jueves, 2 de junio de 2022

CARTA XXV. Biblioteca del Señor Pérez, códices

CARTA XXV. 

Noticia de la biblioteca del Señor Pérez, y de sus códices que legó a la Santa Iglesia de Segorbe.

Mi querido hermano: Referidas ya y fijadas las principales épocas de la vida de nuestro Obispo Pérez, pasemos a tratar de su mérito literario, cuya noticia es de mucho interés. Hay ciertos sabios que sin dejar de ser útiles a la sociedad, encierran por modestia sus trabajos, creyéndolos indignos de la luz pública: dignos por lo mismo de que la posteridad recoja las reliquias que se salvaron de la injuria del tiempo, y de la avaricia, o de la envidia. Esto intentó hacer con los libros que dejó a su Iglesia aquel docto Obispo, honrándola con la posesión de lo que tanto amó en esta vida. Tal era su escogida y copiosa biblioteca, de la cual dice en su testamento: “Item, dejo y lego al Cabildo e Iglesia catedral de Segorbe todos mis libros de varias y diversas facultades, ansí teologales, historiales, griegos, latinos, como de otras qualquier lenguas, y de qualquier género que sean, contenidos y especificados en el dicho inventario por mí hecho de mis bienes patrimoniales y hacienda que tenía antes de ser Obispo de Segorbe, como en el precedente Item tengo declarado; como de los demás libros que yo he comprado después de ser Obispo de Segorbe en el día de hoy haya hecho donación irrevocable, dicha entre vivos, al dicho Cabildo e Iglesia de Segorbe, con auto recibido (pone recebido) por el notario infrascripto recebidor (recibidor) del presente mi testamento; la cual donación a mayor abundancia con el presente legado la ratifico y apruebo. Y ruego y encargo a los capitulares de dicha Iglesia den algunos libros de menos importancia a mis sobrinos que los pidan para estudiar, conforme al arbitrio del dicho Cabildo.” Supo este sabio cuerpo apreciar un don de tanto precio, y destinó una de las piezas interiores de la Iglesia para colocarle donde hoy se conserva, aunque mezclado con otros libros; muchos de los de Pérez están anotados de su mano. Sin embargo, no eran todavía estos los libros de que hablaba el canónigo de Valencia D. Juan Bautista Cardona, Obispo después de Elna, Vique y Tortosa, cuando aconsejaba al Rey Felipe II que debían llevarse al Escorial los libros del Obispo Pérez (a). (a) En el tratado que compuso Cardona de Regiam S. Laurentii bibliothecam (biblioteca de San Lorenzo del Escorial), decía así: “Por cuanto hay en España algunos hombres eruditísimos continuamente ocupados en los estudios de las letras, y que siempre están, o meditando o escribiendo algo; y con todo eso nunca publican sus meditaciones o escritos; o porque puliéndolos nunca llegan a satisfacer al soberbísimo juicio de los oídos, o aunque los aprueben, embarazados con cierta vergüenza y modestia los detienen en su casa; o dado caso que no haya algunos de estos impedimentos, no tienen tanto caudal, que pueda bastar para los gastos de las impresiones de los libros; por eso es menester tener una grande providencia para que las vigilias y trabajos destos no perezcan, y se debe poner cuidado en que se lleven a la biblioteca Real. Yo sé de cierto que en los rincones hay ocultas muchas cosas, entre las cuales hay de Martín de Ayala, Arzobispo de Valencia, de Antonio Agustín, Arzobispo de Tarragona, de Diego de Covarrubias, Obispo de Segovia, de Miguel Tomás, Obispo de Lérida, de Pedro Chacón, de Alvar Gómez, de Alfonso Salmerón, de Aquiles Estacio, de Sepúlveda, de Zurita; y también de aquellos que hoy viven, Benito Arias Montano, Pedro Juan Núñez, Juan Bautista Pérez, Juan Bautista Monllor, y de otros, cuyos cuerpos no tanto se alimentan de los manjares, como sus ánimos de los estudios. Hablaba de sus trabajos secretos, copias de códices y documentos antiguos, ilustrados con muchas notas. Mas no verificándose esto, y quedando en libertad para disponer de ellos el Señor Pérez, les dio otros destinos. En su testamento refiere los volúmenes que tenía MSS. y el destino que les dio. Hablaré solo de los que aquí he registrado, porque no todos se conservan, aunque son muchos más que los que cita Ximeno, que sólo cuenta tres tomos en folio existentes en su tiempo en este archivo. Hay pues las obras siguientes: 

I. Primeramente un tomito en 8.°, como de unas doscientas fojas, que contiene varias apuntaciones sobre la lengua hebrea, es a saber: Dictata a Petro Lodoico Ruviale, valentino; al principio dice: die 25 Octobris 1555. Es un tratadito de rudimentos de gramática hebrea, escrito de mano del Señor Pérez, cuando aprendía esta lengua. 

Al fin dice: 28 Februarii 1556. Sigue: Ante psalterium hebraicum prolegomena; son siete hojas: obra también del mismo Maestro, pues al fin se lee: Finis dictatorum Petri Lodoici Ruvialis. Después de algunas apuntaciones sueltas, sigue otro tratado con este título: Rudimenta linguae hebraeae (la æ latina la escribo ae) dictata à Johanne Baptista Perez Valentiae die 6 Octobris 1559. No sé si bastará este MS. de letra de Pérez, para que se dé por cierto haber enseñado la lengua hebrea en la Universidad de Valencia. En seguida hay otro opúsculo intitulado: *(falta texto : creo que sólo “Va”)rietas vulgatae versionis ab hebraicam veritate in palmos. Por estas muestras consta que se dedicó en Valencia al estudio de la lengua hebrea, y más claramente por una nota que hay hacia el fin del libro al principio de una versión incompleta de los salmos, que llega hasta el 25. Dice pues: anno 1556: has annotationes ego excipiebam, cum magister nobis praelegeret psalmos hebraicè. Nada más resulta de este tomito, que contiene los ensayos de aquel grande hombre en el estudio de las lenguas orientales. 

II. Un volumen en folio, que contiene un Dictionarium arabicum. Al pie de este título dice: Omnis lingua confiteatur, quia Dominus J. C. &c. Consta de cuatrocientas fojas poco más o menos, donde están escritos de su mano varios artículos por el orden alfabético con la correspondencia latina y espacios suficientes para añadir otros. Al fin se halla también de su mano: Finis lexici arabici: Jesu Christo gratias. Siguen luego veinte y tres hojas, en las cuales escribió las dicciones arábigas correspondientes a los artículos que están en lo alto de las planas; y son los siguientes: Gramaticae vocabula: Rhetoricae vocabula: Dialecticae, Physicae, Mathematicarum, Astrologiae, Theologiae, Medicinae, Jus civile; monetae; pondera; mensurae &c. En la mayor parte de estos artículos hay correspondencias del árabe al hebreo y griego. 

