, reducida a nuestra letra común, dice así: Hic requiescit bonae memoriae Chixiloni (o Chixloni) Deo dicata, filia Wifredi Comitis. Dimittat ei Deus. Amen. Quae obiit VIII kals. martii, era D.CCCC.LXXXIII. anni Domini D.CCCC.XLV. anno VIIII, regnante Leodovico Rege. 

San Miguel, Fay, Dezfay, Desfay, Fai, Fall

Finalmente llegamos al deseado S. Miguel del Fay o Desfay, sitio frecuentado por todos los viajeros y aficionados a observar las raras perspectivas que suele ofrecer la naturaleza, del cual es extraño no hallar mención en nuestros viajeros. Hállase esta iglesia en el confín de las diócesis de Barcelona y de Vique, y es de patronato del Arcediano mayor de Gerona. Más de media hora antes de llegar a ella se ha de caminar por un estrecho barranco, y luego hay que subir otro tanto por una de sus vertientes, que son rápidas y peligrosas. Toda aquella hondura tan estrecha queda cerrada con montañas altas, pero quebradas y rotas con tal artificio que no hay palabras que lo puedan expresar. De lo alto del monte y haciendo frente al barranco y en el último ángulo de él, se despeña un río llamado Rosignol (rossinyol: ruiseñor), que trae bastante agua, y en las avenidas mucha, que es cuando lo vimos. Con tres saltos cada uno de cincuenta a sesenta varas baja a formar el arroyo profundo que llaman de Santa Eulalia. En la vertiente lateral y en distancia de doscientas varas del dicho río, se despeña de igual altura el llamado Tenas, sino que este sólo forma un salto y en lo demás dos cascadas, cuya hermosura sólo es para vista. Las aguas de este río forman varias petrificaciones e incrustaciones. No es ponderable lo sorprendente que es esta situación así por el estrépito de las aguas, como por los iris continuos que forma el sol, por la vista lejana de prados y villas, y por la inmediata del cultivo de las dichas laderas, que no parecen sino un anfiteatro. No es menos admirable la situación de la iglesia de San Miguel, colocada toda entera debajo de una roca, que es su techo, sobre la cual pasa el dicho arroyo Rosignol, despeñándose en su primer salto delante de la puerta de la iglesia, y a distancia de ella cinco o seis varas solamente. Todo el monte está lleno de cascadas y fuentes; y lo dejo aquí, porque ni ya podría decir lo que ello es, y sé por otra parte que los señores del viaje pintoresco han trabajado aquí cuatro o seis días para dar buenas perspectivas de esta situación.

¿Quién había de creer que en estas roturas casi inaccesibles se hallase algo para el Viaje literario? Pues no hay más. La iglesia conserva en su portadita humilde el carácter del siglo XI. Aquí mismo hay copias auténticas de varios documentos que acreditan la existencia de esta cueva desde el siglo X; entre ellas es la donación que el Conde de Barcelona Raimundo Borrell con su mujer Ermesinda hicieron a Gombaldo de la cueva de San Miguel III idus junii, anno I qui cepit regnare Ratbertus Rex, filio Ugoni Regi, qui pridem fuit Dux, que corresponde al año 997. Esta escritura publicó Martene (Vet. Script. tom. I, col. 353). Dicho Gombaldo hizo después cesión de esta cueva con todas sus pertenencias al monasterio de San Víctor de Marsella y a su Abad Isarno para que instituyesen allí un monasterio. Fue esto en los idus de octubre, año XII del Rey Enrique y de Cristo 1043. (V. Mart. loc. laud. col. 406). En esta escritura se apellida Gombaldo de Castro Bisaure, y su mujer ya difunta Guisla, con una hija del mismo nombre, que también suscribe. Por este mismo tiempo, es a saber, a 26 de abril del año XIII del mismo Rey Enrique, el Conde Ramón Berenguer I con su mujer Isabel, vendieron a dicho Gombaldo, a quien apellidan Ermemiro, el alodio S. Michaelis de Fallio por precio de quinientos sueldos valentes decem uncias auri. Cuatro antes, en 1039, suena ya aquí monasterio, a quien se vendieron unas viñas. Debieron ser estos sus principios, pero estaba ya formado en 1045, cuando el Obispo Guislaberto de Barcelona le cedió los diezmos de la parroquia inmediata de S. Vicente de Riells en prenda de las diez onzas auri boni de Ispania per XV uncias auri legitime pensatas, que le prestó el monasterio para los gastos de la fábrica de la catedral de Barcelona (Id. ibid. col. 409). En 1113 IX. kal. april., anno V regni Regis Ludovici, vendió Ermengardis a Pedro Homine, Prioris S. Michaelis Fallensis, et alii congregationi fratres, el alodio de San Vicente de Riells. No sé hasta qué tiempo duró este monasterio, del cual acaso serán vestigios los que permanecen pegados a una roca desgajada. Al mismo debe pertenecer una inscripción que hay en una capillita al pie de la iglesia que dice: Hic jacet frater Andreas de Arbicu Monecus vius domus: rogo vos oretis pro eo. Curiosa es también la inscripción en mármol que suponen hallada en 1790, y ahora está colocada en una pilastra de dicha iglesia y dice así:

Hic Wielme, jaces, Paris alter, et alter Achilles:

Non impar spetie, non probitate minor.

Te tua nobilitas, probitas tua, gloria, forma

Invidiosa tuos sustulit ante dies.

Ergo decus (decet) tumulo pia solvere vota sepulto,

O juvenes, quorum gloria, lausque fui.

También anda suelta por la iglesia una ara de mármol consagrada con las firmas varias y sin orden de todos los clérigos que residían en ella, según la costumbre de los tiempos antiguos. Los pocos nombres que he podido leer son los siguientes: Johannes, Galindus, Recasindus, Armemirus, Daniel, Levita, Bellom … praesbiter, Servo Dei, clericus, Sendredus, levita, Ferriolus, Arremirus, praesbiter, y Brunsus, sacerdos. Está muy maltratado este monumento y lleno de rayas y letreros modernos, cosa que me lastimó mucho y obligó a rogar al capellán que allí vive, Don José Pujola, que la ocultase a los ignorantes y la pusiese a cubierto de sus majaderías. El mismo me dejó ver las pocas alhajas y reliquias que aquí se guardan, y son: una patena con algunos esmaltes y fondo en el centro caída en la orilla: una cruz alta con las figuras de Cristo y Evangelistas, representados estos al otro lado con los animales proféticos a que acompañan los letreros respectivos góticos, los cuales con las figuras que son pésimas y horribles, denotan bastante antigüedad: hay también dentro de una cajita unos pañitos que creen ser reliquias de nuestro Redentor Jesucristo, y lo que deben creer es que son los lienzos donde se envolvieron las reliquias que se colocaron debajo de la ara mayor. Acaso estos lienzos sirvieron para envolver las formas consagradas que también solían depositarse en las aras, como en Barcelona en el altar de San Marcos de la cofradía de los zapateros. Todo dentro de un cofrecito de madera con esmaltes antiguos, de quien se tiene esta tradición. Esto es lo que hallé digno de memoria en S. Miguel Desfay, cuyo nombre no se deriva de Haya (faig; fagus), como parecerá a alguno, sino que es de origen extranjero, común a otros terrenos y no peculiar de esta situación extraña ni de caídas de ríos. (V. Ducange, V. Fallium). (N. E. Ver alemán Wasserfall, Waterfall inglés, )

Con temor de que nos cogiese la noche en aquel sitio, y de no poder dormir con el horrísono estruendo de las aguas, nos bajamos a Caldes de Mombuy, donde en muy mala posada descansamos de la fatiga del día. Es este lugar muy conocido ya desde el tiempo de los Romanos por sus aguas tan calientes que casi igualan a las de fuego artificial. Es muy de ver una fuente que hay en la plaza que exhala de sí tal copia de vapores y humo tan espeso, como pudiera de una caldera de agua hirviendo. No quise detenerme a ver una imagen de Cristo que aquí se venera, a la cual la piedad atribuye tales circunstancias históricas que no son para escritas, por no exponerlo todo a la burla de los incrédulos. A otro día pasamos a la famosa villa de Terrasa, donde hospedados caritativamente de los Padres de la orden de S. Francisco, registramos con comodidad las antiguallas de la Egara antigua y otras de tiempos posteriores. El sitio de aquel pueblo y silla antigua es sin duda el que ahora ocupan las tres respetables iglesias de San Pedro, San Miguel, y Santa María. La más antigua, que es la de San Pedro, conserva algunos rastros de obra romana; tal es toda la pared exterior del presbiterio con algunos trozos de mosaico en el pavimento detrás del altar mayor. En este se halla colocada una ara grande de mármol consagrada con suscripciones al modo de la que dije en San Miguel del Fay, que puede pertenecer a los siglos X o XI y acaso sería del tiempo de la restauración de la iglesia, que será de por entonces, según indica la fábrica de toda la nave principal. Allí vi también un baño o más bien sepulcro de mármol bien conservado, donde está custodiada la fuente bautismal.

No parece inferior en la antigüedad una iglesia pequeña llamada de San Miguel, próxima a la antecedente, la cual es cuadrada, y tiene por lado diez y siete pasos regulares. En el medio tiene una claraboya o linterna  sostenida por ocho columnas puestas en cuadro que forman un luneto de siete pasos por lado: las cuatro columnas de los ángulos son de pórfido, dos de las intermedias de alabastro, y las dos restantes de jaspe. No corresponden a estas columnas los capiteles, que son más modernos, y del gusto gótico del siglo X u XI, en que debió restaurarse este edificio, que en su figura no desmiente la fama común y tradición de haber servido de baptisterio. Por algunas roturas del pavimento se descubre una cavidad subterránea que dicen ser otra iglesia como la de arriba, en la cual es muy peligroso el bajar y el permanecer en ella, y así tuve que reprimir los deseos de verla; pudo ser el baptisterio de mujeres. Tres altares hay en esta iglesia viejos; pero no tanto que lleguen al siglo XII. Uno de ellos representa en varios cuadritos la traslación de las reliquias de San Abdón y Senén. La tercera iglesia inmediata a la dichas tiene por titular a Santa María, y en el último cuerpo del altar mayor a San Rufo: fue reparada a principios del siglo XII, a lo menos consagrada entonces, es a saber, a 5 de enero de 1112 por Raimundo, Obispo de Barcelona.

En el documento que envío (a: Ap. núm. I.) se dice que estaba situada juxta ecclesiam parrochialem S. Petri in loco eodem ubi antiquitus Egarensis Sedes erat constructa. Por donde parece que en aquel tiempo se creía que este lugar, y no el que ocupa la iglesia de San Pedro, fue el de la antigua catedral. Colocáronse entonces en el ara algunas reliquias de los Mártires de Zaragoza, y de los Santos Mártires Severo, Julián y Valentín. Púsose con ellas este rótulo en pergamino: Hic requiescunt venerandae reliquiae SS. MM. Caesaraugustanorum, et Beatissimorum MM. Juliani, Valentini atque Severi, sepultae per manus vener. Raimundi Barchin. Episcopi kalendis januarii anno Dom. Incarnat. M.C.XII. insistentibus ecclesiasticis jam dictae Sedis, Rodlandus Abbas S. Cucuphatis, et Petrus Sacrista, Berengarius Capiscoli, Petrus Eliardi Archidiaconi Sedis Urgellensis, Petrus Ermengaudi, Guillermus Giberti, Berengarius Guadalli et Geraldus Tuita, y otros que se hallan firmados en el documento citado. Hallose este rótulo en 1611, a 24 de septiembre, con ocasión de renovar el altar mayor, que era muy viejo. He visto la acta fehaciente de todo, y de ella son las cláusulas copiadas. Quedan algunos vestigios de los claustros donde moraron los canónigos reglares de San Agustín, bajo la disciplina de San Rufo de Aviñón, a quien permanecían todavía sujetos en tiempo de Inocencio VIII, el cual, en 1488, confirmando a aquel monasterio francés todas sus posesiones e iglesias, cuenta entre ellas ecclesiam Sanctae Mariae de Terracia, cum ecclesiis S. Petri, S. Michaelis, S. Fructuosi, S. Juliani et Sancte Eulaliae: las tres primeras son las que he dicho, las otras tres son de los lugares vecinos.  

Otra iglesia dicha de San Martín, en el lugar llamado Sorbed, sujeta a San Pedro de Terrasa, suena consagrada por el Obispo de Barcelona Fulco en el año 1096, cuyo documento va copiado (a: Ap. núm. II.). Dichos canónigos fueron extinguidos, como los demás, por Clemente VIII. En la misma iglesia de Santa María se guardan dos inscripciones romanas, que ya copiaron y publicaron Marca, Finestres, Pons y otros. Entre las campanas de San Pedro hay una con este letrero: Aquesta stuela (squela) (esquella) a nom Riguolfa. Nada más de Terrasa, y aun esto tú lo cotejarás con lo que escribió el P. Mtro. Risco en el tomo XLII de la España Sagrada, que no me ha sido posible hallar por acá.

De allí pasamos al célebre monasterio de San Cucufat del Vallés, propio de los PP. Benedictinos claustrales de la congregación Tarraconense. Está situado en el mismo lugar donde el Emperador Augusto, en su venida a España, edificó una casa de campo, o digamos un sitio real de buena proporción para la caza, el cual se llamó de su nombre Castrum Octavianum, cuyas ruinas y vestigios oculta del todo el edificio del monasterio. Lo único acaso que queda aquí de los Romanos, y eso del tiempo bajo, es un sepulcro que hoy sirve de pilón a una fuente en la entrada del primer patio. No tiene más adorno que una figura de relieve en un óvalo del centro, y en los dos extremos unas pilastritas corintias, y lo demás estrías espirales. En vano he buscado la inscripción romana que han publicado varios eruditos como hallada aquí. Existe también en una torre del palacio del señor Abad una estancia de ocho pasos de largo y poco menos de ancho, con bóveda que arranca del pavimento, y en la llave de ella un agujero cuadrado como para bajar los presos, que sin duda era cárcel, como conjeturamos y es fácil de entender, porque la puerta que hoy tiene es moderna. Es constante que el monasterio se fundó aquí particularmente para conservar la memoria de los martirios de San Cucufat y sus discípulos Santa Juliana y Semproniana, San Severo, Obispo de Barcelona y otros. No hay memoria de su existencia hasta un privilegio del Rey Lotario, el cual confirma todos los concedidos por Luis, su padre, y por Carlo Magno a dicho monasterio, destruido por los Paganos. Fue así que los Moros, en una invasión que hicieron el año 986, mataron al Abad Juan y algunos de sus monjes, destruyeron la casa, quemando todos sus libros y documentos. Daños que repitieron varias veces con ocasión de batir la próxima ciudad de Barcelona. El sucesor Odón u Oto acudió a Lotario el año siguiente, y logró dicha confirmación, la cual fue roborada luego por los Papas Silvestre II y Juan XVIII. El Rey se explica en estos términos: Concedimus praedicto coenobio omnes res quas per praecepta nostrorum praedecessorum, scilicet, Karoli Magni, seu Ledovici, genitoris nostri, vel per scripturas aliorum Christi fidelium combustas per infestationem Paganorum...  

Así es que no atribuyéndose aquí la fundación del monasterio a Carlo Magno, ni sabiéndose su origen, el P. Flórez se inclina a que ya existía en tiempo de los Godos. Lo regular es tenerle por fundación de Carlo Magno, hacia el año 783, y hecha con motivo de la venida de este Príncipe a dicho lugar, como conjetura el cronista Pujades en la parte II de la Historia de Cataluña, que todavía no anda impresa, y cuyo original dicen que se trasladó a la biblioteca real de París en 1650. Diago (Historia de los Condes de Barcelona, lib. I, cap. 10) dice que Carlos el Calvo restauró esta casa hacia el año 870. Lo cierto es que de estos dos siglos VIII y IX no se sabe con certidumbre la suerte de este monasterio ni los hechos de sus Abades; aunque de uno y otro se puede hablar por conjeturas bien fundadas: pero es indubitable que existía en ese tiempo, según el testimonio del documento citado, por el cual se empieza a saber auténticamente la historia del monasterio. Y así, como se debe su restauración y extensión de privilegios al Abad Otón, así también se le atribuye comúnmente la fábrica actual de la iglesia, que es de tres naves con crucero. Es cierto que la parte superior de ella, incluso el crucero, no desdice del siglo XI, mas lo restante es posterior, y su portada es del siglo XIV. Sólo hay capillas colaterales a una parte, y aun esto es sin duda obra posterior. En el día se halla renovada, principalmente el presbiterio, por el actual señor Abad. El altar mayor es de madera, gótico, de tres cuerpos, de fines del siglo XIV, sin otra imagen que la de San Cucufat en el nicho principal. En las paredes colaterales había antes unos cuadros con la historia del Santo Mártir, que hoy están en el archivo: hallo en una nota que los pintó un maestro Alfonso en 1473 por precio de 900 florines. La mesa del altar mayor es de una pieza de piedra común de 20 palmos de longitud y 12 de latitud, y casi dos de espesor. Parece piedra de Monjui. Está corriente el uso de la cortina negra, que se eleva durante la elevación de la hostia y cáliz. Había en el presbiterio antes de su renovación dos piedras sepulcrales que ahora no se han podido hallar. Pertenecían a la iglesia antigua, y eran entierros de principios del siglo IX: publicolas Don Benito de Moxó, monje de esta casa, y hoy Arzobispo de Charcas, en las Memorias históricas de San Cucufate del Vallés, que publicó en 1790. En la sacristía se guardan las reliquias de San Emeterio, a quien llaman S. Medi, que padeció con San Severo, Obispo de Barcelona, parte del cuerpo de este Santo Obispo, el de San Cándido, Santa Fides, Santa Juliana y Santa Semproniana; las del titular San Cucufate están en una arca de plata, adornada con relieves góticos que expresan su martirio. En el sagrario se conserva incorrupta una santa hostia de forma orbicular y una pulgada de diámetro, en cuyo centro se lee XPS.: es sin disputa de pan ázimo. 

La tradición es que en el año 993, entrando por acá los Sarracenos, y habiendo destruido todo el poder del Conde de Barcelona, y muerto al mismo en la llanura llamada de Matabous, el Abad Otón, huyendo precipitadamente de su furor, escondió esta santa forma envuelta en unos corporales, los cuales en volviendo, pasada la revolución, halló ensangrentados. Estos lienzos se conservan separadamente en un relicario, y se ven rastros de sangre: un letrerito puesto allí dice: 

Haec linteamina sunt sancta corporalia vetera, et in medio est Corpus Domini involutum in capsa lignea. En 1409, a 6 de abril, visitó formalmente la santa hostia el Abad Don Berenguer de Rejadell, y la rompió en dos iguales partes, como hoy se ve, hallando incorruptas las especies sacramentales. Allí mismo hay una cajita hexágona con relieves curiosos y varias figuras de marfil, que contiene porción de algunas reliquias menores. En la sacristía vi varias alhajas y vasos de alguna antigüedad; pero nada llega a la de una copa o cáliz que llaman de Carlo Magno, y aunque no lo fuese es muy antigua. Tiene un palmo de elevación en todo: el cráter cónico tiene ocho dedos de diámetro y la mitad de profundidad: acompaña una patena con escudo de esmalte en el centro, que representa una mano en ademán de bendecir que extiende sus dedos, sobre una cruz. Igual escudo se ve en las llaves de algunas bóvedas de la iglesia. Entre los altares de ella merecen atención el cuadro de San Bartolomé en la capilla de la comunión, y una nuestra Señora, de escuela Veneciana si no me engaño. Hay algunos sepulcros de Abades allí mismo, cuyas inscripciones copiaré en su catálogo.

