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viernes, 16 de diciembre de 2022

Carta CIII. Noticias de la antigua Sede de Ictosa, Tolba, y Falç.

CARTA CIII. 

Noticias de la antigua Sede de Ictosa, Tolba, y Falç. 

Mi querido hermano: La primera noticia que el público ha tenido hasta ahora de la antigua Sede de Ictosa o Hictosa es en la división de los obispados de España (hitación de Wamba), atribuida falsamente a los tiempos del Rey Wamba. Y como los críticos han demostrado que este documento es posterior y del siglo XII; y por otra parte no hay concilio ni otro monumento que haga mención de la Sede de Ictosa, se ha tenido por fabuloso este obispado. Con la lectura de la Disertación del obispado de Pallás, escrita por el padre Pascual, y mucho más con el viaje por esos países, he tenido proporción de examinar algunos documentos que pueden ilustrar este punto. 

Primeramente es innegable, que en el Cartoral mayor de Roda ms. del siglo XII, y en otros dos ejemplares, uno de ellos del mismo tiempo, y el segundo del siglo XIII, se halla la escritura que copió Pascual; núm. IX app., y es la del sínodo que congregó el Obispo Raimundo Dalmacio en 1080 en Tolba para restaurar aquella iglesia, donde dice: Inquisivi a veteribus ubi esset caput episcopatus nostri, et in libris veteribus invenimus Ictosam. Et quia hoc invenimus mandavimus consilium in toto episcopio nostro apud Ictosam quae modo dicitur Tolba. Del mismo año 1080, a 11 de diciembre, es la concordia que el sobredicho Obispo de Roda firmó con García, Obispo de Aragón, sobre los límites de ambos obispados, la que va copiada (a: Ap. núm. XXXVI.) conforme se halla en el citado Cartoral, núm. 24; dice que cuando Dios diese la conquista de la tierra de Barbastro, omnis regio Barbutana (Barbastro) ... sit iuris ecclesiae Barbutanae urbis, quae debet esse episcopalis Sedes loco antiquae urbis Hictosae, quia in suburbio eius est fundata pro ea. Estas dos memorias anteriores al siglo XII son bastante prueba de que la Sede de Ictosa no se fingió en ese tiempo cuando se inventó la supuesta división de obispados atribuida al reinado de Wamba. Porque aun admitida esta suposición, es verosímil que su autor no quiso sino conservar la memoria de las diócesis antiguas, no teniendo interés en crear de nuevo Sedes que nunca hubo. El silencio de la de Ictosa en los concilios nada arguye en el particular. Ejemplares hay.