III. Otro volumen en folio, que contiene la historia del moro Rasis, la cual dice, tiene Ambrosio de Morales en un original harto antiguo, escrito en pergamino. Agora tiene este original Gonzalo Argote de Molina, vecino de Sevilla. Otro original hay en Santa Catalina de Toledo, donde dice que fue traducido de arábigo en portugués por Gil Pérez, clérigo de D. Peynos (o Peytros) Porcel, por mandado de D. Dionis, Rey de Portugal, leyéndole Mahomad en arábigo. Del libro que contiene la historia del moro Rasis hizo mención Ximeno núm. 19; mas creyendo que no contenía otros escritos este volumen, calló los siguientes opúsculos. Un extracto de los libros de Eterio y Beato contra Elipando, con varias apuntaciones sobre la cronología y la historia eclesiástica y civil. Sigue en el mismo volumen Chronologia bibliorum, y entre varias cedulitas sueltas un certificado original, en que reconoce haber recibido por mano de D. Juan López de Velasco un códice gótico de concilios de la librería de S. Lorenzo el Real, el cual, dice, es uno de los dos que envió de Soria D. Jorge de Veteta (o Beteta, donde está Solán de Cabras), y que esto fue a petición del Inquisidor general, mi señor, que tiene dél (de él) necesidad para sacar ciertas diligencias, que se han de enviar a su Santidad. La fecha es de 3 de Junio de 1577. Este códice de D. Jorge Veteta es el llamado soriense, como veremos hablando de los cronicones de España, del cual se sirvieron nuestro Pérez y el P. Mariana, y cuya existencia es tan dudosa en el día. 

Después de otras innumerables notas misceláneas, que es imposible describir, siguen dos hojas y media de su letra, y son ilustraciones al libro de S. Isidoro de viris illustribus. Comienza así: Brevem Isidori libellum de viris illustribus brevissimis illustrabo scholiis, minores observationes in album exterius relaturus. Es papel de difícil lectura; pero no imposible al que tenga más ocio que yo, mayormente que de estas notas dice Ximeno, núm. 4, que se dieron a la estampa en la impresión real de las obras de S. Isidoro, y que no repararon en ello D. Nicolás Antonio ni Rodríguez. Por no tener aquí esta edición no me es posible hacer el cotejo que desearía; pero bien se puede asegurar que siendo este el borrador de que se sirvió privadamente, se hallarán algunas notas más que las impresas. Lo restante de este volumen son apuntaciones sueltas y de varia erudición, en que se ve que su principal estudio era la cronología. 

IV. Otro tomo en folio, que contiene lo siguiente: Comentario de cosas memorables que en la Europa han acaecido en tiempo del Rey Católico y del Emperador Carlos V y del Rey D. Felipe II, nuestro Señor, Reyes de España. Traducido de latín en romance por Miguel Bou de Villanova, escribano de registro de su Majestad, y en algo añadido. Comienza del año 1452 y acaba en 1581. Siguen luego hasta el fin copias de actas, himnos, y otros documentos pertenecientes a los Santos de España, entre los cuales son muy de apreciar algunas cartas inéditas, así de Pérez, como de otros a quienes consultaba sobre algunos Santos en particular, de las cuales tengo copia, y haré uso cuando lo pida la ocasión.

V. Otro volumen en folio, que contiene igualmente actas y documentos de los Santos de España. En el testamento parece dar a entender que tenía más volúmenes de actas de SS.; aquí sólo he hallado estos dos. 

VI. Un volumen en folio, que contiene la colección de concilios, en que entendió de orden del Cardenal D. Gaspar de Quiroga para enviar a Roma. Es el borrador original de todo su trabajo sobre esta materia. De él dice en el testamento: Item, otro libro de concilios góticos manda su Señoría quede para la librería de la Seo de Segorbe; en el cual libro hay correcciones de concilios. El Cardenal Aguirre publicó una prefación de este docto varón, y sus cronologías conciliorum et gothorum, junto con la carta del Cardenal Quiroga a Gregorio XIII; pero es de saber que todo esto pertenece a la segunda remesa que este Prelado envió a Roma, la cual se halla aquí distinguida de la primera y tercera; a estas también acompañaban otras prefaciones de Pérez y cartas de Quiroga, piezas inéditas. Digamos de cada cosa en particular. 

I. El Señor Pérez puso en la primera remesa esta nota: “Este título fue en el primer libro a Roma: Concilia Hispaniensia impressa collata cum vetustis codicibus MSS.; et praeterea haec addita, nondum impressa, ex eisdem codicibus. = Liber qui inscribitur: Excerpta canonum, incerto auctore. = Emeritense concilium. = Toletana concilia quinque posteriora, nempe XIII, XIV, XV, XVI, XVII. = Leonis II Papae Rom. epistolae IV ad Hispanos. = Fragmenta inserta quibusdam conciliis.” Sigue luego la carta del Cardenal Quiroga a Gregorio XIII, que empieza: Cùm multa quotidie beneficia &c., y la prefación de Pérez: Reverendissimus Dominus meus Gaspar Quiroga &c., piezas inéditas, cuya copia envío.

II. En la segunda remesa dice: “Este título fue en el segundo libro que se envió a Roma: XX concilia Hispaniensia ex vetustis codicibus descripta, nondum typis mandata. = Toletan. sub Gundemaro Rege 610. = Caesaraugust. III 691 (Zaragoza, Caesaraugusta, Caesar, César Augusta). = Caesaraugust. II 592. = Toletan. (toledano, Toledo) anno XII, Reccaredi (Recaredo) 597. = Barcinon. I, circa 540. Barcinon. (Barcelona, Barcinona, Barchinona, Barcino, Barçelona, etc.) II 599. = Oscense (Huesca, Osca, Oscha, etc) 598. = Egarense 614. = Narbonense 589. 

“Haec quidem sub gotthis habita; sequentia vero postceptam liberari ex sarracenorum (moros, sarracenos) jugo Hispaniam. = Legionense (León) 1012. = Coiancense 1050. = Compostellana (de Santiago de Compostela) decreta 1114. = Palentinum (Palencia) 1129. = Vallesoletanum 1322 (Valladolid). = Pennifidelense 1302 (Peñafiel). = Toletan. 1323. = Toletan. 1324. = Complutense apud Alcalam 1325. (Alcalá de Henares) = Complutense 1326. = Toletan. 1326.  Et praeterea concilia Carthaginiensia Africana (Cartago) cum vetusto codice collata. = Et chronologia gothorum Hispaniae Regum, (reyes godos de España) et veterum conciliorum, quae sunt in Hispaniam habita, usque ad sarracenorum ingressum.” 

Estas cronologías están publicadas por Aguirre: obra utilísima, como se deja bien entender, por la exactitud con que se ejecutó. Mayans (Prefac. a la era de España de Mondéjar) reprende a nuestro Obispo por haber seguido en sus cronologías la opinión vulgar de que la era española precede a la de la Natividad de Cristo en treinta y ocho años solamente, debiendo ser, como él cree, treinta y nueve. Mas en esto ya sabes que otros modernos han corregido a Mondéjar y Mayans, defendiendo el cálculo que siguió Pérez. Volviendo ahora a su libro, sigue la carta de Quiroga: Grata S. V. fuisse ea concilia &c., y la prefación de Pérez: Quod superiore anno feci in iis conciliis &c. ambas publicadas por Aguirre. 

