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domingo, 6 de noviembre de 2022

Tomo 12. ÍNDICE DE LAS COSAS MÁS NOTABLES.

ÍNDICE DE LAS COSAS MÁS NOTABLES. Tomo XII, 12.

(Las páginas son las del PDF que he editado, no concuerdan con este formato)


Abades simultáneos. 24. 

Abiell (Guillermo), arquitecto. 173. 

Abril, obispo de Urgel. 30. 

Adaulfo, obispo de Gerona. 160. 

Adón: su martirologio. 123. 

Adulfo, obispo de Pallas (Pallás, Pallars). 53. 

Ager (colegiata): sus constituciones sinodales mss. 96. 

S. Agustín: himno en alabanza suya. 113. 

Alfoncelo (Andrés) (Alfoncello, Alfonzello): su manual. 104. 

Aloy, escultor. 176. 

Álvaro, conde de Urgel. 81. 

Andreu (Raimundo), platero. 183. 

Antigoni (Antonio), arquitecto. 173.

Arévalo y Zuazo (D. Francisco), obispo de Gerona. 127 - 174. 

Aristóteles: su edición. 68. 

Arnulfo, obispo de Gerona. 156. 

Artal, conde de Pallás. 44.

Artal II, conde de Pallás. 45 - 51.

Atón, arzobispo de Tarragona. 156. 

Atón obispo de Pallás. 47. 


Balastay (S. Fructuoso de), monasterio. 46. 

Barcelona: ordenó el archivo de su catedral el P. Caresmar. 86. 

Barners (Pedro), platero. 183. 

Basilea: su concilio. 106 - 151. (Basel)

Beato: su explicación del Apocalipsi. 118. 

Beda (Ven.) (venerable): sus homilías sobre el Evangelio de S. Mateo. 118. 

Bellera (S. Ginés de), monasterio. 49. 

Belljoch (Juan), escultor, 176. 

Bello, abad de San Pedro de Escales. 31. 

Bellpuig de las Avellanas, monasterio. 76. 

S. Benito. 145.

Berenguer (Pedro), obispo de Urgel. 28. 

Berenguer Borrel (Borrell), conde de Barcelona. 22.

Biblia del siglo XV. 97 - otra ms. de Gerona. 108. 

Boffiy (Guillermo), arquitecto. 172.

Bonesindo: hace una donación al monasterio de S. Clemente de Codinet. 11. 

Borrel, conde de Barcelona. 31 - 32. 

Borrel Obispo de Vich. 156.

Breviarios antiguos. 93.

Burgal (S. Pedro de), monasterio. 41. 

Burgundio: su interpretación de las homilías de S. Juan Crisóstomo sobre el Evangelio de San Mateo. 120. 

Brunet (Maestre): su libro del Tesoro. 122. 


Cabanellas (Guillermo de), obispo de Gerona. 125. 

Cadena: qué significa. 58.

Calordo, abad del monasterio de S. Saturnino de Tabernoles. 3 - 8.

Calzada, libro ms. del cabildo de Gerona. 105.

Canet (Antonio), arquitecto y escultor. 173. 

Capilla (D. Fr. Andrés), obispo de Urgel. 55. 

Carbonell (Pedro Miguel): su miscelánea. 111.

Caresmar (D. Jaime), premonstratense: su artículo. 8.

Carlo-Magno. 108 - 160 - 167 - 170. Su fiesta. 162.

Carlos el Simple: cuando fue reconocido como Rey. 41.

Castellá (D. Galcerán). 186.

Castellbó (colegiata de). 54.

Castellnou (Pedro de), obispo de Gerona. 178.

Catalán y de Ocón (D. Francisco), obispo de Urgel. 69.

Celles (S. Miguel de), monasterio: 158.

Centelles (S. Andrés de), monasterio: existía en tiempo de Carlo-Magno. 16 - suprímese. 18. 

Cerdañola (S. Lorenzo de), monasterio. 23. 

Cesario, arzobispo de Tarragona. 156. 

Cesulis (Fr. Jaime de): su tratado del aljedrez. 121. 

Ciprés (Pedro), arquitecto. 174. 

Cisma de Occidente: documentos relativos al mismo. 120. 

Claperos (Antonio), escultor. 175.

Codinet (S. Clemente de), monasterio: existía en tiempo de Carlo Magno. 10 - suprímese. 13. 

Colección de cánones, ms. de Gerona, 107.

Colección diplomática. 60.

Coma (Pedro), arquitecto. 172.

Compostela: su concilio defendido. 156.

Concepción de Nra. Sra.: mándase celebrar su fiesta en Gerona. 105.

Corpus: cuando se introdujo esta fiesta en Gerona. 190 - 197. 

Creixell ( Arnaldo de), obispo de Gerona. 152. 

Cruilles (Berenguer de), obispo de Gerona. 183. 

Dorca (D. Francisco): 129 - 143 - 160. 


Edifredo: funda el monasterio de Sta. Cecilia de Elins. 23. 

Elins (Sta. Cecilia de), monasterio: su fundación. 23 - suprímese. 30. 

Era: cuantos años precede al de la Encarnación. 15. 

Erasmo: su gramática. 95.

Eril (Berenguer de), obispo de Urgel: suprime la abadía de Sta. Cecilia de Elins. 30. 

Ermemiro, obispo intruso de Gerona. 155. 

S. Ermengol, obispo de Urgel. 40 - 56 - 93 - 143.

Ermengol I., conde de Urgel. 13.

Ermengol II, conde de Urgel. 22.

Ermengol IV, conde de Urgel. 5 - 19 - 21 - 26 - 32.

(falta Ermengol V)

Ermengol VI, conde de Urgel. 28.

Ermengol VII conde de Urgel. 78.

Ermengol VIII, conde de Urgel. 81 - 83.

Ermesindis, condesa de Barcelona. 178.

Escales (S. Pedro de), monasterio: su fundación. 30.

Estatuts: los de la iglesia de Gerona. 105.

S. Esteban: representación de su martirio. 195.

Evangelios: ms. de los que se leen en las dominicas y principales fiestas. 123. 

Ferrer (José), arquitecto. 174. 

Flisco (Esteban): sus sinónimos. 97. 

Formas ensangrentadas. 186.

Francemiro: dase a instancia suya a los monjes Benedictinos la iglesia de S. Pedro de Escales. 31. 

 Franquezas (Sta. María de), monasterio de monjas Cistercienses. 36. 

Fredolo, conde de Pallás. 37 - 61. 

Fueros de Aragón: ms. 121. 

Fulcon, vizconde de Cardona. 57. 


Galilea: que era. 177.

Gaufrido, obispo de Tarazona. 185.

Geraldino (Alejandro y Antonio): sus odas y epitafios. 112.

Gerberto: nombre con que era más conocido en España el Papa Silvestre II. 15. 

Gerona: su conquista por Carlo-Magno. 160.

Gerona (catedral de): su archivo. 101 - 115. - incendio del episcopal. 126. - hizo memoria en el oficio divino de S. Félix Mr. 130. - su canónica. 132. - no fue la agustiniana. 144. - no se observó allí la regla de S. Benito, 145. - su sello. 159. - 

su hermandad con la de Puy. allí: sus hábitos corales, 165. - cuando se edificó. 166. - su altar mayor. 180. - sus inscripciones. 188. - sus ritos. 193. - sus libros rituales. 207. 

Gerri (monasterio de): 5 - 38 - 44 - 45 - 46 - 51 - 58.

Grata (Sta.), monasterio. 38.

S. Gregorio M. Papa: sus diálogos. 93 - 118. - sus morales. 118. 

Gual (Bartolomé), arquitecto. 173.

Gualter (Sta. María de), monasterio: su fundación. 32.

Guillén (Bernardo), obispo de Urgel. 57.

Guillermo, obispo de Pallás. 47.

Guillermo Guifredo, obispo de Urgel. 40 - 44 - 56 - 73.

Guinguamps (Juan de), arquitecto. 173. 

Guitardo, conde de Pallás, 56. 


Ilperico, hace una donación al monasterio de S. Clemente de Codinet. 12. 

Isarno, conde de Pallás. 41 - 56. 

Ispania: qué se entendía con este nombre. 33.


B. Juan de Orgañá. 78 - 81.

S. Julián (monasterio de), su fundación. 42.

S. Justo, obispo de Urgel. 93. 


Leccionarios antiguos. 92 - 93.

Leideredo, obispo de Urgel: hace donación al monasterio de S. Saturnino de  Tabernoles. 3 

López de Ayerbe (D. Fr. Sancho), arzobispo de Tarragona. 185.

Lord (S. Lorenzo del valle de), monasterio, 19. - suprímese. 22. 

Ludovico Pío. 8.


Magnulfo o Mangolfo: funda la iglesia de S Pedro de Escales. 30. 

Malezas (S. Pedro de las), monasterio. 45.

Marca enmendado. 41.

Martí (D. José). 71. - su artículo. 98.

Marunys (S. Lorenzo de), monasterio. 19. - suprímese. 22.

Masdeu enmendado. 9.

Mata (S. Salvador de), monasterio. 40.

Mata (Guillermo de la), arquitecto. 173. 

Mazo de S. Benito: qué era. 146. 

Misal Urgellense. 69. 

Mommagastre (S. Miguel de), monasterio. 48. 

Monasterios antiguos. 1.

Moncada (D. Gastón), obispo de Gerona. 177. 

Monells (Guillermo de), obispo de Gerona. 153. 

Monells (Ponce de), obispo de Tortosa. 35.

Mongrí (Guillermo de), arzobispo de Tarragona. 126 - 190. 

Monrodó (Arnaldo de), obispo de Gerona. 162 - 171. 

Monte Rotxerii (Guidón de): su obra Manipulus curatorum. 121.

Moreto (Francisco): autor del catálogo de obispos de Gerona, conocido con el nombre de Romaguera. 128. 

Mulaza: qué es. 176. 

Mur (Sta. María de): monasterio. 70.

Mur (Dalmacio de), obispo de Gerona. 109 - 173. 