El claustro pegado a la iglesia contenta al espectador con su graciosa distribución de columnas. Tiene quince arcos, pequeños por lado, sostenidos cada uno de dos columnitas de piedra jaspe de Gerona, las cuales, con las de las pilastras, son en todo ciento cuarenta y cinco, ni más ni menos. Pons contó unas cuatrocientas. Son de cuatro palmos y medio catalanes con poca diferencia: el gusto en los capiteles es caprichoso y sin uniformidad ni consonancia, pero todos del modo corintio. Tiénese por obra comenzada por el Abad Guitardo, que lo era ya en el año 1013: vendió para este efecto algunos alodios del monasterio al Conde Don Ramón de Barcelona, con acuerdo de los Obispos Deodato de Barcelona, Pedro de Gerona, Borrell de Vique y Armengol de Urgel. El citado señor Moxó publicó esta escritura, que he visto en el Cartoral. Dice el Abad que los vendía ut ex eorum praetio edificassent ipsa claustra quod habebant inchoata. El escultor que trabajó en esta obra se llamaba Arnaldo Gatell o Catell, según consta de la inscripción que queda en uno de los ángulos del claustro, que ni Pons, ni Moxó copiaron bien. Dice así: 

Haec est Arnalli

Sculptoris forma Gatelli 

Qui claustram tale

Construxit perpetuale.

Estos dos hexámetros mal limados y con rima, suponen que estaba próxima la imagen o busto de este artista y lo será sin duda la figura de relieve en un capitel inmediato a ella que representa a un cantero trabajando un capitel. Hállase ya sin cabeza. En el aula capitular hay un cuadro bueno de San Benito. Allá va otra copia de una inscripción sepulcral que no merece quedar oculta, siquiera por ser de un escritor. Hállase en la parte exterior de la pared colateral de la iglesia, y dice:

Haec quem tumba tenet Christus super astra serenet.

Tarrega natalis fuit; ordo sibi monachalis. 

Hunc divina bonis ditavit gratia donis

Lege sacra plenus, verbis, ac voce serenus

Fecit claustrales sermones et sinodales, 

Carmina, tractatus, ritmos, prosas modulatus.

Est liber hic testis praebens solatia mestis. 

Vixit mente pia, vera praestante sophia. 

Est Petrus dictus Ferrerus, sit benedictus.

Ipsius est obitus julii bis quatuor idus, 

Anno Incarnationis Domini M.CC.XXXI. (1231)

No se sabe qué libro es el que indica el verso séptimo, si no lo es una Consueta de este monasterio escrita por él, en que abrazó todas las costumbres de la casa, así en la parte ritual como en la económica: libro excelente para la historia de los ritos monásticos de España, en los años 1221, que es cuando lo concluyó. La biblioteca contiene algunos libros de buenas ediciones, tales como las Filípicas de Cicerón, de Venecia 1474: el Salustio de 1475, y otros extranjeros. De libros manuscritos hay una porción decente, de los cuales apuntaré los siguientes: un vol. fol. vit. del siglo XI que contiene los Profetas y los libros de los Macabeos: otros dos códices de los cuatro Evangelistas sin capítulos y con glosas marginales. Varios códices rituales y litúrgicos desde el siglo XI, hasta el XV: el Martirologio de Adón, escrito en el siglo XI, o por ahí: colección de las Decretales de Gregorio IX hecha por San Raimundo de Peñafort, y escrita a fines del siglo XIII. Otro volum: fol. de los Decretos, con varias glosas, y al fin dice: Explicit textus Decreti die veneris post Laetare Jerusalem anno Domini M.CCC.XLIII. Las homilías de San Agustín in Johannem, códice del siglo XII: del mismo tiempo es un vol. fol. vit. que contiene Liber B. Augustini de materia virtutum et de conflictu vitiorum atque virtutum. = Exceptiones moralium B. Gregorii in lib. Job. = Epístolas varias de San Gerónimo, con otras obritas menores. De Fr. Francisco Eximenis hay el Regiment de Princeps. Item Fr. Egidii Romani de regimine Principum, escrito en papel en 1433, por Fr. Pedro Erbolet, monje de Santas Cruces, por mandado de su Abad Fr. Juan Piñana. De un anónimo provenzal es un vol. intitulado. Les leys damor: que es un tratado de rimar en la ciencia gaya con muestras de buen gusto (en la web biblioteca episcopal bcn org pone mal gusto). Un tratado de Doctrina cristiana en lemosín escrito en el siglo XIV. Al fin dice: aquest libre feu I frare dels Preycadors a raquesta del Rey Felip de Fransa, en lany de la Incarnacio de nostre Senyor M.CC.LXXIX. (1279) Del Agustiniano Fr. Bernardo Oliver, un tratado Contra perfidiam Judeorum. Principio. Ambulabunt ut caeci quia Domino peccaverunt. Manipulus curatorum, dedicado por Guidon de Monte Rocherii a Don Raimundo Gastón, Obispo de Valencia, con fecha de Teruel 1339. De Fr. Antonio de Canals, versión catalana de la epístola de San Bernardo a su hermana, dirigida a Don Galcerán de Senmanat. Diadema monachorum, obra de un Abad Smaragdo (: Esmeraldo), manuscrito del siglo XII. Del Albertano Brixiense hay las obritas que cité en las bibliotecas de Barcelona; un Lactancio muy parecido al que tú posees, y ahora veo que ambos son del siglo XIV lo más, y de mano extranjera. Omito otras cosas que aun estas hubiera dejado de apuntar, si hubiera advertido que el citado señor Moxó publica al fin de su obrita un catálogo de estos manuscritos, tomado del que trabajó el canónigo Caresmar. Ya no queda que hacer sino poner el catálogo de los señores Abades de. este monasterio, que como de casa tan principal hacen papel en la historia. Lo he tomado de los que he hallado formados aquí por varios monjes, y en diferentes tiempos y he cotejado y arreglado sus épocas con los documentos de este archivo, copiados todos en un Cartoral curioso.

Catálogo de los M. Illtres. Sres. Abades del imperial monasterio de San Cucufat del Vallés.

Existencia.

Donum Dei o A Deo dato 785. 

Aurebaldo, o Adrebaldo 820. 

Seniofredo 836. 

Donadeo 850.

Odegario 866. 

Odilon 874. 

Ostofredo 878.

La existencia de este Abad en este año consta del lib. L. Antiq. fol. 2. de la catedral de Barcelona, donde hay un privilegio en que el Rey de Francia Luis concedió al Obispo Frodoino de Barcelona domum S. Cucuphatis et S. Foelicis ad locum Octavianum.

Adeodato 895.

En el Cartoral fol. 215, se halla un instrumento de este año en que el Obispo de Barcelona Teodorico, dio las iglesias de Santa Cruz en el valle del castillo de Cervellón a Donum Dei, Abad de San Cucufat, II idus aprilis anno VII. regnante Carolo post Odonem.

Guidisclo, o Guidisselo 920.

Borrello ...

Bonus homo 960. 

Guilimundo 966.

Teuderico, o Landerico. 967. 

Ponce 970.

Juan 974.

Este es el degollado con todos sus súbditos por los Sarracenos en la cruel invasión del año 986.

Odo, o Othon 986.

Este es el restaurador de esta casa, como ya se dijo: Obispo de Gerona después del año 998, en que la bula del Papa Silvestre a favor del monasterio sólo le llama Abad, aunque en el Cartoral hay escritura del año VIII de Hugo Capeto (994), en que ya le llama Episcopus, et nutu Dei Abbas S. Cucufatis. Retuvo la abadía con el obispado, y murió después en la batalla que los Cristianos dieron a los Moros cerca de Córdoba, en 1010. Trájose acá su cuerpo, y tiene su entierro en una de las paredes colaterales de la iglesia, y al lado se halla el elogio largo que ya publicó el señor Moxó.

Guitardo 1011. 

Andrés Sendredo 1053. 

Guillermo de Cervelló     1060. 

Audegario Domuncio 1064. 

Andrés Riculfo 1064. 

En su tiempo, es a saber, en 1079, se descubrió el cuerpo de San Cucufate como ya mucho tiempo por causa de las invasiones de los Sarracenos se hubiese venerado con sólo el nombre de mártir incógnito. (V. al citado Moxó).

Berengario 1091.

Dicen que fue después Obispo de Barcelona en 1099. Consta que fue Abad de este monasterio, de la donación de la iglesia de Santa María de Fonte rubea hecha por Geraldo Mirón a dicha casa, en la cual firma Berengarius eiusdem loci Abbas atque Barchinon. Episcopus. 

Raimundo de Moncada 1104. 

Renardo 1104.

Rolando 1109.

Anda suelta por el monasterio su piedra sepulcral, cuya inscripción está muy comida. Es curiosa y digna de que se publiquen los siguientes fragmentos:

Hic est locus Rutilandi 

tumba ... tumulandi

nomina ... gloria.

Tu qui legis hanc scripturam

roga Deum Patrem ... 

… sanctae legis

filius ecclesiae.

Rectus, prudens, et fidelis, 

imitator Israelis,

amator justitiae. 

Cunctis fuit hic lucerna,

sit ei quies aeterna

Rex aeternae gloriae.

Hic columba in serpente, 

hic dilexit pura mente

Christum super omnia.

Hic fundatus supra petram

mereatur Patris dextram

cernere in patria.

...

corpus jacet sub hac petra

positum ... 

coelos ponat spiritum Amen, Amen.

Aucto fructu aut terdeno,

sexageno vel centeno

fructus crescant ...

Haec scriptura … dicta

super petram fuit scripta

in hoc anno Domini.

M … CC ... 

… aprilino

haec est summa numeri. Amen. Fiat. F.

Ermengaudo 1134. 

Geraldo de Castellet 1143

Alerando de Sarria 1146.

Raimundo de Sanct Manat 1151.

Guillermo de Aviñón 1172.

Berengario de Santa Oliva 1205. 

Raimundo de Bañeres         1216. 

Arnaldo de Palou 1226.

Pedro de Amenis 1230. 

Pedro de Torrella 1255.

Pedro Felice 1261. 

Geraldo de Clascarino         1277.

Geraldo de San Martín (otros le llaman de Santa Oliva) 1294. 

Ponce Burgueto         1296. 

Tiene este Prelado su entierro en el claustro con este letrero: Anno Domini M.CCC.VI, XIII kal. septembris obiit Vener. Fr. Poncius Burgeti Dei gratia Abbas S. Cucufatis … fama praeclarus, opinione mirabilis, scientia et moribus adornatus, cuius corpus in hoc praesenti tumulo requiescit. Amen. 

Galcerando Solá 1306. 

Bernardo de Montornés 1333.

Galcerando de Lupetis 1334.

Bernardo de Vallseca 1339.

Arnaldo Ramón de Biure 1348.

Es famoso el remate fatal que tuvo este Prelado, que fue asesinado en la noche de Navidad del año 1351 por unos facinerosos de los lugares vecinos al tiempo de cantarse la primera antífona del segundo nocturno. 

Estaba él con todo el pontifical, y así fue herido y asesinado en su silla del coro. Consérvanse sus huesos en la sacristía y el alba, amito y capa pluvial ensangrentada y llena de cuchilladas, y el libro de canto también ensangrentado y casi borrada con sangre la plana. La capa sobredicha es de la forma de las nuestras sin el escudo que pende de ellas.

En la arca de sus huesos se leen estos dísticos modernos:

Hic Biure Abbatis cineres, hic ossa teguntur,

Quae sanie mixta, quae latuere diu.

Atque triumphator Martyr celeberrimus aevo, 

Sic vitae exemplar tradidit ecce suae.

Fuit interfectus anno 1351.

Queda entre las Constituciones de Cataluña la que el Rey Don Pedro IV hizo con esta ocasión (lib. IX, tit. 2). Acaso serían parientes suyos dos canónigos que hubo en Tarragona por estos tiempos, es a saber, Jofre de Biure, que murió en 1334 a 5 de mayo, y Pedro de Biure; ambos dignos de memoria por haber hecho la primera colección de las Constituciones provinciales Tarraconenses.

Pedro de Busqueto 1351.

Bernardo Tereni 1385.

Este es el primer Abad que suena electo por el Romano Pontífice.

Juan Armengol 1394.

Obispo después de Barcelona en 1398.

Berenguer de Rejadell 1399.

Dalmacio de Cartella 1409.

Jaime de Moncorp 1411. 

Bernardo Strucci 1416. 

Juan Trías 1420. 

Pedro 1431.

Pedro Sort o Sors 1451.

Antonio Alemani         1461.


Abades comendatarios. 


Pedro, Cardenal de San Sixto. 1471. 

Esteban, Cardenal de. S. Adriano 1473.

Gaufredo Sort 1479.

Don Alfonso de Aragón, Arzobispo de Zaragoza 1508.

Juan Lázaro Serapica 1521.

Enrique de Cardona, Cardenal 1522.

Alejando (Alejandro) Cesarini, Cardenal 1530. 

Jaime Paratge 1534. 

Pedro Ángel Despuig 1539. 


Abades de patronato real. 


Luis de Cervellón 1561. 

Murió en 1573 y vacó esta abadía diez y seis años.

Miguel Quintana 1586. 

Miguel Aimerich 1595. 

Francisco de Eril 1618.

Gaspar de Sala 1645.

Francisco Bernardo de Pons         1670.

Baltasar de Montaner y Çacosta 1696. 

Fue electo Obispo de Vique en 1705, pero no llegó a consagrarse.

Antonio de Solanell y Montalla 1711.

José de Lupia y Roger         1726.

Fue hecho Obispo de León en 1735. 

Francisco de Serra y Portell. 1736. 

Buenaventura de Gayola y Vilosa 1747.

Eustaquio de Azara 1784.

Obispo de Iviza y de Barcelona.

José Gregorio de Montero 1788.  

Por último sepas que a este monasterio está unido el de San Lorenzo del monte, ya suprimido, situado a corta distancia en lo alto de un monte. Hállanse ya documentos de esta incorporación de los años 1012 y 1099. También lo estuvo el de Santa Cecilia de Monserrate y el de San Pablo del campo de Barcelona, de lo cual ya se habló en las cartas pasadas. También es filiación de esta casa la de San Salvador de Breda y la de Santa María del Coll cerca de Barcelona. Tenían antiguamente los monasterios hermandad unos con otros, de la de este con el de Ripoll hay memoria en un calendario viejo que dice: Feria V. post cineres commemoratio omnium fratrum Sanctae Mariae Rivipulli.

Lo mismo se nota VII. idus martii respecto de los de Poblet. Otras curiosidades monásticas dejo para la historia de los ritos; aunque en lo que es la de este monasterio, no hay duda que hubiera podido aprovechar más, si existiera aquí el libro que sobre ello escribió el docto monje de esta casa Don Juan Bautista Castellarnau, bien conocido por sus cartas a los continuadores de los Bolandos. No se sabe a quien se prestó este libro, y así será muy difícil recobrarlo. En alhajas de esta clase no debía haber tanta condescendencia.

Junto al monasterio y del mismo nombre que él hay una villa, cuya iglesia parroquial se llama S. Pedro de Octaviano. Hay ya memoria de su existencia a mediados del siglo XI (V. Campillo Disquisitio methodi, etc. in append. pág. 40). (N. E Pongo una captura de pantalla al final) Creen guardar en ella un báculo o fragmento del de San Severo, Obispo de Barcelona, y la arca de madera donde primero fue depositado. Lo que yo puedo decir es que vi dentro de una arca moderna varios fragmentos y la cubierta casi entera de otra antigua, que es de álamo blanco y sería de cuatro palmos de longitud y dos de latitud, con varios rastros de pintura y trozos de tafetán, fleques y lienzos. La poca decencia y custodia con que tratan ambas alhajas, no cuadra bien con la creencia que domina en aquellos vecinos. En nuestras especulaciones literarias debimos a los monjes de este imperial monasterio toda la franqueza que podíamos apetecer y que es muy de desear en otras partes, particularmente quedamos deudores al señor Don Ramón Oriola, Pavorde mayor y Vicario general del señor Abad, que se hallaba ausente, y a los señores Don Fausto Prat, Pavorde de Panadés, Don Mariano Ciscar y Don Francisco Bojons.

De vuelta a Barcelona pasamos por una ermita de San Madi (Medi más arriba) o Emeterio, compañero de San Severo en el martirio. Sobre la puerta de la iglesia, que es vieja, hay esta inscripción: 

Anno Domini CCCC.XXXXVII, (447) escrita con caracteres góticos en el siglo XIII, lo más pronto. El P. Caresmar publicó sobre ella una Disertación probando con mucho ingenio y no menor erudición que antes de Dionisio Exiguo ya se usaba el cómputo de los años de Cristo, y que en el de esta inscripción pudo ya haberse introducido el carácter gótico en España. Débense dar las gracias a este erudito escritor, curiosísimo investigador de las antigüedades; mas en esta de que tratamos me parece que no hay más que decir sino que es un letrero puesto en el siglo XIII y acaso en el XIV, cuyo autor notó con el cómputo corriente en su tiempo el año en que según la tradición se había construido primitivamente aquella iglesia.

Viniendo después al monasterio de Padres Gerónimos de Valdebron hallamos en su biblioteca algunas buenas ediciones españolas del siglo XV. Tal es la traducción valenciana de Q. Curcio, hecha por Luis Fenolletnatural de Játiva, impresa en Barcelona en 1481, de que ya habló Ximeno. = El Arbor scientiae de Raimundo Lull, impreso allí mismo por Pedro Posa, Catalán, en 1482, edición desconocida a Nicolás Antonio. Tampoco conoció este bibliógrafo una obra de Fr. Pedro Castrovol, que hay aquí con este epígrafe: Incipit tractatus super libros Phisicorum compilatus per Fr. Petrum de Castrovol, ordinis fratrum Minorum ac sacrae theologiae magistrum, natione Hispanum, de regno Legionensi, et de villa vocata Mayorga. Sábese también con esto su patria; el libro es impreso en Lérida en 1489. En la sacristía guardan la mandíbula inferior de San Andrés Apóstol; un cíngulo o cinta de San Gerónimo, regalado por Santa Paula; un brazo de San Simón Stilita, y otro de Santa Elena; una carta original de San Ignacio de Loyola, fecha en Roma a 1.° de febrero de 1542; un lignum Crucis con este letrero: hoc lignum S. Crucis á R. Domino Archiepiscopo Miralles rite examinatum. Per ignem examinatum fuit anno Domini M.D.XXX., VI. nonas octobris ... ad laudem et gloriam Dei. De este Arzobispo Miralles ya di otras noticias en los correos anteriores.

A distancia de una hora de esta ciudad hay un monasterio de religiosas Franciscas, llamado de Pedralbes (peres albes, piedras blancas), nombre que ya tenía este territorio a mediados del siglo XI. El monasterio es fundado por Doña Elisendis de Moncada, mujer del Rey Don Jaime II de Aragón, en 1327, en que se hizo la escritura de la dotación, pero en la fábrica ya se entendía dos años antes. Así se entienden bien dos letreros sepulcrales que hay en las capillas de la iglesia. El edificio es de aquel tiempo y de una sola nave, afeado con malísimos altares, de que hay por acá gran cosecha. La fundadora, que murió allí en 1364, tiene su sepulcro de mármol en el presbiterio, al lado de la epístola, sin inscripción alguna. He copiado el inventario que se hizo de sus alhajas, que es curioso. Las religiosas me dejaron ver un cáliz del siglo XIV, con el cráter cónico y patena de un palmo de diámetro cincelada. En la orla de la cavidad del centro hay de relieve estas palabras: Aquest calza à fet Madona Sor Francescha Saportela (Çaportella), Abadesa; la qual es del altar de nostra Dona Sancta Maria de Pedralbes. Nada más hallé digno de memoria. 

Crecería infinito esta carta si hubiese de hablar de todas las iglesias parroquiales de esta diócesi, respetables por su ancianidad. Hay memorias de muchas de ellas de los siglos X y XI en instrumentos de consagraciones, dotaciones, ventas, testamentos, etc., de todo lo cual tengo recogidas varias apuntaciones, y aun copias de instrumentos, buenos en sí, pero importunos para decir ahora; mejor será guardarlo para en adelante.