III. En la remesa tercera dice: “Este título se puso al tercer libro de los concilios para su Santidad: Concilia graeca, affricana et gallicana collata cum quatuor coddicibus gotthicis MSS.; quorum hic est cathalogus.” Numerados estos dice: in fine hujus libri chronologia horum conciliorum, graecorum, affricanorum, et gallicanorum, no publicada que yo sepa. Sigue tras esto la carta de Quiroga: Cùm ad Gratiani editionem, quam V. S. emendatissimam &c., y la prefación de Pérez: Cùm jussu illustrissimi Cardinalis Toletani patroni mei &c., también inéditas; y van copiadas (a: Estas dos cartas y prefaciones se hallarán en el apéndice en los números XVIII, XIX, XX, y XXI.). Si son apreciables los breves apuntamientos de Pérez, deben serlo mucho más estos documentos. Gran bien sería para el público que se le diese una edición de este volumen tal cual se halla, con las innumerables notas marginales que hay de mano de este sabio español, a quien podemos llamar el restaurador de los concilios de España. 

VII. Un volumen en folio de más de trescientas fojas, que contiene copias de documentos pertenecientes a la Iglesia de Toledo y otras de España. Como sería muy prolijo referirlos todos, apuntaré ligeramente los principales, mientras se preparan copias de la mayor parte de ellos. Alphonsi VI privilegium de immunitate monasterii S. Facundi: “Hic narratur (dice Pérez) electio Bernardi in Abbatem, et susceptio officii romani in Hispaniam (Hispanià), octavo idus Maji (Maii), era 1118 (ann. 1080). Por este privilegio se ve que el oficio mozárabe se había quitado en Castilla antes que fuese ganada Toledo, era 1123; pues en la 1118 dice que estaba quitado. Conviene esto con lo que dice Pelagio Ovetense (Pelayo) que lo quitó Ricardo Cardenal, Legado de Gregorio VII, en un concilio de Burgos, era 1119.” Sacó Pérez esta copia del mismo monasterio con el favor de Fr. Juan Benito Guardiola, archivero. S. Hugonis Abb. Cluniacensis (Cluny) ad Bernardum electum Archiep. Toletanum, tunc Abbatem Sancti Facundi, epistola, qua permittit ut acceptet archiepiscopatum. Varias cartas de Reyes, tocantes a la dotación, primacía y otros privilegios de la Iglesia de Toledo, con la constitución de D. Cenebruno de numero quadragenario canonicorum. Erectio Ecclesiae Conchensis. Privilegio de D. Alonso VIII al monasterio de S. Martín de Madrid, era 1159. Bulas de Papas desde el año 1088 hasta 1251, sacadas de dos libros de la Santa Iglesia de Toledo, donde están juntas muchas bulas de la Primacía. Tras este título dice Pérez de su mano. “Quatro libros hay en la Santa Iglesia de Toledo, donde están trasladadas las bulas de la Primacía. El uno está en la librería, y le hizo escrevir el Arzobispo D. Rodrigo Ximénez: llega hasta Honorio III el año 1217. El otro libro está en un caxon (cajón) del Sagrario: es trasladado del otro, y tiene añadidas unas bulas de Honorio III del tiempo del Arzobispo D. Rodrigo, y una de Inocencio IV en tiempo de D. Sancho, electo año 1251, y parece se debió escribir en su tiempo. De allí hice yo trasladar estas, que allí no había más, y las puse por el orden de Papas, que allí estaban sin orden de antigüedad: y las comprobé yo mesmo con el original. Otro tercero de la Primacía hay en el Sagrario escrito en tiempo del Arzobispo electo D. Sancho, Infante de Castilla, año 1253. Este librillo tiene las firmas de Cardenales, y algunas bulas de Gregorio IX, que no tienen los otros dos. Otro cuarto librillo de la Primacía hay en el archivo arqueta 19, en cuero colorado; parece se escribió en tiempo del Arzobispo D. Sancho; porque al cabo tiene el gasto de su camino de Roma. Parece que deste se sacó el segundo que escribimos arriba. Las bulas de la Primacía están en el archivo arqueta 19, y algunas arqueta 4.” 

Después de estas bulas sigue: Bullae Pont. Romanorum, quae sunt in historiam compostellanam. Relación de la vida de D. Rodrigo Ximénez, Arzobispo de Toledo, que está enterrado en el monasterio de Huerta, escrita por Fr. Luis de Estrada, Abad del mismo. Más es descripción de su sepulcro, que vida de este Prelado: está incompleta. 

Bellum Navarum de Tolosa (guerra, batalla de las Navas de Tolosa) con este epígrafe: “Dominus Garcías cognomento Lasso de la Vega, tempore que officio legationis in romanam curiam fungebatur pro Rege et Regina Dominis nostris, adduxit sequentia Regi Alphonso praesentanda de bello Navarum de Tolosa, excerpta ex originalibus Innocentii Papae III. Et primo ponitur forma processionis, quae facta fuit ab ipso Innocentio, ut Deus praestaret Regi Alphonso victoriam in proximo conflictu cum sarracenis.” Sigue copia de la carta del Rey a dicho Papa, contando el suceso de la batalla. Varias bulas sobre diezmos, tercias &c. de la Iglesia de Toledo. = Item, sobre la destruicion (destrucción) de los Templarios. Todo esto con muchas notas suyas y extractos.
Constituciones del Arzobispo de Toledo Don Gonzalo, era 1333.

Erección de la Iglesia de Zaragoza en Metropolitana. 

Bula de Juan XXII sobre el traer cruz por Aragón el Arzobispo de Toledo Don Juan de Aragón, dada en 1323.

VIII. Otro volumen en folio igual al antecedente, que es también colección de documentos, entre los cuales haré mención de los siguientes:

Relación de la fundación que hizo D. Gil de Albornoz del monasterio de S. Blas de Villaviciosa de canónigos reglares, año 1348, y hoy es de frailes jerónimos. Está escrita por algún monje de aquella casa a petición del Señor Pérez, siendo todavía canónigo de Toledo, año de 1588. Se reduce a que por las quejas que dieron contra los canónigos, el fundador dio comisión al Obispo de Sigüenza D. Juan Serrano para que pasase al monasterio de visitador; el cual viendo los males que allí había, tuvo por conveniente quitar los canónigos, y dar el monasterio al de
S. Jerónimo de Lupiana; lo cual se verificó en 22 de Marzo de 1396.

Bula de Inocencio VI en que hace Legado al mismo D. Gil, Cardenal.

Testamento del mismo (impreso en su vida escrita por Ginés de Sepúlveda).

Carta de Clemente VII al Rey D. Juan I de Castilla, consolándole en la derrota que padeció. 

Carta del mismo al Consejo de Castilla, consolándole por la muerte de dicho Rey, y animándole a la buena dirección de los negocios en la menor edad del Rey Henrique III

Carta del mismo al dicho Henrique, consolándole en la muerte de su padre.

Carta del mismo a Pedro Lope de Ayala, preceptor del niño Henrique III, exhortándole a la buena educación de él, y a mantenerle en paz con la casa de Francia, y en la devoción a la silla apostólica. 

Carta de S. Luis, Rey de Francia, a la Iglesia de Toledo, enviándoles algunas preciosas reliquias, espina, leche de la Virgen, de la túnica purpúrea, de la toalla del lavatorio, de la sábana del sepulcro. Asegura que estas y otras recibió del tesoro del Imperio constantinopolitano.