Navot (Nabot) (Fr. Juan): su tratado sobre la concepción de la Virgen. 119. 

Nantigiso, obispo de Urgel. 31 - 40 - 52. 

Notarios: lo eran los monjes. 4. 


Obispillo: qué era. 196. 

Obispo titular. 

Obispo titular Othoniense (Juan). 64.

S. Odón, obispo de Urgel consagra la iglesia de Cerdañola. 23 - 45 - 63 - 93. 

Orgaña (colegiata de). 55. (Orgañá, Organyà, Organniano)

Ovez u Oveix (S. Vicente de), monasterio. 43. 


Paladio Rutilo Tauro: su obra de la agricultura. 119. 

Palau (Berenguer): introdujo en Gerona la fiesta del Corpus. 190 - 197. 

Pallás (condes de): coexistencia de tres. 9 - 50. 

Paratavia. 74.

Pascall (Fr. Juan): su obra Beatitut. 121.

Pascual (D. Jaime): su disertación sobre el obispo de Pallás. 68. - su artículo. 90. 

Pau (Bernardo), obispo de Gerona. 106. 

Pau (Gerónimo): sus poesías. 113. 

Pedro, conde de Pallás. 73.

Peranzules (Conde D.): socorrido por el monasterio de S. Saturnino de Tabernoles. 5. (Peransúrez y otras variantes de su nombre)

Perexens (Arnaldo de), obispo de Urgel. 79 - 82. 

Pérez (Guillén), obispo de Lérida. 35. 

Petra Apilia (San Esteban de), monasterio. 46. (apilia : abella, abeja)

Plana (Francisco de), arquitecto. 172. 

Pontich (D. Fr. Miguel), obispo de Gerona. 174. 

Pontich (D. Sulpicio): su repertorio. 110.

Posedonio, obispo de Urgel. 39.

Posesión: cómo se tomó la de un molino. 83.

Potentia: no se sabe lo que era. 176. (en una iglesia)

Premoles o Premola: escritor Valenciano. 94. (Pere Mola ?)

S. Privato (monasterio de). 46.

Proceso de 1239. 125.

Puigt (Puitg) (Jaime): una obra suya mss. 96. 


Raimundo, conde de Pallás. 51 - 59 - 73.

Ramón Berenguer, Cap de estopa, conde de Barcelona. 178. 

Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. 77.

Raset (Dalmacio), canónigo de Gerona. 106. 

Raudulfo, obispo de Urgel. 51 - 62. 

Relles (P. Onofre). 128.

Rocaberti (Pedro de), obispo de Gerona. 148 - 182. 

Roger (Pedro), obispo de Gerona. 142 - 167 - 169. 

Roig (Juan), escultor. 177. 

Roig y Jalpi (Fr. Juan Gaspar). 127. 

Romaguera (Francisco). 128. 

Rosanes (Berenguer), obispo de Vich. 157. 


Sagrera (Guillermo), arquitecto. 173. 

Saila, abad de S. Pedro de Vellanega. 9. 

Salla, obispo de Urgel: estaba en la corte de Roma. 14. 

S. Juan (Pedro), arquitecto. 172. 

S. Salvador (monasterio de). 8. 

Sánchez Verceal (Clemente): su sacramental. 97. 

Santa Fé (Gerónimo): sus disputas contra los judíos de Tortosa. 120. 

Sanz (Bernardo), obispo de Urgel. 59. 

Sarga (S. Esteban de la), abadía. 75. 

Sclua, obispo intruso de Urgel. 155. 

Servus Dei, obispo de Gerona. 154 - 157. 

Silvestre II, Papa. 13.

Sisebuto II, obispo de Urgel: su testamento. 12 - 16. 

Soler (Arnaldo de), Arcediano de Besalú. 184. 

Spanella, pariente de Carlo-Magno. 61. 

Suniario, conde de Urgel. 53. 

Tabernoles (S. Saturnino de), monasterio: existía en tiempo de Carlo-Magno. 3. - suprímese - allí. - monasterios agregados a él. 52.

Tabertet (Guillermo de), obispo de Vich. 83.

Tajón, obispo de Zaragoza: su libro de las sentencias. 12. 

Tarragona (concilio de): no conocido hasta el día. 35.

Taverant (Jaime de), arquitecto. 172.

Taverner (D. Miguel Juan), obispo de Gerona. 187.

Tocco (Fr. Benito), obispo de Gerona. 193.

Tort (Bernardo), arzobispo de Tarragona. 59.

Treballa (D. Fr. Raimundo), obispo de Urgel. 69.

Tremp (Colegiata de). 67. 

Tresponts (S. Andrés de), monasterio: existía en tiempo de Carlo-Magno. 16. - suprímese. 18. 


Usajes de Cataluña: ms. 121. 

Valerio Máximo: traducido al lemosín. 96. 

Valleras (Arnaldo de), arquitecto. 173. 

Vallfogona (Pedro de), arquitecto. 173. 

Vautier (Rotlinio), arquitecto. 174. 

Vellanega (S. Pedro de): monasterio fundado antes del siglo X. 9. - suprímese. 10. 

S. Vicente M.: sus reliquias. 61. 

Vilamarí (Bernardo), obispo de Gerona. 117 - 155 - 178. 

Vilamur (Ponce de), obispo de Urgel. 84. 

Vilanova (monasterio de). 36. 

Vilanovas (D. Galcerán de), obispo de Urgel. 69. 

Villar (Juan): su correspondencia con Carbonell. 114. 

Viu (San Juan de), monasterio: su fundación. 47. 


Wigo, obispo de Gerona. 155 - 156.

Wiliera: hace una donación al monasterio de San Vicente de Codinet. 12.

Wisado II, obispo de Urgel: concede a los monjes Benitos la iglesia de San Pedro de Escales. 31 - 59.


Xulbe (Juan de), arquitecto. 173.

Xulbe (Pascual de), arquitecto. 173.

domingo, 30 de octubre de 2022

CARTA LXXXIX. Historia del monasterio de canónigos Premonstratenses de Bellpuig de las Avellanas.

CARTA LXXXIX.

Historia del monasterio de canónigos Premonstratenses de Bellpuig de las Avellanas: su fundación: muerte violenta de su fundador y su sepultura en este monasterio: noticia de tres individuos literatos y célebres anticuarios del mismo, y catálogo de sus abades.

Mi querido hermano: grandes fríos he pasado (N. E. el autor es valenciano) hasta llegar hasta este monasterio de canónigos Premonstratenses, intitulado de Bellpuig de las Avellanas. Mas todo lo doy por bien empleado a trueque de haber visto este depósito de virtud y de literatura, que cierto lo es en toda la extensión de la palabra. Vida común perfecta, retiro cual de una cartuja, coro pausado, misas largas, comida, no diré frugal, sino propia de penitentes (peniten-tentes, salta linea) (a pesar de las rentas pingües de la casa, con las cuales se sustentan muchos de los lugares vecinos y apartados), cortesanía sin afectación, amor a las buenas letras y al estudio de la antigüedad, esto es lo que he hallado en este monasterio: fruto del buen ejemplo que les dieron pocos años ha tres de sus individuos de que hablaré después. Tuvieron estos señores la delicadeza de hospedarme en el mismo cuarto donde murió el canónigo Pascual, uno de los tres que decía, el cual se ha transformado en biblioteca y museo. Porque veas si con todas estas cosas me habrá sido desagradable la visita de esta casa, y si no trabajaré con gusto en decir lo que en ella hay interesante a la literatura.