Concluiré la carta con una especie sabrosa, y de mil sabores, por los que halló el famoso Arzobispo Marca en una lápida, cerca de Badalona, dedicada al dios de ellos. Es el caso que cerca de esta villa, llena de inscripciones romanas, ya publicadas mil veces, hay una montañuela que llaman Puntigalá, y en ella, en paraje muy despejado, y frente al nacimiento del sol, se halla un letrero Romano, de solas dos lineas, grabado en la roca viva, sin más pulimento ni adorno que el que la naturaleza dio a aquella tabla o plano inclinado del peñasco. Por apreciable y raro que sea esto, que lo es sin duda alguna, todavía lo parece más su contenido. El sabio Arzobispo Marca, que anduvo por acá, y estuvo muy de asiento trabajando en el monasterio de PP. Gerónimos de la Murta, vecino al lugar que digo, la vio con sus ojos, y por sí mismo la copió en su Marca Hisp. (V. Betulo), de esta manera: 

SOLI . D . SAPORVM

A .P . ABASO . ANVS

interpretándola así: la vieja Abaso puso esta ara al sol, dios de los sabores: ingeniándose tras ello en explicar la propiedad con que aquella vieja, de paladar estragado, pudo intitular así a aquel planeta. No se saborean menos en la explicación del letrero cuantos lo copiaron de aquel escritor. Yo, que en punto a sabores corro parejas con aquella pobre vieja, quise ser testigo del monumento a que le obligó su necesidad. Mas no puedo explicarte el sinsabor que tuve, cuando vi con mis ojos y toqué con mis manos que aquel SAPORUM se había desvanecido (ya se ve como cosa de dos mil años de antigüedad), y en su lugar se hallaba un nombre incompatible con lo profano. Dejemos chanzas en cosa seria. La piedra dice así:

SOLI . D . SACRVM

… ABASO . ANVS.

Esto dice, y nunca ha dicho más a excepción de lo borrado al principio de la segunda linea que acaso se conservaría en tiempo del señor Marca. Pero el SAPORVM es una equivocación de marca, en la que cayeron también los que fiaron de su dicho, pudiendo como nacionales muchos de ellos tomarse el ligero trabajo que yo me tomé de verificarlo. Para mayor seguridad mía, quise que me acompañasen al lugar el doctor Don Ignacio Torres, bibliotecario del Seminario episcopal, el P. Presentado Fr. Domingo Comerma, bibliotecario de este convento de Santa Catalina, y el que ni a mí, ni a los dichos quiera creer, allí tiene el peñasco inmóvil, que habla por sí, y con elocuencia muda, vuelve por el honor vulnerado de aquella anciana Abaso que no estaba tan falta de paladar como suponen, y que era muy devota del sol ut sic, sin condimento de sabor ninguno. A Dios. Barcelona, etc.

S. Pedro de Octaviano. Hay ya memoria de su existencia a mediados del siglo XI (V. Campillo Disquisitio methodi, etc. in append. pág. 40)

sábado, 10 de diciembre de 2022

CARTA XCVI. Concluye el Episcopologio Gerundense. (Hasta 1600)

CARTA XCVI.

Concluye el Episcopologio Gerundense.

Mi querido hermano: Continuemos la serie de los Obispos de Gerona.

GUILABERTO DE CRUILLAS (Cruilles, Cruylles, CrudiliisCrudilis)

de 1334 a 1355.

Canónigo de esta iglesia desde antes de 1283; de 1308 he visto escrituras en que al mismo tiempo se llama Sacrista de Lérida, y a esto alude lo que dice un inventario que he visto de aquella iglesia hecho en 1340, donde se lee: It. Capella Domini Gilaberti, Episcopi Gerundensis. Este es el que, como dijimos, fue electo Obispo por el Capítulo en 1324, cuya elección casó el Papa. Ahora fue segunda vez electo por el mismo Capítulo por vía de compromiso, con entera uniformidad de votos; lo cual prueba así el mérito del electo como los esfuerzos que hacía el Capítulo contra la novedad de las reservaciones. Fue la elección día 25 de agosto de 1334, y del mismo está fecha la escritura en que nombra a Guillermo de Cornella, canónigo, y Jazperto Folcradi, Sacrista, como procuradores para pedir su confirmación al Prepósito de la metropolitana de Tarragona, vacante en esa ocasión: a donde añade que no iba él personalmente propter senectutem et propter estivos calores (Arm. de Bisbes. leg.° 4, núm. 3). Verificose la confirmación; mas el Papa anuló todo lo hecho, y atendiendo a los méritos del electo, de nuevo le nombró Obispo. Todo esto dice la bula fecha en Aviñón a 12 de octubre del año XIX de su pontificado (1334). De la misma consta que sólo era diácono al tiempo de su promoción. Luego vino a consagrarle a esta Catedral Galcerán Çacosta, Obispo de Vique; lo cual se verificó domingo día 1.° de enero de 1335, con asistencia de los Obispos Berenguer Xposolimi y P. Montis maraneñ (que vino para esto desde Aviñón), y de los Abades P. de Bañolas y G. de Calligans (Galligans). La escritura que de esto se hizo, y he visto en la curia episcopal, añade el juramento que prestó el consagrado. Fue brevísimo y de solos seis meses su pontificado, y no hallo que contar de él mas que un decreto que hizo sobre clausura de las monjas Benedictinas de San Daniel a 7 de mayo de ese año 1335. A 6 de junio siguiente ya ordenó su testamento, en el cual elige sepultura in Capitulo S. Mariae Sedis Gerunde ante altare S. Mariae in solo terrae, taliter, dice, quod tumulus meus non sit altior solo, nisi duobus digitis (ni 2 dedos sobre el suelo). Murió a 12 del mismo mes y año. Dicen que fue enterrado en la capilla de San Pedro y San Pablo, donde había fundado un beneficio y lámpara. He visto del tiempo de su vacante una apoca de 1600 florines a favor de la curia Romana por las bulas del obispado del difunto. De él y de su liberalidad en el adorno del altar mayor se habló los correos pasados.

ARNALDO DE MONRODÓ (DE MONTE ROTUNDO)

de 1335 a 1348.

Canónigo de esta iglesia desde el año 1297, en que tomó posesión. Zurita le supone nacido en el vizcondado de Cardona. Lo que yo sé es que apenas hubo cosa de importancia en los 38 años de su canonicato en que no haya muestras de su actividad. No me queda duda que debió su promoción al Capítulo, y que esto fue a mediados del mes de agosto del mismo año 1335; porque del día 4 de ese mes hay varias escrituras en que todavía se llama Canónigo y Prepósito de diciembre; mas en el día 18 del mismo ya tomó posesión del palacio episcopal por sus procuradores, que lo llaman electo y confirmado (Curia episc. lib. IX. Notul. fol. 67), y a 20 del mismo mes y año prestó la obediencia canónica al Arzobispo de Tarragona super altare B. Teclae, siendo testigo Ferrer, Obispo de Barcelona, y a 29 del mismo ya se llama Obispo absolutamente; con que debía ya estar consagrado; y cierto lo estaba en las órdenes que celebró en las témporas inmediatas de septiembre. A tan prolijas observaciones obliga la exactitud histórica. Halló nuestro Obispo en su ingreso algo perturbado este país con las pretensiones del Conde de Empurias Don Pedro, que no quería sujetarse al juicio y ley de la paz y tregua, y a su ejemplo hacían lo mismo otros nobles. En carta de los jurados de Gerona de 1336 he visto la siguiente recomendación de dicha ley: "Certificamvos que Vos (hablan con el Rey) en lo bisbat de Gerona no havetz nuyla res ab que iusticia puga esser tenguda dels nobles è dels poderosos, sino la pau è la treua. Car certa cosa es è notoria que vuy on cas ses deveu que contra aytals sa à fer exegució de iusticia, fer nos pot sens que primerament no sien apelatz è aiustats los homes de lesgleya que son en nombre de X mille, è la dons noy se fa ab gran dificultat è peril. E per aquesta rahon los vostres predecessors è lurs oficials se son esforzats de tenir fort car la pau è la tregua, è les constitucions fetes sobre aquela.”

A pesar del cuidado que debían causar a nuestro Obispo estos cuentos no olvidó lo que era más principal, es a saber, la visita de su iglesia Catedral, la cual tenía ya concluida a 14 de febrero de 1337, en que publicó varios estatutos y confirmó los que había hecho en su visita el Arzobispo de Tarragona Don Juan de Aragón (Curia episc. lib. X. Notul. fol. 21). Creo que asistió a las cortes que se tuvieron el mismo año en Castellón de Burriana, reino de Valencia. Así lo da a entender una carta que el Infante Don Pedro escribió a los jurados de esta ciudad, y queda en los Manuales de ese año, avisándoles que al fin de las cortes un Legado del Papa había mandado al Arzobispo de Zaragoza que compareciese ante S. S. Pondérales el bien que por este medio se seguiría separando al Arzobispo del lado del Rey, de cuya desavenencia con la Reina Doña Leonor él era la causa. Finalmente ruega a los jurados que no impidan que se efectué esta citación, antes escriban a S. S. para que se verifique. Del mismo año 1337, día 24 de abril, queda la constitución original con que, renovando la antigua, mandó que ningún canónigo o beneficiado de San Félix obtuviese al mismo tiempo igual prebenda en la Catedral, sino que tuviese sólo una de las dos. Además de la razón que da ne numerus servitorum diminuatur in ecclesia S. Felicis, añade la otra de estar prohibido en el derecho quod duas prebendas quis in eadem civitate in duabus percipiat ecclesiis. A principios del año siguiente se tuvo concilio provincial en Tarragona, á (al) que asistió nuestro Obispo, desde donde escribió acá para que se hiciese cuestuación en todo el obispado, a efecto de fortificar con torres las fronteras de Lorca, amenazadas por el Rey de Algarbe, a quien el de Granada había cedido allí 25 castillos. Nada más dice la carta que he visto en los mismos manuales, donde hay también otras de los jurados de Lorca sobre lo mismo. Del 1339 he visto en la curia episcopal la carta que escribió a Ferrer, Obispo de Barcelona, rogándole que exhortase a Doña Tibors, mujer de Don Bernardo, Vizconde de Cabrera, que volviese a cohabitar con su marido. Dicha señora se había retirado al castillo de Monclus (Monclús, se encuentra con y sin t, por eso el presidente de la Ascuma en Calaceite no sabe si poner su apellido con o sin t. Yo le llamo Juaquinico Legrasse. A mí también me pasa, no sé si escribir Guimerá o Wimara, me hago un lío, y eso que tengo la partida de nacimiento del registro a mano :)).

Grandes desavenencias se suscitaron en este tiempo entre el Rey Don Pedro y nuestro Obispo y su Capítulo, cuya causa serían, o los cuentos del Rey de Mallorca, o los impuestos y exacciones de los vasallos de la iglesia. Lo que sé de cierto por el documento adjunto (a: Ap. núm. I.), es que nuestro Prelado fue desterrado por el Rey, cuya orden le intimó su veguer, Berenguer de Montbui día 7 de enero de 1341, y el día siguiente fue públicamente y a guisa de pregón excluido de la paz y tregua. Obedeció el Obispo, llevándose consigo gran parte de su Capítulo, que por lo que se ve en las actas de la Catedral sufrieron la misma pena. Así es que se hallan algunos capítulos tenidos en las villas de Castellón de Empurias y de Bascara pro eo, dicen las actas, quia D. Epus. et omnes de ipso Capitulo sunt et fuerunt banniti per Vicarium Gerundae autoritate regia et a pace et tregua etiam diu est ejecti. Entiendo que el 7 de enero de 1341 se contaba por la Encarnación, y así pertenece a nuestro 1342; prueba es de ello que nuestro Obispo celebró órdenes en esta Catedral en todas las témporas de 1341, hasta las del mes de septiembre inclusive. Las de Santo Tomás las celebró en la Bisbal, después de las cuales no tuvo otras hasta el septiembre de 1342, que las hizo ya en esta Catedral. (V. Reg. de órdenes de ese año, curia episcopal). Los Episcopologios dicen que este ruidoso negocio paró en una concordia hecha a 15 de mayo de 1342. Yo no he visto este documento, pero sí he visto otra escritura en la curia episcopal, por la que consta que el destierro cesó, y el Obispo volvió a la gracia del Rey antes del 25 de julio de 1342, día en que se hallaba ya este Prelado en su palacio de Gerona, a donde convocó varios Abades para tratar de algunos impuestos reales, y dio el arcedianato mayor de esta iglesia per annuli traditionem a Vidal de Blanes, Abad de San Félix y después Obispo de Valencia, la abadía vacante a Berenguer de Cruilles, Arcediano de Besalú, y esta resulta a Bertrando de Monrodó, su sobrino y ambos Obispos después de esta iglesia. También es cierto que el Rey estuvo ese mismo año en Gerona y se hospedó en el palacio episcopal. Oldoino (tom, 2.°, col. 478), dice: que el Rey alzó el destierro por haber sido excomulgado por el Papa Benedicto XII, de cuya censura le absolvió Bernardo, Legado Pontificio. Lo que yo puedo asegurar es, que Bernardo, presbítero Cardenal de San Ciriaco in Termis, Legado de Clemente VI, subdelegó en el Prior de Santo Domingo de esta ciudad, Fr. Guillermo Arnal, para que ad cautelam absolviese al Obispo y a los canónigos de la irregularidad en que incurrieron, haciendo celebrar durante entredicho. Verificose esto a 4 de agosto de 1343. (V. lib. Notul. cur. ep. eo anno, fol. 25).

Vacó el mismo año la abadía de Amer por muerte de Ferrer, hermano de nuestro Obispo, y no concordando los monjes en la elección la pusieron en sus manos, quien a 17 de agosto nombró a Fr. Raimundo de Rocasalva. A pesar de esto y de haber ya prestado su obediencia el electo y estar en posesión, tuvo que renunciar la dignidad porque el Papa nombró por sucesor de Ferrer a Guido (Ibid. lib. XVI. Notul. fol. 74).

Hallábase por este tiempo adelantada la fábrica del cap de la iglesia, y aunque nuestro Obispo había sido aun desde canónigo el alma de esta empresa, fijó particularmente su atención en la capilla de los Santos cuatro mártires Gerundenses, Germano, Paulino, Justuro y Sicio, a cuyo altar, construido a sus costas, trasladó las reliquias de estos Santos, que ya antes se veneraban en la misma catedral: Y no contento con esto y con el culto que en ella tenían, hizo por ordenar lecciones propias de su fiesta, a cuyo fin había hecho un viaje a Roma siendo canónigo, de donde trajo las que algún impostor le forjó falsas en muchos puntos, y en su todo fingidas. De esto trató largamente Dorca (pág. 87 y sig.). En esta misma capilla fundó un beneficio e hízola mucho más famosa con la fiesta de Carlo Magno que instituyó en 1345, cuya imagen colocó en el mismo altar, donde todavía permanece. El motivo de la fiesta consagrada a este Príncipe ya se dijo en las cartas antecedentes. El Prelado ordenó casi todo el oficio propio para las horas canónicas, el cual envío copiado de un breviario coetáneo (a: Ap. núm. II.). En lo demás me remito a lo dicho de propósito en los correos anteriores. De este año 1345 a 20 de mayo está fecho un decreto del Rey Don Pedro, en que mandó so pena de la vida que nadie casase con mujer sin el consentimiento de padre o madre, o dos de los parientes más cercanos o de los tutores. La mujer pierda su herencia, la cual pase a sus hermanos, y si no los tiene sea la mitad del fisco real y la otra mitad se dé a los pobres. Este decreto he visto en el Cartoral de la ciudad (fol. 70 b.). En 1346 prohibió nuestro Obispo a los frailes de la Merced de esta ciudad que recibiesen oblaciones pro nuptiis, y que las celebrasen en su iglesia, mandándoles restituir al Sacrista segundo de la catedral la cera, pan y vino que por ello habían percibido el año anterior (archivo de la Cated., arm. de Sacrist. segund.). En el archivo de la Catedral de Vique vi una carta de 20 de septiembre de 1347, en que nuestro Obispo habla de haber sido juez árbitro sobre un pleito que tenía aquel Capítulo con los frailes menores de aquella ciudad.

A esta época sólo sobrevivió un año el Obispo Arnaldo, muriendo en 21 de noviembre de 1348 como se ve en los necrologios. En el testamento que tenía hecho a 6 del febrero anterior, eligió sepultura in Capitulo, in tumulo quem nos in eo jam fieri fecimus cum aliis Episcopis ecclesiae Gerunden. (Se halla en la Curia episcopal, lib. XVIII. Not. fol. 26 b.), y un codicilo en 13 de noviembre (ibid. lib. XXI fol. 12). A pesar de esto le hallamos enterrado en la sobredicha capilla de los Santos Mártires al lado del Evangelio, con inscripción que está muy maltratada y en estado de no servir. Suplirá su falta el elogio que verás en el necrologio que nos da la noticia de haber instituido este Obispo la fiesta de la Corona de Cristo, en reverencia de la Santa Espina que ya entonces se veneraba en esta iglesia. Del tiempo de nuestro Obispo hallo que celebró órdenes en la capilla de este palacio Don Arnaldo, Obispo Valonen., IX kal. octobris 1346. Item, Don Fr. Bernardo, Obispo Civitatense en las témporas desde el mayo de 1347 hasta el septiembre de 1348, en que las tuvo Fr. Arnaldo, Obispo Galtellinense, el cual continuó en la vacante y los años siguientes (Reg. ordin). De lo dicho hasta aquí conocerás cuán errado está el cómputo que siguen los Bollandistas (act. SS. VIII junii) diciendo que nuestro Obispo lo fue desde 1198 hasta 1216. Lo confundieron con Arnaldo Crexell. El año de la muerte de este Prelado será para siempre memorable en la Europa, y particularmente en esta provincia y diócesi por la cruel peste que mató dos terceras partes de sus habitantes, según las noticias de los cronicones antiguos. En el inventario de los bienes de un difunto, hecho a 1.° de diciembre, dicen los marmesores que lo formaron ellos mismos quia non potuimus, dicen, habere scriptorem qui conscriberet inventarium, etc. por causa de la mortandad (Archivo de la Colegial de San Félix). A lo mismo se atribuye la elección de Prior del monasterio de Santa María de Rivas de canónigos de San Agustín, hecha por un solo individuo que se salvó de la peste, muertos todos los demás (Cur. epis. lib. XX. Not. fol. 76). Otra elección más singular referí ya en las cartas del monasterio de Bages, diócesi de Vique. El docto Premonstratense Don Jaime Caresmar atribuye a esta devastación la despoblación actual de Cataluña respecto de los siglos anteriores a ese año; y sobre ello escribió una docta y difusa carta al Barón de la Linde, de que en otra ocasión se hablará. Un cronicón de acá dice: anno MCCCXLVIII fuit maxima mortalitas hominum et mulierum, taliter quod ex peste perierunt in ista diocesi Gerund. et etiam provintia Terrachone duae ex tribus partibus hominum et mulierum: et tunc major pars mansorum pagensium venerunt ad defectum heredum et fuerunt derelicti et desabitati praesertim in montibus. La regla que se siguió por esta causa en lo tocante a la posesión de las heredades y derechos que percibía en ellas la iglesia, indicará de algún modo la nota adjunta (a: Ap. núm. III.). Más apreciable te será la copia de la carta de un veguer de Narbona, que refiere a los jurados de Gerona la causa de aquella mortandad, atribuyéndola a ciertos polvos venenosos que algunos pobres mendigos mezclaban con el agua, víveres, etc., inducidos por los enemigos de la Francia; de los cuales algunos habían sido severamente castigados en Narbona, Carcasona y el lugar de la Crassa (b: Ap. núm. IV.).

Nada más por ahora y vamos al sucesor

BERENGUER DE CRUILLES.

de 1348 a 1362.