Instrumento hecho por un Juan Gonzalo Reles de Sevilla, notario real, de la absolución dada por el Legado de Clemente VII, Domingo Obispo de Albi, al Rey D. Henrique III de las penas en que incurrió por la prisión de D. Pedro Tenorio, Arzobispo de Toledo, de Pedro, Obispo de Osma, y de Juan, Abad de Fusellis de la Iglesia de Palencia. Hízose esta ceremonia en la capilla de santa Catarina en la claustra de la catedral de Burgos a 4 de Julio de 1393.

Acto capitular del Arzobispo de Toledo D. Pedro Tenorio, cuando dio sus libros a la Iglesia, hecho a 15 de Octubre de 1380. Es de notar en él que para comprar el Nicolás Lira, el Henrico Boiol, y un Diccionario dio mil florines de oro. Cuenta allí gran parte de su vida, como estuvo desterrado de España siendo arcediano de Toro &c. 

Letras de D. Sancho, electo de Toledo, en que exime a los canónigos, porcioneros y capellanes hebdomadarios de su iglesia, y de la obligación de pagar la luctuosa; y dice entre otras cosas: in morte ipsorum non teneantur mulas, seu equitaturas, nec cyphos argenteos nobis, nec successoribus nostris dare. Dadas en Brihuega a 23 de Julio, era 1296 (año 1258). Igual gracia dice Pérez que hicieron a los beneficiados de aquella Iglesia los Arzobispos D. Gil, D. Juan de Zerezuela, D. Gutierre, D. Pedro de Luna, y D. Alonso Carrillo. 

Litterae Regis Angliae Ricardi II ad Bonifacium IX contra reservationes Ecclesiarum cathedralium. Constitutio magna plura continens in favorem fidei nostrae et in contumeliam et opprobrium judaicae caecitatis. Es de Benedicto XIII, (Luna), expedida en Tortosa a 11 de Mayo, Pontif. anno XXI (1415). En ella hace memoria de las disputas que a presencia suya se tuvieron en dicha ciudad entre los doctores católicos y judíos, de los cuales dice que se convirtieron tres mil. El Señor Pérez asegura aquí que San Vicente contribuyó a esta conversión: fueron las disputas en 1413. 

Algunas bulas de la Primacía de Toledo, distintas de las contenidas en el vol. antecedente. 

Testamento de D. Juan de Contreras, Arzobispo de Toledo, fecho en Alcalá a 16 de Setiembre de 1434. 

Vida del Arzobispo de la misma Iglesia Don Pero González de Mendoza, que murió en 1495, compuesta por Francisco de Medina y Mendoza, vecino de Guadalajara. En la Biblioteca de Nicolás Antonio se hace mención de este escritor, mas no de tal obra. 

Vida de D. Juan Tavera, Cardenal hasta el año 1541. 

Varias bulas de Clemente VII, Paulo III, Julio III y Paulo IV sobre los estatutos de limpieza de sangre en la Iglesia de Toledo, y las órdenes de Santo Domingo y S. Francisco. 

Copia de los cincuenta y tres cargos que hizo el cabildo de Toledo, a su Arzobispo y Cardenal Siliceo; con la respuesta de este Prelado, y otros documentos sobre esa materia. 

Bulas de Paul IV y Pío V sobre las personas que pueden entrar en el coro de aquella Iglesia; y contra los que tienen sillas, estrados o almohadas.

D. Gasparis Quiroga, canonici Toletani, discessus Romam, ut esset Rotae auditor, ann. 1555, auctore Alvaro Gomezio; son 126 hexámetros. Creo que Pisa, en la historia de Toledo no le supone canónigo al tiempo de esta partida = Paso en silencio otros muchos documentos por estar ya publicados, o por no ser de tanta consideración. 

IX. Un volumen en folio, que es Catalogus beneficiorum omnium Ecclesiarum fundatorum in Ecclesiam Segobricensi, et ceteris Ecclesiis totius dioeces. cum eorum capellis, numero, invocationibus, fundatoribus, et fundationibus, notariis, et annis, patronis, beneficiatis, possessoribus, valore, oneribus. Collectus anno 1596 ex variis scripturis fundationum, et collationum, et libris collectorum. Divide toda esta materia en diez clases distribuidas por las dos planas así: Capellae, numerus, invocatio, fundator, notarius, patronus, beneficiatus, valor, onera, subsidium. Pone la noticia correspondiente en cada clase, menos en la de subsidium por la razón que dio después del título: Subsidii, et excusati decimarum quantitas non additur in singulis, quia augetur, et minuitur pro ratione necessitatum, et concordiae initae cum Rege; servato tamen fundamento taxae cujusque beneficii. Sed taxa ad subsidium ponitur.

Sigue la misma obra sobre los beneficios de la diócesis; y de la breve distribución de clases pasa a referir por menor el origen, las sucesiones y circunstancias de algunas de las capellanías. Incluye la noticia de varias genealogías, y toca por incidencia muchos hechos, que acaso no serán conocidos por otro camino. 

Creo que estos son los dos libros de que dijo en su testamento. Item, otros dos libros que hay de mucha substancia; en el uno está la relación de todos los beneficios de la Seo con las rentas dellos, y los patronatos y sucesión de beneficiados de la Seo de Segorbe; y otro libro de los beneficios de la diócesis; manda su Señoría que dichos libros queden en el archivo episcopal de Segorbe, aunque si Dios diere vida a su Señoría tiene intención de acaballos (acabarlos), y dar copia al cabildo de dicha Seo. 

De otros dos sobre la misma materia habla también allí, y ruega que se cosan los cuadernos porque no se pierdan. Si esto no sucedió, yo por lo menos no he visto más que los dos ya dichos, ni Villagrasa menciona otros.

X. Consérvase también el episcopologio de esta Iglesia, de que ya di noticia en la carta 

XIX, escrito de mano de su secretario Andrés de la Parra, y con muchas adiciones y notas de la suya. Es libro precioso, del cual me he valido para rectificar algunas equivocaciones aun del mismo Villagrasa, que casi le copió; está muy mal tratado, y para durar poco tiempo.

XI. Libros de las visitas que hizo en su catedral en los años 1592 y 1596. 

Por último, en su biblioteca debe de haber otras obritas y apuntaciones; mas el estado de aquella pieza no permite tan exacta y detenida averiguación. Acaso alguno más afortunado que yo hallará allí, o en otra parte dos libros de declaraciones de Cardenales los cuales como se dice en su testamento manda su Señoría que queden para la librería de la Seo de Segorbe. Lo mismo digo de los muchos borradorcillos en materias beneficiales y canónicas cuyo escrutinio se encargó al Dr. Melchior Ocanya (Melchor Ocaña), arcediano de Alpuente.

Echarás de menos la noticia de los cronicones que copió; mas la dejo para el correo siguiente, porque es libro muy precioso, y quiero hablar de él con más extensión. 

A Dios. Segorbe &c.

miércoles, 1 de junio de 2022

CARTA XXIV. Juan Bautista Pérez, Obispo de Segorbe

CARTA XXIV. 

Memorias para la vida literaria de D. Juan Bautista Pérez, Obispo de Segorbe. 