Ya te acordarás que en el viaje de Tortosa se habló de la sujeción o donación del monasterio de Premonstratenses de Valclara o de Abincabaces (variaciones Avincabacer y Abincabacer), hecha al de Flabemont en la Gallia Bélgica por el Conde de Barcelona R. Berenguer IV, año 1148. Pues esta casa de Cabaces es la que se supone cuna de este monasterio; y no porque de allá viniese una colonia de monjes a fundar aquí, sino porque abandonando aquel sitio, no se sabe por qué, se trasladaron como refugiándose a este, donde renunciaron el derecho que tenían al antiguo en el año 1166. Es muy verosímil que esta fuese la época de esa renuncia, porque esa fue también la de la nueva fundación, como se dirá, la cual era regular que tuviesen asegurada primero que se desprendiesen de la antigua. Hasta ese año vivieron aquí en una cueva, la cual halló y habitó el primero el B. Juan de Orgañá por otra donación que le tenía ya hecha el mismo Conde. Todavía se muestra aquí la cueva sumamente incómoda para habitación de muchos. Con esto la piedad del Conde de Urgel, Ermengol VII, que es el que digo, se determinó con su mujer Dulce a formalizar la fundación del nuevo monasterio, como se verificó día 5 de febrero del año sobredicho 1166. Escogió para ello el monte llamado de malet, que es el mismo en que estaba la cueva; el cual mandó que en adelante se intitulase Monte de Santa María de Bellpuig. Hállase el lugar en la diócesi de Urgel, corregimiento de Lérida, dos leguas al N de Balaguer, en el término llamado Camprim y cerca de la villa de Os, famosa aquí por su enriscado castillo, cuya dificultad en tomarle a los moros obligó a su conquistador a llamarle maligno. A este título de Bellpuig añádese comúnmente el de las Avellanas en razón de un lugar cercano que así se llama. En la escritura que va copiada (a: Ap. núm. XXI.) verás la precisa condición que impone el fundador a estos canónigos Premonstratenses, de que nunca pasen a ser de otra orden ni se sujeten u obedezcan a otra iglesia más que a la de Urgel; lo cual sin duda alude a la sujeción que como dije prestaron a Flabemont estando en Valclara o Cabaces. Háceles donación de la Villanueva de Privadá, que el mismo Conde había poblado, con otras cosas que dirá el mismo documento. Dos años después, es a saber, en el de 1168 estaba ya construida la iglesia del monasterio, la cual dedicó el Obispo de Urgel Arnaldo de Perexens, concediéndole la mitad de los diezmos y toda la primicia de Camprim (pone Camprin) con otras cosas. Con el amor que el Conde fundador tuvo a esta casa en el testamento que ordenó en 1177 dice de ella lo siguiente: et iterum dimitto ecclesiae Sanctae Mariae de Bellpuig quam divina inspiratione noviter edificavi, totam villam nostram de Bellcayre... et corpus nostrum ibi sepeliendum propter humilitatem et paupertatem loci illius in honorem et memoriam Salvatoris nostri Jhesuchristi qui semper humillia respicit, diligit et exaltat. Aunque el Conde tardó a morir siete años todavía, esto es, en el de 1184, como se dirá en su historia, parece sin embargo que se cumplió su voluntad acerca del lugar de su sepultura. Algunos creen que su cadáver fue llevado a Alarcón desde el término de Requena, donde fue muerto violentamente sin estar averiguado por quién, junto con su hermano Galcerán de Sales. Mas yo me atengo a que es el enterrado aquí en el sepulcro que está al lado de la epístola en la capilla mayor, el cual atestigua en sus notas el padre Caresmar que él mismo examinó, y que el cadáver es de persona muerta violentamente, pues todavía conserva una saeta hincada en un hueso de la espalda. Confírmase esto con otro sepulcro que hay al lado del evangelio, que es de una señora y verosímilmente de la Condesa Dulce, que aún vivía en 1208, con lo que tuvo tiempo suficiente para cumplir la voluntad de su esposo. Esta iglesia de que hablaba el fundador no es la que hoy vemos en el monasterio, sino la que hay en lo que llaman Malet, que es la primera fundación, de donde se trasladó la casa al sitio actual, muy cerca del otro, y en el monte del mismo nombre que el Conde mandó mudar en el de Bellpuig. Así la iglesia actual es obra también del siglo XIII, aunque está desfigurada con motivo de algún destrozo que debió sufrir en tiempo de las guerras de sucesión. Antes parece que sería más larga y que tenía crucero, el cual embebía las dos capillas laterales correspondientes a él. Además de los sepulcros ya dichos hay otro sobre el de la Condesa, que se cree ser del Conde Ermengol su hijo. Otro hay en una capilla que aquí creen ser de D. Álvaro, Conde también de Urgel en el siglo XIII. Todos estos sepulcros carecen de letreros, con lo cual queda campo abierto a la tradición para ser creída. La donación de la villa de Bellcayre, que el fundador hizo a esta casa, dicen algunos que fue por respeto al B. Juan de Orgañá, que en ella había nacido. Está este lugar cerca del monasterio en lo que llaman Llano de Urgel (Pla d'Urgell). Otros le hacen natural de la villa de su mismo apellido. Lo cierto es que él fue el padre de casa tan religiosa, el cual vivió tan santamente que no sólo movió al Conde a que fundase y dotase el monasterio, sino que se granjeó la veneración de los venideros. Vivió siempre en la iglesia de Malet dedicada a nuestra Señora en el acto de la adoración de los Reyes. De aquí nace la antigua costumbre de ir allá la comunidad en ese día. Murió el santo prelado día 8 de abril de 1201: su cadáver tuvo culto allí mismo hasta pocos años ha.

Sin embargo de lo dicho parece que este siervo de Dios, o no fue abad de esta casa, o que no conservó este honor hasta su muerte, puesto que antes de ella vemos en 1172 al abad Guillermo prestando la obediencia canónica al Obispo de Urgel Arnaldo de Perexens, el cual en 1195 y 1202 tenía ya por sucesor a Raymundo.

En 1203 lo era Arnaldo de Monte. Poco después de este tiempo entró el monasterio en posesión del señorío de Bonrepós, donde antiguamente hubo monjes, o acaso ermitaños, y también mujeres Deo devotae, o digamos monjas, y aún las había en este año 1203; del cual en el viaje a Scala Dei queda una concordia de esa Cartuja, que entonces se llamaba de Populeta (como Populeti, Poblet) y este monasterio doble de Bonrepós. El documento está en el tomo de la iglesia de Tarragona. Quedó pues aquel lugar como priorato de esta casa de Bellpuig. También se cree de este tiempo y dádiva del Conde de Urgel, Ermengol VIII, la santa sandalia traída de Constantinopla. Mas de esto no se halla ningún documento.

Guillermo García suena abad desde 1210 hasta 1218, cuando se pasó con otros a la Cartuja. En 1215 hallo que el monasterio tomó posesión de una acequia y molino cerca de Balaguer, la cual se le dio con la ceremonia de tomar el vendedor a uno de estos religiosos y meterlo de pies en el agua.

Otro Guillermo lo era en 1219 y 1222.

En 1224 y 1229 lo era Geraldo, el cual se cree que fue el que admitió la unión a este monasterio del de San Nicolás. Acuérdate de lo que se dijo en el viaje de Vique hacia el año 1225, que Guillermo de Anglesola y su mujer Sibilia fundaron un monasterio de Premonstratenses, o sea hospital titulado de San Nicolás en Alfaudarella (Alfandarella), junto a la villa de Bellpuig, de la cual eran señores. 

A esta casa concedió entonces el Obispo de Vique, Guillermo de Tabertet (variantes Tavertet), el poder tener cementerio público, como verás en la adjunta escritura, y en otro que la acompaña la hallarás ya en 1231 presidida por abad y poblada por ocho o diez canónigos que prometieron obedecer siempre a dicho Obispo y sus sucesores (a: Ap. n. XXII y XXIII.). Pues este monasterio de San Nicolás suena en los años siguientes unido al nuestro como priorato suyo, sin que conste la manera como esto se verificó. Con motivo de esta unión dicen que esta casa tuvo que reconocer como matriz a la abadía de Casa Dei en la Gascuña, a la cual el fundador de San Nicolás sujetó aquel hospital, concediéndole además terreno para fundar otra que fuese su principal en el sitio llamado Fuentes amenas, distante de nuestro Malet tres cuartos de legua. La oposición que hizo nuestro monasterio dicen que vino a parar en que se unieron a él las dos nuevas fundaciones. Hablo con esta duda porque un pergamino que cuenta esto, está tan lleno de anacronismos que casi me pesa haberlo mentado.

Bernardo Caportella (Çaportella), era abad en 1236.

Bernardo de Narbona. 1242. 

Juan Cerdán. 1243. 1280. 

En el episcopologio de Urgel dije ya el privilegio que logró este abad del Obispo Ponce de Vilamur, el cual le concedió la libre posesión de cuantos legados se hiciesen al monasterio, eximiéndole de pagar la cuarta parte a la mensa episcopal, etc., y como en cambio de esta gracia el monasterio admitió a su hermandad y sufragios al capítulo de Urgel. De todo esto se dijo allá, donde también fue la escritura original, que es curiosa. 

Pedro. 1282. 1301.

Berenguer 1316. murió 1320.

Gaillardo. 1320. 1347.


Comendatarios. 


Fray Francisco Blanc. 1479.

Fray Mateo de Fita. 1519.

Guillermo Ramón de Vich, Cardenal. 1521.

Fray Cipriano Benet, dominico. 1522.

Fray Pedro Calvo. 1523. 

Melchor de San Juan. 1524.

Juan de Cardona. 1527.

Obispo después de Barcelona, murió hacia el año 1547. 

Tomas Campaner, último de los abades comendatarios. 1547.

Antonio Gesé, canónigo reglar, propietario, electo por San Pío V, murió en. 1581.

Y no paso adelante en este catálogo, que ya importa poco y me llaman la atención otras cosas más dignas.

En este monasterio han florecido pocos años ha tres anticuarios conocidos como tales en toda Cataluña, y dignos de serlo en toda España, es a saber: los padres Caresmar, Pascual y Martí, de los cuales y de sus trabajos literarios quiero dar alguna noticia, ya que he debido al actual señor Abad la confianza de que me hospedase en el mismo depósito de sus manuscritos, etc.

El Reverendísimo Señor Don Jaime Caresmar era natural de la villa de Igualada: entró en este monasterio a 1.° de noviembre de 1742, siendo su Abad Don Pedro Juan Bover; y murió de edad de 75 años en Barcelona a 1.° de septiembre de 1791 (a: Salat, tom. 1.°; pág. 80), desde donde fue trasladado su cadáver a esta casa, en cuya iglesia se depositó en lugar distinguido con una inscripción en mármol. Dedicado enteramente a la ilustración de las antigüedades de su país, examinó con detención muchos de sus archivos, empleando doce años en solos los de la catedral de Barcelona y de la colegiata de Ager. En ambas partes he visto y disfrutado de su trabajo, el cual en la última de ellas está mejor conservado y más apreciado que en la primera. Hablando con el debido respeto, no puede perdonarse al capítulo de la catedral de Barcelona el poco aprecio que muestran hacer del trabajo de este literato, que es al mismo tiempo la clave de todo su archivo; y lo sería más completa, si uno de aquellos mandones que suele haber en todos los cuerpos, no le estorbara la conclusión de la obra, despidiendo de la iglesia a quien tanto había hecho en su servicio e ilustración. Y lo más singular es, que según me han informado, la causa de esta ojeriza personal fue la discordia de opinión sobre el número de los martirios que padeció Santa Eulalia, disputa que Caresmar sostuvo contra el padre M. Boria, dominico de aquella ciudad. Tres tomos son los que dejó Caresmar escritos, y contienen el extracto cronológico de casi todas las escrituras y otros documentos notables del archivo; pero extracto prolijo que puede pasar por copia de muchos de ellos, y los que son de mayor importancia los copió a la letra, haciendo oportunamente algunas advertencias históricas, geográficas, etc., que al paso que descubren sus vastos conocimientos, alivian el trabajo a los archiveros y a los anticuarios que los manejen. De mí sé decir, que me fue sumamente útil este trabajo. Pero decía yo que no se aprecia como debe, porque está todavía en el estado, y digamos borrador en que lo dejó su autor, el cual escribía pésimamente y con mezquindad, no dejando margen alguno en las planas. Yo le llamaría el Greco de los diplomáticos. Sobre esto, el primero de dichos tomos está sin cubierta, y habiéndose doblado el lomo forma todo él como un cilindro, costando mucho trabajo encontrar el principio. ¿Quién creyera que una iglesia como la de Barcelona no mandara sacar una copia magnífica de este trabajo, que sin este remedio va a quedar inútil antes de cincuenta años? ¿Será posible que lleguen a tal punto los resentimientos personales? Estas y otras investigaciones literarias le proporcionaron escribir muchas disertaciones particulares, con que satisfizo la curiosidad de sus amigos, y cuya publicación sería útil a la historia. Quedan aquí XVIII volúmenes en folio, que comprenden todos sus trabajos concluidos y comenzados.