Tío de su antecesor Guilaberto y canónigo y Capiscol mayor de esta iglesia; fue provisto su Obispo por el Papa Clemente VI, el cual con fecha de Aviñón a 17 de enero del año VII de su pontificado (1349), dio comisión a Antonio, Arzobispo Jerosolimitano, para que consagrase al electo. Verificolo en esta misma Catedral, asistido de los Obispos también titulares Fr. Adán o Juan Abtense, y Fr. Arnaldo Galltellinense o Galtelliense (Galtellinense más arriba) (Curia episcopal, lib. XXI. Not. fol. 93 b.) Así que el principio de su pontificado es el enero de 1349, desde el cual son continuas las memorias de su gobierno, pero pocas de entidad. Es sin embargo notable que en su tiempo acabó la cuenta de los años de la Encarnación, y el uso de los idus, nonas y calendas, mandando el Rey Don Pedro IV que en adelante se contase à nativitate y por los días del mes. También se erigió en su tiempo el ducado de Gerona para el primogénito del Rey (N. E. principado de Gerona en algunos textos): cosas conocidas y de que se dijo ya otro día, las cuales se verificaron en las famosas cortes de Perpiñán de 1351, donde se halló nuestro Obispo, y donde el día 28 de febrero asistió como testigo al juramento y homenaje que prestaron los síndicos de Gerona al nuevo Duque el Infante Don Juan, en manos de su ayo y maestro el noble y docto Bernardo de Cabrera. En algunas notas he visto que a 6 de septiembre de 1353 nombró por patrono del lugar de Lledó a San Lamberto mártir, cuya iglesia parroquial sé que visitó en 1354 el Arzobispo de Tarragona Don Fr. Sancho. En las Constituciones que tengo copiadas del concilio de Tarragona de ese mismo año no consta de su asistencia; en las del 1357 se expresa que envió su procurador. Acaso andaba en la corte del Rey donde estaba el año siguiente, en que ejercía los pontificales el obispo Galtelliense (pone Galtelliese), que fue siempre su auxiliar, y ya en 1352 consagró en el convento de Santo Domingo los altares de los Inocentes en la sacristía y de San Miguel en el capítulo, en los días 14 y 15 de septiembre. De lo dicho en los correos anteriores colegirás lo liberal que anduvo este Prelado con su iglesia, y la mucha parte que tuvo en los adornos del altar mayor, y en el adelantamiento de la fábrica del templo, para la cual extendió por otros cincuenta años el estatuto de anatas. Las sinodales recuerdan el celo y fortaleza con que sostuvo los derechos de su esposa contra las tentativas de Don Raimundo, Conde de Empurias, a quien a pesar de ser hijo del Rey de Aragón y de los ruegos de su padre, no levantó la sentencia de excomunión que contra él había fulminado hasta que dio satisfacción competente pagando por los daños causados 20.000 sueldos. En uno de los Cartorales de la ciudad, fol. 137 b., leí el decreto con que el Rey mandó a 6 de octubre de 1356 que se fortificase el lugar de Palamós, dando para ello comisión a nuestro Obispo y al veguer de esta ciudad Raimundo de Plegamans. En 1362, a 21 de abril, instituyó el mismo Prelado que en los sábados, después de la misa de la Virgen, se cantase in jubilo la antífona Salve Regina, y luego se dijesen los VII salmos penitenciales. Estaba a la sazón en Barcelona, o pasó allá luego, porque es cierto que murió en aquella ciudad día 26 de julio del mismo año 1362. Los necrologios añaden que está enterrado allá en la iglesia de los frailes Menores.

ÍÑIGO VALLTERRA

de 1362 a 1369.

Valenciano y de noble linaje, fue electo Obispo de Gerona el mismo año en que murió su antecesor; y yo he visto acá algunos actos de su procurador, que le llama electo, y son del día 30 de octubre. Estaba ya personalmente en esta iglesia en los capítulos pascuales del año siguiente. Convocadas cortes en Lérida para el día de San Lucas de 1364, nuestro Obispo envió por su procurador a Guillermo Tagamanent. Quedan de este Prelado muchas constituciones y la colección de todas las sinodales hasta su tiempo, que irán copiadas otro día. También renovó la de que los sínodos se tuviesen en la feria IV post dominicam in albis, como hoy se observa. Estaba en Tarragona en las témporas de diciembre de 1366 cuando celebró órdenes. En 1368 quitó el uso de las colaciones en el refectorio por evitar los abusos de mezclarse seglares. Del año anterior he visto también las disposiciones que tomó para remediar la disminución de rentas de la prepositura de noviembre, por la despoblación entera del lugar de Lloret, que era propio de ella, con ocasión de la peste anterior de 1348. Siguió gobernando esta iglesia hasta principios de 1369. Todavía dio órdenes Sábado Santo, 31 de marzo, mas luego fue trasladado a la de Segorbe y Albarracín, y de ella a la de Tarragona, donde vivió hasta 1407. En los Viajes de ambas iglesias hallarás lo que aquí falta.

JAIME ÇATRIA (DE TRILIA O TRILEA) (ça : ipsa, Çatrilla)

de 1369 a 1374.

Era ya canónigo de esta iglesia en 1330. También fue Arcediano de la Catedral de Mallorca, en cuyas actas capitulares de 1373 en ciertas cuentas, hay un item de treinta y dos libras que se le habían pagado por el viaje que hizo a la corte real en nombre de todo aquel clero sobre asuntos de imposiciones, y así no hay duda que residió allá; no sé por qué camino ocupó esta Sede, de la que tomó posesión a mediados del año 1369, y juró personalmente los estatutos de la iglesia día 21 de agosto del mismo (Cur. ep., libro L. Not. fol. 79). En las témporas inmediatas dio órdenes Don Jaime, Obispo titular Triliense de licencia de nuestro Don Jaime, y siguió con el mismo oficio hasta el 1371. Del año siguiente a 13 de julio está firmado en los registros de esta ciudad un diploma del Rey Don Pedro IV, nombrando a este Obispo capitán de Gerona y su veguería, con especial encargo y jurisdicción de entender en lo relativo a víveres, hospedaje, quietud y demás necesario en el tránsito de Bertrán Claquí y sus compañías que regresaban a Francia. El año siguiente 1371 fue encargado de recibir a la Infanta de Francia, esposa de Don Juan, primogénito de Aragón, Duque de Gerona y Conde de Cervera, para lo cual tuvo que pasar a Montpeller, como lo dice él mismo en una escritura de poderes que hizo el día 14 de agosto (Ibid. libro LIV. Not., fol. 40). De poca importancia son las otras memorias que nos quedan hasta el día 1.° de marzo de 1374 en que murió, no el 30 del mismo, como dicen los necrologios. Porque en los Registros de órdenes consta, que a 18 de este mes los Vicarios generales sede vacante dieron facultad para celebrar órdenes a Don Fr. Francisco, Obispo Cunaviense, que también las celebró a 27 de mayo en las témporas de la Trinidad, y con facultad de los mismos vicarios generales.

BERTRÁN DE MONRODÓ

de 1374 a 1384.

Sobrino de su antecesor Arnaldo del mismo apellido, y canónigo y Arcediano de Besalú ya mucho tiempo había en esta iglesia.
Fue provisto en la dignidad episcopal poco después de la muerte del Obispo Jaime, y una nota del libro llamado de Estatuts, que supone muerto el antecesor a 1.° de marzo, dice que el nuestro fue electo a 11 del mismo mes. No salgo fiador de esto. Lo que sé es que con el dictado de Obispo suena ya en escritura del día 2 de junio de 1374. El día 8 del mismo mes y año juró personalmente los estatutos (Lib. Notul. cur. episc. eo anno). Pocas cosas hallo que contar del tiempo de su gobierno, si no es que a 13 de enero de 1376 bendijo solemnemente en esta Catedral a Ponce, Abad Cisterciense de Santa María la Real en Mallorca. En el mismo año prohibió la entrada de seglares en el convento de religiosas de San Nicolás de Camprodon. Lo mismo hizo el año siguiente con las de San Daniel de esta ciudad, imponiendo para ello pena de excomunión a su abadesa Ermesindis, aunque poco después moderó en parte esta constitución.

A 4 de abril de 1377 mandó que en toda la diócesi, desde el día de la Anunciación hasta Todos Santos, se digan en maitines, misa y vísperas la antífona Gaudent in coelis, etc., con la oración de los Santos Abdón, Senén y Macario, y que después de la misa mayor se tocase la campana para que el pueblo dijese un Pater. Todo como rogativa por las cosechas (Reg. eo anno). El mismo año celebró órdenes aquí Don Fr. Martín, Arzobispo de Seleucia (Seluciensi), y también en 1379. En el Libro verde, fol. 36, queda la escritura de venta que con varios Abades hizo al Rey Don Pedro del derecho de bovage (bovaje, bouage; bou, bovis) en ocasión de la guerra de Sicilia, contando a razón de ciento y diez sueldos de moneda Barcelonesa de terno por cada foc (Ver censo de Pedro IV, foch : fuego, hogar). Fue esto en 1379. Algunas constituciones hizo oportunas para el gobierno de la iglesia, cuya noticia no sirve para su historia ni para la general. Vivió hasta el año 1384, en que murió martes 4 de octubre hora prima diei, como dicen los registros de la curia. Tiene su entierro en la capilla de los Santos Mártires, en la pared lateral de la epístola. Le sucedió  

BERENGUER DE ANGLESOLA

(de Angularia decían en latín)

de 1384 a 1408.

De la noble casa de este apellido en Cataluña. Fue electo por este Capítulo, y por compromiso en tres de sus individuos, día 18 de octubre de 1384. Hallábase el electo en Villafranca de Panadés, donde se le notificó y aceptó. A pesar de esto y de haber sido confirmado por su Metropolitano, y de haber jurado los estatutos de la iglesia día 15 de febrero de 1385, no se consagró hasta el año siguiente, domingo día 5 de agosto, por el Obispo de Vique Don García Fernández de Heredia, asistido de Juan, Obispo Doliense, y Fr. Arnaldo Ortanense u Ottanense. Asistieron también a este acto el Duque de Gerona Don Juan con su mujer Yolante (Violante, Yolanda, como la húngara que fue mujer de Jaime I) y Don Martín, ambos hijos del Rey Don Pedro, y los nobles Gastón de Moncada y Berenguer de Cruilles. Consta esto de los registros de la curia episcopal. No esperó el Prelado a esto para comenzar a manifestar su celo pastoral. Del día 2 del junio anterior ya nos quedan algunas constituciones suyas, que por su conexión con la parte ritual van copiadas (a: Ap. núm. V.). Lo mismo quise hacer con la bula de Gregorio XI, condenatoria de los errores de Raimundo Lull, Mallorquín (Lulio, Ramón o Ramon Lull, como él escribía su apellido; ver obras rimadas suyas edición de Gerónimo Rosselló, online en regne Mallorca blogspot, que he editado), dat. VIII. kal. februar., año VI de su pontificado, y que fue presentada a nuestro Obispo día 29 de julio de 1388, y la mandó publicar. Mas considerando que está ya publicada, lo dejé. Algunos muy delicados en esta materia han dicho que este documento fue fingido por Fr. Nicolás Eymerich, inquisidor y actor principal en esta causa. Si el haberse perdido el libro de registro Pontificio donde debía estar dicha bula, vale para sospechar su suplantación, mucho más valdrá para asegurar la verdad y legitimidad de tan famoso instrumento el hallarse, como se halla, registrado ad longum en los libros originales de esta curia episcopal, como efectivamente se halla en el Manual, o sea protocolo núm. XVI, fol. 71, escrito como todos los demás a proporción que sucedían los negocios. Con lo mismo se desmiente lo que han supuesto sin probar, que la tal bula no se conoció en la provincia Tarraconense antes del año 1393. También es del tiempo de nuestro Obispo la persecución de los Judíos, que tuvo aquí lugar como en toda España. Sucedió en esta ciudad día 10 de agosto de 1391, un mes después de la de Valencia. Hablan de esto así en globo y sin especificar circunstancia alguna, varias notas coetáneas.

El Prelado continuó su gobierno, aunque ausente algún tiempo de esta iglesia, donde tenía por auxiliar a Fr. Raimundo, Obispo de Terranova, de la orden de Santo Domingo, como he visto en varias memorias hasta fines de este siglo. Más adelante hallo otros Obispos titulares ejerciendo acá los pontificales; es a saber, Fr. Francisco, Obispo Civitatense, alias Terrenove desde 1398 (así le llaman los registros) y Fr. Pedro, Episcopus Suellen. a 3 de junio de 1406. Se me olvidaba la noticia de haber celebrado aquí órdenes Don Bernardo, Arzobispo de Cáller (pone Caller; en Cerdeña), en 1389, día 3 de abril, Don Fr. Juan, Arzobispo Arborense en 1401 y los dos siguientes. Electo Papa el famoso Pedro de Luna (Benedicto XIII, de Illueca, aragonés como pocos), fue uno de sus más fuertes defensores y de los que más trabajaron en embajadas, y por otros caminos para sostener su derecho al papado. Remuneró el Pontífice sus servicios y méritos haciéndole Cardenal presbítero con el título de San Clemente, lo cual se verificó en el diciembre de 1397, dejándole con la administración de la iglesia Gerundense, a que después se añadió la Portuense. Las bulas de la nueva dignidad se presentaron al Capítulo día 22 del mismo mes y año.

Su madre Constanza de Anglesola murió en Gerona a 26 de mayo de 1400, y para la solemnidad de su entierro se suspendió el entredicho que aquí había, no sé por qué causa, aunque esto era en aquellos tiempos muy frecuente, merced al vigor en que estaban las constituciones sinodales sobre la inmunidad. El año siguiente acompañó él mismo el cadáver de su madre a Poblet al entierro de sus mayores. A pesar de los negocios que ocuparon continuamente al Obispo, no perdió de vista el cuidado de su diócesi. Visitó la catedral en 1386 y 1404. En 1396 prorrogó las anatas para la fábrica de la iglesia. En 1401 hizo una curiosa constitución que va copiada (a: Ap. núm. VI.) sobre los vestidos de los clérigos y otras muchas que omito. Asistió a los concilios provinciales que se tuvieron en su tiempo. Finalmente, acudió a Perpiñán para el que había convocado el Papa Luna en 1408; mas antes de comenzarse sus principales actas, falleció allí mismo día 22 de agosto del mismo año. Trájose acá su cadáver, y se depositó en un buen sepulcro de mármol en el presbiterio de esta catedral a la parte del Evangelio, donde no se ve inscripción alguna.

FRANCISCO DE BLANES

1408.

Canónigo de esta Catedral desde el 1386, y Arcediano de la Selva en 1404. Fue electo Obispo por el Capítulo a 27 de agosto del mismo año en que murió su antecesor, y tomó posesión día 8 de octubre. Un Cronicón coetáneo dice que fue hecho Obispo este día 8 de octubre, y que fue trasladado a la iglesia de Barcelona a 5 de enero de 1409. De tan breve pontificado no queda otra memoria que la presencia del Prelado en esta ciudad, donde celebró órdenes. Sucediole muy pronto

FR. RAIMUNDO DE CASTELLÁ (DE CASTLARIO.)

de 1409 a 1415.

Benedictino y Abad de Ripoll y Obispo de Elna. En el Abadiologio de Ripoll dije de sus tragedias, siendo Abad de aquella casa. El Cronicón citado dice, que fue hecho Obispo día 6 de enero del mismo año. Sábese que tomó posesión a 9 del mismo, y que celebró ya aquí órdenes a 1.° del junio inmediato. A 12 del junio próximo pasó por esta ciudad el Papa Luna, regresando de Perpiñán a Tarragona con toda su corte. Fueron convocados todos los Abades, Priores y Prepósitos de la diócesi. Es constante por el registro de órdenes, que el Obispo estuvo siempre presente en esta ciudad hasta el 18 de marzo de 1413, en que celebró las últimas que constan en el libro. Debió ausentarse luego, y como por estos tiempos sucedieron las revueltas por causa de la muerte del Rey Don Martín, los jurados de esta ciudad persuadidos de la falta que hacía en ella el Prelado, escribieron al Papa que le permitiese volver a su grey, y aun a él mismo lo rogaron repetidas veces. Las cartas he visto en los Manuales de la ciudad del 1410 y siguientes. Mas creo que no lograron su deseo, porque el Papa deseaba ardientemente tenerle consigo, como se ve en una carta que se conserva en un vol. de Miscelánea del archivo, en que manda a nuestro Obispo por segunda vez pasar a su curia para los graves negocios que tenía que encargarle, fecha a 25 de febrero de 1409. Finalmente el Obispo murió en Valencia, donde se hallaba el Papa Luna, domingo a 5 de mayo de 1415, dum medium silencium tenerent omnia et nox in suo cursu esset, dice el libro del secretariato de la Catedral a 1402, fol. 1. Llegó acá la noticia el miércoles siguiente, vigilia de la Ascensión. Con fecha del día 10 del mismo mes y año, ya escribieron los jurados al Papa y al Rey para que nombrasen por sucesor a Don Narciso de San Dionís, natural de esta ciudad, y cubiculario del Papa Luna. Con todo eso el sucesor fue 

DALMACIO DE MUR

de 1415 a 1420.
Electo por este Capítulo, según se dice a 9 del diciembre siguiente. Sé que tomó posesión el día último de dicho mes, o el 1.° de enero de 1416. Era antes Arcediano mayor de esta misma iglesia, donde obtuvo canonicato en 1409. Vino luego a gobernarla personalmente, y puso grande atención en la continuación de la fábrica del templo, que se continuaba de una sola nave, conforme se dijo en los correos anteriores. Tras esto visitó la Catedral e hizo algunas constituciones. El 1418 pasó por esta ciudad un Legado del Papa Martino V, a quien se hizo recibimiento solemne, de cuya ocasión se aprovecharon algunos malsines para robar y aun destruir la Sinagoga del Call, sus libros, etc. Esto excitó la atención de los jurados y jueces reales, que castigaron con severidad este atentado contra la fé pública. El Legado juntó luego en el septiembre del mismo año un concilio en Lérida, al cual asistió nuestro Obispo, donde se trató sin fruto por entonces de acabar con las reliquias del cisma, y también de varias imposiciones al clero. En el libro llamado de Calzada de esta Catedral quedan escritas las actas, y digamos un diario por menor de lo ocurrido en aquel concilio, ignorado hasta en el nombre. Por esta razón debí resolverme a copiarlo todo, pero es muy difuso. Su autor es Dalmacio de Raset, canónigo de esta iglesia y Arcediano de la Selva, y asistió en el congreso como procurador del Capítulo.

Muchos y graves negocios manejó nuestro Prelado, de quien se valieron los Papas y Reyes en varias ocasiones delicadas. Esta iglesia le disfrutó muy poco, porque fue trasladado a la de Tarragona el año 1420 por el enero, según dice un Cronicón coetáneo de esta Catedral, y es el que más dilata esta translación, que otras memorias la fijan en la mitad del año anterior. Aun ausente de acá siempre conservó un particular afecto a esta ciudad e iglesia, como se ve en las cartas que quedan en el archivo de la ciudad, y particularmente en la Biblia que regaló a la Catedral años adelante, conocida con el nombre de Carlo Magno. De esto ya se dijo días atrás.

Es notable este pontificado para Gerona por haberse erigido durante él, es a saber, a 19 de febrero de 1416, el título de principado de Gerona, con que el Rey Don Fernando I de Aragón quiso fuese reconocido el primogénito de esta corona, de lo cual tratan nuestros historiadores.

ANDRÉS BERTRÁN

de 1420 a 1431.

Valenciano famoso en su conversión del judaísmo, de lo que he hablado ya otras veces. Era limosnero del Papa Benedicto XIII,

quien le dio el obispado de Barcelona en 1416, y de allí le trasladó a Gerona al mismo tiempo que Don Dalmacio de Mur pasó a la metropolitana. Tomó posesión día 14 de febrero del mismo año 1420, como dice el citado Cronicón. Hallábase ya aquí día 30 del mayo siguiente, cuando con el Capítulo hizo constitución de que la fiesta de los Santos cuatro Mártires no se celebrase en adelante el día 31 de mayo, por evitar la concurrencia de la Ascensión o Pentecostés, sino el lunes después de las octavas de Pentecostés (V. Dorca, pág. 88). Desde ese día hasta el año 1431, en que volvió a la Sede de Barcelona, hay aquí memorias frecuentes de su gobierno, y algunas constituciones de poca monta en el lib. de Calzada, fol 214.