Mi querido hermano: Prometí en el episcopologio de esta Iglesia hablar separadamente de uno de sus grandes Prelados, ornamento de nuestra nación, es a saber, del Ilustrísimo D. Juan Bautista Pérez. Hubiérase interrumpido aquella narración con la puntual noticia de los preciosos MSS. suyos que conserva esta Iglesia. Darémosla ahora, porque en ella interesa la literatura nacional aún más que la memoria y crédito de este insigne Prelado. Y como en los que lo son deben apreciarse todas las circunstancias de su vida moral y literaria, he creído conforme a mi objeto la exacta averiguación de sus hechos y ocupaciones anteriores a su pontificado. Villagrasa (en el cap. 48 de las Antigüedades de Segorbe) y otros, más como panegiristas que como historiadores, dijeron muchas cosas loables de este Obispo. Mas en ninguno hallo apuradas las épocas de su vida, ni una noticia puntual de los MSS. que dejó. Esto hago yo ahora teniendo a la vista documentos parte buscados y parte hallados por casualidad. Tal es una nota que encontré en el archivo de esta Iglesia entre un montón de papeles inútiles, y es el borrador que hizo el Señor Pérez para presentar al Cabildo de Toledo la noticia de su patria, padres y abuelos; la cual, aunque es de mano de su amanuense Andrés de la Parra, está corregida por el mismo Pérez, cuyo es también el título que dice así, Mis padres y aguelos que presenté en Cabildo á ….. de Hebrero 1581. “Yo el maestro Juan Bautista Pérez nací en la ciudad de Valencia, do casaron mis padres y vivieron muchos años en la parroquia de santa Catalina mártir, saliendo de la calle de Embou, y entrando en la calle de la Lonja vieja, y en la dicha iglesia de santa Catalina fui yo bautizado, y allí están enterrados mis padres. Mi padre fue Antonio Pérez, nació en el lugar de Allepuz, que es seis leguas de la ciudad de Teruel en el reyno de Aragón: murió el año 1557. Mis aguelos paternos se llamaron Martín Pérez y Antonia Colás, naturales del mesmo lugar de Allepuz; aunque también he oído decir que mi aguela paterna fue del lugar de Gúdar (pone Gudar; Javalambre), que es una legua de Allepuz. Ha bien sesenta años que murieron. Mi madre fue Catalina Rubert y de Fernós; nació en el lugar de Cabra, que es quatro leguas de la ciudad de Tarragona en el Principado de Cataluña: fue traída a Valencia y prohijada de un tío suyo que se llamaba Jayme Fernós, por no tener hijos: murió mi madre el año 1577, y vive hoy en Valencia un hermano de mi madre que se llama Antonio Fernós, y vive al lado de la lonjeta del Almutaçaf. (mustaçaf, almotacén)

Mis aguelos maternos fueron Juan Rubert y Eulalia Fernós, naturales del dicho lugar de Cabra; aunque también he oído decir que mi aguela materna nació en Sarreal (ça Real), que es una o dos leguas de Cabra. Murieron mis aguelos maternos el año 1530. 

Tuve yo en Valencia un hermano mío de padre y madre familiar del santo Oficio, que se llamó Andrés Pérez, y murió dos años ha.”

Por aquí se ve que su patria fue Valencia, y la parroquia donde fue bautizado la de santa Catarina M., en cuyo archivo no se ha podido encontrar el mote de su bautismo por el desconcierto de los libros de aquel tiempo: y así se ignora la época de su nacimiento. Cosa tanto más para extrañarse, cuanto se conserva la nota correspondiente a una hermana suya llamada Petronilla (Petronila), que después casó con un Felipe de Amaya, mercader de Valencia, de la cual habla en su testamento. Por el mote de su bautismo, que fue a 30 de Marzo de 1551, sabemos que el padre de nuestro Obispo fue sastre, y esta es la gente humilde de que descendía, como dice Mariana lib. V. cap. XIV. Habla también en el testamento del otro hermano llamado Andrés, que casó con Angélica Cabellos, a la cual en el mismo deja doscientas libras por descargo, dice, de mi consciencia porque yo en el discurso de mis estudios he gastado parte de la dote de dicha Angélica. Hijo de este Andrés debía ser un sobrino de nuestro Obispo llamado Bartolomé Pérez, de que habla allí mismo. Meditando después de escrito esto sobre el año de su nacimiento, he reflexionado que en su parroquia de santa Catalina comienzan los libros de bautismos desde 1534. Y así no hallándose el mote de este Prelado, como lo están los de sus hermanos, no es inverosímil que naciese antes de esta época. Acerca de su niñez y juventud, y los estudios en que la empleó; no he podido hallar cosa cierta. Sábese que estudió teología y derecho canónico; mas no el tiempo en que a pesar de su pobreza alcanzó el grado de doctor; porque entre los libros antiguos de esta clase, que están en el archivo de la ciudad de Valencia, faltan los que pertenecen a los años desde 1557 hasta 1560, que creo debió de ser el tiempo en que obtuvo el grado. Dígolo porque me consta que por entonces andaba ocupado en sus estudios, como parece por unos rudimentos de lengua hebrea, que conservó en un libro suyo que tengo presente, dictata dice, à Petro Lodoico Ruviale (Pedro Luis; Ludovico), valentino 1555; y más adelante después de unas notas sobre los Salmos, dice de su letra: Anno 1556 has annotationes ego excipiebam cùm magister nobis praelegeret psalmos hebraicè. Tres años después fue provisto en la dicha cátedra, como consta de los rudimentos hebreos que se hallan en el mismo libro con este epígrafe: Dictata à Johanne Baptista Perez Valentiae, die 6 Octobris 1559; y más claramente del Manual de deliberaciones de aquella ciudad del año 1559, núm. 83, donde entre varias provisiones de cátedra se halla el siguiente artículo: Item, en la cátedra de Ebraich a mestre Joan Baptiste Perez ab salari de 26 liures. De su pericia en la lengua griega dio también hartas muestras en lo que dejó trabajado sobre los concilios griegos. Del estudio que hizo de la arábiga, cosa que no he visto le atribuya nadie, es buen testigo el Diccionario que se conserva escrito de su mano, de que hablaré otro día. Este conocimiento en las lenguas orientales, tan necesario a quien como él se dedique al estudio de los concilios y disciplina eclesiástica, y la pericia que mostraba en este ramo de erudición aun antes de salir de su patria, debieron mover a algunas personas a que le costeasen los grados mayores, y al docto Arzobispo Don Martín Pérez de Ayala a que le admitiese en su casa y familia. Mucho pudiera esperar de aquel Prelado; mas su muerte le obligó a pasar a Madrid por si hallaría otro Ayala que le protegiese. Debió de ser esto hacia el año 1567.