Entre los primeros hallo las eruditas disertaciones: De la antigua población de Cataluña. = Del Primado de la iglesia de Tarragona. = Del imperio de los Árabes en Cataluña desde el año 712 hasta el de 806. = Sobre los Boiles: sepulcro antiguo de Santa Eulalia: algunos puntos de la historia de Manresa: códice de Concilios de Ripoll: hombres de Paraje. = De primitiva liturgia, seu missa hispano-gotica, ac primoeva gallicana. = Sobre el uso de los pectorales por los abades. = Sobre el origen del orden militar de San Jorge, y del patronato de este Santo en Cataluña. = Índice de los códices de la catedral de Barcelona. = Todos estos opúsculos envió el monasterio años pasados a Madrid para que se imprimiesen; pero recelando que el sujeto a quien lo encargó, cuyo nombre callo, trataba de apropiárselos, desistió de la empresa, que sólo sirvió para que el encargado negociase su colocación por este medio, que es el de la corneja de la fábula.

Además de esto hay los siguientes trabajos: Historia de este monasterio hasta el año 1330. = Monasteriologio general de Cataluña: Episcopologio idem; ambas obras comenzadas con muchas notas, etc. = Biblioteca Premonstratense. = Id. Catalana. = Anales de Cataluña al modo de los de Zurita. = Finalmente, varias colecciones de documentos, extractos, etc.

En todo cuanto escribió este literato, además de la erudición que poseía, resplandece la crítica y juicio exacto de las cosas, y la gravedad con que procedía aun en los puntos oscuros sin abandonarse a la golosina de conjeturar: tentación terrible para los anticuarios.

El señor Don Jaime Pascual era natural de Esparraguera, y doctor en leyes cuando entró en este monasterio en 1759, siendo su abad Don Francisco Amell. Murió aquí a 28 de septiembre de 1804, y fue enterrado en el plano de las capillas de los Santos Reyes y de la Concepción, donde he visto descubrir su cadáver para trasladarle delante de la puerta principal de la iglesia; cosa que se ha verificado día 28 del enero actual (1808). Púsose allí una magnífica losa que han costeado sus dos grandes amigos, y míos también, Don Josef de Vega y Sentmanat y Don Francisco Papiol, siendo del primero la inscripción (a: Salat, tom. 1.° pról. pág. XV.).

Este literato (que trabajó hasta su muerte en el ministerio sacerdotal, como si fuese su única ocupación) se entregó con tal ardor a las investigaciones históricas y diplomáticas, que vino a dar en el extremo tan perjudicial a la literatura, que es la universalidad. El afán desmedido de adquirir, sin fijarse en uno o dos objetos que sean como el centro de todo el estudio, y a cuya ilustración sirvan todas las vigilias, viene al fin a parar en que el literato muere rodeado de colecciones, de notas y de preciosidades sin digerir, y que no pueden ser útiles al mundo, si otro no emprende de nuevo la misma carrera, y no concibe y pare el fruto que más fácilmente hubiera dado el primero. Este es el carácter del señor Pascual: grande hacinador de documentos de toda especie, efecto de la sed que le devoraba en este ramo, y que no le permitía fijarse en un punto solo de literatura. Con lo cual dejó poquísimas cosas concluidas, y los XIII tomos que quedan de sus trabajos, no son más que colecciones, misceláneas de escrituras, notas, extractos, combinaciones, etc., etc., sobre muchos puntos de la historia y geografía antigua de Cataluña, incluyendo en este número algunas obrillas ajenas.

De lo que dejó concluido queda la disertación sobre el priorato de Meyá, y la explicación de una inscripción romana hallada en el priorato de Bonrepós, propio de esta casa, cuya copia va adjunta (a: Ap. núm. XXIV.). Esta última la escribió en diálogo y en el idioma catalán, del cual estaba tan extremadamente enamorado, que según cuentan los que le trataron, cuando algún Catalán le escribía en castellano, no le contestaba. (N. E. bravo por el imbécil catalanista, como tantos)

También concluyó e imprimió una larga Disertación sobre la Sede episcopal antigua de Pallás. Obra que era de desear no hubiese impreso, porque en ella descubre una propensión irresistible a la parte conjetural, que le hizo incurrir en las equivocaciones que manifestaré en mi viaje a la iglesia de Roda.

Nada de lo dicho rebaja en mi concepto el mérito del señor Pascual, que consiste en haber recogido muchas preciosidades, que acaso de otro modo perecerían, o no serían tan conocidas; y no sólo las sobredichas, sino otras de varios géneros, de que quiero dar razón. Todas se hallan hoy día recogidas en lo que fue aposento de este señor, cuya pieza principal se ha convertido en biblioteca, como ya dije. En el cuarto lateral de la derecha, que es donde murió este padre, y donde yo estoy hospedado y escribiendo esto, además de las obras de este triunvirato de que voy escribiendo, hay una porción de códices, comprados o recogidos por otros medios de algunas colegiatas y parroquiales, y son los siguientes:

Un leccionario fol. ms. saec. XIII, falto en muchas partes; pero por fortuna conserva el sermón de San Vicente mártir predicado por San Justo, Obispo de Urgel, con el epígrafe entero. Este códice, que fue de la parroquia de Forés, diócesi de Tarragona, es ya el tercero en que he hallado esta obrita inédita, de que hablé en los correos anteriores.

Otro leccionario del siglo XIV, notable por contener solamente las actas de los mártires.

Dos breviarios de fines del siglo XII o principios del siguiente. Uno de ellos era propio de la parroquia de San Miguel de Cardona, que al principio del oficio de Tempore, tiene escrito: Incipit breviarum secundum ordinem beati Ruphi compilatum, que quiere decir que servía a algún monasterio de nuestros canónigos agustinianos que se intitulaban de San Rufo, o porque estaban sujetos a la famosa casa de aquel título en Aviñón, o porque adoptaron sus costumbres, como fue moda un tiempo. Y este yo juzgo que sirvió para la canónica de San Vicente de Cardona, ya porque entre las conmemoraciones de los Santos pone las de San Odón y San Ermengol, ya porque en el oficio de San Vicente está el citado sermón de San Justo.

Liber Dialogorum beati Gregorii Romensis Episcopi. Ms. Saec. XIII.

Un Cod. en 4.° ms. del siglo XIII: contiene la Regla de San Benito y luego un pequeño necrologio, en el cual hay varias enunciativas de haber sido propio del monasterio de San Policarpo en la Galia Narbonense; v. g. cuando dice: VI. Kal. Febr.: Nos B. divina permissione Abba S. Policarpi, de consilio fratrum nostrorum, recipimus vos Fr. R. Barravi ordinis Predicat. in fratrem nostrum. Hay varios óbitos de monjes S. Policarpi, de abades electenses, de Obispos de Carcasona, y de Vizcondes (procónsules) de Beziers; y casi todos son desde 1240 a 1290. Este códice vino a parar al monasterio de religiosas Cistercienses de Vallbona, las cuales agradecidas al trabajo que empleó el Sr. Pascual en el arreglo de su archivo, se lo regalaron en 1780, junto con algunos otros libros.

Otro códice en 4.° ms. en papel con este título: “Aquí comiença este libro, el cual es intitulado, el regimiento del hombre; esto es, en cual manera se deve hombre regir, ni de que se deve hombre guardar en toda la vida del hombre. E ordena el presente libro en Premoles, ciudadano de la ciudad de Valencia.” En el prólogo dice: "É por tal mucho reverent senyor Nuch de Lupia, por la gracia divinal Obispo de Valencia: como entre los corales amadores de virtudes é perfection vos resplandescaies por vuestra grant dignidat... Yo Premola ofrezco a vos Senyor... la presente obra...”

El Obispo D. Hugo de Lupia y Bages lo fue desde 1398 a 1427, en que murió; y esta es la época de ese escritor Valenciano Premoles, o Premola, o Pere Mola, no conocido hasta ahora, si no es un Mola que mencionó Bayer (Bibl. vet. de Nic. Ant.) Como sea, él escribió su obra en lemosín, de cuyo idioma se trasladó al castellano, como se lee en el epígrafe final del libro en esta manera: "Este tractado fue romançado de lengua cathalana en esta navarra (castellana) por el honrado Bartholome de Arguinariz en Barçalona en casa de maestre Anthoni illuminador. É fue acabado XVI°. dia de Jullio anyo mil CCCC.LXXVI. (1476) - Deo gratias. 

- Qui scripsit, scribat, semper cum Dno. vivat. Amen. - Nicholaus Siscar vocatur, à Christo benedicatur. - Este libro fue acabado de scrivir a XII de junio del anyo mil CCCC.LXXVII.”

Otro códice ms. en papel con este título: La gramática de Erasme en romanç al exemples de Ciceró, dictad per lo molt Docte mestre y doctor Onofre Pou any M.D.LXXXII. El doctor sé que es conocido, mas la obra no lo puedo saber por ahora.

Otro intitulado: Expositio praeclarissima disciplinae, necnon sat illustrissima ad suavissimum Lirae sonum percipiendum: in qua ea quae à Jacobo Puitg, necñ. Baylari peritissimo omnium exponitur imitando saepe saepius methodum... et nunc ob ejus memoriam et reverentiam ipsius agilitatis in hanc formam reduxi ego Felix Pala suus ex corde discipulus. Son consonancias mss. 

Constituciones sinodales y ritual de la iglesia colegiata de Ager (nullius.) Es ms. del siglo XV. 

Otras constituciones de la cofradía de San Cosme y Damián, erigida en la iglesia de dichos Santos en la Val del término de Fabana, año 1396, hechas por los buenos hombres de la ciudad de Huesca.