En el mismo, fol. 451, están las actas o diario del concilio provincial que celebró el Arzobispo Dalmacio de Mur en 1424, donde nuestro Obispo fue nombrado Embajador al Papa Martino V. Por estos años sintiéronse acá muchos terremotos que ocasionaron grandes daños. Dícelo una nota coetánea en la Catedral con estas palabras:

"Anno MCCCCXXVII die festi Purificationis... fuit magnus terremotus, non antea visus nec auditus... et propter maximas tres concussiones quae fuerunt in terra illo die, dicitur quod interierunt in eodem die intus ecclesias audientes divinum officium, ultra mille personas. Ruerunt enim, et fuerunt solo coaequatae inter alia loca, villae Amerii, S. Felicis de Payarolis, Oloti, Rivipulli, Campirotundi, locus et ecclesia S. Stephani de Oculo. Duravit ista tribulatio usque ad annum MCCCCXXXIIII.” (1434) En una de las procesiones de rogativa que se hicieron ese mismo año por el mes de septiembre se sacó la imagen de nuestra Señora, que llamaban donada per lo Sant Rey Carlos, como decían los jurados en la resolución que sobre ello queda en sus libros de Registro. A esta calamidad se añadían las discordias civiles que afligían particularmente a Gerona, y ejercitaron mucho el celo y amor a la paz de nuestro Prelado, por cuya mediación, y la de Jofre de Canet, Comendador de la orden de San Juan, se concordaron las nobles familias que andaban reñidas. Mas luego, en 1429, se suscitaron nuevos bandos entre Mossen Francesch de San Martí, domiciliado en esta ciudad, y Juan Margarit, para cuya composición, y para evitar los grandes daños que se causaban mutuamente ambos partidos, los jurados pidieron al Rey que pusiese entre ellos la tregua real (así se explican) por el mayor tiempo que pudiese ser. Estuvo este Obispo en las cortes de Tortosa de 1430, y el siguiente, a 5 de mayo, fue restituido a la silla de Barcelona, que antes obtenía. Comúnmente se fija este día de su translación. Yo sé que todavía se hallaba aquí como Obispo propio, día 2 del mismo mes y año, en que dio a la iglesia ciento y cincuenta florines de oro de Aragón para fabricar una custodia del Corpus. También puedo añadir que el día 5 se declaró aquí la vacante de la silla. En el mismo año le sucedió

FR. JUAN DE CASANOVA

de 1431 a 1436.

Natural de Barcelona, donde se hizo religioso Dominico en 1403. Por su grande erudición le nombró Martino V maestro del Sacro Palacio en 1418, y en 1420 a 16 de noviembre, le confirió en encomienda el priorato de Santa María de Besalú, entonces monasterio de canónigos de San Agustín. Poco después, en 1424, le promovió a la sede de Bossano en Cerdeña. Al mismo tiempo era capellán y penitenciario del Papa. En el Bullario de la orden de Santo Domingo hay un diploma del mismo Pontífice de 19 de diciembre, año IX de su pontificado (1425), en que se supone le tenía consignada una pensión de 200 florines sobre la mensa del Archimandrita del monasterio de San Salvador de Lingua fari, extramuros de Messina. Llámale en él electo Elnense. Acaso no tomó posesión de esta silla de Elna hasta el 1429, que es la época que fijan comúnmente de su obispado Elnense, que por error de imprenta se llama en Oldoino Eluense. Promoviole al capelo el mismo Papa en 1430, mas no pudo publicar su nombramiento por haber fallecido a 20 de febrero de 1431. Verificolo luego el sucesor Eugenio IV el mismo año, dándole el título de Cardenal de San Sixto, y al mismo tiempo la administración de esta silla de Gerona, de la cual tomó posesión día 3 de octubre de 1431. Dicho se está que esto fue por procurador, y que se mantuvo ausente de su silla. Por esta razón, y por la falla que aquí había de Obispo, le escribían los jurados de esta ciudad con fecha de 22 de abril de 1432, que pues él estaba en Roma, hiciese porque fuese nombrado su auxiliar Fr. Pedro Spital, Dominico, a quien elogian encarecidamente. Sé que no se verificó la petición, y Fr. Pedro murió simple religioso. A fines del mismo año 1432 ya hallo en los Registros de órdenes que las celebraba aquí, y era vicario general del Prelado el Obispo Laodicense Fr. Julián, y continuó hasta 1434, cuando empieza a nombrarse su auxiliar Pedro, Obispo Sambariense, y suena todavía en 1434 (pone 1454, los 3 y 5 se parecen demasiado en este tipo de letra del pdf). La única cosa que hallo de su gobierno es la excomunión que fulminó contra los gobernadores de la ciudad, que exigían del estado eclesiástico los derechos de pan, vino y carne. Murió el Obispo Cardenal día 18 de marzo de 1436, y llegó acá la noticia el 28 del mismo. La dilación cierta de estos diez días es una prueba evidente de que no murió en Barcelona, como dice Diago, sino en Florencia, como dice Oldoino. Otra cosa es que su cadáver se trajese a Barcelona y que se enterrase en el convento de su orden, en lo que nada tengo que decir ni en pro ni en contra. Acaso será su sepulcro el de un Cardenal que se ve allí en el claustro sin inscripción alguna. Defendió este Prelado los derechos de Eugenio IV contra el concilio de Basilea, publicando para ello estos escritos: Tractatus de potestate Papae super concilium. = Tractatus contra schismaticos Basileenses, si tamen sunt distincti, dice Echard, forte in biblioteca Vaticana servati. Con esto se ve que no andan impresos. Muy diferente fue en este punto de controversia la conducta del Obispo sucesor

BERNARDO DE PAU (de Pavo y de Paulo) (llaman también pago al pavo en algunos textos)

de 1436 a 1457.

Familia antigua de Cataluña, que después fue más conocida por el erudito Gerónimo Pau o Paulo. En alusión al primer modo de latinizar su apellido, pintaba este Obispo por armas un pavo, y por respeto acaso al segundo construyó la capilla de San Pablo de esta Catedral, y en ella tiene su sepulcro. Era canónigo de esta iglesia desde el 1417, y fue vicario general de su antecesor Andrés Bertrán. Tomó posesión de esta silla a 18 de junio del mismo año de la muerte del Cardenal Casanova 1431. No tengo duda en que debió su promoción a la elección del Capítulo, ya porque nuestro Rey Don Alfonso andaba entonces indispuesto con el Papa Eugenio IV, ya porque si el Pontífice lo eligiera, no es regular que tan abiertamente siguiera el partido del concilio Basileense, como lo siguió, y consta por los documentos siguientes. Día 24 de mayo de 1437, confirmando aquel concilio el estatuto de no admitirse en esta Catedral por canónigos sino a los que fuesen de genere militari, dice que lo hace en virtud de la súplica hecha pro parte Bernardi Episcopi, qui nostrae congregationi incorporatus existit, et Capituli praedictorum (Gerundensium). Hállase el decreto ad longum en el libro llamado de Calzada, (den Calçada en otro tomo anterior) fol. 171 b. Hállase también en el mismo libro el decreto con que fue depuesto el Papa Eugenio IV. Item a 26 de junio de 1439 dicho concilio, a ruegos de nuestro Obispo Bernardo, comisionó a los Abades de Vilabertrán y San Quirico de Colera para el arreglo de ciertos beneficios en esta iglesia de Gerona (V. el mismo libro, fol. 172). Todo lo cual evidencia que el Prelado y su Capítulo reconoció por legítimo aquel congreso y sus actos, a lo menos mientras el Rey de Aragón se mantuvo contra Eugenio IV. Sin embargo, a pesar de las órdenes de este Príncipe para que nuestros Prelados acudiesen a aquel congreso, el de Gerona se mantuvo acá, como consta claramente de los libros de órdenes, las cuales siempre las dio él aquí. No sé el éxito de la causa de nuestro Prelado. De una carta de los jurados al Papa, fecha en 1444 a 6 de mayo, consta que S. S. le había llamado a Roma, y haciendo un grande elogio de sus virtudes pastorales le ruegan que le permita restituirse luego a su grey. Lo mismo suplicaron al Rey (V. Reg. de cartas de la ciudad en estos años).

En los Registros de órdenes de ese año nos queda la noticia de que este Prelado partió de Gerona para Roma a 8 de mayo de 1444, y que estuvo allá dos años y medio, de donde volvió sano y con el aumento de renta de la abadía de San Pedro de Rodas, jueves a 3 de noviembre de 1446, desembarcando a media noche en San Feliu de Guixols. Durante su ausencia celebraba órdenes aquí Don Fr. Antonio, Obispo Rondense in Castella, el cual, en 1446, suena con el título de Obispo Solsitanense, si no es otra persona distinta y antes del título Rondense, y de no a otro Antonio, Obispo Civitatense, alias de Terranova. En los Registros que decía de la ciudad se hallará la ordinación de los mismos del 12 de agosto de ese año 1446, en que mandaron a ciertas personas entredichas, en virtud de las constituciones Tarraconenses, que saliesen todos los días de la ciudad y su término desde las seis horas de la mañana hasta las diez de ella, dejando este espacio de tiempo suficiente para que se administrase la extremaunción y enterrasen los muertos. Cosas que no podían hacerse estando ellos en la ciudad. También mandaron el 6 de septiembre siguiente que la casa de la ciudad que se llamaba nova lotga (llotja; lonja) se dijese en adelante casa del Consell de la ciutat. Es también memorable ese año por haberse instaurado en él la pretensión de universidad literaria, de que se hablará otro día. Por este tiempo hubo inundaciones furiosas del Ter, que en 1445 subió enormemente, inundando la ciudad hasta el pozo de la escalera de San Martín. Dejando ahora estas y otras memorias civiles, nuestro Prelado se hallaba en esta ciudad a 23 de enero de 1449, en que por hallarse enfermo de gota estipuló con Fr. Pedro, Obispo Sambariense, el ejercicio de los pontificales como su auxiliar, dándoles 120 florines de oro de Aragón, que valían 66 libras de Barcelona de terno. (Cur. ep. Man. de ese año). En el de 1450 a 14 de abril, su vicario general, Dalmacio Raset, que ya nombré arriba, estando ausente el Obispo, mandó en pública constitución que el día martes 3 de la Pascua de Pentecostés fuese colendo, y se hiciesen en él procesiones de rogativa por la plaga del granizo (ibid). A 4 de agosto de 1452 regaló el Obispo a la Catedral dos emperials posats sobra carmesi vermell ab les portopises ò tovalloles negres ab los seus senyals del pago. Item un misal complit, etc. Regaló además varios tapices, bordones y otras alhajas: item, la graciosa fuente bautismal de que ya dije días pasados. De lo cual hacen mención su epitafio y el necrologio. En 1454 daba órdenes aquí Fray Gonzalo, Obispo Auguriense. El mismo año dio nuestro Obispo licencia a los jurados para construir dentro de la casa del consejo una capilla dedicada a Santa María y a San Miguel. Andaba por este tiempo muy adelantada la fábrica de la Catedral, para cuya continuación prorrogó por otros cincuenta años en el de 1455 la aplicación de los beneficios vacantes a aquel objeto. En octubre de 1456 admitió por su auxiliar a Don Miguel, Obispo de Nido o Niocense.

El Obispo sobrevivió poco a esta época, constando que murió en su palacio día 26 de marzo del año siguiente 1457 entre nueve y diez de la noche, de edad de 73 años poco menos, y veinte y uno de obispado (veinte y dos dice el epitafio). Todo esto consta en los registros de la Cur. epis., y concuerda con el Cronicón coetáneo de Breda, el que añade que estuvo de cuerpo presente siete días. Está enterrado en la capilla de S. Pablo de esta Catedral, en un magnífico sepulcro de labores varias y caprichosas, donde en un libro abierto y sostenido por dos genios se lee esta inscripción:

Hoc in sepulcro conclusus marmore jacet

Doctor de Pavo Bernardus genere clarus

Sedi bis denis et binis praefuit annis

Ut pastor pius, clemens et valde benignus

Hic quanta fecit fabuntur opera semper

In Sancti Pauli capellam struxit honorem

Quam comendandam remittimus aspicienti

Hanc pulcram binis beneficiis praedotavit.

Duplam in festo ac vesperis accomodavit

Ad mortis diem anniversarium egit

Quo vix est ullum hac in ecclesia visum

Altare maius quo pallio magnificavit

Capa casullis et pannis auro de textis

Attendant cuncta dum dantur maxima festa

Qui si vixisset, maiora quoque dedisset.

Obivit mortem in die vicessimo sexto

De mense marci anno L septimo

Post quadringenum millenum Domini annum

Orent ad Christum pro ipso prospicientes.

El elogio que le hace el necrologio dice también, que el aniversario que fundó para sí era inaudito en esta iglesia. Muerto el Obispo Bernardo Pau, el Capítulo procedió a nueva elección, que recayó en el canónigo y Prepósito de esta iglesia Roger de Cartella (de Cartilliano), de familia distinguida en este país. Mas él por su humildad o por otros respetos no quiso admitir la elección ni pedir su confirmación, quedándose simple canónigo hasta su muerte, que fue a 11 de febrero de 1467, y se enterró en el claustro delante del altar de Nuestra Sra. de Bellulla. La Sede siguió vacante más de dos años, en cuyo tiempo hallo notado en el libro dicho de Estatutos, fol. 178, que el día del Corpus de 1458 asistió a la procesión de pontifical el Obispo de Sta. Justa de Cerdeña, añadiendo que por estar el tiempo lluvioso se hizo la procesión con solas sobrepellices sin capas pluviales, menos los ocho precentores y el Preste. Al fin fue nombrado Obispo sucesor

JAIME DE CARDONA

de 1459 a 1462.

De la noble familia de ese apellido, y Obispo ya de la iglesia de Vique, a cuyo Episcopologio me remito. Por lo que toca a esta ciudad, los jurados a los nueve días de la muerte del antecesor Bernardo Pau, ya dirigieron al Papa sus súplicas para que proveyese la vacante en nuestro Don Jaime, Obispo de Vique. Hacen presente que no piden por un ciudadano, sino por una persona la más oportuna para calmar los bandos y males consiguientes que reinaban y trastornaban esta ciudad. La carta he visto en los Registros de su archivo, fecha a 4 de abril de 1457. Sin embargo, el Papa no se resolvió a hacerlo hasta que pasaron dos años, siete meses y diez y nueve días de vacante. El provisto tomó posesión a 14 de noviembre de 1459 por medio de sus procuradores Manuel de Monsuar, Deán de Lérida, y el noble Don Miguel de Borja. No creo que los jurados lograron el fin de su petición. A lo menos de una carta que el Prelado les escribió desde Barcelona a 4 de agosto de 1460 (que he visto en el registro correspondiente), consta que el Rey le detenía en su Corte sin dejarle venir a su iglesia. Entonces logró del Rey el permiso para construir de piedra la cañería de la fuente llamada de Lladoners, tan útil a la ciudad. Por otra parte, el sínodo que se tuvo a 15 de abril de 1461 fue presidido por su auxiliar Don Pedro de Villena, Obispo de Santa Justa, por hallarse ausente el Sr. Cardona. Lo mismo suponen todos los actos de sus Vicarios generales Francisco Vilella, Abad de San Félix, y Bertomeu Traveser, canónigo de Urgel, que después tuvo el mismo oficio con el Obispo de Barcelona Don Rodrigo de Borja en 1478. Finalmente, nuestro Prelado gobernó esta silla hasta 17 de febrero de 1462, en que fue trasladado a la iglesia de Urgel, donde suena con el título de Cardenal, dignidad que no sé si obtuvo estando acá todavía. Murió en Cervera en 1467, como se dice en su lugar respectivo. Acá dejó instituida la fiesta de la Corona del Señor o de la Santa Espina, en el viernes después de la octava de la Ascensión. En su traslación dejó hueco para el grande y famoso Obispo

JUAN DE MARGARIT

de 1462 a 1484.

A quien Oldoino y otros añaden el primer apellido de Moles. Era natural de esta ciudad, y de familia arraigada en ella y enlazada con la de Pau, de la cual era sin duda la madre de nuestro Obispo, pues se llama alguna vez sobrino del antecesor Bernardo de Pau. De este Prelado, famoso por sus escritos y conducta en los negocios críticos de su tiempo, han hablado largamente Nicolás Antonio, Oldoino y otros. Yo no tengo tanto ocio que pueda repetir lo que ellos dijeron.

Harto haré con añadir lo que he hallado de nuevo con que aclarar y certificar ciertos puntos de su historia. Es pues muy cierto que este Prelado, criado por decirlo así en esta iglesia, obtuvo sucesivamente casi todos los oficios y dignidades de ella hasta llegar a ser su cabeza, como se lee en una de sus visitas en 1478. Era ya canónigo en 1434, en que hizo permuta con otro compañero (Act. cap. eo anno fol. 67 b.). Había sido promovido a la silla de Elna, de donde lo trasladó a esta el Papa Pío II, y tomó posesión a 18 de febrero de 1462 por su procurador y Vicario general el canónigo Andrés Alfonzello, a quien debo la mayor parte de las noticias de este pontificado. Fue recibido acá con gran júbilo, porque además de lo dicho era persona muy acreditada en varias embajadas.

Sus primeras operaciones ya fueron una prueba de su fidelidad al Rey Don Juan el II. Había ya más de catorce años que los rústicos llamados homines de redimentia (pagesos de remensa) se rebelaron contra sus señores seculares y eclesiásticos, negándose a pagar lo que ellos llamaban abusos. Esta conmoción, como todas las populares, paró en negar al Rey sus derechos y aun la obediencia. La prisión decretada y ejecutada del Príncipe Carlos de Viana, enardeció los ánimos, y fue el apellido de la rebelión que por tantos años afligió a este país. Por lo que toca a esta ciudad, en el primer año de este pontificado fue sitiada dos veces por los enemigos del Rey. La primera día 6 de julio por el Conde de Pallás, que la dejó libre el día de San Apolinar. La segunda el día 2 de noviembre y duró un mes. En el mayo del año siguiente la sitió Rui Díaz de Mendoza. Siguiéronse otras invasiones más o menos fuertes, teniendo que ceder en algunas de ellas a la fuerza la fidelidad de los habitadores de Gerona. De algunas cosas particulares que en ello pasaron y de la alternativa de aquel gran suceso, sobre lo que dicen con extensión los cronistas, singularmente Zurita, no te dará pesadumbre leer lo que apuntó el citado Alfonzello en los libros de secretariato de Capítulo, de las cuales notas envié ya copia en los correos anteriores. También se habló del incendio de su curia acaecido en su tiempo. Nuestro Obispo era tan amado del Rey como aborrecido de los partidarios de Barcelona; que si estos le pregonaron con otros muchos como traidor a la patria, el Príncipe, mirándole como uno de los apoyos de su causa, le concedió en privilegio particular del año 1465 que pudiese así él como su hermano poner sobre el escudo de armas de su familia las del Rey. Tráelo Oldoino, que me ahorra decir más en esto. A este mismo afecto y gratitud del Rey debe atribuirse la gracia extraordinaria de conferirle el cancillerato de la universidad de Lérida, que por condición precisa de su fundador Don Jaime II, sólo podía proveerse en un canónigo de aquella iglesia. En escritura que he visto en la Curia episcopal de 1468, nuestro Obispo como canciller hizo nombramiento de subdelegado en la persona de Manuel de Monsuar, Deán de Lérida. A pesar de seguir con tanto tesón el partido real en las revueltas sobredichas, se quejó altamente de las violaciones de las iglesias que sus soldados y ministros hicieron y mandaron, tomándose la plata y alhajas de ellas, y saqueando particularmente el monasterio de Ripoll en 1464, donde se apoderaron del altar mayor o frontal de oro, muy semejante al de esta Catedral, de peso de 30 marcos de oro, con otras alhajas, según dice el citado Alfonzello. Entonces fue cuando nuestro Prelado escribió el libro que intituló Templum Domini, que ningún bibliógrafo refirió entre sus escritos, del cual vi un ejemplar en la biblioteca de la Catedral de Barcelona, en cuyas cartas se hará su descripción. Y que sea obra de nuestro Obispo consta no sólo de lo dicho allí, sino particularmente del testigo ocular Alfonzello, que además de expresar la causa porque lo escribió, que es la misma que el autor indicó en su prólogo, hace también la exacta descripción del libro con estas palabras: "Et inde coactus est componere unum aureum tractatum quem vocavit Templum Domini, in quo tractat quanta reverentia debeatur ecclesiis, ostendens quod apud Sarracenos templa etiam idolorum et falsorum Deorum fuerunt venerata, describendo malos et bonos, videlicet, qui in utraque etiam lege mosayca et evangelica bene vel male mortui sunt ex reverentia vel irreverentia templorum.”