Puede conjeturarse que a poco tiempo fue buscado por el Obispo de Cuenca Don Gaspar de Quiroga para que le ayudase en la colección de concilios que el Papa le tenía encargada. En el parecer que dio contra las láminas de Granada, dice de sí mismo que ya vivía en Madrid el año 1572; y aunque no expresa su destino, es verosímil que se hallase en la familia de aquel Prelado, y trabajando en la primera remesa de los concilios que se envió a Roma en 1575. Calculado el tiempo necesario para este trabajo, debió emprenderle dos o tres años antes, que es la época que podemos señalar para su entrada en casa del Señor Quiroga. Desde entonces le nombró este Prelado, mientras lo fue de Cuenca, examinador de la clerecía, o de ordenandos, y secretario de cartas latinas, y entonces (dice) me dio de salario en cada año cien ducados o mil reales castellanos. Los mismos oficios sirvió desde que hicieron Arzobispo de Toledo al Señor Quiroga en 1577 hasta que fue nombrado Obispo de Segorbe, que fueron catorce años, en cuyo tiempo no se le pagó el salario, que era de cien mil maravedís y cien hanegas (fanegas) de trigo, y para cobrar estos atrasos (porque estoy pobre, dice) dio poder a su hermana Petronila. Todo esto es de su testamento. Con la protección del Señor Quiroga logró también ciertos beneficios, de que él mismo da exacta noticia en una nota que aquí he visto de su letra, y dice así: “Naturaleza me dio el Rey D. Filipo nuestro Señor, para que no obstante que yo nací en Valencia pueda tener seiscientos ducados de beneficios o pensiones. Su data es en S. Lorenzo a 30 de Mayo 1575 por ante Juan Vázquez de Salazar, secretario de la Cámara de su Majestad. Y en virtud della tenía yo un beneficio simple en la Iglesia de S. Pedro de Huete, Conchen. dioc. (diócesis de Cuenca, conquense), valor de ochenta ducados, y otro simple en Portalrubio, Conchens. dioc. de doscientos y treinta ducados, y otro simple en Alcañiz (está medio borrada esta palabra; pero al parecer dice así) dioc. Hispalensis (Sevilla) de ciento y cincuenta ducados. Son por todo quatrocientos y sesenta ducados, poco más o menos.”

De la renuncia de estos beneficios cuando le hicieron canónigo de Toledo, se hablará después. Ayudado de ellos y más del justo aprecio que merecía a los hombres doctos de la corte, empleó estos años en ordenar las tres remesas de concilios que envió el Sr. Quiroga al Papa Gregorio XIII, de las cuales hablaré otro día. La última es de 26 de Octubre de 1580. Poco tardó este Prelado en premiar los trabajos que a él le habían proporcionado el capelo. Porque luego hizo con su protección que se diese a tan buen servidor un canonicato en la Iglesia de Toledo, de la cual era ya Arzobispo, habiendo sucedido a D. Fr. Bartolomé de Carranza en 1577 o 78, como dice Francisco de Pisa (en la Descripción de Toledo lib. V. cap. 28.), y más claro el mismo Pérez en su testamento, donde asegura que esto fue en el año 1577, en el mes de Septiembre; y en efecto, en la carta que decíamos de 1580 ya se llama dicho Cardenal Arzobispo de Toledo. Siendo pues esto así, y constando que el canonicato se le dio en 1581, se debe corregir lo que dicen Ximeno y Nicolás Antonio, que a Pérez se le dio el canonicato siendo aún Quiroga Obispo de Cuenca. Pons siguió a estos dos escritores (Tom. IV. Carta VII.) a pesar de haber dicho lo contrario en el tom. I. not. pág. 32. 

La época de este ascenso de Pérez consta por la nota de sus padres y abuelos, que él presentó en el Cabildo de dicha Iglesia á.... de Hebrero de 1581, como ya se vio arriba, y también por la otra sobre la facultad que para esto le dio el Rey, y por los poderes que otorgó para renunciar los beneficios; donde continúa así. “Después me amplió su Majestad la naturaleza para que pudiese yo retener los dichos beneficios, y más pudiese ser proveído de un canonicato de Toledo. Su data es en Elvas de Portugal a 2 de Enero, año 1581. Y en virtud de esta naturaleza concedida fui proveído del canonicato, y el Cabildo la vio y aprobó. El aviso de esta naturaleza concedida de palabra por su Majestad, me le envió el secretario Gabriel de Zayas, de Badajoz a 12 de Octubre 1580, que él es el que lo trató con su Majestad. Di yo poderes para renunciar mis dos beneficios simples de Portalrubio y Huete en manos del Señor Obispo de Cuenca a Francisco de Briones, beneficiado de S. Nicolás de Cuenca, y a Juan de Titos, secretario del dicho Obispo. Pasó en Madrid el poder a 2 de Hebrero 1581 ante Jerónimo Paulo, secretario del Cardenal mi señor. Otorgué otros poderes para renunciar los dichos dos beneficios en manos del Señor Obispo de Cuenca al Dr. Arganda, inquisidor de Cuenca, y a Bartolomé Muñoz, canónigo de Cuenca, con revocación de los primeros de arriba. La data en Toledo a.... de Mayo 1581 ante Hernando de Aguilar, clérigo notario, familiar del Cardenal mi señor. Otorgué otros poderes en latín para Roma a Juan Pérez Muñoz, escritor apostólico, y a Diego López de Montoya, canónigo de Ávila, para resignar los dichos beneficios de Portalrubio y Huete en manos de su Santidad, pure et simpliciter: ante Jerónimo Paulo, secretario del Cardenal mi señor; el de Portalrubio a.... de Junio 1581, el de Huete a.... de Junio 1581.” Hasta aquí el Señor Pérez. De donde se infiere que la provisión Real del canonicato de Toledo fue en 2 de Enero de 1581.

Tomó posesión de esta prebenda a 22 de Abril del mismo año, como consta de los libros originales de posesiones de las prebendas de aquella santa Iglesia, los cuales registró para el efecto su erudito bibliotecario D. Pedro Manuel Hernández, y lo asegura en carta dirigida al Señor Don Nicolás Rodríguez Laso, inquisidor de Valencia, a 18 de Febrero del año pasado 1802. Obtuvo en aquella santa Iglesia el oficio de obrero como dice Mariana (Lib. V. cap. XIV.); del tiempo que le duró este empleo y de lo ocurrido en él acerca del letrero de la consagración de la Iglesia antigua de Santa María, dice el Señor Hernández en la citada carta lo siguiente: “Lo que también aquí consta indubitablemente es haber sido (Pérez) canónigo obrero desde 5 de Febrero de 1585 hasta 26 del propio mes de 1592 (Pérez dice en su testamento que había resignado el canonicato por el mes de Enero de ese año). Este empleo de mucha autoridad en la Iglesia dan aquí los Prelados, y el canónigo que le ocupa tiene autoridad casi absoluta de emprender qualesquiera obras dentro y fuera del templo, si de qualquier modo le pertenecen. Así pudo el Señor Pérez colocar en el claustro la famosa columna de la consagración de esta Iglesia en tiempo de Recaredo, cuyo letrero copió D. Antonio Pons después de otros, aunque equivocando el año en que se halló la columna, que fue el de 1591 no el de 81, y también el motivo con que se halló. Pues no fue con el de las excavaciones que entonces se hacían, como dice nuestro viajero, para los fundamentos de la Iglesia de S. Juan de la Penitencia. Esta Iglesia, que es de un convento de monjas franciscanas, se concluyó en el año 1513 o 14, según consta de los historiadores de Toledo Pedro de Alcocer, Francisco Pisa, Pedro Sánchez, Pedro Salazar y otros que hablan del convento. Ninguno habla del hallazgo de la columna, sin embargo de que los tres últimos vivían entonces, sino Salazar de Mendoza, que escribe se encontró a la entrada de la dicha Iglesia; pero sin añadir el motivo u ocasión de haberse encontrado.” Obtuvo igualmente el cargo de bibliotecario de la misma Iglesia, como lo he visto en uno u otro sobrescrito de cartas dirigidas a él, y comúnmente dicen los escritores, y más particularmente el citado Señor Hernández por estas palabras: “Acerca del empleo de bibliotecario de la misma Primada que se da por lo común, y a mi parecer con razón al Señor Pérez, aunque no se halle en el manuscrito que dice Ximeno citando a Garma, debe saberse que desde antes del Señor Pérez, hasta por los años de 1720, o 30, este Cabildo nombraba uno de sus canónigos para dicho empleo todos los años, como todavía nombra archiveros; pues la biblioteca de la Iglesia fue pública hasta por los años referidos, que dejando de concurrir las gentes se cerró; lo que no saben muchos. Juzgo pues que sin embargo de no constar del mencionado manuscrito (que nunca ha estado en el archivo sino en la biblioteca) haber obtenido semejante destino el Señor Pérez, ni tampoco de documento que yo haya visto, aunque lo he procurado; el Cabildo le nombraría para él en virtud de su mucha erudición, y le ocuparía todo el tiempo que fue canónigo desde que pudo ser elegido. Por lo demás, el bibliotecario nato de esta Iglesia es la dignidad de tesorero, el cual por su oficio tiene la llave de la biblioteca &.”