Más antigua es la noticia de esta Sede que nos conservó Cesario, Arzobispo de Tarragona en su carta al Papa Juan hacia el año 962, donde entre las XVI iglesias sufragáneas de aquella metrópoli cuenta a Ictosa. Argumento respetable de su existencia, aun cuando Cesario no sea el autor de aquella carta, como pretende Masdeu y otros, que fallan sin ver los archivos, ni reconocer las escrituras en que dicho Cesario siempre se tuvo por Arzobispo de Tarragona. Pero dejando esto, decir que todos estos fingieron por cosa de tan poca importancia, es hablar al aire. Quede, pues, sentado que en los siglos X, XI y XII era notoria la existencia de esta Sede. Ni dudaron de ello los Obispos de Roda y Barbastro en los documentos citados; sólo trataron de fijar su situación. En lo cual parece a primera vista extraña la discordancia entre las dos escrituras de un mismo año, 1080, y ambas autorizadas por un mismo Prelado de Roda. Porque en la una dice que era lo que ahora llamamos Tolba, y en la otra que estuvo junto a Barbastro, y que esta ciudad se fundó en un arrabal de aquella. La distancia de Tolba a Barbastro será de muy pocas leguas. Si esto no basta para combinar ambas opiniones, las dejaremos en su discrepancia, que en nada perjudica a la real y verdadera existencia de la Sede de Ictosa, cuya localidad con la distancia de los siglos y persecuciones que sobrevinieron, no es extraño se borrase de la memoria de los hombres. Mayor dificultad es que el Obispo Raimundo diga que Ictosa fue en lo antiguo caput episcopatus nostri; porque esto no cuadra con lo que el Papa Pascual II suponía después, que la Sede de Lérida en la invasión de los Árabes se trasladó a Roda, y con lo que en varios diplomas expresan los Reyes Don Pedro I y Alfonso I, es a saber: que trasladaban la Sede de Roda a Barbastro, hasta que Dios les diese la conquista de Lérida, iglesia matriz, de quien las otras eran miembros (a: Ap. núms. XXXVII, XXXVIII, XXXIX, XL, XLI.).
Porque con esto se dice que Roda fue en lo antiguo de la diócesi de Lérida. Punto oscuro a la verdad, en que nada hallo que merezca el nombre de solución; y en tal caso basta proponer las dudas, por si otro más feliz adelanta en el particular. Confieso que con este objeto quise pasar por Tolba, por si los edificios o alguna otra antigualla dejaba rastrear alguna cosa de consideración. Pero todo fue en vano. Lo único que hay de la iglesia de aquella villa es la restauración indicada, que ya publicó y analizó el padre Pascual (loc. laud. pág. 59 y 104). Otra escritura he copiado en ese archivo de Roda del año de Cristo 1100, en que el Rey Don Pedro dio a Santa María de Tolba illam almuniam de Saharra, quae est in illo termino de Falces (a: Ap. núm. XLII.). Del mismo archivo es la copia de la dedicación de aquella iglesia, que celebró Pedro, Obispo de Barbastro y Roda a 1.° de marzo del año 1130, convocando para ello a San Olegario, Arzobispo de Tarragona, a Raimundo de Redorta, Obispo de Vique, y a los canónigos de Roda, honrándola con cementerio y baptisterio propios, y confirmando todas las donaciones que el Rey D. Alfonso I y otros le habían hecho (b: Ap. núm. XLIII.). En una de ellas, de poca entidad, vi esta fecha; Facta carta anno primo quod Episcopus Lupo (de Roda) signatus fuit: que debe ser el año 1095. La iglesia de Falç o Falces (hoz), que en algunas de estas escrituras suena distante de Tolba poco más de media hora, es uno de los edificios más respetables por su antigüedad y por el bello gusto de su construcción. Causa maravilla que en la altura y aspereza de aquel monte se construyese en el siglo X, que por tal lo tengo, un templo, cuya bóveda es la vergüenza de la moderna arquitectura. Es todo de piedra sillar de medio punto; pero con tal gracia en su arranque y tan discreta proporción, que contenta al par de los edificios Romanos. Y aun se tendría por tal, si no fuera por los adornos y grecas caprichosas que pusieron en los capiteles; que aunque son de lo mejor de aquellos tiempos, prueban a tiro de ballesta la época que dije de este edificio. Acompañome al lugar el vicario de Tolba Don Anselmo N.; el que está en el proyecto de trasladar la portada del templo, que es de arcos concéntricos, a la iglesia de su villa, que aunque es del siglo XII, dista 
infinito del que digo. La soledad y despoblado de él no sé si es razón bastante para destruir un monumento que está para durar muchos siglos. Así que ni apruebo ni condeno este proyecto. Estaba esta iglesia antigua dedicada a los SS. Justo y Pastor, servida de canónigos reglares desde el siglo XI con su Abad, que en 1080 era Sungero (parecido a Suniario, Sunyer, Suñer) y en 1161 Raimundo Berenguer. En este último año el Obispo Guillermo Pérez, de Lérida, subordinó la iglesia de Tolba con la obligación de que aquel Abad prestase obediencia al Obispo y Prior de Roda. Vense junto a la iglesia las reliquias de un castillo, gran fortaleza de aquel tiempo, cuyos señores eran Caslanes de la Ribagorza. Acuerdóme haber visto algunas memorias en que los de la familia de Entenza suenan Señores de Falç.