El Valerio Máximo, traducido al lemosín por el Dominicano Fray Antonio Canals, y dedicado a Don Jaime, Cardenal y Obispo de Valencia.

Otros varios mss. de historias particulares de iglesias, Condes, etc. Entre ellos la genealogía de los Condes de Empurias y Perelada: y otro vol. de antigüedades civiles y eclesiásticas de Lérida.

Además se guardan algunos impresos raros o tenidos por tales. Yo no sé si es conocida la versión al idioma valenciano de los sinónimos del italiano Esteban Flisco, hecha por Gerónimo Amiguet, natural de Tortosa, dedicada a Gerónimo Dasi, Rector y administrador de la Universidad de Valencia, e impresa allí por Cristóbal Roffman en 1502. Item está la versión anónima lemosina del Sacramental de Clemente Sánchez de Verceal, impresa en Lérida por Enrique Botell, año 1495. 

Finalmente la Biblia, impresa Venetiis opera atque impensa Nicolai Jenson, Gallici. M.CCCC.LXXVI. Es un vol. fol. A 2 col., y le falta todo el Génesis y parte del Éxodo.

En el otro cuartito colateral a este de los cód. mss. están guardadas con grande esmero otras preciosidades que recogió con el mismo afán el señor Pascual. Tres monetarios vi allí, en dos de los cuales hay una copiosa colección de monedas de toda especie de gran mérito y estimación para los anticuarios; pero lo debe ser más sin comparación uno pequeñito de concha, donde están las medallas más raras e inéditas, y algunas tal vez singulares. Hay asimismo una buena colección de historia natural, porción de camafeos y otras antiguallas de toda especie. La descripción circunstanciada de todo esto, y aun sólo de los objetos más raros, alargaría mi trabajo hasta un punto insufrible. Y así resolví contentarme con los apuntes que tomé para mi uso.

Lo que no omitiré es la copia de dos piedras romanas que hay allí mismo recogidas igualmente por este literato, insaciable en este particular; y dejo varios fragmentos y otras inscripciones del tiempo medio, que hasta esto se extendía su sed. Pues las dos que digo son: 1.a Un jaspe de menos de palmo en cuadro que no sé de donde se trajo, en que se lee:

CORNELIO 

VITELIO. PV. 

BLIVS. Q. F. H. 

I. S. D. IX. A. C. 

La 2.a es un mármol de un palmo de largo y medio de alto, que fue hallada en Empurias, dice así: 

L. AEMILIO 

MONTANO 

BACASITANO 

LACERICIS (no se ve si esta segunda C es L). F 

H. S. E. 

Dos años después del señor Pascual, es a saber, a 2 de agosto de 1806 murió en esta casa otro individuo suyo de mucho aprecio llamado Don José Martí, natural de Barcelona, a los cincuenta y un años de profesión canonical, y después de haber sido abad, como también lo fueron los otros dos. Este sujeto, que sin dejar su retiro examinó algunos archivos que le traían a su cuarto, sacó de ellos un fruto que será muy útil a la historia, siempre que el monasterio pueda publicar sus trabajos. Y en el del monasterio antiguo de Mur, que arregló entre otros del modo sobredicho, se conoce el aprecio que hacía de estos monumentos de la antigüedad, y la limpieza y atildadura con que manejaba cuanto le incumbía por obligación o por afición. Fijó su atención en un solo punto de historia que es de la Canónica catalana antigua, mas este puede decirse que lo agotó. De ello dejó escrito un tomo con otro de pruebas; pero todo bien examinado y calificado sin superfluidades ni conjeturas. He tenido gran placer en leer aunque por encima esta obra, porque en ella he hallado manifestado con más extensión lo mismo que ya te he dicho en todos mis viajes: que las catedrales, y aun otras muchas iglesias no profesaron más canónica que la Aquisgranense hasta el remate del siglo XI; que aun entonces continuaron y se arreglaron otras sin adoptar la agustiniana, que se introdujo en otras. Sobre este punto había yo tenido el gusto de oír su dictamen cuando me hallaba en Barcelona en 1805 proponiendo algunas dudas por medio de nuestro común amigo el señor Don José de Vega. También dejó escrita la historia de la iglesia de Santa Ana, orden del Santo Sepulcro, cuyo archivo examinó, y creo que arregló también. Item, tenía comenzado un Diccionario Catalán documentado

En resolución el señor Martí tenía la buena crítica del señor Caresmar, y carecía de la universalidad a que parecía aspirar el señor Pascual. Este es el juicio que he formado de este triunvirato literario que honra tanto a esta casa, donde en tan corto período de tiempo se ha visto reunida tan grande ilustración, que aun sin ser protegida, debe naturalmente ser una fecunda semilla de anticuarios. A Dios, etc.

viernes, 10 de febrero de 2023

CARTA CXXIV. Biblioteca de la catedral de Barcelona.

CARTA CXXIV.

Biblioteca de la catedral de Barcelona. Ley del Rey Don Jaime I mandando que en los pleitos no se admitan abogados, sino que cada parte abogue por sí; y que contra la antigua costumbre de escribir en latín todos los instrumentos legales y forenses se escriban estos en lemosín. Dos códices fol., en pergamino, que contienen el uno algunas Homilías y un Sermón de San Gregorio Magno con el sínodo Romano que celebró dicho Santo, y el otro los Morales o Comentarios sobre Job y varias cosas curiosas. Otro códice con otras obras del mismo Santo doctor. Homilías del venerable Beda sobre el Evangelio de San Marcos. Otros códices no menos apreciables. Archivo de esta iglesia.

Mi querido hermano: Ya es razón que digamos de la biblioteca de esta Santa iglesia catedral, que a buena cuenta por aquí debí comenzar la relación de mi viaje a esta capital. Fui admitido en ella día 8 de enero del presente año 1805 por el Cabildo de esta santa iglesia con tanta voluntad como la que yo tenía de registrar las riquezas literarias que le honran. Para esto presenté un memorial en catalán, condición precisa para ser admitido, y reliquia de los usos patrios de esta corona. Era aquí, como en casi toda la Europa, costumbre general en la edad media escribir en latín todos los instrumentos legales y forenses. La primera ley que cortó esta costumbre es de Don Jaime I y del año 1264, la cual he hallado en el archivo real de esta ciudad, y aunque cortada en muchas partes de la polilla, la he copiado por ser tan curiosa (a: Ap. núm. II.).

Renueva primeramente este decreto la ley que había expedido el mismo Rey Don Jaime mandando que en los pleitos no se admitiesen abogados, sino que cada parte abogase por su causa, menos en caso de ser muy ignorante. Así lo había prescrito también al Justicia de Teruel con fecha de 6 de enero de 1258. En segundo lugar prohíbe que se presenten memoriales o querellas escritas ni en latín ni en romance, prescribiendo que las peticiones y defensas propuestas sencillamente y de palabra se escriban por orden del juez en el libro de la curia, y esto precisamente en romance, en cuyo idioma se escriban siempre así las actas como las sentencias. Aun antes de esto desde el 1250 he visto tal cual escritura, singularmente de venta, escrita ya en lemosín, que era el romance que decía Don Jaime o lingua laica, como la llamaban los notarios que autorizaban en lengua latina los traslados de los documentos lemosines. El fin que en ello tuvo este Rey tan sabio como guerrero es fácil de conocer, que pues el lemosín era el lenguaje de la corte y de la educación, era más fácil explicarse en él, y no exponer asuntos tal vez delicados a los barbarismos y necedades gramaticales con que los notarios y otros poco instruidos en el latín pudieran afear y aun equivocar negocios graves y de consecuencia. Otro objeto pudo tener en ello, que fue pulir por este camino el idioma patrio, que en el siglo siguiente llegó a su mayor perfección. Así supo anticiparse el Rey de Aragón y aun dar ejemplo a Don Alonso X de Castilla, que mandó lo mismo después en sus reinos, y con mucha mayor necesidad por la incultura de su lengua, que comenzaba a nacer de entre las ruinas del Lacio. Ejemplo que siguieron las demás naciones. Duró aquí con más o menos puntualidad la observancia de esta ley renovada por nuevos decretos de los Reyes posteriores hasta el año 1714, en que se mandó usar del castellano. Esta es la época de la decadencia del lenguaje patrio, que tanto deleita todavía con su armonía y concisión, en que hablaron tantos historiadores y filósofos, y a quien la Francia e Italia deben la restauración de la poesía. Vendrá un tiempo en que sean muy raros los que entiendan los libros lemosines, aun los impresos; ¿qué será de los mss. ya por sus nexos harto difíciles? ¿Y qué de los documentos que tanto interesan a la nación y a las familias?
Sed nunc non est his locus.