Todavía fue más ilustre el cargo que allí obtuvo, aunque sólo le duró seis meses; y fue el de secretario del concilio provincial celebrado por el cardenal Quiroga, comenzándole a 8 de Septiembre de 1582. Este docto varón y Benito Arias Montano fueron el alma y el ingenio de aquel concilio, último de los toledanos, el cual publicó Aguirre t. IV, pág. 202, junto con las notas que trabajó Pérez en defensa del epígrafe del concilio, con este título: Notae Joannis Bapt. Perez, Canonici Toletani et postea Episcopi Segobricensis, in quibus tuetur epigraphen hujus synodi, et adversus scrupulosos quosdam ostendit concilium provinciale appellari posse sanctum. De las cuales no hay duda que se serviría el Dr. Dionisio Pablo Llopis, cuando en 1594 defendió de la misma nota al concilio provincial valentino de D. Martín Pérez de Ayala. Y aun Ximeno añade que Pérez se las mandó para su instrucción. No es inverosímil que sea también obra suya, como que era secretario de cartas latinas, la que escribió a Roma el cardenal Quiroga, defendiendo la memoria que se hizo en su concilio del Embajador del Rey (Aguirre ibid. pág. 225.)

A pesar de su dignidad y de cargos tan honoríficos hizo el Señor Pérez lo que todos los hombres grandes, que miran sus ascensos menos como premio de su trabajo anterior, que como ocasión para adquirir nuevos tesoros de literatura, escondida a los talentos medianos, e inaccesible aun a los sublimes, cuando les falta la autoridad y las riquezas. Contábanse pocos en aquel tiempo que hubiesen leído nuestros cronicones y concilios antiguos, las actas de los Mártires y las cartas de los Sumos Pontífices. La imprenta no había hecho aún públicas y comunes estas fuentes de la buena literatura. Solos los poderosos y muy protegidos lograban ver algo de aquellos códices venerables, que nos conservaron las memorias de la religión de nuestros mayores. Pérez fue uno de ellos: empleó sus fuerzas y caudales en copias y cotejos continuos todo el tiempo que le duró el canonicato. Añadía a esto la pesquisa de los documentos peculiares de cada Iglesia, fundaciones de monasterios, cartas y privilegios de Reyes, vidas de hombres ilustres, sus testamentos, actas capitulares de cabildos, en suma todos los monumentos de la historia nacional. Quien haya tenido, como yo, la fortuna de registrar sus MSS., no dirá sino que agotó el archivo de la Iglesia de Toledo, o a lo menos se quedó con lo más precioso. Gran caudal por cierto para quien desea beber en las fuentes la historia eclesiástica de España. Este fue el tiempo en que conocieron los literatos españoles el mérito de Pérez. Como era infatigable en sus investigaciones, se conservan entre sus papeles las cartas de los que satisfacían a sus preguntas sobre fiestas de santos, traslación de sus reliquias, enterramientos de personas ilustres &c. 

En estas y otras ocupaciones le halló la elección que de él se hizo para Obispo de Segorbe. Recibió las bulas del Papa Inocencio IX a 20 de Noviembre del año 1.° de su pontificado, que fue el de 1591, las cuales llegaron a sus manos a 5 de Febrero del siguiente, y fue consagrado por el cardenal Quiroga en Madrid a 9 de Marzo (no 21, como dijo Villagrasa); fueron asistentes los Obispos de Coria y de Ávila. Constan estas fechas de la carta que he visto original dirigida al Cabildo, enviándole las bulas y los poderes, fecha en Toledo a 6 de Febrero de 1592, y de la que escribió al Papa Clemente VIII, día 22 de Marzo del mismo año, prestando la obediencia a la silla Apostólica, y dándole cuenta de su consagración y juramento (a:  V. estas cartas en el apéndice nn. XIV y XV.). Estaba ya entonces en Segorbe. Si fueron tan insignes las muestras que dio el nuevo Obispo de celo y prudencia pastoral, como ya dije en mis cartas anteriores, no fueron menos esclarecidas las que continuó dando de su literatura. Mientras su sínodo, visitas y 

papeles sobre la masa común acreditan su ilustración en el derecho canónico; el trabajo que puso en formar el episcopologio de su Iglesia, y en averiguar los beneficios de la catedral y diócesis, muestran que no se apagó su ardor en la investigación de las antigüedades eclesiásticas, continuando al mismo tiempo sus peticiones a los literatos para certificarse en puntos dudosos y obscuros.

Presentósele otra ocasión en que mostró bien su pericia en la cronología, geografía e historia antigua, y cuanto importan estos y otros conocimientos auxiliares para la ciencia sublime de la religión. Los que aman sólo su corteza y pompa exterior quedan expuestos a vilipendiar sus verdaderos intereses, por el que resulta a una persona, a una familia y a toda una nación. Tal fue el empeño de cierto impostor, que en 1594 comenzó a publicar la noticia de unos fragmentos (que después llamó cronicones) como traídos de Alemania: cosa sabida de todos los eruditos. Mas no todos conocen que acaso fue el Señor Pérez quien primero le convenció, escribiéndole sobre los dos primeros cronicones adjudicados a Dextro y Máximo. Consta esto de la carta escrita a 28 de Enero 1595 al Bibliotecario de la Iglesia de Toledo Cristóbal de Palomares, que publicó D. Nicolás Antonio (censura &c. lib. XII. c. VII. número 9.). En ella dice así nuestro Obispo: Estos días escribí al P. Higuera, diciéndole que es fingido el crónico de Fulda en nombre de Dextro y Máximo, cuya copia aquí tengo; y puedo probar ser fingido con cien argumentos, pero no tengo lugar para escribillos. Parece pues que por el mismo mes de Enero escribió al P. Higuera el desengaño que aquí insinúa. También tengo por cierto que llegó a extender todo su parecer, como se colige de las muestras que dio de él Gaspar Escolano (Lib. II. cap. 2.), burlándose incautamente de la censura de este gran hombre, lo cual no hiciera si fuera vivo. Aún se atrevió a más Diago (Annal. de Val. lib. IV. cap. VII.) buscando salida a los argumentos de Pérez. Por estos escritores, ya que no he visto el parecer que digo, constan a lo menos algunos de los argumentos a que se reducía. La copia que el Señor Pérez tenía, dice Ximeno (tom. I. p. 203.), que pasó a poder de Escolano; y como esta es la que publicó D. Nicolás Antonio al fin de la Bibl. vetus, es muy verosímil que sean de nuestro Obispo muchas de las notas marginales que allí se hallan. Me confirmo en esto por no haber hallado entre sus MSS. cosa que pertenezca a esta materia. Ya desde el año 1588 se habían ido descubriendo en Granada varias reliquias, libros y planchas de plomo halladas por el mismo que las enterró. Las noticias gloriosas que contenían, llamaron la atención de los españoles. Pero fueron muy pocos los que olieron la impostura, y conocieron la analogía que tenían con los supuestos libros de Fulda. Verdad es que a veces no vale para este discernimiento la pericia y la doctrina por grande que sea, si no va acompañada de cierto tacto fino y severidad en juzgar. Así se vio en este negocio: los más eruditos creyeron, defendieron y canonizaron por divino el hallazgo, hasta que la Sede apostólica dijo lo contrario en 1682. Nuestro Obispo, aunque ausente, a la primera relación que le enviaron de las alhajas descubiertas, ya vio la impericia del impostor, que no supo disfrazarse cuanto era necesario para vender sus fraudes impunemente. Y así como había sido el primero en impugnar los falsos cronicones de Dextro y Máximo, lo fue también en oponerse a estotras imposturas. Nicolás Antonio le atribuye esta gloria (a); (a) Véase Nicol. Ant. Bibl. nova, y Censura de historias fabulosas libro XII. c. VII. Mayans dice abiertamente que fue el primero. 