El padre Roig dice que vio en el archivo de la iglesia de Barcelona un libro escrito por nuestro Obispo en que refiere con extensión las revueltas de aquellos tiempos, excediéndose, como supone, en acriminar algunas personas y abultar los hechos que pasaron. No dice más Roig, y creo que basten esas señas para tener por obra diferente la que él dice, de la que yo acabo de hablar.

Tampoco respetó este Obispo a la carne y sangre, cuando se atravesaba la causa de la iglesia. Así en 1470 excomulgó a Juan de Garriera (se encuentra Çarriera y Çariera), capitán de Gerona, casado con su sobrina Yolante, hija de Bernardo Margarit su hermano, por haber encarcelado a un clérigo de la Colegiata de San Félix. Las actas capitulares advierten que no atreviéndose nadie a tocar la campana en el acto de excomulgar a aquel capitán por respeto a su persona y poder, la tocó el Obispo por su misma mano.

El año siguiente 1471 propuso al Capítulo la erección de un colegio de niños de canto para el servicio de esta iglesia. Dotole más adelante, y comenzaron a servir en 1478, día 14 de agosto, puntualmente el mismo en que recibió la primera noticia por parte del Rey de Castilla Don Fernando el Católico, de las diligencias que se practicaban en Roma para honrarle con el capelo. Tardó esto en verificarse algunos años, como se dirá luego. En el de 1479 se halló en Barcelona en la muerte del Rey Don Juan II, acaecida a 19 de enero entre siete y ocho de la mañana, y como lo avisó él mismo al Capítulo en carta fecha el mismo día. En 1480 a 24 de mayo se hallaba aquí visitando y extrayendo algunas reliquias de los Santos Mártires Germano, Justuro, etc. Poco después de esto le nombró el Rey por su embajador al Papa Sixto IV, al Rey de Nápoles y al Dux de Venecia; y estando ya para emprender este viaje a 24 de marzo de 1481, encargó los pontificales a su auxiliar Don Basilio, Obispo Plonassense en Cerdeña, como consta de escritura que para ello se hizo dicho día y está en los Notul. de la cur. episc. Partió de esta ciudad dos días después, como dice un Cronicón coetáneo de San Salvador de Breda, de que hablaré en su artículo; el cual añade que esta embajada fue dirigida a Provenza y Génova, y con ocasión de la guerra que los Turcos hacían contra Italia. En otro artículo añade que fue enviado a Venecia. Lo que ejecutó en esta embajada refieren los historiadores. En carta que le dirigieron los jurados a 4 de febrero de 1483 y he visto en los Registros de ese año, le dan el parabién per haber, dicen, foragitat per miga de V. S. la tempeste de Italia é iniunga (f. iniuria) de la religio Xpiana, é donada introductio de pau é repós á la militant sglesia. Además le suplican que como hijo de esta ciudad proteja su solicitud de erigir en ella universidad, y logre las bulas del Papa, así como había alcanzado la licencia real. De esto último se hablará otro día. Los servicios que hizo a la iglesia durante su embajada le merecieron el honor de la púrpura romana, a la cual fue promovido día 15 de noviembre de 1483. Esto que dicen los escritores consta con más claridad, en la carta con que él avisó a esta ciudad su exaltación, que por ser tan curiosa como breve copiaré aquí de su original, que está en el archivo de la ciudad.

"Als magnifichs y savis los Jurats de Gerona amichs nostres carisimos. Yo titt. S. Lucie in Silice Presbiter Cardinalis Gerund. = Molt magnifichs y com á frares. Perque som certs pendreu pleer en nostre promocio á Cardenal, vos avisam com ayr plague á nostre Senyor lo Papa y lo Collegi dels R.mos Car.es pronunciarmos en Cardenal ensemps ab quatre altres Prelats, dels quals som lo segon jatsia indigne. Lo primer hun Arcabisbe de Thors Frances (Tours) de singular vida y doctrina: lo terç y quart dos barons Romans, y lo quint un Milanes. Perque siau (pone sian) certs serem ara Cardenal á tota honor vostra com dabans, y utilitat daqueixa ciutat, á la qual sobre totes altres portam affectio singular: y no mes. De Roma á XVI de noembre 1483. = Yo Card. de Gerona a vostra honor.”

Esta noticia se recibió aquí con mucha alegría, como era regular.

Por esta carta se ve también que no le dieron el título de Santa Balbina, como dicen los Episcopologios, sino el de Santa Lucia in silice. También consta de lo dicho cuan equivocados están nuestros Episcopologios, que le suponen Cardenal en 1476. Aunque en esto pudieron ser engañados por un Diario antiguo de Barcelona, que diciendo como el Rey Don Juan II puso la primera piedra del muelle de Barcelona en 1477, añaden que la bendijo el Obispo de Gerona, qui era Cardenal. Mientras este Prelado estaba ausente de su Sede, su Vicario general, el citado Alfonzello, instituyó el mismo año 1483 en la parroquial de Castellón de Empurias la fiesta de San Lope Confesor (V. reg. de la cur. episc.) Otras curiosidades he visto de ese mismo año. Tal es el pregón que hicieron los jurados a 18 de marzo prohibiendo severamente los juramentos y blasfemias para templar la ira de Dios que amagaba a este país con la epidemia que había en Rosellón. Al mismo tiempo impusieron la pena de azotes públicos a quien ocultase algún apestado procedente de aquel país. Más hicieron por el mismo motivo y por haberse manifestado la enfermedad en Barcelona. Deliberaron que por parte de la ciudad se enviase un peregrino a Santiago, a quien se entregasen nueve libras de las catorce que para ese efecto se habían recogido de limosna para la ciudad: item 52 libras más, de las cuales mandase celebrar cinco misas en Monserrate, por donde había de pasar para implorar la misericordia de Dios; y en Santiago comprase un cirio de 22 libras que ardiese en aquella iglesia, donde se emplease la restante cantidad en misas, rogando al Santo Apóstol por esta ciudad y su comarca. Nombraron para esta expedición a un tal Bartolomé Fresch. El Capítulo nombró por su parte y con las mismas condiciones a Bartolomé Triter, presbítero. Ambos salieron día 12 de abril de ese año, asistiendo antes en la Catedral a la misa y sermón, de donde se formó una procesión solemne que los condujo hasta el hospital de Santa Catarina. Mandaron acudir a ella a todos los niños de la ciudad, a quien se dio un dinero para que al regreso de la procesión diguen lo crit de Senyor ver Deu misericordia, y también al tiempo de la elevación de la hostia. Los romeros volvieron a 8 de junio, y fueron recibidos con la misma solemnidad. No cesando el peligro de la epidemia, mandaron repetir igual peregrinación hacia la mitad del julio siguiente. A todo esto nuestro Prelado se hallaba ausente en Roma, donde permaneció hasta su muerte acaecida a 21 de noviembre de 1484. La noticia llegó acá el 3 de diciembre inmediato. Dícese que era de edad de 80 años, y que fue allí enterrado en Santa María del Pópulo. De todo esto y de la inscripción que mandó después grabar (pone gravar) en Nápoles su pariente, Julio Moles habla Oldoino. Sólo añadiré que he visto una copia de su testamento y que la he copiado (a: Ap. núm. VII.).

BERENGUER DE PAU

Desde 1484 a 1506.

Canónigo de esta iglesia desde 1468, y precentor en 1472, hecho por su tío y antecesor Don Juan Margarit. Luego que se supo la noticia del fallecimiento de aquel Cardenal, se resolvió el Capítulo proceder a nombramiento de Obispo, congregándose para ello viernes a 10 de diciembre del mismo año 1484, y fijando para la elección el día 13 inmediato, en el cual salió electo por vía de escrutinio nuestro Berenguer, que a la sazón se hallaba en Roma muy estimado, como también su pariente Gerónimo Pau. Creo que esta circunstancia alentó al Capítulo a usar de su derecho antiguo, confiados en que las calidades del electo inclinarían a la aprobación el ánimo de su Santidad, a quien escribieron con fecha del mismo día y también los jurados. Era Papa a la sazón Inocencio VIII, que no podía olvidar los servicios del difunto Cardenal, y así luego que su sobrino se presentó con las cartas sobredichas, no sólo fue recibido con mucha humanidad, sino despachado como se deseaba. Dícelo el mismo electo en la contestación a los jurados fecha en Roma a 13 de febrero de 1485. Sin embargo de esto es cierto que no tomó posesión hasta el 3 de febrero del año siguiente. Hallábase ya en esta ciudad a principios de 1487, en que a 7 de enero hizo convite solemne a los jurados y todos los ciudadanos de Gerona, según dice una nota coetánea, y debió ser con ocasión de entrada en su diócesis. Los Episcopologios dicen poco de este Prelado. Yo hallo que en la peste que afligió a esta ciudad en 1490 nuestro Obispo, lejos de desampararla, asistió a una procesión de rogativa que se hizo al monasterio de Santa Clara, día 3 de mayo, llevando él mismo la Santa Espina que se venera en esta Catedral. El año siguiente 1491, a 16 de octubre, consagró en la misma a Fray Vicente, profesor de teología de la orden de los Menores, Obispo Geropolitano, con asistencia de los Obispos Francisco Tagatense y Bernardo Iponense. Entiendo que el Geropolitano es el fray Vicente Trilles, que se mantuvo casi siempre en Lérida, auxiliar del Obispo Cardenal Don Luis Juan del Milá. En 1493, a 7 de septiembre, entró en esta ciudad el Rey Don Fernando con su mujer Doña Isabel, que iban a tomar posesión de los condados de Rosellón y Cerdaña. Fueron recibidos con suma alegría e introducidos en la Catedral cantando el Te Deum, después de haber jurado, según costumbre, guardar las libertades e inmunidades de esta iglesia. Acompañaban al Rey Don Gerónimo de Albanell y Don N. Malferit. Esto dicen las actas capitulares y no más. El mismo año se imprimieron en Barcelona por Juan Rosembach algunos códices rituales de esta iglesia. Esta noticia nos conservó la prefacion al Misal de ella misma de 1557, que prohíbe el uso de estos que digo más antiguos. El año 1495 asistió nuestro Prelado a las cortes de Tortosa, donde a una propuesta del Rey respondió en nombre de todos con una majestuosa arenga, tomando por tema lo de Samuel a Saúl: unxit te Dominus in Regem, et tu liberabis populum ejus, etc. La he visto en el Manual de ese año en el archivo de esta ciudad. Acaso le tocó esta función como consejero que era del Rey, título que este Príncipe le dio cuando le nombró capitán a guerra de Gerona, junto con Mosen Terrades primer conseller en cap de la misma ciudad. La carta he visto original en el mismo archivo, fecha en Almansa a 20 de mayo de 1496. Este nombramiento fue con ocasión de la guerra que comenzaba con Francia, por cuya causa vino el Rey a esta ciudad, día 11 del agosto siguiente, donde recibió la nueva de la muerte de su suegra la Reina Doña Isabel de Castilla (Isabel de Portugal, reina consorte, esposa de Juan II, 15 de agosto), y mandó celebrar exequias solemnes a que asistió él mismo y que celebró de pontifical el Obispo: hiciéronse el día 12 de septiembre. Del mismo año 1496 nos queda memoria de un amplísimo jubileo que el Papa Alejandro VI concedió a toda esta diócesis por espacio de 22 días, desde el sábado de Lázaro hasta la dominica de Quasimodo. Fue comisionado para su ejecución el Arcediano mayor Juan de Margarit, que después fue Obispo. En 1499 renovó con el Capítulo la antigua constitución que privaba de toda porción a los canónigos y presbíteros de Capítulo, que pasaban un mes sin decir misa por negligencia. A 31 de agosto de 1500 estableció igualmente que la lectura de escritura que se tenía después de prima se mudase a las doce del día, en que podía asistir el clero en mayor número. Nada más nos queda que contar de los años siguientes hasta el de 1506 en que nuestro Obispo se despidió del Capítulo, día 17 de agosto, para ir a Sicilia, acompañando a la Reina, madre del Rey Don Fernando, a ruegos de este Príncipe. Sé que dejó entonces aquí por su auxiliar al Obispo Iponense Guillermo Serra. Apenas llegó a Nápoles murió día 5 de noviembre, cuya nueva llegó acá a 17 del mismo mes. Luego el Capítulo en prosecución de sus derechos convocó a elección de Obispo, fijándola en el día 5 de diciembre próximo: en el cual resolvieron postular a la Sede Apostólica por Obispo a Don Francisco de Aragón, sobrino del Rey de Nápoles Don Fernando, ya difunto (las actas capitulares dicen: nepotem ex filio Regis Neapolit.), e hijo de otro Don Francisco de Aragón, hermano de aquel Príncipe. Creo que efectivamente escribieron a su Santidad; a lo menos en un Registro de elecciones y confirmaciones de Abades que he visto en esta curia se halla el borrador de la carta, fecha dicho día y año. Nada se sabe de lo que hubo en ello, sino que esta silla se proveyó en otra persona, que fue

JUAN DESPÉS O DE ESPÉS.

de 1507 a 1508.

Acaso el Deán de la iglesia de Huesca y sobrino del Obispo de aquella silla Don Antonio Despés (V. Fr. Ramón de Huesca, Teatro de las iglesias de Aragón, tom. VI, página 307 y sigs.) No sé el día fijo de su provisión en esta Silla, sino que tomó de ella posesión a 11 de junio de 1507 por su procurador Pedro de Pueyo, Aragonés. Fue consagrado en Zaragoza. Hízose su entrada pública en esta ciudad a 18 del diciembre siguiente. Luego pidió al Capítulo permiso para asistir al coro con sólo sobrepelliz, sin capa, attenta temporis necessitate. A 4 de mayo de 1508 intimó la visita en la Catedral y diócesi. Todo quedó por hacer, constando que a 5 de septiembre vacaba la silla por su renuncia. Muchos años después, en 1515, tomó posesión del obispado de Urgel, el cual gobernó hasta su muerte en 1530. Por otra parte se sabe cierto que el sucesor, Guillermo de Boil, tomó posesión de esta Sede de Gerona a 14 de septiembre de ese año 1508. Como en el espacio desde 4 de mayo hasta el septiembre,

no hay noticia alguna de Obispo, queda lugar para un nuevo Obispo que nos indica Finestres (Historia de Poblet, tom. IV. pág. 98), llamado Guillermo Raimundo; el cual a 5 de julio de ese año concedió 40 días de indulgencia al altar de San Onofre de aquel monasterio. Ninguna interpretación cabe aquí, si no suponemos equivocación en aquel escritor. Y yo sospecho que ese Obispo Guillermo Raimundo es el sucesor Boil, que se llama alguna vez con ambos nombres. Menos sé cómo entender lo que dice Oldoino (tom. III, col. 338), que el Cardenal Julio de Medicis, después Papa Clemente VII, entre otras iglesias, gobernó como administrador esta de Gerona. Bástame por ahora proponer estas dudas. Las memorias ciertas de esta iglesia no dan de sí tales especies, y al pontificado de Don Juan Despés suponen inmediato el de

FRAY GUILLERMO RAMÓN BOIL

de 1508 a 1532.

El apellido de este Prelado me trae a la memoria la disputa que hay sobre el famoso Fr. Bernardo Boil, monje o ermitaño de Monserrate, primer Patriarca o Vicario Apostólico de las Indias, y últimamente Abad del monasterio de Cuxá: disputa, digo, muy embrollada sobre su patria, persona y oficios, por ser muchos los Boiles que entonces brillaron en la república civil y eclesiástica, de donde nació que la profesión y sucesos de uno se atribuyen a otro. Así es que a nuestro

Obispo le confunden algunos con el Fr. Bernardo, que fue tío suyo, según parece: otros le hacen religioso Mínimo, vestido por la mano de San Francisco de Paula. El padre Caresmar en una Disertación que escribió sobre esta familia, después de hacerle natural de Tarragona, le supone monje de Ripoll, y sucesivamente Prior de Meyá, prebenda filial de aquella abadía. Roig viene a decir lo mismo. A estos escritores, que no alegan prueba alguna de su opinión, opondré yo los documentos que voy a citar por lo tocante a la persona de nuestro Obispo, dejando para el fin de mis viajes la Disertación sobre el célebre Fr. Bernardo, que no te pesará leer.

Pues señor, nuestro Obispo era natural de la ciudad de Valencia, donde su familia nobilísima, descendiente de Aragón, estaba ya de antiguo arraigada con el señorío del lugar de Manises y de otros. Consta esto del epitafio de su sepulcro y de las actas capitulares, que en varios artículos expresan claramente la patria y alcurnia de este Prelado. Dícenlo también las memorias del convento de Santa Engracia de Zaragoza, de que hablaré luego. Hízose monje de la orden de San Gerónimo en el monasterio de Cotalva, cerca de Gandía, el cual gobernó como prior, siendo el 25 de ellos. Desde allí pasó con el mismo encargo al de Santa Engracia, cuya prelacía fue el cuarto que la obtuvo, y por dos trienios incompletos, desde el año 1502 hasta el 1508, en que fue promovido al obispado por el Rey Católico. Esto leí en las Memorias de aquella casa, que en 1661 escribió el P. Fr. Miguel Palain (: Palaín), natural de Graus; el cual dice que las bulas de la promoción al obispado de nuestro Boil existían entonces en aquel archivo, donde debió dejarlas como en prenda de lo que la casa le dio para la expedición de ellas. El mismo escritor cuenta las varias obras que hizo en sus dos prioratos, y son: la sacristía, el busto de plata de San Lupercio, la imagen de San Gerónimo entera y también de plata, que aún existe en el relicario, con las armas de los Reyes Católicos, trabajada por maestre Tapias en Barcelona, la cena y juicio del refectorio, y algunas imágenes que había en la escalera principal, pintado todo por el maestre Ponte, pintor del Rey Católico, año 1505. Omito otras varias pequeñas noticias, y vengo ya a las que acá tenemos de nuestro Obispo.

Sábese, pues, que tomó posesión de esta Silla día 14 de septiembre de 1508, y que a 30 del octubre inmediato hizo su entrada pública en esta ciudad. Las Actas capitulares, al hablar de él en este acto, dicen que era olim Prior monasterii Sanctae Engratiae civitatis Caesaraugustae, ordinis Sancti Hieronymi, con lo cual se confirma la verdad de lo dicho. Dedicose tan pronto al desempeño de sus obligaciones, que en el día 16 del inmediato noviembre ya comenzó la visita de su Catedral. Desde esta época son continuas y ciertas las memorias de su existencia en esta ciudad en los Registros de todas clases, que es ocioso citar. En la dominica II de diciembre de 1509 fulminó excomunión contra los que a 11 de noviembre anterior habían invadido la iglesia del lugar de Santa Pelaya durante los oficios divinos, matando en ella a algunas personas, y cometiendo los excesos horribles que refieren las Actas capitulares. Entre otras circunstancias de aquel anatema se lee allí mismo que acompañaban al Obispo doce canónigos con capas pluviales negras y cruz cubierta con velo también negro; y que al pronunciar el Prelado la excomunión arrojaron todos en tierra y pisaron las candelas negras que tenían encendidas, las cuales, recogidas después, fueron arrojadas al río Ter. Agravó la censura en los dos días siguientes, arrojando contra los reos tres piedras fuera del templo al tiempo que se decía el salmo Deus, laudem, etc., todo conforme al rito usado.