Los comisionados por el cabildo fueron sus individuos los señores Don Francisco Antonio de Orteu, decano, Don Mariano Quintana y Don Ramón Ignacio de Sans y de Rius, doctoral; los cuales me trataron con la franqueza que exigía mi encargo, poniéndome desde luego en estado y comodidad suficiente para examinar la biblioteca de la iglesia, que es la mayor parte de mss., y tal que mereció que el sabio P. Don Jaime Caresmar, Premonstratense, dedicase algunos meses para examinarla y formar su índice. Allí mismo se conserva el primer borrador de su trabajo, que fue un inventario de los códices y de todos los tratados que contienen, conforme le venían a mano. De este formó después un índice alfabético con remisivas a los números que él puso a los códices; hay de él varias copias, y es de creer que, como sucede en esto, se hayan alterado algunos números. Así en el número 110 ponen las copias de varios sínodos Barcinonenses y Tarraconenses, y no hay tal cosa en ese número, y lo que es más ni en otro alguno de los de la biblioteca: cosa que no sé a qué atribuir. También omitió aquel padre la nota de un libro precioso, sino que según me han dicho no sé qué circunstancias le obligaron a interrumpir su trabajo. Es un códice en folio de más de 300 hojas de pergamino fuerte, que contiene algunas Homilías de San Gregorio Magno sobre los Evangelios, su Sermón de mortalitate y el sínodo Romano que celebró en el año 595. Antes de decir de esto en particular, será bien examinar la antigüedad de este ms. Yo le tengo por del siglo X. Persuádelo bastante su carácter, que todo es mayúsculo, de la manera que indica la muestra adjunta en el número 1.°: la del 2.° es de algunas palabras que se hallan escritas en el margen, que bien muestran aquella antigüedad y por consiguiente suponen la del códice. Advierto que todas son tomadas del natural. Ahora bien, es sentado y corriente entre los que tratan de paleografía, que el uso de escribirse los libros con solas mayúsculas cesó hacia el siglo VII o siguiente. Y aunque los Romanos conocieron el uso del cursivo y minúsculo, pero las obras maestras y de grande estimación se escribieron del otro modo para mayor claridad, hasta que se vio que con menos coste y volumen podía satisfacerse a la dignidad de las obras y a la curiosidad de los lectores. Yo no creo que este libro se escribiera para servirse de él en los divinos oficios, porque sobre no ser del caso el sermón y concilio últimos, hace muy difícil su lectura la ninguna separación de palabras y aun el mismo uso de las mayúsculas, que no deja lugar para fijarse la vista que corre sobre una plana con rapidez. Sin embargo, es de observar que en los Breviarios impresos de esta iglesia las Homilías del Santo doctor se tomaron de este códice, copiando los epígrafes y hasta el título de la basílica donde las dijo. Hasta las cubiertas de este códice merecen ser examinadas. Se conserva la de una parte solamente, porque a la verdad está maltratado, y a fe que merece encuadernación muy rica y colocación muy distinguida. Pues digo que la cubierta que permanece es una especie de tejido de palma, cubierto con piel, y por refuerzo interior se halla un pergamino antiguo de escritura del siglo X o siguiente, y es un fragmento de un diccionario de sinónomos (sinónimos). Es también de notar que esta es ya segunda encuadernación, como se echa de ver en el lomo. Pues si tan estimable es la parte material del libro, lo es mucho más su contenido. Ya dije que contiene principalmente las Homilías de San Gregorio Magno. Son en todo XX, puntualmente las mismas que publicaron los PP. Maurinos en el segundo libro de las Homilías del Santo doctor y con el mismo orden. Dícelo claramente el epígrafe final: Favente Dno. Jhu. Xpo. expliciunt Homilias XX. in secunda parte super Evangelium expositio Beati Gregorii Papae urbis Romae feliciter utere felix. Amen. Se expresa al principio de cada una las iglesias donde se dijeron, y entre ellas hay cuatro in basilica S. Johannis quae appellatur Constantiniana. Esto más hay que añadir a lo que dijeron aquellos padres en la prefacion a las Homilías del Santo doctor, probando que la basílica Constantiniana estuvo dedicada a San Juan y no a San Salvador. En muchas se halla también notado el día en que se dijeron y concuerdan con los impresos. Observo que hay variantes así en el texto de las Homilías como en el de los Evangelios, que se ponen también a la larga. Pero no he tenido comodidad para hacer el cotejo que quisiera.

No puedo pasar en silencio una pequeña observación, y es que en la homilía núm. 14 después del título, que es de bermellón como todos los demás, y acaba: habita ad populum in basilica SS. Johannis et Pauli, en medio de la línea siguiente se halla de letras grandes y también de bermellón esta sola palabra: VIVAS. La inconexión de ella con lo antecedente y consiguiente hace sospechar que quisiesen expresar el nombre del Obispo, que así se llamó a fines del siglo X, en cuyo tiempo pudo ser que se escribiese el libro. También he hallado una conformidad total entre su escritura y la de la primera linea de un documento del año 957 y es la restauración de la canónica de Vique por su Obispo Wadamiro, de la cual se dijo a su tiempo (a: Vid. tom. VI, pág. 33.).

A las homilías sigue el Sermón conocido del Santo de mortalitate, con este título: Incipit sermo de mortalitate ad populum in basilica S. Johannis, quae appellatur Constantiniana. Está como en los impresos, sino que remata en la indicción de las letanías sin expresar las iglesias de donde debían salir. Por último, se halla el concilio que dije con este epígrafe: Incipit decretum ad clerum in basilica Beati Petri Apostuli. Lo he querido copiar a la letra por ser breve y haber observado que con su lectura se puede enmendar el texto que publicó Labbé, singularmente en las suscripciones de Obispos y presbíteros, las cuales pone todas este códice con alguna diversidad en los nombres y sillas episcopales y títulos de los presbíteros, y además añade tres que Labbé no puso y son: Vir bonus, Episcopus Tuscanensis. = Deus dedit, presbiter tit. S. Praxedis. = Crescens, presbiter tit. S. Laurentii (a: Ap. núm. III.). Esto poco he podido hacer en obsequio de la mayor pureza de los escritos del Santo doctor, a quien tanto debemos los Españoles. Y por esta muestra se verá que por no haberse contado hasta ahora con los códices de nuestra nación para las ediciones de los SS. Padres, falta todavía mucho que hacer para la perfección de sus obras. La antigüedad de este códice Barcinonense, a la cual no llega ninguno de los que vieron los Maurinos para la publicación de las Homilías de San Gregorio, le hace digno de ser conservado con esmero para lo que con el tiempo se medite sobre esta materia. Del mismo Santo doctor hay otro códice señalado con el número 102, y contiene los Morales o Comentarios sobre Job. Es un vol. fol. max. en pergamino de más de 400 hojas, escrito a principios del siglo XI y de un carácter casi igual al que diré de la Biblia del monasterio de Poblet. Por desgracia están cortadas en muchos lugares con la golosina de las miniaturas, de que apenas queda uno u otro vestigio. Es más sensible esta falta en el remate del libro por donde acaso pudiera rastrearse el tiempo en que se escribió. Comienza por el texto entero de Job, al cual sigue el remate de la carta del Obispo Tajón a Quirico, Obispo de Barcelona, que publicó Baluzio en sus Misceláneas: a esto la relación del hallazgo de los Morales de San Gregorio por Tajón en Roma, conforme se halla en Aguirre, con diferencias levísimas que no merecen el trabajo de copiarse de nuevo. Tras esto una breve noticia de San Gregorio y de sus obras, donde leo estas palabras: Fertur tamen isdem excellentissimus vir et alios libros morales scripsisse, totumque textum quatuor Evangeliorum sermocinando in populis exposuisse. Incognitum scilicet nobis opus. Felix tamen et nimium felix qui omnium studiorum eius monumenta potuit cognoscere. No hay que hacer hincapié en los otros libros morales que expresa el mismo que copia los Morales sobre Job; más notable es que ignorase las homilías sobre los Evangelios. De lo cual se infiere o que no poseía todavía esta iglesia el códice que antes dije a principios del siglo XI, que es cuando se escribió este de que hablamos, o que este último, que es sin disputa Español, se trabajó en otra ciudad muy distante de Barcelona. Aunque también pudo ser que se copiaran aquellas palabras de otro códice, y sean de algún escritor antiguo que ignorase esa obra. Tú lo verás.

Sigue luego un breve Comentario de Job, cuyo autor no es fácil averiguar, y tras él los Comentarios de San Gregorio con su prefacion, en los cuales, aunque bien conocerás que me era imposible hacer ningún cotejo, sia embargo, la antigüedad del códice da margen a conjeturar que habrá muchas variantes y acaso algo más. Al fin se halla un catálogo de los canónigos de esta iglesia que debía haber en el siglo XII, de cuyo tiempo es indubitablemente la letra. Lo copiaré aquí porque es cosa curiosa. Están a dos columnas:

Col. I... ps. aut suus stator: Archidiachonus: Poncius, sacrista: Dalmatii Geriberti: Dalmatii Remundi: Guilaberti Seniofredi: Olivae Remundi: Guitardi Boetii: Remundi Seniofredi: Mironi Goltredi: Remundi Dalmatii: Riculphi: Ermengaudi Bernardi: Guillermi Donutii: Guillermi Suniarii: Bernardi Guifredi: Mironi Balluvini: Bernardi Ermengaudi: Guilaberti Remundi: Remundi Sendredi. 

Col. II. Capitis scolae: Guillermi Remundi: Guillermi Sendredi: Stephanus Adalberti: Remundi Guitardi: Bonifilius Petri: Mironi Petri: Poncii Guillermi: Compagni Tudiscli: Mironi Guillermi: Vivas Cuadalli: Guillermi Giscafredi: Guillermi Bernardi: Petri Arnalli: PREPOSITVS: quatuor Ebdomadarii: Berengarii Remundi: alii Berengarii Remundi: Ugoni Guillermi. Algunos de estos nombres y apellidos parecen del siglo XI y anteriores también; v. g. el Tudisclo, Sendredo y Vivas Guadalli. Mas esto no quita que los hubiese en el XII, en cuyo tiempo se escribió este catálogo, en que es muy regular se escribiesen los presentes y no los pasados. El que pueda descubrir la época de alguno de ellos podrá conjeturar sobre los demás.