aunque esta precedencia no puede medirse por un cálculo matemático. Lo que yo sé es que treinta y cinco días después que Arias Montano envió desde Sevilla su breve parecer al Arzobispo de Granada, sin atreverse a dejar su retiro, contestó nuestro Pérez a un amigo suyo, que le había dado la primera noticia del descubrimiento. De esta contestación se conserva copia entre los MSS. del Señor Bayer, y dice así: “Recibí la carta de vm. con la relación de las planchas, que se han hallado en Granada, y me pide vm. que diga mi parecer para enviarle al Señor Arzobispo de Granada. 

Yo comencé a escribirle, y lo tengo todo por ficción por muchos argumentos que puedo hacer contra ello. Pero no me parece que han pedido pareceres, como era razón, en cosa tan grave antes de determinarse; porque me escriben que ya van en procesiones todos al monte, como cosa cierta. Y ansí no hay para que enviar mi parecer al Arzobispo; porque no volverá atrás si lo ha puesto tan adelante. Vm. lo encomiende a Dios, que es bien menester. Mi parecer ya no servirá ahora sino de rifas; y mucho me espanto que vm. siendo tan plático (práctico) en libros viejos, no conozca que aquellos caracteres es cifra nueva. Demás que es todo repugnante a las historias que tenemos de aquellos santos. No deje vm. de escribirme si hubiere más relación de estas cosas de Granada. Nuestro Señor guarde a vm. De Segorbe 8 de Junio de 1595.” 

Por esta carta se sabe que comenzó a escribir su parecer, aunque resuelto a no enviarle al Arzobispo de Granada; resolución que no sabemos si llevó adelante. Como quiera, por el epígrafe de este papel del Señor Pérez consta que le concluyó en el mismo año 1595, aunque no se imprimió. De varias copias de él hace mención Ximeno (loc. laud.); la que yo envío es sacada de los MSS. del Señor Bayer; porque ver las otras es difícil, por no decir imposible (a: Véase el apéndice núm. XVI.).

A pesar de la ojeriza con que miró él Señor Pérez estas y otras fábulas, trató sin embargo con envidiable distinción al padre de algunas de ellas, regalándole un libro preciosísimo, cuyo paradero no he podido averiguar. Copiaré aquí las palabras de su testamento: “Item, un otro libro que hay de tres dedos de gordo de la vida de los Arzobispos de Toledo en borrador; este ruega su Señoría que se envíe a Toledo, y se dé al P. Hierónimo de la Higuera, de la Compañía de Jesús, porque escribe de esta materia, y le aprovechará mucho.” Aquí se ve que sólo el amor de la verdad y del bien público hacía hablar y obrar a este docto varón. El escrito del P. Higuera, a que se refiere aquí el Señor Pérez, sería su Historia Eclesiástica de Toledo MS. o su Diptycon Toletanum (díptico toledano).
(Yo opino que las palabras sobre el libro manuscrito en el testamento llevan mucha carga irónica. Fue una donación excelente para que la aprovechara Gerónimo de la Higuera.)

Del año 1596 queda la colección que trabajó sobre los beneficios de su catedral y diócesis, de que hablaré otro día. En el siguiente enfermó, y para su alivio pasó a Valencia, y se hospedó en la alquería o casa propia de Antonio Pau Font, ciudadano, sita en la partida llamada de Arrancapinos (arranca o arrenca pins). Mas agravándose la enfermedad, ordenó allí mismo su testamento ante Juan Hierónimo de la Cambra, día 6 de Diciembre de 1597, cuya copia envío sacada de la que existe original en este archivo, con el extracto de las memorias, mandas y legados que firmó ese mismo día y el siguiente (a: Véase el apéndice núm. XVII.). Advierto que la que habla de sus libros MSS. está copiada literalmente. Son buenos documentos, que atestiguan algunas épocas de su vida, y mucho más su celo, piedad e ilustración. Su muerte ponen Mayans y Ximeno a 8 de Noviembre; Nicolás Antonio y Ortí a 8 de Mayo; equivocáronse todos, debiendo decir 8 de Diciembre de 1597, como consta de la publicación de su testamento hecha en Segorbe el día 10 de Diciembre, donde se dice que había muerto dos días antes. En la edad andan todavía más discordes los escritores de sus memorias. Villagrasa, Ximeno, Pons y otros, comúnmente dicen que su muerte fue a los sesenta años. Mayans (en la vida de Ant. Agustín) le da sesenta y cuatro; Rodríguez en la Bibl. valentina y Ortí alargan su vida hasta los setenta. Nada puede saberse con certeza, pues se ignora el año de su nacimiento; sin embargo tengo por más probable cualquiera de estas dos últimas opiniones, pues, como ya dije, conjeturo que nació antes del 1534. Llevóse su cadáver a Segorbe, y fue enterrado en la sepultura de los Obispos; lo cual tenía él mandado en su testamento, si ya (dice) al tiempo de mi muerte yo no hubiere hecho y fundado un retablo de Sancta Leocadia, de quien soy muy devoto, y al pie de dicho retablo una honesta sepultura para mi cuerpo en la capilla de Sancta Eulalia en el claustro de dicha Iglesia en la paret (con t) de las espaldas de la sacristía de la capilla de Sanct Salvador. Acerca del retrato del Señor Pérez, se cree que sea verdadero el publicado en la colección de retratos de los varones ilustres españoles cuaderno 15. El que existe en la aula capitular de esta Iglesia no es suyo, sino tomado caprichosamente, como dicen, del Arcediano Ruiz de Rigodas, en cuyo tiempo me han asegurado que se pintaron del mismo modo los retratos de todos los Obispos de esta Iglesia, y que por consiguiente sólo son verdaderos los de los modernos, comenzando de D. Crisóstomo Royo. 

A Dios. Segorbe &c.

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