A 29 del octubre anterior había celebrado la primera misa de pontifical en esta iglesia, haciendo antes publicar en toda la diócesi que los que asistiesen a ella ganarían la indulgencia concedida por el Papa Julio II. Con esto no es extraño que acudiesen quince mil personas, como dicen las Actas. Este concurso obligó al Obispo a decir toda la misa en la cátedra alta, a espaldas del altar mayor, y al clero a que se colocase en el presbiterio. Otra función semejante hizo veinte años después, día 8 de septiembre, en la cual se halló su pariente Don Gaspar Mercader, canónigo de Barcelona y poco después de esta iglesia. Hallose en las cortes de Monzón de 1510, celebradas por el Rey Don Fernando, y también en las que dos años después convocó allí mismo su mujer Doña Germana. Al mismo tiempo cuidó de imprimir Breviarios para su diócesis, según se colige de algunas enunciativas de las Actas capitulares, en 1511. Visitando la iglesia de San Feliu de Guixols en el mes de agosto de 1515, examinó per ignem el Santo Sudario, que se guardaba en la ermita de San Telmo de aquella villa, y de consiguiente le declaró legítimo y aprobó su veneración. En estos y otros ejercicios pastorales le hallamos por acá ocupado hasta el año 1520, que es el primero en que consta que no celebró órdenes, y en que suena su visitador y coadjutor Don Juan de Cardona, Obispo Plonacense. Más adelante, en 1524, suena junto con este Lorenzo, Obispo Aurense. A 21 de septiembre, 1525, ordenaba aquí de licencia del Prelado Don Pedro Fernando, o Fernández, de Jaén, Obispo Drivascense, el cual había sido consagrado en Roma a 2 de abril del mismo año. Desde 1527 se nombra su Vicario general Don Juan Miralles, Arzobispo de Tesalónica, en cuyo oficio duraba confirmado de nuevo a 24 de septiembre de 1532. Todo esto fue necesario durante la ausencia de nuestro Obispo de esta diócesi, y su permanencia en la corte Romana por espacio de ocho años, como dicen las Actas Capitulares hablando de su regreso; y pues volvió a principios de 1528, es claro que no partió de aquí hasta el 1520, que es el primer año en que se nombran sus auxiliares. La causa del viaje no está averiguada; pudieron ser encargos del Rey, o negocios particulares de su dignidad: mas ni de uno ni de otro hay noticia por acá. Lo cierto es que alcanzó allá el fin del pontificado de León X, y se dice que fue el primero que avisó su elección a Adriano VI, que se hallaba en Victoria, adelantándose el correo que él destinó a cuantos se le enviaron en aquella ocasión. Ignoro si se halló en el saco de Roma por las tropas de Carlos V, verificado en 1527, pues es cierto que regresaba de Italia por mar en el diciembre de ese año, y que le apresaron por las fiestas de Navidad unos piratas Franceses, que le condujeron a Marsella, donde estuvo hasta julio del año siguiente, rescatado de aquella infelicidad por la liberalidad de este clero y pueblo. La consideración de los ultrajes que en aquella ciudad recibió con los doce familiares que le acompañaban, y la larga ausencia de su iglesia, obligó al Capítulo a hacerle el recibimiento acostumbrado en la primera entrada. El pueblo salió alborozado con el más vivo afecto. El Obispo venía con barba larga, pobre y quebrantado; los familiares con tunicelas en traje de cautivos. En resolución, lo que hubo en la entrada solemne de este Obispo lo verás en la nota adjunta (a: Ap. núm. VIII.). Sucedió día12 de julio de 1528
No fue menor la gratitud de nuestro Prelado, que se dedicó con nuevo esmero a remediar las necesidades de sus feligreses, afligidos por aquellos años con sequías y otros males. Una de las cosas que dispuso con su Capítulo para implorar del cielo el beneficio de la lluvia fue que se dijese en la ciudad sin cesar el salterio, repartiendo las horas del día y de la noche entre los cuerpos eclesiásticos de ella. La curiosidad de esta oración continua me ha hecho copiar el artículo adjunto de las Actas capitulares, donde lo verás más claro (a: Ap. núm. IX.). También ordenó varias procesiones de rogativa pro pluvia, y una muy numerosa a San Feliu de Guixols llevando la cabeza del Santo Mártir Félix, que allá fue despeñado en el mar. Resolviose esto a 9 de marzo de 1529, suscitándose al mismo tiempo en el Capítulo la duda, si debía mojarse o no la dicha cabeza en el mar (an sit spargendum aqua), o rociarse con ella. Hubo ya entonces quienes se opusieron a esto como a superstición, mas prevaleció la costumbre; y así en esta procesión como en las que se hicieron por la ciudad, cualquiera imagen o reliquia que se llevase en ella, o la sumergían en las fuentes, o la rociaban a lo menos. También resolvió con los jurados que fuesen a Santiago dos peregrinos, uno por la ciudad y otro por el Capítulo, al modo que se hizo en uno de los pontificados anteriores, que ahora no me acuerdo cuál es. Mas la disposición y ceremonias del de este año van notadas en la adjunta relación, que no te disgustará (b: Ap. núm. X.). Todo esto es del año 1529, al cual, y al día 5 de abril, pertenece la constitución que hizo con su Capítulo, que en adelante, cuando se dijese la Aña. Regina coeli se arrodillase todo el clero de cara al altar mayor, como hasta allí, según dice, no se arrodillasen hasta el ora pro nobis Deum. Antes de eso, y a 6 de febrero, había tenido noticia de la muerte de su hermano N. Boil, Señor de Manises. Las Actas no expresan más. El Capítulo comisionó dos de su cuerpo que subiesen con vestidos de luto a darle el pésame. De estos tiempos es la noticia de la maza de San Benito, de que se habló en los correos anteriores. Hallábase ya nuestro Obispo muy indispuesto de mal de piedra y con muchas llagas en las piernas el año 1531; mas con todo eso continuaba su asistencia a los divinos oficios, y para poderlo hacer con menos incomodidad, a instancias suyas el Capítulo le concedió, día 12 de octubre, que pudiese estar en el coro sentado, y quedarse en él, cuando el clero salía a alguna procesión. Agravándose la enfermedad, pidió al mismo cuerpo a 25 de noviembre inmediato permiso para enterrarse en el refectorio antiguo, que con esta ocasión se convirtió en capilla por nuestro Prelado, como hoy se ve con la advocación de Nuestra Señora del Claustro, por haberse trasladado a ella la imagen de del mismo título, que estaba donde hoy es el altar de Nuestra Señora de Bellulla. Esta traslación se verificó a 23 de marzo de 1532, siendo este suceso una prueba del afecto y atención del Capítulo al Obispo, por cuyo respeto se sosegó la gran contradicción que hubo en quitar la imagen del claustro. Finalmente, el Prelado, próximo a morir, recibió el viático día 21 de noviembre de 1532, y murió el 28 siguiente a las tres de la tarde, tan pobre como cargado de deudas, por cuya razón sólo se le hizo funeral mediano sin capell ardent, cual se hacía a los demás Obispos. No es poco elogio el que hacen de nuestro Prelado las Actas capitulares, diciendo que no tenía acá pariente ninguno que lo llorase e hiciese el duelo de costumbre. Esta ceremonia desempeñaron sus familiares; pero lágrimas no fue menester procurarlas, que hartas derramaron los pobres y todos los de la ciudad. Porque cierto, era Prelado de gran mansedumbre y caridad. Su cuerpo se depositó interinamente en el pavimento delante del altar de dicha capilla, de donde los años siguientes se trasladó a un sepulcro de mármol al lado del evangelio de la misma, que corresponde poco a la pobreza en que murió su dueño. Yo no dudo que los de su familia cuidaron de construirlo conforme al mérito del Prelado. Lo cierto es que no hay en esta Catedral otra pieza que le aventaje en gusto. Está la urna colocada debajo de un arco o nicho, sobre ella hay una estatua de Obispo en ademán de dormir sosteniéndose la cabeza con la mano derecha, y en parte más elevada el escudo de sus armas, en que figura un buey (bovis, bou) y un castillo. En el plano hay esta sencilla inscripción:

Ecce Boill stirpe natus nobilique Guilelmus

Amena patria Valencie regni.

Hic pastor vixi per tot discrimina rerum

Ut requiescam bone viator ora.

M.D.XXX.II.

Muerto el Obispo Guillermo Boil, aunque los canónigos trataron luego de pedir por sucesor a Don Juan de Margarit, sin embargo no fueron oídos tan pronto, que no pasase año y medio antes de ocupar esta silla. Acaso en este hueco podrá creerse que fuese nombrado a ella Don Gaspar de Ávalos, Murciano, Arzobispo después de Granada y de Santiago, y Cardenal de la S. R. I.
Oldoino (tom. III, col. 688) copia el epitafio que este ilustre Prelado tiene en la Catedral de Santiago, donde se cuenta esta iglesia de Gerona entre las que gobernó. Y será así que fue nombrado a ella; mas ni de posesión ni de otro acto suyo, ni aun de su nombre hay memoria en ninguno de los registros de aquel tiempo. Antes es cierto que desde la muerte del Sr. Boil hasta la provisión de Margarit, las Actas capitulares siempre suponen vacante la iglesia, y se dijeron 
siempre la oración y preces pro futuro Pastore. Así que quede esto dicho como dudoso, puesto que por otra parte no altera la cronología de estos Prelados, de los cuales el sucesor fue

JUAN DE MARGARIT

de 1534 a 1554.

Fue sobrino del otro que dijimos del mismo nombre y apellido, y de un pontificado tan ilustre como el de su tío. Era también hijo de esta ciudad, y canónigo y Arcediano mayor de su Catedral ya desde el año 1494, y de 1504 Prior comendatario de San Pedro Cercada: hombre de mucho saber y talento político, y como tal ocupado en los negocios más arduos de la iglesia, asistencia a cortes y concilios, etc. Luego que murió el Obispo Boil, y aun el mismo día, el Capítulo resolvió escribir al Rey pidiendo por sucesor a su Arcediano, ocupado entonces en la testamentaria del difunto. Sobre su gran mérito alegan la experiencia y conocimiento de los negocios eclesiásticos. Es regular que los jurados pidiesen lo mismo. Mas no tuvo efecto la demanda que renovaron el año siguiente 1533 a 2 de mayo, habiendo visto la buena acogida que le hizo el Emperador en las pocas horas que descansó en la casa de postas de esta ciudad el día 21 del abril anterior. Con todo eso su nombramiento se difirió un año hasta el abril de 1534. Llegó acá la noticia de ello a 10 de dicho mes, y tomó posesión el 27 de julio inmediato por su procurador el canónigo Pedro Fernando Felices. Con esta ocasión dicen las Actas, que las bulas habían sido protractae per annum et medium. Hizo su entrada pública día 6 de agosto. A 23 de noviembre partió para Barcelona para consagrarse, y volvió tan pronto, que domingo día 13 de diciembre ya celebró su primera misa de pontifical con indulgencia particular, según se dijo de los Obispos anteriores. A fines del año de su licencia daba órdenes en esta ciudad Francisco, Obispo Fesseñ o Fessano, que por otras memorias sé que ya estaba aquí en 1529, y consagró un altar de San Antonino en el convento de Dominicos. Otro hubo en 1539 llamado Don Baltasar de Heredia, Obispo Cirenense. Otro Obispo coadjutor tuvo años adelante, que fue Fr. Domingo Romeu, Dominico, Obispo de Utica, que después de muchos años de lectura en esta Catedral y la prelacía de su convento, fue creado Obispo en 1544. Las actas capitulares nos conservan esta nota: "Die jovis XIX junii 1544 Rmus. Dominus Episcopus Uticensis Fr. Dominicus Romeu, magnus theologus de ordine Praedicatorum, qui multos annos verbum Dei in hac urbe evangelizavit, octavo die Corporis Christi fecit processionem vestibus episcopalibus et mitra ornatus. Sit ad laudem Altissimi et ad multos et jocundos annos: quia hic dies primus quo ipse incepit officium pastorale exercere.” Era natural de Cervera, hijo de Antonio Romeu, notario, donde fundó algunas obras pías. En 1559 fundó en esta Catedral sermón para todos los domingos del año con limosna de seis sueldos. Permaneció siempre en esta ciudad, donde murió a 5 de enero de 1563 en la casa dicha el arcedianato mayor. La nota del Registro de la curia de ese año donde esto se lee, le llama sufragáneo del Obispo de Gerona. Obtuvo en encomienda el priorato de San Pedro Cercada desde el año 1551 hasta su muerte.

No extrañes esta digresión: sabes que no pierdo ocasión de hablar de los Obispos auxiliares, y de este como de todos dije lo que he hallado de cierto y averiguado. Ahora volvamos a nuestro Prelado Don Juan de Margarit, que desde luego hizo varias constituciones; trató de reimprimir Misales y emprendió otras cosas útiles a su diócesi. Comenzó la visita de la Catedral a 1.° de enero de 1535, mas tuvo que interrumpirla a fines de marzo para visitar al Rey que venía a Barcelona. A la misma ciudad volvió en febrero de 1536 al parlamento general que se juntó después de la conquista de Túnez. Convocado particularmente al concilio de Mantua, se propuso asistir a él, aunque tan viejo, y lo intimó al Capítulo en febrero de 1537, mas no lo verificó. Parece que a pesar de la satisfacción con que fue recibido en esta ciudad, no le faltaron enemigos crueles desde los primeros días de su pontificado, que tiznaron su honor calumniándole ante el Rey y el Papa de varios delitos, y entre ellos de herejía. Tuvo por compañero en esta tribulación al Abad de Bañolas Don Miguel Sampsó, hijo también de esta ciudad. Sus jurados y el Capítulo se mantuvieron firmes en la defensa de ambos, mayormente cuando fueron citados a Roma a principios de 1539, escribiendo cartas enérgicas en su abono así al Papa como al Rey. De este último se conserva en el registro de Actas capitulares la contestación al Capítulo, en que exime de aquel viaje a los acusados, y que por serles tan en abono copiaré a la letra: "A los venerables y amados nuestros los canónigos y Cabildo de la iglesia de Gerona. = El Rey. = Venerables y amados nuestros. Vimos lo que escribis sobre la citacion del Obispo vuestro Prelado y del Abad Sampsó, y tenemos crehido que procede todo de pasion. Lo qual esperamos que se remediará por lo que tenemos scripto á Roma, y entretanto no les convendrá acudir a la citacion, pues allá se dará la razon que conviene. Y vosotros hiziestes bien en avisarnos dello, y lo mismo hareis de qualquiera otra cosa que suceda, stando siempre conformes con el dicho Obispo, como lo haceis: que Nos lo recibiremos en mucho servicio. Dat. en Toledo a XXVIII de abril, año MDXXXVIIII. = Yo el Rey. = Comalonga, Secret. = Maius, Vic. =”.
Nada más he sabido de esto, ni de los autores y calidad de la acusación, sino que el Prelado disgustado de ella, o porque creyó que ya su persona no sería útil en esta Sede, solicitó del Emperador ser trasladado a la de Tortosa, vacante por muerte de su Obispo Don 
Fr. Antonio de Calcena. Lo cual sabido por los canónigos y jurados escribieron a 20 de marzo de 1540 al Monarca, rogándole que no les privase de su Pastor, haciendo de él grandes elogios. El 31 del mismo el Obispo tuvo a su Capítulo un grave razonamiento, asegurándole que no desamor de esta iglesia ni deseo de mayor renta en la de Tortosa le obligó a pedir su traslación, sino la malignidad de sus émulos y perseguidores. Va copia de él (a: Ap. núm. XI). En fin la borrasca calmó, y el Prelado continuó gobernando pacíficamente su diócesis, y ordenando algunas cosas curiosas y notables para la disciplina. En 1539 a 6 de septiembre hizo un grave decreto sobre la decencia del clero en el coro, prohibiendo las confabulaciones y aptitudes menos decorosas. En esta y otras constituciones usaba de gran copia de doctrina, y era tan fecundo que persuadía fácilmente lo bueno, aunque fuese arduo y contra la corriente. En 1540 a 17 de abril, prohibió que los mendigos subiesen al coro alto a pedir limosna durante los oficios, para evitar la incomodidad del hedor, etc., y se contentasen con pedirla desde el coro bajo. Exceptuó de esta ley a las cuatro órdenes mendicantes, permitiéndoles subir al alto a pedir limosna en los sábados a la hora de vísperas, según costumbre. A los cuestores por los pobres ocultos o vergonzantes se negó enteramente la entrada en el coro, encargando esta limosna a dos beneficiados. El mismo año 1540 pasaron por esta ciudad ciertos anacoretas Esclavones, que venían de Jerusalén o iban en romería a Santiago. Dióseles permiso para predicar en esta Catedral, y lo verificaron en lenguaje italiano. Así las Actas capitulares, de donde es todo lo que voy refiriendo. En 1541 a 12 de octubre, resolvió a instancias del Rey que se hiciese oración continua, como la que dije en el artículo anterior, por la prosperidad de la expedición contra Argel, y al mismo tiempo que se procediese con excomuniones contra los facinerosos o compañías armadas que llamaban Delats, y no sé por qué. Del mismo año hay algunos estatutos sobre la ceremonia del Obispillo de Inocentes, de que se dijo en lo de ritos. Tras esto en 1542 a 12 de abril abrió segunda visita de su Catedral, con un elocuente discurso sobre la conducta honesta del clero y buen orden del coro, puntos de que trataba con frecuencia, y siempre con calor y erudición. También se dio entonces comisión a los canónigos Narciso Reig y Juan Torrell, para que corrigiesen el Misal de esta iglesia en estado de poderse entregar al impresor de Barcelona. No sé si esto se verificó: lo que consta de las actas es que el Misal se imprimía en Lyon en 1546, y que presentándose algunos pliegos al Capítulo día 4 de mayo parecieron muy bien, y en consecuencia Obispo y Capítulo concedieron a Juan Gordiola, impresor de Barcelona, a cuya costa se hacía la edición, privilegio exclusivo de ella por quince años en esta ciudad y diócesi. Más adelante se reimprimió con la prefacion del mismo Torrell, Vicario general de nuestro Obispo, en Lyon, en la oficina de Cornelio Septemgrangiis en 1557, del que posee un ejemplar el Sr. Marqués de Capmany, sujeto muy curioso y versado en las antigüedades del país. Por ese tiempo pasó por aquí una Reina fingida o verdadera, la cual se presentó al Capítulo, donde pasó lo que dice la nota adjunta (a: Ap. núm. XII.). Más cierta es la llegada a esta ciudad del Cardenal de Portugal, Legado del Papa, para tratar la paz entre España y Francia. Recibiolo con solemnidad el Duque de Alba, Capitán general del ejército Español acantonado acá para contener las tentativas del de Francia, día 24 de septiembre de 1542. A los cincuenta y seis días regresó por acá dicho Legado mal satisfecho del Emperador. Detúvose hasta el 12 de diciembre, en que tomó el camino de Perpiñán, de donde volvió el 22, no atreviéndose a pasar la Francia. Con esta ocasión asistió a los oficios de la Catedral, y el Capítulo le cumplimentó con los regalos entonces acostumbrados de gallinas, vino, frutas, etc. El año 1543 dio ocasión a nuestro Prelado y su Capítulo de mostrar su piedad y valor en las nuevas tristes de la invasión de los Franceses en el Rosellón, y del desembarco de los Turcos en las próximas costas a principios de octubre, en que destruyeron a Rosas, Palamós y otras villas. De este género hubo en los años siguientes continuas alarmas, y en todas se acudió con dinero, gente y rogativas, cosas en que brillaba el ingenio de la caridad. En el agosto de 1547 se hallaba este Obispo en las cortes de Monzón, donde al mismo tiempo se convocó concilio provincial. El síndico destinado por este Capítulo estuvo encargado de proponer dos cosas importantes a la provincia: primera, si convendría procurar algún remedio en que las causas beneficiales se tratasen en primera y segunda instancia ante el ordinario, para evitar los gastos de los que indistintamente eran citados a Roma: segunda, si convendría pedir al Papa el uso del rito Romano, atendido que muchos ignoraban el de sus iglesias Catedrales. El deseo que esta y otras iglesias manifestaron en adoptar el Breviario de Quiñones, se convirtió después en repugnancia, cuando se trató de admitir el de San Pío V, como se dijo ya. Sin embargo de esto, nuestro Obispo no cesaba de procurar a su diócesi los códices litúrgicos, y en este mismo año dispuso un Ordinario que se imprimió en Lyon dos años después. Al mismo tiempo que esto se disponía, es a saber en octubre de 1548, nuestro Obispo hospedó magníficamente al Príncipe Don Felipe, que pasó por aquí en su viaje a Augusta, con motivo de la enfermedad de su padre. Fue esta ciudad la primera donde entró con pompa por tomarse de ella el título de Príncipe en Cataluña. Por estos tiempos se trataba de la continuación del concilio de Trento. Carlos V, que fue el principal móvil de aquella asamblea, y que exhortó a todos los Prelados Españoles a asistir a ella, escribió al nuestro con fecha de Augusta 21 de diciembre de 1550, que puesto que su ancianidad y muchos achaques no le permitían hallarse en el concilio, nombrase un procurador docto y prudente que acudiese a Trento para los principios o mitad de abril de 1551. Estaba el Obispo en Barcelona, desde donde, con fecha de 19 de febrero de este último año, respondió a S. M. que había nombrado para que asistiese en su nombre al concilio al Obispo Jubí, que es, dice, muy buen teólogo, y bien docto en otras facultades y buen religioso de la orden de San Francisco; añadiendo que no podía partir antes de la Pascua por hallarse obligado a predicar diariamente durante la cuaresma, que ya tenía comenzada en la Catedral de Barcelona. Ambas cartas van copiadas de las Actas capitulares de ese año, fol. 117 (a: Ap. núm. XIII.). El Obispo nombrado procurador se llamaba Fr. Juan Jubí o Jubin, era titular Constantinense, de quien ya hablaré en el Viaje de Barcelona. Nicolás Antonio asegura que se halló en dicho concilio en 1551; mas yo no lo encuentro entre los procuradores de Obispos en la edición del concilio hecha por Gallemart. Con el motivo de dicho concilio pasaron por esta ciudad, día 8 de octubre de 1551, ocho o diez Obispos Españoles, que al mismo tiempo acompañaban al Rey de Bohemia Maximiliano, casado con Juana, hija de Carlos V. Los cuales al otro día oyeron misa en esta Catedral, que dijo el Obispo de Zamora, y por la tarde partieron para Rosas, donde los esperaba la escuadra de Andrés Doria, Príncipe de Melfi, para conducirlos a Italia. Acá se hospedaron en el palacio episcopal. Nuestro Prelado se quedó acá empleando lo poco que le quedó de vida en gobernar y enriquecer esta iglesia con varias dádivas; entre las cuales es notable una rica tapicería con dibujos de la historia de David y del Hijo pródigo, que regaló. El mismo año 1551 acabó también varias obras con que engrandeció y adornó el palacio episcopal. Poco antes de morir recibió el aviso del casamiento del Príncipe Don Felipe. Va copia (a: Ap. núm. XIV.). En 1554, a 16 de marzo, pasó el Cardenal Legado Poggio hacia Perpiñán: hízose recibimiento como al otro Legado anterior. A 7 de mayo intimó el Obispo visita en la Catedral. Finalmente murió domingo, día 21 de octubre de 1554, entre seis y siete de la tarde. Depositose el cadáver interinamente en la nueva capilla de nuestra Señora de los claustros, de donde al cabo de cinco años lo trasladaron a la sepultura del coro. Dicen que murió de edad de 86 años, lo cual no se tendrá por inverosímil, si a los 20 años de pontificado añadimos los cuarenta, por lo menos, en que fue Arcediano mayor, y la edad regular que debía tener para entrar en esta dignidad. Una cosa no quiero omitir que hace notable la historia de este pontificado, y es que este Obispo es el primer juez apostólico del tribunal llamado del Breve, por el que expidió el Papa Paulo III, día 5 de junio de 1540, a instancias del Emperador Carlos V, dándole la facultad de juzgar en los delitos atroces de los eclesiásticos. Esta gracia era para su persona, aun cuando fuese trasladado a otra silla; mas después el Papa Julio III se la confirmó al mismo como Obispo Gerundense para él y sus sucesores, día 18 de marzo de 1551. Estos documentos con la historia de este tribunal, quejas en la corte contra él, etc., se podrán ver en la obra que Juan Luis López publicó en Barcelona en 1696 con el título Defensio iuris privati, etc. Por último, se me olvidaba la noticia de haber obtenido este Prelado la abadía del monasterio de Gerri en encomienda, desde 1534 hasta 1541, como se dirá en aquel catálogo.