Todavía queda que decir de San Gregorio Magno. El códice núm. 64, escrito, según conjeturo, a fines del siglo XI, después de varias obras de PP. y de la Exposición de Ezequiel del mismo Santo doctor, concluye con dos Comentarios in Cantica, atribuidos al mismo en el catálogo que hizo al fin un canónigo de esta iglesia llamado P. Arbert, que floreció hacia la mitad del siglo XIII y asistió como procurador de su Capítulo al VIII concilio Tarraconense de Don Pedro de Albalat en 1248. El primero se atribuye equivocadamente a San Gregorio, pues es entero el de San Isidoro que hallarás entre sus obras, edición de Madrid de 1778. Comienza con los mismos hexámetros: Hunc cecinit Salomon mira dulcedine librum, etc. Principio: Tangat me dulcedine praesentiae suae. Fin: saltem crebra visitatione me consolari memento. El segundo Comentario no desdice del carácter de San Gregorio Magno y hasta el título parece atribuírsele. Dice: Incipit Epitolamium Gregorii y no más, comenzando seguidamente la obra así: “Osculetur me osculo oris sui, quoniam bona ubera tua super vinum. Audistis Epitolamium carmen, dilectissime frater, quod Spiritus Sanctus per Salomonem ex voce sponsi et sponsae, id est, Christi et Ecclesiae pro coelestium allegorica decantatione praedixit; quando Christus sponsus et anima sponsa obpignoraverunt sibi invicem castam coniugii voluntatem, et facti sunt duo in carne una, id est, Deus et homo. Sponsum autem Christum et sponsam Ecclesiam probat Johannes Baptista dicens de Christo: Qui habet sponsam, sponsus est. Amicus autem sponsi stat et audit eum, et gaudio gaudet propter vocem sponsi. Et alius Propheta: Disponsabo te mihi in spe. Et iterum: Disponsabo te mihi in fide et caritate. Denique, ut sciatis hoc carmen pro Christo et ecclesia esse praedictum, praetitulatio ipsa manifestat, sic enim pronuntiatur: Cantica canticorum, eo quod super omnia cantica quae aut Moyses aut Maria in Exodo, aut Esaias, aut Abacuc et ceteri cecinerunt, haec meliora sunt cantica; quia illi aut pro liberatione populi aut pro conversatione hominum, aut pro admiratione divinorum operum accensi animo ac mente Deo laudes dixerunt. Hic autem Christi et Ecclesiae vox psallentis auditur.”

Basta esto para muestra. Qué dieras tú porque esta obra fuese de San Gregorio? Y qué hallazgo más precioso que este, si tal sucediere? Cabalmente convienen todos los historiadores en que San Gregorio escribió sobre los Cantares; pero mientras Mabillon, Ceillier y otros atribuyen al Santo doctor la exposición que se halla en la edición de los Maurinos, Casimiro Oudin y otros muchos niegan con no poco fundamento que sea obra del Santo, y la atribuyen a un Abad Roberto, que floreció en el siglo XI en los tiempos de San Gregorio VII (a). 

De todos modos convienen en que en el estado en que se halla aquel escrito no se le debe atribuir. Conque están todavía por descubrir los genuinos Comentarios de San Gregorio Magno sobre los Cantares.

Y como podía suceder que fuesen estos que aquí se hallan, he querido copiarlos, pues sólo constan de cinco libros breves.

Del venerable Beda están las homilías sobre el Evangelio de San Marcos (núm. 28). Es códice extranjero y del siglo XII. En las cubiertas se lee copia de una cesión hecha a favor del Arcipreste Alifano, et ecclesiae Sanctae Mariae in Calabio, por Bartolomé, Abad de un monasterio, infra fines Telesiae civitatis, año 1184, anno XVIII. Domini nostri secundi Regis Wilielmi.

(a) V. Oudin, De Scrip. eccl. (tom. I, pág. 1543, y II página 777), donde copia esta obra de Roberto, y por su cotejo con la de los Maurinos se ve que son una misma cosa, a excepción del principio hasta la mitad del primer capítulo, que es del todo diferente.

Estos son los mejores códices que aquí hay de las obras de los Santos Padres. Apreciables son los escritos en los siglos XIV y XV; pero son comunes y se hallan por ahí a cada paso. Sólo quiero advertir brevemente que en el vol. 69, que contiene los III. libros Sententiarum de San Isidoro Hispalense, en el capítulo VIII del libro I, que se intitula: De mundo, donde los impresos concluyen: Ut semper ea cogites inmensa, continúa así este ms.: Fecit ergo Deus omnia valde bona. Nichil ergo naturâ malum est: quando et ipsa quae in creaturis essent poenalia, si bene utantur, ea bona et prospera sunt; si male utantur, noceant. Ita ergo, etc., y así va prosiguiendo. Porque veas cuánto pueden servir estos ejemplares ms., aun siendo tan recientes como del siglo XV, como lo es este volumen 4.° vit. Vamos a otra cosa.

El códice núm. 2 contiene varios opúsculos sobre las cuestiones que se ventilaron con tanto calor en el siglo XV de potestate Papae, Ecclesiae, et Principum saecularium, de los cuales da razón el índice que ya dije, formado por el P. Caresmar. Entre ellos hay una Disertación inédita y desconocida del canónigo de esta iglesia Juan Palomar, que hizo un papel muy distinguido en el concilio de Basilea, donde dijo la oración que publicó Labbé en el tomo XVII de la Colección de concilios, y fue uno de sus Legados a Bohemia: cosas que podrás ver en el Nicolás Antonio, Bibl. vet., con las notas de Bayer (a). Disuelto por segunda vez el concilio se ausentó de él Palomar, y estuvo por Eugenio IV, a lo que yo creo, aun cuando el Rey Don Alfonso V de Aragón mandó que sus vasallos permaneciesen en Basilea. Así puede inferirse de el papel que digo, que tiene este título: Incipit quaestio D. Johannis Palomar, utriusque juris doctoris: cui parendum est, an SS. D. N. Papae Eugenio IIII. an concilio Basiliensi, tamquam superiori. Principio: Non fuit moris mei, etiam cum adhuc juvenis essem, allegationis cumulos facere, etc. El motivo de haberle copiado no es precisamente por enriquecer el orbe literario con esta obra más, sino porque al paso que justifica la conducta de Eugenio IV, cuenta algunas cosas secretas que pasaron en aquellas reyertas. Parece que lo escribió después de haber regresado a Barcelona hacia el año 1444 (b), porque al fin dice: Dedi autem maxime operam ad facti narrationem, quae in hiis partibus ut plurimum ignoratur... Recitavi etiam ex certa scedula per me olim scripta. En fin allá va copia de todo por si te parece digno de nuestra colección. Advierto que el ms. llama claramente al autor Palomar, no Polmar ni Polemar, como Labbé, loc. laud. col. 779 y 1207.

(a) Bayer sospecha que Juan Palomar fue Valenciano y no Catalán. Yo puedo añadir que uno de los primeros canónigos que lo fueron de la colegiata de Játiva en el año de su erección 1414 se llamaba Juan Palomar.

(b) En el volumen I de las Actas capitulares de Gerona se halla en 1442 la provisión de un canonicato, vacante por muerte de su obtentor Juan Palomar. No me consta si es del que hablamos; y tampoco es inverosímil que obtuviese a un tiempo dos canonicatos, cosa tan frecuente en aquel siglo.

Sobre la misma materia he copiado otros dos escritos inéditos. El primero tiene este título: Responsio facta per Serenissimum Dominum Alfonsum, Regem Arragonum et Ciciliae, Domino Eugenio Papae quarto, conquaerenti quare suos Praelatos et subditos Romanam curiam sequentes, de curia recedere, et ad concilium Basiliense iubebat accedere. Sus razones todas están cargadas de textos del Derecho, que hace su lectura pesada; pero ello es lo que es. Débese referir al año 1438 poco más o menos. Está en el códice 26. La otra es del códice 1, y es la oración que en el concilio Bituricense, congregado para deliberar el partido que el Rey de Francia podía tomar en los negocios del concilio Basileense en 1438, dijo el Legado del concilio Tomás de Corcelles. El aprecio que hicieron de él los Basileenses puedes verlo en Labbé (tomo XVIII., columna 1385 y 1418). Ignoro de qué nación sea; el apellido no desdice de este país. Al fin, si es extranjero, poco se perdió en el poco tiempo que costó copiar esta obrita.

Hay otros muchos volúmenes y tratados pertenecientes a esta materia del concilio Basileense. Están copiadas también todas sus actas en el códice 4, formadas por cuatro notarios, desde 7 de septiembre de 1431 hasta 1 de julio de 1441; al fin dice: Vilasalo me scripsit: y varios tratados y oraciones en los códices 1, 2, 4, 16, 26, 101 y otros en que no habré reparado.

Muy conocido es el Obispo de Gerona Don Juan Moles Margarit por su Paralipomenon rerum Hispaniae, y otros escritos. Mas no lo es el que aquí he hallado, señalado con el número 83, cuyo título es Templum Domini, y su objeto el que verás en lo que voy a copiar de él. Comienza así: "Serenissimo Johanni secundo Aragonum Regi. Liber Templum Domini per Johannem de Margarit, Gerundensem Episcopum feliciter incipit. = Praefatio. = Cum in creatarum rerum ordine religio primum semper locum tenuerit, quae ab Abel primo iusto sumens initium, per omnia deinde saecula digrediens in nos quodam naturali iure pervenit, etiam per omnes sectas infelicium Deorum, et a veritate et Dei veri cultu et religione aberrantium; et intelligam, Serenissime Princeps, religionem hanc a nostris his temporibus lacerari ob nonnullas templorum ac ecclesiarum spoliationes, signanter quae in sacra domo Rivipullensi perpetrari contigit his diebus: sacrilegium utique et horrendum et detestabile; cui accidit ius sepulcri violati antecessorum tuorum, quorum corpora in eodem claustro quiescere nemo dubitat: ius itaque omni lege hebraica, gentili, catholica, divina pariter et civili privilegiatum, ac denuo nuntiatum sit magestati tuae ab eiusdem magestatis consiliariis aplausu quodam suggestum esse licere eidem eo iure, quo et Pontifici Summo licet, de iocalibus ecclesiarum in defensionem status propria auctoritate convertere. Quam rem licet compertum habeam a magestatis tuae proposito plurimum deviare, similiaque consilia nec in mentem pii Principis impressionem aliquam non esse factura; nichilominus ad  excitandum pii Regis et Principis mentem, et cum regnum nullum sine sapientia et religione possit persistere... pernecessarium existimavimus calamum ad scribendum suscipere quantum in omni lege cum hebraica, gentili, ac catholica valuerit religio de observandis et non offendendis templis, illisque in ipsam religionem oblatis. In quo proposito scripturi sumus apologeticum librum adversus irreligiosam rabiem illorum, qui templa violare contendunt. In quo opere exemplis potius quam sacrorum canonum auctoritatibus, etc.” Sigue a esto la obra dividida en XXX capítulos. Los cuatro primeros tratan de los templos entre los Hebreos, su veneración, riqueza, inmunidad, etc. Los otros cuatro tratan de lo mismo entre los Gentiles. El IX tiene este título: Mandavit Deus in evangelica lege aurum offerri ecclesiis. = X. = De Catholicis Imperatoribus observatoribus ecclesiarum, et prosperatis successibus et finibus eorum. = XI. = De impiis, Imperatoribus in Deum et ecclesias, et infelicibus imperiis, horrendisque finibus eorum. = XII. = De religiosis Regibus Gotthorum, et illorum observatione ecclesiarum. En este capítulo habla de la rebelión del tirano Paulo contra el Rey Wamba, y dice: "Cui rebellioni adhaesit pene universa Cathalonia et Gallia Gothica, quae nunc linga Occitana corrupto vocabulo apellatur, cum linga Gothicana debeat apellari. Hic igitur Paulus rapta corona aurea ab ecclesia S. Felicis Gerundae, quae fuerat ecclesiae praefatae donata a Racharedo, piissimo Gothorum Rege; quam cum suis sacrilegis manibus rapuisset, et eius capiti imposuisset, cum eadem coronatus est.” = Cap. XIII. = De malis Regibus Gothorum, et infelicibus eorum regnis, et finibus. Hablando aquí de la invasión de los Árabes en España como debido castigo de los pecados de Witiza, no hay mención de Don Julián ni de su hija, sin embargo que pondera mucho la liviandad de aquel Príncipe: tampoco hace mención del reinado de Don Rodrigo. El XIV es: De exteris Regibus, maxime qui in Hispania regnaverunt, et de illorum religionibus ad ecclesiam. = XVI. = De Regibus Aragonum, quid in ecclesias contulerunt, et eorum successibus.= XVII. = Quomodo homo habens duas partes, animam et corpus, secundum animam considerandus est. Y así prosigue hasta el fin tratando de la preeminencia de lo espiritual a lo temporal, del sacerdocio, su dignidad, etc. Con esto podrás formar idea de lo que es esta obra, la cual es regular que nunca veas, si no hay por esos rincones algún otro ejemplar, que este tiene ya muchas hojas ilegibles.