ARIAS GALLEGO

de 1555 a 1565.

De linaje noble y creído natural de Jerez de los Caballeros. Lo que puedo decir es que el Papa Paulo IV le llama clérigo Pacense por la diócesi de Badajoz, en las bulas que despachó a su favor, día 8 de abril de 1556. La muerte del Papa Marcelo II y algunos otros negocios atrasaron la confirmación pontificia del nombramiento que un año antes había ya hecho Felipe II en nuestro Obispo, quien lo notificó al Capítulo con su carta fecha en Zaragoza a 18 de abril del año anterior, la cual dicen las Actas capitulares que contentó mucho por la ternura de sus expresiones. Continuó en Zaragoza, donde era Inquisidor aun después de tomar posesión de esta Sede, en 11 de junio de 1556. Finalmente llegó a esta ciudad a 18 de noviembre siguiente. Era sujeto muy docto y muy amante de la gravedad y propiedad en el culto divino, del cual mientras estuvo aquí, trabajó por desterrar ciertas ceremonias y prácticas que quedaban de los tiempos pasados. Así tratándose el año 1560 a 29 de noviembre de hacer una procesión de rogativa pro pluvia, se negó a celebrar de pontifical en la iglesia de San Francisco, ya que el Capítulo no consintió que se omitiese, como él deseaba, la práctica antigua de mojar las cruces en la fuente de la plazuela llamada del vino. A él se debe también la total abolición de la ridícula ceremonia del Obispillo de Inocentes, aunque no se verificó hasta algunos meses después de concluido su pontificado. Lo más notable de él es su asistencia a la conclusión del concilio de Trento, para la cual fue convidado por el Rey en el mes de octubre de 1561. Era nuestro Obispo sexagenario y cargado de achaques; y con todo eso se puso en camino para aquella ciudad a 22 de noviembre inmediato, a donde llegó antes del 8 de febrero siguiente, escribiendo ya ese día al Capítulo. Habíase llevado consigo como teólogos al doctor Masó, profesor de letras sagradas y beneficiado de esta Catedral, y al maestro Fr. Pedro Mártir, Dominico, que creo es el Pedro Mártir Coma, después Obispo de Elna. Al tiempo de su despedida sobre la exhortación acerca de la vida honesta del clero, en que era frecuente, encargó estrechamente la corrección en la impresión de nuevos Breviarios de esta diócesi.

El papel que nuestro Prelado hizo en el concilio consta de los lugares siguientes de la historia de Pallavicino.

1. Lib. XVII, cap. XI, núm. 15. Jam dimissus erat conventus, etc.

2. Lib. XXIII, cap. VIII, núm. 4, circa med.

3. Vid. etiam Psalmaeum part. 2 Collect. monument. conc. Trid. (concilio Tridentino, de Trento) pág. 360 et 361, ubi nostri cum laude meminit.

Restituyose a la silla día 5 de marzo de 1564, y como luego en el septiembre se convocase concilio provincial para la admisión del Tridentino, partió para él día 22 de septiembre, de donde regresó a 20 de diciembre, consagrando al paso la parroquial de Santa María de Calella, día de San Andrés. Ya diré algún día de propósito como en el concilio provincial se suscitaron algunas dudas sobre cinco o seis artículos, que impedían la entera admisión del Tridentino, y cómo sobre ellos se consultó al Papa. Nuestro Obispo hizo acá lo que Don Antonio Agustín en Lérida, que fue empeñarse en que se admitiese, a pesar de lo dispuesto en la provincia; mas el Capítulo estuvo firme a lo que en ella se dispusiese. En agosto del mismo año el Prelado pidió al Capítulo le concediese para su sepultura aquel mismo punto del presbiterio, en que dicha la misa de nuestra Señora los sábados por la mañana, y rezados los salmos penitenciales, solía colocarse el hebdomario para decir las letanías por los difuntos. Concediósele con tal que no pusiese escudo de armas ni inscripción. Pidió además que el Capítulo costease su funeral, quia ipse, dicen las Actas, intendebat mori pauper. Ninguna de estas cosas fue menester, porque nuestro Prelado fue trasladado el año siguiente a la silla de Cartagena, donde murió, según dicen, a 27 de abril de 1575.

A 27 de octubre de 1565 ya se notificó al Capítulo la provisión del sucesor, que fue

PEDRO CARLOS O CARLES

de 1565 a 1572.

Así lo llama el proceso del concilio provincial de 1567 que existe en Tarragona. Era de noble linaje, doctor en teología y de la orden de Santiago. Tomó posesión al día siguiente 28 de noviembre por procurador. Él se hallaba ya en Barcelona a 26 de abril de 1566. Aun estando él ausente, es a saber, a 5 de abril de ese año, hizo el Capítulo constitución, aboliendo para siempre las representaciones de las tres Marías en Pascua, y las colaciones de la tesorería y claustro en el Jueves Santo. También es del mismo año la absoluta prohibición del Obispillo. Estos bienes se deben a las instancias del Prelado anterior. Estaba aquí ya el nuestro día 27 de mayo del mismo año, en que propuso al Capítulo la erección del Seminario Tridentino, operación que por todos respetos debió ser la primera del nuevo Obispo. Tratose el negocio con tanto calor, que a los dos años estaba ya concluido y verificada la erección de la casa con su dotación, como diré otro día. El año siguiente 1567, por noviembre, se hizo el concierto con Miguel Ortiz, impresor de Barcelona, para que imprimiese 700 Misales Gerundenses, 1500 Breviarios y otros tantos Diurnos. Por ahora no sé si esto se verificó; aunque habiendo tardado a admitirse acá el Breviario Romano hasta 1574, no extrañaré que se imprimiesen, como hicieron en Lérida, aun después del decreto de San Pío V. Este mismo año en que vamos, 1567, introdujo acá los padres Observantes de San Francisco en lugar de los Claustrales. El resto del pontificado lo empleó en promover y consolidar la observancia del concilio Tridentino, en lo cual, como en todo lo demás, procedía con tan buen modo y suavidad, que las Actas hacen a cada paso el debido elogio de tan recomendables cualidades. Así fue general el sentimiento que causó su muerte, acaecida a 1.° de junio de 1572. Tiene su entierro en la sepultura del coro. Le sucedió


FR. BENITO DE TOCCO

de 1572 a 1583.

Monje Benedictino de Monserrate y dos veces Abad de aquella casa, del cual hablé ya en el Viaje de Vique, donde fue también Obispo, y de cuya iglesia fue trasladado a la nuestra a 20 de noviembre de 1572. Hallose en el concilio provincial del año siguiente, y en cuantos se celebraron después. En su tiempo, y no sin su influjo, se admitió aquí el uso del Breviario Romano, y se abolió el de decir la Salve Regina al fin de la misa, sustituyéndose en su lugar el evangelio In principio, conforme al Misal de Roma. Ambas constituciones son del 1574, como se dijo en lo de ritos. El mismo año, día 21 de marzo, bendijo solemnemente la campana de las horas, poniéndole el nombre de San Benito: ceremonia a que asistieron como padrinos Don Francisco de Marimón y Doña Cecilia de Cardona y Xatmar. No sé con qué motivo pasó a Castilla en el verano de 1576, y de vuelta se retiró a Monserrate y a su ermita de la Santísima Trinidad. Regresó a esta ciudad a 27 de septiembre, y a 2 de octubre inmediato hizo un elocuente razonamiento al Capítulo sobre la reforma de costumbres y régimen del coro, recordándoles con cuánta razón esta iglesia se había adquirido el título de Mater caeremoniarum. En 1578, a 23 de julio, se dio cuenta en Capítulo de cómo nuestro Obispo había salido por suerte Diputado general eclesiástico de Cataluña. De su tiempo y de su cuidado son igualmente las fundaciones de los padres Jesuitas y Capuchinos en esta ciudad. También costeó en gran parte la de los padres Menores recoletos en la villa de la Bisbal en 1580. Sábese por último que abolió la fiesta de la traslación de San Benito por no hallarse en el Breviario Romano, y que la del día propio de dicho Santo la hizo solemne, como hasta su tiempo sólo se celebrase con un rito regular. Vean esto los que juzgan que en la antigüedad se profesó en esta Catedral la regla Benedictina. Finalmente fue trasladado a la iglesia de Lérida a 15 de junio de 1583, y murió dos años después en Monserrate, donde tiene su sepulcro, cuya inscripción envié ya, no sé si en el Viaje de aquella casa o en el de Vique. En fin, allá está.

JAIME CASSADOR (Caçador; Cazador)

de 1583 a 1597.

Natural de Barcelona, canónigo de aquella Catedral, y sucesivamente dignidad de Capiscol de la de Vique y Sacrista de la de Tortosa. Estaba ya nombrado Obispo de Gerona día 14 de octubre de 1583, en que participó al Capítulo su promoción: mas no tomó posesión hasta el 27 de enero del año siguiente, e hizo acá su entrada a 25 de marzo del mismo. Luego, a 6 de septiembre, intimó la visita de esta Catedral, en la cual, como en otros actos pastorales, manifestó gran celo y fortaleza: corregía los desórdenes con calor, y frecuentemente con lágrimas: en muchos artículos se opuso a los privilegios del Capítulo y costumbres antiguas sobre administraciones y otros ramos; cosas que ocasionaron algunas discordias, con poca medra espiritual. En 1590 fue electo Diputado eclesiástico de Cataluña, y siéndolo asistió al concilio provincial de 1591, y a la consagración de la iglesia de Monserrate en 1592. Finalmente, después de haber dotado la fiesta de San Jaime Apóstol (: Santiago) en esta Catedral, murió en este su palacio, adornado también a sus costas, día 19 de mayo de 1597, poco antes de medio día, de un insulto apopléctico (apoplegía, ictus, embolia). Caresmar, en algunas notas a este Episcopologio, dice que su cadáver se trasladó a Barcelona al sepulcro de sus mayores, en el convento de San Agustín, en cuyo epitafio se lee: Jacobus Caçador Episcopus (et Cardinalis designatus) Gerunden., y que murió año 1593. Ni la dignidad de Cardenal ni el año emortual convienen a nuestro Obispo; así que aquel sepulcro será de otro Prelado, porque el nuestro tiene el suyo en esta iglesia en el plano delante de la reja del presbiterio, con la siguiente inscripción, grabada en una losa de mármol blanco:

D. O. M. = Reconditum in hoc monumento custoditur corpus Jacobi de Cassador hujus almae Gerunden. ecclesiae Episcopi, in qua haec in animae suae suorumque refrigerium peragenda suffragia instituit: unum missae sacrificium quotidie in altari privilegiato hora XI perpetuo offerendum: XII. cornua, ut vulgus ait, altaris, totidemque anniversaria solemniter singula cum suis nocturno et laudibus prima cuiusque mensis die non impedita cantanda. Tandem festum Divi Jacobi sui totiusque Hispaniae Patroni ampliori cultu et sumptu celebrandum curavit. Obiit XVIIII maii anno a Christo nato MDLXXXXVII. Lo que dice cornua altaris son mementos particulares en las misas, de los cuales hay muchos fundados aquí y en otras partes. El sucesor fue

FRANCISCO ARÉVALO DE ÇUAÇO (Zuazo)

de 1598 a 1611.

El necrologio diario le llama Segoviense, indicando ser natural de aquella ciudad, lo cual asegura el P. Roig. Sé que era Deán de aquella Catedral, y que fue promovido al gobierno de esta Silla después de haber renunciado el arzobispado de Mesina, siendo Inquisidor de Barcelona, donde se consagró a 26 de julio de 1598. Tenía ya tomada posesión a 31 de mayo por procurador, y lo hizo personalmente cuando vino acá, que fue a 21 de agosto. Su primer cuidado fue el Seminario conciliar, en lo cual entendió tan pronto y con tanta actividad, que a los quince días, esto es, el día 5 de septiembre inmediato, hizo su formal erección y dotación, aunque la instalación de los seminaristas no se verificó hasta principios del año 1599, conforme se dirá otro día. A tan buen principio correspondió el resto de su gobierno, que cierto es uno de los más notables de esta iglesia, así por las muchas constituciones y dotaciones con que reformó el clero, y aumentó y dio nuevo lustre al culto, como por la singular dulzura con que procedía en todo, no disgustando a nadie en cosas menores por lograr lo que era más principal. En esta clase podían citarse muchos ejemplos. Otra prueba de su celo y cuidado pastoral es la Colección de sinodales que él hizo en el que tuvo en 1606, en la cual reunió y compiló las más notables y útiles, establecidas por sus antecesores. Imprimiéronse el mismo año en Barcelona, poniendo al principio el catálogo sucinto de Obispos que había dispuesto el P. Fr. Francisco Diago, del orden de Predicadores.

Como su antecesor Don Jaime Cassador trasladó la fiesta de San Narciso del día 29 de octubre, en que de tiempo inmemorial se celebraba en Gerona con feria y gran concurso, al día 18 de marzo, en que lo fijaba el nuevo Martirologio Romano: y como con esto la devoción parecía venir a menos, nuestro Obispo, instado por los jurados, no quiso por sí solo restituir la fiesta al día antiguo, y así consultando al Cardenal Baronio recibió el permiso en contestación, que por no haberse publicado, que yo sepa, la pondré a la letra.

"Molto Illtre. é Rmo. Signore. = Se bene con giusto pretesto fu mutato il giorno del celebrare la festa di S. Narciso, Vescovo Gerundense per conformarsi con il Romano Martirologio; non dimeno per esserne seguito diminutione del culto del Santo, Ntro. Sr. si contenta che facci l' anticca festa secondo il suo solito: non pero si lassi farne particolar memoria di esso nel giorno posto nel Romano Martirologio; é cosi doppiamente venghi esser honorato il Santo. Altro non mi occorre che offerirmegli salutandola sempre nel Signore. = Di Roma li 24 di Giugno del 1601. = Di V. S. Rma. = fratello amorevolissimo per servirla. = Ces. Card. Baronio."

Visitó tres veces la iglesia Catedral, y siempre con satisfacción y sin disgusto del Capítulo. En 1608 registró la mesa del altar mayor, creyendo hallar allí el cuerpo de San Félix. Comenzó la obra de la torre de las campanas, contribuyendo anualmente con lo que permitían sus rentas. También comenzó la escalera de la iglesia, obra que después se refundió y acabó bajo otro plan. Defendió con vigor los derechos de su dignidad, singularmente el de juez del Breve, haciendo para ello un viaje a Madrid en 1601. Murió en Arenys, otros dicen en Mataró, de una caída que dio al tiempo de retirar la cabeza, cuando desde una ventana se divertía en tirar pedrezuelas a sus pajes que jugaban en el zaguán. Fue esta desgracia a 10 de enero de 1611. Tiene acá su entierro con esta inscripción: D. O. M. = Don. Franciscus Arevalo de Çuaço Segovien. huius almae ecclesiae Episcopus, qui suam sponsam multipliciter decoravit, et Seminarium pro pueris educandis instituit. Coenobia SS. Dominici et Francisci magnis edificiis illustravit. In antiqua lite super iurisdictione villae episcopalis plurimis laboribus ac sumptibus sententiam reportavit, multaque alia successoribus imitanda reliquit.

Vixit in episcopatu XIII annos. Obiit X januarii 1611. = Monserratus Guilló Archidiaconus Bisuldunen. et canonicus de dicto Domino Episcopo benemeritus posuit.

Continúa a partir de 1600