Y pues hablamos de obras ni publicadas ni conocidas, otra he hallado del célebre Fr. Guido de Terrena o de Perpiñán de la orden de nuestra Señora del Carmen y su General, y obispo de Mallorca en 1321 y de Elna en 1332, del cual hallarás noticia en la Bibl. vet. de Nicolás Antonio; pero no del escrito que hizo de orden del Papa Juan XXII, el cual se halla al fin del códice núm. 2, y comienza así: Cedulam ex parte Sanctitatis vestrae, Pater Beatissime, recepi, in qua detestabiles continentur errores; contra quos videre et scribere me Fratrem Guidonem, Maioricensem Episcopum, filium vestrum atque facturam, jubet Sanctitas vestra. De los errores que se proponía impugnar sólo se encuentra aquí la primera cuestión contra asserentes temporalia ecclesiae subesse Imperatori. Tengo esta obra por diferente de la Summa de haeresibus y de la Reprobatio operis Catalonici, que comúnmente le atribuyen.

Ya se me pasaba la noticia del códice número 18, que contiene los cuatro Evangelios escritos con suma prolijidad en vitela en el siglo XIII, a lo que entiendo. Hállanse algunas variantes de la Vulgata, y entre ellas la que ya notó el P. Caresmar en el principio del Evangelio de San Juan, donde dice: qui non ex sanguinibus, neque ex voluptate carnis, neque ex voluptate viri, sed ex Deo, etc. No me parece esa cosa en que se deba hacer mucho hincapié, ni debe tenerse por una variante de la Vulgata; porque realmente los escribientes del siglo XI y XII dijeron con frecuencia voluptas por voluntas, lo cual saben los que han visto las escrituras de donaciones y ventas de aquel tiempo: Ego N., decían, nullius cogentis imperio, nec suadentis ingenio, sed propria et spontanea mihi elegit bona voluptas, etc. Lo más notable es hallarse el texto seguido sin distinción de capítulos, lo cual es anterior al siglo XIII. En las notas marginales, que son muchas y prolijas, he observado que no se cita a ningún Padre ni Doctor de la Iglesia.

Otros códices hay preciosos cada uno en su clase, Comentarios de leyes y de teología, Sermones, obras lemosinas que servirán para cuando se escriba la biblioteca de escritores Catalanes, libros viejos de aniversarios, consueta de la iglesia, un Misal ms. del siglo XIV, otro impreso en León en 1521 y otros de esta clase, de los cuales he formado mis extractos correspondientes para la parte ritual. No ha aprovechado poco para esto el códice 84 llamado del ventre, o de las raciones que debían dar mensualmente los Prepósitos a los canónigos, beneficiados y ministros de esta iglesia. Está escrito con limpieza en el siglo XV, pero conserva las costumbres desde el siglo XIII y acaso las que se establecieron en 1157, que es cuando se crearon las preposituras. Ya lo verás cuando pueda enviar los extractos que de él he hecho. Entre tanto sírvete para las adiciones de Ducange del artículo siguiente: In die Natalis Domini. = De distributione porci. = “Primo aperitur per ventrem, ita quod educitur primo pectus et brona per longum, et incipit a linga sive a linguare usque ad bronam, quae est inter coxias; ita quod mamillae semper remaneant in brona. Postea amputantur ei pedes, et de pernis et de spatlaribus brachia quae se tenent cum pedibus. Deinde amputatur capud juxta biscocium et prope aures; et dividitur caput in duas templas. Item removetur sujuna de longo in longum amplitudine unius boni digiti; et de illa squina amputatur porquerol versus caudam … et huic squinae additur pectus incisum inter bronam et acorador … Et est sciendum quod illi parti quae est ex parte anchae datur unus lumbus pro astç, illi vero, quae est de coxia, dantur cor et duo renes, et melça pro astç, et illa qui accipit pronam accipit tres peciolas pro costats”.

Basta de esto por ahora, pues va copia de toda la rúbrica. También omito la noticia del Santoral de esta iglesia en cinco códices, porque ya la tienes muy dilatada en el índice que formó el padre Caresmar. Uno de ellos mandó escribir Guillermo Montells, canónigo de Gerona, y lo regaló a esta iglesia el año 1360; el cual tiene al fin entre otros versos este notable:

Spi Patris et Filii ritus in nomine Sancti.

De él he copiado el opúsculo que el monje Aimonio escribió en el siglo IX sobre la traslación de las reliquias de San Vicente Mártir desde Valencia a Castres en Francia; porque está aquí mucho más completo que el que publicó Bollando (XXII januarii) y Mabillon (Acta SS. ord. S. Benedicti, saec. IV, part. 1). Hállase dividido en lecciones, según el uso del oficio eclesiástico. ¿Se podrá inferir de aquí que se celebraba fiesta de dicha traslación en esta iglesia? No lo sé. Hallo que había fiesta solemne del Santo con octava, mas en los calendarios y otros libros donde debía, no hallo tal cosa. Lo que sí se podrá inferir es que a principios del siglo XIV, que es cuando se escribió el Santoral, era opinión común en este país que las reliquias de aquel Santo se trasladaron a Castres y no al cabo de San Vicente. Lo mismo creyeron siempre los Valencianos, como ya dije en otra parte. Va también el Carmen del mismo Aimonio, y todo con las lecciones viciadas como se halla. Tú harás las correcciones que parezcan oportunas para ingerirlo en nuestra colección, donde no dirá mal este documento copiado por la primera vez de un códice Español.

El archivo de esta iglesia tiene todo el arreglo y distribución suficiente para servir al público. Además de los documentos sueltos, gran parte de los cuales no se duda que hayan perecido, conserva por fortuna cuatro grandes cartularios, que en Castilla llamarían tumbos o becerros y aquí llaman libros de antigüedades, donde están copiados todos los documentos tocantes a la iglesia, sin contar otros que son colecciones de privilegios pontificios y reales. En la escalera por donde se sube a este archivo, hay otro donde están olvidados otros muchos documentos, desde el siglo IX hasta el XV. El padre Caresmar, infatigable en sus trabajos, emprendió un extracto cronológico de todos los documentos grandes y chicos, del que no queda sino su borrador, que a la verdad es confuso, porque sobre haberse encuadernado trastrocadas las hojas, tiene la nulidad de no haber puesto en un volumen todo lo perteneciente a cada año, sino que se hallan repartidos en tres volúmenes, continuando en el 2.° y 3.° v. g., un artículo que comenzó a extractar en el primero. Sin embargo, puede y debe copiarse con buen orden y claridad, porque sobre ser un trabajo que recomienda más que otra cosa alguna la incansable laboriosidad de este anticuario, es utilísimo para la iglesia, que con sólo este repertorio tiene lo suficiente para el manejo de sus intereses y negocios. Cánsase el que lee tal multitud de extractos y no se acaba de admirar cómo sin ningún interés tuvo paciencia para acotar muchas cosas pequeñas e impertinentes de entierros, aniversarios, etc., el que amaba las antigüedades curiosas y singulares; las cuales cuanto más aficionan el ánimo con su hermosura e importancia, otro tanto le desaficionan de lo que es pequeño y bagatela.

De mí sé decir que me ha servido mucho esta lectura y ayudado grandemente para lo que digo de esta iglesia.

Se me pasó decir en su lugar, de su biblioteca antigua las pocas noticias, que han venido a mis manos. Habíala pues ya en el siglo XII, en el cual el Obispo Don Arnaldo Armengol, ordenando su testamento a 22 de diciembre de 1142, dice: Concedo S. Cruci et S. Eulaliae... meos libros qui in eadem ecclesia sunt, bibliothecam quam feci scribere, et alios.

A 13 de junio de 1195 Arnaldo de Caldes, canónigo, firmó el recibo de varios libros de decretos y leyes de la biblioteca de la catedral, que le prestó el Obispo Don Raimundo. Dos años después, a 20 de octubre, el canónigo Berenguer de Palou recibió de la iglesia varios códices bíblicos, los cuales ofreció glosar. Nada más he hallado sobre esto. A Dios. Barcelona, etc.

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